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viernes, 27 de diciembre de 2019

'Watchmen': cómo hemos cambiado

Comento brevemente la serie Watchmen (2019) de Damon Lindelof para HBO en la web de Rockdelux.


Aprovecho para rescatar este texto sobre el cómic de Alan Moore, Dave Gibbons y John Higgins que publiqué en Rockdelux, en la revista impresa, en abril de 2009, con ocasión del estreno de la adaptación al cine dirigida por Zack Snyder. En un número cuya portada, muy apropiadamente, estaba dedicada a la serie Lost.

Más sobre Watchmen en este blog, aquí

lunes, 10 de junio de 2013

UNA PEQUEÑA INDUSTRIA DE AUTORES DESECHABLES

«Cuando el negocio va bien (y seamos sinceros, Los Vengadores acaban de recaudar 1.400 millones de dólares), entonces los autores son desechables. Francamente, ¿por qué narices le iba a Disney importar una pequeña industria como los cómics cuando su producto principal es el cine y el merchandising? Naturalmente, lo que más les preocupa  es el mantenimiento de sus personajes. [...] La mayoría de los fans no tienen idea de la cantidad de ideas que son rechazadas simplemente porque el personaje está ocupado en otra serie. Yo solía contradecir la continuidad con frecuencia en mi etapa en Peter Parker: Spider-Man con Bucky, [Mark Buckingham] y a la serie se le tiene mucho cariño. Si ahora intentara contar alguna de esas historias, jamás se publicarían. Así que… ¿hacemos malas historias ahora o es que han cambiado los objetivos editoriales?  
El ejemplo más notable que puedo dar es el de un editor que me dijo (con una cara seria) que si Alan Moore llegara con Watchmen ahora – sin ser un factor la relación rota que hay ahora entre ambos – DC probablemente no lo publicaría. [...]  DC se ha ido por el retrete. Me recuerda a como era Marvel justo antes de Marvel Knights. [...] Y lo peor de todo es que intimidan a sus autores. A mí trataron de intimidarme, y les dije que se fueran al infierno. Las historias de horror son muchas y variadas. Yo tengo unas cuantas, y he escuchado demasiadas de diferentes autores que están siendo machacados para que obedezcan, siempre con la amenaza de que perderán sus puestos de trabajo si no siguen la corriente. DC parece haber desarrollado una cultura en la que piensan que la “profesionalidad” es joder a un autor de alguna manera, y luego pretender ser amigos en una convención. La profesionalidad trata de entregar un trabajo de calidad a tiempo, o de ser amable con los fans en las convenciones, o de trabajar hacia un objetivo de mutuo beneficio.[...] Esto es lo que me molesta de esta situación: no hace falta ser un genio para ver que hay una gran cantidad de autores muy descontentos en DC últimamente. Bueno, ¿Te imaginas cuántos más habrá así a los que no conocemos porque sienten que si hablan serán incluidos en la lista negra? [...] El tema es que DC ha comenzado a actuar como un matón, para obligar a las personas a aceptar unas condiciones de trabajo de mierda como si se les estuviera haciendo un favor. [...] Yo tengo muchos otros intereses, como el cine, los videojuegos y mi primera novela».

La «libertad creativa» de la que gozan los autores actualmente en DC y –en parte– en Marvel,  según Paul Jenkins. Traducción de Iván Rivas y Marcos Martín, sigue en el enlace

Actualización: otra cita de Paul Jenkins que destaca Olga Ayuso en comentarios:

«En los últimos años, he visto impotente como los editores hacían cambios inútiles y destructivos en guiones y dibujos que en los que antes no intervenían. Me molesta que los creadores fueron el foco principal cuando las principales editoriales los necesitaban, y ahora que las grandes corporaciones llevan las riendas las decisiones creativas las están tomando de nuevo los accionistas». -Paul Jenkins

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(Hablando de Watchmen, Santiago García ha rescatado esta reseña que publicó en 2000 en la revista U)


viernes, 15 de junio de 2012

ANTES DE WATCHMEN

Aunque muchos de vosotros ya lo habréis leído, no me resisto a traducir un par de cosas más de la mesa redonda con Alan Moore y Dave Gibbons que enlazaba en el post anterior. Recordemos, la charla tuvo lugar en septiembre 1986 y la publicó The Comics Journal al año siguiente:
«Moore: El guión aún no está preparado, pero el rumor es absolutamente cierto...[Watchmen] ha sido opcionado para una película, y pinta bien. Se ofreció una cantidad de dinero importante por los derechos para la pantalla. Todos sabemos que [...] se han opcionado muchas películas, y no puedo prometer que esto se haga, pero todos parecen muy impacientes con el proyecto. No es Walter Hill, y no sé donde salió esa historia de Walter Hill. Creo que se debe probablemente a que 48 horas fue dirigida por Walter Hill y producida por Larry Gordon y Joel Silver, y son Larry Gordon y Joel Silver los que quieren hacerlo. Hablé con Joel Silver en el teléfono, y me pareció un tío muy agradable. Me dijo que quiere que yo escriba el guión, a partir del próximo año tal vez, y también dijo:" ¿Puedes hacerlo viñeta a viñeta, como en el cómic?", pero no creo que sea posible porque de ahí saldría una película de mierda, realmente. Fue escrito para ser un cómic, no una película, y no son intercambiables, pero el hecho de que quiera que se haga así dice mucho para mí [...]. 
[...] Desde el público: ¿Watchmen os pertenece realmente? 
Moore: Hasta donde entiendo, cuando Watchmen esté terminado y DC no haya utilizado los personajes en un año, son nuestros. 
Gibbons: Nos pagan una cantidad sustancial de dinero... 
Moore: ...para retener los derechos. Así que básicamente no son nuestros, pero si DC está trabajando con los personajes en nuestro interés, entonces podría ser así. Por otro lado, si los personajes han sobrevivido a su tiempo de vida natural y DC no quiere hacer nada con ellos, entonces después de un año los tendremos y podremos hacer lo que queramos con ellos, con lo cual estoy muy feliz. 
Gibbons: Lo que sería horrible, y DC podría hacerlo legalmente, es poner a Rorschach en un crossover con Batman o algo así, pero tengo la suficiente fe en ellos para creer que no harían algo así. Pienso que, debido a este equipo único, no podrían conseguir a nadie para encargarles hacer Watchmen II o alguna otra cosa parecida, y ciertamente nosotros no tenemos planes para hacer Watchmen II».
Parece que la visión omnisciente del tiempo del Dr. Manhattan falló un poco ahí. 25 años después...

sábado, 9 de junio de 2012

UN PORTAL A OTRA DIMENSIÓN.

