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sábado, 28 de marzo de 2015

el avispón verde que te quiero verde

Ayer por la tarde participé en Málaga en una tertulia televisiva para Canal Sur TV junto a Carlos Pacheco​ (al que por fin conocí en persona, algo MUY recomendable en general en estos tiempos de "conocimiento virtual" por internet, fuente eterna de malentendidos) y el director de cine Manuel Sicilia. Se trataba de un programa de cine que dirige Manuel Bellido para Canal Sur TV, Una de cine, y la película que sirvió de pretexto para hablar de cómics / seriales de radio / superhéroes / televisión y cine fue The Green Hornet (2011), dirigida por Michel Gondry con guión paródico de Seth Rogen y Evan Goldberg. La peli es aburrida, larga y sin gracia aunque pretenda tenerla, y no se la recomiendo a nadie a quien quiera bien, pero sorprendentemente (estaban sorprendidos los propios técnicos del programa, quiero decir) nos dio pie a mucho palique en la mesa redonda, en la que hablamos de un montón de temas: desde la propia película a la relación cómic-cine, la reciente avalancha de superhéroes en la gran pantalla, el tratamiento de la mujer y los clichés de género en este tipo de productos de tradición "pulp". En realidad los personaje originales fueron creados para la radio en 1936, por George W. Trendle y Fran Striker, pero pronto dieron lugar a seriales de cine en los cuarenta, novelas populares y comic books esporádicos que llegan hasta nuestros días, por no hablar de los homenajes de Tarantino en Kill Bill Vol. 1, donde suena la sintonía de la serie televisiva sesentera —el «vuelo del moscardón» de Rimski-Kórsakov pasado por el «green bee» de la trompeta de Al Hirt— y los sicarios Crazy 88s llevan la misma máscara que el Kato de Bruce Lee.



¿El filme de Gondry? Yo lo veo como una especie de "retro-camp", porque bebe directamente de la versión televisiva de The Green Hornet de los sesenta (diseño de personajes, máscaras y sedanes negros incluidos). Con la diferencia importante de que si aquella serie que dio a conocer a Bruce Lee (Kato) en los USA se abordó entonces con un tratamiento "serio", esta versión de Gondry/Rogen/Goldberg (Rogen interpreta por cierto al protagonista, y está para matarlo) viene a ser como una parodia "camp" de aquel Green Hornet televisivo: como un Batman televisivo de los 60 realizado en 2011, para entendernos. En fin, creo que nos lo pasamos bien en la tertulia, Carlos Pacheco vino expresamente desde San Roque (Canal Sur ya puede estar agradecido) y habló de viejos tebeos de la infancia y la industria actual de superhéroes, Manuel Sicilia estuvo muy pertinente en sus observaciones sobre el filme de Gondry, nos trataron muy bien (Manuel Bellido y Ana Almagro, de producción) y todo fue fácil, divertido y cordial. Como debería ser siempre. No tengo ni idea de cuándo emitirán el programa, creo que dentro de dos o tres domingos.

miércoles, 11 de febrero de 2015

(paréntesis: variaciones-repeticiones en la ficción de género)

En la estela de los Premios Goya, sigo leyendo comentarios que insisten en que La isla mínima «está demasiado inspirada» en True Detective o, como acabo de leer, que es «una adaptación de True Detective a la española» (sic). Bien, da gusto comprobar cómo Internet a veces no sirve para nada, o al menos para documentarse perdiendo dos minutos. La isla mínima se rodó a partir de octubre de 2013, y para diciembre de 2013 el rodaje había concluido. True Detective se estrenó un mes después, en enero de 2014 (primer episodio emitido el 13 de enero de 2014).

Más interesante que desmentir el equívoco es comprobar una vez más que esos parecidos lo único que te dicen es que ambas obras participan del mismo género de ficción. Y cuando se hace ficción de género —en este caso thriller policiaco con asesino en serie, ambientado específicamente en «el sur rural y pobre»— se están repitiendo con variantes una serie de estructuras-códigos-clichés, justamente porque la ficción de género se basa en eso, en la repetición-variación, un tema del que ya hablamos en este blog («repeticiones/variaciones»). En pocas palabras, es normal que ambas obras se parezcan porque las dos repiten estructuras previas del mismo género de ficción.


¿Es que acaso True Detective no se parece a El silencio de los corderos-Arde Mississippi-El corazón del ángel-Memories of Murder? Yo diría que sí, y que incluso mucho en algunos aspectos. ¿Es por esa razón True Detective «una adaptación» de esas películas? Pues no, porque aporta sus propias variantes al género de ficción que practica. Lo mismo puede decirse de La isla mínima.

sábado, 28 de septiembre de 2013

UN SUEÑO (AMERICANO)

