martes, 5 de febrero de 2019

2 dibujos 2

Un par de dibujos recientes que he hecho para ilustrar textos de opinión en Rockdelux. Este ilustraba un EDIT de José Manuel Caturla sobre el Record Store Day:
Este de aquí abajo ilustra un EDIT de Isabel Guerrero sobre las elecciones andaluzas de diciembre 2018, con mención especial a —sí— Vox. El texto puede leerse en el número de Rockdelux que está ahora mismo en kioscos.

lunes, 4 de febrero de 2019

tebeos imaginarios

Yo empecé mi afición por los tebeos con Spiderman. Con eso ya está dicho todo: miles de niños crecimos obsesionados con Peter Parker y su alter ego trepamuros. Lo vi por primera vez en el colegio, en clase, con 6 años; un compañero sacó un tebeo de su pupitre y a mí se me salían los ojos de las órbitas. Era un Spiderman en edición Vértice, ya en formato revista, grapado, no librito en rústica, pero aún en blanco y negro (los tebeos originales USA siempre fueron a color, como la inmensa mayoría de comic books norteamericanos); era la historia del Lagarto de los comienzos de la etapa dibujada por John Romita Sr. en la que Spiderman tenía que luchar con el brazo en cabestrillo. A mi impresionable mente infantil se le quedó grabado ese extraño superhéroe adolescente que llevaba un disfraz de supervillano y, encima, era perseguido por las autoridades. Una noche de verano, volviendo de pasear con mis padres, les pedí que me compraran un Spiderman, el único que había en el kiosco. Era este (algunas notas sobre las "diferencias" entre el tebeo americano y la edición de Vértice, en el enlace). 
Portada USA: John Romita | Portada de Ed. Vértice: Rafael López Espí
Al final de la historia, Spiderman quedaba amnésico tras un enfrentamiento con el Dr. Octopus y este aprovechaba para engañarle, haciéndole creer que era un criminal a su servicio; toma conflicto de identidades. Continuará. Durante semanas, durante meses, volví al kiosco a intentar conseguir el siguiente número, para ver cómo terminaba la historia. Recuerdo que intentaba explicarle al kiosquero cómo era el tebeo que buscaba. En vano; la distribución nacional era entonces un desastre. Los tebeos se distribuían y redistribuían en completo desorden, en particular en la periferia. El kiosquero me sacaba lo que tenía: un Drácula —no es esto, no es esto—, un Spider —ese era otro personaje, un "auténtico" villano que hacían historietistas británicos, nada que ver—, vete a saber lo que me sacó. Así que tuve que imaginarme esa continuación del episodio, un verdadero "tebeo" en mi mente infantil. Llegué incluso a empezar a dibujalo. Años después, cuando menos lo esperaba, encontré el número siguiente en casa de unos primos, en un enorme montón de tebeos, un verdadero tesoro para un niño. El número estaba muy mal impreso, con sobrecarga de tinta en muchos pliegos, pero se podía leer. Más o menos. Por supuesto, fue una decepción.

viernes, 1 de febrero de 2019

cómics en Rockdelux febrero 2019

Foto portada: Alfredo Arias; diseño de Gemma Alberich
En el Rockdelux de febrero, que llega ahora a kioscos de toda España, Yung Beef nos da la "bienvenida" en portada para un número cargado de "material". Por lo que aquí nos interesa, os resumo la sección de cómic de este mes, dos páginas:

Reseñas de:
Línea editorial (Aia), de Arnau Sanz, un cómic sobre la vocación y dudas del artista y sobre el propio cómic (el alternativo barcelonés, en concreto), reseñado por Xavi Serra;
El inmortal Hulk (1-4, Panini), de Al Ewin, Joe Bennett y otros, por Miguel Ángel Oeste, o cómo HULK APLASTAAAA se torna una fábula jungiana sobre lo buenos que (no) somos aunque creamos lo contrario con una Masa inteligente e inmortal como protagonista;
Nuevas historias del viejo Palomar (La Cúpula), de Beto Hernandez, una reedición del mediano de los Hernandez Bros. reseñada por Isabel Guerrero;
Yo, loco (Norma), segunda entrega de la "trilogía del Yo" de Antonio Altarriba y Keko, reseñado por Kike Infame;
Bárbara Maravilla (Astiberri), de Marta Alonso Berná, reseñado por Isabel Guerrero, una novela gráfica insólita, verdaderamente inclasificable;
LA MENTIRA y cómo la contamos (Astiberri), estupendo debut largo de la australiana afincada en Montreal Tommi Parrish, reseñado por Raúl Minchinela;
Poochytown (Fulgencio Pimentel), nueva entrega del Frank del gran Jim Woodring, reseñado por Isabel Cortés;

La columna "La nostalgia mató a la estrella del britpop", que firma Daniel Ausente, gira en torno a The Wicked + The Divine (Norma), de los británicos Kieron Gillen y Jamie McKelvie, pero sobre todo en torno a su serie Phonogram (Norma). 

