(vía Daniel Clowes Twitter )
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«Voy a procurar no incluir demasiados spoilers, pero tal vez no deberías leer esto hasta que hayas visto la película, aunque solo sea porque no quiero imponer mi lectura filosófica del filme en tu propia experiencia del mismo.
Así que es una película sobre Occupy Wall Street, ¿no?
Más concretamente, una película acerca de las ansiedades de rico blanco de Hollywood sobre Occupy Wall Street, ¿no?
No soy la primera en hacer esta observación, pero aun sin haber leído las reseñas que discuten los paralelismos, me distraje tanto por el uso torpe de la imaginería de Occupy que no pude entrar en la historia tal como yo esperaba. La película nos muestra lo incomprendidos que son los ricos; son usureros, cierto, y oprimen y reprimen sin saber realmente que lo están haciendo. Pero lo que descubrimos una vez que son derrocados es que realmente nos estaban salvando de nosotros mismos todo el tiempo. Porque los pobres se vuelven malos *rápidamente*. Igual que uno no tiene idea de a cuánta gente matarían los pobres si tuvieran la más mínima oportunidad.
Los villanos de esta película se han alzado de la pobreza expresamente para partir caras, apuntar direcciones y destruir el Orden Mundial. No hay ni un solo marco de pensamiento en este relato en el que el mundo pueda ser reestructurado desde abajo y obtener resultados positivos.
Es más, visualmente vamos a representar a los criminales como manifestantes... vamos a combinar esos dos mundos. Es más, cuando permitimos que personas injustamente encarceladas salgan de la cárcel, aún así son malos. Sólo por si te lo estabas preguntando.
Los autores dicen que las conexiones no eran intencionadas... por supuesto que no lo eran. Así es como las inquietudes culturales funcionan en la pantalla. Por eso Godzilla trata realmente de la guerra nuclear y King Kong sobre los otros culturales, y Crepúsculo sobre las ansiedades relacionadas con el poder del feminismo. The Dark Knight Rises demuestra cuán profundamente ha penetrado la ansiedad sobre la guerra de clases en la conciencia popular.
Batman trata de la justicia, tanto si la justicia se alinea con el imperio de la ley como si no. Tal vez por eso me resultó tan frustrante ver una revisión de la historia de Batman que parece tan cuidadosa solo para inferir que, cuando se les otorga la facultad de actuar por sí mismos, el colectivo del 99% son un montón de idiotas de mierda. Y que solo el patrón rico y guardián de Gotham –incluso una vez humillado por los egoístas y desconsiderados pobres– puede rescatar a la ciudad y salvar a la gente. La benevolencia de la élite. Simplemente son mejores que nosotros».El extracto procede de la reseña que acaba de publicar Brenna Clarke en la web Graphixia. Y la película de la que está hablando, sobra decirlo, es THE DARK KNIGHT RISES (2012), de Christopher Nolan. Yo estoy de acuerdo, tal vez sobra decirlo también, con por lo menos lo menos el *99%* de lo que dice. Ahora, también es cierto que me pareció la película más entretenida de las tres de esta trilogía. Santiago García escribió hace más de una semana una reseña donde hacía una lectura del filme muy parecida a la de Brenna, dando lugar a un interesante debate (ver comentarios en el enlace).

¿Cuándo supo que se podía ganar la vida con el cómic?
Yo nunca pensé que me podría ganar la vida haciendo nada. Ya estuve contratada y nunca más podré estarlo. Tengo un problema con la autoridad y te aseguro que me despedirían al primer día del contrato. Hice trabajillos para poder pagarme los estudios; entonces me decía que bastaría con ganar lo suficiente para poder comer pasta. Pero jamás pensé que alguien podría querer publicar mis libros ni que fuesen a tener éxito. Además, tampoco soy una persona muy gastadora, aunque puedo llegar a serlo. Si tengo 10 euros, vivo con 10, y si tengo 100.000 vivo con esos 100.000; pero no significa que sea más feliz cuando tengo los 100.000. Vivo con lo que tengo. Ahora estoy encantada porque, evidentemente, tener dinero está muy bien. ¡Ojalá todo el mundo lo tuviera! Estoy segura de que el ser humano está hecho para el lujo. Es fácil acostumbrarse a él, pero es mucho más difícil acostumbrarse a la miseria. La naturaleza humana está hecha para el confort. Dicho esto, prefiero ser pobre y hacer lo que me gusta, que a la inversa.
