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domingo, 26 de julio de 2026

El Vecino y los superhéroes de barrio

 «Como sabéis, el título lo tomo prestado, con permiso, de Kiko Veneno. En 1992, en el disco "Échate un cantecito", el cantautor afincado en Sevilla ya imaginaba justicieros que entrenan en un sótano y madres que les cosen el disfraz sin dejar la casa: "en los sótanos se entrenan superhéroes de barrio". Doce años antes de que Santiago García y Pepo Pérez le pusieran viñetas a la misma idea, la canción ya sabía que el heroísmo español sale del portal y de la cocina, no del espacio exterior.

Llevo veinte años entrevistando a gente que hace cosas extraordinarias. La conversación, si va bien, se acerca a lo humano más que a lo mítico. La vida extraordinaria de alguien y su vida doméstica ocurren en la misma casa. Y la segunda casi siempre gana la discusión.

“El Vecino” está construido sobre esa idea, y por eso lleva veintidós años funcionando sin gastarse. Santiago García y el susodicho Pepo empezaron la serie en 2004. José Ramón llega del pueblo a Madrid a opositar. Una noche descubre que el vecino ruidoso, Javier, se ha convertido en Titán: un tío con capa que se pega con robots gigantes».

Alex Serrano dedica hoy su Cápsula de Escape a El vecino, repasando a su manera universos tangenciales de ficción sobre superhéroes “de barrio”. Una sorpresa muy grata. Sigue aquí

domingo, 10 de mayo de 2026

V4



EL VECINO 4, por Santiago García y este su amistoso vecino para servirles | junio 2026, edita Astiberri

264 páginas a todo color, cartoné, ALL BRAND NEW. Vuelve Javier/Titán, Lola, José Ramón, Rosa y toda la tropa, esta vez de un modo en que nunca los habías visto. Avance en la web de Astiberri: https://www.astiberri.com/products/el-vecino-tomo-4

sábado, 10 de diciembre de 2022

When the legend becomes fact, print the…

 “Tenía varias caras. Casi me siento como si estuviera hablando de Charles Foster Kane. ¿Quién era? ¿Qué era? ¿Cómo era?”, dice Larry Lieber al comienzo de la biografía de Abraham Riesman sobre su hermano mayor, Stan Lee (1922-2018). “Depende de con quién hables y en qué momento”. Lo dice entrevistado cuarenta y cinco días después de la muerte de Lee, en su casa de Manhattan, un “estudio del tamaño de una caja de zapatos” que se contrapone implícitamente al patrimonio que amasó su hermano en vida. La alusión al “Ciudadano Kane” (1941) de Orson Welles revela la autoconsciencia de este libro y de algunos de sus personajes, empezando por su protagonista.

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Mi artículo “El mito de Stan Lee y la creación de Marvel Comics” sigue en Rockdelux



lunes, 15 de agosto de 2022

la serpiente del verano


Hilo en mi Twitter a propósito del tomo Marvel Comics Library. Avengers. Vol. 1. 1963–1965, de Stan Lee, Jack Kirby, Don Heck y otros autores (Taschen, 2022):

https://twitter.com/pepo_perez/status/1556942045599748098

(silla modelo Piruleta de Juan Santos, comprada en Muebles Mo)

domingo, 31 de julio de 2022

Justin Green y Neal Adams

Enlazo debajo dos textos que escribí para Rockdelux, a propósito del fallecimiento el pasado abril de Justin Green y de Neal Adams. Sí, los creadores que crearon nuestro mundo cultural desaparecen, y con ellos el mundo de nuestra generación también se va terminando. Como les pasó a las generaciones anteriores y les pasará a las posteriores a la nuestra.

Aquí van los enlaces:

Justin Green, pionero del cómic REALMENTE autobiográfico 

Neal Adams, el dibujante que reinventó el comic book de superhéroes 


viernes, 25 de diciembre de 2020

El primer superhéroe


La página que he fotografiado procede de Jesus of Nazareth (2008), un libro de Paul Verhoeven que leí hace años. El cineasta neerlandés, sí. No es un “capricho de famoso”, Verhoeven es un verdadero scholar sobre el Jesús histórico. Y este libro maneja un aparato bibliográfico notable, con referencias de grandes expertos sobre la biblia, incluyendo a estudiosos del Jesus Seminar. Fundado en 1985 en California con expertos y teólogos sobre Jesucristo, el Jesus Seminar está dedicado a investigar quién fue y qué hizo realmente Jesús, usando una triple metodología: antropología social, análisis histórico y hermenéutica textual. La mayoría de expertos del seminario son, por cierto, protestantes. De hecho Verhoeven, que no es teólogo ni creyente, fue admitido como fellow en el Jesus Seminar. Este libro de Verhoeven es, pues, otra obra que hay que sumar a Delicias turcas, RoboCop, Showgirls, Starship Troopers, El libro negro, Elle, etc. 

