sábado, 4 de mayo de 2019

Rockdelux abril y mayo 2019

No he tenido mucho tiempo en los últimos meses de actualizar sobre la sección de cómic en Rockdelux. Valga este post, al menos, para dar cuenta del contenido de dicha sección (que coordino desde hace años, tantos que he perdido la cuenta) en los últimos dos meses:


Foto de KV: Alfredo Tobía.
Diseño: Gemma Alberich 
Rockdelux 382 (abril 2019)
Reseñas de:
—Guy, retrato de un bebedor, de Schrauwen, Ruppert & Mulot (Fulgencio Pimentel), por Gerardo Vilches;
Pop. ¡No me quito esa canción de la cabeza!, de Luis Bustos (¡Caramba!), por JuanP Holguera;
En un rayo de sol, de Tillie Walden (La Cúpula), por Elizabeth Casillas;
Puerto Langosta, de Edo Brenes (Reservoir Books), por Regina López Muñoz;
Archivos có(s)micos, de Flavita Banana (¡Caramba!), por Isabel Guerrero;
Negalyod, de Vincent Perriot (Norma), por Kike Infame.

Columna de Daniel Ausente titulada «Arde, tebeo, arde», donde relaciona el Frankenstein (1940-1954) de Dick Briefer (Diábolo) con el libro de David Hajdu La plaga de los cómics (Es Pop), un ensayo dedicado a las campañas públicas contra los comic books norteamericanos que condujeron a la implantación del Comics Code de autocensura. 

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Diseño: Gemma Alberich
Rockdelux 383 (mayo 2019)
Reseñas de:
Peter Hipnos, de Josep Maria Beà (Trilita), reseñado por Daniel Ausente;
La noche polar, de Marcos Prior (Astiberri), por Raúl Minchinela;
¿Arte? ¿Por qué?, de Eleanor Davis (Barrett), por Elizabeth Casillas; 
Manicomio. Una historia real, de Montse Batalla y Xevidom (La Cúpula), por Daniel Ausente;
California Rocket Fuel, de Lorenzo Montatore (Sugoi), por Gerardo Vilches;
Doble reseña de Solid State (Jonathan Coulton, Matt Fraction y Albert Monteys) y Blackhand Ironhead (David López), por Alex Serrano.

Columna de Ricard Martin sobre el paso de Daniel Clowes por el renovado Comic Barcelona, que incluye declaraciones jugosas del historietista estadounidense.

Entrevista de una página al belga Olivier Schrauwen, uno de los autores más importantes que ha dado el cómic internacional en esta década; una conversación que servidor tuvo el gusto de mantener en el pasado festival GRAF de Barcelona. 

Y esto es todo de momen. Hasta el próximo Rockdelux

futuros presentes


Desde sus futuros imaginados, la ciencia ficción suele hablar de los miedos del presente, y el cómic de Ana Galvañ Pulse Enter para continuar (Apa-Apa, 2018) no es una excepción. Es sintomático que, en particular desde Blade Runner (1982) y el cyberpunk literario de los ochenta, la ciencia ficción tienda a situarse en futuros «sucios» y plausibles alejados de las viejas utopías de tecnología aséptica. O que bastantes ideas de la anticipación cyberpunk se hayan hecho realidad en estas tres décadas: el «ciberespacio», las megaurbes multiculturales, los problemas ambientales de la nueva era geológica que, tras el Holoceno, algunos científicos denominan ya Antropoceno, con la humanidad como principal agente de cambio medioambiental global.[i] Resulta igualmente significativo que una de las historias «futuristas» de Pulse Enter para continuar sea básicamente una representación extrañada, entre Ballard y el absurdismo surrealista, de las humillantes entrevistas de trabajo que ya tienen lugar en el presente neoliberal. Como señaló Fredric Jameson, nos resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.[ii]

No es fácil rastrear la obra previa de Ana Galvañ debido a su dispersión en formatos y medios, acaso signo de nuestros tiempos; al menos para artistas que, como ella, se mueven en la escena independiente. Fanzines, antologías, prensa, internet. Ilustradora e historietista, Galvañ (Murcia, 1975) comenzó su carrera en el cómic hace una década, con predilección por la tradición surrealista y títulos destacados como Podría ser peor (Ultrarradio, 2012), Trabajo de clase (Apa-Apa, 2014), Más allá del arco iris (autoeditado, 2015) o Luz verdadera (Fosfatina, 2016). También ha coordinado la web Tik Tok Cómics para historietistas emergentes, de la que han salido obras colectivas como Teen Wolf (editada en libro por Fosfatina, 2016), y ha comisariado el ciclo de exposiciones La ciudad en viñetas en CentroCentro Cibeles. Tres historias de Pulse Enter para continuar dan cuenta de esa dispersión, pues son nuevas versiones de piezas ya publicadas: en la antología Hoodoo Voodoo (Fosfatina, 2016), en Tentaciones (El País) y en kuš(nº 28) revista letona de cómic de vanguardia internacional.