Como me pasó con la ficción de Los Soprano, he pasado unos días encasquillado en la realidad, atrapado entre dos mundos desde que regresé de mi verano en Nueva York. Me despierto con la luz solar, como hacía allí. Sólo que aquí es, fastidiosamente, bastante más tarde, gracias por supuesto a que en Expaña no vamos con el huso horario que nos corresponde, algo de lo que ya me quejé hace un par de meses. Para entender la dimensión del asunto, un gráfico aquí. Aunque ayer mi madre, durante la comida semanal que respetamos escrupulosamente como un ritual, ahora reanudado, me comentó que ha oído en el telediario noticias esperanzadoras al respecto. El gobierno promete estudiar volver al huso horario occidental, el que abandonamos por una «peculiar» decisión de Franco.  Está en estudio, afirman. «No lo vamos a dejar en un cajón», dice también alguien de un gobierno que puede calificarse ya como el peor que hemos tenido desde la transición. Ha hecho falta, para variar, un toque «desde arriba» para que empiecen a plantearse seriamente, aún en «fase de estudio», eso sí, la posibilidad de revocar una decisión que desde los años cuarenta nadie se había planteado revocar para restaurar nuestro horario pre-Franco-amiguito de Hitler, y esto incluye en especial al partido que más años ha gobernado este país con diferencia desde la democracia, es decir, el artista antes conocido como pSOe (de «socialista» y «obrero»). No faltan ya las voces que relativizan la importancia de volver al huso horario occidental para que por fin la hora oficial corresponda con la hora solar, que si eso tampoco va a cambiar mucho nuestra vida, etc., y no puedo evitar pensar que quienes afirman eso necesitan quitarse la boina de sus embotados cerebros. Es importante insistir en lo MAL que sienta al cuerpo humano, preparado como animales diurnos que somos para activarse con la luz solar y sentir sueño cuando se va el sol, levantarse DE NOCHE a las seis o siete de la mañana como hacemos en este puñetero país, especialmente en el oscuro invierno, algo que no sucede ni en Portugal ni en Marruecos. Tampoco Canarias, con su famosa hora menos, «disfruta» de nuestro horario nazi impuesto en su día por Franco, diktator redefinido recientemente por algunos como un gobernante benévolo y majete; alguien que incluso lo «dejó todo preparado» antes de morir para darle a España una democracia que en realidad él «había deseado siempre», pero que sólo pudo activar «a su debido momento».

Así que, aunque sea una hora oficial después, me sigo levantando con el sol. Pero me ha pasado algo inquietante desde mi regreso, en lo que tal vez sea mi personal versión del jet lag (que no he sufrido). Resulta que abro los ojos por la mañana y, a pesar de que reconozco el techo y los muebles de mi dormitorio, durante un par de minutos me parece que sigo en Nueva York, encasquillado en una tierra de nadie mientras salgo del sueño, el territorio por excelencia de lo «Real». Un «interregno» en el que soy consciente de mi error geográfico y a la vez, de manera paradójica, sigo pensando que no estoy donde realmente estoy sino en NYC. Es un estado de «suspensión permanente», ni palante ni patrás, que no puedo evitar relacionar con Los Soprano, siquiera porque terminé de verla conforme dejaba la city y aterrizaba en mi casa (teléeeeefono). En Los Soprano, en efecto, hay mucho psicoanálisis y muchos momentos de gran ficción televisiva, de gran arte si queremos decirlo así, en los que parece dejarse atrás el lenguaje y lo simbólico para penetrar en el campo de lo Real en bruto: aquello que no podemos conceptualizar ni representar. «Hay que intentar atravesar (traverser) la fantasía, sabiendo que el sentido, tal y como lo mostraron Lévi Strauss o Lacan, probablemente no sea más que un efecto de superficie, un espejismo, una espuma», escribe Fernando Castro en su ensayo para Los Soprano forever. «El arte está siempre intentando hacerse con la "otra escena", esto es, con ese lugar en el que el significante ejerce su función en la producción de las significaciones que permanecen no conquistadas por el sujeto y de las que éste demuestra estar separado por una barrera de resistencia. Es la caída del sujeto que se supone que sabe lo que se opone a la noción de liquidación de la transferencia. El arte puede desbaratar lo que impone el síntoma, a saber, la verdad. En la articulación del síntoma con el símbolo no hay más que un falso agujero. El lenguaje está ligado a algo que agujerea lo real. Nosotros (sujetos/barrados) necesitamos para evitar disolvernos anudar la experiencia, aunque sea con un decir-a-medias. Lo real se encuentra en los embrollos de lo verdadero, es siempre un fragmento, un cogollo en torno al cual el pensamiento teje historias; el estigma de lo real es no enlazarse con nada. Entre la pasión voraz y el sentimiento anonadante, podemos tener la impresión de que todo se disuelve en el sinsentido o en la angustia». El sujeto, escribe unas páginas más adelante, «se determina como su propio eclipse. En la medida en que lo que se inscribe en lo simbólico es lo real (lo cual puede llamarse también advenimiento del sujeto a un real), ese ser, en última instancia, no es simbolizado por nada, salvo justamente por esa nada simbólica que es el corte. No necesitamos ahora "la voz alucinada" sino tan sólo comprender que lo real se da en un punto de separación total. Si el arte no ofrece ya consuelo, la mafia tampoco acaba sus "trabajos"».

Total, que de vuelta ya en casa en esta Expaña que se rompe, se rompe pero no se termina de romper, aún atrapado en ese limbo entre dos mundos, voy a intentar exorcizar mi personal «plano suspendido», una «anomalía» cuyo significado «real» se me escapa. Y para hacerlo no se me ocurre mejor forma que acudir a lo simbólico, el lenguaje, y hacer recuento aquí de las dos últimas e intensas semanas de mi estancia en Estados Unidos. Al menos para dejar constancia de ellas y clausurar simbólicamente una etapa inolvidable de mi vida.

