viernes, 25 de mayo de 2012

FILOSOFÍA Y PRÁCTICA

«Art Spiegelman inauguró el evento. Fue entrevistado por W.J.T. Mitchell sobre el tema "Qué %$# le sucedió a los cómics", una discusión que consolidó la importancia del medio de los cómics como algo esencial para el modo en que piensan los lectores contemporáneos. La noción de que la forma de cómic refleja la manera en que funciona la mente salió aquí y volvió en repetidas ocasiones en los eventos del día siguiente.  
[...] La charla de Joe Sacco con W.J.T. Mitchell también fue esclarecedora, centrándose en la forma de cómic. Mitchell formuló una pregunta notable con una reflexión sobre la fotografía. Las fotografías pueden contar una historia en una sola imagen. Las fotografías contienen en su interior un escenario y un momento en el tiempo. Los cómics, argumentó, requieren buen número de imágenes y repetición para contar la misma historia. Sacco observó que, en los cómics, él es el filtro a través del cual se transmite una historia, e intenta todo lo que puede llegar a la verdad de lo ocurrido en las historias que le han contado sus sujetos. Un lector, sostenía Mitchell, debe entender las capas entre el cómic y la realidad, a lo que Sacco expresó la preocupación de que el lector pueda confundir las recreaciones de la realidad, y sus imágenes puedan tener la última palabra». 
Kathleen Dunley relata en The Comics Grid (sigue en el enlace) algunos de los momentos destacados de lo que describe como un "magnífico encuentro de dibujantes de cómic y estudiosos" en la Universidad de Chicago, COMICS: PHILOSOPHY AND PRACTICE, celebrado como muchos de vosotros ya sabéis el pasado fin de semana. La verdad es que, a juzgar sólo por los nombres reunidos, aquello tuvo la pinta de ser uno de esos eventos históricos, pero también por lo que pudimos ver materialmente en directo gracias a la impagable iniciativa de la Universidad de Chicago de retransmitir las charlas en streaming desde su página en Facebook.


Reconozco también que me puso palote la idea de ver a Spiegelman y Sacco, dos de los grandes maestros de la novela gráfica, entrevistados por todo un W.J.T. Mitchell, uno de los nombres más destacados de la vanguardia internacional de historiadores del arte, además de experto sobre la naturaleza de la imagen con algunas de las ideas más fascinantes en ese campo que yo haya leído. Aunque Mitchell es profesor justamente en la Universidad de Chicago, tampoco es casualidad que participara en este encuentro puesto que es uno de los estudiosos universitarios que desde hace años viene incluyendo al cómic con naturalidad entre los casos de estudio de sus ensayos (recuerdo ahora a bote pronto sus perspicaces observaciones sobre MAUS, THE DARK KNIGHT RETURNS o el PRINCE VALIANT de Harold Foster).

W.J.T. Mitchell y Art Spiegelman durante su charla en la Universidad de Chicago (foto: Sarah Blauser)
En cuanto a la mesa redonda que compartieron Charles Burns, Daniel Clowes, Seth y Chris Ware (nada más y nada menos), a juzgar por la actividad paralela que había en Twitter comentándola mientras se desarrollaba, fue vista por muchas personas de todo el mundo desde la pantalla de su ordenador, y yo entre ellas. No sólo resultó divertida (sorprendentemente, o tal vez no, Chris Ware fue el que más y mejores bromas hizo, seguido por Clowes, que habló poco, sobre todo comparado con el parlanchín de Seth), también se ofrecieron buenos titulares e ideas notables. A destacar igualmente el gran trabajo de Hillary Chute como moderadora, con una magnífica selección de imágenes que fue mostrando desde su portátil para ejemplificar los temas. Chute, por si alguien no lo sabe, es también profesora en la UChicago, y en estos últimos años está desplegando una enorme labor como estudiosa de las cómics, tanto en su estudio GRAPHIC WOMEN como en sus entrevistas y su trabajo de editora en METAMAUS, nada más y nada menos de nuevo, uno de los libros más importantes publicados en 2011, sobre cómics o no.

En su post para The Comics Grid, Kathleen Dunley destaca el tema central de esta mesa redonda conducida por Chute, el asunto crucial del formato en la novela gráfica. «Dan Clowes describió el libro como una escultura. Cuando publicó Wilson, pidió la cubierta más gruesa que pudiera conseguir. El libro resultante, en sus palabras, declaraba "soy un libro", y tenía una tangibilidad que no podía transmitirse en un formato digital». Clowes, recuerdo ahora, llegó a comparar la efectivamente extragruesa portada de WILSON con una especie de chaleco antibalas, y añadió que el libro digital no le interesaba: lo que le interesaba era moldear el libro en su cabeza mientras lo dibujaba, y que la versión digital sólo era la imagen de la cosa, no la cosa en sí. Chris Ware dijo que los libros eran una metáfora perfecta para las personas. Tienen lomo, y a menudo resultan más grandes en su interior que en su exterior. Seth le dijo a Ware en otro momento que, si le había entendido bien, él pensaba que el arte era una oportunidad para corregir errores del pasado. "Creo que ese era Hitler", dijo entonces Clowes entre las risas del público. Sigue Dunley:
 «Charles Burns describió su nueva serie y cómo está utilizando la forma de libro para recordar los viejos cómics de Tintín, tanto en diseño como en la forma física. También presentó sus minicómics, incluyendo el fanzine Free Sh*t  que recuerda a los primeros cómics punk fotocopiados de los 80 y primeros 90. Como era de esperar, Seth expresó su profundo afecto por el libro físico, declarando: "Me encanta el libro. Es un bello objeto físico [y] la forma en que más disfruto para recibir información. [El libro] te permite conducir al lector dentro de la historia". Chris Ware fue el único participante de la mesa redonda que se ha aventurado en la esfera digital con su cómic para el iPad, "Touch Sensitive". Parecía lamentarse de esa decisión, calificándola de experimento pretencioso, y más tarde cautivó a la audiencia al revelar el formato para su Building Stories, que se compone de bastantes libros, más pequeños y de tamaño variable, en una caja muy bien diseñada, tipo "se requiere algo de ensamblaje"».
(fotos de BUILDING STORIES en The Beat)

Hillary Chute, Charles Burns, Daniel Clowes, Seth y Chris Ware, en el momento en que se mostraban imágenes del nuevo libro de este último (fuente foto: twitter de Kathleen Dunley)
Termino mencionando la otra charla que pude ver en streaming, el encuentro con Aline Kominsky, que me resultó fascinante y me recordó una vez más lo injustamente olvidada que a menudo ha sido esta mujer como autora de cómics (me incluyo entre los desmemoriados), mucho más allá de ser la señora de Crumb. Oyendo sus brillantes comentarios, disfrutando de su humor judío (auto)crítico, me entraron muchas ganas de leer más y con más atención sus historietas. Esa misma mañana, durante la mesa redonda sobre cómic autobiográfico en la que también participó Kominsky junto a Phoebe Gloeckner, Carol Tyler y Justin Green, dijo por ejemplo que "los 'Wimmen's comix' es un grupo que divide, no el más propicio para crecer", a lo que Gloekner añadió que en efecto era "muy desagradable, pero que estaban encasilladas en él".

La Cúpula ha editado en España hace pocos meses ¡HÁBLAME DE AMOR!, realizado por Kominsky a la limón con su ilustre marido, así que no hay excusa aunque el inglés no sea tu idioma. Si navegas por los sitios adecuados, puede que encuentres algunos de los viejos comix underground de los setenta que dibujó Aline Kominsky. Mientras escribo esto me prometo a mí mismo desenterrarlos para leerlos con tranquilidad, porque siempre que he leído algo suyo he querido descubrir más de su obra.

