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sábado, 10 de diciembre de 2022

When the legend becomes fact, print the…

 “Tenía varias caras. Casi me siento como si estuviera hablando de Charles Foster Kane. ¿Quién era? ¿Qué era? ¿Cómo era?”, dice Larry Lieber al comienzo de la biografía de Abraham Riesman sobre su hermano mayor, Stan Lee (1922-2018). “Depende de con quién hables y en qué momento”. Lo dice entrevistado cuarenta y cinco días después de la muerte de Lee, en su casa de Manhattan, un “estudio del tamaño de una caja de zapatos” que se contrapone implícitamente al patrimonio que amasó su hermano en vida. La alusión al “Ciudadano Kane” (1941) de Orson Welles revela la autoconsciencia de este libro y de algunos de sus personajes, empezando por su protagonista.

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Mi artículo “El mito de Stan Lee y la creación de Marvel Comics” sigue en Rockdelux



lunes, 4 de febrero de 2019

tebeos imaginarios

Yo empecé mi afición por los tebeos con Spiderman. Con eso ya está dicho todo: miles de niños crecimos obsesionados con Peter Parker y su alter ego trepamuros. Lo vi por primera vez en el colegio, en clase, con 6 años; un compañero sacó un tebeo de su pupitre y a mí se me salían los ojos de las órbitas. Era un Spiderman en edición Vértice, ya en formato revista, grapado, no librito en rústica, pero aún en blanco y negro (los tebeos originales USA siempre fueron a color, como la inmensa mayoría de comic books norteamericanos); era la historia del Lagarto de los comienzos de la etapa dibujada por John Romita Sr. en la que Spiderman tenía que luchar con el brazo en cabestrillo. A mi impresionable mente infantil se le quedó grabado ese extraño superhéroe adolescente que llevaba un disfraz de supervillano y, encima, era perseguido por las autoridades. Una noche de verano, volviendo de pasear con mis padres, les pedí que me compraran un Spiderman, el único que había en el kiosco. Era este (algunas notas sobre las "diferencias" entre el tebeo americano y la edición de Vértice, en el enlace). 
Portada USA: John Romita | Portada de Ed. Vértice: Rafael López Espí
Al final de la historia, Spiderman quedaba amnésico tras un enfrentamiento con el Dr. Octopus y este aprovechaba para engañarle, haciéndole creer que era un criminal a su servicio; toma conflicto de identidades. Continuará. Durante semanas, durante meses, volví al kiosco a intentar conseguir el siguiente número, para ver cómo terminaba la historia. Recuerdo que intentaba explicarle al kiosquero cómo era el tebeo que buscaba. En vano; la distribución nacional era entonces un desastre. Los tebeos se distribuían y redistribuían en completo desorden, en particular en la periferia. El kiosquero me sacaba lo que tenía: un Drácula —no es esto, no es esto—, un Spider —ese era otro personaje, un "auténtico" villano que hacían historietistas británicos, nada que ver—, vete a saber lo que me sacó. Así que tuve que imaginarme esa continuación del episodio, un verdadero "tebeo" en mi mente infantil. Llegué incluso a empezar a dibujalo. Años después, cuando menos lo esperaba, encontré el número siguiente en casa de unos primos, en un enorme montón de tebeos, un verdadero tesoro para un niño. El número estaba muy mal impreso, con sobrecarga de tinta en muchos pliegos, pero se podía leer. Más o menos. Por supuesto, fue una decepción.

viernes, 23 de noviembre de 2018

¿quién hizo qué? el "método Marvel"

Es sorprendente que, tras la muerte de Stan Lee, especialistas y gentes del cómic sigan diciendo que “no tienen los datos” para saber quién hizo qué en la creación y desarrollo de los personajes Marvel. Por favor, está DOCUMENTADÍSIMO a lo largo de los años: declaraciones del propio Stan Lee, declaraciones de los dibujantes de la Marvel que dirigió Lee (Jack Kirby, John Romita y otros), de sus editores asociados y editores jefe (de Roy Thomas en adelante), materiales como las propias páginas originales. En las de Kirby en concreto se puede ver, en numerosos casos, las notas en los márgenes con la letra de Kirby donde explicaba qué pasaba en cada viñeta y un esbozo de diálogo. 

Fantastic Four #61 (1967), lápices de Jack Kirby con sus anotaciones marginales —es la letra de Kirby, no de Lee— incluyendo diálogos; la segunda imagen es, como puede verse, la misma página ya entintada (por Joe Sinnott) y con los diálogos definitivos firmados por Stan Lee
El resumen es: Stan Lee solía dar ideas para los argumentos, no un guión elaborado, a veces ideas muy someras, a partir de cierto momento de manera verbal, por teléfono en conversaciones de unos 20 minutos con el dibujante, sin guión escrito en muchos casos. Luego cada dibujante, en su casa o estudio, por su cuenta, desarrollaba la narración: era el famoso “Método Marvel”, un sistema que permitía a Lee mantener girando todos sus “platos chinos” al mismo tiempo, sobre todo conforme el éxito de la editorial llevó a su expansión. Finalmente, cuando los dibujantes llevaban a la oficina sus páginas dibujadas a lápiz, Lee escribía los diálogos con su estilo característico: irónico, grandilocuente, irónicamente grandilocuente, etc., lo que sin duda también aportó estilo propio a la Casa de las Ideas. Esto mientras lo hizo, claro, porque a partir de un momento también tuvo mucha ayuda escribiendo diálogos (su hermano Larry Lieber, Roy Thomas, sucesivos editores asociados). 

