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domingo, 6 de septiembre de 2020

forget the old... the new Wonder Woman is here

A finales de los sesenta, Wonder Woman era una de las colecciones de DC que menos vendía. Pensaron en cancelarla, pero, eeeh, el acuerdo de DC con el creador de la Mujer Maravilla, William Moulton Marston (1893-1947), le devolvía los derechos a sus herederos si DC dejaba de publicar la serie. Así que, sorpresa, en DC decidieron remozar la colección para continuarla. El guionista Denny O’Neil (1939-2020; fallecido hace pocos meses) y el dibujante Mike Sekowsky se hicieron cargo de ella y cambiaron al personaje en profundidad. Primero la vistieron en su identidad civil de joven “yeyé” con una endeble excusa argumental, en teoría para pasar desapercibida en un “club hippie”, de copas durante una investigación; luego le quitaron su disfraz y sus poderes tradicionales como Wonder Woman. Renunciaba voluntariamente a ellos para quedarse en la Tierra y ayudar a su amor, Steve Trevor, en busca y captura por presunto espía. Preocupada ahora por tener que afrontar los “problemas prácticos” de la gente corriente, Diana Prince, “ex” Wonder Woman, conocía rápida y convenientemente —solo dos páginas más adelante de la renuncia a sus superpoderes— a I Ching, un maestro oriental ciego que la va a entrenar igual de rápido en la disciplina de las artes marciales. ¿Cómo es posible que I Ching reduzca fácilmente a tres matones callejeros si es ciego?, se pregunta Diana nada más toparse con él. “Los ojos son solo un portal del alma”, le contesta. “La mente es la que realmente ve”. Esto en 1968, ¿eh? Lo digo porque la fiebre Bruce Lee es de los primeros 70, y Kung Fu, la serie de TV, de 1972. I Ching, en mi opinión un precedente del Stick de Frank Miller en el Daredevil de los primeros ochenta, editado precisamente por Denny O'Neil, era un maestro gentil y afable —no precisamente el sádico Pai Mei de Kill Bill vol. 2— que lograba convertir a Diana Prince, ex Wonder Woman, en una experta en artes marciales en “unos pocos meses”, en concreto dos páginas de tebeo (es fascinante lo rápido que ocurre todo en estas historietas). Claro que no hablamos de una chica cualquiera, como nos aclara un texto de apoyo: “Diana domina en unos pocos meses los conocimientos que una chica ordinaria habría tardado años en adquirir”. Pronto la vemos aplicar golpes especiales de karate con nombres tan largo como tu brazo. 

Aunque muchos fans detestaron los cambios, la serie mejoró sus ventas, y Sekowsky sustituyó a O’Neil como guionista en varios números de esta “new Wonder Woman” antes de dejar la colección. La etapa, tengo que decirlo, es divertida y disfrutable, muy pop de la época (esto es, la década pop original), se entrega a una inercia de acción continua tan absurda como segura de sí misma, y seguramente para su momento era de lo más moderno que publicaba la muy rancia DC, ya superada por la mucho más moderna Marvel. Esta New Wonder Woman es un cruce entre el cómic romántico, un poquito de superhéroes y un muchito de espionaje fantástico en la onda 007; el Dr. NO es aquí el Dr. Cyber, quien, cuando le vemos el rostro, resulta que es mujer. Sekowsky, se nota en sus dinámicos dibujos y diseños de página, echó el resto en la serie, y el coloreado (no acreditado) es también estupendo. 