Entiendo que habrá rechazado algún trabajo por ideas políticas.
Claro. Una marca de coches me propuso hacer un anuncio con el eslogan del mayo del 68 y lo encontré indecente y repugnante. No se puede vender coches con eslóganes revolucionarios. O vendes coches o haces la revolución [...].
Aparte de con las novelas gráficas y el cine, ¿no le dan ganas de decir públicamente lo que piensa?
Me invitaron a la televisión para ser la representante de Irán en unos debates. Hace 12 años que no voy a mi país y hace 18 que no vivo allí. ¿En nombre de qué voy a ir yo a hablar de los problemas de los iraníes de hoy? ¿Qué credibilidad tendría? También en el momento de la revolución iraní, me decían que fuera a la televisión porque la gente en Irán me adoraba. ¿Cómo iba a decirles que salieran a la calle mientras yo tomo cafés en las terrazas de París? Lo haría si pudiese estar en la calle con ellos. Para mi ego y mi posición social sería muy fácil. Pero ya no vivo allí, la información que me llega es de segunda mano y jamás me permitiría hablar en su nombre. Detesto ese punto de vista de los exiliados. Mi historia acabó en 1994 cuando me fui de Irán y ahora no puedo decir nada. Por esas mismas razones tampoco podría escribir un cómic sobre las revueltas árabes actuales.
¿Por qué continúa editando sus libros con la pequeña editorial L’Association?
Porque cuando nadie los quería, ellos me los publicaron. Ahora las grandes editoriales me buscan, pero si mis libros dan dinero, quiero que la gente que creyó en mí al principio pueda beneficiarse.
«Enhorabuena. Han sido… ¿8 años en el Capi?Un poco menos de 8 años. Creo que en agosto o septiembre de 2004 empecé a escribir mi primer número, que salió en noviembre de ese año.
¿Por qué ahora?En parte es el comienzo de una transición del trabajo de encargo a otros libros en los que mantengo los derechos. Con el trabajo de encargo he llegado a un punto en el que me estaba empezando a sentir exhausto. Como si mi depósito de cómic superheroico estuviera casi vacío, básicamente. Ha sido un trabajo genial y creo que he encontrado maneras de introducir mi voz ahí, pero también hay muchas otras cosas que quiero hacer como guionista, así que me voy a dedicar a eso durante un tiempo».
La noticia llega apenas una semana después de que el dibujante Paolo Rivera anunciase que se despide de Marvel para, precisamente, dedicarse a realizar trabajos en los que pudiera conservar el copyright. La lista de autores que se alejan del trabajo por encargo -del cual no retienen derechos, al tratarse de personajes propiedad de la editorial- no deja de crecer, y es muy posible que pronto haya que añadir el nombre de Brubaker a otros como Rivera, Robert Kirkman, Brian K Vaughan, Mark Millar, Roger Langridge o Chris Roberson».
Mi etapa en Action Comics termina en el número 16, en Batman Incorporated concluyo en el número 12, y después de eso no tengo planes para ningún tebeo de superhéroes mensual durante un tiempo. Multiversity son ocho números y tengo 30 páginas sueltas para un proyecto de Wonder Woman, pero esas son historias finitas.
No estoy diciendo que nunca volveré a escribir superhéroes. Es sólo que mi relación con ellos ha cambiado, especialmente después de terminar en la colección, y no estoy seguro de si quiero mantener el mismo nivel incesante de producción.
[...] Creo que más o menos he trabajado con todo aquello que he sentido alguna vez sobre esos personajes. Fue un poco como ir al psiquiatra y tumbarse en el diván el tiempo suficiente para darse cuenta de "¿en qué estaba pensando?" [Risas] No lo sé. Sé que hay un montón de maneras diferentes de usarlos, pero ahora me siento como que estoy llegando al final de un largo periodo intensivo en el que había estado hablando de ciertas ideas usando el lenguaje de los superhéroes, si es que eso tiene sentido. Quiero probar algunas ideas nuevas y explorar las oportunidades que siguen llegando de escribir novelas y guiones para la pantalla.
hay que señalar que el artista pintó este bisonte con ocho patas, sugiriendo movimiento... casi una forma de protocine.
