miércoles, 3 de octubre de 2018

del BOOM al CRACK en el Centro Andaluz de las Letras en Málaga

El próximo lunes 8 de octubre, en el Centro Andaluz de las Letras en Málaga (c/ Álamos, 24), a las 19:30 horas, charlaré con el gran Gerardo Vilches a propósito del libro colectivo que ha coordinado y en el que yo tengo el gusto de participar con un capítulo: Del boom al crack. La explosión del cómic adulto en España (1977-1995) (Diminuta Editorial, 2018). Intentaremos deleitar a nuestra distinguida audiencia; allí os esperamos a todos los que os pille cerca.

Más info en este mismo blog

animales nocturnos



Dibujo de Brecht Evens; dirección de arte de Minchō Press 
Con su uso de las veladuras de acuarela, el color y la forma se sitúan por encima de la línea del dibujo, que ha sido lo tradicional en el cómic. Parece buscar sus referentes fuera del cómic, en la pintura moderna y las vanguardias (Henri Rousseau, Matisse, David Hockney...). 

Me habría convertido en un historietista más tradicional si no hubiera estudiado ilustración en Sint-Lucas, Gante. Allí me sacaron de mi zona de confort, haciéndome explorar las posibilidades del dibujo. Llevar esta búsqueda a un formato clásico de cómic me resultaba imposible, necesitaba dibujar y pintar a toda página. Mis profesores eran grandes ilustradores, principalmente de libros infantiles, en los que la imagen a página completa es lo habitual; así, en general, en ilustración se suele tomar inspiración de grandes pintores. 

Continué haciendo cómics más clásicos fuera de la escuela, la mayoría son un sucio secreto, e incluso publiqué algunos que no fueron (ni hay necesidad de que sean) traducidos. En mi año de maestría, con Goele Dewanckel, diferentes experimentaciones dieron lugar a un dibujo narrativo de interesante tratamiento pictórico, y encontré el modo de hacer que funcionara como cómic. Un lugar equivocado (The Wrong Place, 2009) comenzó como trabajo fin de máster en la escuela. 

Hacer cómics siempre fue mi objetivo; nunca me vi tentado a dejarlo.

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Ya está en librerías el nuevo número de la revista Minchō, con portada dedicada al dibujante e historietista Brecht Evens, a propósito de la entrevista que he tenido el gusto de hacerle, titulada "Night Animals / Animales nocturnos" (la revista es bilingüe, inglés-castellano, desde su primer número; traducción de Lauren O'Hagan). Gracias a Natalia Giménez Cid por el encargo y la ayuda.

domingo, 9 de septiembre de 2018

cómics en Rockdelux septiembre 2018

Foto de Alfredo Arias, diseño de Gemma Alberich
Termina el long hot summer y ya hay un nuevo Rockdelux en kioscos, el de la vuelta al cole. Y en él puede encontrarse la habitual sección de cómic, que este mes incluye los siguientes contenidos: 

—Gerardo Vilches reseña el nuevo juego de metaficción del valenciano Daniel Torres, Picasso en la Guerra Civil (Norma), o cómo la veteranía es un grado
—Elizabeth Casillas escribe la reseña destacada del mes, The Black Holes (Reservoir Books), romanticismo oscuro y sofisticado a cargo del extremeño Borja González; 
—Daniel Ausente dedica la columna titulada “Ayer y hoy de la demolición pop del sueño americano” a comentar las historietas del estadounidense D.J. Bryant recogidas en su más que interesante Unreal City (La Cúpula), especialmente el remake de Steve Ditko que hace en una de ellas, y las relaciona con la reciente antología de historietas norteamericanas de "horror romántico" previas al Comics Code, Haunted Love (Diábolo); 
—El mismo Ausente reseña los comentarios al margen sobre el género western del francés Christophe Blain en Gus. Happy Clem (Norma), cuarto álbum de una serie que retoma con nuevos bríos (¿acaso el mejor hasta la fecha?) y la acerca en tono y dibujo a su gran obra inacabada (Isaac el pirata, por supuesto);
—Isabel Guerrero se encarga por su parte de reseñar Kampung Boy. Las aventuras de un niño en Malasia (Dibbuks-Amok), primer libro en España si no me equivoco del gran historietista malayo Lat; 
—Miguel Ángel Oeste da cuenta del hard-boiled "post-internet" The Private Eye, de Brian K. Vaughan, Marcos Martín y Muntsa Vicente, ahora editado en España en libro impreso por Gigamesh tras su lanzamiento digital hace ya cinco años; 
The End of the Fucking World, el cómic (Sapristi), lo reseña un servidor: una “road movie” del estadounidense Charles Forsman con recursos muy comiqueros y tono más poético que el de la reciente serie televisiva que, con asteriscos en el título para la palabra que jamás puede pronunciar un anglosajón bien educado, lo ha adaptado.  