Aline Kominsky-Crumb en el encuentro de Chicago dibujada por Scott Roberts,
más dibujos de Roberts sobre otros participantes en su blog
(más en  The Comics Grid -- Jessica Abel también estuvo reportando incesantemente desde su twitter, del que he usado algunas notas en este post)

Posdata: los videos de casi todas las charlas serán subidos pronto a la web de la UChicago.

sábado, 19 de mayo de 2012

LA HISTORIA INTERMINABLE (2)

(sigue de la primera parte


En realidad, la experiencia gnóstica reveladora de la "auténtica naturaleza del mundo" no es el único elemento autobiográfico de Grant Morrison en FLEX MENTALLO (1996, DC-Vertigo; ahora recuperado en una nueva edición de 2012). Hay bastantes más, tal como él mismo ha confesado: se trata de una obra basada en parte en su vida, la real y la imaginada, una especie de «memoria de un "Grant Morrison de Tierra-2"», como la describe en su libro Supergods (2011, Spiegel & Grau). ¿Alguien decía que estaba cansado de novelas gráficas autobiográficas, de esos "cómics de la experiencia" donde el autor nos cuenta su vida? Bueno, hay quien también lo hace en el comic book de superhéroes, tradición en la que se inscribe orgullosamente este FLEX MENTALLO, un trabajo a medio camino entre el homenaje a la industria de enmascarados y la versión íntima y personal del producto de esa industria. La versión de un autor que está evidentemente fascinado por aquellos tebeos y quiere revisitarlos para bucear en el magma superheroico que alimentó su infancia y adolescencia, buscando en sus viñetas, en la iconografía y clichés del género, las claves ocultas de su propia vida, de su imaginación y, por qué no –hablamos de Morrison al fin y al cabo–, de la naturaleza del universo.

El argumento de este tebeo, resumiendo con cuatro brochazos, recorre las aventuras de Flex Mentallo a través de una ciudad nocturna construida en lo que parecen ser «los escombros de recuerdos medio olvidados del comic book» mientras busca a un compañero perdido, The Fact, reaparecido ahora. En esa búsqueda se enfrenta a una célula terrorista inusual, Faculty X (Morrison elige el término acuñado por Colin Wilson, facultad X, para referirse al potencial oculto de la mente humana), que va por la ciudad poniendo bombas de cartoon que no explotan porque su misión es otra, sembrar la confusión: son bombas «no para destruir objetos sino certezas». The Fact es un superhéroe que, como el propio Mentallo, había salido de las viñetas de un cómic infantil para hacerse real, un cómic casero dibujado de niño por el verdadero héroe de la historia, Wally Sage, el "auténtico creador" por tanto de Flex Mentallo. Sage es, naturalmente, un sosias de Grant Morrison, que de adulto se ha convertido –en las paginas de este tebeo, quiero decir– en una estrella del rock y ahora está intentando suicidarse con una sobredosis de paracetamol, o eso cree él, mientras va contando todo lo que sabe a una línea telefónica de samaritanos, o eso cree él de nuevo. Las aventuras de Mentallo, de hecho, pueden interpretarse como las alucinaciones que tiene Sage durante su supuesta agonía, esto es, Sage como narrador-demiurgo dentro de la narración, y Morrison como supranarrador del narrador en un juego metatextual de muñecas rusas que, como en las tierras infinitas de DC (o del universo según Morrison), podríamos entender interminable. Si el mundo de ficción del cómic es real dentro de sus páginas, el mundo en el que habitamos nosotros puede ser también el producto de ficción de un supramundo invisible, etcétera.


Es curioso porque a mí el aspecto de Wallace Sage me recuerda poderosamente a Neil Gaiman, con esas greñas morenas y esa pinta de rockero ochentero, pero el caso es que Morrison le da al personaje recuerdos de su propia infancia, e incluso su apartamento está basado en el de Morrison, incluyendo su gato, sus tebeos, su parafernalia sobre aliens y ovnis, la novia que va a visitarle y sus propias «noches visionarias de blitzkrieg al rojo vivo» (cito de nuevo a Morrison en Supergods). Como el niño Wally Sage en FLEX MENTALLO, Morrison tuvo que internarse en un hospital para una operación infantil, su tía le llevó tebeos para leer y tras la operación pasó una interminable noche febril en la que una lámpara verde del techo del hospital le parecía una "inteligencia alienígena que le observaba" mientras conducía un "experimento" con él de protagonista. Como al niño Wally Sage, también a Morrison le encantaba de chaval colocarse entre dos espejos para ver su reflejo multiplicado en él, como si habitara infinitos mundos paralelos con múltiples versiones de sí mismo:


«Nadie va a encontrarme. Sé que tienes buenas intenciones pero no quiero ser encontrado. No importa si muero aquí... bien, seguiré viviendo en algún otro lugar. Mundos paralelos sin fin. Versiones infinitas de mí. En algún lugar, no soy un cantante, soy un ejecutivo de oficina o el padre de una niña pequeña, o un dibujante de cómic, dibujando esta historia. Puedo verme en todas las épocas y lugares» (FLEX MENTALLO, capítulo segundo, página de arriba). Incluso el callejón por el que se arrastra Sage durante gran parte de la historia, atiborrado de LSD y paracetamol (o pastillas M&M's, quién sabe), está basado en un callejón similar de Glasgow, la ciudad escocesa de Morrison y del dibujante Frank Quitely. Teniendo en cuenta el grado de permeabilidad que para Morrison existe entre la realidad y la ficción, los mundos de Sage (sus recuerdos, su realidad, sus visiones psicodélicas) y Flex Mentallo están condenados a entrecruzarse en la historia de manera cada vez más desconcertante, tal vez porque Sage/Morrison se ha introducido mediante un "traje de ficción" –el término es nuevamente morrisoniano– en el universo de papel y tinta de Mentallo para poder cobrar vida y actuar en él.

Pero hay aún otro plano de la historia, un universo platónico de superhéroes (un multiverso o "poliverso", como se le llama aquí) que ha sido devorado por una entidad cósmica llamada The Absolute. Para sobrevivir a semejante armagedón, un grupo de superhéroes supervivientes llamado La Liga de Legiones idearon un plan desesperado, como se revela en el último capítulo: crear un nuevo universo al que poder escapar huyendo de esa Nada cósmica que lo devoraba todo a su paso. El nuevo universo creado por los superhéroes es de ficción –porque ellos eran reales–,  y se trata efectivamente de nuestro propio universo.


«No es la muerte, es algo nuevo. No es la muerte. Preparaos para convertiros en ficción», dice Lord Limbo, el líder de la Legión de Legiones, durante el tránsito desde su universo real al nuestro de ficción (página de arriba, capítulo cuarto de FLEX MENTALLO). De este modo, las historias de superhéroes que los humanos contamos en los tebeos –que llevamos contando desde 1938, cuando apareció Superman y todos sus derivados– son simplemente, según Morrison, «recuerdos de raza de nuestros propios orígenes en aquel mundo perdido». Sombras deformadas que contemplamos encerrados en la cueva platónica de las viñetas del comic book, sombras de algo que fue real en algún otro lugar y momento: los superdioses que nos crearon. Que en el universo morrisoniano, por supuesto, visten capas y mallas de colores.