Estructurado con historietas breves vinculadas por diversos elementos visuales, Pulse Enter para continuar toma su título en homenaje a la novela corta Press Enter (1984), del «archifeminista»[iii] John Varley. El gusto ochentero por la revisitación posmoderna del constructivismo ruso y las vanguardias históricas, con su «esplendor geométrico» de colores vibrantes, aporta forma a las viñetas de Galvañ, en páginas de exuberantes diseños donde círculos y triángulos fosforescentes se derraman fuera de los marcos rompiendo el ilusionismo. Es un libro-objeto muy cuidado, cuyas perspectivas isométricas y figuras icónicas sin rostro —personajes de «videojuego» que en cada prólogo inician nueva «partida» en su competición individual— crean una distancia estética que aleja la narración del naturalismo y la psicología realista.

Las paradojas espacio-temporales alimentan la historia inicial y la final; en esta última, virus informáticos usados para el ciberterrorismo (de Estado, quizá) se nutren de traumas personales y conspiranoia sobre el control de población. Porque los ordenadores no son solo máquinas calculadoras sino, escribe W.J.T. Mitchell, «nuevos organismos misteriosos, formas de vida enloquecedoramente complejas que vienen completas con parásitos, virus y una red social propia».[iv] Galvañ niega en las entrevistas que lo suyo sea ciencia ficción social, pero cuanto más lo niega más evidente resulta que lo es, aunque de manera no deliberada y, por tanto, más reveladora. «Solo quería crear situaciones asfixiantes», ha confesado la autora, «y para ello he echado mano de la idea del entorno opresivo y los sistemas abusivos que suelen dominar al ser humano».[v] Así, su historia «Scandal, la muñeca humana» [imagen de arriba] parece una alegoría satírica sobre la cosificación sexual de la mujer que, en un doble salto mortal, como el del trapecista de la historieta, aliena también al hombre.

En Pulse Enter para continuar predomina la distopía, pero es una que, como en los paisajes tecnocapitalistas de Ballard, se parece demasiado al presente. Como indica Manuel Arias, en nuestra fascinación por la distopía late la preocupación escatológica de la psique humana por el fin de la humanidad; acaso la prevalencia hoy de la distopía sobre la utopía se explica porque «vivimos después de la utopía. Es decir, tras el fracaso de las utopías de la modernidad».[vi] En efecto, nos hallamos lejos de las ingenuas utopías de progreso que abundaban a comienzos del siglo XX y, ya en menor medida tras dos guerras mundiales, durante la Guerra Fría. Constatado el fracaso de proyectos utópicos, totalitarios y liberales, en la imaginación actual «nos habríamos quedado sin futuro: el presente se habría convertido en una jaula asfixiante» dominada por «la frustración que produce la ausencia de alternativas plausibles al modelo liberal-capitalista» y la aparente imposibilidad de resistirnos al determinismo neoliberal y tecnológico.[vii] Es la «muerte del futuro»: de sujetos de la historia a sujetos pacientes de la misma sin capacidad para imaginar un rumbo alternativo.[viii] El mundo «feliz» de Aldous Huxley existe, y está en este.

Incluso en la «utopía» de ciencia ficción más «clásica» de Pulse Enter para continuar palpita ese sentimiento determinista tan contemporáneo. En un entorno propio del Antropoceno avanzado, donde la colonización humana parece haber conducido a un ecosistema «natural» completamente artificial, dos chicas «corps» se conocen en un campamento de verano [imagen de la izquierda]. Como dijo Donna Haraway, las fronteras entre ciencia ficción y realidad social son una ilusión óptica, y tal vez en su Manifiesto Cyborg se encuentre la clave: la unión de máquina y organismo como metáfora de un animal tecnológico en un mundo posgénero.[ix] Tras cruzar un umbral de cristal líquido y pasar un reconocimiento exhaustivo de su «espectro senoidal», las actividades de las «corps» supervisadas por monitoras consisten en contemplar «las marapendas del lago», «subirse a los quirompos» o, antes de acostarse, conectarse todas al «Dimenterión» para compartir experiencias y capacidades. Al final del verano, el intercambio de vida e identidad entre las dos protagonistas se revela como un camino sin vuelta atrás que conduce al mismo sitio.