«No se nos pidió hacer nada con los superhéroes de Charlton. Pensé que estaban todos ahí, a disposición de cualquiera, y yo no había oído hablar de que se estuviera haciendo algo con ellos. Eran sólo un buen grupo de personajes, inocente, lo cual significa siempre juego limpio, de verdad, y había un universo autónomo con cuatro o cinco personajes, y pensé que estaría bien tomar eso y hacer lo que quisieras. Así que empecé a trazar algunas ideas, y en un principio era sólo una novela de misterio: "¿Quién mató al Peacemaker?", eso era todo. Enviamos todo este material a Dick Giordano y algunas cosas eran extremas. Ibamos a tratar a The Question de manera mucho más extrema de lo que había sido tratado con anterioridad. A Dick le encantó, pero sentía un afecto paternal por estos personajes de su época en la Charlton, así que en realidad no quería darle sus bebés a los carniceros y, para decir la verdad, eso es lo que habría sido. Él dijo: "¿Puedes cambiar a los personajes e inventar otros nuevos?" Al principio no estaba seguro de que funcionaría, pero cuando Dave y yo nos juntamos y empezamos a planear las cosas, todo encajó en su lugar y funcionaba bien. Estoy mucho más contento ahora de haberlo hecho con personajes originales. Ha funcionado mucho mejor de lo que habría sido si hubiésemos utilizado al Capitán Atom, Blue Beetle y todos los demás, y estoy contento con eso. Dave y yo queríamos hacer algo juntos desde hace mucho tiempo, así que cuando esto salió dije que estaría encantado de trabajar con Dave y Dave dijo que estaría encantado de trabajar conmigo, y eso fue todo».
The Comics Journal ha subido a su web la charla que mantuvieron Neil Gaiman, Alan Moore y Dave Gibbons en septiembre de 1986 durante una convención de cómics en Londres, publicada en The Comics Journal nº 116 (julio 1987). Me llama la atención el concepto de personajes "originales" de Moore, muy revelador de la mayor parte de su carrera: un escritor "posmoderno" de manual, en el sentido de que ha trabajado a partir de personajes clásicos creados por otros, revisándolos, reinterpretándolos y descubriendo la "verdad oculta" en ellos mediante infinitos juegos de alusiones y citas intertextuales: Marvelmal/Miracleman, Alec Holland-Swamp Thing, los personajes de Charlton Comics en WATCHMEN, Doc Savage en TOM STRONG, Wonder Woman en PROMETHEA, los Caballeros Extraordinarios de la novela fantástica victoriana, la Alicia del País de las maravillas, Dorothy de El mago de Oz y Wendy de Peter Pan en LOST GIRLS, etcétera.

Dejando aparte eso ahora, hay que tener en cuenta el valor de esta charla como documento histórico puesto que en septiembre de 1986 Moore y Gibbons aún no habían terminado de realizar WATCHMEN sino que estaban, aproximadamente, en mitad de la faena. La primera edición de la obra se publicó precisamente entre septiembre de 1986 y octubre de 1987. En la charla queda claro el proceso orgánico e improvisado de creación de WATCHMEN, para nada ese "plan maestro trazado meticulosamente desde el principio" como algunos aficionados han contado míticamente (por ejemplo, Moore explica cuándo se le ocurrió introducir las citas al final de cada episodio, que en los tres primeros no aparecen). Traduzco algo más, esta vez de las respuestas de Dave Gibbons:
«Me acuerdo de las portadas en particular. Le dimos muchas vueltas a lo que iría en ellas, y sabíamos que, fuera lo que fuese, no iban a ser escenas de lucha ni figuras completas de superhéroes. Después de dibujar el primer número pensé, "tal vez podríamos sacar al smiley en la portada", y al dibujarla y tener inmediatamente una buena idea de por dónde iba la serie, se me vinieron a la cabeza otros seis diseños de portadas. Creo que lo que se envió a DC no fue "aquí está este smiley, la portada del primer número," sino seis o siete portadas, todas trabajadas un poco como diseño gráfico, eso es lo que realmente se vendía en ellas. Posteriormente fue idea de Alan llevarla un poco más lejos y hacer de cada portada la primera viñeta de la historia, y eso es una idea muy fuerte también. La forma en que lo racionalizamos es que se trata de un cruce de caminos. La portada de Watchmen está en el mundo real y se ve muy real, pero empieza a convertirse en un comic book, un portal a otra dimensión. Ese es el tipo de cosas que pensamos mientras lo estamos haciendo».
Más en el enlace.



sábado, 15 de octubre de 2011

DRAMÁTICAMENTE PODRÍA SER MUY INTERESANTE.

"Hemos jugado a plantear un casting para la película de Watchmen. Cuando los diseñaste originalmente tendrías en mente ciertas características basadas en varias celebridades.

Tenía una amalgama de gente en mente, más que personas específicas. Sabía que quería hacerlos a todos personajes diferentes. No iba a usar mi rostro estándar de superhéroe y darle a uno de ellos pelo rubio, a otro pelo rizado negro y a otro un bigote. Sólo por participar ahora en el juego de salón, podría imaginarme a Burt Reynolds como el Comediante. Parece tener el tipo de aura adecuado para interpretar al Comediante. Se ha sugerido a Arnold Schwarzenegger como Doctor Manhattan. Tiene
que ser alguien con un físico impresionante, y el hecho de que Arnold hable con un acento encantador centroeuropeo no hace ningún daño. Rorschach es probablemente una cuestión de criba dura. [...] Si la película va hacia donde me imagino, podría atraer a algunos actores muy buenos porque es una obra de reparto. Hay seis personajes muy diferenciados e interesantes que actuarían unos contra otros, todos tirando en direcciones diferentes. Dramáticamente podría ser muy interesante.

Tienes a David Bowie en una de tus anotaciones para un personaje.

Él parece estar en un espacio distinto, de un modo parecido al Dr. Manhattan. Da la impresión de no ver el mundo de la manera en que lo vemos los demás. Tom Waits podría hacer un buen Rorschach y Glenn Close podría hacer una buena Silk Spectre porque ella es alguien que parece fuerte sin ser de belleza clásica. Búho Nocturno... ¡Creo que yo mismo podría hacer un trabajo bastante bueno! Dan Aykroyd podría hacer un buen Búho Nocturno. Él y Silk Spectre son los humanos en Watchmen, sus reacciones son las más cercanas al modo en que reaccionamos nosotros a las cosas, así que tienes que conseguir ese sentimiento de que son nuestros iguales humanos, más que seres sobrenaturales. Ozymandias debería ser casi sobrenatural en su físico bien parecido y su porte. Se ha mencionado a Rutger Hauer, pero eso haría ya demasiados acentos alemanes. El actor británico Barry Foster tendría esa cualidad rubia, distante. Ozymandias en cierto modo es el más difícil de elegir porque tiene que parecer realmente un buen tipo, alguien a quien podrías querer de verdad".
Barry Foster, Glenn Close, Burt Reynolds, Rutger Hauer, David Bowie, Dan Aykroyd, Tom Waits. Clic para ampliar

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Dave Gibbons, entrevistado en 1989 por Frank Plowright en la revista Amazing Heroes (nº 173, noviembre 1989, pág. 26). Es curioso comprobar más de 20 años después lo diferente que era la mirada de la época entonces respecto a la nuestra, ¿verdad? Aclaro que a partir de 1987 hubo un proyecto para llevar al cine WATCHMEN (uno de los directores al frente fue Terry Gilliam), más tarde abandonado, y de ahí los juegos y rumores sobre el posible casting. Bueno, ya sabemos cómo fue finalmente el reparto de la película de Zack Snyder (2009), 20 años después. Otra mirada, otra época. Otros actores. Aprovechando que hace pocos días colgué unos posts más abajo un artículo sobre WATCHMEN, me ha parecido curioso traducir esto.