—Entrevista a Brecht Evens, por Gerardo Vilches, que recomiendo muy fuerte por su síntesis de ideas interesantes;

—Reseña destacada del mes: la maravillosa Sabrina (Salamandra Graphic), de Nick Drnaso, que yo mismo he reseñado. Para quien suscribe, uno de los cómics del año en España (de momento, el año solo ha empezado :). Hasta el mes que viene, Rockdelux.



martes, 27 de noviembre de 2018

cómics en Rockdelux diciembre 2018

Portada Rockdelux: diseño de Gemma Alberich
En el Rockdelux de diciembre, llegando a los kioscos de toda España estos días con esa portada de J Balvin que ayer generaba "polémica" en redes sociales, la sección de cómic incluye (dos páginas este mes):

Reseñas de
—Altaïr Magazine: Viajes dibujados, de Vv.AA. (Altaïr/Norma), por Regina López Muñoz
Rey carbón, de Max (La Cúpula), por Daniel Ausente
El tesoro del Cisne negro, de Paco Roca y Guillermo Corral (Astiberri), por Xavi Serra
Cenit, de María Medem (Apa-Apa), por Isabel Cortés
Cuéntalo, de Laurie Halse Anderson y Emily Carroll (La Cúpula), por Kike Infame
Xerxes. La caída de la Casa de Darío y el ascenso de Alejandro, de Frank Miller (Norma), por Gerardo Vilches
Andy. Una fábula real, de Typex (Reservoir Books) y Muhammad Ali, de Sybille Titeux y Amazing Ameziane (Flow Press), dos biografías en viñetas reseñadas por Alex Serrano
La gran novela de la Patrulla-X. 1: La Patrulla-X original, de Ed Piskor (Panini), por Miguel Ángel Oeste

Aparte de todo eso, Daniel Ausente escribe la columna “Vidas cruzadas de la grapa pretérita”, donde pone en su sitio a dos series devenidas con el tiempo en novelas gráficas de gran extensión, ambas iniciadas en los noventa: Balas perdidas, de David Lapham (La Cúpula), y Berlín, de Jason Lutes (Astiberri). El mismo Ausente firma además una biografía de Stan Lee, titulada “El vendedor de maravillas”.

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P.S. No es cómic, pero aprovecho para señalar que este número de Rockdelux incluye una extensa entrevista a Christina Rosenvinge, que un servidor ha tenido el gusto de hacer.



viernes, 23 de noviembre de 2018

¿quién hizo qué? el "método Marvel"

Es sorprendente que, tras la muerte de Stan Lee, especialistas y gentes del cómic sigan diciendo que “no tienen los datos” para saber quién hizo qué en la creación y desarrollo de los personajes Marvel. Por favor, está DOCUMENTADÍSIMO a lo largo de los años: declaraciones del propio Stan Lee, declaraciones de los dibujantes de la Marvel que dirigió Lee (Jack Kirby, John Romita y otros), de sus editores asociados y editores jefe (de Roy Thomas en adelante), materiales como las propias páginas originales. En las de Kirby en concreto se puede ver, en numerosos casos, las notas en los márgenes con la letra de Kirby donde explicaba qué pasaba en cada viñeta y un esbozo de diálogo. 

Fantastic Four #61 (1967), lápices de Jack Kirby con sus anotaciones marginales —es la letra de Kirby, no de Lee— incluyendo diálogos; la segunda imagen es, como puede verse, la misma página ya entintada (por Joe Sinnott) y con los diálogos definitivos firmados por Stan Lee
El resumen es: Stan Lee solía dar ideas para los argumentos, no un guión elaborado, a veces ideas muy someras, a partir de cierto momento de manera verbal, por teléfono en conversaciones de unos 20 minutos con el dibujante, sin guión escrito en muchos casos. Luego cada dibujante, en su casa o estudio, por su cuenta, desarrollaba la narración: era el famoso “Método Marvel”, un sistema que permitía a Lee mantener girando todos sus “platos chinos” al mismo tiempo, sobre todo conforme el éxito de la editorial llevó a su expansión. Finalmente, cuando los dibujantes llevaban a la oficina sus páginas dibujadas a lápiz, Lee escribía los diálogos con su estilo característico: irónico, grandilocuente, irónicamente grandilocuente, etc., lo que sin duda también aportó estilo propio a la Casa de las Ideas. Esto mientras lo hizo, claro, porque a partir de un momento también tuvo mucha ayuda escribiendo diálogos (su hermano Larry Lieber, Roy Thomas, sucesivos editores asociados). 