[i] Véase Manuel Arias Maldonado, Antropoceno. La política en la era humana, Barcelona: Taurus, 2018.
[ii] Fredric Jameson, «Future City», en New Left Review 21 (mayo-junio 2003), disponible online en https://newleftreview.org/II/21/fredric-jameson-future-city
 (acceso: 23/09/2018).
[iii] Donna J. Haraway, «A Cyborg Manifesto: Science, Technology, and Socialist-Feminism in the Late Twentieth Century», en Simians, Cyborgs, and Women: The Reinvention of Nature, Nueva York: Routledge, 1991, p. 179.
[iv] W.J.T. Mitchell, What Do Pictures Want? Chicago / Londres: University of Chicago Press, 2005, p. 26.
[v] Ana Galvañ, entrevistada por Infame & Co., «Esplendor geométrico», en Z 61 (abril 2018), p. 4.
[vi] Manuel Arias Maldonado, «Utopía sin utopía», en Torre de Marfil. Revista de Libros (13/06/2018), disponible online en https://www.revistadelibros.com/blogs/torre-de-marfil/utopia-sin-utopia
 (acceso: 23/09/2018).
[vii] Íbídem.
[viii] Véase Manuel Cruz, La flecha (sin blanco) de la historia, Barcelona: Anagrama, 2017.
[ix] Donna J. Haraway, «A Cyborg Manifesto...», op. cit., pp. 149-151.
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«Pulse Enter para continuar, de Ana GalvañFuturos presentes» lo publiqué en la revista [Fuera de Margen] nº 23 (2018).

martes, 5 de febrero de 2019

2 dibujos 2

Un par de dibujos recientes que he hecho para ilustrar textos de opinión en Rockdelux. Este ilustraba un EDIT de José Manuel Caturla sobre el Record Store Day:
Este de aquí abajo ilustra un EDIT de Isabel Guerrero sobre las elecciones andaluzas de diciembre 2018, con mención especial a —sí— Vox. El texto puede leerse en el número de Rockdelux que está ahora mismo en kioscos.

lunes, 4 de febrero de 2019

tebeos imaginarios

Yo empecé mi afición por los tebeos con Spiderman. Con eso ya está dicho todo: miles de niños crecimos obsesionados con Peter Parker y su alter ego trepamuros. Lo vi por primera vez en el colegio, en clase, con 6 años; un compañero sacó un tebeo de su pupitre y a mí se me salían los ojos de las órbitas. Era un Spiderman en edición Vértice, ya en formato revista, grapado, no librito en rústica, pero aún en blanco y negro (los tebeos originales USA siempre fueron a color, como la inmensa mayoría de comic books norteamericanos); era la historia del Lagarto de los comienzos de la etapa dibujada por John Romita Sr. en la que Spiderman tenía que luchar con el brazo en cabestrillo. A mi impresionable mente infantil se le quedó grabado ese extraño superhéroe adolescente que llevaba un disfraz de supervillano y, encima, era perseguido por las autoridades. Una noche de verano, volviendo de pasear con mis padres, les pedí que me compraran un Spiderman, el único que había en el kiosco. Era este (algunas notas sobre las "diferencias" entre el tebeo americano y la edición de Vértice, en el enlace). 
Portada USA: John Romita | Portada de Ed. Vértice: Rafael López Espí
Al final de la historia, Spiderman quedaba amnésico tras un enfrentamiento con el Dr. Octopus y este aprovechaba para engañarle, haciéndole creer que era un criminal a su servicio; toma conflicto de identidades. Continuará. Durante semanas, durante meses, volví al kiosco a intentar conseguir el siguiente número, para ver cómo terminaba la historia. Recuerdo que intentaba explicarle al kiosquero cómo era el tebeo que buscaba. En vano; la distribución nacional era entonces un desastre. Los tebeos se distribuían y redistribuían en completo desorden, en particular en la periferia. El kiosquero me sacaba lo que tenía: un Drácula —no es esto, no es esto—, un Spider —ese era otro personaje, un "auténtico" villano que hacían historietistas británicos, nada que ver—, vete a saber lo que me sacó. Así que tuve que imaginarme esa continuación del episodio, un verdadero "tebeo" en mi mente infantil. Llegué incluso a empezar a dibujalo. Años después, cuando menos lo esperaba, encontré el número siguiente en casa de unos primos, en un enorme montón de tebeos, un verdadero tesoro para un niño. El número estaba muy mal impreso, con sobrecarga de tinta en muchos pliegos, pero se podía leer. Más o menos. Por supuesto, fue una decepción.

viernes, 1 de febrero de 2019

cómics en Rockdelux febrero 2019

Foto portada: Alfredo Arias; diseño de Gemma Alberich
En el Rockdelux de febrero, que llega ahora a kioscos de toda España, Yung Beef nos da la "bienvenida" en portada para un número cargado de "material". Por lo que aquí nos interesa, os resumo la sección de cómic de este mes, dos páginas:

Reseñas de:
Línea editorial (Aia), de Arnau Sanz, un cómic sobre la vocación y dudas del artista y sobre el propio cómic (el alternativo barcelonés, en concreto), reseñado por Xavi Serra;
El inmortal Hulk (1-4, Panini), de Al Ewin, Joe Bennett y otros, por Miguel Ángel Oeste, o cómo HULK APLASTAAAA se torna una fábula jungiana sobre lo buenos que (no) somos aunque creamos lo contrario con una Masa inteligente e inmortal como protagonista;
Nuevas historias del viejo Palomar (La Cúpula), de Beto Hernandez, una reedición del mediano de los Hernandez Bros. reseñada por Isabel Guerrero;
Yo, loco (Norma), segunda entrega de la "trilogía del Yo" de Antonio Altarriba y Keko, reseñado por Kike Infame;
Bárbara Maravilla (Astiberri), de Marta Alonso Berná, reseñado por Isabel Guerrero, una novela gráfica insólita, verdaderamente inclasificable;
LA MENTIRA y cómo la contamos (Astiberri), estupendo debut largo de la australiana afincada en Montreal Tommi Parrish, reseñado por Raúl Minchinela;
Poochytown (Fulgencio Pimentel), nueva entrega del Frank del gran Jim Woodring, reseñado por Isabel Cortés;

La columna "La nostalgia mató a la estrella del britpop", que firma Daniel Ausente, gira en torno a The Wicked + The Divine (Norma), de los británicos Kieron Gillen y Jamie McKelvie, pero sobre todo en torno a su serie Phonogram (Norma). 

—Entrevista a Brecht Evens, por Gerardo Vilches, que recomiendo muy fuerte por su síntesis de ideas interesantes;

—Reseña destacada del mes: la maravillosa Sabrina (Salamandra Graphic), de Nick Drnaso, que yo mismo he reseñado. Para quien suscribe, uno de los cómics del año en España (de momento, el año solo ha empezado :). Hasta el mes que viene, Rockdelux.



martes, 27 de noviembre de 2018

cómics en Rockdelux diciembre 2018

Portada Rockdelux: diseño de Gemma Alberich
En el Rockdelux de diciembre, llegando a los kioscos de toda España estos días con esa portada de J Balvin que ayer generaba "polémica" en redes sociales, la sección de cómic incluye (dos páginas este mes):

Reseñas de
—Altaïr Magazine: Viajes dibujados, de Vv.AA. (Altaïr/Norma), por Regina López Muñoz
Rey carbón, de Max (La Cúpula), por Daniel Ausente
El tesoro del Cisne negro, de Paco Roca y Guillermo Corral (Astiberri), por Xavi Serra
Cenit, de María Medem (Apa-Apa), por Isabel Cortés
Cuéntalo, de Laurie Halse Anderson y Emily Carroll (La Cúpula), por Kike Infame
Xerxes. La caída de la Casa de Darío y el ascenso de Alejandro, de Frank Miller (Norma), por Gerardo Vilches
Andy. Una fábula real, de Typex (Reservoir Books) y Muhammad Ali, de Sybille Titeux y Amazing Ameziane (Flow Press), dos biografías en viñetas reseñadas por Alex Serrano
La gran novela de la Patrulla-X. 1: La Patrulla-X original, de Ed Piskor (Panini), por Miguel Ángel Oeste

Aparte de todo eso, Daniel Ausente escribe la columna “Vidas cruzadas de la grapa pretérita”, donde pone en su sitio a dos series devenidas con el tiempo en novelas gráficas de gran extensión, ambas iniciadas en los noventa: Balas perdidas, de David Lapham (La Cúpula), y Berlín, de Jason Lutes (Astiberri). El mismo Ausente firma además una biografía de Stan Lee, titulada “El vendedor de maravillas”.

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P.S. No es cómic, pero aprovecho para señalar que este número de Rockdelux incluye una extensa entrevista a Christina Rosenvinge, que un servidor ha tenido el gusto de hacer.



viernes, 23 de noviembre de 2018

¿quién hizo qué? el "método Marvel"

Es sorprendente que, tras la muerte de Stan Lee, especialistas y gentes del cómic sigan diciendo que “no tienen los datos” para saber quién hizo qué en la creación y desarrollo de los personajes Marvel. Por favor, está DOCUMENTADÍSIMO a lo largo de los años: declaraciones del propio Stan Lee, declaraciones de los dibujantes de la Marvel que dirigió Lee (Jack Kirby, John Romita y otros), de sus editores asociados y editores jefe (de Roy Thomas en adelante), materiales como las propias páginas originales. En las de Kirby en concreto se puede ver, en numerosos casos, las notas en los márgenes con la letra de Kirby donde explicaba qué pasaba en cada viñeta y un esbozo de diálogo. 