(Dave Gibbons hacia 1987)

Traduzco un algo más de la misma entrevista a Gibbons donde el dibujante habla de Harvey Kurtzman, en cuyos cómics de guerra de los 50 se inspiró para idear la retícula de WATCHMEN, como Gibbons ha repetido en diversas ocasiones. El gran Harvey Kurtzman, no por casualidad uno de los autores de cómic más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

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"También estás dibujando Super Surfer para Harvey Kurzman, que es un poco como un sueño hecho realidad.

Oh, sí. Fui a una convención en Grenoble y me lo presentaron, y dijo "Oh, eres el tipo que dibuja Watchmen. ¿Tendrías tiempo para dibujar algo mío?" Yo estaba todo emocionado y me puse [histéricamente] en plan, "¡Sí, sí! ¡Lo haré ahora!, ¿dónde está el guión?" A su debido tiempo me envió algunos bocetos, y yo le envié algunos lápices, y como dijo de sí mismo, no es por nada que le llaman "la maldición del historietista", pero finalmente llegamos a encajar.
Es una historia a todo color, siete páginas que aparecerán en un libro llamado Harvey Kurtzman's Strange Adventures. Byron Preiss está publicándolo. [...] Cuando era un chaval, MAD Comics era una de mis cosas favoritas, así que tener la oportunidad de hacer mi propia historia de MAD ha sido emocionante.

¿Leíste realmente los números del MAD de Harvey Kurtzman entonces [1952-1956]?

No leí los auténticos comic books, pero los Ballantine Books sí fueron importados a mi país. Había un sitio donde podías ir y comprarlos, y cambiarlos a mitad de precio, así que solía leerlos y releerlos. Fueron muy influyentes para mí y me cambiaron el modo de pensar sobre las cosas, así que tener la oportunidad de trabajar con el Maestro ha sido genial".

Página de la historieta corta de Harvey Kurtzman y Dave Gibbons en HARVEY KURTZMAN'S STRANGE ADVENTURES (Epic Comics, 1990), clic para ampliar

miércoles, 12 de octubre de 2011

EL FIN DE LA INOCENCIA

Entre septiembre de 1986 y octubre de 1987, una serie mensual de doce tebeos sacudió el mercado americano de superhéroes y luego el cómic internacional al completo. 22 años después de su publicación, las ondas de su impacto aún reverberan, amplificadas ahora hacia el público general gracias a la adaptación al cine de Zack Snyder. Hablamos por supuesto de Watchmen (Planeta DeAgostini), el cómic de Alan Moore, Dave Gibbons y John Higgins.


"WATCHMEN"
EL FIN DE LA INOCENCIA


Winston Churchill contaba en sus memorias que, desde el momento en que Estados Unidos obtuvo la bomba atómica, ni el presidente Harry Truman ni él mismo dudaron en usarla para terminar la guerra cuando antes. En esas memorias también ponderaba el enigma que rodea una decisión política. Lo explica muy bien el filósofo Slavoj Zizek: una vez que todos los analistas y expertos han dado su opinión, alguien debe asumir el difícil acto de transferir toda esa complejidad de puntos de vista a un simple SÍ o NO. Ataquemos o no. Lancemos la bomba o no. Watchmen arranca con una alusión a Truman, y no es casualidad. Si hubiera que resumir el tema principal del cómic, sería este: el significado moral de la decisión política y la Razón de Estado. O de la figura que hay tras ella: alguien con el poder y la determinación para imponer un orden de sentido en la confusa multiplicidad de la realidad.

UN NUDO GORDIANO
En 1985, el guionista Alan Moore (Northampton, 1953) y el dibujante Dave Gibbons (Londres, 1949) se labraban su carrera en DC, una de las dos grandes editoriales tradicionales del cómic estadounidense. Cuando surgió la oportunidad de colaborar juntos, quisieron imaginar cómo habría sido el mundo si los superhéroes hubiesen existido realmente. El equipo creativo se completó con el colorista John Higgins (Liverpool, 1949), cuyos violentos contrastes terminaron de dar la imagen distintiva del cómic. En el 1985 alternativo de Watchmen , los vigilantes enmascarados, muy populares en los años cuarenta, han sido ilegalizados y están siendo asesinados por una misteriosa conspiración. El Dr. Manhattan, que tampoco se llama así por casualidad, es un superhombre todopoderoso capaz de manipular la materia, la pieza clave de la superioridad estratégica americana frente a la URSS. Aunque ni él podría detener una guerra nuclear, la gran amenaza que se cierne sobre toda la historia –sobre el mundo de 1985– y constituye su nudo gordiano. Recordemos aquel nudo legendario que nadie conseguía desatar. La leyenda cuenta que Alejandro Magno, en su camino hacia la conquista de Persia, se enfrentó al problema y lo resolvió. Cortó las cuerdas con su espada.

EL GRAN HÉROE AMERICANO
Dilemas morales aparte, Watchmen es también una sátira sobre la política estadounidense de la guerra fría y, por supuesto, sobre el héroe y su versión americana del siglo XX, el superhéroe, entendido por Moore como una metáfora de las tácticas del imperialismo americano. Que Watchmen esté escrita en clave dramática en vez de cómica no le impide ser una sátira en cierto sentido clásico. Los autores han confesado que se inspiraron en una historieta clásica de Harvey Kurtzman y Wally Wood,
“Superduperman!” (1953), una parodia de Superman publicada en la revista satírica MAD, el mejor tebeo de la historia según Moore. “Queríamos girar 180 grados a ‘Superduperman’… hacerlo dramático en lugar de cómico” (Moore, 2005). La MAD de los cincuenta fue una inspiración clave para los jóvenes de la contracultura posterior, y Moore y Gibbons pertenecen en efecto a la generación que creció durante los sesenta empapándose de aquella cultura popular, oyendo a Bob Dylan o The Who e incluso (caso de Gibbons) ilustrando alguna portada para Jethro Tull.

El planteamiento inicial de Watchmen condujo así a unos vigilantes decadentes, fetichistas, neuróticos o directamente fascistas. Aquí la obra participa del proceso típicamente posmoderno de crítica y deconstrucción de la figura heroica, en este caso de su versión superheroica. El Capitán América de Watchmen –El Comediante– es un mercenario amoral que disfruta haciendo la guerra sucia para la CIA. Superman –Dr. Manhattan– es un “Dios de sí mismo” por encima del bien y del mal, un auténtico superhombre alejado de los asuntos humanos. Batman –Búho Nocturno II– es un cuarentón frustrado e impotente sexual salvo cuando se pone el disfraz. El héroe puro que lo sacrifica todo –Rorschach– es, en el contexto realista de Watchmen, un perturbado. Y el supervillano megalómano y totalitario, el héroe que “salva” al mundo. Este fin del sueño americano que encarnaron los superhéroes clásicos está representado finalmente por un vigilante retirado, Búho Nocturno I, símbolo de la Edad de Oro del comic book (los tebeos de superhéroes que surgieron en los años cuarenta tras la estela de Superman). Este antiguo héroe, un hombre bueno que creía en los viejos valores, es ahora un jubilado solitario. Acaba linchado por una pandilla juvenil.