Cierro por cierto con las “palabras mágicas” de Nacho Vegas, portada del Rockdelux de este mes.



lunes, 13 de agosto de 2018

donde viven los monstruos

Emil Ferris  
Número uno en las listas de mejores cómics norteamericanos de 2017, Lo que más me gusta son los monstruos es la novela gráfica con la que esta ilustradora profesional debutaba en el cómic a sus 55 años. Una asombrosa Bildungsroman articulada como thriller detectivesco, que conduce a una novela histórica sobre la Alemania de Weimar y más allá.

Los sesenta fueron la década en que los freaks —los “monstruos” reales— se convirtieron en un tema público y legitimado del arte, Susan Sontag dixit. También fueron los años de una contracultura juvenil que se identificaba con ellos para rebelarse contra sus mayores. Emil Ferris (Chicago, 1962) creció en esa década, en un barrio poblado de freaks cotidianos: afroamericanos, indios nativos, hispanos, blancos paletos pobres, supervivientes del Holocausto. Ese bagaje autobiográfico alimenta la intrahistoria ficticia de Lo que más me gusta son los monstruos (Fantagraphics, 2017; Reservoir Books, 2018), un cómic que realizó como parte de su rehabilitación tras quedar paralizada por el virus del Nilo. Cuatro años y medio de trabajo, dieciséis horas al día. “Sí, me llevó mucho tiempo”, contesta Ferris desde el otro lado del océano. “Y mucho dolor por mis limitaciones físicas. Solo me decía: ‘Sigue. Tienes que seguir’. Muchas cosas salieron mal y el proyecto perdió apoyos. Gente que me conocía asentía con indulgencia cuando decía que aún estaba trabajando en la novela. Pero mi editor original tuvo la amabilidad de darme algo de dinero y dejarme a mi aire. El dinero se acabó y me volví muy pobre pero, después de tantos sacrificios, quería que mi pequeño monstruo viniera al mundo, sí o sí”. 

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La entrevista a Emil Ferris que tuve el gusto de hacer para la revista Rockdelux puede leerse completa en su número 374 (julio-agosto 2018), aún en kioscos de toda España hasta finales de agosto.

Ilustración: autorretrato de Emil Ferris. Portada Rockdelux: foto de Rosalía de Carlota Guerrero; diseño de Gemma Alberich


domingo, 12 de agosto de 2018

la acción que importa

Hace dos noches empecé a ver Kill Bill vol. 2 en la televisión. La empecé a ver como tantas veces hacemos, solo por el placer infantil de la reiteración, porque la he visto como cuatro o cinco veces. Es por eso que los niños siempre piden ver una y otra vez la misma película: porque ya se saben el cuento, y el placer está en anticipar lo que va a ocurrir precisamente porque ya lo conocen; es un ejercicio de control sobre el relato, es decir, sobre el “mundo”. El caso es que, conforme la volvía a ver, descubría que no me acordaba de la mitad de lo que creía recordar —mis recuerdos la confundían con el primer vol. de Kill Bill— y la terminé viendo entera. No es una película breve precisamente. Pero no pude parar hasta el final porque, en efecto, es muy buena.