Mike Sekowsky (1923-1989) era a esas alturas un veterano. Había empezado su carrera en el comic book en los años 40 (en Timely y otras editoriales) dibujando cualquier cosa, humor, superhéroes, cómic romántico, horror, funny animals; un todoterreno que era conocido entre sus compañeros de profesión por su rapidez para dibujar, su timidez y su generosidad para ayudar a un colega apurado por las fechas de entrega. Se cuenta que hizo de “ghost artist” en muchas ocasiones, a veces gratis, para ayudar a compañeros a terminar el encargo a tiempo; Gil Kane entre otros recibieron una ayudita suya de varias páginas más de una vez. Como dibujante, Sekowsky es recordado sobre todo por conformar el estilo “marca de la casa” para la DC de los sesenta, una suerte de Alex Toth superheroico y amable, particularmente en la colección que relanzó el género de superhéroes durante la llamada Silver Age, Justice League of America (1959). El encargo de la JLA le cayó porque los editores de DC sabían que Sekowsky siempre entregaba a tiempo, incluso antes de fecha. Dibujó 66 números de JLA y acabó harto de la serie, cansado de dibujar a tantos superhéroes en cada historia; intentó dejarla varias veces antes de que encontraran a alguien para sustituirle. El muerto le cayó al dibujante Dick Dillin, que estuvo aún mas tiempo que él en la colección (cuando Dillin murió en 1980, se cuenta que Sekoskwy dijo: “Sí, ese tebeo podría matar a cualquiera”).

Cuando Sekowsky dejó Wonder Woman, el personaje volvió a su antiguo ser y recuperó su viejo disfraz y sus poderes, una vuelta a los orígenes en sintonía con la serie de TV que se estaba preparando. Trabajó en Supergirl para intentar revivirla, pero después de varios números dejó la colección y también DC Comics. Mark Evanier ha contado que Sekowsky pensaba que era bueno —lo era ciertamente— y que su talento no era lo suficientemente apreciado. “Y probablemente tuvo razón un montón de veces” (Evanier). A partir de ahí comenzó su declive, con problemas de salud y de alcohol. Hizo unos cuantos trabajos para Marvel, en Inhumanos y Namor, pero sus buenos días en la industria del comic book habían pasado (parte de un número suyo para Inhumanos fue redibujado). Se mudó a la Costa Oeste y trabajó para estudios como Hanna Barbera, en animación y tebeos de sus personajes. Si se le preguntaba por la industria del comic book, prefería no hablar del tema; también se le recuerda por un retorcido sentido del humor. En 1981 le convencieron para que fuera a la San Diego Comic-Con, en teoría para para ver recibir un premio a Alex Toth. Sekowsky acudió de mala gana. Cuando estaba sentado en el homenaje, oyó que anunciaban su nombre. Una gran sonrisa se dibujó en su cara cuando se percató de que el premio y la larga ovación eran para él.

Joe Giella, amigo del alma de Sekowsky, contó otra anécdota. Con 17 o 18 años, Giella había recibido su primer encargo, entintar una historieta de 6 páginas para Timely (luego Marvel). Pero la perdió yendo en metro; Giella pensó que Stan Lee le despediría ipso facto. Sekowsky se enteró y le dijo que él se la dibujaría a lápiz de nuevo; le pidió el guión, la dibujó y la entintó también. Al parecer, Lee quedó encantado. “¡Me salvó el culo esa vez! Así era Mike Sekowsky, y no quiso coger dinero, nada en absoluto. Me dijo: ‘Solo hazlo por alguien en otra ocasión’. Nos hicimos muy amigos después de eso. Así era Mike”.

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He usado y traducido anécdotas sobre Mike Sekowsky de este magnífico post de Tom Stewart (2015): http://www.tompstewart.com/blog/2015/10/8/so-what-kind-of-guy-was-mike-sekowsky 

Imágenes: Mike Sekowsky dibujando del natural a la modelo Joyce Miller para la nueva Wonder Woman en 1969 (foto promocional de DC). 

Páginas de (The New) Wonder Woman #179 (1968) y #180 (1969), guión de Denny O’Neil y dibujos de Mike Sekowsky, tintas de Dick Giordano, en la reedición en tomos de 2008. La última página, la de Diana Prince descubriendo los encantos de la minifalda en el swinging London, es de Wonder Woman #182 (1969), guión y dibujos de Mike Sekowsky, tintas de Dick Giordano. La pata que asoma es cortesía de Ada, mi gatilla.


domingo, 10 de octubre de 2010

COLORES "MEJORADOS"

Compárese ahora este recoloreado de la misma página, hecho a finales de los 80 aproximadamente. El color tiene más brillos, volúmenes y matices, está mejor impreso, se han usado mejores técnicas de impresión. Narrativamente, sin embargo, la página ahora está mucho peor que con el humilde color primigenio (post de abajo).