Para empezar, en la primera semana de septiembre conseguí entrevistar a una leyenda viva del cómic norteamericano, uno de los objetivos de mi propuesta de investigación en Nueva York. Siento no poder dar más detalles de momento sobre este asunto. Tan solo apuntar ahora que resultó sumamente fácil acceder al autor entrevistado, que me dio todo tipo de facilidades y que fue muy generoso con su tiempo y sus respuestas. A su debido tiempo podréis leerlas en el lugar adecuado. Gracias por cierto por la ayuda prestada en esto a JMM, el artista antes conocido como José María Méndez.


Para continuar, el 12 de septiembre di una charla en la School of Visual Arts, una conferencia que les había prometido también en mi propuesta como visiting scholar, y que titulé Lose Yourself to Story: Tribulations of a Spanish Cartoonist. 45 minutos en los que usé como hilo narrativo conductor el pasado, presente y futuro de mi carrera como dibujante, pensando sobre todo en el tipo de cuestiones que les interesa a los estudiantes de una escuela artística. Desde mis primeras publicaciones en la segunda mitad de los noventa, tanto ilustraciones como tebeos –mi debut profesional en el cómic dentro del sello Laberinto de Planeta DeAgostini, dirigido por Toni Guiral–, con todas las dudas habituales del comienzo, sobre el camino a seguir y los temas personales, a los diversos hallazgos creativos que he ido encontrando en ese camino, a menudo por sorpresa. En este sentido intenté explicar algunas conclusiones sobre el lenguaje del cómic y del dibujo a las que he llegado, siquiera provisionalmente, lo largo de esa trayectoria. Colaborar con otros autores, por cierto –en mi caso es bien conocida mi larga colaboración con Santiago García– te enriquece y te permite llegar a lugares a los que por ti solo jamás habrías llegado. También les hablé abiertamente de las influencias en ese trabajo. Gestionar la «ansiedad de las influencias» pasa sobre todo, a mi juicio, por reconocerlas sin complejos y rendirles homenaje. En la última parte de la charla señalé algunas claves sobre mi trabajo como ilustrador –la ilustración y las artes gráficas en general tienen un gran peso en los estudios de la School of Visual Arts, particularmente en el Máster en Narración visual a cuyo programa estuve adscrito– y también les hablé de los libros que tengo entre manos ahora mismo: entre ellos El vecino 4, de nuevo junto a Santiago García, el libro de mi tesis sobre Frank Miller y uno en solitario que se titulará La crisis según/Los 15 mandamientos, un proyecto hecho realidad gracias al empeño de su editora, Isabel Cortés. Para cerrar el acto, las imprescindibles preguntas del público –un par de ellas giraron en torno a las herramientas y métodos de trabajo, al hilo de mis explicaciones previas– y un breve rato para enseñar la carpeta de originales, que me pidieron porque a los estudiantes les gustar verlos. En mi caso, las páginas que había dibujado estando en NYC. The city that never sleeps.















sábado, 21 de septiembre de 2013

EN EL RETROVISOR

Ahora que he terminado de ver Los Soprano, dedico el tiempo libre a leer sobre el tema, atrapado aún por la fascinación de los personajes y, sobre todo, de uno de los mejores finales televisivos que yo recuerde. Más allá de su "significado" concreto, que sin duda lo tiene, uno o varios, la escena final es pura forma que te deja encasquillado en ella, como si te hubieran hipnotizado; un golpe de genio como raras veces se ve. El significante como significado, sobre la propia ficción que has visto durante 6 temporadas, pero también sobre la vida real. Total, que ayer estuve leyendo en diagonal un largo texto sobre la escena final que me pasó Juaco Vizuete y releyendo el ensayo de Fernando Castro en el libro colectivo sobre Los Soprano que publicó Errata Naturae en 2009. Después de eso, supongo que leeré el libro entero, que me reservé en su día para sortear los spoilers. Ahora ya tengo claro por qué Los Soprano es el modelo principal para las series televisivas actuales, incluyendo a protagonistas ambiguos o directamente canallas.

DEL PEAJE EN LA AUTOPISTA DE NEW JERSEY AL NEGRO PRIMORDIAL. Para completar el rollo, rescato una ilustración que dibujé hace un par de años para un texto sobre series de televisión contemporánea que han reflejado el turbulento comienzo del siglo XXI. La referencia del dibujo creo que era obvia para todo aquel que hubiera visto, al menos una vez, los famosos opening credits con la canción de Alabama 3. Otro golpe de genio, por cierto, para abrir la serie: un viaje vulgar en coche hacia New Jersey como el que hacen cada día miles de personas al acabar de trabajar en Manhattan, salvo por el mafioso larger than life colándose de vez en cuando en la imagen. Perfecto resumen para lo que es Los Soprano. El plano de las Torres, por supuesto, desapareció en la cuarta temporada, después del 11-S. Woke up this morning...

domingo, 1 de septiembre de 2013

MÍTICO, DE LEYENDA.