En la última y larga etapa de Steve Ditko en Marvel, que fue clave en Spiderman, Ditko consiguió ser acreditado también en el argumento de los episodios, que por cierto ya ideaba él solo; a esas alturas apenas se hablaba con Stan Lee (discutían mucho sobre los argumentos y Lee prefirió que Ditko los hiciera en solitario); Lee descubría lo que Ditko había hecho cuando este llevaba las páginas a la oficina, que él mismo entintaba (Lee a veces cambiaba el sentido de la historia al escribir los diálogos, lo que seguramente no sentaba demasiado bien a Ditko; también lo hacía a veces con las páginas de Kirby). Esto que digo no lo sé por Ditko, lo sé POR EL PROPIO STAN LEE, que lo contó en 1966, con largas explicaciones sobre el Método Marvel en general y lo que hacía Ditko en particular, en un reportaje de Nat Freeland (aquí). Extracto debajo:
En 1968 Lee también contó que los diálogos los discutía con cada dibujante por teléfono, o con Roy Thomas en la oficina, cuando este empezó a trabajar en Marvel, mientras Thomas tomaba notas. Y añadió Lee:
«Algunos dibujantes, como Jack Kirby, no necesitan argumento en absoluto. Quiero decir que solo le digo a Jack "que el próximo villano sea Dr. Muerte" o ni siquiera eso. Me lo puede decir él. Y entonces se va a casa y lo hace. Es tan bueno con los argumentos, estoy seguro de que es mil veces mejor que yo. Él prácticamente se inventó los argumentos para esas historias. Todo lo que tenía que hacer yo es un poco de edición. [...] En ocasiones, por supuesto, yo le daba un argumento, pero ambos éramos prácticamente los escritores de las cosas» (Stan Lee, en Castle of Frankenstein #12, 1968. Enlace aquí, extractos debajo) 
Se podría seguir (por ejemplo, Silver Surfer nació en las viñetas a lápiz de Kirby, una ocurrencia del dibujante sin que Lee ni siquiera supiera qué era el extraño personaje: se lo explicó Kirby; Lee después lo haría suyo y lo convertiría en uno de sus favoritos) pero creo que el main point ya está claro. 

El principal mérito de Stan Lee, para mí es evidente a partir de esa documentación, estuvo en la dirección editorial y la visión global que le dio a la Marvel de los 60, como concepto y marca. Supo captar también, y eso no lo sabe hacer todo el mundo, las tendencias y cambios socioculturales del momento, y por eso aquellos tebeos sintonizaron tan bien con la juventud de entonces, en una época de contracultura juvenil y movimientos por los derechos civiles o contra la Guerra de Vietnam. Por supuesto, Lee también fue más astuto en garantizarse los dineros y porcentajes de los beneficios de los personajes, a pesar de que la propiedad de los mismos siempre ha sido de Marvel. Aparte del sueldo anual que cobró de la compañía (1 millón $) en concepto de “jefe emérito” desde hace décadas, en 2002 demandó a Marvel por un porcentaje de beneficios de las películas, que logró en un acuerdo extrajudicial. Ninguno de los creadores o cocreadores de los personajes Marvel han cobrado de las películas, solo royalties por las reediciones de los tebeos (caso Ditko entre otros). Más allá de eso, sin sus dibujantes, Kirby y Ditko sobre todo, pero también John Romita, Gene Colan, John Buscema, Gil Kane, etc., así como posteriores guionistas clave como Roy Thomas, Steve Englehart, Gerry Conway o Chris Claremont, incluso Len Wein, la "Marvel de Stan Lee" no sería lo que es.
Stan Lee y Jack Kirby en 1966; Steve Diko c. primeros sesenta

martes, 13 de noviembre de 2018

STAN LEE PRESENTA:




No recordaba ese dibujo de arriba que le hice a Diego García Cruz mientras interpretaba, tan bien como suele, a Stan Lee hace ya (glups) algo más de 20 años. Mientras la mayoría comentabais la noticia de su muerte, yo he corrido como pollo sin cabeza (¿como Hulk?) para ayudar a un amigo periodista que necesitaba completar un especial Stan Lee para el periódico de esta mañana. Ahí he comprobado, y sufrido, el vértigo de trabajar al ritmo del periodista: la noticia ha saltado hacia las 20:00, hora local, muy mala hora para un diario, y para las 23:30 tenían que cerrar la edición. Gracias, Xavi Serra, por la confianza, espero no haber fallado. Mientras él se encargaba de otros textos sobre Lee y sus personajes, algunos de nosotros, Vengadores reuníos, escribíamos el resto. En fin, esto es un egotrip muy feo porque la noticia es que HA MUERTO STAN LEE, pero es que así la he vivido yo: escribiendo a contrarreloj, subiéndome por las paredes de la presión (¿como Spiderman, el trepamuros? ¿como La Viuda Negra?). Stan Lee: 95 añazos, un chaval. Descanse en paz. Una vida llena de proezas inesperadas y, también, algunos cadáveres en el camino. Ni Jack Kirby ni Steve Ditko murieron (Ditko este mismo año, en junio) con la fortuna multimillonaria de Lee, aunque los tres (como mínimo) deberían haberla compartido si este fuera un mundo justo. También es un mundo bello y raro en el que, gracias a ellos tres, y a otros creadores, existieron (aún existen de hecho, más famosos en todo el planeta que nunca) unos superhéroes tan extravagantes, fascinantes, imperfectos, tarados, HUMANOS en una palabra, como los superhéroes Marvel.

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Enlazo los artículos, que están online en el diari ARA: 

More Stan Lee, el pare del superheroi modern, por Xavi Serra

Les ombres del geni de Marvel, por Gerardo Vilches

Stan Lee, 10 personatges per a la història, por Xavi Serra, Daniel Ausente y yo mismo

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Mucho más sobre Stan Lee en mi antiguo blog, Con C de arte

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Actualización 18/11/2018: amplio reportaje de Borja Crespo sobre Stan Lee con declaraciones de críticos, dibujantes y cineastas (entre ellos, un servidor): aquí



sábado, 7 de julio de 2018

ha muerto Steve Ditko a los 90 años

Para quienes crecimos leyendo su Spiderman, creo que está todo dicho. Una infancia obsesionada por conseguir los tebeos que en España editaba malamente Ediciones Vértice, y que llegaban de manera desordenada a los kioscos. OBSESIÓN por Spiderman, subrayo la palabra, transmitida por la visión idiosincrática de Ditko, cada vez más influida por el objetivismo individualista de Ayn Rand conforme avanzaban los sesenta. Paradójicamente, el Spiderman que Ditko y Stan Lee cocrearon era un personaje de corte cristiano, atormentado por la culpa, siempre asaltado por cuitas de sacrificio heroico hacia los demás: se ponía la máscara por no haber hecho nada cuando pudo hacerlo (detener al ladrón que más tarde mataría a su tío Ben; es decir, intentaba salvar el mundo en retrospectiva por no haber podido salvar a su padre adoptivo), pero al mismo tiempo renunciaba a su vida personal cada vez que pensaba que su vida secreta —su carrera, su trayectoria ¿artística?— podía "afectar" a sus seres queridos (la tía May, sus novias, sus amigos). Un solitario que, como Ditko, renunciaba a una vida “normal” por mantener sus convicciones. ¿O acaso por masoquismo? O, tal vez, para evitar precisamente los compromisos de esa vida normal. ¿Qué puede salir de una generación de niños que crecimos leyendo semejantes tebeos? ¿Fascinados por un superhéroe que era perseguido por la autoridad, disfrazado con un traje que parecía de supervillano? No hace falta que responda. 