COLORES NARRATIVOS

Colores modestos, pero narrativos. Colores humildes de comic book, con tramas de puntitos, mal reproducidos, a menudo ni siquiera acreditados, pero colores indicados por un profesional que conocía bien su trabajo. ¿Alguien se imagina la página ésa que he subido de A VOW FROM THE GRAVE (1972; guión de Denny O'Neil, dibujos de Neal Adams y Dick Giordano) sin esos rojizos que inundan de repente la tercera viñeta, la del puñetazo demoledor que deja KO a Batman? Yo no. Aunque no se acreditaba expresamente en esta época, es posible que el color fuera indicado por el propio Neal Adams, uno de los primeros dibujantes del comic book en controlar maniáticamente su trabajo (el otro, de una forma aún más maniática, fue su coetáneo Jim Steranko).

Más ejemplos en breve.

martes, 5 de octubre de 2010

A VOW FROM THE GRAVE

Bruce ha subido a su blog la historieta de Denny O' Neil y Neal Adams (tintas de Dick Giordano) de la que hablaba yo aquí el otro día. El color en las muestras que subí el otro día, que no es el original, fue fruto de un recoloreado en algún momento de finales de los 80; al gusto "aerográfico" del momento, por supuesto. Cualquier parecido con el original es pura coincidencia.

jueves, 30 de septiembre de 2010

LA PARADA DE LOS MONSTRUOS

Ya mismo se cumplirán cuarenta años desde su publicación, y la verdad es que sigue siendo bastante impresionante. Me refiero a A VOW FROM THE GRAVE, publicada en Detective Comics #410 en abril de 1971, una historieta con guión de Dennis O' Neil y dibujos de Neal Adams (tintas de Dick Giordano). Era una historieta corta, pero es imposible escenificar un drama más intenso en las apenas 15 páginas de las que constaba. Aún sigue siendo una de las favoritas de O'Neil, y por supuesto forma parte del puñado de historias de Batman que realizó junto a Adams y que instauraron la versión más seria y "gótica" del personaje frente a la imagen camp que había difundido la serie de TV de 1966-68 (y que tenía una base en los tebeos de los primeros 60, si bien la televisiva fue una relectura intencionada y autoconsciente; hasta Warhol fue invitado a la fiesta de presentación de la serie protagonizada por Adam West). La nueva versión de Batman que ofrecieron O'Neil y Adams sería la relevante durante todos los setenta y primeros ochenta, y la que perduraría en las interpretaciones de otros autores... al menos hasta que llegó Miller en 1986 y le puso las manos encima al personaje, claro. Pero ésa es otra historia.

UN JURAMENTO DESDE LA TUMBA. Batman perseguía a un asesino fugado de la cárcel, Kano Wiggins (hoy día, cuando releo la historieta, no puedo evitar un pequeño repullo al leer "Kano" y asociarlo sin querer a cierto dibujante español bien conocido), y durante la persecución se topaba con un grupo de freaks de circo que, tras quebrar éste, se habían quedado varados viviendo en un pueblo fantasma. La situación evocaba, por supuesto, a LA PARADA DE LOS MONSTRUOS (FREAKS), la película de Tod Browning de 1932. Un forzudo grandullón de más de dos metros, Goliat, una mujer gorda, Maud, un Increíble Hombre Huesudo, Charley Bones, y un niño retrasado con brazos y piernas tipo aletas de foca, Flippy. Aquí, en los freaks, es donde estaba la clave de la historia, lo que la hacía tan impresionante. Se cometía un asesinato (uno de los freaks moría), y Batman descubría en pocas páginas que, en contra de lo que parecía, no lo había matado el asesino fugado, sino uno de los propios freaks, por celos y amor. Un crimen pasional. Sí, eso también evocaba en cierto modo a los freaks de Browning, encarnados en su momento por freaks reales. ¿Por qué de repente aparecían en un tebeo de Batman de los primeros setenta freaks como los que hasta poco antes se exhibían –en el mundo real– en atracciones como el Museo Hubert's de Nueva York (que había cerrado en 1965; en él se exhibía también una mujer gorda y un chico foca)? Como suele ocurrir, las cosas no pasan por casualidad. Para averiguar las posibles razones hay que levantar un poco la vista, en este caso del tebeo, y mirar a los alrededores. De su época, claro.