SUPERHÉROES Y “SUPERHÉROES”
En cierto modo, Watchmen ha sido para el cómic de superhéroes lo que El Quijote fue para las novelas de caballería. No es un auténtico tebeo de enmascarados sino más bien su crítica, su sátira intertextual, pero tampoco podría existir sin esas cinco décadas previas de género. Watchmen funciona así como un palimpsesto cuyos personajes contienen múltiples ecos de los viejos superhéroes: parte de un conocimiento profundo de esa historia para homenajearla con nostalgia, y a la vez reescribirla bajo una luz racional, crepuscular y elegíaca. Y el trabajo de deconstrucción de los dos “relojeros” británicos fue tan efectivo que pusieron punto final simbólico al género. Por supuesto, desde entonces se siguen publicando tebeos de superhéroes, pero nada ha vuelto a ser igual. Revelado “el truco de magia”, los verdaderos superhéroes –Superman, Capitán América, etc.– se han convertido lentamente en fantasmas de un pasado irrecuperable, y cuando se les ha intentado aplicar un tratamiento a lo Watchmen ha sido aún peor. Llevados a un entorno político, realista y lleno de matices, lejos del universo plano y conmovedoramente ingenuo del comic book tradicional, los superhéroes clásicos no pueden existir.


LAS ARENAS DEL TIEMPO
El tiempo y su fugacidad constituye otro tema capital en Watchmen. El capítulo IV, “Watchmaker” (“Relojero”), es uno de los más poéticos de la obra y cuenta la vida entera del Dr. Manhattan evocando su especial percepción del tiempo (o del espacio-tiempo). De modo parecido al Billy Pilgrim de Matadero Cinco de Kurt Vonnegut, el Dr. Manhattan percibe simultáneamente pasado, presente y futuro. Hace poco, Iván Pintor sugería brillantemente en un artículo para La Vanguardia que el Dr. Manhattan puede verse como metáfora de la página de cómic. Es cierto. En el cómic el tiempo se expresa a través del espacio (“espacio-tiempo”) que ocupan las viñetas: cada viñeta indica un momento distinto, pero todas están en la página delante de nuestros ojos. Sólo al leer la página concretamos el momento exacto que queremos percibir. En el mismo capítulo cuarto, una viñeta recurrente muestra la caída de las piezas de un reloj. Es 1945 y el padre del Dr. Manhattan, un relojero, tira las piezas por la ventana al enterarse del lanzamiento de la bomba atómica. El viejo orden se ve roto por la relatividad de la física moderna y la liberación del átomo en Hiroshima, como “ejemplo práctico” de la muerte de Dios.

El Dr. Manhattan encarna también el deseo científico de conocer el mecanismo del Gran Reloj del universo; su monólogo interior remite a la vieja cuestión: ¿Quién hace el mundo? ¿Existe un Gran Relojero? También alude a la causalidad y el determinismo de la física de Einstein. El conflicto de esta última con la indeterminación de la mecánica cuántica es un enigma científico aún no resuelto, al menos en nuestro mundo “real”. En el mundo de ficción de Watchmen, resulta muy significativo que quien conteste finalmente a la Gran Pregunta no sea el Dr. Manhattan, el superhombre que “sabe”, que conoce la mecánica del universo, sino Rorschach, el único héroe verdadero del tebeo: “Nosotros hacemos el mundo”. Así es.

DOCE MINUTOS PARA LA MEDIANOCHE
Al final de cada capítulo, el Reloj del Juicio Final marca un minuto más hacia las doce de la noche, arrancando desde doce minutos antes, los doce capítulos. Es sólo un ejemplo de las múltiples piruetas formales de Watchmen. Y si la adaptación al cine de Zack Snyder parece muy kitsch, es porque el argumento del tebeo lo es. Lo que hace complejo al cómic no es su argumento, tópicos reciclados de la ciencia ficción de serie B y de los propios tebeos de superhéroes, sino la forma en que está contado. Así lo han reconocido los propios autores, y fue su interés por explorar recursos narrativos lo que elevó la obra a un nuevo plano. Este aparato formal, ideado mano a mano entre Moore y Gibbons –el proceso creativo se explica en el estupendo Watching the Watchmen (Norma, 2009)–, es el que aporta la densidad, las múltiples lecturas e incluso temas subyacentes como la teoría del caos. En Watchmen hay constantes juegos de diseño, barrocas contraposiciones texto-imagen, flashbacks, patrones simétricos y fractales autosimilares, estructuras dentro de estructuras, metaficción y una continua intertextualidad . El número de citas a lo largo de la obra llega a ser agotador: poemas de William Blake, frases de Nietzsche, de Jung, películas de Tarkovski (Sacrificio, por supuesto)…

El diseño del logotipo y las portadas, obra de Gibbons, es tan distintivo como el resto del aspecto visual del cómic, empezando por su hipnótico uso de la retícula fija de viñetas, otra idea del dibujante basada, como él mismo ha contado, en los tebeos de guerra de los cincuenta que realizó el gran Harvey Kurtzman. En Watchmen existe una intención clara de producir una “obra de arte total”, e incluso en sus páginas “suena” la música: canciones de Billie Holiday, John Cale o Bob Dylan. “All Along the Watchtower” en concreto inspiró una parte crucial del argumento.

UNAS MANCHAS VACÍAS Y SIN SENTIDO
Este discurso hiperformalista que pretende contener “el mundo entero” con su multiplicidad de puntos de vista y su inabarcable complejidad llega al paroxismo en el capítulo V, de diseño completamente simétrico. Pero de todos los estratos semióticos que se superponen en la obra, el gran hallazgo a nuestro juicio es la repetición de símbolos subliminales, un recurso inspirado en los cómics que William Burroughs realizó en los setenta junto al dibujante Malcolm McNeill. Así, el famoso smiley manchado de sangre con el que se abre Watchmen –símbolo del fin de la inocencia ya aludido, entre otros significados, y que fue homenajeado por Bomb The Bass en la portada de su “Beat Dis” (1987)– deviene en un patrón visual que se repite una y otra vez hasta llegar al “cráter sonriente” de Marte durante una escena clave con el Dr. Manhattan, que EXISTE realmente… pero que los autores no descubrieron hasta la mitad de la obra, en uno de los extraños casos de serendipia que han relatado.


A base de recurrencia, el smiley, las manchas de Rorschach, la silueta de los amantes volatilizados de Hiroshima, terminan cargados de resonancia. No se dice nada en concreto y a la vez se está diciendo todo. “Dime lo que ves”, le pide el psiquiatra a Rorschach durante el test de manchas que lleva su nombre. Después de mentirle varias veces, Rorschach se sincera y le contesta. La existencia es azar. No hay patrones ni significado. Sólo el que elegimos imponer.

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DEL COMIC BOOK A LA NOVELA GRÁFICA
Una vez publicada entre 1986 y1987 en doce comic books, tebeos de grapa, Watchmen fue recopilada en un libro siguiendo los pasos de otros dos hitos del cómic americano editados en 1986: Maus, de Art Spiegelman, y Batman: El regreso del Caballero Oscuro, de Frank Miller, Klaus Janson y Lynn Varley (una reconstrucción épica del superhéroe, lo contrario a Watchmen). Las tres obras despertaron una atención mediática sin precedentes e impulsaron el fenómeno actual de la novela gráfica. Además de un enorme éxito comercial sostenido desde entonces (un millón de ejemplares vendidos en 2008), Watchmen obtuvo un Premio Hugo en 1988, y es el único cómic incluido en la lista de las mejores novelas en lengua inglesa del siglo XX según la revista Time. Su influencia también se deja sentir en la atmósfera conspiranoica y los juegos de estructuras narrativas de series televisivas como Perdidos, como han reconocido expresamente sus guionistas.