(Ditko también creó al Dr. Extraño, a Mr. A, a The Question y a muchos otros personajes, pero será recordado ante todo y sobre todo por su extraño superhéroe adolescente con los poderes de una araña. El grupo de Michel Cloup, Experience, se llamó en principio Peter Parker Experience. En España, J de Los Planetas cantaba a comienzos de este siglo a unos tebeos de Spiderman, releídos, "que casi no recordaba". Pues eso, todo dicho).

Mucho más en «¡El capítulo final!»

miércoles, 8 de agosto de 2012

CRIMEN Y CASTIGO

Es curioso descubrir que el propio Gerry Conway se contradice a sí mismo sobre cómo se ideó la historia de la muerte de Gwen Stacy. Si en la entrevista de 2006 que traduje ayer decía que
«Gerry Conway: [Matar a Gwen y luego al Duende Verde] fueron dos decisiones separadas. Tal como lo recuerdo, John, creo que originalmente fue idea tuya matar a Gwen Stacy...
John Romita: Bien, habíamos decidido que íbamos a matar a alguien. La idea original que nos llevó a eso fue que Tía May iba a morir. Recuerdo diciéndole a Gerry que Tía May era demasiado importante para la identidad secreta de Peter. Sé que ella resultaba una lata para un montón de lectores, pero era un buen complemento y, mientras Tía May estuviese por ahí, Peter seguiría siendo un chaval. Sugerí que si íbamos a matar a alguien, debía ser Gwen o Mary Jane. [...] Esa fue la única sugerencia que le hice a Gerry cuando hicimos el argumento. Pensé que si iba a morir alguien, debía ser Gwen. Pensé que era tan importante que [los lectores] se imaginaban que nunca moriría. ¡Creo que esto lo corrobora, porque 35 años después seguimos hablando de eso!»,
en un prólogo más reciente (2011) que traducía Santiago en su blog, Conway afirma esto otro:
«Para empezar, tía May podría haber sido la víctima inocente que el Duende Verde arrojara desde el Puente de Brooklyn (¿o fue el Puente George Washington?), no Gwen Stacy.
[...] En ese punto [cuando empecé a escribir Amazing Spider-Man], John [Romita] había trabajado con Spiderman más que nadie salvo Stan. Entendía a los personajes mejor que nadie.
Y él quería matar a tía May.
[Como no estaba satisfecho con la idea de matar a tía May] Ofrecí una víctima diferente, cuya muerte sería aún más inesperada que la de May Parker: la novia de Peter, Gwen Stacy».
No creo sin embargo que en ese prólogo Conway esté inventándose nada deliberadamente para autoatribuirse la idea, aprovechando que no está en presencia física de Romita. Creo que sencillamente se trata, como en ocasiones parecidas de creación colectiva, de un proceso tan orgánico que el intercambio de ideas entre los implicados les hace imposible recordar en qué momento uno de ellos hizo suya la idea del otro y cuándo el otro hizo lo mismo con las ideas del primero. Suele pasar cuando se colabora con alguien para crear algo. Conway y Romita discutieron el argumento, y una idea llevó a la otra hasta el punto de que resulta imposible, e inútil, reconstruir el proceso creativo para discernir exactamente quién hizo qué. Personalmente, sospecho que la idea de que no fuera Tía May la muerta sino Gwen fue originalmente de Romita, y lo sospecho porque la idea de matar a la novia del protagonista estaba basada en lo que hizo Milton Caniff en Terry y los piratas en los años cuarenta, según confesión del propio Romita, y Romita es un fan declarado de Caniff –y discípulo gráfico– desde que leyó Terry y los piratas siendo un chaval.

Al grano. Tal como prometí en el post anterior, ahí van más extractos de la entrevista de Dan Johnson (Back Issue nº 18, octubre 2006) a Gerry Conway y John Romita a propósito de la muerte de Gwen Stacy. En estos párrafos comentan más bien la segunda parte de la historia, cuando Spiderman se enfrentaba al Duende Verde en su duelo definitivo, o al menos eso parecía hasta hace unos años. Fue en «The Goblin's Last Stand», The Amazing Spider-Man nº 122 (fecha de portada julio de 1973).

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«Gerry, cuando te preparabas para escribir la segunda parte de esta historia, la parte del justo castigo, ¿qué es lo que imaginabas que pasaba por la mente de Peter?

Gerry Conway: Creo que era la noción de que la venganza no resuelve nada. Al final del día, Gwen seguía muerta. Spiderman no había sido capaz de salvarla. Era una especie de apoyo para la historia del Tío Ben, en el sentido de que durante todos aquellos años, en su mente, Peter podía haberle salvado. Pero la realidad es que tal vez no hubiera podido hacerlo. Tal vez Peter se había estado machacando, y cargando con la culpa por eso durante muchos, muchos años. La venganza puede ser emocionalmente satisfactoria en el momento en que te la tomas, pero más tarde, ¿en qué lugar te encuentras? Eso es lo que intentamos mostrar.

Creo que leí por primera vez esta historia en una reedición de mediados de los 80, en la época en que los tebeos habían empezado a volverse muy oscuros. Muchos lectores pensaban entonces que si un "héroe" mataba a un malo, eso era justicia. Esta historia, para mí, contrastaba llamativamente con el material que se publicaba entonces [mediados de los 80] porque, ahí estaba Spiderman, que tenía más justificación que la mayoría para matar a su archienemigo, pero sabía que había una línea que no tenía derecho a cruzar. Esta historia me decía que los villanos cometen asesinatos. Los héroes no. La verdadera justicia era que el Duende Verde moría por la trampa que le tendía a Spiderman.



Conway: Porque la venganza no la da. No nos hacía sentirnos mejor que el Duende hubiera muerto.


Arriba y abajo, viñetas de The Amazing Spider-Man nº 122 (julio 1973), por Gerry Conway, Gil Kane y John Romita (con asistencia en las tintas de Tony Mortellaro; color de Dave Hunt)
[...] Marie Severin tiene una visión de su trabajo para Marvel muy interesante, que suena verdadera para la mayoría de colegas que trabajaban en el negocio en aquellos años tempranos: "nadie sabía que estuviéramos haciendo historia".