Se lo decía ayer a Alberto Ramos, escritor y guionista. Este verano he estado viendo en mis ratos libres todo The Sopranos. O casi todo, estoy en la última temporada. Ya lo sé, debo ser el único que no la había visto. La cuestión es que estoy en la mitad de la última temporada, y le dije a Alberto: "no me cuentes nada, voy a jugar a especular con el final, pero no me lo destripes". Digo lo mismo para el que no haya visto la serie, mejor no sigáis leyendo. Vosotros podéis decir lo que queráis en los comentarios, no los voy a leer (por ahora). Teniendo en cuenta los elementos "shakesperianos" y "clásicos" que han ido introduciendo los guionistas de la serie (anoche Alberto me apuntaba el particular "retorno a Ítaca" de Tony Soprano cuando su Penélope, Carmela, se niega a volver con él, y tontea con otros "pretendientes", lo mismo que el triángulo a lo Arturo-Ginebra-Lancelot entre Tony-Carmela y Furio, el "soldado" del rey), calculo lo siguiente: Tony no puede morir al final, su personaje es demasiado mítico para eso. Si yo escribiera esta serie ni se me ocurriría hacerlo, no es un buen final. 

De hecho, a estas alturas de la serie Tony YA HA MUERTO y por supuesto HA "RESUCITADO" luego, como mandan los cánones de la mitología heroica y crística. En concreto cuando su tío Junior le pega el tiro en el vientre en plena demencia senil y el Rey de los Soprano se tira 3 episodios enteros (three is the magic number, "y al tercer episodio resucitó") en el hospital, entre la vida y la muerte, y al espectador se le intenta hacer creer que va a morir de verdad. Por cierto, que vaya episodios, entre el tostonazo y lo altamente emotivo: a todo el que ha pasado por algo parecido con sus progenitores en el hospital, en cuidados intensivos sin saber qué sucederá, estos episodios le tocan la fibra "familiar". Al fin y al cabo, como me señalaba hace poco Santiago, esta serie –como otras norteamericanas recientes de éxito– va de la familia. Ése es el tema principal. Todo lo demás sobre las costumbres mafiosas de New Jersey, me parece, son sólo los elementos que le dan a la historia su peculiaridad, y también su carácter mítico. Esa superficie pintoresca de mafiosos es simplemente eso, la superficie, el argumento, la peripecia, y es ese elemento "mítico" y particular el que refuerza a la postre el verdadero tema de la serie, que es ordinario y universal. La familia, sus alegrías y tristezas, tanto para criar a los jóvenes como para cuidar de los viejos.

Entonces, a saber, que me voy por las ramas: creo que un buen final para Los Soprano sería que, teniendo en cuenta que el hijo carnal del Rey le ha salido rana (A.J., Anthony junior, un niño pijo holgazán y desagradecido, el heredero inútil que dilapida la fortuna del padre que ha levantado el imperio, de nuevo como mandan los cánones) y el único "sucesor" posible en el trono es Chris Moltisanti (Michael Imperiori),  este último va a morir seguro. De hecho en el episodio del cual he subido el pantallazo Tony y su 'sobrino', el último que he visto, Chris están ya reconciliados plenamente, a partir un piñón como "padre e hijo". Chris parece encarrilado como adulto, ha "madurado", va a tener un hijo inesperado y se ha casado. Demasiado bueno para durar, se nota preparado por los guionistas para que el impacto posterior en el espectador sea mayor. Total, que Moltisanti morirá y Tony, creo, quedará finalmente como un "viejo rey" amargado, sin sucesor, mirando a un "horizonte crepuscular" sabiendo que su reino tocará a su fin cuando él ya no esté, etcétera. Hasta aquí mis especulaciones. Como decía, podéis decir lo que queráis en comentarios, ya os leeré en cuanto termine de ver la serie. 

Lástima que para el "Tony Soprano" real, el de carne y hueso, la muerte sí haya llegado, de manera inesperada para todos. Un actor sin el cual esta serie hubiera sido insostenible y que justifica por sí solo todo el culto a Los Soprano. Aquí está realmente inmenso y mítico, como su personaje. Descanse en paz, James Gandolfini. 


En una acera de Manhattan, 22 de junio, tres días después de la muerte de James Gandolfini.  Foto de Roy Batty

martes, 20 de diciembre de 2011

LIBROS ILUSTRADOS EN TD1

Me he emocionado y todo al ver a Javier Olivares en el Telediario de hoy, aunque haya sido en diferido vía internet...

lunes, 3 de enero de 2011

"ACME NOVELTY LIBRARY" EN LA TELEVISIÓN (HBO)

En agosto de 2008, después de discutir la propuesta, Eric Blyler, productor, Jack Black, actor, y Chris Ware visitaron las oficinas de HBO y Showtime para presentar "lo que esencialmente era un improducible programa animado semanal titulado 'The ACME Novelty Network'. Asombrosamente -y en gran parte para mi horror- HBO aceptó inmediatamente hacer el programa", dice Ware. Después llegó la crisis en Estados Unidos y HBO canceló la mayoría de sus proyectos experimentales, "una categoría dentro de la cual había sido encajada nuestra propuesta muy justificadamente". Desde entonces, el animador John Kuramoto y Ware fueron invitados a completar uno de los segmentos del proyecto para el programa de 2009 'This American Life' y otro de ellos, 'Putty Gray', fue incluido como tira de cómic en el suplemento Panorama que sacó en 2009 la revista McSweeny's. "Y, realmente, el papel es el sitio al que probablemente pertenecía, de todos modos".