Fantastic Four #61 (1967), lápices de Jack Kirby con sus anotaciones marginales —es la letra de Kirby, no de Lee— incluyendo diálogos; la segunda imagen es, como puede verse, la misma página ya entintada (por Joe Sinnott) y con los diálogos definitivos firmados por Stan Lee
El resumen es: Stan Lee solía dar ideas para los argumentos, no un guión elaborado, a veces ideas muy someras, a partir de cierto momento de manera verbal, por teléfono en conversaciones de unos 20 minutos con el dibujante, sin guión escrito en muchos casos. Luego cada dibujante, en su casa o estudio, por su cuenta, desarrollaba la narración: era el famoso “Método Marvel”, un sistema que permitía a Lee mantener girando todos sus “platos chinos” al mismo tiempo, sobre todo conforme el éxito de la editorial llevó a su expansión. Finalmente, cuando los dibujantes llevaban a la oficina sus páginas dibujadas a lápiz, Lee escribía los diálogos con su estilo característico: irónico, grandilocuente, irónicamente grandilocuente, etc., lo que sin duda también aportó estilo propio a la Casa de las Ideas. Esto mientras lo hizo, claro, porque a partir de un momento también tuvo mucha ayuda escribiendo diálogos (su hermano Larry Lieber, Roy Thomas, sucesivos editores asociados). 

En la última y larga etapa de Steve Ditko en Marvel, que fue clave en Spiderman, Ditko consiguió ser acreditado también en el argumento de los episodios, que por cierto ya ideaba él solo; a esas alturas apenas se hablaba con Stan Lee (discutían mucho sobre los argumentos y Lee prefirió que Ditko los hiciera en solitario); Lee descubría lo que Ditko había hecho cuando este llevaba las páginas a la oficina, que él mismo entintaba (Lee a veces cambiaba el sentido de la historia al escribir los diálogos, lo que seguramente no sentaba demasiado bien a Ditko; también lo hacía a veces con las páginas de Kirby). Esto que digo no lo sé por Ditko, lo sé POR EL PROPIO STAN LEE, que lo contó en 1966, con largas explicaciones sobre el Método Marvel en general y lo que hacía Ditko en particular, en un reportaje de Nat Freeland (aquí). Extracto debajo:
En 1968 Lee también contó que los diálogos los discutía con cada dibujante por teléfono, o con Roy Thomas en la oficina, cuando este empezó a trabajar en Marvel, mientras Thomas tomaba notas. Y añadió Lee:
«Algunos dibujantes, como Jack Kirby, no necesitan argumento en absoluto. Quiero decir que solo le digo a Jack "que el próximo villano sea Dr. Muerte" o ni siquiera eso. Me lo puede decir él. Y entonces se va a casa y lo hace. Es tan bueno con los argumentos, estoy seguro de que es mil veces mejor que yo. Él prácticamente se inventó los argumentos para esas historias. Todo lo que tenía que hacer yo es un poco de edición. [...] En ocasiones, por supuesto, yo le daba un argumento, pero ambos éramos prácticamente los escritores de las cosas» (Stan Lee, en Castle of Frankenstein #12, 1968. Enlace aquí, extractos debajo) 
Se podría seguir (por ejemplo, Silver Surfer nació en las viñetas a lápiz de Kirby, una ocurrencia del dibujante sin que Lee ni siquiera supiera qué era el extraño personaje: se lo explicó Kirby; Lee después lo haría suyo y lo convertiría en uno de sus favoritos) pero creo que el main point ya está claro. 

El principal mérito de Stan Lee, para mí es evidente a partir de esa documentación, estuvo en la dirección editorial y la visión global que le dio a la Marvel de los 60, como concepto y marca. Supo captar también, y eso no lo sabe hacer todo el mundo, las tendencias y cambios socioculturales del momento, y por eso aquellos tebeos sintonizaron tan bien con la juventud de entonces, en una época de contracultura juvenil y movimientos por los derechos civiles o contra la Guerra de Vietnam. Por supuesto, Lee también fue más astuto en garantizarse los dineros y porcentajes de los beneficios de los personajes, a pesar de que la propiedad de los mismos siempre ha sido de Marvel. Aparte del sueldo anual que cobró de la compañía (1 millón $) en concepto de “jefe emérito” desde hace décadas, en 2002 demandó a Marvel por un porcentaje de beneficios de las películas, que logró en un acuerdo extrajudicial. Ninguno de los creadores o cocreadores de los personajes Marvel han cobrado de las películas, solo royalties por las reediciones de los tebeos (caso Ditko entre otros). Más allá de eso, sin sus dibujantes, Kirby y Ditko sobre todo, pero también John Romita, Gene Colan, John Buscema, Gil Kane, etc., así como posteriores guionistas clave como Roy Thomas, Steve Englehart, Gerry Conway o Chris Claremont, incluso Len Wein, la "Marvel de Stan Lee" no sería lo que es.
Stan Lee y Jack Kirby en 1966; Steve Diko c. primeros sesenta