La representación del movimiento ha sido una preocupación constante de los artistas, en todas las épocas y todas las culturas. En los orígenes de la mímesis encontramos cosas como la danza y el canto, reproducciones de fenómenos de la naturaleza y de movimientos animales, incluyendo sus sonidos característicos, y es probable que muchas pinturas rupestres fueran ejecutadas en el curso de rituales religiosos. El estatismo de la creación visual, en aquellos casos, sería sólo el resultado congelado de una acción. Vemos ahí ya una disyuntiva que va a mantenerse más o menos latente a lo largo de los sigloes, y que resultará trascendental para el arte contemporáneo: la imitación real (mediante recursos perforamtivos) de movimientos efectivos, y la representación simulada de los mismos con imágenes estáticas (pinturas o esculturas).
Es esto último lo que preocupó intensamente a los artistas de la Edad Moderna. Era un asunto sobre el que se discutía en los talleres, y de ahí que fuera abordado por todos los tratadistas. Leo Battista Alberti, en su libro sobre la pintura, no olvidaba esos movimientos del ánimo «que los doctos llaman afecciones», pero era demasiado pronto para teorizar sobre la expresión de las pasiones y se mostró más interesado en las cosas que se planteaban a diario sus colegas [...]. También le importa mucho que el artista sepa reproducir de modo adecuado los movimientos de los animales y los de las cosas que no tienen vida.
[...] ¿Se puede hacer, pues, una «iconología del movimiento» en la época renacentista? Sin duda, al menos en algunos casos. Ciertos temas lo exigen, como las batallas, y cabe aventurar la hipótesis de que este género pictórico, tan importante desde fines del Quattroccento, haya surgido de la confluencia entre múltiples factores, con dos de ellos dominando de modo especial: las pulsiones políticas (encaminadas a la glorificación de las acciones bélicas emprendidas por los príncipes y estados renacentistas), y el deseo de los pintores de demostrar sus habilidades resolviendo lo más difícil, es decir, la interacción y la variedad de muchos cuerpos, con distintos tipos de movimientos.Por supuesto, esos pintores no estaban cultivando ninguna forma de "protocine" ni mucho menos de "protocómic" al intentar representar movimientos, procesos o secuencias en sus obras. Eran pintores, pintaban.
A día de hoy, Ditko probablemente se ha llevado muy poco de su cocreación multimillonaria. No tiene la propiedad del personaje y le pagaron una modesta tarifa por página en la época. Cobra royalties cada vez que los cómics se reeditan, pero dice que no ha ganado nada de las películas, a pesar de que su nombre aparece en los créditos.
"No", declara al Post cuando se le pregunta si se le pagó algo por las cuatro últimas películas de Spider-Man.
"No he estado involucrado con Spider-Man desde los sesenta."
En cualquier caso, el dibujante no parece muy interesado en el dinero. A pesar de que podría ganar miles de dólares haciendo comisiones para los aficionados, se niega constantemente. En su lugar, sigue haciendo cómics autoeditados en blanco y negro con títulos como "The Avenging Mind".