En la última y larga etapa de Steve Ditko en Marvel, que fue clave en Spiderman, Ditko consiguió ser acreditado también en el argumento de los episodios, que por cierto ya ideaba él solo; a esas alturas apenas se hablaba con Stan Lee (discutían mucho sobre los argumentos y Lee prefirió que Ditko los hiciera en solitario); Lee descubría lo que Ditko había hecho cuando este llevaba las páginas a la oficina, que él mismo entintaba (Lee a veces cambiaba el sentido de la historia al escribir los diálogos, lo que seguramente no sentaba demasiado bien a Ditko; también lo hacía a veces con las páginas de Kirby). Esto que digo no lo sé por Ditko, lo sé POR EL PROPIO STAN LEE, que lo contó en 1966, con largas explicaciones sobre el Método Marvel en general y lo que hacía Ditko en particular, en un reportaje de Nat Freeland (aquí). Extracto debajo:
En 1968 Lee también contó que los diálogos los discutía con cada dibujante por teléfono, o con Roy Thomas en la oficina, cuando este empezó a trabajar en Marvel, mientras Thomas tomaba notas. Y añadió Lee:
«Algunos dibujantes, como Jack Kirby, no necesitan argumento en absoluto. Quiero decir que solo le digo a Jack "que el próximo villano sea Dr. Muerte" o ni siquiera eso. Me lo puede decir él. Y entonces se va a casa y lo hace. Es tan bueno con los argumentos, estoy seguro de que es mil veces mejor que yo. Él prácticamente se inventó los argumentos para esas historias. Todo lo que tenía que hacer yo es un poco de edición. [...] En ocasiones, por supuesto, yo le daba un argumento, pero ambos éramos prácticamente los escritores de las cosas» (Stan Lee, en Castle of Frankenstein #12, 1968. Enlace aquí, extractos debajo) 
Se podría seguir (por ejemplo, Silver Surfer nació en las viñetas a lápiz de Kirby, una ocurrencia del dibujante sin que Lee ni siquiera supiera qué era el extraño personaje: se lo explicó Kirby; Lee después lo haría suyo y lo convertiría en uno de sus favoritos) pero creo que el main point ya está claro. 

El principal mérito de Stan Lee, para mí es evidente a partir de esa documentación, estuvo en la dirección editorial y la visión global que le dio a la Marvel de los 60, como concepto y marca. Supo captar también, y eso no lo sabe hacer todo el mundo, las tendencias y cambios socioculturales del momento, y por eso aquellos tebeos sintonizaron tan bien con la juventud de entonces, en una época de contracultura juvenil y movimientos por los derechos civiles o contra la Guerra de Vietnam. Por supuesto, Lee también fue más astuto en garantizarse los dineros y porcentajes de los beneficios de los personajes, a pesar de que la propiedad de los mismos siempre ha sido de Marvel. Aparte del sueldo anual que cobró de la compañía (1 millón $) en concepto de “jefe emérito” desde hace décadas, en 2002 demandó a Marvel por un porcentaje de beneficios de las películas, que logró en un acuerdo extrajudicial. Ninguno de los creadores o cocreadores de los personajes Marvel han cobrado de las películas, solo royalties por las reediciones de los tebeos (caso Ditko entre otros). Más allá de eso, sin sus dibujantes, Kirby y Ditko sobre todo, pero también John Romita, Gene Colan, John Buscema, Gil Kane, etc., así como posteriores guionistas clave como Roy Thomas, Steve Englehart, Gerry Conway o Chris Claremont, incluso Len Wein, la "Marvel de Stan Lee" no sería lo que es.
Stan Lee y Jack Kirby en 1966; Steve Diko c. primeros sesenta

domingo, 18 de noviembre de 2018

futuros presentes

Desde sus futuros imaginados, la ciencia ficción suele hablar de los miedos del presente, y el cómic de Ana Galvañ Pulse Enter para continuar (Apa-Apa, 2018) no es una excepción. Es sintomático que, en particular desde Blade Runner (1982) y el cyberpunk literario de los ochenta, la ciencia ficción tienda a situarse en futuros «sucios» y plausibles alejados de las viejas utopías de tecnología aséptica. O que bastantes ideas de la anticipación cyberpunk se hayan hecho realidad en estas tres décadas: el «ciberespacio», las megaurbes multiculturales, los problemas ambientales de la nueva era geológica que, tras el Holoceno, algunos científicos denominan ya Antropoceno, con la humanidad como principal agente de cambio medioambiental global.1 Resulta significativo que una de las historias «futuristas» de Pulse Enter para continuar sea básicamente una representación extrañada, entre Ballard y el absurdismo surrealista, de las humillantes entrevistas de trabajo que ya tienen lugar en el presente neoliberal. Como señaló Fredric Jameson, nos resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.2

1 Véase Manuel Arias Maldonado, Antropoceno. La política en la era humana, Barcelona: Taurus, 2018.
2 Fredric Jameson, «Future City», en New Left Review 21 (mayo-junio 2003), disponible online en https://newleftreview.org/II/21/fredric-jameson-future-city (acceso: 23/09/2018).