(fotografía del texto en una exposición actual de Ware, por jmm)

sábado, 18 de diciembre de 2010

EL MEJOR DE LOS MUNDOS POSIBLES




"Con esto en mente, vamos a hablar sobre American Flagg! un momento. Fue fundamental e influyente en los cómics, pero usted parece tener una perspectiva diferente en su carrera como un todo global. ¿Cuál es su perspectiva sobre la influencia de American Flagg! y su lugar en los cómics?

American Flagg! fue un cómic profundamente influyente en gran parte debido a la invisibilidad de su publicación. Fue publicado por una pequeña compañía que se definía como independiente [First Comics, entre 1983 y 1989]. Hago un montón de referencias al jazz y la televisión, y la mejor referencia que puedo hacer sobre la influencia de Flagg! es una serie de cortes que Miles Davis grabó con Gerry Mulligan y Gil Evans a finales de los cuarenta, pero que no fueron lanzados comercialmente hasta finales de los cincuenta.

Para entonces lo habían escuchado cientos de músicos de jazz. El álbum fue titulado The Birth of the Cool ; y de ahí es de donde salieron todas las ideas que eventualmente se convirtieron en el Jazz de la Costa Oeste en los años 1950 y 1960. Sin embargo, nunca había sido escuchado por un público comercial hasta entonces... por lo que al oyente le parecía que estas ideas habían surgido de la nada.

Flagg!, a causa de su publicación a pequeña escala, fue influyente en los cómics porque las únicas personas que realmente le prestaron atención eran profesionales. Se vendió bastante bien en el contexto de la década de 1980, pero nunca ha alcanzado el mercado masivo, el apoyo de las bases o la fama porque era más oscuro. Era difícil de leer. Era en ocasiones opaco y con frecuencia obtuso. Le exigía al lector más que la mayoría de los cómics en ese momento, y es por eso por lo que, cuando se habla de cómics en la década de 1980, se habla de Watchmen y The Dark Knight. El tercer libro en ese triunvirato, creo, debería ser American Flagg!, pero su invisibilidad es una fuente de frustración para mí.

He aprendido a aceptar el modo en que funciona el mundo, pero es frustrante, y por supuesto no ha ayudado el hecho de que la reedición del libro se haya retrasado tanto tiempo [el recopilatorio al que se refiere apareció en 2008 en EEUU después de varios retrasos].

[...] ¿Tiene algún deseo de traer de vuelta American Flagg! para un nuevo público?

No lo sé. Flagg! fue una expresión de cómo me sentía en la década de 1980. Refleja mis sentimientos sobre la administración Reagan y sobre la dirección a la que se dirigía el país. Mucha gente habla de lo que predije correctamente sobre lo que sería el futuro, pero eso es irrelevante a largo plazo. Realmente era un discurso sobre la cultura popular y mi relación con la cultura popular. Tengo una relación amor/odio con la cultura pop. Soy una persona diferente de lo que era entonces. A la hora de la verdad, no me resultaría difícil. Pero, ¿lo haría? No lo sé.

A decir verdad, mi primer interés sería hacer otro Time2 porque era un producto muy personal para mí. Es una fantasía de la historia de mi familia. Defino Flagg! como una utopía-negativa-post-holocausto como comedia burlesca y me quedo con eso. La audiencia de hoy del cómic está mucho menos interesada en esos temas complejos.

Un mentor mío describe las obras de un creador bien conocido como confundir la gravedad con la grandeza y, en una medida profunda, ahí es donde están los cómics hoy en día. Flagg! fue un comic book que trataba de un material divertido. Leí un artículo en los primeros 60 que decía que los únicos cómics que iban a lograr un público adulto eran las revistas humorísticas. En aquel entonces la idea me repelía porque pensaba que las revistas de humor eran cosa de niños.

De adulto llegué a verlo como una verdad. Sin el temple del humor –y no me refiero al humor caprichoso, me refiero al genuino humor- el material sigue siendo adolescente. Los mejores cómics para mí son los que combinan el drama, el melodrama y el humor.

Me gustaría volver sobre algo que acaba de decir. Los lectores de cómics de hoy no están interesados en ese tipo de historias complejas. ¿Es una actitud que encuentra muy extendida en la cultura americana en general, no sólo entre los lectores de cómic?

Creo que es una verdad sobre la cultura. Ha habido un enorme deslizamiento fuera de la lectura en los últimos años. Lo acepto como el curso natural y no hay nada que puedas hacer. No puedes salirte de las mareas y quejarte y gemir. Pero, creo que algo va a llegar y reemplazará la lectura como sistema de soporte intelectual.

Al público del mercado de masas realmente no le importa. El cine, la televisión, los cómics, la mayoría de la ficción, incluso la ficción mainstream –la gente quiere una plantilla que responda a sus expectativas. Es por eso que The Wire, el mejor programa de televisión que he visto en mi vida, no ha conseguido nada más allá de una respuesta de la crítica. Exige cosas de la audiencia que ninguna otra serie de televisión exige: atención completa.