"Los hago porque es lo único que me dejen hacer", dice al Post, sugiriendo que las grandes editoriales ya no están interesadas en su trabajo.----
«Hay dos escenas que ilustran y dan sentido a la obra y al título –explica Davodeau (Botz-en-Mauges, 1965)–. Una cuando llevo a Richard a ver una exposición de Moebius y él, un ignorante del mundo del cómic, opina: ‘No es bueno, es cansino’. Y otra escena donde yo, un ignorante del mundo del vino, en una cata tiro uno que no me gusta y él me dice: ‘¡Qué haces! Ese vino vale cientos de euros, si te ven se escandalizarán’. Muestra cómo la ignorancia permite expresarnos con libertad». De la mano de Leroy, el autor de la premiada La mala gente ayuda a podar las 15.000 cepas que el viticultor mima en sus tres hectáreas de Montbenault, en el Loira; aprende a elegir las barricas; comparte el miedo a las heladas y al granizo; sufre las inquisidoras visitas de expertos de prestigiosas guías de vinos; participa en la vendimia, y alucina con la jerga de los enólogos en las catas –con un «bonito color a cuero de caballo» y un «perfume de vientre de liebre caliente»...–. Además de sentir la estrecha relación de Leroy con la tierra, Davodeau aprendió: «Que el viticultor es a la vez geólogo, botánico y meteorólogo porque tiene un oficio complejo y sutil, que pide estar atento al suelo, la vegetación y el tiempo». Por su parte, el autor lleva al enólogo de visita: a su editorial, a la imprenta donde se ultima su cómic Lulú, mujer desnuda, a dos salones de cómic y a casa de dibujantes como Jean-Pierre Bibrat o Emmanuele Guibert, coautor de El fotógrafo , crónica del Afganistán de los 80 en guerra con la URSS. Es este uno de los cómics que Davodeau da a leer a Leroy y que, a diferencia de los de Moebius o Lewis Trondheim (quien dibuja una de las páginas de Los ignorantes ), fascinan al enólogo, tanto como el Maus de Spiegelman. « Maus no deja a nadie indiferente y El fotógrafo es el libro que regalo a los que no leen cómics y siempre funciona», asegura.
«Moore: El guión aún no está preparado, pero el rumor es absolutamente cierto...[Watchmen] ha sido opcionado para una película, y pinta bien. Se ofreció una cantidad de dinero importante por los derechos para la pantalla. Todos sabemos que [...] se han opcionado muchas películas, y no puedo prometer que esto se haga, pero todos parecen muy impacientes con el proyecto. No es Walter Hill, y no sé donde salió esa historia de Walter Hill. Creo que se debe probablemente a que 48 horas fue dirigida por Walter Hill y producida por Larry Gordon y Joel Silver, y son Larry Gordon y Joel Silver los que quieren hacerlo. Hablé con Joel Silver en el teléfono, y me pareció un tío muy agradable. Me dijo que quiere que yo escriba el guión, a partir del próximo año tal vez, y también dijo:" ¿Puedes hacerlo viñeta a viñeta, como en el cómic?", pero no creo que sea posible porque de ahí saldría una película de mierda, realmente. Fue escrito para ser un cómic, no una película, y no son intercambiables, pero el hecho de que quiera que se haga así dice mucho para mí [...].
[...] Desde el público: ¿Watchmen os pertenece realmente?
Moore: Hasta donde entiendo, cuando Watchmen esté terminado y DC no haya utilizado los personajes en un año, son nuestros.
Gibbons: Nos pagan una cantidad sustancial de dinero...
Moore: ...para retener los derechos. Así que básicamente no son nuestros, pero si DC está trabajando con los personajes en nuestro interés, entonces podría ser así. Por otro lado, si los personajes han sobrevivido a su tiempo de vida natural y DC no quiere hacer nada con ellos, entonces después de un año los tendremos y podremos hacer lo que queramos con ellos, con lo cual estoy muy feliz.
Gibbons: Lo que sería horrible, y DC podría hacerlo legalmente, es poner a Rorschach en un crossover con Batman o algo así, pero tengo la suficiente fe en ellos para creer que no harían algo así. Pienso que, debido a este equipo único, no podrían conseguir a nadie para encargarles hacer Watchmen II o alguna otra cosa parecida, y ciertamente nosotros no tenemos planes para hacer Watchmen II».Parece que la visión omnisciente del tiempo del Dr. Manhattan falló un poco ahí. 25 años después...