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El texto anterior lo publiqué, con algún pequeño recorte, en la revista Rockdelux, en su número de abril de 2009, con ocasión del estreno de la adaptación al cine de WATCHMEN dirigida por Zack Snyder. En este artículo quise hablar del cómic, no de la película, para explicarlo a los lectores de esta revista musical, lectores que pudieran estar o no familiarizados con el tebeo de Alan Moore y Dave Gibbons (y John Higgins). Esto es lo que salió, y ahora lo he recuperado para el blog.





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Más WATCHMEN en Con C de arte:

20 años de WATCHMEN (serie de posts de 2007)
Entrevista a Dave Gibbons de Mark Salisbury

sábado, 18 de diciembre de 2010

EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES




"Con esto en mente, vamos a hablar sobre American Flagg! un momento. Fue fundamental e influyente en los cómics, pero usted parece tener una perspectiva diferente en su carrera como un todo global. ¿Cuál es su perspectiva sobre la influencia de American Flagg! y su lugar en los cómics?

American Flagg! fue un cómic profundamente influyente en gran parte debido a la invisibilidad de su publicación. Fue publicado por una pequeña compañía que se definía como independiente [First Comics, entre 1983 y 1989]. Hago un montón de referencias al jazz y la televisión, y la mejor referencia que puedo hacer sobre la influencia de Flagg! es una serie de cortes que Miles Davis grabó con Gerry Mulligan y Gil Evans a finales de los cuarenta, pero que no fueron lanzados comercialmente hasta finales de los cincuenta.

Para entonces lo habían escuchado cientos de músicos de jazz. El álbum fue titulado The Birth of the Cool ; y de ahí es de donde salieron todas las ideas que eventualmente se convirtieron en el Jazz de la Costa Oeste en los años 1950 y 1960. Sin embargo, nunca había sido escuchado por un público comercial hasta entonces... por lo que al oyente le parecía que estas ideas habían surgido de la nada.

Flagg!, a causa de su publicación a pequeña escala, fue influyente en los cómics porque las únicas personas que realmente le prestaron atención eran profesionales. Se vendió bastante bien en el contexto de la década de 1980, pero nunca ha alcanzado el mercado masivo, el apoyo de las bases o la fama porque era más oscuro. Era difícil de leer. Era en ocasiones opaco y con frecuencia obtuso. Le exigía al lector más que la mayoría de los cómics en ese momento, y es por eso por lo que, cuando se habla de cómics en la década de 1980, se habla de Watchmen y The Dark Knight. El tercer libro en ese triunvirato, creo, debería ser American Flagg!, pero su invisibilidad es una fuente de frustración para mí.

He aprendido a aceptar el modo en que funciona el mundo, pero es frustrante, y por supuesto no ha ayudado el hecho de que la reedición del libro se haya retrasado tanto tiempo [el recopilatorio al que se refiere apareció en 2008 en EEUU después de varios retrasos].

[...] ¿Tiene algún deseo de traer de vuelta American Flagg! para un nuevo público?

No lo sé. Flagg! fue una expresión de cómo me sentía en la década de 1980. Refleja mis sentimientos sobre la administración Reagan y sobre la dirección a la que se dirigía el país. Mucha gente habla de lo que predije correctamente sobre lo que sería el futuro, pero eso es irrelevante a largo plazo. Realmente era un discurso sobre la cultura popular y mi relación con la cultura popular. Tengo una relación amor/odio con la cultura pop. Soy una persona diferente de lo que era entonces. A la hora de la verdad, no me resultaría difícil. Pero, ¿lo haría? No lo sé.

A decir verdad, mi primer interés sería hacer otro Time2 porque era un producto muy personal para mí. Es una fantasía de la historia de mi familia. Defino Flagg! como una utopía-negativa-post-holocausto como comedia burlesca y me quedo con eso. La audiencia de hoy del cómic está mucho menos interesada en esos temas complejos.

Un mentor mío describe las obras de un creador bien conocido como confundir la gravedad con la grandeza y, en una medida profunda, ahí es donde están los cómics hoy en día. Flagg! fue un comic book que trataba de un material divertido. Leí un artículo en los primeros 60 que decía que los únicos cómics que iban a lograr un público adulto eran las revistas humorísticas. En aquel entonces la idea me repelía porque pensaba que las revistas de humor eran cosa de niños.

De adulto llegué a verlo como una verdad. Sin el temple del humor –y no me refiero al humor caprichoso, me refiero al genuino humor- el material sigue siendo adolescente. Los mejores cómics para mí son los que combinan el drama, el melodrama y el humor.

Me gustaría volver sobre algo que acaba de decir. Los lectores de cómics de hoy no están interesados en ese tipo de historias complejas. ¿Es una actitud que encuentra muy extendida en la cultura americana en general, no sólo entre los lectores de cómic?

Creo que es una verdad sobre la cultura. Ha habido un enorme deslizamiento fuera de la lectura en los últimos años. Lo acepto como el curso natural y no hay nada que puedas hacer. No puedes salirte de las mareas y quejarte y gemir. Pero, creo que algo va a llegar y reemplazará la lectura como sistema de soporte intelectual.

Al público del mercado de masas realmente no le importa. El cine, la televisión, los cómics, la mayoría de la ficción, incluso la ficción mainstream –la gente quiere una plantilla que responda a sus expectativas. Es por eso que The Wire, el mejor programa de televisión que he visto en mi vida, no ha conseguido nada más allá de una respuesta de la crítica. Exige cosas de la audiencia que ninguna otra serie de televisión exige: atención completa.

No puedes hacer otra cosa mientras estás viendo The Wire y seguir lo que está pasando. La mayor parte de la televisión se hace para verla con un solo ojo, lo cual es cierto en la mayoría del entretenimiento. Me encantaría tener una actitud panglossiana de que todo es como debe ser, y de que éste el mejor de los mundos posibles. No creo que esté viviendo en el mejor de los mundos posibles y me alegro de ser viejo, así no tengo que vivir en él por mucho tiempo".
--Howard Chaykin (1950, New Jersey), entrevistado en 2008 por Lisa Fary en Pink Raygun, sigue

(Páginas de AMERICAN FLAGG!: guión y dibujos de Chaykin, rotulación de Ken Bruzenak, colores de Lynn Varley)

martes, 12 de octubre de 2010

EN GLORIOSO COLOR

Rescato ahora algo de un viejo post de Con C de Arte que creo que viene a cuento:

Más efectos de decidir quitarle el color a un tebeo para disfrutar 'mejor' del dibujo en glorioso blanco y negro.
Veamos esta página de THE SPIRIT, del episodio DOLAN VA DE RONDA, 1949. Versión en blanco y negro:


Vamos a observarla detenidamente. ¿Por qué se pone la mano Spirit en la cara en la viñeta dos? ¿y por qué queda tan rara la transición respecto a la viñeta tercera? ¿está o no está en el mismo sitio? ¿ha avanzado o no?