domingo, 18 de noviembre de 2018

futuros presentes

Desde sus futuros imaginados, la ciencia ficción suele hablar de los miedos del presente, y el cómic de Ana Galvañ Pulse Enter para continuar (Apa-Apa, 2018) no es una excepción. Es sintomático que, en particular desde Blade Runner (1982) y el cyberpunk literario de los ochenta, la ciencia ficción tienda a situarse en futuros «sucios» y plausibles alejados de las viejas utopías de tecnología aséptica. O que bastantes ideas de la anticipación cyberpunk se hayan hecho realidad en estas tres décadas: el «ciberespacio», las megaurbes multiculturales, los problemas ambientales de la nueva era geológica que, tras el Holoceno, algunos científicos denominan ya Antropoceno, con la humanidad como principal agente de cambio medioambiental global.1 Resulta significativo que una de las historias «futuristas» de Pulse Enter para continuar sea básicamente una representación extrañada, entre Ballard y el absurdismo surrealista, de las humillantes entrevistas de trabajo que ya tienen lugar en el presente neoliberal. Como señaló Fredric Jameson, nos resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.2

1 Véase Manuel Arias Maldonado, Antropoceno. La política en la era humana, Barcelona: Taurus, 2018.
2 Fredric Jameson, «Future City», en New Left Review 21 (mayo-junio 2003), disponible online en https://newleftreview.org/II/21/fredric-jameson-future-city (acceso: 23/09/2018).

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En el nº 23 de la revista Fuera de Margen publico el artículo titulado "Futuros presentes", sobre Pulse Enter para continuar (Apa-Apa, 2018), de Ana Galvañ. Mi texto sigue en la revista impresa

martes, 13 de noviembre de 2018

STAN LEE PRESENTA:




No recordaba ese dibujo de arriba que le hice a Diego García Cruz mientras interpretaba, tan bien como suele, a Stan Lee hace ya (glups) algo más de 20 años. Mientras la mayoría comentabais la noticia de su muerte, yo he corrido como pollo sin cabeza (¿como Hulk?) para ayudar a un amigo periodista que necesitaba completar un especial Stan Lee para el periódico de esta mañana. Ahí he comprobado, y sufrido, el vértigo de trabajar al ritmo del periodista: la noticia ha saltado hacia las 20:00, hora local, muy mala hora para un diario, y para las 23:30 tenían que cerrar la edición. Gracias, Xavi Serra, por la confianza, espero no haber fallado. Mientras él se encargaba de otros textos sobre Lee y sus personajes, algunos de nosotros, Vengadores reuníos, escribíamos el resto. En fin, esto es un egotrip muy feo porque la noticia es que HA MUERTO STAN LEE, pero es que así la he vivido yo: escribiendo a contrarreloj, subiéndome por las paredes de la presión (¿como Spiderman, el trepamuros? ¿como La Viuda Negra?). Stan Lee: 95 añazos, un chaval. Descanse en paz. Una vida llena de proezas inesperadas y, también, algunos cadáveres en el camino. Ni Jack Kirby ni Steve Ditko murieron (Ditko este mismo año, en junio) con la fortuna multimillonaria de Lee, aunque los tres (como mínimo) deberían haberla compartido si este fuera un mundo justo. También es un mundo bello y raro en el que, gracias a ellos tres, y a otros creadores, existieron (aún existen de hecho, más famosos en todo el planeta que nunca) unos superhéroes tan extravagantes, fascinantes, imperfectos, tarados, HUMANOS en una palabra, como los superhéroes Marvel.

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Enlazo los artículos, que están online en el diari ARA: 

More Stan Lee, el pare del superheroi modern, por Xavi Serra

Les ombres del geni de Marvel, por Gerardo Vilches

Stan Lee, 10 personatges per a la història, por Xavi Serra, Daniel Ausente y yo mismo

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Mucho más sobre Stan Lee en mi antiguo blog, Con C de arte

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Actualización 18/11/2018: amplio reportaje de Borja Crespo sobre Stan Lee con declaraciones de críticos, dibujantes y cineastas (entre ellos, un servidor): aquí