John Romita: Así es, absolutamente. Luchábamos contra una fecha de entrega y queríamos hacerlo tan emocionante como nos fuera posible, y siempre que podíamos aumentar la emoción, lo hacíamos. Solo quería tener el trabajo hecho e irme a dormir un poco. Gerry hacía lo mismo, ¿verdad? Terminaba [sus guiones], pero la cuestión es que ponía emoción en el guión porque era algo que sentía que debía conseguir.

Conway: También hacíamos algo que amábamos, de modo que ese cariño por el material también se trasladaba a él. Entonces, de nuevo, en los primeros 70, los cómics estaban hasta cierto punto en las últimas. Ya habían empezado a perder parte de los lectores que habían tenido. No había mercados auxiliares para este material. Esto era antes de la primera película de Superman y de la serie de televisión de imagen real de Spiderman. Era divertido, y nosotros ciertamente nos lo tomábamos en serio, pero al mismo tiempo ninguno se imaginaba que estuviésemos creando nada que fuera a durar mucho tiempo. También, en 1972 [el personaje de] Spiderman solo tenía diez años. [Creíamos] que esto se podía ir al garete en cualquier momento, ¿y quién lo hubiera sabido? Ahora, ahí está, Spiderman tiene más de 40 años, y hoy es tan icono como lo era Superman en aquella época.

Esto tuvo un impacto enorme en las futuras historias de Spiderman. Con la muerte de Norman Osborn, tenías que explorar cómo afectaba a Harry Osborn y mostrar cómo se convirtió en el segundo Duende Verde. Además, se pueden rastrear las historias del Hobgoblin que hicieron Roger Stern y Tom DeFalco en los primeros 80 hasta la muerte del Duende original.

Romita: Esa es la manera en que Marvel hacía las cosas. Plantábamos semillas en los 60 que terminaron dando dividendos en los 70 y en todas las décadas siguientes.

Conway: También hay una razón, Dan, de por qué las primeras dos películas de Spiderman [de Sam Raimi] estén [basadas en] este material. Es el material que echó a rodar la bola para un montón de historias que le siguieron.

La primera película de Spiderman le debe un montón al trabajo que ustedes hicieron, caballeros. En las escenas del puente y del enfrentamiento final pude ver el trabajo de Gerry, y tu trabajo, John...

Romita: ... y el de Gil Kane.

Conway: Verás, ahora podemos revelar esto. Hay un aspecto de aquella segunda historia del Duende Verde donde la contribución de John fue crucial. En el dibujo original que hizo Gil, la batalla entera transcurría en una sola página. John tuvo que cogerla y extenderla a una secuencia de dos páginas para que tuviera impacto. Uno de los principales fallos de Gil como narrador era que tendía a llenar la parte inicial de la historia con un montón de viñetas grandes y escenas interesantes, pero se olvidaba de contar la historia hasta las últimas cinco páginas.

Arriba, páginas 16 y 17 de The Amazing Spider-Man 122, donde la pelea final con el Duende Verde se extendía dos páginas. Abajo, los lápices de Gil Kane y la página finalmente publicada con los cambios de John Romita para alargar la secuencia de la muerte del Duende (escaneo de los lápices de Kane tomados de Mandorla).
La muerte del Duende se prologaba hasta la página siguiente tal como fue publicada, abajo:


Romita: Eso era por contagio de Jack Kirby. Jack solía hacerlo también. Otra cosa, antes de que nos olvidemos, es que en la última página del segundo número Mary Jane se vuelve hacia Peter, lo que supone otra interesante ramificación.

Conway: Y es también el momento de renacimiento de ella.

Romita: Mary Jane podía haber salido por la puerta e irse simplemente a una fiesta [pero se quedaba con Peter]. Se convirtió en ciudadana responsable en esa última página. Esto era una de las cosas que Stan y yo planeamos cuando la introdujimos [en la serie] por primera vez, ella iba a ser una cabeza hueca y luego, de manera lenta pero segura, maduraría.

Considerando todo lo que salió de esas dos muertes, creo que conseguisteis prevenir que Spiderman se metiera en una potencial rutina durante su segunda década.

Romita: Sentíamos que necesitábamos sacudir a los lectores para mantenerles atentos a lo que sucedía. Creíamos que estábamos empezando a repetirnos un poco, y creo que es lo que nos pedían que hiciéramos. Quisimos probar que nadie estaba a salvo al 100%, y funcionó.

Con lo importantes que son algunos personajes para el merchandising, dudo que pudierais hacerlo en los cómics de hoy. Por ejemplo, nunca tendrás una auténtica batalla final entre Superman y Lex Luthor, o entre Batman y el Joker.

Conway: De nuevo, Spiderman tenía solo 10 años, y no había una sensación de permanencia. Podías matar al Joker, y creo que eso es lo que hicieron en las primeras historias de Batman, pero siempre lo traían de vuelta y eso es un poco por lo que estábamos donde estábamos.

Romita: Éramos un poco más libres. Podíamos hacer mucho más que la gente que tenía 50 años detrás suyo.

Conway: Hoy en día, los creadores están tan atados a la historia del material y a las expectativas de los lectores que ya no tienen ese tipo de libertad. Suerte que tuvimos.

Romita: Éramos afortunados. Y también, probablemente, teníamos la falta de juicio que nos permitió ser tan locos.

Conway: Ingenuidad. Éramos ingenuos, en el buen sentido.

Sigo pensando que fue un descaro liquidar al archienemigo de Spiderman. Quiero decir, ¿qué le hubiera pasado a Superman si Lex Luthor hubiera muerto de verdad?

Conway: Hubiera sido increíblemente liberador. Creo que DC hubiera obtenido de nuevo grandes ventas. Parte del problema con Superman y los héroes más viejos, y también con los de ahora, es que ya no parece haber consecuencias en sus historias. Solo son historias.

Si no hubieseis matado al Duende Verde cuando lo hicisteis, y digamos que otro guionista y dibujante hubieran propuesto hacer lo mismo 15 o 20 años después, ¿creéis que les hubieran dejado apretar el gatillo?

Romita: [Ellos habrían dicho, "No,] Hay películas estrenándose".

Conway: Una de las razones por la que trajimos de vuelta al Duende [se refiere a su nueva encarnación un año después en el hijo de Norman Osborn, Harry, en The Amazing Spider-Man 136, septiembre 1974, escrito por Gerry Conway y dibujado por Ross Andru] fue porque había un agujero en la dinámica. El sustituto perfecto fue Harry como nuevo Duende.