No puedes hacer otra cosa mientras estás viendo The Wire y seguir lo que está pasando. La mayor parte de la televisión se hace para verla con un solo ojo, lo cual es cierto en la mayoría del entretenimiento. Me encantaría tener una actitud panglossiana de que todo es como debe ser, y de que éste el mejor de los mundos posibles. No creo que esté viviendo en el mejor de los mundos posibles y me alegro de ser viejo, así no tengo que vivir en él por mucho tiempo".
--Howard Chaykin (1950, New Jersey), entrevistado en 2008 por Lisa Fary en Pink Raygun, sigue

(Páginas de AMERICAN FLAGG!: guión y dibujos de Chaykin, rotulación de Ken Bruzenak, colores de Lynn Varley)

martes, 9 de noviembre de 2010

PUNTOS DE VISTA

Sobre JIMMY CORRIGAN, de Chris Ware:

"Me ha gustado pero con muchísimos matices... creo que es un poco, si me permitís la expresión, un poco paja mental... yo le daría un cinco pelao..." (Oli, 39 años)

"Es un cómic muy diferente... muy diferente... yo le daría un diez" (Teresa, 72 años)

"No me ha gustado... no me ha enganchado... había momentos que me liaba" (Fakiri, 24 años)

"Yo es que al principio dije 'es un rollo'... pero luego fui avanzando y, lo siento, pero tengo que decir que sí me ha gustado, y no me extraña que haya tenido tantos premios" (Elena, 55 años)

video

martes, 19 de octubre de 2010

ARROZ PASADO

El próximo jueves sale a la venta ARROZ PASADO, el cómic, de mi muy querido amigo Juanjo Sáez, ese chico que "no sabe dibujar" (pero del que podrían tomar clases de dibujo más de uno, y me incluyo). El color, sensacional, es de Vanessa Cabrera. ¿Y qué es ARROZ PASADO? Es el "guión" que Juanjo le pasaba a la productora que realiza la serie animada para TV3 ARRÒS COVAT. El "guión", por supuesto, era en realidad un cómic, terminado y hasta coloreado por Vanessa, para que sirviera no sólo de guión de la historia sino también de libro de estilo para la estética y los personajes de la serie. Ahora Mondadori lo publica en formato libro. Los más fans de ARRÒS COVAT podrán comprobar si hay diferencias entre el cómic (el material base original) y la serie de TV. Alguna hay, ya os lo digo.

Avance de páginas de ARROZ PASADO






(<---es un buen tocho, 752 paginazas)

domingo, 15 de agosto de 2010

¿ES ARTE?

¿Hablamos de las series como si fueran Arte, con mayúsculas? "Es muy complicado, porque el arte es lo que los hombres dicen que lo es y, sobre todo, las instituciones legitimadas para decirlo. Es un producto comercial, pero de calidad máxima intelectual, política y estética", opina Iván de los Ríos, profesor de filosofía contemporánea en la Universidad Autónoma de Madrid. "Apuestan por una nueva forma de narrar, no tan simplista y sensacionalista. Una expresión muy crítica sobre la sociedad que las engendra.

[...] De los Ríos ha participado en dos libros de factura nacional: The Wire. 10 dosis de la mejor serie de televisión y Los Soprano forever. Antimanual de una serie de culto, ambos en Errata Naturae".
El reportaje de Elisa Silió para Babelia sigue en El País

lunes, 19 de julio de 2010

ERAN LOS CINCUENTA

"Corría el año 1961 y desde hacía casi una década la industria de los comic books luchaba por no caer en el limbo. Los años de la guerra y las postrimerías de los años cuarenta: ésta había sido la época de esplendor. Durante esa época, cuarenta compañías publicaban centenares de títulos protagonizados por miles de personajes. La fórmula consistía en inventar un nombre, aplicárselo a un prototipo del americano blanco, anglosajón y protestante, vestir a este prototipo con un uniforme ceñido como un guante, añadirle una capa, puede que también un antifaz y lanzarlo a conquistar su parcela del mercado. Y el mercado era inmenso: los Estados Unidos eran una nación de lectores de revistas; la gente veía en ellas la dieta esencial de sus ratos de ocio; eran tal vez menos populares que la radio, pero, desde luego, más que las películas, a que las revistas se encontraban más al alcance del público. Y los comic books eran revistas y se vendían en los mismos sitios. Así que había muchísimo trabajo para dibujantes y guionistas que trabajaban en sus casas o en minúsculos talleres -dos o tres habitaciones, o el rincón de un desván- concentrados alrededor del centro de Manhattan, a poca distancia de las editoriales. A veces se trataba de un par de tipos que compartían el alquiler; otras, eran toda una cadena de montaje: del guionista al editor, al que dibujaba el lápiz, al rotulador y el que que pasaba a tinta, y al mensajero que entregaría las páginas a un ansioso empresario que esperaba en un edificio próximo. Historias enteras en cuestión de unos días. Comic books completos en un fin de semana. "Lo que quiero no es arte", dijo un editor. "Lo que quiero es producción". Eso era lo que él y sus colegas obtenían: producto, montones de producto.