Dejando aparte ahora lo más obvio, cómo Tarantino hace estilo personal a base de juntar chatarra que encuentra en los vertederos de la serie B blablabla, lo más mejor que hay en esta película es, para mí, cómo Quentin & Uma hablan de amor a través de los clichés del cine de acción, sinónimo por supuesto de “violencia”. El último capítulo, el showdown final entre Beatrix Kiddo y Bill, es poesía pura, cuando el relato revela al fin sus cartas y explica lo que tan valientemente ha ocultado hasta ese momento, obligando hasta entonces al espectador a “creer” en la narración sin saber realmente las motivaciones personales que existían detrás de una historia de amor / odio / venganza tan desaforada como esta. La hija perdida y reencontrada, la mujer de acción librándose del yugo de su amor hacia un amante-padre severo, etc. El juego de matar y morir con pistolas de juguete, la escena preparando los sandwiches, el speech sobre “el verdadero disfraz de Superman” en boca de David Carradine (robado por el listo de Tarantino de un ensayo de Jules Feiffer de 1965, para eso sirve leer sobre cómics; lo expliqué aquí), el suero de la verdad para que la antigua novia “hable” a su amante sin mentirle sobre su relación, etc.

Nada es evidente del todo y el tono alegórico está ahí, es sutil y admite diversas lecturas, entre ellas acerca de las oscuras complejidades del amor en una relación de maltrato (tiene tela que, siendo esta película de 2004, a Tarantino se le reprochara hace poco su supuesto “antifeminismo” por el papel de la mala en ‘Los odiosos ocho’). Tras el regodeo infantil con la brutalidad de tantas escenas anteriores de los dos volúmenes de Matar a Bill —Tarantino es tan divertido justo por eso: no se priva con hipocresía de adulto moralizante de disfrutar con lo que un niño aún asalvajado disfrutaría— de repente llega el melodrama y te pilla desprevenido; termina la película y entiendes por qué Kill Bill logra ser “una de acción” que importa de verdad. Bajo los clichés de violencia y aventura había sentimientos auténticos, reforzados justamente por estar contados a través de clichés de fantasía.
(Es lo que Zizek llamó “transubstanciación espiritual de los clichés vulgares” en uno de sus mejores ensayos, “David Lynch o el arte del ridículo sublime”, recogido en su libro Lacrimae Rerum, ahora reeditado por Debate)
Imagen relacionada

sábado, 7 de julio de 2018

ha muerto Steve Ditko a los 90 años

Para quienes crecimos leyendo su Spiderman, creo que está todo dicho. Una infancia obsesionada por conseguir los tebeos que en España editaba malamente Ediciones Vértice, y que llegaban de manera desordenada a los kioscos. OBSESIÓN por Spiderman, subrayo la palabra, transmitida por la visión idiosincrática de Ditko, cada vez más influida por el objetivismo individualista de Ayn Rand conforme avanzaban los sesenta. Paradójicamente, el Spiderman que Ditko y Stan Lee cocrearon era un personaje de corte cristiano, atormentado por la culpa, siempre asaltado por cuitas de sacrificio heroico hacia los demás: se ponía la máscara por no haber hecho nada cuando pudo hacerlo (detener al ladrón que más tarde mataría a su tío Ben; es decir, intentaba salvar el mundo en retrospectiva por no haber podido salvar a su padre adoptivo), pero al mismo tiempo renunciaba a su vida personal cada vez que pensaba que su vida secreta —su carrera, su trayectoria ¿artística?— podía "afectar" a sus seres queridos (la tía May, sus novias, sus amigos). Un solitario que, como Ditko, renunciaba a una vida “normal” por mantener sus convicciones. ¿O acaso por masoquismo? O, tal vez, para evitar precisamente los compromisos de esa vida normal. ¿Qué puede salir de una generación de niños que crecimos leyendo semejantes tebeos? ¿Fascinados por un superhéroe que era perseguido por la autoridad, disfrazado con un traje que parecía de supervillano? No hace falta que responda. 

(Ditko también creó al Dr. Extraño, a Mr. A, a The Question y a muchos otros personajes, pero será recordado ante todo y sobre todo por su extraño superhéroe adolescente con los poderes de una araña. El grupo de Michel Cloup, Experience, se llamó en principio Peter Parker Experience. En España, J de Los Planetas cantaba a comienzos de este siglo a unos tebeos de Spiderman, releídos, "que casi no recordaba". Pues eso, todo dicho).

Mucho más en «¡El capítulo final!»

jueves, 14 de junio de 2018

cómics en Rockdelux junio 2018

 Foto de Courtney Barnett: Pooneh Ghana; diseño gráfico de Gemma Alberich
Dejo constancia aquí, brevemente, de la sección de cómic del Rockdelux de junio, aún en kioscos hasta finales de mes. Contiene:

—Reseña destacada de Lo que más me gusta son los monstruos, de Emil Ferris (Reservoir Books), donde Daniel Ausente lo da todo para estar como reseñista a la altura del material.