¿Y por qué en la viñeta 6 se ha dejado de repente la pared sin mancha negra alguna? ¿Por qué haría eso Eisner si su blanco y negro es lo que que supuestamente marca todo el dramatismo y la fuerza narrativa de SPIRIT?

Por otra parte, ¿qué es exactamente lo que vemos de fondo en la viñeta 9?



Vale. Ahora vamos a ver la página en color, versión THE SPIRIT ARCHIVES (DC/Norma), que imita el color con el que se publicó la página originalmente.


El juego de color con el parpadeo del neón, por cierto, me recuerda poderosamente a la famosa escena de la posterior WATCHMEN en donde Rorschach (y antes El Comediante) visita a Moloch en su casa.

Porque el color no aporta nada a THE SPIRIT, y es un cómic que "gana" mucho en blanco y negro.


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Si alguien tiene tiempo y ganas y le interesa el tema, puede bucear en los diversos posts que en 2006 dediqué en Con C de Arte al color en los cómics. Incluyendo, por cierto, el asunto del color en WATCHMEN, copio y pego una parte del post de entonces:

Veamos primero una página de WATCHMEN tal como se publicó originalmente en su episodio 9.


Ahora disfrutémosla en glorioso blanco y negro, en esa edición que algún editor listo hará en el futuro (Manhattan lo sabía hace veinte años, en 1986).


Expresa lo mismo que la versión en color ¿verdad? No se ha perdido nada. En realidad gana en blanco y negro.

Por cierto, el color de WATCHMEN no lo dio John Higgins de manera directa. Ni quiera lo aplicó por ordenador (hablamos de 1986, demasiado pronto para el Photoshop). No.


Higgins lo dio, como se aprecia ahí, con indicaciones de color para la imprenta, que el tipo de la fotomecánica se encargó luego de aplicar como buenamente pudo con la cuatricomía de tramas (sí, de las del comic-book de toda la vida, de ésas que se han empleado en miles y miles de tebeos y han influido, con sus colores básicos, chillones y de puntitos, en el pop art, en la ilustración y en el diseño gráfico de la segunda mitad del siglo XX. Esos GLORIOSOS colores chillones tramados GENUINOS del comic-book).

domingo, 6 de junio de 2010

PRESENTANDO EL FUTURO DE LOS CÓMICS: LA NOVELA GRÁFICA

"Una revolución editorial ha empezado en Inglaterra. Por primera vez toda una serie de cómics orientados a los adultos en formato trade paperback están disponibles al público general. Similares en estilo y sofisticación a la bande desinée francesa, las novelas gráficas ya han capturado la imaginación de miles de lectores. Halo Jones, The Dark Knight Returns, Swamp Thing, Love and Rockets, Ronin y Judge Dredd son la crema de los cómics en inglés y ahora están disponibles en una librería cercana a usted".
Anuncio de 1987 de Titan Books, la editorial que publicó en Gran Bretaña en 1987 en un solo tomo tanto BATMAN THE DARK KNIGHT RETURNS como WATCHMEN, dos de las tres obras que provocaron -la tercera era MAUS- el primer boom de la novela gráfica en la segunda mitad de los 80. Reproducido en ADULT COMICS (AN INTRODUCTION), de Roger Sabin (Routledge, 1993, pág. 247).

Titan Books, por supuesto, distribuía en librerías generalistas.

"Titan Publishing Group es una empresa editorial de propiedad independiente, creada en 1981. Tiene su base en sus oficinas de la zona de Bankside, Londres, cerca de la Tate Modern. La División de Libros tiene dos áreas principales de edición: libros relacionados con el cine y la televisión; y novelas gráficas y cómics"
(de la entrada sobre Titan Books en la wikipedia inglesa)

viernes, 4 de junio de 2010

MÁS SOBRE LA NOVELA GRÁFICA

"Estos tres títulos tenían en común su gran extensión, su calidad y sobre todo su naturaleza adulta (lo cual no quiere decir que no los compraran lectores jóvenes). [...] Un papel importante en el bombo mediático se debió a su comercialización como 'novelas gráficas'. El término tenía varias ventajas desde una perspectiva publicitaria. Primero, se usó como un aviso para señalarlas como algo nuevo, para alejarlas de las connotaciones infantiles que tenía la palabra 'cómic' (ésta no era ciertamente la primera vez que se usaba un nuevo término para alejar a los cómics de asociaciones infantiles. Por citar algunos ejemplos: en los cuarenta, algunos cómics de crímenes norteamericanos se publicaron bajo la etiqueta 'illu-stories'; en los sesenta, el underground usó la palabra 'comix' [...]). Por el mismo paquete, fueron elevadas con optimismo al estatus de 'novelas'. Segundo, tenía la ventaja añadida de asociarlas con la escena del cómic europeo, donde los cómics en formato álbum habían sido respetados [...]. El resultado inmediato fue atraer a un nuevo tipo de lector a las librerías especializadas. A menudo, estos clientes tenían poco o ningún conocimiento del fandom, y mostraban poco interés en comprar los pequeños cómics serializados tradicionales, pero en lugar de eso buscaban los álbumes promocionados por los medios (esto fue especialmente cierto en el caso de Dark Knight y Watchmen, que ya habían sido grandes éxitos en su formato original, y que ahora volvían a venderse de nuevo). Como explicaba el propietario de una tienda londinense, 'en los viejos tiempos, si alguien no aficionado venía a la tienda, se sentía avergonzado... tenía que ponerles los cómics en una bolsa de papel marrón, como si fuesen pornografía. Pero el nuevo formato libro parecía cortocircuitar esa barrera psicológica'. Más tarde, una parte de esta nueva clientela desarrolló un interés más amplio en los cómics, y formó la base para una cultura de coleccionismo que se expandió a finales de los ochenta y durante los noventa.

Pero, más significativamente, se había abierto una salida completamente nueva para los cómics: las librerías generalistas".
Roger Sabin, ADULT COMICS (AN INTRODUCTION), Londres, Routledge, 1993. Los extractos proceden del capítulo que Sabin tituló "Los cómics han crecido: el amanecer de la novela gráfica", pp. 87 y ss. El capítulo estaba dedicado al primer boom de la novela gráfica, el de 1986-87, gracias al impacto que MAUS, BATMAN THE DARK KNIGHT RETURNS y WATCHMEN causaron en los medios y a su publicación en formato libro, que permitió venderlos, además de en librerías especializadas, en las generalistas.

viernes, 7 de agosto de 2009

SUPERHÉROES Y "SUPERHÉROES" *

Stan Lee, Jack Kirby y Joe Sinnott, LOS 4 FANTÁSTICOS, 1966

Alan Moore, Dave Gibbons y John Higgins, WATCHMEN, 1987

* (las comillas significan en este caso posmodernos)

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La idea de la relación entre ambas escenas la leí aquí

lunes, 27 de julio de 2009

DIBUJANDO 'WATCHMEN'