«Es su mundo el que es real, no éste. Todo nuestro universo es una burbuja dentro de esta... entidad llamada 'The Absolute'... sí... Ellos evitaron la muerte de su realidad convirtiéndose en ficción en el nuestro. [...] Hacemos los cómics porque sabíamos. De algún modo, sabíamos algo que se había perdido e intentamos rellenar el hueco con historias sobre dioses y superhéroes... Pero ellos volvieron para salvar el mundo. Me lo dijeron. Ellos nos crearon pero algo salió mal. [...] Como en los cómics. Los cómics son solamente intentos burdos de recordar la verdad sobre la realidad...» (FLEX MENTALLO, capítulo cuarto, viñetas de arriba y abajo).


Desde cierto punto de vista, Morrison está aludiendo a una conocida estrategia narrativa posmoderna a la que el filósofo Slavoj Žižek se refiere incluso con la misma expresión, "rellenar los huecos". Es decir, "contarlo todo" allí donde el relato clásico (en el caso de Morrison, los tebeos de superhéroe que leyó en su infancia) no lo hacía. En el libro Super Heroes. A Modern Mythology (1992, University Press of Mississippi), Richard Reynolds define el tiempo de los superhéroes, la continuidad, y la clasifica en tres tipos: continuidad serial (el mismo tipo de continuidad de los folletines televisivos, que necesita ser consistente con los episodios anteriores y mantener la coherencia con lo que se narró previamente), jerárquica (simplificando, esta continuidad consistiría en las jerarquías de poder que se van estableciendo entre los superhéroes/supervillanos en función de las batallas que han ganado o perdido en los episodios anteriores) y el tipo de continuidad que nos interesa ahora, la estructural. Reynolds afirma:
«La continuidad serial, que es diacrónica (se desarrolla a lo largo del tiempo), y la continuidad jerárquica, que es sincrónica (el estado de los asuntos es un momento dado), se combinan para producir la continuidad estructural, que es, en resumen, todo el contenido de los universos DC o Marvel. Sin embargo, la continuidad estructural incluye algo más que la suma total de todas las historias y las interacciones canónicas entre superhéroes, villanos y los personajes secundarios. La continuidad estructural también incluye aquellos elementos del mundo real que se contienen dentro del universo ficticio de los superhéroes, y (para los verdaderamente entregados) las acciones que no aparecen en ningún texto específico, pero que son implicadas inevitablemente por la continuidad. […] Si los superhéroes van a ser reclamados para considerarse los portadores de una “mitología moderna”, comparable en algunos sentidos a los panteones de la mitología griega, nórdica o de los nativos americanos, entonces esta continuidad extra-textual es una clave esencial para el modo en que la mitología de los comic books se articula en la mente del lector. El fan ideal es capaz de prever un metatexto ideal de DC o Marvel: una suma de todos los textos existentes más todos los huecos que esos textos han dejado sin especificar» (las cursivas son mías).
Tal vez la principal originalidad de la revisión posmoderna de Morrison en FLEX MENTALLO está en ir más allá de los detalles, que es un poco el nivel en el que se quedaron guionistas como Kurt Busiek, obsesionados con "revelar" qué pasó entre determinados episodios o incluso escenas concretas de lo "ya dicho" en los tebeos de superhéroes clásicos: Spiderman, Vengadores, etc., en definitiva, "rellenar los huecos" a un nivel literal (el nombre de aquella colección de Spiderman ambientada en la época "clásica" del personaje escrita por Busiek era bien elocuente, LAS HISTORIAS JAMÁS CONTADAS DE SPIDERMAN, serie que por cierto es casi coetánea de FLEX MENTALLO, septiembre 1995-octubre 1997). Morrison prefiere "rellenar los huecos" de la continuidad clásica a un nivel más global, trascendiendo los detalles concretos –incluso los superhéroes existentes; él prefiere inventar sus propias versiones, ecos personales de los superhéroes clásicos: Lord Limbo y la Legión de Legiones, el propio Flex Mentallo, etc.– y preguntarse qué son los universos ficticios del comic book de superhéroes desde un punto de vista estructural, de qué está hecha esa continuidad y cómo se relaciona con nuestro mundo. 


La respuesta que nos ofrece en FLEX MENTALLO ya se ha dicho arriba, y es justo eso lo que significa para Morrison hacer superhéroes «realistas». Los superhéroes eran reales en su propio universo hasta que vinieron al nuestro, que es el ficticio, convirtiéndose desde entonces en el espíritu heroico que llevamos dentro, sublimándose en arquetipos del inconsciente colectivo y empujándonos –igual que hace Lord Limbo con el álter ego de Morrison en FLEX MENTALLO– a "recordar" la verdad olvidada para así volverles reales de nuevo en nuestro propio universo (lo que "salió mal" en el tránsito desde su mundo al nuestro es que quedaron atrapados en el nivel cuántico de nuestra realidad). Es así como Lord Limbo le muestra finalmente a Wallace Sage el "sitio de donde proceden las ideas", el lugar secreto donde le cogía de la mano cuando era un niño, y le impulsa a recordar la palabra mágica que dispara el "dispositivo hipnótico" que traerá finalmente de vuelta a los superhéroes (de nuevo, el poder mágico de las palabras en el que creen magos del caos como Morrison o Alan Moore). Llevando más lejos la idea al final de la obra, resulta que en el nivel de las partículas elementales cuánticas (la "cuantaesfera") estaríamos hechos no de polvo de estrellas, sino de "polvo de superhéroes": ellos, los superdioses, habitan en nosotros. O más exactamente, constituyen la materia misma de lo que somos.

«En Flex Mentallo quería responder la pregunta que siempre le hacen a los escritores: '¿De dónde sacas tus ideas?'», escribe Morrison en Supergods. «A mí siempre me había parecido obvio: miro dentro de mi cabeza y ahí están. Flex era un intento de exponer ese proceso en la página. Ésta era mi oportunidad de mostrar qué quería decir cuando hablaba de superhéroes realistas».  FLEX MENTALLO «mostraba también la influencia de mis experiencias ocultistas, e intentaba resolverlas en el contexto de la ficción de superhéroes, usando los símbolos, arquetipos y personajes que habían formado mi imaginación para construir una especia de alternativa superheroica a la religión». Si nos atenemos a las declaraciones de Morrison (y confieso que en ocasiones me parece un farsante que se lo ha inventado todo para construir su "personaje" de guionista, en una aplicación práctica de los postulados de la magia del caos: puedes ser aquello que desees ser, basta imaginarlo y llevarlo a la realidad, toda nuestra realidad procede de ideas previas, etc.), su creencia en que los superhéroes del universo bidimensional de papel y tinta se volverán reales no es metafórica sino literal. En 2004 declaraba a la revista Arthur:
«Me imaginé incluso que dentro de 50 años probablemente tendremos unos cuantos superhumanos en el planeta. Hay algo en la idea del superhombre que está empujando  cada vez más cerca de la realidad, hacia la vida real del mundo cotidiano material que podemos tocar. Los superpersonajes comenzaron en los pulps y luego se abrieron camino a través de los tebeos, y siguieron moviéndose hacia más y más medios de comunicación. Ahora están en todas partes, y se han convertido en moneda común de la cultura. Yo dije tiempo atrás, casi bromeando, que pensaba que la supergente realmente estaba tratando muy en serio de abrirse camino fuera de la piel de la segunda dimensión para entrar aquí. Quieren estar aquí con nosotros. Están colonizando las mentes de la gente, y ahora están colonizando el cine, así que el siguiente paso consiste en trepar fuera de la pantalla hacia la calle. Creo que lo que estamos empezando a ver, con cosas como este chico raro [un niño alemán superfuerte], y los experimentos que se están llevando a cabo con animales, los experimentos con cyborgs y la manipulación genética que hoy es posible, es que muy pronto va a haber superpersonas. Podrás seleccionarlos: "Quiero que mi hijo tenga poderes eléctricos." Ese tipo de cosas».
Acudiendo de nuevo a Supergods, Morrison confiesa que FLEX MENTALLO, como LOS INVISIBLES, fue un producto directo de su experiencia gnóstica de Katmandú, experiencia que relata con bastante detalle en el libro: su visión de la verdadera dimensión (dimensiones) del universo y de la simultaneidad del tiempo, los "ángeles de cromo" que se la mostraron y su capacidad para ver el mundo desde una perspectiva bien diferente («pronto descubrí que había sido enviado de vuelta a la Tierra con mi propio superpoder. Ahora era capaz de "ver" en una perspectiva de 5 dimensiones», una en la que cada objeto se proyecta hacia sus orígenes remotos, etc.). Después de su experiencia, escribe Morrison, «me sentí estrellado contra el repentino peso de mi carne sobre la cama, el chirrido de la respiración dando vueltas como sonidos que retornaban, y la habitación como un rompecabezas que apareciera de la nada, como un kit ensamblado por mis ojos abiertos. El sentido de pérdida, la caída del cielo, fue desgarradora, pero también era mi historia de origen... mi iniciación personal en el cuerpo cósmico, el ejército de luz».