RoboCop, dicho sea de paso, ya era un evangelio posmoderno/satírico. El guion no era de Verhoeven sino de Ed Neumeier & Michael Miner —un guión bajo la influencia evidente, nunca confesada, de The Dark Kight Returns (1986) de Frank Miller, este último no por casualidad un estadounidense católico (irlandés), no religioso pero sí cultural, que ha citado abundantemente el evangelio cristiano en toda su obra– pero Verhoeven lo hizo suyo con numerosas imágenes crísticas, “crucifixión“ inicial a base de balas, “lanza en costado”, "caminar sobre las aguas" final, etc. Acabo de consultar la fecha en la que Verhoeven se unió al Jesus Seminar. 1986, un año después de su mudanza a Los Ángeles. RoboCop es de 1987. Gran película, como otras suyas. Verhoeven repetiría con el guionista Ed Neumeier en Starship Troopers (1997), aquí de nuevo obviamente influido por Give Me Liberty (1990-1991, Frank Miller & Dave Gibbons) y todo lo publicado hasta entonces de la serie de Martha Washington. Épica nacionalista y sátira de la épica nacionalista al mismo tiempo, todo en la misma película: obra maestra para mi gusto.

Un gran proyecto anhelado por Verhoeven desde que cumplió los cuarenta es realizar una película realista sobre la vida de Jesús porque, afirma el cineasta, la mayoría de películas que se han hecho se basan en los Evangelios "con embelesada adoración y excesiva santidad". Se considera el director ideal para el proyecto porque "ningún director o guionista estaría lo suficientemente loco como para estudiar el material con tanta profundidad como yo”. 

Estamos a 25 de diciembre, fecha en que celebramos el nacimiento del primer superhéroe de la cultura occidental. Por supuesto, como toda verdadera tradición, el verdadero superhéroe como tal –moderno, laico y superhombre– nace mucho después. “Más o menos”, ya sabemos que las cuentas obedecen a diversas razones, 1.938 años después de Cristo, de la mano de dos judíos norteamericanos. Pero esa es otra historia. Una bien larga.

domingo, 6 de septiembre de 2020

forget the old... the new Wonder Woman is here

A finales de los sesenta, Wonder Woman era una de las colecciones de DC que menos vendía. Pensaron en cancelarla, pero, eeeh, el acuerdo de DC con el creador de la Mujer Maravilla, William Moulton Marston (1893-1947), le devolvía los derechos a sus herederos si DC dejaba de publicar la serie. Así que, sorpresa, en DC decidieron remozar la colección para continuarla. El guionista Denny O’Neil (1939-2020; fallecido hace pocos meses) y el dibujante Mike Sekowsky se hicieron cargo de ella y cambiaron al personaje en profundidad. Primero la vistieron en su identidad civil de joven “yeyé” con una endeble excusa argumental, en teoría para pasar desapercibida en un “club hippie”, de copas durante una investigación; luego le quitaron su disfraz y sus poderes tradicionales como Wonder Woman. Renunciaba voluntariamente a ellos para quedarse en la Tierra y ayudar a su amor, Steve Trevor, en busca y captura por presunto espía. Preocupada ahora por tener que afrontar los “problemas prácticos” de la gente corriente, Diana Prince, “ex” Wonder Woman, conocía rápida y convenientemente —solo dos páginas más adelante de la renuncia a sus superpoderes— a I Ching, un maestro oriental ciego que la va a entrenar igual de rápido en la disciplina de las artes marciales. ¿Cómo es posible que I Ching reduzca fácilmente a tres matones callejeros si es ciego?, se pregunta Diana nada más toparse con él. “Los ojos son solo un portal del alma”, le contesta. “La mente es la que realmente ve”. Esto en 1968, ¿eh? Lo digo porque la fiebre Bruce Lee es de los primeros 70, y Kung Fu, la serie de TV, de 1972. I Ching, en mi opinión un precedente del Stick de Frank Miller en el Daredevil de los primeros ochenta, editado precisamente por Denny O'Neil, era un maestro gentil y afable —no precisamente el sádico Pai Mei de Kill Bill vol. 2— que lograba convertir a Diana Prince, ex Wonder Woman, en una experta en artes marciales en “unos pocos meses”, en concreto dos páginas de tebeo (es fascinante lo rápido que ocurre todo en estas historietas). Claro que no hablamos de una chica cualquiera, como nos aclara un texto de apoyo: “Diana domina en unos pocos meses los conocimientos que una chica ordinaria habría tardado años en adquirir”. Pronto la vemos aplicar golpes especiales de karate con nombres tan largo como tu brazo. 