Caballeros, ¿qué piensan sobre el hecho de que Norman Osborn fuera reintroducido en el universo Marvel unos años después, y la revelación de que su muerte solo era parte de un plan mayor para mantener impresionados a Spiderman y a sus seres queridos?

Romita: Nunca he leído ninguno de esos. Mi impresión visceral sobre el asunto es que fue un error. También entiendo qué problemas estaban resolviendo, porque cuando eres el tipo que toma las decisiones sobre los futuros argumentos, no das abasto. No quieres material repetitivo, quieres hacer algo nuevo, algo que parezca que se haya hecho en el siglo XXI, no en la mitad del XX. Tienes que intentar estar a la altura con algo espectacular, pero a veces se te va la mano».

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Hasta aquí lo que quería traducir de la entrevista. Personalmente, me llaman la atención un par de cosas. Primero, es sorprendente que Romita diga que no leyó ninguno de los tebeos en los que Norman Osborn volvió a la vida, más si tenemos en cuenta que su hijo, John Romita Jr., dibujó algunos de ellos durante los noventa.

Segundo, que una vez más queda claro por qué en una continuidad seriada como las de los tebeos de superhéroes (el cine es otra cuestión porque se consume de manera muy diferente, y así es posible que diez años después del Spiderman de Raimi se vuelva ahora a contar el origen de Spiderman en un reboot de la franquicia, que estoy seguro ha tenido ahora un gran público de chavales inexistentes en 2002) es imposible hacer las cosas de otro modo. Esto es, quemar a los personajes después de un tiempo determinado y empezar a recontar las mismas historias, con pequeñas variantes, mucho más allá de lo recomendable. Un personaje como Spiderman, lo recuerdan los propios Conway y Romita, tiene ya 50 años de tebeos a sus espaldas. Que se dice pronto. Son miles de episodios, con varias colecciones simultáneas además desde los setenta. Pero un personaje, su universo, sus secundarios, su desarrollo, tiene un límite narrativo pasado el cual se desnaturaliza por completo. Spiderman era, por no salirnos del ejemplo, un superhéroe adolescente. Esta es la esencia con la que fue creado el personaje y, como recuerdan de nuevo Conway y Romita, se creó sin ningún futuro a largo plazo en mente. Cuando Stan Lee y Steve Ditko lo crearon en 1962, solo era un personaje para rellenar páginas en una colección secundaria que estaba a punto de cancelarse, un intento desesperado por introducir nuevos superhéroes a ver si sonaba la flauta –como estaba sonando en DC desde finales de los 50– y de este modo la entonces diminuta Marvel se libraba de echar el cierre. Los "planes" sobre Spiderman, como tantos otros personajes de tebeo, se hicieron sobre la marcha, ideando historias, secundarios, villanos y situaciones a toda velocidad mientras se luchaba contra fechas de entrega improrrogables. Todo, por supuesto, para mantener la colección en los kioscos. En eso consiste una serie, una narración seriada, y por eso la estructura narrativa de esos viejos tebeos –episódica, recurrente y abierta– es tan diferente a la de una novela.

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS. Por eso, una vez más, ¿hasta cuándo se pueden estirar razonablemente las historias sobre un superhéroe adolescente a lo largo de una serie? No me refiero a la respuesta comercial, claro, sino a la lógica interna narrativa. Pues está claro, y los Conway, Romita y compañía lo entendieron a la perfección aunque no siempre fueran conscientes de ello (Conway tenía 20 años cuando escribió esos episodios, cuidado): mientras se pudiera mostrar el proceso de maduración del héroe, desde la adolescencia a la edad adulta, y alrededor de él, de los personajes secundarios que constituían su universo emocional. "Mientras Tía May estuviera por ahí rondando, Peter Parker sería un chaval", decía Romita, y con razón. Mary Jane, también como el propio Peter Parker, debía madurar a su manera y superar sus propias limitaciones. Y para hacer madurar a Peter respecto a sus fantasías adolescentes de poder ("responsabilidad"), había que matar a Gwen Stacy, su primer gran amor, y hacerlo de manera que él se viera impotente para salvarla a pesar de poner todo su empeño en ello. Una jugada magistral, digámoslo una vez más, y por eso entre otras cosas estos episodios hicieron historia en el cómic norteamericano. Y así todo. El posterior duelo de Peter por la muerte de Gwen llevaría a su vez a madurar a Mary Jane cuando ésta decidía apoyarle en lugar de escaquearse "por la puerta abierta". Y de esa amistad sólida saldría una relación sentimental duradera y adulta, una vez superado el primer amor de juventud de Peter, que les conduciría algunos años más tarde por la senda del matrimonio. El adolescente se había hecho hombre. Fin.

1973, The Amazing Spider-Man nº 122, Conway, Kane y Romita
1975,  The Amazing Spider-Man nº 149, Conway y Ross Andru (tintas de Mike Exposito)
Por eso la historia de Peter Parker concluyó, narrativamente hablando, en los setenta, y todo lo demás han sido intentos (lógicos) de prolongar artificialmente (comercialmente) la franquicia. De ahí todas las repeticiones, variaciones y permutaciones de las cuitas personales de Peter desde entonces, o de sus enfrentamientos con los sospechosos habituales, archienemigos como el Duende (I, II y III) hasta llegar, en el colmo del descaro (y eso sí que es descaro) a traer de vuelta en los noventa al villano original: a un personaje que vimos morir CLARAMENTE justo en este episodio de 1973 que comentaban sus creadores. Ya lo dice Romita en la entrevista cuando le preguntan si ahora se podría hacer algo similar. No, porque ahora "hay películas estrenándose". Y muchas más cosas. Porque ahora, a diferencia de 1973, sí hay un mercado "auxiliar" que mantener, de hecho múltiples mercados que constituyen una franquicia mundial muy lucrativa, infinitamente más lucrativa que los propios tebeos, hoy convertidos en el auténtico mercado auxiliar, prácticamente la excusa para dedicarse a los negocios de verdad en el cine, la televisión, los juguetes, las camisetas o el menaje infantil del hogar.