Portada del número 4 de FLEX MENTALLO (1996), por Frank Quitely
Como el mismo Morrison escribe algo más adelante en Supergods, lo que le sucedió se podía interpretar de diversas formas. Se podía leer como una historia más de "viaje" sin relevancia para el mundo real; ciertos ocultistas reconocerían el conocimiento del ángel de la guarda sagrado; también encajaba en los episodios relatados de abducción por aliens, contacto de ángeles o epilepsia del lóbulo temporal. «Ninguna de esas "explicaciones" para lo que vi, procediendo como procecen de un universo plano de baja resolución, podrían hacer justicia de verdad a mi experiencia. Allá donde hay dimensiones superiores implicadas, es aconsejable recordar la historia del hombre ciego y el elefante y asumir que todos los intentos de encajar [lo de] Katmandú en términos de 3-D son en cierto modos absolutamente ciertos. Pero si te resulta más fácil manejarlo así, no dudes en asumir que todo fueron alucinaciones mías y que me volví completa, gloriosa y muy lucrativamente loco».

Un par de páginas antes ha escrito: «Al día siguiente, [mi amigo] Ulrich y yo volamos a casa vía Frankfurt, donde me encerré en una habitación del hotel del aeropuerto para rellenar docenas de página de diario con mis intentos de describir lo que me había sucedido en Nepal. Aunque no sirviera para otra cosa, me había proporcionado suficientes ideas para tebeos como para mantenerme trabajando durante los siguientes cincuenta años».

No dudo de que el viaje de Morrison, fuese real, imaginado, soñado o psicodélico, le proporcionó nuevas ideas para sus tebeos desde entonces, sólo basta leerlos. Lo que sí me parece cierto sin ningún género de dudas es que "el sitio de donde saca las ideas", sus principales ideas como guionista, no está en Katmandú. Los conceptos básicos de sus historias, desarrollados ya desde su etapa en ANIMAL MAN y por supuesto en este FLEX MENTALLO, LOS INVISIBLES y todo lo que vino después, salieron de los propios comic books de superhéroes. Concretamente, de tebeos de la Edad de Oro, de Plata y Bronce, como veremos en la siguiente parte de esta historia interminable.

(continuará)

martes, 15 de mayo de 2012

LA INVASIÓN DE LOS AUSTERIONS

«Llegaron desde una galaxia distante, llevando un mensaje de salvación económica. 
–¡Gentes de la Tierra... somos los Austerions!
–¡Reducid vuestros déficits para estimular la confianza de los inversores!
–Los Austerios han hablado».
Lo explica Tom Tomorrow en THIS MODERN WORLD

sábado, 12 de mayo de 2012

LA HISTORIA INTERMINABLE


Uno tiene la tentación de resumir FLEX MENTALLO, de Grant Morrison y Frank Quitely, con la cita intertextual de las viñetas que preceden a estas líneas: una versión posmoderna, ciberdélica y adulta a lo Vertigo de los superhéroes clásicos. El yonqui del pelo largo se acaba de pinchar una droga especial en unos lavabos sucios, rodeado de gentes marginales que parecen "caminar por el lado salvaje" y que incluyen a un travesti y varios hombretones de cuero con pinta de "semos peligrosos". Mucho cuidado con esta droga, le avisa el travesti al yonqui (y de paso nos lo explica a los lectores), porque primero "te hace sentir Superman" pero a cambio te mata luego. El yonqui hace caso omiso de las advertencias, y el chute de la droga letal pero mágica le hace "viajar" por "millones, billones de mundos", aparentemente sin moverse del sitio. «Lo he visto...», dice en las viñetas de arriba. «Un billón... [...] Estuve allí... es asombroso... ver a través de las cosas... Dios... el mundo es más grande para ellos... el mundo es tan grande... no hay palabras... somos hormigas... sólo hormigas...».

La cita, por supuesto, procede de un conocido tebeo de exactamente treinta años antes: el número 50 de FANTASTIC FOUR, conclusión de la apocalíptica saga de la llegada de Galactus y probablemente el tebeo que representa mejor que ningún otro la cumbre de la llamada por los aficionados "Edad de Plata", es decir, los años sesenta del comic book norteamericano. Una Edad de Plata que hoy tendemos a resumir con La Llegada de la Era Marvel, aunque en esa década pasaron muchas más cosas en el comic book, y no sólo en su industria mainstream.


FANTASTIC FOUR nº 50, fecha de portada junio 1966, por Stan Lee y Jack Kirby (tintas de Joe Sinnott). «He viajado a través de mundos...», dice la Antorcha Humana, «...tan grandes... tan grandes... No hay... ¡no hay palabras...! Somos como hormigas... sólo hormigas... ¡¡hormigas!!»

Porque los años 60 también vieron la llegada del comix underground, con toda su influencia posterior, y ese nexo, aunque en FLEX MENTALLO parezca un residuo estético superficial (un yonqui melenudo ocupa el papel de la Antorcha humana, y la parodia de los anuncios de Charles Atlas que es Flex Mentallo hace las veces de Mr. Fantástico), es necesario para entender mejor los lugares a los que llegan Grant Morrison y Frank Quitely. FLEX MENTALLO se publicó originalmente entre junio y septiembre de 1996 en cuatro comic books o tebeos de grapa dentro del sello Vertigo de DC Comics, y ahora ha visto la luz en una nueva edición "de luxe" (que en España acaba de ser editada por ECC) después de muchos años descatalogada por razones legales, durante los cuales sólo era conseguible de segunda mano a precios poco aconsejables o, en el caso de muchos lectores, vía archivo cbr. navegando por los torrents. El asunto legal que había paralizado su reedición traía causa de un pleito que le puso a DC la compañía de los herederos de Charles Atlas en 1998 por supuesta violación de marca registrada, en tanto que el origen del personaje Flex Mentallo –creado por el mismo Morrison en 1991 durante su estancia en la serie DOOM PATROL– era una "versión" directa de la famosa historieta publicitaria del método culturista Atlas, «El insulto que hizo un hombre de 'Mac'» (volveremos más adelante a ella), una versión que según la casa demandante daba mala imagen a la compañía. Resulta que en el giro final de la historieta de Morrison, dibujada por Mike Dringenberg y Doug Hazlewood, Flex Mentallo/Mac le decía a la chica de la playa que, en efecto, ahora sí era un hombre de verdad y ya no necesitaba nunca más a una "golfa como ella" mientras la apartaba de un brutal manotazo; tal vez lo más curioso es que los responsables de la compañía Charles Atlas no se hubieran enterado de nada si no hubiese sido porque un fanboy les hizo llegar el cómic. La demanda fue rechazada finalmente en agosto del 2000 por la jueza del caso, que amparó a los demandados por tratarse de una parodia y por tanto de un "fair use" o uso legítimo de material bajo copyright, pero DC se vio atada por un compromiso ofrecido previamente a Charles Atlas Ltd. de no volver a reeditar la obra que la jueza mencionó expresamente en la argumentación de su sentencia. Un compromiso que desde entonces DC no quiso romper por temor a otra demanda por mala fe.