«No se nos pidió hacer nada con los superhéroes de Charlton. Pensé que estaban todos ahí, a disposición de cualquiera, y yo no había oído hablar de que se estuviera haciendo algo con ellos. Eran sólo un buen grupo de personajes, inocente, lo cual significa siempre juego limpio, de verdad, y había un universo autónomo con cuatro o cinco personajes, y pensé que estaría bien tomar eso y hacer lo que quisieras. Así que empecé a trazar algunas ideas, y en un principio era sólo una novela de misterio: "¿Quién mató al Peacemaker?", eso era todo. Enviamos todo este material a Dick Giordano y algunas cosas eran extremas. Ibamos a tratar a The Question de manera mucho más extrema de lo que había sido tratado con anterioridad. A Dick le encantó, pero sentía un afecto paternal por estos personajes de su época en la Charlton, así que en realidad no quería darle sus bebés a los carniceros y, para decir la verdad, eso es lo que habría sido. Él dijo: "¿Puedes cambiar a los personajes e inventar otros nuevos?" Al principio no estaba seguro de que funcionaría, pero cuando Dave y yo nos juntamos y empezamos a planear las cosas, todo encajó en su lugar y funcionaba bien. Estoy mucho más contento ahora de haberlo hecho con personajes originales. Ha funcionado mucho mejor de lo que habría sido si hubiésemos utilizado al Capitán Atom, Blue Beetle y todos los demás, y estoy contento con eso. Dave y yo queríamos hacer algo juntos desde hace mucho tiempo, así que cuando esto salió dije que estaría encantado de trabajar con Dave y Dave dijo que estaría encantado de trabajar conmigo, y eso fue todo».The Comics Journal ha subido a su web la charla que mantuvieron Neil Gaiman, Alan Moore y Dave Gibbons en septiembre de 1986 durante una convención de cómics en Londres, publicada en The Comics Journal nº 116 (julio 1987). Me llama la atención el concepto de personajes "originales" de Moore, muy revelador de la mayor parte de su carrera: un escritor "posmoderno" de manual, en el sentido de que ha trabajado a partir de personajes clásicos creados por otros, revisándolos, reinterpretándolos y descubriendo la "verdad oculta" en ellos mediante infinitos juegos de alusiones y citas intertextuales: Marvelmal/Miracleman, Alec Holland-Swamp Thing, los personajes de Charlton Comics en WATCHMEN, Doc Savage en TOM STRONG, Wonder Woman en PROMETHEA, los Caballeros Extraordinarios de la novela fantástica victoriana, la Alicia del País de las maravillas, Dorothy de El mago de Oz y Wendy de Peter Pan en LOST GIRLS, etcétera.
«Me acuerdo de las portadas en particular. Le dimos muchas vueltas a lo que iría en ellas, y sabíamos que, fuera lo que fuese, no iban a ser escenas de lucha ni figuras completas de superhéroes. Después de dibujar el primer número pensé, "tal vez podríamos sacar al smiley en la portada", y al dibujarla y tener inmediatamente una buena idea de por dónde iba la serie, se me vinieron a la cabeza otros seis diseños de portadas. Creo que lo que se envió a DC no fue "aquí está este smiley, la portada del primer número," sino seis o siete portadas, todas trabajadas un poco como diseño gráfico, eso es lo que realmente se vendía en ellas. Posteriormente fue idea de Alan llevarla un poco más lejos y hacer de cada portada la primera viñeta de la historia, y eso es una idea muy fuerte también. La forma en que lo racionalizamos es que se trata de un cruce de caminos. La portada de Watchmen está en el mundo real y se ve muy real, pero empieza a convertirse en un comic book, un portal a otra dimensión. Ese es el tipo de cosas que pensamos mientras lo estamos haciendo».Más en el enlace.

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| Hernán Migoya, Peter Bagge y Josep Maria Berenguer en 2008. Fuente foto: Bouman Studios |
«Cuando veo mi trabajo de la primera etapa veo la lucha dolorosa que suponía dibujar lo que estaba dibujando. Me esforzaba tanto para obtener ese look específico que estaba en mi cabeza, y siempre me quedaba corto. Puedo ver la frustración en las líneas, y recuerdo mi mano tensa, redibujando las cosas mil veces hasta que finalmente lo entintaba, y tener esa tensión ansiosa general, en cada dibujo. Creo que se ve en el trabajo gráfico, y es lo que le da esa especie de energía maníaca, ese clase de energía reprimida, la sensación de estar a punto de reventar o algo así. Durante mucho tiempo, cuando miraba el trabajo de esa época, tenía que entrecerrar los ojos para no verlo con claridad, porque estaba muy lejos de lo que yo quería que fuese. Pero ahora, con la distancia, puedo apreciarlo como un artefacto de esa época, de aquello por lo que estaba pasando».Daniel Clowes, en una entrevista de Keith Phipps publicada hace dos días en AV Club, a propósito de la monografía retrospectiva sobre su carrera THE ART OF DANIEL CLOWES: MODERN CARTOONIST (Abrams ComicArts), editada por Alvin Buenaventura.