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En el nº 23 de la revista Fuera de Margen publico el artículo titulado "Futuros presentes", sobre Pulse Enter para continuar (Apa-Apa, 2018), de Ana Galvañ. Mi texto sigue en la revista impresa

martes, 13 de noviembre de 2018

STAN LEE PRESENTA:




No recordaba ese dibujo de arriba que le hice a Diego García Cruz mientras interpretaba, tan bien como suele, a Stan Lee hace ya (glups) algo más de 20 años. Mientras la mayoría comentabais la noticia de su muerte, yo he corrido como pollo sin cabeza (¿como Hulk?) para ayudar a un amigo periodista que necesitaba completar un especial Stan Lee para el periódico de esta mañana. Ahí he comprobado, y sufrido, el vértigo de trabajar al ritmo del periodista: la noticia ha saltado hacia las 20:00, hora local, muy mala hora para un diario, y para las 23:30 tenían que cerrar la edición. Gracias, Xavi Serra, por la confianza, espero no haber fallado. Mientras él se encargaba de otros textos sobre Lee y sus personajes, algunos de nosotros, Vengadores reuníos, escribíamos el resto. En fin, esto es un egotrip muy feo porque la noticia es que HA MUERTO STAN LEE, pero es que así la he vivido yo: escribiendo a contrarreloj, subiéndome por las paredes de la presión (¿como Spiderman, el trepamuros? ¿como La Viuda Negra?). Stan Lee: 95 añazos, un chaval. Descanse en paz. Una vida llena de proezas inesperadas y, también, algunos cadáveres en el camino. Ni Jack Kirby ni Steve Ditko murieron (Ditko este mismo año, en junio) con la fortuna multimillonaria de Lee, aunque los tres (como mínimo) deberían haberla compartido si este fuera un mundo justo. También es un mundo bello y raro en el que, gracias a ellos tres, y a otros creadores, existieron (aún existen de hecho, más famosos en todo el planeta que nunca) unos superhéroes tan extravagantes, fascinantes, imperfectos, tarados, HUMANOS en una palabra, como los superhéroes Marvel.

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Enlazo los artículos, que están online en el diari ARA: 

More Stan Lee, el pare del superheroi modern, por Xavi Serra

Les ombres del geni de Marvel, por Gerardo Vilches

Stan Lee, 10 personatges per a la història, por Xavi Serra, Daniel Ausente y yo mismo

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Mucho más sobre Stan Lee en mi antiguo blog, Con C de arte

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Actualización 18/11/2018: amplio reportaje de Borja Crespo sobre Stan Lee con declaraciones de críticos, dibujantes y cineastas (entre ellos, un servidor): aquí



lunes, 22 de octubre de 2018

Getxo' 2018 greatest hits

Anoche volví del Salón de Cómic de Getxo 2018, coordinado un año más por el gran Borja Crespo. Fui para dar una charla y moderar una mesa redonda pero también, por supuesto, para reencontrarme con lectores y amigos (firmé algunos Vecinos). Os pongo una pequeña muestra ilustrada con imágenes de lo que allí se pudo ver:
Nazario, una leyenda en el Salón de Getxo 2018; junto a él, Emilio Bernárdez, editor de la no menos legendaria La Cúpula. Les presentó Borja Crespo en una charla que tenía que conducir Daniel Ausente pero que, gracias a la denegación de embarque por overbooking de Vueling, no pudo acudir al Salón (la compañía le dejó en tierra y solo le ofreció un vuelo tardío, con el que hubiera llegado cuando las charlas habían terminado). Una de las ideas que comentó Nazario en este encuentro es que hoy día, cuando ya se ha logrado la normalización de gays y lesbianas, con su ley de matrimonio y posibilidad de adopción, queda pendiente el de otras minorías como la trans. Tratamiento legal, ejercicio de derechos, etc. Lo dijo a propósito de la posible vigencia actual de su Anarcoma, por la que le preguntó Borja Crespo, personaje que puede funcionar como símbolo de esas reivindicaciones pendientes. Emilio Bernárdez, por su parte, rememoró el impacto que tuvo la revista El Víbora, en la cultura española en general y en nuestro cómic en particular.
La «nave del misterio» en divertida mesa redonda (ovnis y cómic, resumiendo, aunque el título oficial era «Viñetas, misterio & OVNIS. Fenómenos extraños de tebeo»con Luis Alfonso Gámez (Magonia) y los historietistas Pablo Ríos y Anabel Colazo, ambos con un cómic en el que tratan de una manera personal el tema UFO (Azul y pálido y Encuentros cercanos, respectivamente). Les presentó de nuevo Borja Crespo en ausencia de otro gran «especialista» en el tema, el añorado Daniel Ausente. ¡Gracias de nuevo, Vueling!
Este soy yo el sábado por la mañana con la charla «Superhéroes: marginalia. El género de enmascarados desde los márgenes y la periferia», que me dio la oportunidad para pasármelo fenomenal investigando la vida y carrera de Tarpé Mills (Miss Fury) o Fletcher Hanks (Stardust the Super Wizard, Fantomah), entre otros. 
Después moderé la mesa redonda «Prensa y crítica de cómic en la escena cultural contemporánea», en la que participaron, de izquierda a derecha en la fotografía, Elizabeth Casillas, Bamf!, Elisa McCausland y Rayco Pulido (foto de 2 frikis y un murciano).
Camille Jourdy (encantadora, por cierto; en el centro junto a su intérprete) en su encuentro con el público. Le entrevistó Elizabeth Casillas (derecha). 
Jason Lutes (cálido y cercano) en su propio encuentro con el público. Le entrevistó Yexus, a la derecha.
Elisa McCausland, la tarde del sábado, con su charla «Perspectivas de futuro para la superheroína». 
Poco después le siguió la mesa redonda «Género de autor. Redefiniendo el cómic de superhéroes y más» con Javier Pulido, Marcos Martín, Natacha Bustos y Javier Rodríguez. Moderaba Koldo Azpitarte. Muy instructiva (son ya muchos años de oficio y conocimiento del medio y la disciplina) y divertida a partes iguales; hubo momentos de bastante risa.
Concierto nocturno: «Cómic & Música. Dibujantes que hacen música«, con Clara te Canta (Klari Moreno) & España Futurista (Paco Alcázar). Solo puedo decir que lo pasé FE-NO-ME-NAL. Clara te Canta es atrevida, divertida, fascinante (momentazo: «Homenaje a mi familia: el zumo de naranja», cantada a coro por el público); España Futurista es el fruto del talento de Paco Alcázar aplicado a la música, que por cierto trajo para este concierto material audiovisual nuevo junto a hits ya clásicos como «Piromanía» o «Matar y morir» (fotos de Darío Adanti).
Club de lectura infantil con Moon Girl & Dinosaurio Diabólico, con Natacha Bustos, conducido por Elizabeth Casillas (foto de Begoña Tarancón). Aunque no se vea en la foto, estuve allí y constato que estaba lleno de niños, un domingo a las 11:30 de la mañana.
Bamf!, el domingo por la mañana, durante su encuentro con el público.
Le siguió una mesa redonda nutritiva: «Cómic en incorrección. Los límites del humor y la ofensa», Mamen Moreu, Darío Adanti y J. A. Pérez Ledo (Mi mesa cojea). Moderaba Borja Crespo (foto de Klari Moreno). Conclusión, al menos la mía: buena parte de la izquierda está harta (estamos hartos) del puritanismo de izquierdas actual.