Pero retomemos el hilo para ver qué es lo que podría haber visto la Antorcha Humana en 1966, durante su propio viaje por el tiempo y el espacio hacia otros universos en aquel tebeo mítico de la Edad de Plata, al fin y al cabo la fuente original de las viñetas que estamos comentando de FLEX MENTALLO. Según indicaban los cartuchos de texto escritos por Stan Lee, el "valiente joven" Johnny Storm alias la Antorcha Humana conseguía finalmente "reentrar en su propio continuo temporal", de vuelta a "su propio universo", y el genio de Jack Kirby lo retrataba entonces en una de sus clásicas secuencias de tres viñetas en las que acercaba el punto de vista de una a otra. Su dibujo, con sus hoy igualmente clásicas "bolitas energéticas", convertía la reentré de Storm por el "portal" cósmico en una suerte de enigmática imagen mística a lo William Blake (clic para ampliar):



 «¡Reed! ¡Ben! ¡¡Sue!! ¿Dónde estáis? ¡¡Soy Johnny!! ¡He regresado! ¡No me oyen! ¡Aún estoy en un plano diferente! ¡Pero... me estoy acercando...! ¡¡Más cerca!! ¡Casi puedo sentirlos ahora! ¡¡Las nieblas se están aclarando!!». Al final de la página, Johnny Storm aparecía por arte de magia en la viñeta junto a sus compañeros, como salido de ninguna parte. Simplemente estaba de nuevo ahí, en su universo habitual, en la azotea del Edificio Baxter. Un universo de ficción.

O tal vez no, vienen a decirnos Morrison y Quitely en FLEX MENTALLO. En las páginas anteriores de su propia versión de la escena, el yonqui que se dispone a chutarse la droga letal dice que, gracias a ella, puedes ver la realidad tal y como es: una "historia imaginaria". Durante su propio "viaje", el yonqui grita «¡No más realidad!» mientras rompe unas cadenas que parecen hacerse visibles de pronto, convertido en un titán hercúleo que de repente recuerda su olvidada "visión solar", su invulnerabilidad y su verdadero tamaño, "grande como una casa":
«Soy todo
todos los sitios
sólo una historia
que me estoy inventando
Soy yo
estoy
estoy
cósmicamente consciente».



Lo "no dicho" en la escena original de Los 4 Fantásticos '66 de Lee y Kirby es por tanto, según Morrison, que el superhéroe había visitado en un viaje interdimensional el universo donde habitaban los humanos "reales", los lectores de sus aventuras, y que tras dicho viaje había regresado a su propio universo superheroico. Pero hay algo más: en la versión de Morrison, resulta que el superhéroe –el titán en que se convierte el yonqui– es la cosa real, mientras que el yonqui, el ser humano corriente, es su yo ficticio, una creación del superhéroe, ahora consciente tras su viaje iniciático de la naturaleza de ficción del universo que habita. Al final de esta escena, el yonqui dice ver algo que los demás no pueden ver: todo el cielo está lleno de superhéroes. Cuando pasamos la página nos encontramos con su visión celestial, un moderno rompimiento de gloria donde los superhéroes ocupan el papel de los ángeles. O más bien, como sabremos después, el de dioses:


Sí, está claro que estas ideas "neoplatónicas" sobre descubrir la verdadera naturaleza de la realidad, "descorrer el velo" del mundo visible y revelar la "matriz" o escenario virtual que nos oculta el auténtico mundo real nos recuerdan demasiado a THE MATRIX, pero hay que recordar también que este tebeo se publicó originalmente en 1996, es decir, cuatro años antes del estreno de la película que hizo ricos y famosos a los hermanos Wachowski. Y sí, el parecido no es casualidad, como prueba esta otra página de FLEX MENTALLO donde los miembros de Faculty X, esos hombres idénticos con sombrero y abrigo, parecen anticipar los clones del agente Smith de MATRIX:


Junto a FLEX MENTALLO, por supuesto, la otra fuente comiquera de MATRIX que resulta incluso mas obvia es la serie LOS INVISIBLES (1994-2000, también publicada por DC/Vertigo). El propio Morrison denunció en su día, visiblemente molesto, las ideas que los Wachowski "tomaron prestadas" de ella:

«Es realmente simple. La verdad es que al equipo de diseño de The Matrix le dieron la colección de Los invisibles y les dijeron que hicieran que la película se pareciera a mis tebeos. Eso es un hecho documentado. Los Wachowski son creadores de cómics y fans, y también fans de mi trabajo, así que no es muy sorprendente. Incluso me contactaron antes de que se estrenara la primera película de Matrix para ver si quería contribuir con una historia para la web. 
No es una 'coincidencia' desconcertante que gran parte de The Matrix esté, en argumento, detalles e imágenes, plagiado de Los invisibles, así que no debería haber mucha controversia al respecto. Los Wachowski robaron de Los invisibles y todo el mundo que está al tanto lo sabe pero, por supuesto, no les gusta salir y decirlo. 
Qué mal que se desvieran tanto de la filosofía de Los invisibles en la segunda y tercera películas, donde la pifiaron con esa aburrida teología católica, lo cual prueba que ellos no han TENIDO la experiencia de 'contacto' que guió a Los invisibles, y en Matrix Reloaded y Revolutions se estrellaron contra las rocas de la incomprensión absoluta. Deberían haber seguido robándome y puede que así hubieran terminado con algo de lo que estar orgullosos; una película que podría cambiar las mentes, los corazones y los mundos. 
Me encanta la primera Matrix, de la que pienso que es un verdadero trabajo de genio cinematográfico muy oportuno, pero ahora he oído a varias personas que trabajaron en The Matrix y me han confirmado que tuvieron a Los invisibles como referencia. Es así. Ya no estoy enfadado, a pesar de que al principio sí porque ganaron millones con algo que era básicamente una fotocopia de mi trabajo y, para ser honesto, sería feliz sólo con un millón, así no tendría que trabajar quince horas de cada maldito día, incluyendo fines de semana. 
En fin, estoy contento de que divulgaran las ideas, pero decepcionado de que se cargaran todos los aspectos gnósticos trascendentes que hicieron del primer film algo tan fuerte y potente. Si fueran sensatos, deberían haberse hecho amigos míos en lugar de cabrearme. Parecen buenos chicos». (Morrison, 2005)
Morrison también explicó en otra ocasión que FLEX MENTALLO formaba parte de un "hipersigil", una obra artística con significado mágico desarrollada mediante un argumento dramático con personajes (el sigil de la magia tradicional era un pictograma, una imagen estática; el término sigil se usa modernamente en la magia del caos como representación simbólica de los deseos del mago) que abarcaría varias sub-obras desarrolladas en el tiempo, incluyendo también a LOS INVISIBLES y THE FILTH. Estamos aquí también, por tanto, ante el Morrison gnóstico que afirma realizar sus cómics como objetos mágicos basados en su propia experiencia trascendente, objetos con el poder según él de afectar a la realidad. O, bueno, a la "realidad" según Morrison, esto es, ficción que oculta la verdadera realidad:

 «-¿Usted vio eso?
-Algo parecido, pero estoy traduciéndolo. Estas cosas decían "¿Te acuerdas de lo que eres?" y de repente pensé "Claro, cómo podría olvidarlo, es lo más obvio de toda mi vida". Y me dijeron "Te quedaste atrapado, porque lo que hacemos es jugar y todo lo que sucede procede de nuestra creatividad". Estaba rodeado por información en bruto, nadando en datos puros. Era como estar en Internet si se extendiese a lo que haya fuera de las cuatro dimensiones que tenemos en este universo. Me dijeron que me había quedado atascado en el juego y cuando les pregunté lo que querían decir, me dijeron que pensara en cuando juegas una partida de ajedrez, y te metes tanto en el juego que olvidas que estás sentado a la mesa moviendo las piezas, y piensas que tú eres las piezas. De repente, la manera en que te mueves por el tablero de ajedrez se convierte en las reglas de tu vida, y si te comen una pieza, te sientes como si estuvieses muriendo. Por supuesto, no sería así, volverías a poner tu pieza en la caja, lista para jugar otra partida. Me dijeron "Así es como funciona, te enseñaremos cómo se juega, y aunque no te acuerdes del resto, trata de recordar esto". Después me encontré tumbado en la cama en Katmandú, siendo de nuevo la pieza del juego. En los meses posteriores me los encontré cuatro o cinco veces y fue muy extraño, con muchas sincronicidades y extraños acontecimientos. Básicamente esto es lo que me contaron, y pensé "Eso son Los Invisibles, eso es de lo que va todo, y eso es de lo que siempre ha ido mi obra".

-¿Está seguro de que no fueron las drogas?
-Es una pregunta lógica, pero sé que no. He tomado muchas drogas y lo que ahora sucede es que yo no hago la magia, es la magia la que me hace a mí. He hablado con otros magos y dicen que eso es lo que sucede cuando pasas cierto umbral. Me lo creo porque está funcionando claramente en mi vida. Es la mejor tecnología que he descubierto. Los Invisibles eran el medio para que le diera sentido a todo a través de la ficción.

-¿Es verdad que cree que el propio cómic de Los Invisibles es mágico?
-Antes de Los Invisibles siempre me había interesado la magia. Algo como Kid Eternity era acerca de la magia, y Zenith habla de la magia del caos, ese tipo de cosas. Pero no eran algo mágico en sí mismos. Sólo me interesaba la magia e incluía referencias a ella. Entonces empecé a pensar en el potencial de los cómics para hacer magia. De ahí surgió la idea de Los Invisibles. Pensé en hacer un cómic que no sería sobre la magia y la anarquía, sino que las crearía y las haría realidad. Los Invisibles irradia magia. Inicialmente no me di cuenta, y me incluí alegremente en la serie. Pensé que King Mob molaba y que me quería parecer más a él. Me afeitaría y gustaría a todas las chicas que leyeran el cómic. Después me puse a escribir cosas acerca de King Mob. Escribí una trama en el primer cómic en el que le capturan y cree que le están devorando el rostro. Dos meses después un bicho me muerde en la mejilla. Me la atravesó y yo seguí escribiendo.

Después metí a King Mob en una experiencia chamánica, donde se hace pedazos todo lo que es. Poco después, en mi vida todo se derrumba; mi novia me deja y acabo en un hospital muriéndome por una infección bacteriana, con dos días de vida. Pensé que estaba en las últimas. Y todas las historias que había estado escribiendo antes eran acerca de una invasión desde el más allá por parte de seres insectiles y bacterianos. Algo en mi cuerpo supo que estaba escribiendo de ello. O es vudú, o lo que prefiera usted creer. Entonces pensé: "¿Y si King Mob pasara un buen rato?" Así que lo llevé a Estados Unidos e hice que Ragged Robin fuese su novia. Lo hice deliberadamente. REcibí la portada de Brian Bolland y dije "Quiero conocer a esta chica" e hice un poco de magia con ella. En unos meses conocí a una chica que era exactamente igual que Ragged Robin».
(Grant Morrison, entrevistado en 1999 por Mark Salisbury)

Morrison ya había usado a los superhéroes para jugar con sus ideas de tránsito entre la realidad y la ficción durante su etapa en la serie ANIMAL MAN a finales de los ochenta, pero, como él mismo explicaba, solo a partir de LOS INVISIBLES y FLEX MENTALLO se tomaría en serio empezar a hacer magia con sus cómics. Es así como la escena con la que arrancaba este post se torna autobiográfica hasta cierto punto ya que, como el yonqui de FLEX MENTALLO, Morrison afirma que tuvo una experiencia gnóstica –la de Katmandú a la que alude en la cita de arriba– tras consumir drogas, una experiencia en la que seres de otra dimensión le visitaron para mostrarle la verdadera realidad del universo. Tras su propio "viaje" místico, pues, Morrison decidió dedicar su obra a transmitir al mundo el conocimiento que había adquirido en él.

(Más en un próximo post)

3er DÍA DEL CÓMIC GRATIS ESPAÑOL

Seis historietas que realicé junto a Santiago García que podéis leer gratis en su blog, Mandorla (publicadas originalmente en las revistas NSLM y El Manglar). Arriba, viñeta de una de ellas, una historieta corta de EL VECINO publicada en El Manglar en 2010.

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Más historietas mías gratis:

-   MÁS DE UNA VEZ, publicada originalmente en el libro que acompañaba el disco de Iván Ferreiro MENTIROSO MENTIROSO (Warner, 2008)

EL FUTURO, publicada originalmente en el tebeo-catálogo de la exposición EL FUTURO SERÁ LUEGO, que se celebró en el Festival Periferias de Huesca 2008

- ¡LAS VÍCTIMAS!, publicada originalmente en marzo de 2010 en El Estafador.com, a propósito de la crisis económica

- Sin título, publicada originalmente en octubre de 2009 en El Estafador.com, dale al cursor hacia abajo (una pantomima a propósito de la crisis)

TODOS PUTAS, publicada originalmente en septiembre de 2009 en El Estafador.com

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Y aprovechando el aniversario del movimiento 15M de 2011, las dos historietas que Santiago García y yo publicamos originalmente en aquellas semanas:

SPANISH REVOLUTION #1

SPANISH REVOLUTION #2: BARCELONA

lunes, 7 de mayo de 2012

LIBROS QUE HABLAN

Curioso el cartel de Chema Madoz para la feria del libro de Madrid de este año, por su combinación del objeto-libro con los bocadillos del cómic, ese icono universal.

