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domingo, 31 de julio de 2022

Justin Green y Neal Adams

Enlazo debajo dos textos que escribí para Rockdelux, a propósito del fallecimiento el pasado abril de Justin Green y de Neal Adams. Sí, los creadores que crearon nuestro mundo cultural desaparecen, y con ellos el mundo de nuestra generación también se va terminando. Como les pasó a las generaciones anteriores y les pasará a las posteriores a la nuestra.

Aquí van los enlaces:

Justin Green, pionero del cómic REALMENTE autobiográfico 

Neal Adams, el dibujante que reinventó el comic book de superhéroes 


domingo, 6 de septiembre de 2020

forget the old... the new Wonder Woman is here

A finales de los sesenta, Wonder Woman era una de las colecciones de DC que menos vendía. Pensaron en cancelarla, pero, eeeh, el acuerdo de DC con el creador de la Mujer Maravilla, William Moulton Marston (1893-1947), le devolvía los derechos a sus herederos si DC dejaba de publicar la serie. Así que, sorpresa, en DC decidieron remozar la colección para continuarla. El guionista Denny O’Neil (1939-2020; fallecido hace pocos meses) y el dibujante Mike Sekowsky se hicieron cargo de ella y cambiaron al personaje en profundidad. Primero la vistieron en su identidad civil de joven “yeyé” con una endeble excusa argumental, en teoría para pasar desapercibida en un “club hippie”, de copas durante una investigación; luego le quitaron su disfraz y sus poderes tradicionales como Wonder Woman. Renunciaba voluntariamente a ellos para quedarse en la Tierra y ayudar a su amor, Steve Trevor, en busca y captura por presunto espía. Preocupada ahora por tener que afrontar los “problemas prácticos” de la gente corriente, Diana Prince, “ex” Wonder Woman, conocía rápida y convenientemente —solo dos páginas más adelante de la renuncia a sus superpoderes— a I Ching, un maestro oriental ciego que la va a entrenar igual de rápido en la disciplina de las artes marciales. ¿Cómo es posible que I Ching reduzca fácilmente a tres matones callejeros si es ciego?, se pregunta Diana nada más toparse con él. “Los ojos son solo un portal del alma”, le contesta. “La mente es la que realmente ve”. Esto en 1968, ¿eh? Lo digo porque la fiebre Bruce Lee es de los primeros 70, y Kung Fu, la serie de TV, de 1972. I Ching, en mi opinión un precedente del Stick de Frank Miller en el Daredevil de los primeros ochenta, editado precisamente por Denny O'Neil, era un maestro gentil y afable —no precisamente el sádico Pai Mei de Kill Bill vol. 2— que lograba convertir a Diana Prince, ex Wonder Woman, en una experta en artes marciales en “unos pocos meses”, en concreto dos páginas de tebeo (es fascinante lo rápido que ocurre todo en estas historietas). Claro que no hablamos de una chica cualquiera, como nos aclara un texto de apoyo: “Diana domina en unos pocos meses los conocimientos que una chica ordinaria habría tardado años en adquirir”. Pronto la vemos aplicar golpes especiales de karate con nombres tan largo como tu brazo. 

Aunque muchos fans detestaron los cambios, la serie mejoró sus ventas, y Sekowsky sustituyó a O’Neil como guionista en varios números de esta “new Wonder Woman” antes de dejar la colección. La etapa, tengo que decirlo, es divertida y disfrutable, muy pop de la época (esto es, la década pop original), se entrega a una inercia de acción continua tan absurda como segura de sí misma, y seguramente para su momento era de lo más moderno que publicaba la muy rancia DC, ya superada por la mucho más moderna Marvel. Esta New Wonder Woman es un cruce entre el cómic romántico, un poquito de superhéroes y un muchito de espionaje fantástico en la onda 007; el Dr. NO es aquí el Dr. Cyber, quien, cuando le vemos el rostro, resulta que es mujer. Sekowsky, se nota en sus dinámicos dibujos y diseños de página, echó el resto en la serie, y el coloreado (no acreditado) es también estupendo. 