—Reseñas breves de:
* Miss Hokusai, de la mangaka Hinako Sugiura (edita Ponent Mon), ahora rescatada gracias a la constante edición de materiales del cómic japonés. Reseña igualmente Daniel Ausente.
* La fábrica de problemas, recopilatorio de tiras de Paco Alcázar para la extinta y añorada Orgullo y Satisfacción (edita ¡Caramba!). Lo reseña Alex Serrano muy entregado a la causa de este Gran Humorista;
* Nueva edición del Billy Avellanas de Tony Millionaire (La Cúpula), que reseña Gerardo Vilches con una elegancia pareja al cómic;
* Elizabeth Casillas reseña con mucha gracia Desastre, la nueva novela gráfica de Mamen Moreu (Astiberri), que demuestra una vez más que las novelas gráficas pueden tratar de lo que quiera su autor, también de humor, de lo que le dé la gana, de lo que le apetezca, etcétera (Aunque parezca mentira hace un par de semanas volví a leer el enésimo debate sobre esa cuestión);

* Nieve en los bolsillos. Alemania 1963, una magnífica memoria de Kim (Norma Editorial) sobre su juventud como emigrante en Alemania, que he reseñado yo con mucho gusto.

—La sección se cierra con una columna de Eloy Fernández Porta sobre la relación entre el museo y el cómic, tomando como excusa y destacando el reciente Gótico, de Jorge Carrión y Sagar (Norma), un ensayo gráfico que parte del MENAC de Barcelona para trazar relaciones entre el retablo gótico y las narraciones visuales modernas y contemporáneas.

Eso es todo. De momento, porque el próximo Rockdelux traerá doble página en la sección de cómic, incluyendo una entrevista a Emil Ferris que he tenido el placer de hacer y que, de hecho, acabo de entregar a la redacción. En vuestro kiosco favorito a finales de este mes.

(cierro como siempre con la portada del Rockdelux de junio, dentro video)

viernes, 1 de junio de 2018

¿se puede vivir del cómic en España?

Es interesante salir de la “cueva comiquera” de vez en cuando para comparar. Anoche, en una reunión de escritores, me enteré (la fuente es directa y fiable) de que la última novela de Houellebecq (Sumisión) ha vendido en España 30.000 ejemplares (libros anteriores suyos vendieron más, sí).

Cuando comenté que no son uno ni dos los autores de cómic-novela gráfica que venden eso o más, alguno de los escritores presentes alucinaba. Pues sí, no solo Paco Roca. Moderna de Pueblo ha superado esa cifra (+30.000) en uno de sus libros y pasó de 15.000 ejemplares vendidos con otro (cifras de 2015). Juanjo Sáez ha vendido más de 20.000 ejemplares de algunos de los suyos. Ana Oncina, no estoy seguro pero no creo que exagere si digo que debe andar cerca también de los 20.000 de algún cómic suyo. Insisto: ejemplares vendidos y liquidados, no “distribuidos”. Lo sé porque se los han liquidado a sus autores, amigos míos, por eso sé todas esas cifras. Paco Roca se aproxima a los 70.000 ejemplares vendidos de Arrugas, pero supera los 20.000 / 30.000 ejemplares vendidos de otros libros suyos, y sigo hablando de España. Hay cómics de otros autores conocidos que han vendido más de 15.000 ejemplares en España. Ahí es cuando al escritor de la reunión se le saltaban los ojos de las órbitas (es una exageración porque es un tipo tranquilo, pero no exagero si digo que estaba alucinando).
«Pero, Pepo, que eso lo venden poquísimos escritores en España. Hay muchos, muchos libros de los que se venden menos de 1.000 ejemplares. Si vendes tres o cuatro mil en España, que ya es raro, es un éxito incontestable con el que la editorial ya se gana un buen dinerito».
Y ahora, podemos seguir haciendo la pregunta si “se puede vivir del cómic en España”.
Curiosamente, a quien no le hacen la pregunta (o no tanto al menos) es a los escritores literarios. Que siguen publicando y publicando sus libros aunque tienen que vivir de la docencia, de traducir, de editar y corregir textos y publicaciones,_________________ (rellene lo que proceda)