(la escena cortada de FREAKS)

FREAKS, de Browning, como nos cuenta David J. Skal en su MONSTER SHOW. UNA HISTORIA CULTURAL DEL HORROR (Valdemar), había sido redescubierta y canonizada a primeros de los 60, concretamente tras su proyección en el Festival de Venecia de 1962 y su reposición en cines neoyorquinos durante esos años. La misma película que en su estreno en 1932 había sido repudiada por demasiado espantosa y de mal gusto (una leyenda cuenta que el negativo de la película fue a parar al fondo de la bahía de Nueva York), en los sesenta fue adoptada por toda una generación. Los jóvenes de la contracultura, que la veían en las sesiones de medianoche, la tomaron como seña de identidad, y lo que en los treinta era "horrible" ahora resultaba "humano" y "compasivo". Se adoptaba a los "monstruos" como parte de la familia porque no eran tales, eran como nosotros. Qué gran verdad, más profunda aún de lo que ya parece. A partir de ese reestreno, a Diane Arbus le dio por visitar el Museo Hubert's de la calle 42 de Nueva York para fotografiar a los freaks que encontró allí, y poco después por retratar a gente "normal" como si fueran freaks. Arbus pasó a la historia por eso, no por sus reportajes de moda. Por eso y por su suicidio en 1971, muy pocos meses después de que se publicara A VOW FROM THE GRAVE, por cierto.

Es bastante posible que Denny O' Neil, un joven guionista de sensibilidad liberal (y ya sabemos lo que entienden los norteamericanos por "liberal": de izquierdas, vamos) bastante influido por la contracultura (como reflejó en los cómics "relevantes" de GREEN LANTERN/GREEN ARROW de los primeros setenta, igualmente dibujados por Adams, pero ésa también es otra historia), hubiera visto FREAKS en aquellos años e, impresionado por ella –y no es para menos–, quisiera traer algo de su esencia a los tebeos o por lo menos homenajearla. Por supuesto, el FREAKS de los treinta no era el mismo de los sesenta. Como ya he dicho, FREAKS se veía ahora bajo un prisma humanista y compasivo, se interpretaba de otra manera. La mirada del espectador, como siempre, es más importante aún que la obra. Y sí, O'Neil y Adams lograron captar bastante de aquello en apenas 15 páginas. Es por eso que, si nos olvidamos de algunos textos explicativos demasiado ingenuos (pensados para los chavales que leían aquellos tebeos en los 70), de la simplificación de las escenas (en 15 páginas de unas 5 viñetas cada una no te cabe nada; volvemos de nuevo al problema habitual en el cómic tradicional: la compresión, la escasez de espacio, y por tanto, la escasez de tiempo: de densidad narrativa) y algún que otro elemento argumental del "cluedo" o whodunit de la historia que no se sostiene (probablemente O' Neil tuvo que escribir la historia más apresuradamente de lo que le hubiera gustado), A VOW FROM THE GRAVE sigue manteniendo su potencia original, con toda su resonancia. Ver a esos freaks, especialmente al chico foca, dibujados con el realismo romántico de Adams continúa siendo espeluznante, pero no lo es menos releer todo lo que contaron en tan poco espacio: el asesinato del freak huesudo, la desesperación del gigante ante el rechazo de su amada, la "muerte" y "resurrección" de Batman, la mirada del chico foca. Esa mirada. Ah, y que no se me olvide, esta página que sigue siendo insuperable:



Naturalmente, Batman no desentonaba en absoluto en medio de los freaks. No sé hasta qué punto O'Neil y Adams eran plenamente conscientes de ello, pero lo cierto es que en la última imagen de la historia lo captaron a la perfección. Sin decirlo expresamente, como debe ser. Batman, con su capa tipo Drácula y sus orejas de murciélago, pertenecía a la misma estirpe que los freaks; la única diferencia es que él llevaba disfraz, y los "fenómenos" no. En 1986, Miller lo entendió a la perfección cuando presentó en las primeras páginas de THE DARK KNIGHT RETURNS a Bruce Wayne poseído por "otro", su "alma", un "doble" que aparecía representado como un murciélago monstruoso, el que le decía en sus noches de insomnio que volviera a ponerse el disfraz y aceptara lo que era. Al freak que aparecía en ese primer capítulo, Dos Caras, le habían operado la cara para "curarle", pero aquello no tenía curación. Incluso con la cara perfecta seguía siendo un freak, lo llevaba "dentro". En la última página de aquel primer capítulo, Batman veía a Dos Caras –que ahora sólo tenía una– exactamente como lo que era. El doble monstruoso de sí mismo.

Pero eso, como he dicho antes, es otra historia.

domingo, 28 de marzo de 2010

MOMENTOS GIORDANO


Ayer murió a los 77 años Dick Giordano (1932-2010), descanse en paz. A lo largo de su carrera, Giordano hizo casi de todo dentro de la industria del comic book americano, entintar, dibujar y editar colecciones, pero yo sólo voy a destacar aquí mis cimas favoritas de su trayectoria, los "momentos Giordano" que más significan para mí íntimamente por los recuerdos que me traen de la infancia, cuando disfruté inmensamente con muchos tebeos en los que Giordano participó. De esos momentos memorables me quedo con dos: como entintador (y dibujante puntual) del Batman de los 70, al que con sus poderosas tintas Giordano dio aquel acabado lustroso, tan "realista" y a la vez tan estilizado, orgánico y dinámico, y por supuesto el momentazo que supuso SUPERMAN Vs. SPIDERMAN, que dibujó Ross Andru con guión de Gerry Conway y que Giordano entintó magistralmente. Sobre ambos hitos de su carrera traduzco las respuestas que daba Giordano en 2005 a una entrevista de Daniel Best:

Daniel Best: Ayudaste a redefinir Batman en los años 60 y a lo largo de los años 70, tanto como dibujante (con y sin Neal Adams) y también como escritor y editor. ¿Qué recuerdos tienes de aquellos días?

Dick Giordano: Como dibujante sólo estuve en el periodo de tiempo que has señalado. Yo no edité títulos de Batman hasta mi segundo round como editor en DC, que comenzó en noviembre de 1980. Además, escribí columnas y tal, pero no guiones.

Tengo muy buenos recuerdos de trabajar en la revitalización de Batman. Realmente me encantó entintar a Irv Novick, Bob Brown y, por supuesto, el trabajo de Neal (y casi todos los demás que dibujaron lápices para Batman), y cuando estaba en Modo Lápiz, tuve la suerte de obtener guiones maravillosos para trabajar [...]. Batman siempre fue mi personaje favorito de los comic books cuando era más joven, y mis sentimientos acerca de Batman, sin superpoderes pero aún súper, nunca han cambiado, así que ¡estaba emocionado de formar parte del equipo que estaba trayendo una nueva vitalidad a mi personaje favorito de todos los tiempos! Todavía siento que fue el punto culminante de mi carrera y rebosaba de alegría por su recepción en mis compañeros y en los aficionados. Nada de lo que he hecho antes ni después ha sido igual de gratificante.