Mike Sekowsky (1923-1989) era a esas alturas un veterano. Había empezado su carrera en el comic book en los años 40 (en Timely y otras editoriales) dibujando cualquier cosa, humor, superhéroes, cómic romántico, horror, funny animals; un todoterreno que era conocido entre sus compañeros de profesión por su rapidez para dibujar, su timidez y su generosidad para ayudar a un colega apurado por las fechas de entrega. Se cuenta que hizo de “ghost artist” en muchas ocasiones, a veces gratis, para ayudar a compañeros a terminar el encargo a tiempo; Gil Kane entre otros recibieron una ayudita suya de varias páginas más de una vez. Como dibujante, Sekowsky es recordado sobre todo por conformar el estilo “marca de la casa” para la DC de los sesenta, una suerte de Alex Toth superheroico y amable, particularmente en la colección que relanzó el género de superhéroes durante la llamada Silver Age, Justice League of America (1959). El encargo de la JLA le cayó porque los editores de DC sabían que Sekowsky siempre entregaba a tiempo, incluso antes de fecha. Dibujó 66 números de JLA y acabó harto de la serie, cansado de dibujar a tantos superhéroes en cada historia; intentó dejarla varias veces antes de que encontraran a alguien para sustituirle. El muerto le cayó al dibujante Dick Dillin, que estuvo aún mas tiempo que él en la colección (cuando Dillin murió en 1980, se cuenta que Sekoskwy dijo: “Sí, ese tebeo podría matar a cualquiera”).

Cuando Sekowsky dejó Wonder Woman, el personaje volvió a su antiguo ser y recuperó su viejo disfraz y sus poderes, una vuelta a los orígenes en sintonía con la serie de TV que se estaba preparando. Trabajó en Supergirl para intentar revivirla, pero después de varios números dejó la colección y también DC Comics. Mark Evanier ha contado que Sekowsky pensaba que era bueno —lo era ciertamente— y que su talento no era lo suficientemente apreciado. “Y probablemente tuvo razón un montón de veces” (Evanier). A partir de ahí comenzó su declive, con problemas de salud y de alcohol. Hizo unos cuantos trabajos para Marvel, en Inhumanos y Namor, pero sus buenos días en la industria del comic book habían pasado (parte de un número suyo para Inhumanos fue redibujado). Se mudó a la Costa Oeste y trabajó para estudios como Hanna Barbera, en animación y tebeos de sus personajes. Si se le preguntaba por la industria del comic book, prefería no hablar del tema; también se le recuerda por un retorcido sentido del humor. En 1981 le convencieron para que fuera a la San Diego Comic-Con, en teoría para para ver recibir un premio a Alex Toth. Sekowsky acudió de mala gana. Cuando estaba sentado en el homenaje, oyó que anunciaban su nombre. Una gran sonrisa se dibujó en su cara cuando se percató de que el premio y la larga ovación eran para él.

Joe Giella, amigo del alma de Sekowsky, contó otra anécdota. Con 17 o 18 años, Giella había recibido su primer encargo, entintar una historieta de 6 páginas para Timely (luego Marvel). Pero la perdió yendo en metro; Giella pensó que Stan Lee le despediría ipso facto. Sekowsky se enteró y le dijo que él se la dibujaría a lápiz de nuevo; le pidió el guión, la dibujó y la entintó también. Al parecer, Lee quedó encantado. “¡Me salvó el culo esa vez! Así era Mike Sekowsky, y no quiso coger dinero, nada en absoluto. Me dijo: ‘Solo hazlo por alguien en otra ocasión’. Nos hicimos muy amigos después de eso. Así era Mike”.

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He usado y traducido anécdotas sobre Mike Sekowsky de este magnífico post de Tom Stewart (2015): http://www.tompstewart.com/blog/2015/10/8/so-what-kind-of-guy-was-mike-sekowsky 

Imágenes: Mike Sekowsky dibujando del natural a la modelo Joyce Miller para la nueva Wonder Woman en 1969 (foto promocional de DC). 

Páginas de (The New) Wonder Woman #179 (1968) y #180 (1969), guión de Denny O’Neil y dibujos de Mike Sekowsky, tintas de Dick Giordano, en la reedición en tomos de 2008. La última página, la de Diana Prince descubriendo los encantos de la minifalda en el swinging London, es de Wonder Woman #182 (1969), guión y dibujos de Mike Sekowsky, tintas de Dick Giordano. La pata que asoma es cortesía de Ada, mi gatilla.


martes, 15 de septiembre de 2015

lo viejo y lo nuevo, o viceversa


Hay una paradoja curiosa en esa foto de cómics sobre mi mesa de trabajo, de la que estoy seguro los avezados en la materia se habrán percatado. Lo «viejo», el material hoy clásico de Jack Kirby (publicado originalmente por Marvel entre 1976 y 1978; la edición es la española, 2015, de Panini), aparece editado en un tomazo que solo puede entenderse como influencia editorial de la era de la novela gráfica. O el cómic como libro, y libro bien gordo de 400 páginas, no como tebeo seriado, periódico, un folleto barato de grapa impreso con papel y cuatricomía igualmente baratos y veinte páginas escasas, que es como se publicaron originalmente estos Eternos de Kirby. Un libro bien editado, con buen papel, sin anuncios publicitarios (a diferencia de los que inundaban las páginas de los tebeos originales) y que incluye al final textos editoriales sobre la obra y «El creador: Jack Kirby»; un libro que se vende hoy donde se venden normalmente los libros, en librerías (y no en kioscos, donde antaño se vendían los tebeos), en este caso en edición numerada de 1.500 ejemplares. 

