martes, 19 de mayo de 2009

EL NEGOCIO EDITORIAL.

"Hombre, evidentemente no soy ningún experto en economía, pero algunos casos sí que he vivido de primera mano. Por ejemplo, he trabajado siete años en la tele, para Paramount Comedy y MTV, y en ambos casos su política de crecimiento económico ha venido de ampliar la oferta, nunca de reducirla. Paramount subió cantidad el share hasta meterse entre los cinco canales más vistos de cable cuando pasó de emitir 12 horas al día a 24. En momentos de crisis, se opta por reducir los gastos y la plantilla, pero no los contenidos. En MTV por ejemplo se ventilaron a gran parte del personal que hacía la producción propia y triplicaron los "reality shows" traducidos de Estados Unidos. Redujeron los gastos y aumentaron la oferta por tres, pasando de hacer un programa de hora y media a comprar tres de media hora. Y a pesar de que los programas eran una mierda, se vieron más (¿os suena el modelo?), de tal manera que el último año que estuve yo en MTV, que fue el 2007, resultó ser el más productivo hasta la fecha.

También he trabajado para varias editoriales de libros y de tebeos, y el modelo establecido por regla general (regla no escrita, aclaro) es que, o llegas algún día a un mínimo de tres o cuatro novedades mensuales, o antes o después tendrás que cerrar. Y me explico: un libro te puede funcionar bien de salida, pero la venta nunca es constante. Lo más probable, si un libro te funciona bien, es que vendas entre 300 y 800 en el primer mes, suponiendo que sea de un autor que ya tenga un mínimo de seguidores, o que aparezca en una colección que tenga un mínimo de fans, etc. Luego viene el goteo. El goteo es esa venta que se produce a medida que más gente, aparte de los compradores más fieles o metidos en el ajo, se van enterando de que existe, a medida que va funcionando el boca a boca, etc. etc. Ese goteo no sirve para mantener una infraestructura editorial, no funciona por estallidos, no da dinero inmediato. Para mantener una infraestuctura editorial lo que necesitas es, por una parte, sacar novedades que como mínimo vendan 600 de salida (que suele ser el mínimo con el que se rentabiliza la tirada) y luego cosechar esos beneficios que irán llegando con el goteo. Pero como esos beneficios, si llegan, van a llegar a un ritmo de 20 o 30 o 100 libros mensuales en el mejor de los casos, y tú mientras tanto no puedes esperar parado, lo que has de hacer por narices es sacar más títulos, con el objetivo de mantenerte en el mercado durante el tiempo suficiente hasta empezar a cosechar lo sembrado y con la esperanza de conseguir de vez en cuando un título que de salida dé más dinero de lo habitual.

¿Por qué decía lo de los cuatro libros mensuales como mínimo? Porque el gran problema de esto, y el motivo por el que se tiende a producir más en vez de menos y más escogido, es que NUNCA SABES QUÉ ES LO QUE VAS A VENDER. Todos los editores nos hacemos nuestras cábalas: esto creo que va a funcionar bien, esto parece comercial, esto no sé qué, esto no sé cuántos. Pero la realidad es que NO TENEMOS NI IDEA de qué es lo que en última instancia va a funcionar de verdad. Por mucho que conozcas el mercado, lo máximo que puedes decir es: con esto CREO que no voy a perder dinero. Pero el resultado final siempre es una sorpresa. ¿Por qué Harry Potter? ¿Por qué Crepúsculo? ¿Por qué se llaman "fenómenos literarios"? Porque no son ni más ni menos que eso, fenómenos. Y esos fenómenos son los que realmente rentabilizan. Y no hace falta irse a ejemplos tan extremos como los dos citados. Para una editorial española, vender 8.000 o 10.000 ejemplares de un título es un buen negocio. Pero para poder llegar a esas cantidades necesitas: uno, acertar con el producto (para lo cual has de errar repetidas veces) y dos, mantenerte en el mercado lo suficiente como para poder llegar a cobrar los dividendos. Y eso, por ahora, sólo se consigue editando más, no menos.

Te pongo dos ejemplos rápidos. Creo que este mes se ha reeditado el primer tomo de Los viajes de Juan Sin Tierra de Javier de Isusi. La primera edición salió hace cuanto, ¿dos años? ¿Tres? [en realidad cinco años] ¿A qué ritmo crees que se ha ido vendiendo entonces? ¿De verdad puede una editorial mantenerse vendiendo 20 libros al mes? No. Ha de vender 2.000. Y si la media es de 20 en el goteo, has de tener como poco un fondo de libros de 100. Y seguir sacando novedades porque ese fondo también acaba llegando antes o después a un punto muerto.

En literatura a mí me ha pasado lo mismo con algunos de los libros que he traducido. Yo recibo mis liquidaciones todos los años, igual que los autores, y veo que hay títulos traducidos en 1998 o 1999 que a día de hoy aún no han llegado a los 2.000 ejemplares y otros que en apenas dos o tres años han llegado a los 7.000. El problema es que para funcionar como editorial no puedes prescindir ni de unos ni de otros, si quieres garantizarte la supervivencia has de editarlos los dos, entre otras cosas porque, como decía antes, es imposible saber cuál es el que va a llegar a los 7.000 y cuál se va a quedar en 1.200, por lo que estás obligado necesariamente a cubrir todas las bases.

(...)Por último, y eso ya sí que sale de mi experiencia laboral real y sólo hablo ya como consumidor: ¿qué hacen los fabricantes de coches? ¿Atenerse a los modelos que ya existen o inventarse uno nuevo cada dos por tres? ¿Y los de televisores? ¿Y los de móviles? Es que, de verdad, no se me ocurre ningún negocio mayoritario en el que la producción se reduzca en vez de aumentarse. Eso sólo lo hacen marcas muy determinadas que juegan a la exclusividad como valor comercial, y que lo compensan elevando el precio de una manera desmesurada, pero por lo general sucede justo lo contrario".
Óscar Palmer, editor y traductor, entre otras cosas. Lo ha dicho en los comentarios.