domingo, 6 de mayo de 2018

cómics en Rockdelux mayo 2018

Portada de Rockdelux 372 (mayo 2018). Foto de Kamasi Washington de Durimel; diseño de Gemma Alberich
Kamasi Washington ocupa la portada del Rockdelux de mayo, cuyo próximo disco adelanta la revista con una entrevista exclusiva. En su interior, entre reseñas de muchos otros discos, entrevistas y secciones de cine, televisión y literatura, la sección de cómic incluye este mes lo siguiente:

Isabel Cortés reseña Idiotizadas. Un cuento de empoderhadas (Zenith), de MODERNA DE PUEBLO, humor social / costumbrista de calidad, o cómo seguir avanzando en una trayectoria ascendente sin estancarse, la de la catalana Raquel Córcoles;

—Isabel Guerrero se encarga de reseñar uno de esos libros muy de su gusto, el cómic Pólvora mojada (La Cúpula), una autobiografía de Konrad Lorenz adaptada a las viñetas por ISABEL KREITZ (ambos naturales de Hamburgo) que toca en profundidad la posguerra alemana y el trauma nacional de la derrota en la II Guerra Mundial;

—Elizabeth Casillas reseña Mi novio caballo (Reservoir Books), una estupenda oportunidad para adentrarse en el singular universo humorístico de la gallega XIOMARA CORREA;

—Alex Serrano se encarga por su parte de dar cuenta de Hip Hop Family Tree. La historia del hip hop como nunca la habías visto (Flow Press), la genealogía en viñetas del hip hop que está realizando con gran dedicación y paciencia el estadounidense ED PISKOR;

—Elizabeth Casillas escribe una columna dedicada a la carrera artística de la murciana ANA GALVAÑ, destacando en particular, por supuesto, su reciente y brillante Pulse Enter para continuar (Apa-Apa), un cómic que actualiza la tradición de ciencia ficción social gracias a una personalísima estética, visual y narrativa;

—Isabel Guerrero cierra la sección reseñando con emoción el integral Una posibilidad y El día 3 (ambos en Astiberri), de los valencianos MIGUEL Á. GINER BOU y CRISTINA DURÁN. El primer libro recopila dos cómics previos, una memoria familiar sobre la (difícil) experiencia de los autores como progenitores; el segundo aborda el accidente del metro de Valencia de 2006 desde la perspectiva de la asociación de víctimas de dicha catástrofe y se basa como fuente principal en las investigaciones de la periodista LAURA BALLESTER, acreditada como coautora del libro.


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Próximos Rockdelux: nuevas reseñas de cómic y alguna entrevista exclusiva que, espero, os interese. Mucho. Cierro con una joya del anterior disco de Kamasi Washington, publicado el año pasado.





miércoles, 18 de abril de 2018

Del boom al crack

En 1987, Francisco Solano López (1928-2011), el dibujante de El Eternauta, envió una carta al editor de Fantagraphics Gary Groth tras leer la introducción de Prime Cuts, una antología que acababa de publicar la editorial estadounidense. En su misiva, el dibujante argentino se mostraba en sintonía con las opiniones de Groth y hablaba de un cómic «no comercial», como «forma de expresión», que estaba aún «muy en sus comienzos». Solano López añadía:


Incluso su propio nombre, «cómic», no encaja bien con ese tipo de trabajo que estamos produciendo. De todos modos, creo que si chalados como usted, y Carlos Sampayo, José Muñoz, y nosotros, seguimos insistiendo en esta línea, el «cómic» o cualquiera que sea el nombre, como la poesía, no morirá y, por qué no, seguirá madurando.1
 
La carta de Solano López incluía muestras de Ana (1983-1984),2 una historieta larga que había realizado por su cuenta junto a su hijo Gabriel. Su principal problema, explicaba a Groth, fue encontrar una publicación en la que encajase; después de muchas negociaciones, consiguió publicarla en España. En concreto, en la revista Comix Internacional.