Hubo más, mucho más, pero no tengo imágenes y hay que ponerle un punto final a esto.

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Bola extra:
Botín vintage de Getxo 2018. El Spiderman de los 70: Ross Andru con guiones de Len Wein. Para el niño que suscribe, un tebeo de Navidad con Spidey y superlagartos que leí con fiebre, resfriado, durante un invierno de hace ya demasiados años.
Más botín: catálogo de la expo colectiva Presentes. Autoras de tebeo de ayer y hoy (2016), gracias a una de sus comisarias, Elisa McMccausland. 150 páginas, diseño de Carla Berrocal. Esto va para la biblioteca de mi universidad.

Fin. Adiós, Getxo 2018. 

miércoles, 3 de octubre de 2018

del BOOM al CRACK en el Centro Andaluz de las Letras en Málaga

El próximo lunes 8 de octubre, en el Centro Andaluz de las Letras en Málaga (c/ Álamos, 24), a las 19:30 horas, charlaré con el gran Gerardo Vilches a propósito del libro colectivo que ha coordinado y en el que yo tengo el gusto de participar con un capítulo: Del boom al crack. La explosión del cómic adulto en España (1977-1995) (Diminuta Editorial, 2018). Intentaremos deleitar a nuestra distinguida audiencia; allí os esperamos a todos los que os pille cerca.

Más info en este mismo blog

animales nocturnos



Dibujo de Brecht Evens; dirección de arte de Minchō Press 
Con su uso de las veladuras de acuarela, el color y la forma se sitúan por encima de la línea del dibujo, que ha sido lo tradicional en el cómic. Parece buscar sus referentes fuera del cómic, en la pintura moderna y las vanguardias (Henri Rousseau, Matisse, David Hockney...). 

Me habría convertido en un historietista más tradicional si no hubiera estudiado ilustración en Sint-Lucas, Gante. Allí me sacaron de mi zona de confort, haciéndome explorar las posibilidades del dibujo. Llevar esta búsqueda a un formato clásico de cómic me resultaba imposible, necesitaba dibujar y pintar a toda página. Mis profesores eran grandes ilustradores, principalmente de libros infantiles, en los que la imagen a página completa es lo habitual; así, en general, en ilustración se suele tomar inspiración de grandes pintores. 

Continué haciendo cómics más clásicos fuera de la escuela, la mayoría son un sucio secreto, e incluso publiqué algunos que no fueron (ni hay necesidad de que sean) traducidos. En mi año de maestría, con Goele Dewanckel, diferentes experimentaciones dieron lugar a un dibujo narrativo de interesante tratamiento pictórico, y encontré el modo de hacer que funcionara como cómic. Un lugar equivocado (The Wrong Place, 2009) comenzó como trabajo fin de máster en la escuela. 

Hacer cómics siempre fue mi objetivo; nunca me vi tentado a dejarlo.