Frente a ese material de los setenta, ennoblecido ahora por la tapa dura y la limited edition, lo nuevo, los cómics recientes del «Morrisonverso» (la serie de superhéroes The Multiversity, de Grant Morrison y diversos dibujantes, 2014-2015, DC Comics; edita en España ECC bajo el título de 
El Multiverso) son publicados en un formato hoy casi (casi) obsoleto, el de comic book o tebeo de grapa tradicional norteamericano. Pero estos episodios de El Multiverso los he comprado también —sorprendentemente, o no— en una librería generalista... en la que antes no se hubiera vendido probablemente ningún tebeo de grapa. En la era del cómic como libro-objeto, e incluso como producto inmaterial informático (cada número de The Multiversity también se vende, por supuesto, en formato digital), estos comic books de grapa son hoy casi (casi) una reliquia, o el tebeo como «vinilo para coleccionistas». Aún así, para los amantes del libro en su estantería habrá con toda seguridad un tomazo que recopilará esos tebeos de Morrison & co. (de hecho, lo acabo de mirar conforme escribo estas líneas, ya está anunciado para octubre de 2015 en Estados Unidos: un tomo «de luxe» en tapa dura que recopila toda The Multiversity: 448 paginazas). Es la era del cómic como libro, recordemos. 

Postdata | Para rizar aún más el rizo del «tebeo como objeto de coleccionista», además de las ya habituales portadas alternativas de los diversos episodios, hay que señalar que existen ediciones especiales «director's cut» de algunos de los tebeos de grapa que pueden verse en esa foto de arriba. Por ejemplo, The Multiversity: «Pax Americana» (2014), de Grant Morrison y Frank Quitely, tiene una edición «director's cut» (nótese el término copiado de las ediciones especiales de cine) publicada pocos meses después del tebeo en sí. Este «director's cut» contiene todo el proceso creativo del comic book (un tebeo de grapa que en su edición normal tenía 40 páginas) e incluye el guión técnico de Morrison, bocetos, diseños de personajes y de página y, finalmente, todas las páginas del número reproducidas desde los lápices de Frank Quitely. Es decir, un voluminoso producto «de lujo» desarrollado a partir de un «modesto» tebeo de grapa que tenía muchas menos páginas que su posterior «montaje del director»; una especie de autocomentario al propio tebeo realizado por los autores en connivencia con la editorial, siempre dispuesta lógicamente a rentabilizar la obra mediante todo tipo de commoditiesLo dicho: más «vinilo» para coleccionistas, adultos connaisseurs con poder adquisitivo, que son los que en gran parte compran hoy estos tebeos, otrora productos de masas para chavales en una galaxia muy, muy lejana. Concretamente, en la de la Era Kirby.

lunes, 2 de febrero de 2015

Jack Kirby, le super-créateur

Así se titulaba la exposición dedicada a Jack Kirby (1917-1994) en el Festival de Angoulême 2015 de este año, del que acabo de regresar. Comisariada por Jean Depelley y Frédéric Manzano y producida por 9eArt+/Urban Comics, la muestra presentaba al público, en la carpa Le Monde des Bulles, Hall 2, un recorrido muy completo por toda la trayectoria de "The King" en el comic book, desde la Golden Age de los cuarenta, pasando por sus etapas en DC y la Marvel clásica de los sesenta, y concluyendo con su trabajo de los setenta y primeros ochenta. Todas las fotos se amplían pinchando en ellas, mejor con el botón derecho "abrir en otra ventana o pestaña".
El gran Lucas Varela posa ante la entrada de la exposición. «A Kirby no le hace nadie caso en Francia, Pepo, solo gente como nosotros». Entiendo lo que quería decir, y de hecho en la exposición había público pero no estaba a reventar como otras. El texto de la hoja promocional que se repartía en Angoulême lo confirmaba: «Jack Kirby (1917-1994) es uno de los creadores más importantes de la historia de los superhéroes [...] y, paradójicamente, uno de los menos conocidos por el gran público».