Y no solo eso, hay algo más. Teniendo en cuenta que aproximadamente desde finales de los setenta-primeros 80 el consumidor de superhéroes (me refiero a los comic books, no al cine u otras franquicias) es un público de coleccionistas, a menudo adultos, con un fuerte apego a los recuerdos asociados a los tebeos ya leídos (normalmente durante su infancia y adolescencia) de sus personajes favoritos, introducir cambios realmente radicales en las series para evitar seguir remozando las viejas historias suele provocar el rechazo de los lectores. Basta recordar la que se lió en los noventa con la saga de Ben Reilly, cuando de repente intentaron de verdad renovar la serie y llevarla por otros derroteros. Así las cosas, cuando ya se ha contado todo, varias veces además, y resulta inviable emprender nuevos caminos que los fans rechazarán, no queda más remedio que hacer un reset total, también conocido como mefistazo. Y que las cosas vuelvan a ser lo que eran. Como en aquellos maravillosos años.

martes, 7 de agosto de 2012

HABÍAMOS DECIDIDO MATAR A ALGUIEN.


«GC: [Matar a Gwen y luego al Duende Verde] fueron dos decisiones separadas. Tal como lo recuerdo, John, creo que originalmente fue idea tuya matar a Gwen Stacy...

JR: Bien, habíamos decidido que íbamos a matar a alguien. La idea original que nos llevó a eso fue que Tía May iba a morir. Recuerdo diciéndole a Gerry que Tía May era demasiado importante para la identidad secreta de Peter. Sé que ella resultaba una lata para un montón de lectores, pero era un buen complemento y, mientras Tía May estuviese por ahí, Peter seguiría siendo un chaval. Sugerí que si íbamos a matar a alguien, debía ser Gwen o Mary Jane. [...] Esa fue la única sugerencia que le hice a Gerry cuando hicimos el argumento. Pensé que si iba a morir alguien, debía ser Gwen. Pensé que era tan importante que [los lectores] se imaginaban que nunca moriría. ¡Creo que esto lo corrobora, porque 35 años después seguimos hablando de eso!

La muerte de Gwen iba a ser un momento crucial para Spiderman. Hasta su muerte, la fuerza motora de Spidey había sido "un gran poder conlleva una gran responsabilidad": cuando Peter tuvo el poder para actuar, pero eligió no hacerlo, perdió a su tío Ben. Ahora, de repente, Peter hace todo lo que puede y aun así fracasa a la hora de salvar a la mujer que ama.

JR: Contábamos con eso.

GC: Ésa era la ida. Este era un Spiderman más maduro, más realista.



Amazing Spider-Man nº 121 (junio 1973), por Gerry Conway, Gil Kane y John Romita (con Tony Mortellaro de asistente en las tintas; color de Dave Hunt). Los bocetos a lápiz son de Gil Kane.

Mucha gente ve la muerte de Gwen como el final de la Edad de Plata.

JR: No creo que eso fuese planeado o esperado, ¿no, Gerry?

GC: Oh, no. Simplemente intentábamos contar una historia interesante, algo que importase. Creo que tuvimos éxito.

JR: No sé si anticipamos que tendríamos que matar al Duende Verde hasta después de la reacción a la muerte de Gwen... esto es, después de que todo el mundo en la oficina se dio cuenta de lo que habíamos hecho.

GC: Creo que era parte del plan porque era una historia en dos partes. Íbamos a terminarla [matando al Duende Verde]. No creo que pensásemos nada más sobre las repercusiones, como lo que significarían esas muertes.

¿Cómo decidisteis que el Duende Verde sería el asesino de Gwen?

JR: Spiderman estaba de todos modos en medio de un enfrentamiento con Norman Osborn y  el Duende Verde. Creo que era el personaje natural para usar por todas las vidas engranadas [del elenco de personajes de Spiderman].

GC: No creo que hubiese ningún motivo ulterior. Se trataba del principal villano de Spiderman y de su principal chica. Para que la muerte de Gwen tuviera consecuencias, tenía que estar ligada al enemigo más potente de Spiderman. En cuanto a la muerte del Duende Verde, tenía que estar ligada a un crimen que fuese inolvidable.

Creo que esta fue la primera vez que un personaje importante creado por Stan Lee y Steve Ditko iba a ser liquidado. ¿En qué pensabais al idear el argumento de la batalla final del Duende con Spiderman?

GC: Solo puedo hablar por mí, pero, en aquel entonces, yo tenía unos 20 años, y no creo que tuviera un gran sentido de la historia de nada. Íbamos a hacerlo y a ver qué pasaba. Tuvo consecuencias, pero no creo que fuera algo que nos sentamos a pensar y que estuvimos meditando todo el rato. Esa es una de las razones por las que Stan dijo mas tarde que nadie le dijo nada sobre el tema. Hablamos sobre ello, y parecía algo grande, pero no como un suceso crucial que fuese a cambiar la vida.

JR: Supuestamente, Stan y Roy [Thomas] debatieron el asunto. Stan afirmó que jamás se esperaba que acabaríamos con el Duende Verde.

GC: Bueno, así era la memoria de Stan.

JR: Que como todos sabemos tiene sus fallos.

GC: La realidad es que ninguno de nosotros íbamos a hacer nada que afectara a esos personajes sin el visto bueno de Stan. Hubiera sido como matar a una de las chicas de Milton Caniff sin consultarlo con Caniff. Sencillamente, no puedes hacer eso. Aquí solo éramos el personal de relleno. No es por desdeñarlo, pero es que no creo que lo viésemos tan importante como fue realmente.

JR: No sé tú, Gerry, pero mi impresión es que, en cinco años, nadie lo iba a recordar. Siempre pensábamos que estábamos en un declive [hacia el cierre del negocio de los cómics]. ¡No pensé que estaríamos hablando de eso en cinco años, mucho menos en treinta y cinco!

GC: Este era un medio desechable. Aunque valorábamos a los personajes, no creo que los viésemos como figuras inmortales. 35 años después, sin embargo, la gente sigue hablando de aquella historia. Es muy halagador, pero también como "¡Guau! ¿Cómo sucedió eso?"

JR: Es un homenaje a todo lo que poníamos en los personajes. Sé que si no hubiera pensado en los personajes como gente real, no hubiera podido dibujarlos así. Si hubieses oído alguna reunión para discutir las historias en la Marvel de aquellos días, hablábamos de los personajes como si estuvieran vivos. Siempre pensaba en ellos como gente real, y yo siempre decía que no podíamos hacerles hacer nada que estuviera fuera del personaje. Siempre le dije a Stan [cuando pedía algo de los personajes que no parecía adecuado], "No puedo hacer que los personajes hagan lo que pides porque eso no va con ellos". Una vez Stan me pidió que hiciera a Gwen tan boba y glamourosa como Mary Jane, y pasé un mal rato con eso. Se suponía que [Gwen] era un tipo de personaje diferente, y no podía hacerla actuar como Mary Jane. Recuerdo que cuando empecé a hacer a Peter Parker como personaje, en 1966, mi hijo, John Jr., tenía ocho años. John Jr., después de verme poner a prueba a Peter Parker durante unos cuantos meses, me dijo, "¿Por qué no les das un descanso a Peter Parker, un buen episodio donde no tenga tantos problemas?". Era un chaval, sabía que esto solamente era algo sobre papel, pero pensaba en Peter como alguien de la familia. De hecho, sigue sintiendo lo mismo hoy día.