Aunque muchos fans detestaron los cambios, la serie mejoró sus ventas, y Sekowsky sustituyó a O’Neil como guionista en varios números de esta “new Wonder Woman” antes de dejar la colección. La etapa, tengo que decirlo, es divertida y disfrutable, muy pop de la época (esto es, la década pop original), se entrega a una inercia de acción continua tan absurda como segura de sí misma, y seguramente para su momento era de lo más moderno que publicaba la muy rancia DC, ya superada por la mucho más moderna Marvel. Esta New Wonder Woman es un cruce entre el cómic romántico, un poquito de superhéroes y un muchito de espionaje fantástico en la onda 007; el Dr. NO es aquí el Dr. Cyber, quien, cuando le vemos el rostro, resulta que es mujer. Sekowsky, se nota en sus dinámicos dibujos y diseños de página, echó el resto en la serie, y el coloreado (no acreditado) es también estupendo. 

Mike Sekowsky (1923-1989) era a esas alturas un veterano. Había empezado su carrera en el comic book en los años 40 (en Timely y otras editoriales) dibujando cualquier cosa, humor, superhéroes, cómic romántico, horror, funny animals; un todoterreno que era conocido entre sus compañeros de profesión por su rapidez para dibujar, su timidez y su generosidad para ayudar a un colega apurado por las fechas de entrega. Se cuenta que hizo de “ghost artist” en muchas ocasiones, a veces gratis, para ayudar a compañeros a terminar el encargo a tiempo; Gil Kane entre otros recibieron una ayudita suya de varias páginas más de una vez. Como dibujante, Sekowsky es recordado sobre todo por conformar el estilo “marca de la casa” para la DC de los sesenta, una suerte de Alex Toth superheroico y amable, particularmente en la colección que relanzó el género de superhéroes durante la llamada Silver Age, Justice League of America (1959). El encargo de la JLA le cayó porque los editores de DC sabían que Sekowsky siempre entregaba a tiempo, incluso antes de fecha. Dibujó 66 números de JLA y acabó harto de la serie, cansado de dibujar a tantos superhéroes en cada historia; intentó dejarla varias veces antes de que encontraran a alguien para sustituirle. El muerto le cayó al dibujante Dick Dillin, que estuvo aún mas tiempo que él en la colección (cuando Dillin murió en 1980, se cuenta que Sekoskwy dijo: “Sí, ese tebeo podría matar a cualquiera”).

Cuando Sekowsky dejó Wonder Woman, el personaje volvió a su antiguo ser y recuperó su viejo disfraz y sus poderes, una vuelta a los orígenes en sintonía con la serie de TV que se estaba preparando. Trabajó en Supergirl para intentar revivirla, pero después de varios números dejó la colección y también DC Comics. Mark Evanier ha contado que Sekowsky pensaba que era bueno —lo era ciertamente— y que su talento no era lo suficientemente apreciado. “Y probablemente tuvo razón un montón de veces” (Evanier). A partir de ahí comenzó su declive, con problemas de salud y de alcohol. Hizo unos cuantos trabajos para Marvel, en Inhumanos y Namor, pero sus buenos días en la industria del comic book habían pasado (parte de un número suyo para Inhumanos fue redibujado). Se mudó a la Costa Oeste y trabajó para estudios como Hanna Barbera, en animación y tebeos de sus personajes. Si se le preguntaba por la industria del comic book, prefería no hablar del tema; también se le recuerda por un retorcido sentido del humor. En 1981 le convencieron para que fuera a la San Diego Comic-Con, en teoría para para ver recibir un premio a Alex Toth. Sekowsky acudió de mala gana. Cuando estaba sentado en el homenaje, oyó que anunciaban su nombre. Una gran sonrisa se dibujó en su cara cuando se percató de que el premio y la larga ovación eran para él.