lunes, 22 de octubre de 2018

Getxo' 2018 greatest hits

Anoche volví del Salón de Cómic de Getxo 2018, coordinado un año más por el gran Borja Crespo. Fui para dar una charla y moderar una mesa redonda pero también, por supuesto, para reencontrarme con lectores y amigos (firmé algunos Vecinos). Os pongo una pequeña muestra ilustrada con imágenes de lo que allí se pudo ver:
Nazario, una leyenda en el Salón de Getxo 2018; junto a él, Emilio Bernárdez, editor de la no menos legendaria La Cúpula. Les presentó Borja Crespo en una charla que tenía que conducir Daniel Ausente pero que, gracias a la denegación de embarque por overbooking de Vueling, no pudo acudir al Salón (la compañía le dejó en tierra y solo le ofreció un vuelo tardío, con el que hubiera llegado cuando las charlas habían terminado). Una de las ideas que comentó Nazario en este encuentro es que hoy día, cuando ya se ha logrado la normalización de gays y lesbianas, con su ley de matrimonio y posibilidad de adopción, queda pendiente el de otras minorías como la trans. Tratamiento legal, ejercicio de derechos, etc. Lo dijo a propósito de la posible vigencia actual de su Anarcoma, por la que le preguntó Borja Crespo, personaje que puede funcionar como símbolo de esas reivindicaciones pendientes. Emilio Bernárdez, por su parte, rememoró el impacto que tuvo la revista El Víbora, en la cultura española en general y en nuestro cómic en particular.
La «nave del misterio» en divertida mesa redonda (ovnis y cómic, resumiendo, aunque el título oficial era «Viñetas, misterio & OVNIS. Fenómenos extraños de tebeo»con Luis Alfonso Gámez (Magonia) y los historietistas Pablo Ríos y Anabel Colazo, ambos con un cómic en el que tratan de una manera personal el tema UFO (Azul y pálido y Encuentros cercanos, respectivamente). Les presentó de nuevo Borja Crespo en ausencia de otro gran «especialista» en el tema, el añorado Daniel Ausente. ¡Gracias de nuevo, Vueling!
Este soy yo el sábado por la mañana con la charla «Superhéroes: marginalia. El género de enmascarados desde los márgenes y la periferia», que me dio la oportunidad para pasármelo fenomenal investigando la vida y carrera de Tarpé Mills (Miss Fury) o Fletcher Hanks (Stardust the Super Wizard, Fantomah), entre otros. 
Después moderé la mesa redonda «Prensa y crítica de cómic en la escena cultural contemporánea», en la que participaron, de izquierda a derecha en la fotografía, Elizabeth Casillas, Bamf!, Elisa McCausland y Rayco Pulido (foto de 2 frikis y un murciano).
Camille Jourdy (encantadora, por cierto; en el centro junto a su intérprete) en su encuentro con el público. Le entrevistó Elizabeth Casillas (derecha). 
Jason Lutes (cálido y cercano) en su propio encuentro con el público. Le entrevistó Yexus, a la derecha.
Elisa McCausland, la tarde del sábado, con su charla «Perspectivas de futuro para la superheroína». 
Poco después le siguió la mesa redonda «Género de autor. Redefiniendo el cómic de superhéroes y más» con Javier Pulido, Marcos Martín, Natacha Bustos y Javier Rodríguez. Moderaba Koldo Azpitarte. Muy instructiva (son ya muchos años de oficio y conocimiento del medio y la disciplina) y divertida a partes iguales; hubo momentos de bastante risa.
Concierto nocturno: «Cómic & Música. Dibujantes que hacen música«, con Clara te Canta (Klari Moreno) & España Futurista (Paco Alcázar). Solo puedo decir que lo pasé FE-NO-ME-NAL. Clara te Canta es atrevida, divertida, fascinante (momentazo: «Homenaje a mi familia: el zumo de naranja», cantada a coro por el público); España Futurista es el fruto del talento de Paco Alcázar aplicado a la música, que por cierto trajo para este concierto material audiovisual nuevo junto a hits ya clásicos como «Piromanía» o «Matar y morir» (fotos de Darío Adanti).
Club de lectura infantil con Moon Girl & Dinosaurio Diabólico, con Natacha Bustos, conducido por Elizabeth Casillas (foto de Begoña Tarancón). Aunque no se vea en la foto, estuve allí y constato que estaba lleno de niños, un domingo a las 11:30 de la mañana.
Bamf!, el domingo por la mañana, durante su encuentro con el público.
Le siguió una mesa redonda nutritiva: «Cómic en incorrección. Los límites del humor y la ofensa», Mamen Moreu, Darío Adanti y J. A. Pérez Ledo (Mi mesa cojea). Moderaba Borja Crespo (foto de Klari Moreno). Conclusión, al menos la mía: buena parte de la izquierda está harta (estamos hartos) del puritanismo de izquierdas actual.

Hubo más, mucho más, pero no tengo imágenes y hay que ponerle un punto final a esto.

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Bola extra:
Botín vintage de Getxo 2018. El Spiderman de los 70: Ross Andru con guiones de Len Wein. Para el niño que suscribe, un tebeo de Navidad con Spidey y superlagartos que leí con fiebre, resfriado, durante un invierno de hace ya demasiados años.
Más botín: catálogo de la expo colectiva Presentes. Autoras de tebeo de ayer y hoy (2016), gracias a una de sus comisarias, Elisa McMccausland. 150 páginas, diseño de Carla Berrocal. Esto va para la biblioteca de mi universidad.