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Ya está en librerías el nuevo número de la revista Minchō, con portada dedicada al dibujante e historietista Brecht Evens, a propósito de la entrevista que he tenido el gusto de hacerle, titulada "Night Animals / Animales nocturnos" (la revista es bilingüe, inglés-castellano, desde su primer número; traducción de Lauren O'Hagan). Gracias a Natalia Giménez Cid por el encargo y la ayuda.

domingo, 9 de septiembre de 2018

cómics en Rockdelux septiembre 2018

Foto de Alfredo Arias, diseño de Gemma Alberich
Termina el long hot summer y ya hay un nuevo Rockdelux en kioscos, el de la vuelta al cole. Y en él puede encontrarse la habitual sección de cómic, que este mes incluye los siguientes contenidos: 

—Gerardo Vilches reseña el nuevo juego de metaficción del valenciano Daniel Torres, Picasso en la Guerra Civil (Norma), o cómo la veteranía es un grado
—Elizabeth Casillas escribe la reseña destacada del mes, The Black Holes (Reservoir Books), romanticismo oscuro y sofisticado a cargo del extremeño Borja González; 
—Daniel Ausente dedica la columna titulada “Ayer y hoy de la demolición pop del sueño americano” a comentar las historietas del estadounidense D.J. Bryant recogidas en su más que interesante Unreal City (La Cúpula), especialmente el remake de Steve Ditko que hace en una de ellas, y las relaciona con la reciente antología de historietas norteamericanas de "horror romántico" previas al Comics Code, Haunted Love (Diábolo); 
—El mismo Ausente reseña los comentarios al margen sobre el género western del francés Christophe Blain en Gus. Happy Clem (Norma), cuarto álbum de una serie que retoma con nuevos bríos (¿acaso el mejor hasta la fecha?) y la acerca en tono y dibujo a su gran obra inacabada (Isaac el pirata, por supuesto);
—Isabel Guerrero se encarga por su parte de reseñar Kampung Boy. Las aventuras de un niño en Malasia (Dibbuks-Amok), primer libro en España si no me equivoco del gran historietista malayo Lat; 
—Miguel Ángel Oeste da cuenta del hard-boiled "post-internet" The Private Eye, de Brian K. Vaughan, Marcos Martín y Muntsa Vicente, ahora editado en España en libro impreso por Gigamesh tras su lanzamiento digital hace ya cinco años; 
The End of the Fucking World, el cómic (Sapristi), lo reseña un servidor: una “road movie” del estadounidense Charles Forsman con recursos muy comiqueros y tono más poético que el de la reciente serie televisiva que, con asteriscos en el título para la palabra que jamás puede pronunciar un anglosajón bien educado, lo ha adaptado.  

Cierro por cierto con las “palabras mágicas” de Nacho Vegas, portada del Rockdelux de este mes.



lunes, 13 de agosto de 2018

donde viven los monstruos

Emil Ferris  
Número uno en las listas de mejores cómics norteamericanos de 2017, Lo que más me gusta son los monstruos es la novela gráfica con la que esta ilustradora profesional debutaba en el cómic a sus 55 años. Una asombrosa Bildungsroman articulada como thriller detectivesco, que conduce a una novela histórica sobre la Alemania de Weimar y más allá.

Los sesenta fueron la década en que los freaks —los “monstruos” reales— se convirtieron en un tema público y legitimado del arte, Susan Sontag dixit. También fueron los años de una contracultura juvenil que se identificaba con ellos para rebelarse contra sus mayores. Emil Ferris (Chicago, 1962) creció en esa década, en un barrio poblado de freaks cotidianos: afroamericanos, indios nativos, hispanos, blancos paletos pobres, supervivientes del Holocausto. Ese bagaje autobiográfico alimenta la intrahistoria ficticia de Lo que más me gusta son los monstruos (Fantagraphics, 2017; Reservoir Books, 2018), un cómic que realizó como parte de su rehabilitación tras quedar paralizada por el virus del Nilo. Cuatro años y medio de trabajo, dieciséis horas al día. “Sí, me llevó mucho tiempo”, contesta Ferris desde el otro lado del océano. “Y mucho dolor por mis limitaciones físicas. Solo me decía: ‘Sigue. Tienes que seguir’. Muchas cosas salieron mal y el proyecto perdió apoyos. Gente que me conocía asentía con indulgencia cuando decía que aún estaba trabajando en la novela. Pero mi editor original tuvo la amabilidad de darme algo de dinero y dejarme a mi aire. El dinero se acabó y me volví muy pobre pero, después de tantos sacrificios, quería que mi pequeño monstruo viniera al mundo, sí o sí”. 

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La entrevista a Emil Ferris que tuve el gusto de hacer para la revista Rockdelux puede leerse completa en su número 374 (julio-agosto 2018), aún en kioscos de toda España hasta finales de agosto.