Esto no lo vi en su momento, y es un video muy interesante. Dave Gibbons explica cómo dibujó WATCHMEN, desde su idea de usar una retícula fija a todo el proceso de los minibocetos que hacía antes de llegar a las páginas finales. También alude al trabajo de John Higgins como colorista, y de cómo éste empleó colores secundarios en lugar de los primarios habituales en el comic book de superhéroes. Para mostrar su propio proceso creativo, Gibbons elige como ejemplo una de las páginas de la escena del Comediante en el apartamento de Moloch, donde para mantener de forma coherente el decorado y el punto de vista usó un croquis del fondo del apartamento que calcó repetidamente en su mesa de luz cada vez que tenía que dibujar una viñeta con el punto de vista de Moloch. Lástima que haya ciegos incapaces de ver toda la brillantez del trabajo de Gibbons en este cómic. Porque dibujar tebeos de la mejor forma posible no significa siempre "lucirse" como dibujante, me refiero al dibujo por el dibujo. A veces, como en este caso, se trata de "ocultarse" como dibujante, con la mayor modestia del mundo, y hacer "invisible" el estilo. Y a la vez, hincharte de currar para preparar la narración y acabar las páginas -con el nivel de detalle que hay en las viñetas de WATCHMEN además-, en un trabajo de dibujo que sabes que pasará desapercibido al lector si es que lo has hecho verdaderamente bien. En WATCHMEN se trataba de hacer "realista" y verosímil un mundo donde los superhéroes existían, ¿verdad? Pues entonces no puedes dibujar de un modo muy estiloso que recuerde constantemente al lector que ese mundo está dibujado. No puedes estar recordándole constantemente lo "gran dibujante" que eres. Por el contrario, como hizo Gibbons, tienes que desaparecer, ocultar tu impronta como dibujante, en el trazo, la línea, las formas, para lograr la ilusión de que aquel mundo paralelo existe. De que aquello no son personajes de cómic ni viñetas impresas sobre papel.

(Video vía The Ephemerist)

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Entrevista en castellano a Dave Gibbons (2000): "No me gusta llamar demasiado la atención sobre el dibujo"

NO VEAS 'WATCHMEN'

"Todo el mundo debería haber leído el cómic". Incluye aparición estelar de WATCHMEN 2, Rorschach, Alan Moore... y su serpiente-dios Glycon.

"Alex Tse era mi seudónimo... Yo soy el guionista de la película WATCHMEN. Y la escribí para que fuese una mierda. (...) La versión extendida será incluso peor. El montaje final tendrá cuatro horas cuarenta y siete minutos"
--"Alan Moore"

miércoles, 22 de julio de 2009

CURSO 1986-87

A finales de 1986 los cómics habían tomado los medios generales. Artículos en The Times o The Observer, y en publicaciones musicales y de tendencias como New Musical Express (en su número de 1 de marzo de 1986, el titular de portada era "ART! The new breed of comic book celebrities"), Jamming (incluyó un reportaje de 6 páginas sobre cómic) o i-D. En esta última, número de diciembre 1986-enero 1987, un "Especial comic book" en cuyos titulares de portada aparecían junto a Big Audio Dynamite o Neville Brothers Frank Miller, Alan Moore y Art Speigelman (sic), el triunvirato que había marcado aquel 1986 como el año en que el cómic fue tomado en serio por los medios adultos.

Recuerdo haber leído este número de i-D a principios de 1987 y haber alucinado con el trato que recibían los cómics; de hecho fue para mí la señal de alarma de que tenía que volver a leerlos (había dejado de hacerlo unos años antes, al descubrir otros intereses propios de la adolescencia, como tanta otra gente). O al menos tenía que leer aquellos nuevos tebeos. En el interior de aquel i-D, un reportaje de 11 páginas dedicado al cómic, aunque toda la gráfica del número (alucinante por cierto) y los reportajes de moda estaban inspirados en la estética y lenguaje de los tebeos, particularmente los de superhéroes. Por entonces Miller había terminado BATMAN THE DARK KNIGHT RETURNS (junto a Klaus Janson y Lynn Varley), un tebeo editado originalmente en 4 tomos formato Prestige publicados en EEUU entre febrero y junio de 1986 (abajo); el Prestige era un nuevo formato inventado por Miller para la ocasión, que combinaba las medidas de página habituales del comic book americano con la calidad de edición del álbum europeo de 48 páginas.



Spiegelman por su parte había recopilado en un solo libro la primera parte de MAUS, publicada en USA por la editorial literaria Random House (en U.K. lo sacó Penguin Books), y Moore había empezado, junto a Dave Gibbons y John Higgins, WATCHMEN, una serie limitada de 12 comic books -tebeos de grapa mensuales- cuyo primer número había salido en septiembre de 1986; la serie concluiría en octubre de 1987.

Ese año, tras la recopilación en un solo tomo de todo BATMAN DKR, que por cierto llevaba una introducción de Alan Moore (no mucho después llegaría el libro recopilatorio de WATCHMEN), el fenómeno novela gráfica terminó por explotar. Noticia en The Observer, diciembre 1987: "Frank Miller, izquierda, es el artista americano cuya "novela gráfica" vende millones". Portada del suplemento de fin de semana de The Observer, también de 1987: "Shazam! The hero breaksdown. The neurotic super-hero has arrived". El artículo estaba dedicado a BATMAN DKR y a WATCHMEN, e iba ilustrado con una viñeta de Miller y una gran foto de Moore embutido en el traje blanco que por entonces lucía en todas partes.

Los 12 tebeos mensuales de WATCHMEN (septiembre 1986-octubre 87). Abajo, portada del posterior tomo recopilatorio

También hubo programas de TV dedicados al fenómeno. Spiegelman por su parte obtuvo un éxito fulgurante de crítica y público con MAUS, y recibió un trato de artista en los medios. De repente, muchas editoriales del mercado literario se interesaron por estos nuevos cómics.
"Por la época en que Dark Knight y Maus salieron al mercado del libro, en Doubleday pensaron que los cómics iban a ser el nuevo filón, así que publicaron todos los cartoons que pudieron encontrar. Les dije que yo había hecho algunos".
(Kyle Baker)

En realidad, según lo recuerda Eddie Campbell, también las compañías de cómic estaban rebuscando en sus almacenes para recopilar "cualquier vieja cosa absurda de sus archivos de publicaciones, y convertirlas en "novelas gráficas"". "Literatura para la generación post-literaria", fue otro de los titulares sonados sobre aquel boom de la novela gráfica. "Es una época increíblemente excitante para estar en los cómics", decía Neil Gaiman en un programa de TV.

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(algunas fuentes y declaraciones de este post las he sacado del estupendo cómic de Eddie Campbell ALEC. HOW TO BE AN ARTIST (1997-2000), que entre otras cosas aborda toda la vorágine comiquera de aqueños años ochenta)

lunes, 20 de julio de 2009

jueves, 25 de junio de 2009

EL SIGNIFICADO.

"La humanidad no representa una evolución hacia algo mejor, o más fuerte, o más alto, al modo como hoy se cree eso. El progreso es meramente una idea moderna, es decir, una idea falsa"
-Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844-1900)

"No hay propósito ni intención en la evolución"
-Stephen Jay Gould (1941-2002)

"La vida no obedece a ningún diseño previo u organización, ni por supuesto a propósito alguno"
-Richard Dawkins (1941-)

"La vida no tiene ningún significado, a excepción del que nosotros podamos otorgarle"
-Julio César (100 a.C.-44 a.C.)