Una pequeña tienda de barrio estadounidense en 1941, en pleno auge de los comic books de superhéroes

No duró. Ciertas realidades estaban cambiando. Por ejemplo, en las pequeñas confiterías, en las pequeñas tiendas familiares con una sucursal en casi todos los barrios de clase media, iban desapareciendo poco a poco. Habían sido el principal punto de venta de los cómics y ahora ya no existían; fueron las víctimas del cambio de pautas del comercio minorista, empujado hacia la extinción por los supermercados y otros establecimientos parecidos. Los modestos minoristas que consiguieron sobrevivir opinaban que el poco espacio disponible podían destinarlo a algo mejor que a exhibir comic books; si colocaban allí una estantería con los nuevos libros en rústica, ganarían cinco centavos por venta en lugar de los dos que obtenían de los tebeos.

Y estaba la televisión. En los primeros cincuenta el parpadeante ojo azul tenía ya su lugar en millones de salas de estar. Era la respuesta a la plegaria del hombre trabajador; al terminar la jornada, podía instalarse cómodamente en su butaca y dejar que la pequeña pantalla le entretuviese sin tener que hacer el esfuerzo mínimo de leer. Los pulps, revistas de literatura popular que le habían distraído con sus fantásticos relatos de aventuras y escenarios exóticos (sin olvidar la chica escasa de ropa que aparecía de vez en cuando) desde principios de siglo, fueron las primeras víctimas de la televisión. Los cómics estuvieron a punto de ser las segundas. Porque a los niños la televisión les gustaba más que a sus padres. Les daba todo lo que le daban los cómics -imágenes y relatos- y algo más: les daba... ruido. Y era divertido hacer girar los mandos. Los cómics seguían estando bien para hojearlos en el porche de atrás durante las largas y perezosas tardes de verano (mientras mamá veía los seriales de televisión), pero ya no eran el principal alimento de la imaginación infantil.

Finalmente, estaban los aficionados a hacer buenas obras. A los Estados Unidos les había dado por limpiar su propia casa. Seis o siete años después del fin de la II Guerra Mundial, la nación se encontraba con problemas. La tranquilidad no había llegado con la derrota del Eje, como muchos esperaban; en vez de eso, Estados Unidos se veían envueltos en otro conflicto -el marco era Corea y la llamada "operación de policía"-, la inflación amenazaba la economía y, lo más alarmante de todo, la juventud del país se estaba comportando de un modo extraño. Se entregaba a una especie de rituales salvajes y primitivos con música y pelo largo. Se burlaba de instituciones veneradas. Desafiaba a la autoridad. En lugar de culpar los trastornos ocasionados por la guerra, los mayores, angustiados, buscaban algo en el exterior -algo sin relación con nuestra gloriosa victoria sobre los bárbaros europeos y asiáticos-, algo a lo que pudieran echar la culpa de lo que estaba sucediendo. Muchos ciudadanos llenos de buenas intenciones creyeron que los cómics eran la respuesta. En 1953 [1954] un psiquiatra de Nueva York, el doctor Fredric Wertham, conocido liberal, escribió The Seduction of the Innocent, un libro que en 397 páginas intentaba demostrar que los comic books estaban corrompiendo las mentes y la moral de los jóvenes americanos. El senador Estes Kefauver [...] investigó el problema de la delincuencia juvenil y concluyó que el doctor Wertham tenía razón: los cómics, en el mejor de los casos, eran basura; en el peor, decididamente satánicos.

Así fue como la economía y la indignación moral se unieron para devastar una industria. A mediados de los cincuenta la mayoría de editores de comic books que antes proporcionaban todo el trabajo ya eran simples recuerdos. Docenas de dibujantes y guionistas fueron a parar a la radio, la publicidad, la enseñanza, la industria de las tarjetas de felicitación y, ¡oh, ironía!, la televisión. [...] Parecían que poco a poco iban perdiendo la batalla contra las mismas fuerzas socioeconómicas que ya habían destruido los pulps y que estaban destruyendo los seriales radiofónicos. A mediados de los cincuenta sólo se publicaban regularmente tres títulos de superhéroes: Superman, Batman y Wonder Woman, todos ellos de DC Comics. Obviamente, había disminuido mucho el entusiasmo del público por los superhéroes justicieros.

Pero Julius Schwartz consiguió probar que dicho entusiasmo no había desaparecido del todo. En 1956 decidió introducir al antaño popular Flash en Showcase, un título de DC que no incluía series continuadas. "Por alguna razón, decidí no resucitar al Flash original, sino hacer un nuevo Flash con el mismo poder, la supervelocidad", recuerda Schwartz. "Creo que quería hacer un relato como en los orígenes, que siempre me habían fascinado, y no me gustaba el original". En colaboración con el guionista Bob Kanigher, Schwartz creó una versión modernizada del corredor escarlata: con una sopresa. [...]. Schwartz le pidió a Carmine Infantino (más adelante director editorial de DC Comics) que diseñara un disfraz nuevo y elegante y en unos pocos meses Showcase presentó la versión Schwartz-Kanigher-Infantino del ser humano más veloz del mundo.