Ilustración: autorretrato de Emil Ferris. Portada Rockdelux: foto de Rosalía de Carlota Guerrero; diseño de Gemma Alberich


domingo, 12 de agosto de 2018

la acción que importa

Hace dos noches empecé a ver Kill Bill vol. 2 en la televisión. La empecé a ver como tantas veces hacemos, solo por el placer infantil de la reiteración, porque la he visto como cuatro o cinco veces. Es por eso que los niños siempre piden ver una y otra vez la misma película: porque ya se saben el cuento, y el placer está en anticipar lo que va a ocurrir precisamente porque ya lo conocen; es un ejercicio de control sobre el relato, es decir, sobre el “mundo”. El caso es que, conforme la volvía a ver, descubría que no me acordaba de la mitad de lo que creía recordar —mis recuerdos la confundían con el primer vol. de Kill Bill— y la terminé viendo entera. No es una película breve precisamente. Pero no pude parar hasta el final porque, en efecto, es muy buena.

Dejando aparte ahora lo más obvio, cómo Tarantino hace estilo personal a base de juntar chatarra que encuentra en los vertederos de la serie B blablabla, lo más mejor que hay en esta película es, para mí, cómo Quentin & Uma hablan de amor a través de los clichés del cine de acción, sinónimo por supuesto de “violencia”. El último capítulo, el showdown final entre Beatrix Kiddo y Bill, es poesía pura, cuando el relato revela al fin sus cartas y explica lo que tan valientemente ha ocultado hasta ese momento, obligando hasta entonces al espectador a “creer” en la narración sin saber realmente las motivaciones personales que existían detrás de una historia de amor / odio / venganza tan desaforada como esta. La hija perdida y reencontrada, la mujer de acción librándose del yugo de su amor hacia un amante-padre severo, etc. El juego de matar y morir con pistolas de juguete, la escena preparando los sandwiches, el speech sobre “el verdadero disfraz de Superman” en boca de David Carradine (robado por el listo de Tarantino de un ensayo de Jules Feiffer de 1965, para eso sirve leer sobre cómics; lo expliqué aquí), el suero de la verdad para que la antigua novia “hable” a su amante sin mentirle sobre su relación, etc.

Nada es evidente del todo y el tono alegórico está ahí, es sutil y admite diversas lecturas, entre ellas acerca de las oscuras complejidades del amor en una relación de maltrato (tiene tela que, siendo esta película de 2004, a Tarantino se le reprochara hace poco su supuesto “antifeminismo” por el papel de la mala en ‘Los odiosos ocho’). Tras el regodeo infantil con la brutalidad de tantas escenas anteriores de los dos volúmenes de Matar a Bill —Tarantino es tan divertido justo por eso: no se priva con hipocresía de adulto moralizante de disfrutar con lo que un niño aún asalvajado disfrutaría— de repente llega el melodrama y te pilla desprevenido; termina la película y entiendes por qué Kill Bill logra ser “una de acción” que importa de verdad. Bajo los clichés de violencia y aventura había sentimientos auténticos, reforzados justamente por estar contados a través de clichés de fantasía.
(Es lo que Zizek llamó “transubstanciación espiritual de los clichés vulgares” en uno de sus mejores ensayos, “David Lynch o el arte del ridículo sublime”, recogido en su libro Lacrimae Rerum, ahora reeditado por Debate)
Imagen relacionada

sábado, 7 de julio de 2018

ha muerto Steve Ditko a los 90 años

Para quienes crecimos leyendo su Spiderman, creo que está todo dicho. Una infancia obsesionada por conseguir los tebeos que en España editaba malamente Ediciones Vértice, y que llegaban de manera desordenada a los kioscos. OBSESIÓN por Spiderman, subrayo la palabra, transmitida por la visión idiosincrática de Ditko, cada vez más influida por el objetivismo individualista de Ayn Rand conforme avanzaban los sesenta. Paradójicamente, el Spiderman que Ditko y Stan Lee cocrearon era un personaje de corte cristiano, atormentado por la culpa, siempre asaltado por cuitas de sacrificio heroico hacia los demás: se ponía la máscara por no haber hecho nada cuando pudo hacerlo (detener al ladrón que más tarde mataría a su tío Ben; es decir, intentaba salvar el mundo en retrospectiva por no haber podido salvar a su padre adoptivo), pero al mismo tiempo renunciaba a su vida personal cada vez que pensaba que su vida secreta —su carrera, su trayectoria ¿artística?— podía "afectar" a sus seres queridos (la tía May, sus novias, sus amigos). Un solitario que, como Ditko, renunciaba a una vida “normal” por mantener sus convicciones. ¿O acaso por masoquismo? O, tal vez, para evitar precisamente los compromisos de esa vida normal. ¿Qué puede salir de una generación de niños que crecimos leyendo semejantes tebeos? ¿Fascinados por un superhéroe que era perseguido por la autoridad, disfrazado con un traje que parecía de supervillano? No hace falta que responda. 