martes, 1 de mayo de 2012

LA INNOVACIÓN, EL HUMOR

«También parece que vas más hacia la ilustración que hacia el cómic clásico. ¿Queda espacio para la innovación en el cómic de hoy en día? 
Creo que todavía hay: las nuevas generaciones así lo demuestran. Pienso en Brecht Evens, un muy talentoso autor belga, y también en un par de publicaciones de la editorial británica Nobrow. Y me encanta el trabajo de Miguel Gallardo. 
[...] Por cierto, ¿qué opinas de Riad Sattouf? Pienso en el atentado contra la revista satírica francesa 'Charlie Hebdo'. ¿El humor es la última arma que nos queda contra la intolerancia religiosa? 
Los libros de Riad Sattouf me hacen reír mucho, los disfruto. La bomba contra 'Charlie Hebdo' es una desgracia, un acto vergonzoso. Y Charb, el editor, ha respondido de la manera más inteligente. Dijo que eso no haría que odiaran a los árabes o a los musulmanes de ningún modo. Un gilipollas que va a por sangre o un puñado de ellos no invalidan a toda una comunidad o a su cultura. Veo el humor como la mejor manera de preservarnos de la intolerancia, un escudo más que como un arma. Y por lo que sé, 'Charlie Hebdo' nunca ha bombardeado a nadie, ¿no?»
Charles Berberian, entrevistado por Ricard Martín en el Rockdelux de mayo. Arriba, Berberian tocando junto a Jean-Claude Denis en el Festival de BD de Montpellier de 2009. Abajo, dos páginas de JUKEBOX (La Cúpula), el último trabajo de Berberian traducido en España, que por cierto reseña Borja Crespo en el mismo Rockdelux.

domingo, 29 de abril de 2012

UN SILENCIO MÁS LARGO


UN LARGO SILENCIO
Francisco Gallardo Sarmiento y Miguel Ángel Gallardo

Menos mal que, a veces, es cierto que el tiempo lo pone todo en su sitio. Lo digo porque, tras 40 años de guardar silencio, Francisco Gallardo, uno de tantos combatientes de nuestra ya casi olvidada Guerra Civil, pudo contar su historia. Una historia de supervivencia, de penurias, de miedo, pero sobre todo de dignidad. Dignidad para pasar por todo aquello, pero también para contarlo luego. Y contarlo todo, sin escamotear los episodios más delicados o vergonzosos para él mismo. Así, con una dolorosa franqueza y sin ningún revanchismo, Francisco Gallardo nos cuenta con pelos y señales su incorporación al bando republicano, porque fue ése “el que le tocó” y porque debido a su condición social no tenía sentido luchar en el otro; sus espeluznantes recuerdos del frente y los desmanes de ambos bandos; su penoso paso por los campos de concentración una vez perdida la guerra; su milagrosa salvación final gracias a la ayuda de un viejo amigo, ahora “enemigo” del bando nacionalista. En suma, un testimonio directo de aquella locura fratricida totalmente alejado de la visión épica e incluso ¡nostálgica! que nos han ofrecido algunas lamentables películas españolas.

Pero lo de que el tiempo pone las cosas en su sitio lo decía no sólo por Francisco Gallardo, sino también por su hijo. Menospreciado en cierto sentido durante muchos años porque sólo hacía historietas “gamberras” o “de risa”, como si eso fuera fácil, no es hasta la pasada década cuando a Gallardo se le está reivindicando y poniendo en el sitio que merece: el de uno de los grandes de la historieta española. Cosa que demuestra con creces en este trabajo. Porque hace falta no sólo un talento como el suyo, sino también toda la carrera que él tiene a sus espaldas para llegar a los resultados plásticos y expresivos que hay en las historietas de este libro. Unos resultados que, lo diré ya, me parecen antológicos. Por la economía de trazos con la que consigue transmitir tantas emociones, por esa gramática visual aparentemente cruda y que resulta ideal para la época que retrata, por ese expresionismo un punto naïf que refleja perfectamente la inocencia e impotencia de la gente corriente frente a la guerra. ¿Que son pocas páginas de historieta? Sí, muy bien, pero cuando son de la calidad artística y humana de éstas, ¿qué más se puede pedir? Dios santo, esa historieta en la que su padre cuenta cómo unos “amigos” de clase acomodada a los que él había prestado ayuda le denegaron la suya al terminar la guerra. Por favor, esa terrorífica historieta final que narra su salvación in extremis cuando ya se daba por muerto. Si es que tan sólo las dos páginas de la titulada Aire ya hubieran justificado su inclusión en esta lista, dos páginas que ponen los pelos de punta al evocar la cotidianeidad anormal en que se vive durante una guerra; que conmocionan al capturar tal el tránsito de la vida a la muerte tal cual, la incredulidad y el dolor de los supervivientes ante sus familiares muertos.

Por todo lo dicho, Un largo silencio es, así lo creo, un libro inmenso que debería comentarse en las escuelas, un libro que justifica la existencia de la historieta como el medio de comunicación de masas que nunca debió dejar de ser. Por todo: por su contenido humano, por su valor histórico, por su sinceridad, por su sencillez, por su universalidad. Y dejo ya de hablar, porque prefiero terminar con una cita de la primera página de las memorias de Francisco Gallardo. Porque es una declaración tan digna, tan profunda en su desnudez, que cualquier otra glosa que yo pueda añadir sobra. “Como prólogo a estas memorias, diré que me tocó vivir la Guerra Civil en el lado de los que nunca habían tenido ni tenían nada, y siendo yo uno de ellos, defendí la República hasta que se acabó la guerra civil entre los dos bandos que luchaban (unos para mantener sus privilegios y otros para tener derecho a vivir y que los bienes materiales se repartiesen de una manera más equitativa). Nunca he pertenecido a ningún partido político.”

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 Un largo silencio fue publicada por Ediciones de Ponent en su colección Mercat, en 1997. Ahora acaba de publicarse una nueva edición ampliada por Astiberri, que incluye algunas páginas de historieta extra y material documental añadido. La reseña de arriba la publiqué en la revista U (nº 20, Especial mejores cómics de los 90, junio 2000). Abajo, rescato otra breve reseña de Un largo silencio que publiqué en la revista Rockdelux (nº 165, julio-agosto 1999), clic para ampliar.

Algunas reflexiones escritas a vuela pluma desde el hoy, más allá del sonrojo que me produce releer lo que escribí hace más de diez años (no tanto por la esencia de lo que decía, que lo sigo pensando, sino por cómo lo decía y argumentaba, con ese candor admirativo y naíf). Uno de los reproches más repetidos en el momento de la publicación de Un largo silencio fue que "no era un cómic", y también una de las razones alegadas para no concederle el premio de Ficomic que menciono en el texto de arriba, para el que la obra estuvo nominada.
Para mí, esto dice mucho del concepto que se tenía de lo que era –o podía ser– un cómic en 1997, cuando se publicó originalmente Un largo silencio. El reproche venía por el carácter heterogéneo de la obra: páginas con tipografía de mecanografía que recogían las memorias de Francisco Gallardo, acompañadas de dibujos de Miguel Gallardo, ya pequeños o a toda página, e intercaladas con historietas "clásicas" donde Gallardo hijo ponía en viñetas alguno de los episodios narrados por su padre. Añadamos a todo eso material documental que incluía viejas fotos y reproducciones de cartillas y documentos oficiales de la posguerra. En 1997 un cómic solo podía constar, o al menos eso parecía, de páginas con viñetas dibujadas, una tras otra, en "secuencia", y por tanto incluir un material heterogéneo –textos literarios corridos, etc.– le alejaba de lo que se supone que era un cómic en el horizonte interpretativo mayoritario de hace quince años. En 2012, en plena era de la novela gráfica, Un largo silencio encaja como un guante en esa categoría, revelando su condición de obra adelantada a su tiempo, en general y en particular en España. Espero sinceramente que ahora obtenga el éxito popular que se merece y que entonces no tuvo. A finales de los noventa muy poca gente del público general, no aficionada al cómic, miraba hacia acá. Tampoco existía un circuito general de distribución que pudiera hacer llegar la obra al gran público; las tiendas donde podía comprarse entonces Un largo silencio eran principalmente las librerías especializadas, en las que comprábamos mayoritariamente los conversos, los aficionados al cómic, y ahí no tuvo demasiada suerte. Veremos qué sucede ahora, con medios generales reseñándola (ayer mismo aparecía en el Babelia de El País) y un circuito de librerías generalistas que le proporcionará una nueva visibilidad.