Fin. Adiós, Getxo 2018. 

miércoles, 3 de octubre de 2018

del BOOM al CRACK en el Centro Andaluz de las Letras en Málaga

El próximo lunes 8 de octubre, en el Centro Andaluz de las Letras en Málaga (c/ Álamos, 24), a las 19:30 horas, charlaré con el gran Gerardo Vilches a propósito del libro colectivo que ha coordinado y en el que yo tengo el gusto de participar con un capítulo: Del boom al crack. La explosión del cómic adulto en España (1977-1995) (Diminuta Editorial, 2018). Intentaremos deleitar a nuestra distinguida audiencia; allí os esperamos a todos los que os pille cerca.

Más info en este mismo blog

animales nocturnos



Dibujo de Brecht Evens; dirección de arte de Minchō Press 
Con su uso de las veladuras de acuarela, el color y la forma se sitúan por encima de la línea del dibujo, que ha sido lo tradicional en el cómic. Parece buscar sus referentes fuera del cómic, en la pintura moderna y las vanguardias (Henri Rousseau, Matisse, David Hockney...). 

Me habría convertido en un historietista más tradicional si no hubiera estudiado ilustración en Sint-Lucas, Gante. Allí me sacaron de mi zona de confort, haciéndome explorar las posibilidades del dibujo. Llevar esta búsqueda a un formato clásico de cómic me resultaba imposible, necesitaba dibujar y pintar a toda página. Mis profesores eran grandes ilustradores, principalmente de libros infantiles, en los que la imagen a página completa es lo habitual; así, en general, en ilustración se suele tomar inspiración de grandes pintores. 

Continué haciendo cómics más clásicos fuera de la escuela, la mayoría son un sucio secreto, e incluso publiqué algunos que no fueron (ni hay necesidad de que sean) traducidos. En mi año de maestría, con Goele Dewanckel, diferentes experimentaciones dieron lugar a un dibujo narrativo de interesante tratamiento pictórico, y encontré el modo de hacer que funcionara como cómic. Un lugar equivocado (The Wrong Place, 2009) comenzó como trabajo fin de máster en la escuela. 

Hacer cómics siempre fue mi objetivo; nunca me vi tentado a dejarlo.

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Ya está en librerías el nuevo número de la revista Minchō, con portada dedicada al dibujante e historietista Brecht Evens, a propósito de la entrevista que he tenido el gusto de hacerle, titulada "Night Animals / Animales nocturnos" (la revista es bilingüe, inglés-castellano, desde su primer número; traducción de Lauren O'Hagan). Gracias a Natalia Giménez Cid por el encargo y la ayuda.

domingo, 9 de septiembre de 2018

cómics en Rockdelux septiembre 2018

Foto de Alfredo Arias, diseño de Gemma Alberich
Termina el long hot summer y ya hay un nuevo Rockdelux en kioscos, el de la vuelta al cole. Y en él puede encontrarse la habitual sección de cómic, que este mes incluye los siguientes contenidos: 

—Gerardo Vilches reseña el nuevo juego de metaficción del valenciano Daniel Torres, Picasso en la Guerra Civil (Norma), o cómo la veteranía es un grado
—Elizabeth Casillas escribe la reseña destacada del mes, The Black Holes (Reservoir Books), romanticismo oscuro y sofisticado a cargo del extremeño Borja González; 
—Daniel Ausente dedica la columna titulada “Ayer y hoy de la demolición pop del sueño americano” a comentar las historietas del estadounidense D.J. Bryant recogidas en su más que interesante Unreal City (La Cúpula), especialmente el remake de Steve Ditko que hace en una de ellas, y las relaciona con la reciente antología de historietas norteamericanas de "horror romántico" previas al Comics Code, Haunted Love (Diábolo); 
—El mismo Ausente reseña los comentarios al margen sobre el género western del francés Christophe Blain en Gus. Happy Clem (Norma), cuarto álbum de una serie que retoma con nuevos bríos (¿acaso el mejor hasta la fecha?) y la acerca en tono y dibujo a su gran obra inacabada (Isaac el pirata, por supuesto);
—Isabel Guerrero se encarga por su parte de reseñar Kampung Boy. Las aventuras de un niño en Malasia (Dibbuks-Amok), primer libro en España si no me equivoco del gran historietista malayo Lat; 
—Miguel Ángel Oeste da cuenta del hard-boiled "post-internet" The Private Eye, de Brian K. Vaughan, Marcos Martín y Muntsa Vicente, ahora editado en España en libro impreso por Gigamesh tras su lanzamiento digital hace ya cinco años; 
The End of the Fucking World, el cómic (Sapristi), lo reseña un servidor: una “road movie” del estadounidense Charles Forsman con recursos muy comiqueros y tono más poético que el de la reciente serie televisiva que, con asteriscos en el título para la palabra que jamás puede pronunciar un anglosajón bien educado, lo ha adaptado.  

Cierro por cierto con las “palabras mágicas” de Nacho Vegas, portada del Rockdelux de este mes.