Abajo, muestras de sus superhéroes de los cuarenta, encabezados por el éxito millonario de ventas Captain America Comics (1941), personaje creado por Joe Simon & Jack Kirby
Mañana, mañana... Arriba, fragmentos de una de las portadas más conocidas de los cómics de crimen que dibujó Kirby. Debajo, muestras de su tira de prensa Sky Masters of the Space Force, ya a finales de los cincuenta, con tintas «lujosas» de Wally Wood
Kirby tocó «todos los palos»: superhéroes, crimen, romance, terror, ciencia ficción o, como en el caso de arriba, el bélico, al que aportó su propia experiencia como soldado durante el frente europeo en la II Guerra Mundial. Arriba, una impresionante portada de 1955 para Foxhole
Su parodia en plenos cincuenta de los superhéroes patrióticos y de la caza de brujas. Fighting American (1954), de Kirby y Joe Simon, surgió como una especie de versión del Capitán América que luchaba no contra los nazis, como hizo el verdadero Capi en 1941, sino contra el «peligro rojo»; pronto se convirtió en una sátira descarada de la caza de brujas y la paranoia anticomunista de la época.
Comics books auténticos del líbano. En alguna de esas vitrinas había literalmente cientos de miles de dólares a precios de coleccionista actuales. Me encanta que en las exposiciones de cómic se incluyan las publicaciones, al fin y al cabo el «producto final»
Otro éxito del tándem Simon & Kirby en la DC de los cuarenta
Abajo, paneles informativos sobre autores que trabajaron codo con codo con Kirby; en este caso, sobre Joe Simon, su socio inseparable hasta 1955, cuando la crisis post-Comics Code pareció acabar con la industria del comic book
Páginas ampliadas de Captain 3-D (1953), creado por Simon & Kirby en la estela de la moda del cine en 3-D; en el caso del cómic, en un singular «3-D en dimensiones planas». El que aparece a la derecha no es el Hombre Topo sino Lucas Varela, con las gafas anaglíficas que prestaba amablemente al público una joven de la organización
Doctor, necesito gafas
Moomba, Krango, Groot! --llegan los monstruos de Kirby a la «pre-Marvel» de los primerísimos sesenta. Este último, Groot, tendría su momento de gloria en los Guardianes de la Galaxia
¿A quién le importa...?
 
Ampliaciones gigantes de páginas míticas --Marvel Universe 1960s junto a Stan Lee, nuff said!
Los collages de Kirby para Los 4 Fantásticos, Dr. "muerte"y más
Más paneles informativos sobre los colaboradores de Kirby, en este caso, entintadores 
(Stan Lee tenía su propio panel, aunque no aparezca ahí)
¡Mis ojos han visto la gloria!
Ese fajo de viejos papeles grapados cuesta ahora mismo alrededor de 300.000 $
SI ME QUERÉIS, VENIRSE
(con los pósters-viñeta en el muro de atrás, una de las «puestas en abismo» típicas de la Marvel «pop art» de mediados de los sesenta)
El toque macabro de las tintas de Syd Shores en un Kirby inmenso de finales de los sesenta
Loki, el Hombre Hormiga, la Avispa, Silver Surfer, Nick Fury, etc.
El Hombre Topo visita la Hermandad de mutantes diabólicos
Algo siniestro
Un movimiento sexy, o Big Barda en la DC de los primeros setenta (Kirby solo)
Super escape artist
El pacto (de Fausto), o los Nuevos Dioses de Kirby solo (1972) con su mejor entintador ever, Mike Royer 
Kamandi in the Planet of the Apes
Como consiga desatarme las manos, te voy a estampar contra esas rocas
El peculiar memorial americano de Kirby. «—¡Mira, eso es parte del antiguo monumento a Lincoln! —¡Es impresionante, tu especie fue una vez muy valiosa!» 
El amargo retorno a Marvel y la huída a los dibujos animados (1975-1984)
El 2001 de Kirby (1976-77), una de las obras más abstractas y singulares que hizo jamás
La bomba loca --Kirby ha vuelto... ¡más grande que nunca! (enero 1976)
Los Eternos, o Von Däniken según Kirby. Eran los setenta
El Kirby autobiográfico de Street Code (1983), alentado por uno de los teóricos impulsores del concepto «novela gráfica» en Estados Unidos, Richard Kyle. Diez páginas impresionantes, dibujadas solo a lápiz, sobre sus recuerdos de infancia en el Lower East Side de Nueva York, que desgraciadamente no fueron completadas por un Kirby ya demasiado mayor
A la salida, Darkseid seguía allí esperando
Mi canica es más grande que la tuya
Si las fotografías te han puesto los dientes largos, es el momento de que sepas que los «originales» expuestos no eran tales sino plotters de reproducciones de calidad de las auténticas páginas originales (que no estaban en la exposición). OOOHHH

(continuará en Angulema 2015 parte II)