Termino estas breves líneas enlazando un video que recoge la presentación de la obra en 1997, en el que entre otras cosas podemos ver a Francisco Gallardo emocionándose por "la atención que le prestan", en palabras de Gallardo hijo. Les presentaba Sergi Pàmies.

miércoles, 25 de abril de 2012

ESTO NO ES UNA PELÍCULA

«Condenado a seis años de cárcel e inhabilitado de su profesión durante veinte por el gobierno de Mahmud Ahmadineyad, el realizador Jafar Panahi, ganador de León de Oro en Venecia con «El círculo», burló su sentencia creando este material cinematográfico, que no película, desde su reclusión y haciéndolo llegar al último Festival de Cannes a través de un «pendrive».
Sigue

(he llegado vía blog de Joan Pons)

martes, 24 de abril de 2012

ADIÓS, BERENGUER

Ha muerto Josep Maria Berenguer (1944-2012), director editorial de La Cúpula, que sin duda pasa a la historia del cómic, ante todo y sobre todo lo demás de su larga trayectoria, como editor de la mítica revista El Víbora. Descanse en paz.

(La despedida, informa Borja Crespo desde Twitter, será mañana a las 12.15 en el tanatorio de Collserola)

Foto de la derecha: Barcelona, 1981, equipo de redacción e historietistas de El Víbora, Berenguer sentado en la acera, clic para ampliar

Berenguer en Con C de Arte

(fotos reproducidas en la colección Memoria gráfica de la España del siglo XX editada por El País)

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Algunos homenajes
(otro)

SON CONCEPTOS

«Pocas veces el histrionismo, la exageración o la hipérbole son valores en liza en la bolsa de la interpretación. Y no debería ser siempre así. En algunas obras dramáticas, una actuación desproporcionada y poco realista despega al actor de la dimensión humana y lo acerca a la abstracción. Para entendernos: Gloria Swanson en “El crepúsculo de los dioses”, Jack Nicholson en “El resplandor” o Daniel Day-Lewis en “Pozos de ambición” no son personas, son conceptos. Y en comedia, la sobreactuación es básica para la deformación humorística. Es la base de la caricatura (otra forma de abstracción, claro)».
Joan Pons, sigue

domingo, 22 de abril de 2012

EL TSUNAMI SIGILOSO

Un dibujo que ilustraba un texto de Nando Cruz sobre el cierre de una conocida tienda de discos en Barcelona, CD.Drome. El artículo de Nando se titulaba "El tsunami sigiloso", se publicó en la revista Rockdelux, y comenzaba así :
«Quizás alguien lea esto dentro de cincuenta años y grite: “¡Cuánta tinta se malgastó en la primera década del siglo XXI lamentando lo inevitable! ¿Por qué no se lloraba también el cierre de las tiendas de revelado de fotografías?”. La era digital lo está transformando todo, desde el paisaje de las ciudades hasta los hábitos más íntimos, y las tiendas de discos no son una excepción, sino lo contrario. Cada día es más evidente que pronto serán reductos con aroma añejo como los que ahora venden sellos, monedas o trenes en miniatura».
El texto sigue aquí. La fotografía analógica, los CDs y las tiendas que los vendían no son los únicos caídos en la era digital y de internet. No hace falta mencionar por enésima vez a los tebeos populares de grapa en kioscos, cuando el cómic era un medio de entretenimiento de masas, en un tiempo ya lejano que no volverá.

UN "INVENTO COMERCIAL" DE LA INDUSTRIA

«¿En ningún momento te desbordó la enormidad de tu propio proyecto?

La verdad es que no. Primero, porque no existía una industria comercial en torno a los cómics independientes. Nadie se ganaba la vida haciéndolos. Así que no esperaba ganar ni un centavo. Creaba el cómic para mí mismo, por amor al arte, en mi inconsciente aislamiento en un apartamento asqueroso de Portland. Además, el contrato que había firmado con mi editor americano, Top Shelf, era un adelanto de 1000 dólares por TRES libros. El primero de esos libros fue Adiós, Chunky Rice, el segundo sería Blankets. Así que, al igual que yo estaba obligado a entregar mi segundo libro sin un adelanto adicional, la editorial estaba obligada a publicarlo. Y mi primer libro, Adiós, Chunky Rice, solo vendió dos mil copias, así que tenía unas expectativas muy modestas sobre cuál sería el público de Blankets. Eso me dio mucha libertad para escribir un guión muy puro y sin censuras».
Craig Thompson, entrevistado en Entrecomics.

Decíamos ayer...

martes, 10 de abril de 2012

CARGA Y DESCARGA


Un dibujo que hice para ilustrar un artículo de Roberto Herreros sobre el debate generado por el cierre de Megaupload, publicado en el número de marzo de Rockdelux. El texto de Roberto comienza así:

«El pasado 19 de enero, el FBI clausuró Megaupload (en adelante, MU), uno de los servicios de almacenamiento de datos y descarga directa más populares del mundo, bajo la acusación de vulneración de derechos de propiedad intelectual. El caso MU ha provocado un intenso debate en la red dentro del movimiento copyleft o de la cultura libre. ¿Hay que defender MU, una empresa que convertía en dinero lo que se daba de por sí en las redes P2P a través de una cooperación sin ánimo de lucro? ¿Era MU una herramienta válida a pesar de esto? ¿Qué sistema de distribución musical sería más satisfactorio para artistas y oyentes?»
Sigue

lunes, 9 de abril de 2012

LA DISTINCIÓN

La "diferencia" entre el retrato y la caricatura:
La denuncia de un caricaturista de la zona motivó, el pasado sábado, la visita de una pareja de la Guardia Urbana que le advirtió que debía dejar de hacer caricaturas y limitarse a confeccionar retratos dando incluso, asegura, instrucciones de cómo hacerlo. “Un retrato tiene que ser como una foto”, afirma que le espetó uno de los agentes. Albert, que tiene dudas de que la policía pueda juzgar si lo que él hace es una caricatura o un retrato se muestra indignado con la manera de valorar su trabajo.
Sigue en La Vanguardia (vía Angux)

viernes, 6 de abril de 2012

LA ESTACIÓN DE LOS AMORES

«Olga le amaba, se repitió con una tristeza creciente al mismo tiempo que comprencía que ya nunca habría nada entre ellos, que nunca podría haber nada entre ellos, la vida te ofrece una oportunidad a veces, se dijo, pero cuando eres demasiado cobarde o indeciso para aprovecharla, la vida recoge sus cartas, hay un momento para hacer las cosas y para abrazar una felicidad posible, ese momento dura algunos días, a veces unas semanas e incluso unos meses, pero sólo se presenta una única vez, y si quieres rectificar más tarde es simplemente imposible, ya no queda sitio para la esperanza, la creencia y la fe, subsiste una resignación suave, una piedad recíproca y entristecida, la sensación inútil y justa de que podría haber ocurrido algo, de que sencillamente uno se ha mostrado indigno del don que le acaban de hacer».
Michel Houellebecq, EL MAPA Y EL TERRITORIO, traducción de Jaime Zulaika (Anagrama, 2011, p. 220).

O, como diría Battiato,
los horizontes perdidos no regresan jamás.