GC: Bien, esos personajes importan. Es solo que no necesariamente sabemos cuánto importan a los lectores hasta que algo así sucede.

¿Cómo fue la respuesta inicial de los aficionados a esta historia? ¿Qué tipo de correo recibisteis cuando matásteis a Gwen y luego acabasteis con el Duende en el siguiente episodio?

GC: No pude ir a convenciones durante diez años. Tuve que cargar con el muerto por eso.

En el episodio donde moría Gwen, aún recuerdo la última página, y el truco que usasteis, no revelar el título de la historia hasta justo el final. Además, aquella imagen final, con Spiderman sujetando a Gwen y rabioso con el Duende Verde, para cualquiera que se hubiera enamorado de Gwen a través de Peter, ver aquella imagen era pura agonía.


JR: Nunca te dije esto en persona, Gerry, pero lo he mencionado muchas veces en las entrevistas, "La muerte de Gwen Stacy" fue una de las tres veces en las que me he visto muy tocado como lector. Cuando leí la penúltima página, cuando Spiderman le dice a Gwen, "No puedes estar muerta, chica... Te salvé. ¿No te acuerdas? Te salvé", se me saltaron las lágrimas. Por la misma razón por la que me dejó perplejo la reacción de mi hijo, de vez en cuando salgo tocado. Algo en una historia me llega y me hace prácticamente llorar, y esa fue una de las veces. La primera vez fue cuando murió el Capitán Stacy, cuando Stan lo escribía. Luego J.M. DeMatteis hizo una historia que mostró la última cita [de Peter y Gwen] en uno de los anuales. Entre el dibujo y la escritura, [la muerte de Gwen] ciertamente creció en estatura en mi mente».


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Gerry Conway (GC) y John Romita (JR), entrevistados por Dan Johnson (en negrita) en 2006, en la revista Back Issue (nº 18, octubre 2006). La he rescatado de entre mis papeles estos días de verano y me ha parecido interesante traducir algunos pasajes. En el próximo post, más curiosidades de la misma entrevista acerca de esta famosa historia en dos episodios de Spiderman, sin duda uno de los momentos cumbres del comic book de superhéroes.

Mientras tanto, podéis leer a Gerry Conway y Santiago García sobre esta misma historia en el blog de este último: SIN LA MUERTE.

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Más: todos los bocetos de Gil Kane para Amazing Spider-Man 121 en Con C de arte

domingo, 8 de julio de 2012

EL GUARDIÁN ENTRE EL...

El New York Post ha intentado entrevistar a Steve Ditko con motivo del nuevo SPIDERMAN estrenado en cines. "No tengo nada que decir", fue lo primero que declaró el cocreador de Spiderman cuando el periodista fue a verle a su pequeño estudio de Manhattan donde sigue dibujando a pesar de sus 84 años. Según informa el autor del reportaje, Reed Tucker, Ditko podría estar viviendo cerca de allí en un hotel, y nunca se casó ni ha tenido hijos. El J.D. Salinger del mundo del cómic, le apoda en el reportaje. Al grano, porque sí respondió a algunas preguntas, entre ellas la cuestión de si le han pagado algo por las películas de Spiderman:
A día de hoy, Ditko probablemente se ha llevado muy poco de su cocreación multimillonaria. No tiene la propiedad del personaje y le pagaron una modesta tarifa por página en la época. Cobra royalties cada vez que los cómics se reeditan, pero dice que no ha ganado nada de las películas, a pesar de que su nombre aparece en los créditos. 
"No", declara al Post cuando se le pregunta si se le pagó algo por las cuatro últimas películas de Spider-Man. 
"No he estado involucrado con Spider-Man desde los sesenta." 
En cualquier caso, el dibujante no parece muy interesado en el dinero. A pesar de que podría ganar miles de dólares haciendo comisiones para los aficionados, se niega constantemente. En su lugar, sigue haciendo cómics autoeditados en blanco y negro con títulos como "The Avenging Mind". 
"Los hago porque es lo único que me dejen hacer", dice al Post, sugiriendo que las grandes editoriales ya no están interesadas ​​en su trabajo.
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(vía Tim Hodler en el blog de The Comics Journal)


La foto de Steve Diko de arriba es de 1945, reproducida igualmente en el artículo del New York Post

sábado, 8 de octubre de 2011

LA INFANCIA RECUPERADA




"Spiderman era cautivador para mí. Pasé un periodo de varios años apenas consciente del mundo real, estaba absorto con las aventuras mensuales de Spiderman y Los 4 Fantásticos".
Frank Miller, recordando su infancia en los 60 leyendo los tebeos Marvel. Entrevistado por Mark Salisbury en WRITERS ON COMICS SCRIPTWRITING (1999, Titan Books, pág. 187).

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"Personalidad. Hulk tenía actitud. Thor era el poder personificado. Reed Richards era canijo, cerebral, quizás un poquito esnob. Johnny Storm era joven, impulsivo y, sí, ardiente. Sue Storm era recatada, de voz suave, sincera. Y Ben Grimm, bien, era bruto, duro, un bloque de hormigón andante.
Les adoraba a todos, pero mi favorito era Spiderman.
Personalidad. Cada movimiento de Peter Parker le hacía tan inconfundible que en realidad no necesitaba disfraz. También, a pesar de todos sus poderes, era un poco cretino. Tenía problemas para conseguir una cita. Metía la pata de vez en cuando. Steve Ditko y Stan Lee hicieron de Spiderman mi camarada secreto. Seguí sus dificultades y tribulaciones y peleas chulas durante años. Incluso me suscribí, algo que tenías que hacer cuando no había tiendas de cómics y estabas a merced de la distribución irregular a los drugstores".
Frank Miller, en el prólogo a THE COMPLETE FRANK MILLER SPIDER-MAN (2002, Marvel, pág. 4).