Joe Giella, amigo del alma de Sekowsky, contó otra anécdota. Con 17 o 18 años, Giella había recibido su primer encargo, entintar una historieta de 6 páginas para Timely (luego Marvel). Pero la perdió yendo en metro; Giella pensó que Stan Lee le despediría ipso facto. Sekowsky se enteró y le dijo que él se la dibujaría a lápiz de nuevo; le pidió el guión, la dibujó y la entintó también. Al parecer, Lee quedó encantado. “¡Me salvó el culo esa vez! Así era Mike Sekowsky, y no quiso coger dinero, nada en absoluto. Me dijo: ‘Solo hazlo por alguien en otra ocasión’. Nos hicimos muy amigos después de eso. Así era Mike”.

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He usado y traducido anécdotas sobre Mike Sekowsky de este magnífico post de Tom Stewart (2015): http://www.tompstewart.com/blog/2015/10/8/so-what-kind-of-guy-was-mike-sekowsky 

Imágenes: Mike Sekowsky dibujando del natural a la modelo Joyce Miller para la nueva Wonder Woman en 1969 (foto promocional de DC). 

Páginas de (The New) Wonder Woman #179 (1968) y #180 (1969), guión de Denny O’Neil y dibujos de Mike Sekowsky, tintas de Dick Giordano, en la reedición en tomos de 2008. La última página, la de Diana Prince descubriendo los encantos de la minifalda en el swinging London, es de Wonder Woman #182 (1969), guión y dibujos de Mike Sekowsky, tintas de Dick Giordano. La pata que asoma es cortesía de Ada, mi gatilla.


lunes, 4 de febrero de 2019

tebeos imaginarios

Yo empecé mi afición por los tebeos con Spiderman. Con eso ya está dicho todo: miles de niños crecimos obsesionados con Peter Parker y su alter ego trepamuros. Lo vi por primera vez en el colegio, en clase, con 6 años; un compañero sacó un tebeo de su pupitre y a mí se me salían los ojos de las órbitas. Era un Spiderman en edición Vértice, ya en formato revista, grapado, no librito en rústica, pero aún en blanco y negro (los tebeos originales USA siempre fueron a color, como la inmensa mayoría de comic books norteamericanos); era la historia del Lagarto de los comienzos de la etapa dibujada por John Romita Sr. en la que Spiderman tenía que luchar con el brazo en cabestrillo. A mi impresionable mente infantil se le quedó grabado ese extraño superhéroe adolescente que llevaba un disfraz de supervillano y, encima, era perseguido por las autoridades. Una noche de verano, volviendo de pasear con mis padres, les pedí que me compraran un Spiderman, el único que había en el kiosco. Era este (algunas notas sobre las "diferencias" entre el tebeo americano y la edición de Vértice, en el enlace). 
Portada USA: John Romita | Portada de Ed. Vértice: Rafael López Espí
Al final de la historia, Spiderman quedaba amnésico tras un enfrentamiento con el Dr. Octopus y este aprovechaba para engañarle, haciéndole creer que era un criminal a su servicio; toma conflicto de identidades. Continuará. Durante semanas, durante meses, volví al kiosco a intentar conseguir el siguiente número, para ver cómo terminaba la historia. Recuerdo que intentaba explicarle al kiosquero cómo era el tebeo que buscaba. En vano; la distribución nacional era entonces un desastre. Los tebeos se distribuían y redistribuían en completo desorden, en particular en la periferia. El kiosquero me sacaba lo que tenía: un Drácula —no es esto, no es esto—, un Spider —ese era otro personaje, un "auténtico" villano que hacían historietistas británicos, nada que ver—, vete a saber lo que me sacó. Así que tuve que imaginarme esa continuación del episodio, un verdadero "tebeo" en mi mente infantil. Llegué incluso a empezar a dibujalo. Años después, cuando menos lo esperaba, encontré el número siguiente en casa de unos primos, en un enorme montón de tebeos, un verdadero tesoro para un niño. El número estaba muy mal impreso, con sobrecarga de tinta en muchos pliegos, pero se podía leer. Más o menos. Por supuesto, fue una decepción.