"La existencia es azar. No hay esquema, excepto el que imaginamos después de vivirla... ningún significado. Sólo el que elegimos e imponemos"
-Rorschach en WATCHMEN (capítulo VI, 1987)

domingo, 21 de junio de 2009

NUESTRO PROPIO DARKSEID.


"La narrativa realista no puede llegar a explicar la realidad del Tercer Mundo, así que no queda más remedio que hacerlo usando la narrativa múltiple. Las mejores nociones del poder absoluto que se desarrolló en el trujillato [la dictadura sangrienta que Rafael Leónidas Trujillo estableció en la República Dominicana desde 1930 hasta 1961] las encuentras en los cómics. Las obsesiones marginales de Óscar pueden explicar la historia de su familia y la de su país mejor que las narrativas habituales. (...) no, en esta novela casi nada es autobiográfico. Este libro es mi Tierra Media. Si hay un álter ego aquí es Yunior [cuñado esporádico de Óscar]. Cuando mi madre leyó la novela me dijo: "Esto no tiene nada que ver con tu familia, ¿para qué vas a buscar locos fuera si tu familia está llena?" He conseguido verter en el libro mi amor por los géneros, desde la ciencia ficción a la fantasía y los cómics, a la vez que daba rienda suelta a la percepción, que también es una obsesión personal mía, de que la historia profunda del Caribe es la historia secreta de los Estados Unidos".

"La división entre humor y drama no existe en la vida real. La locura caribeña es precisamente esa mezcla: un escritor del Nuevo Mundo va a hacerte morir de risa y a romperte el corazón en la misma novela. Es necesario crear esa confusión en el lector. Nada es más serio y real que no saber si reír o llorar".

"Mi definición de la civilización actual es "la tiranía del presente". En nuestros cerebros ya no tenemos dimensiones de pasado y futuro, solo de presente. Muchos escritores que quieren ser actuales piensan que el registro histórico es anatema, pero la historia no es solo material para escritores aburridos o para la vieja izquierda".
Junot Díaz (Santo Domingo, 1968; foto de aquí abajo), entrevistado por Kiko Amat en Rockdelux (nº 264).

"Trujillo (conocido también como El Jefe, El Cuatrero Fracasado y Fuckface) llegó a controlar casi todos los aspectos de la política, la vida cultural, social, y económica de la República Dominicana mediante una mezcla potente (y muy conocida) de violencia, intimidación, masacre, violación, asimilación, y terror; así llegó a disponer del país como si fuera una colonia y él su amo. A primera vista, parecía el prototipo de caudillo latinoamericano, pero sus poderes eran tan fatales que pocos historiadores o escritores los han percibido, y me atrevo a decir que ni siquiera han imaginado. Era nuestro Sauron, nuestro Arawn, nuestro propio Darkseid, nuestro dictador para siempre, un personaje extraño, tan estrafalario, tan perverso, tan terrible que ni siquiera un escritor de ciencia-ficción habría podido inventarlo".
LA MARAVILLOSA VIDA BREVE DE ÓSCAR WAO, de Junot Díaz, Pulitzer de novela en 2008.

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AMO ESTA FORMA.
"Estoy siguiendo ese cómic perturbador de Garth Ennis, Crossed. Solo puedo decir: Ennis, eres un jodido talento perturbador. (...) Finalmente le estoy dando una oportunidad a I am Legion, dibujado por John Cassaday. Leo también mucho manga. El material de Naoki Kurasawa, es el tipo que hace Monster, 20th Century Boys y Pluto. Es uno de mis favoritos. (...) Lo curioso es que leo All Star Superman y a todo el mundo le encanta, y yo realmente lo encuentro un poco flojo. Lo sé, lo sé, no me entero de nada.

OK, vamos a coincidir en discrepar de All Star Superman. ¿Pero por qué no te gusta a ti?

Bien, es que es un poco todo lo mismo. Al final, sabemos -porque son personajes bandera corporativos- que el registro narrativo es limitado. Al final todos sabemos que Superman no puede morir, incluso aunque muera a corto plazo. Y ese tipo de cosas se carga para mí la emoción de la narración. El dibujante, Frank Quitely... ¡Tío, ese tipo es puñeteramente talentoso! Disfruté mucho We3.

Tengo que admitir que en parte es porque estoy un poco de bajón con los tebeos de superhéroes ahora mismo. Estoy seguro de que regresaré, ¿sabes? Nunca he podido quitarme la fiebre completamente. Pero ahora mismo estoy un poco a la baja con el tema.

(...) Las cosas han cambiado realmente. El material, al menos para algunos cineastas, está siendo tratado con respeto. Y la comunidad comiquera importa, aunque sea un poquito, para hacer esos grandes proyectos. No es poca broma. Ahora somos mainstream de un modo que no podíamos ni imaginar en los ochenta. Sin duda.

Por lo que respecta a la película de Watchmen, es emocionante ver a la gente dándole una oportunidad. Un montón de gente dice, "ugh, en cuanto alguien hace una película adaptando un tebeo, es basura", pero yo digo "Vale, al menos lo están intentando. Es mejor que lo intenten y fracasen a que no lo intenten en absoluto.

(...) Junot, has mencionado muchos cómics actuales que te gustan... ¿Qué más lees? Suena como si tuvieras un extenso catálogo mensual.

Leo todo lo que puedo. Amo esta forma artística.

Ahora y entonces, cuando lleva un nuevo número de Red Star... me pongo en plan "¡Yuju!" Powers siempre es fresco. Y tengo que admitirlo, siento una debilidad enfermiza... y esto probablemente me revelará como el tonto del culo que soy... siempre he tenido una debilidad enfermiza por Los 4 Fantásticos. Y siempre, siempre, siempre, tuve debilidad por el Capitán Marvel y Linterna Verde. Todo el material del nuevo Sinestro Corps es… Adoro esa mierda. Tienes que adorar ese material.

(...) Bien, soy un fan obsesivo de Nexus. Soy uno de esos tipos que pienso que Nexus es lo más grande, pura space opera. Y adoro GØDLAND. Y, por supuesto, Matt Wagner.

En mi corazón, una de las cosas que pienso es que el medio de los cómics debería estar más orgulloso del modo en que los lectores de tebeos, los escritores de tebeos, la gente que está implicada en el medio... de cómo todos han trabajado para mantener vivo el legado de Jack Kirby.

Kirby fue, como sabemos ahora, tratado horriblemente. Tratado como basura por las Dos Grandes. Y todavía, tanta gente le adora, todos los que fuimos influidos por él, han hecho una institución de escribir sobre Kirby, de rendirle homenaje.

En cierto modo, eso es lo que me hace estar orgulloso de ser un lector, un amante de esta forma. Me avergonzaría de nosotros si no pudiésemos mantener el trabajo de aquel hombre vivo, importante y válido, de modo que otros puedan entender lo importante que fue Kirby para lo que se está haciendo ahora".
Junot Díaz, entrevistado en 2009 por Zack Smith en Newsarama, aquí y aquí (2ª parte)


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Más sobre Junot Díaz en este blog: VIDAS BREVES