Sería un error afirmar que esta nueva versión alcanzó un éxito inmediato, pero las ventas del número de Showcase (1956) en que salía Flash fueron lo bastante buenas como para justificar un segundo experimento parecido. Esta vez Schwartz decidió resucitar a Green Lantern. Lo que había funcionado una vez, volvió a funcionar ahora. Con un nuevo disfraz, diseñado por Gil Kane, y un nuevo origen, inventado por Schwartz, Green Lantern volvió a debutar en Showcase (1959), y la acogida fue alentadora".
El guionista y editor de comic books Dennis O'Neil (St. Louis, 1939), en HISTORIA DE LOS COMICS (Toutain Editor, 1983, pp. 757-759).

lunes, 26 de abril de 2010

LA PORTADA DE WARE EN LA SEXTA

"En la viñeta puede verse a los ricos de Estados Unidos bailando sobre un inmenso edificio que alude a la lista de las 500 fortunas recopiladas por Fortune. En ese elevado mundo por encima de la realidad los ricos se duchan con dinero que previamente han sacado varios helicópteros del Tesoro estadounidense, junto al cual puede verse el Tesoro griego completamente vacío gracias, según puede deducirse, al capitalismo feroz.

Una fábrica de mexicanos explotados también ocupa parte de la viñeta y, si seguimos la carretera que une México con el centro de Estados Unidos, nos encontraremos con dos hombres armados que vigilan el agua y la comida para que nadie que no tenga el poder pueda satisfacer sus necesidades básicas.

La portada censurada también alude a los hogares destrozados por las inundaciones, las ciudades inhabitables y a los representantes del pensamiento neoliberal como Milton Friedman, que da nombre a una tienda de créditos por adelantado.

Fortune quizás ha conseguido no publicar esta portada, pero seguramente sus directivos se están arrepintiendo de haberle encargado el trabajo a Ware".
La Sexta también se hace eco de la noticia. Creo que hoy ha salido también en la tele (gracias, Ángel), si consigo el video lo inserto aquí.

ACTUALIZACIÓN

Pues sí, ha salido en la tele. Minuto 0:24:49

sábado, 17 de abril de 2010

LA NOVELA GRÁFICA NO VENDE


El acontecimiento comiquero nacional de esta semana ha sido la entrevista a Juanjo Sáez en el programa de Buenafuente de La Sexta. El martes recibí tres llamadas, tres, al filo de la medianoche para avisarme del evento, alguna de una persona con la que hacía mucho que no hablaba (una antigua novia muy querida; un beso desde aquí, guapísima), que me llamaban asombrados de que Juanjo saliera en la tele nacional en un programa tan visto. No es para menos. La televisión tiene poder, sí, sigue teniéndolo. Juanjo Sáez, cuyo nuevo cómic, YO, ha vendido unos 8.000 ejemplares sólo en su primer mes (para hacernos una idea: las tiradas habituales de libros -no cómics, libros- por las editoriales literarias son de 2.000 ejemplares en primera edición).

YO, por otra parte, ha sido el cómic más vendido en Fnac en términos absolutos -por encima de cualquier otro, nacional o extranjero- también durante el último mes. ¡La novela gráfica no vende!, decía alguien. Bueno, tal vez habría que informarse mejor. En Madrid Comics el otro día, me contaba Santiago después de grabar este otro video sobre LA NOVELA GRÁFICA, estaban agotadísimos, bueno, adivinad qué cómics en concreto: MAUS, EL ARTE DE VOLAR, FUN HOME y EPILÉPTICO.

Al grano. Juanjo Sáez entrevistado por Buenafuente el martes pasado en la tele:
parte 1
parte 2
parte 3 (aquí explica su "plante" con las tiras para El País durante el verano de 2006)
parte 4

domingo, 21 de marzo de 2010

MILLER, EN 'CASTLE'...

...Mencionado en la serie de TV. Lo ha cazado Bruce en su blog

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(si me entero pronto de algo nuevo sobre Alan Moore, prometo enlazarlo aquí para "compensar" ; )

sábado, 26 de diciembre de 2009

ESTE PROCESO ES IMPARABLE.

"En un artículo muy desafortunado, Vicente Molina Foix ha hablado recientemente de su incapacidad para entender el prestigio artístico que en los últimos tiempos han adquirido el cómic y el cine de animación. Un prestigio que es responsable de su canonización y, por tanto, de su presencia destacada en festivales, bienales, museos de arte contemporáneo y congresos académicos. La transformación en objeto de estudio de la obra de exigentes autores de novela gráfica (Spiegelman, Sacco, Crumb, Moore, Breccia…) y de largometrajes de animación (Ōtomo, Burton, Miyazaki, Docter…) se extiende a los creadores de ciertas teleseries norteamericanas (Ball, Simon, Abrams…) y de videojuegos conceptual y artísticamente exigentes (Miyamoto, Carmack, Wright, Kojima…). Ese proceso es absolutamente imparable. Y un acto de justicia. Como el cine durante el siglo pasado, esos lenguajes artísticos han tenido que desarrollarse durante décadas para ser finalmente legitimados por las instituciones. El arte no conoce límites formales; su manifestación siempre sobrepasa tradiciones y códigos prefigurados. La función del museo y de la academia, precisamente, es la generación de discursos que traten de explicar esas mutaciones".
Así comienza un artículo de Jorge Carrión publicado hoy en el cultural ABCD y titulado LOS SOPRANO, SEMIÓTICA TELEVISIVA, a propósito del reciente volumen colectivo LOS SOPRANO FOREVER. ANTIMANUAL DE UNA SERIE DE CULTO (portada ilustrada por David Sánchez).

El artículo de Carrión puede leerse completo en su blog