viernes, 23 de octubre de 2015

tecknad serie | cómics en Suecia

Nuestro enviado especial reporta desde Suecia. El pasado puente del Pilar Es muy de cómic hizo una visita a la Serieteket de la Kulturhuset (mediateca de la Casa de la cultura) de Estocolmo; en ella uno se encuentra discos, películas y, en efecto, cómics de muchas nacionalidades. La mayoría de ellos no en sueco sino en inglés, segundo idioma del país; es decir, la mayoría era cómic norteamericano, tanto clásico como contemporáneo. Pero había un poco de todo, incluyendo cómics de otros países en su edición original. Dejemos que las imágenes hablen por sí mismas (fotos de Erika Pardo Skoug y, las malas, mías)
Max internacional 


Estoy señalando la etiqueta: los cómics están ordenados por géneros; en este caso, «avantgarde», aunque luego hay algunas secciones ordenadas simplemente por el país de origen
Género: «héroes»; Jack Kirby, presencia destacada a través de recopilatorios recientes

Sección manga
Etiqueta genérica: «ciencia ficción», arriba, y «terror», debajo


«grafiska novelletter» (esto estaba en la sección de cómic sueco)
«klassiker»
más «klassiker»
Sección de teoría sobre cómic, muy bien nutrida
Otra estantería dedicada a «héroes»
Más «klassiker» (The Phantom, El hombre enmascarado, ha sido muy popular en tierras escandinavas) 
klassiker klassiker
Zapatos fuera para pasar a la sección infantil; me los estaba quitando, de ahí la foto
Llegamos a la sección de cómic del resto de Europa
Ahí está todo lo que tenían de cómic de «Spanska». La selección de cómic español estaba compuesta en su gran mayoría de libros y revistas publicadas en la primera mitad de la década pasada, lo que me hizo comparar mentalmente con los últimos 5-8 años de novela gráfica y percatarme de sopetón de los pocos libros de historietistas españoles que se editaban en este país  hace solo 10 años 
Erika en la sección «Historia», ella sabe lo que es el «buen material» (de nuevo en su edición inglesa, el segundo idioma nacional). Aquí estaban Emmanuel Guibert, Jacques Tardi, Marjane Satrapi y muchos más
Más cómics de la sección «historia», lo mismo aquí debajo

klassiker Valiant 
La sección de «avantgarde» al comienzo de la parte de la mediateca dedicada al cómic. El Jimmy Corrigan de Chris Ware nos da la bienvenida
Cómics consultados o devueltos en el carrito
Katitzi (1969-1982) es una serie de libros infantiles muy populares en Suecia, escritos por Katarina Taikon, de la que derivaron cómics (dibujados por Björn Hedlund) y una serie de televisión



Epílogo. Debajo, la foto de un kiosco de prensa sueco (en el interior de un supermercado). Los cómics de patos Disney siguen vendiéndose, como en algunos países centroeuropeos:


Desde el Arbetets Museum de Norrköping, en la exposición de Ewert Karlsson (uno de los caricaturistas suecos más conocidos), se despide su reportero más o menos dicharachero. Hasta pronto, estimados lectores.

domingo, 4 de octubre de 2015

mejor no menearlo

Ayer busqué deliberadamente un momento de «arrebato» (Zulueta) con una vieja historieta de Los Inhumanos (recién reeditada en España) que no había vuelto a leer desde niño. La historieta, en mi recuerdo infantil, era una auténtica obra maestra llena de épica y momentos «sublimes» (también en sentido burkeano, diría hoy con afectación: momentos de temor y sobrecogimiento controlado) dibujada de manera IMPACTANTE y repleta de viñetas IMPRESIONANTES que seguramente copié con mis manos «torpes» de niño. En la historieta salía Blastaar y los Kaptoroides, y Rayo negro «hablaba» con su voz prohibida destruyendo una «catedral» de rocas subterráneas en el subsuelo de Attilan. Bueno. Ayer descubrí que era una historia en dos partes de 1975, de Doug Moench y George Pérez, pero también que era una historieta del montón, probablemente escrita y —sobre todo— dibujada a la carrera, con un dibujo de George Pérez vulgar, casi «fanzinero», al que las tintas (Frank Chiaramonte, Fred Kida; mejor el segundo) no le ayudaban precisamente a parecer «otra cosa». No hubo «arrebato». Pero sí la certeza, por comparación, de que el equipo original de estos personajes y conceptos (Stan Lee y Jack Kirby) había protagonizado un momento excepcional en la historia del comic book estadounidense. Moraleja: la de siempre. No profanar el sueño de los muertos, y por muertos se entiende aquí por supuesto la tierra irrecuperable de la infancia.