«¿Hay algún punto que supuso un giro para ti?
Creo que hubo un momento en que me di cuenta de que podía hacer lo que quería en términos de dibujo. Yo solía rodear mucho las cosas. Evitaba ciertas cosas que eran horribles de dibujar para mí, que simplemente no resultaban divertidas. En un momento dado, me di cuenta de que podía dibujar cualquier cosa, y que no debía evitar nada... podía hacer que funcionara. Eso me permitió estar más cómodo narrando cualquier tipo de historia.
¿Qué era lo que evitabas entonces que no evitas ahora?
Tuve un cierto momento de revelación cuando mi hijo tenía dos años y estaba obsesionado con los trenes, todos los días quería que dibujase trenes, y yo nunca había dibujado trenes. Es el tipo exacto de cosas que nunca había intentado dibujar. Conseguí todos esos libros para aprender a dibujar un tren, y luego él venía con todas sus historias imaginativas sobre el tren que viene hacia ti, así que tenía que dibujar el tren en perspectiva, que es el tipo de cosa que parece muy difícil cuando te sientas a escribir una historia. "No voy a dibujar un tren con caballos apartándose del camino" y todo eso, y lo siguiente que supe es que estaba haciendo 20 de ésos al día, y que podía dibujar cualquier variación de cualquier clase de tren. Que sabía cómo dibujar todos los tipos de chimeneas de los viejos trenes y todo eso, y luego me di cuenta de que si podía dibujar trenes, que es probablemente lo que menos me interesaba entonces, podría dibujar cualquier cosa y encontrar un modo de que fuera interesante.
Y por el camino adoptaste un nuevo colaborador también.
Desde luego que sí. Él ahora recuerda aquellos días y dice, "¿Por qué me gustaban los trenes? No lo pillo". Él ya no está con trenes. Un día, fue como que un chico dijo "los trenes son estúpidos", y "Vale, tiene razón".
¿Qué fue lo primero que recuerdas que te obsesionaba cuando eras niño?
Tenía un hermano mayor que me legó su pila de cómics cuando se cambió a Playboy y Zap y todo ese material. Estuve muy obsesionado con eso. Tenía una pila como de dos pies de viejos tebeos de Marvel y DC y Archie Comics y la revista Mad, cosas por el estilo. Era este grupo bastante limitado de tebeos. Los leía una y otra y otra vez, y estudiaba. Recuerdo que los leí antes de que pudiera leer realmente, y trataba de averiguar las historias tan sólo basándome en las imágenes, algo que para los niños es genial. Tratar de aprender ese lenguaje. Me sentía como si entendiera el lenguaje de los cómics. Tenía una fluidez real con el medio a una edad muy temprana.
Es curioso, porque los cómics de esa época está repletos de palabras, pero si te fijas en ellos, en realidad no tienen por qué tenerlas.
Acabo de encontrar un montón de mis primeros cómics de Jack Kirby en Marvel, y no puedo creer cuántas palabras escribía Stan Lee. Hay como 10 personas hablando en cada viñeta... lo que viola todas las reglas del cómic que conozco. Intentas no tener más de uno o dos bocadillos por viñeta. Eso representa más o menos un momento cuando la gente está hablando, y en los 4 Fantásticos hay como 15 personas hablando, y un texto de apoyo que cubre las cosas, y piensas, "Guau, ¿qué es lo que dibujó debajo de eso?"
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| Viñetas de «If This Be Doomsday!», en Fantastic Four nº 49 (1966), Stan Lee y Jack Kirby |
«This Man, This Monster!», en Fantastic Four nº 51 (1966), Stan Lee y Jack Kirby (tintas de Joe Sinnott)
Y las últimas páginas de Los Vengadores, donde no hay prácticamente nada salvo texto.
Hay una serie belga, Blake y Mortimer, de unos aventureros británicos, y hay muchas, muchas viñetas como ésa, donde hay una pequeña cabeza abajo, hablando, y sólo párrafos de texto. Tiene el extraño efecto de un tipo congelado en el espacio, parloteando sin moverse en absoluto. Hay algo muy desconcertante ahí, pero me gusta. [Risas.]