Antes del boom

 
Comix Internacional era una de las revistas que el agente barcelonés Josep Toutain (1932-1997) editaba a comienzos de los ochenta, basadas principalmente en la ficción de género y realizadas por autores nacionales e internacionales, revistas que formaron parte de lo que se llamaría el boom del «cómic adulto» español. El modelo de Toutain había surgido, sin embargo, en la década previa, con las publicaciones de Ibero Mundial de Ediciones y Garbo Editorial, por un lado, y la revista Totem, por otro. 


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1 | La carta, mecanografiada, aparece reproducida íntegramente en Spurgeon, T. y Dean, M. (ed.). We Told You So. Comics as Art. Seattle, Fantagraphics Books, 2016, p. 197. Traducción del inglés propia.
2 | Seriada en Comix Internacional entre los n.ºs 31 (1983) y 40 (1984).

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Así comienza el capítulo que he tenido el gusto de investigar y escribir para la antología que acaba de publicar Diminuta Editorial, Del boom al crack. La explosión del cómic adulto en España (1977-1995). Mi capítulo está dedicado a las revistas españolas de los ochenta de ficción de género, pero yo que usted, forastero, no me perdería el libro porque contiene cantidad de material poco difundido, también visual, con capítulos espléndidos de otros colaboradores dedicados a diversos aspectos en torno al mismo tema, el boom del cómic en la España de esa época.     

El libro lo ha coordinado con infinita paciencia y dedicación Gerardo Vilches, que escribe asimismo la introdución, y cuenta con textos de Daniel Ausente, Jordi Riera, Roser Messa, Rubén Lardín, Roberto Bartual, Álvaro Pons, Octavio Beares, Marika Vila y Julio Andrés Gracia Lana (por orden de aparición en el libro). Atención igualmente a las entrevistas que realizan Lardín y Ausente a, respectivamente, Emilio Bernárdez (Ediciones La Cúpula) y Rafa Martínez (Norma Editorial), con testimonios inéditos sobre aquella época del cómic en España.

El libro se puede comprar en librerías o por internet (aquí)


Diseño gráfico de Blanca Hernández y Marta Sansa

jueves, 29 de marzo de 2018

cómics en Rockdelux abril 2018

Foto de Angel Olsen: Kylie Coutts; diseño de Gemma Alberich
¡Paren máquinas! O, mejor dicho, vuelvan a ponerlas en marcha: llega el número de abril de Rockdelux, con portada y entrevista exclusiva dedicadas a Angel Olsen. En la sección de cómic se puede encontrar este mes:  

“Poder Negro al asalto de la cultura pop”,  un artículo de Daniel Ausente en el que escribe, al hilo del fenómeno sociológico Black Panther the movie, sobre Ta-Nehisi Coates y otros escritores afroamericanos como Roxane Gay y Yona Harvey que se aplican desde hace un par de años a guionizar series de superhéroes como Pantera Negra (Panini). Y las que están al caer.

Reseñas de:  
Poulou y el resto de mi familia (Sapristi), una memoria familiar de Camille Vannier de gran libertad formal y politonal, del humorismo al “drama-queen”, que reseña Isabel Cortés;  
El show de Albert Monteys (¡Caramba!), un cómic obviamente de Albert Monteys que recoge sus tiras para la extinta y añorada Orgullo y Satisfacción y que reseña un entusiasmado Xavi Serra; 
¡Cuidado, que te asesinas! (La Cúpula), un “esperpento psicodélico” de Lorenzo Montatore, a decir de Gerardo Vilches, que lo reseña igual de entusiasmado; 
—el retorno de Chema Peral con Budapest (La Cúpula), un “viaje alucinante” según su reseñista, Alex Serrano; 
En la cocina con Kafka (Salamandra Graphic), del escocés Tom Gauld, otra muestra de sus tiras de humor “inteligente” (siempre me encantó la etiqueta) pero también “literario”, que reseña Elizabeth Casillas; 
—la nueva (gran) obra de Emmanuel Guibert, Martha y Alan (Salamandra Graphic), tercera entrega de sus memorias del amigo muerto, Alan Ingram Cope (1925-1999), que reseña un servidor y sobre la que, me imagino, alguien entrará en el debate de “si esto es cómic o no es cómic” debido a sus investigaciones formales en la frontera entre el cómic tradicional y el cuento ilustrado... como si lo que fuese CÓMIC estuviera “escrito en piedra” de modo ideal / esencialista, en lugar de ser una forma cambiante a través de los años que hoy, tras la explosión de la novela gráfica, se expande hacia nuevos horizontes. Si la forma es contenido, como por supuesto es, preguntarse por esas convenciones formales del pasado para jugar con ellas o simplemente ignorarlas, como hace Guibert en Martha y Alan a la hora de buscar modos de representación de los recuerdos de otra persona, es preguntarse por el presente y futuro del cómic. Cómics expandidos, les llama Jorge Carrión en un artículo reciente publicado en Jot Down.