martes, 15 de septiembre de 2015

lo viejo y lo nuevo, o viceversa


Hay una paradoja curiosa en esa foto de cómics sobre mi mesa de trabajo, de la que estoy seguro los avezados en la materia se habrán percatado. Lo «viejo», el material hoy clásico de Jack Kirby (publicado originalmente por Marvel entre 1976 y 1978; la edición es la española, 2015, de Panini), aparece editado en un tomazo que solo puede entenderse como influencia editorial de la era de la novela gráfica. O el cómic como libro, y libro bien gordo de 400 páginas, no como tebeo seriado, periódico, un folleto barato de grapa impreso con papel y cuatricomía igualmente baratos y veinte páginas escasas, que es como se publicaron originalmente estos Eternos de Kirby. Un libro bien editado, con buen papel, sin anuncios publicitarios (a diferencia de los que inundaban las páginas de los tebeos originales) y que incluye al final textos editoriales sobre la obra y «El creador: Jack Kirby»; un libro que se vende hoy donde se venden normalmente los libros, en librerías (y no en kioscos, donde antaño se vendían los tebeos), en este caso en edición numerada de 1.500 ejemplares. 

Frente a ese material de los setenta, ennoblecido ahora por la tapa dura y la limited edition, lo nuevo, los cómics recientes del «Morrisonverso» (la serie de superhéroes The Multiversity, de Grant Morrison y diversos dibujantes, 2014-2015, DC Comics; edita en España ECC bajo el título de 
El Multiverso) son publicados en un formato hoy casi (casi) obsoleto, el de comic book o tebeo de grapa tradicional norteamericano. Pero estos episodios de El Multiverso los he comprado también —sorprendentemente, o no— en una librería generalista... en la que antes no se hubiera vendido probablemente ningún tebeo de grapa. En la era del cómic como libro-objeto, e incluso como producto inmaterial informático (cada número de The Multiversity también se vende, por supuesto, en formato digital), estos comic books de grapa son hoy casi (casi) una reliquia, o el tebeo como «vinilo para coleccionistas». Aún así, para los amantes del libro en su estantería habrá con toda seguridad un tomazo que recopilará esos tebeos de Morrison & co. (de hecho, lo acabo de mirar conforme escribo estas líneas, ya está anunciado para octubre de 2015 en Estados Unidos: un tomo «de luxe» en tapa dura que recopila toda The Multiversity: 448 paginazas). Es la era del cómic como libro, recordemos. 

Postdata | Para rizar aún más el rizo del «tebeo como objeto de coleccionista», además de las ya habituales portadas alternativas de los diversos episodios, hay que señalar que existen ediciones especiales «director's cut» de algunos de los tebeos de grapa que pueden verse en esa foto de arriba. Por ejemplo, The Multiversity: «Pax Americana» (2014), de Grant Morrison y Frank Quitely, tiene una edición «director's cut» (nótese el término copiado de las ediciones especiales de cine) publicada pocos meses después del tebeo en sí. Este «director's cut» contiene todo el proceso creativo del comic book (un tebeo de grapa que en su edición normal tenía 40 páginas) e incluye el guión técnico de Morrison, bocetos, diseños de personajes y de página y, finalmente, todas las páginas del número reproducidas desde los lápices de Frank Quitely. Es decir, un voluminoso producto «de lujo» desarrollado a partir de un «modesto» tebeo de grapa que tenía muchas menos páginas que su posterior «montaje del director»; una especie de autocomentario al propio tebeo realizado por los autores en connivencia con la editorial, siempre dispuesta lógicamente a rentabilizar la obra mediante todo tipo de commoditiesLo dicho: más «vinilo» para coleccionistas, adultos connaisseurs con poder adquisitivo, que son los que en gran parte compran hoy estos tebeos, otrora productos de masas para chavales en una galaxia muy, muy lejana. Concretamente, en la de la Era Kirby.

martes, 4 de agosto de 2015

Lecturas de playa (o montaña)



A estas alturas del año, en lo más profundo del verano, dudo mucho de que quede alguien para leer estas líneas. Por si acaso, ahí van algunas recomendaciones de cómic para leer en la playa, el campo o a la vuelta de ellos, en las noches calurosas con coro de grillos.
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Mi texto para la revista digital Paseo de Gracia sigue aquí

domingo, 31 de mayo de 2015

vista de halcón

Ya está a la venta el nuevo número  de la revista de arte y cultura contemporánea Input (nº 4, verano 2015), que incluye un texto mío sobre el Hawkeye de Matt Fraction y David Aja. El artículo comienza aquí