Entintando en 1972 a Neal Adams en la Saga de Ra's al Ghul, guión de Denny O'Neil


Viñetas de ¡EL BATMAN QUE NADIE CONOCE!, una historieta de 1973 escrita por Frank Robbins y dibujada íntegramente por Giordano

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"Volvimos a un Batman más sombrío, más oscuro, y yo creo que por eso esas historias funcionaron tan bien... Incluso hoy en día todavía estamos usando el Batman de Neal con la larga capa que fluye y las orejas puntiagudas".
(Dick Giordano, en Les Daniels, BATMAN. THE COMPLETE HISTORY, Chronicle Books, 1999, pág. 141)

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Daniel Best: [...] Entintaste el crossover Superman Vs. Spiderman. Ahora, en los últimos meses he descubierto que Neal Adams volvió a dibujar la mayor parte de las figuras de Superman, y que también entintó la figura de Superman en la portada... ¿Puedes arrojar luz sobre esto? (Joel Adams me ha dicho que Neal ha confirmado que sí redibujó un montón)

Dick Giordano: Sí. Eso es verdad.

Nadie le pidió a Neal redibujar las figuras de Superman, pero las páginas se me enviaron a Continuity [el estudio de Adams donde por entonces participaba Giordano] y la mayoría se quedaron en mi escritorio, más o menos cuando me fui a casa por la noche o los fines de semana, y Neal se las llevó para volver a dibujar a Superman sin decirme que iba a hacerlo. No me quejé pero nunca lo mencioné a nadie por entonces y realmente nunca hablé del tema hasta ahora... sobre todo por respeto a Ross y su obra. Ross fue uno de los mejores narradores de historias en el negocio, y también era genial en la composición, la planificación y el diseño. Pero su dibujo era un poco peculiar y un tanto distorsionado a consecuencia de un problema ocular que afectaba a su percepción. A menudo dibujaba en una cara del papel, entonces, en una mesa de luz, le daba la vuelta y volvía a dibujarlo al revés, corregiendo la distorsión, entonces invertía la página de nuevo y calcaba la versión corregida desde la parte de atrás de la página hacia el lado para imprimir. Esto le llevaba una gran cantidad de tiempo y le retrasaba mucho hacia el final de su carrera. Pero...

...¡Me encantan las distorsiones! Le dio a su obra un encanto y una distinción que siempre pensé que era atractiva. ¡Aprendí cómo entintar su trabajo hasta reducir al mínimo la distorsión sin perder el encanto! Eso se convirtió en discutible, lo mismo que Neal cambiara / corrigiera todas las figuras de Superman dentro de su propio marco de referencia. Al entintar intenté no perder demasiado la mirada de Ross Andru (y en su haber, Neal también intentó mantener su "mirada" al corregir la mayoría de errores de anatomía cuando rehizo sus dibujos). En realidad, no podrías perder nunca su narración ni sus composiciones, así que en mi opinión, ¡el resultado fue todavía un Ross Andru en su mejor momento!


SUPERMAN Vs. SPIDERMAN (1976), guión de Gerry Conway, dibujos de Ross Andru y tintas de Dick Giordano (con retoques a lápiz no acreditados de Neal Adams y John Romita; en la tinta también hubo asistentes para Giordano: Terry Austin, Joe Rubinstein y Bob Wiacek)

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Portada del Batman de Editorial Bruguera, procedente de BATMAN #319 (enero 1980, dibujo de Joe Kubert entintado por Giordano)

A la izquierda, portada de Neal Adams con tintas de Dick Giordano, en 1971. A la derecha, Giordano en solitario, portada "reconstruida" para una nueva edición de 2004. Razón aquí

Para acabar, una recordada historia de Batman de 1976, ¡NO HAY ESPERANZA EN EL CALLEJÓN DEL CRIMEN!, escrita por Denny O’Neil y dibujada íntegramente (lápices y tinta) por Giordano, en Entrecomics



(Más material sobre Giordano, en este homenaje de Entrecomics)

ACTUALIZACIÓN

Slideshow con portadas dibujadas por Dick Giordano en 999