(Ditko también creó al Dr. Extraño, a Mr. A, a The Question y a muchos otros personajes, pero será recordado ante todo y sobre todo por su extraño superhéroe adolescente con los poderes de una araña. El grupo de Michel Cloup, Experience, se llamó en principio Peter Parker Experience. En España, J de Los Planetas cantaba a comienzos de este siglo a unos tebeos de Spiderman, releídos, "que casi no recordaba". Pues eso, todo dicho).

Mucho más en «¡El capítulo final!»

jueves, 14 de junio de 2018

cómics en Rockdelux junio 2018

 Foto de Courtney Barnett: Pooneh Ghana; diseño gráfico de Gemma Alberich
Dejo constancia aquí, brevemente, de la sección de cómic del Rockdelux de junio, aún en kioscos hasta finales de mes. Contiene:

—Reseña destacada de Lo que más me gusta son los monstruos, de Emil Ferris (Reservoir Books), donde Daniel Ausente lo da todo para estar como reseñista a la altura del material.


—Reseñas breves de:
* Miss Hokusai, de la mangaka Hinako Sugiura (edita Ponent Mon), ahora rescatada gracias a la constante edición de materiales del cómic japonés. Reseña igualmente Daniel Ausente.
* La fábrica de problemas, recopilatorio de tiras de Paco Alcázar para la extinta y añorada Orgullo y Satisfacción (edita ¡Caramba!). Lo reseña Alex Serrano muy entregado a la causa de este Gran Humorista;
* Nueva edición del Billy Avellanas de Tony Millionaire (La Cúpula), que reseña Gerardo Vilches con una elegancia pareja al cómic;
* Elizabeth Casillas reseña con mucha gracia Desastre, la nueva novela gráfica de Mamen Moreu (Astiberri), que demuestra una vez más que las novelas gráficas pueden tratar de lo que quiera su autor, también de humor, de lo que le dé la gana, de lo que le apetezca, etcétera (Aunque parezca mentira hace un par de semanas volví a leer el enésimo debate sobre esa cuestión);

* Nieve en los bolsillos. Alemania 1963, una magnífica memoria de Kim (Norma Editorial) sobre su juventud como emigrante en Alemania, que he reseñado yo con mucho gusto.

—La sección se cierra con una columna de Eloy Fernández Porta sobre la relación entre el museo y el cómic, tomando como excusa y destacando el reciente Gótico, de Jorge Carrión y Sagar (Norma), un ensayo gráfico que parte del MENAC de Barcelona para trazar relaciones entre el retablo gótico y las narraciones visuales modernas y contemporáneas.

Eso es todo. De momento, porque el próximo Rockdelux traerá doble página en la sección de cómic, incluyendo una entrevista a Emil Ferris que he tenido el placer de hacer y que, de hecho, acabo de entregar a la redacción. En vuestro kiosco favorito a finales de este mes.

(cierro como siempre con la portada del Rockdelux de junio, dentro video)

viernes, 1 de junio de 2018

¿se puede vivir del cómic en España?

Es interesante salir de la “cueva comiquera” de vez en cuando para comparar. Anoche, en una reunión de escritores, me enteré (la fuente es directa y fiable) de que la última novela de Houellebecq (Sumisión) ha vendido en España 30.000 ejemplares (libros anteriores suyos vendieron más, sí).

Cuando comenté que no son uno ni dos los autores de cómic-novela gráfica que venden eso o más, alguno de los escritores presentes alucinaba. Pues sí, no solo Paco Roca. Moderna de Pueblo ha superado esa cifra (+30.000) en uno de sus libros y pasó de 15.000 ejemplares vendidos con otro (cifras de 2015). Juanjo Sáez ha vendido más de 20.000 ejemplares de algunos de los suyos. Ana Oncina, no estoy seguro pero no creo que exagere si digo que debe andar cerca también de los 20.000 de algún cómic suyo. Insisto: ejemplares vendidos y liquidados, no “distribuidos”. Lo sé porque se los han liquidado a sus autores, amigos míos, por eso sé todas esas cifras. Paco Roca se aproxima a los 70.000 ejemplares vendidos de Arrugas, pero supera los 20.000 / 30.000 ejemplares vendidos de otros libros suyos, y sigo hablando de España. Hay cómics de otros autores conocidos que han vendido más de 15.000 ejemplares en España. Ahí es cuando al escritor de la reunión se le saltaban los ojos de las órbitas (es una exageración porque es un tipo tranquilo, pero no exagero si digo que estaba alucinando).
«Pero, Pepo, que eso lo venden poquísimos escritores en España. Hay muchos, muchos libros de los que se venden menos de 1.000 ejemplares. Si vendes tres o cuatro mil en España, que ya es raro, es un éxito incontestable con el que la editorial ya se gana un buen dinerito».
Y ahora, podemos seguir haciendo la pregunta si “se puede vivir del cómic en España”.
Curiosamente, a quien no le hacen la pregunta (o no tanto al menos) es a los escritores literarios. Que siguen publicando y publicando sus libros aunque tienen que vivir de la docencia, de traducir, de editar y corregir textos y publicaciones,_________________ (rellene lo que proceda)