Ahora que lo pienso, sin embargo, tus cómics han incluido menos texto en los últimos años.
El secreto del espadón (1950-53), de la serie Blake y Mortimer, Edgar P. Jacobs
Cada vez más he intentado hacer cómics del modo en que me gusta leer cómics, y me he dado cuenta de que, cuando leo cómics muy densos de texto, puede ser gratificante cuando finalmente te sientas y lo lees, pero nunca va a ser el primero que voy a leer, y nunca estoy emocionado de verdad de sentarme a leer ese cómic. Se necesita un poco de esfuerzo para llegar a él. Hay ciertos cómics que parecen tener el equilibrio perfecto entre el diálogo y la imagen, que no puedo dejar de leer. Quiero guardarlo para más adelante, pero lo siguiente que sé es que lo estoy leyendo. Eso es lo que estoy tratando de hacer con mis cómics.
¿Un ejemplo de eso?
Ah, Love And Rockets. Ya sabes, Jaime [Hernandez] es una especie de maestro en eso.
Y parece ser cada vez mejor con los años. "Love Bunglers" es una historia increíble.
Eso es lo que pasa cuando tienes esa clase de talento. No se va».
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| The Love Bunglers (2011), Jaime Hernandez |
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| Wilson (2010), Daniel Clowes |
«Abandonaste una novela gráfica sobre Hollywood. ¿Puedes hablar a grandes rasgos sobre el tipo de experiencias en que se basaba, o de lo que has sacado durante tu tiempo trabajando en Hollywood?
La idea del libro era en realidad una colección de muchas experiencias que he tenido, tanto buenas como malas, tratando de relacionarlas a través de personajes y es algo que todavía se puede hacer en algún momento, pero es uno de esos libros que sentía como deberes de casa. En un momento dado, me levantaba por la mañana y pensaba: "¿Qué otra cosa podía hacer, además de trabajar en eso?" [Risas.] Y eso es exactamente lo contrario de lo que necesitas tener. Tienes que necesitar algo así como rechazar trabajos de ilustración bien pagados porque quieres trabajar en tu cómic. Ahí es cuando sabes que estás haciendo algo bueno.
He tenido suerte de pasar un tiempo trabajando en Hollywood. He hablado con otros guionistas, y todos están como machacados, con el ánimo destrozado, porque trabajan en esos guiones y proyectos, y luego los directores los cogen y lo cambian todo, vuelven a escribirlos y los empeoran, o bien los filman y no tienen nada que ver con lo que habían imaginado. Y no me importa eso, de verdad, porque yo tengo mis cómics, y eso es mío, lo que yo estoy poniendo en el mundo es mi visión pura, sin diluir, y tengo una satisfacción completa con eso. Así que para escribir un guión, yo soy un poco "Sólo soy responsable de este guión final, y me esfuerzo mucho y me enorgullezco por eso". Pero una vez que se lo doy a alguien para hacerlo, puedo disociarme por completo y no preocuparme de que mi visión no esté siendo representada, porque entiendo perfectamente que es así como funciona».
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| Dibujos de Clowes con 6 años realizados en 1967, incluidos en el libro editado por Alvin Buenaventura |
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| Dibujo de Clowes para la portada de Eightball nº 23 (2004), donde se publicó por primera vez THE DEATH-RAY |
«Lo digital parece un paso atrás del libro impreso. Para mí, el proceso completo supone imaginar este libro en mi cabeza mientras estoy trabajando. Eso es lo que estoy tratando de crear. Ese es el trabajo del arte. Esa es la escultura que estoy moldeando, y cuando finalmente haya acabado, llegaré al objeto tridimensional perfecto. La versión para iPad sería como una imagen del libro, lo que no contiene ningún interés para mí.. Incluso aunque solo tuviera 10 lectores, preferiría hacer el libro para ellos antes que para un millón de lectores online».Clowes, traducido por Dr. Ender de otra entrevista reciente de Wired.com. Os recomiendo también ver los videos sobre Clowes que enlaza Dr. Ender en este otro post de su blog, sobre todo el segundo.