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Aprovecho para enlazar un artículo de Trajano Bermúdez (Santiago García) que publicó en marzo de 1999 en la revista U, y que ha rescatado ahora en su blog, Mandorla: EL SACRIFICIO HEROICO

lunes, 29 de agosto de 2011

THE MAN AND THE KING

"Stan Lee nunca había creado nada solo. Como escritor trabajando en un medio visual, dependía de los dibujantes para dar vida a sus ideas y palabras. Para Lee, el periodo más significativo del periodo fértil de tebeos de monstruos de 1959-1961 fue el establecimiento de dos relaciones creativas que más tarde le impulsarían a sus mayores logros. Jack Kirby, un gigante de la industria, era de lejos el mejor dibujante en los tebeos de monstruos de Goodman. Steve Ditko, un relativamente recién llegado al medio, demostraba un ímpetu y consistencia visual que pronto le establecieron como un talento a no perder y una sólida opción después de Kirby y Don Heck. [...] Cuando Jack Kirby regresó en serio a la línea [de cómics] de Goodman en 1958 y se hizo cargo del trabajo como principal dibujante de la compañía, se encontraba a mitad de camino de una carrera que, como los Will Eisner, Harvey Kurtzman y Carl Barks, había definido el comic book americano. Como Kurtzman, Kirby había tenido su impacto en múltiples géneros. [Kirby fue además una de las principales influencias de Kurtzman]. [...] Si para Stan Lee los superhéroes Marvel de los 60 representaban un periodo desconocido de creatividad después de años de lo que él mismo describía como trabajo rutinario, para Kirby la línea de superhéroes Marvel era un periodo significativo de inspiración entre muchos. Para Lee, Marvel llegaría a serlo todo; para Kirby, Marvel fue la tarde jubilosa de un día largo en los cómics. La carrera de Jack Kirby durante los años 1941-1961 era todo aquello que la de Stan Lee no había sido".

Lo anterior lo escriben Jordan Raphael y Tom Spurgeon en su monografía STAN LEE AND THE RISE AND FALL OF THE AMERICAN COMIC BOOK (2003, Chicago Review Press, pp. 64-65). Si alguien que no conozca el libro está pensando que "no son muy objetivos" con Lee o que estamos ante unos "fans locos" de Kirby, se equivoca por completo. El libro está dedicado precisamente "Para Stan" y le reconoce en diversas ocasiones como uno de los guionistas-editores más importantes de toda la historia del comic book americano. Para documentarse previamente, el periodista Jordan Raphael y el responsable de The Comics Reporter, Tom Spurgeon, investigaron a fondo, entrevistaron a colegas de profesión y amigos de Lee y bucearon en los Archivos Stan Lee de la Universidad de Wyoming. El objetivo era escribir una biografía "definitiva", rigurosa, analítica y documentada, realizada con una visión profesional, no de fan, sobre Stan Lee. Yo creo que lo consiguieron. En otras palabras, la cita de arriba es una opinión a mi juicio muy ponderada y bastante cercana a la verdad. Suponiendo que haya una sola verdad, lo cual sería mucho suponer, etcétera. No sólo eso, la opinión de Raphael y Spurgeon sobre la carrera Stan Lee y la de Kirby previa a Marvel es ampliamente compartida por otros estudiosos del comic book americano. Yo al menos he leído opiniones parecidas en varios libros serios sobre el tema.

miércoles, 10 de agosto de 2011

HEY TRUE BELIEVERS!

DIDJA KNOW que puedes comprar todos estos productos de nuestra compañía?

Y ahora, en serio, traduzco del anuncio que podéis ver allá arriba:

"¡La gran sensación de la moda desde Lady Godiva! ¡Loca, colorida y pegando fuerte! ¡Bienvenido a la Era Marvel de las Camisetas!
¡1,50 $ cada una, mientras queden existencias! (como si fuera para siempre!)

¡Un pin-up gigante de 1.83 m. de alto, tan grande como la vida, en colores vivos, de tu amistoso vecino SPIDER-MAN!
(¡otros en preparación!)
¡1,99 $ te convertirá en un orgulloso poseedor de esto, la pieza de arte más grande desde el Edsel!
¡Genial para decorar tu club M.M.M.S., tu dormitorio de la universidad o para romper tu contrato de alquiler!

¡Este conjunto de papelería de alegres superhéroes, completo con su ahora-famoso portafolio, chulísimo, loco, es justo la cosa para escribir cartas a la Casa Blanca, a Buckingham Palace o incluso a la marca-X [marca rival]! ¡Es una bomba!
¡Tuyo por sólo un dólar! (hasta que volvamos a recuperar la cordura!)"


Algunas notas:

M.M.M.S. eran las siglas de Merry Marvel Marching Society, un club de fans de Marvel que comenzó Stan Lee en 1964.

Como puede verse, el material GRÁFICO que se empleaba en esos productos de merchandise eran dibujos de Jack Kirby y Steve Ditko, cocreadores –junto a Stan Lee– de los personajes que aparecen ahí. Sin embargo, sus nombres no aparece en ningún lugar del anuncio, ni mucho menos en los productos que se vendían.

¿Natural, verdad? Dirán algunos. Era "material de la compañía". El logo de MARVEL COMICS GROUP sí puede verse en cambio, bien claro, en el material de papelería chulísimo, loco. Producto industrial de la compañía, diréis otros. Pues sí. La cuestión, de nuevo, es que ni Jack Kirby ni Steve Ditko cobraban NADA (¡ey, por sólo 0 dólares, true believer!), cero porcentaje, cero de royalties, por esos productos que la compañía comercializó sin pedirles permiso a ellos, usando dibujos de su autoría y personajes que habían cocreado
(¡por supuesto, true believer! ¿qué habías pensado?? los personajes eran propiedad de la compañía!).

--inciso: el anuncio de arriba aparecía en los comic books Marvel de comienzos de 1966. En concreto lo he escaneado de mi ejemplar de THOR nº 124, enero 1966, que como podéis ver aquí abajo, Marvel-Fans, conservo en Mint+ Condition!--



El anuncio de las camisetas y el material de papelería de arriba era sólo el comienzo del emporio Marvel. Porque

de esto



De esto otro



De esto otro



De esto otro



Y de esto otro








Etc.
Etc.
Etc.

NI JACK KIRBY
NI STEVE DITKO
cobraron nada.
Cobraron CERO $.
Cero patatero dólares.

(Sobre Stan Lee, más información justo en el anterior post)

Hey, true believer!

¿qué te esperabas?

¡En Marvel nunca perdimos la cordura! (¡lo sentimos si te creíste el cuento del anuncio!)

¡Sólo queríamos tu dinero!

Y ya sabes:


MAKE MINE MARVEL!