Doble página de Martha & Alan (2016), de Emmanuel Guibert, ahora publicado en España
Rockdelux se expandirá también en mayo, con un nuevo número. Entretanto, el de abril está siendo distribuido pacientemente por toda la península y los archipiélagos españoles para llegar en estos días a vuestro kiosco amigo. Se despide la gran Angel Olsen:

lunes, 12 de marzo de 2018

cómics en Rockdelux marzo 2018

Portada de Rockdelux 370 (marzo 2018), fotografía de Jayne Houghton; diseño de Gemma Alberich
 ¡Nuevo Rockdelux en kioscos, nueva sección de cómic! En este número de marzo, encabezado por una portada y especial de 10 páginas dedicado a The Fall tras el reciente fallecimiento de su líder Mark E. Smith (1957-2018), el cómic sigue ocupando dos páginas, con los siguientes contenidos (resumo telegráficamente, sorry):
Sección de cómic en Rockdelux 370, diseño de Gemma Alberich (lo sientoMEEECCCpero no se amplía; la revista es impresa y se vende en kioscos)
1) Reseñas de:
Josep Palau i Fabre: La joia de viure (Males Herbes), una interesante biografía realizada por Julià Guillamon y Toni Benages i Gallard que reseña Eloy Fernández Porta, siempre dispuesto con su curiosidad infinita a investigar y difundir tebeos en los márgenes del mainstream;
Nick Cave: Mercy on Me (ECC), la biografía en cómic de Reinhard Kleist que reseña el todoterreno Alex Serrano;
Fellini en Roma (Astiberri), de Tyto Alba, reseñado por una entregada a la causa Elizabeth Casillas;
American Splendor. Los cómics de Bob y Harv (La Cúpula), nueva edición de este ya clásico que reseña el reportero más dicharachero Xavi Serra;
Estela Plateada. Poder más que cósmico (Panini), o el romanticismo pop de Dan Slott y Mike & Laura Allred, reseñado por el periodista que amaba el comic book Miguel Ángel Oeste;
Hâsib y la reina de las serpientes (Impedimenta), la versión personal de Las mil y una noches del francés David B. que reseña el infatigable Gerardo Vilches, recién regresado del GRAF Barcelona (bueno, hace una semana).

2) Entrevista exclusiva de Vicenç Batalla a Emmanuel Guibert, a propósito de la inminente edición en España de su Martha y Alan (Salamandra Graphic); Vicenç se citó grabadora en mano con Guibert en el pasado Festival de Angulema y le acompañó hasta su hotel bajo la lluvia mientras el dibujante, para mí uno de los grandes historietistas vivos del mundo, le contaba un montón de cosas acerca de su saga de Alan, sus colaboraciones con otros historietistas y sus futuros proyectos.

3) Artículo del arqueólogo pop Daniel Ausente titulado "Pantera negra en la encrucijada de los estereotipos", donde repasa velozmente pero con chicha (mandanga black de la que a él le pone) los tebeos de Pantera Negra desde su creación, 1966, by Stan Lee & Jack Kirby, y las intensas etapas sucesivas de los setenta (sudor y fantasía africana) hasta el Black Panther contemporáneo previo a la llegada reciente como guionista del periodista estrella Ta-Nehisi Coates, tebeos que Panini Cómics reeditaba hace poco con ocación del estreno del film Black Panther. Aviso que el tema no acaba aquí pero, de momento y hasta el Rockdelux de abril, os dejo con una canción de Kendrik Lamar & SZA que os sonará a todos los que os quedasteis en el cine a ver los créditos, como dios manda, de la última película de Marvel Studios. La primera hecha por afroamericanos.