En estos días me parece que ha habido un poco de demasiado, con el asunto "intrusos". Y ahora quiero decir unas cuantas cosas desde mi punto de vista.
¿Por qué algunos de los autores que se han quejado y han venido a "señalar con el dedo" a otros están currando para Francia? Pues porque allí pagan bastante más que aquí, y por eso mismo no pueden trabajar para editores españoles, que pagan mucho menos. Pero, ¿por qué pagan más en Francia? Pues no es porque los editores franceses sean más generosos que los de aquí. Es simplemente porque allí el mercado de lectores (francobelga, además, dos países) es enorme, y las tiradas muy superiores a las de España. Existe un mercado grande, y por consiguiente una gran industria. Entonces, como un título mediano en Francia obtiene unas ventas decentes, eso supone unos adelantos dignos para el autor que le permiten vivir si dibuja, digamos, dos álbumes al año. Incluso con un álbum al año se puede vivir con según qué tiradas, sin lujos. En España en cambio, las ventas, y tiradas, son muy inferiores a las del mercado francobelga. Luego las liquidaciones y adelantos que te puede pagar el editor son proporcionalmente inferiores también. No es que el editor te "robe" tu dinero, ni que te quiera pagar "menos", ni que aquí los autores estemos "regalando" nuestro trabajo. Los autores estamos negociando los contratos, y en la medida en que vas vendiendo poco a poco más ejemplares, vas exigiendo más cosas, más adelantos, mejores condiciones. La causa de cobrar poco haciendo tebeos en España es tan sencillo como lo siguiente: que en nuestro mercado se vende mucho menos que en Francia, y por tanto no se pueden pagar las mismas tarifas, ni los mismos adelantos ni las mismas liquidaciones posteriores. No estamos hablando de un mercado subvencionado (aunque podría intentar conseguirse subvenciones, por supuesto, es un instrumento muy útil). Hablamos de un mercado libre, privado, sujeto a la ley de oferta y demanda. Es decir, sujeto a la COMPETENCIA. Y en este mercado, lo que sucede simplemente es que HAY BASTANTES MENOS LECTORES AQUÍ QUE EN FRANCIA. De momento.
Subrayo el
de momento. Quiero decir que sí existen excepciones que apuntan a la posibilidad de ampliar el mercado español de lectores. Porque fenómenos como ARRUGAS (unos 20.000 ejemplares vendidos en España, cifra arriba cifra abajo, y subiendo) demuestran que el techo de lectores se puede romper, que de hecho se puede romper mucho; que se pueden conseguir lectores nuevos, en definitiva. A base de buenos tebeos, por supuesto. Y 20.000 ejemplares vendidos es ya bastante dinero, son liquidaciones sustanciosas las que le han llegado a Paco Roca, las que le seguirán llegando. Nadie le está "robando" su dinero, al contrario. Como ha vendido mucho, va a cobrar proporcionalmente a sus ventas. Pero, claro, ARRUGAS de momento es un fenómeno prácticamente único. Hay otros autores cerca de él, Juanjo Sáez, Mauro Entrialgo o Manel Fontdevila tienen álbumes en el mercado que han superado la barrera de los 10.000 ejemplares vendidos, cosa rara.
De momento. Y esas ventas significan también unas liquidaciones más que decentes. Yo confío que a medio plazo ese fenómeno no sea tan raro sino bastante más habitual. Y lo creo en serio porque pienso que se va a conseguir.
Pero, para llegar a ese momento, hace falta que los Rubines, los Juanjos, los Mauros, los Duranes, los Juacos, los Trujillos, los Miguel Ángel Martines, los Maneles, los Max, los Giménez, los Gallardos, los Monteys, los Alcázar, los Brieva y todos los demás (perdonad pero no puedo nombrar a todos; tampoco me olvido de los que lo intentaron en su momento en el mercado español, caso de Jaime Martín, Sergio Bleda, Mateo Guerrero y de muchos otros, antes de dar el salto al mercado extranjero) que seguimos publicando tebeos españoles en España sigamos haciéndolos e intentando generar ese mercado de lectores. Un mercado que no se hace de un día para otro. Sino poco a poco, de año en año. Por eso me ha parecido un despropósito lo que ha sucedido esta semana. Que alguien que está currando para Francia u otros países europeos (lo cual me merece todos los respetos del mundo, lo diré cuantas veces haga falta) cobrando 12.000, 15.000, 18.000, 20.000 o más euros por álbum, venga a decirle a un señor que puede estar ganando ahora mismo unos 2.000 euros por álbum en España (eso es un título con unas ventas pequeñas pero no desastrosas) que "vaya cara que tiene", que si es un "intruso" y un "esquirol" y que si está "regalando" su trabajo, lo siento, pero me parece el mundo del revés. No, perdona. Eres tú el que, por necesidad o por deseo propio, estás trabajando para Francia, otros países europeos o EEUU, lo cual me parece muy bien e insisto de nuevo: ME PARECE MUY BIEN. Sin condescendencia alguna lo digo, sólo faltaría. Es otra vía, otra posibilidad, otra manera de hacer tebeos, a tiempo completo si ese es tu deseo. Y hay gente trabajando para el extranjero que se gana la vida más que bien. Pero luego hay otros autores que seguimos confiando en las posibilidades de un mercado potente de producción propia, para un amplio número de lectores. En España. Y que seguimos trabajando en él. Alternando ocupaciones, por supuesto, porque no podemos vivir solamente de las ventas de esos tebeos españoles, ni mucho menos. De momento no existe ese ansiado mercado interno, pero la gente que publica en España, que publicamos,
estamos trabajando para que ese mercado exista. Entonces, que alguien que está trabajando para Francia, o para EEUU (lo cual, repito por cuarta vez, me parece estupendo y no tengo nada en contra de eso; el mercado ya es "global" y si uno puede trabajar para otro país, y quiere hacerlo, mejor para él, maravilloso), cobrando decentemente su trabajo (algunos más que decentemente), venga a cantarle las cuarenta a un autor que está sacando aquí, en España, un tebeo para mil, dos mil o como mucho tres mil lectores (y eso implica, me temo, pocas liquidaciones para el autor,
y para el editor), me parece completamente absurdo.
Y por cierto, ya para terminar con el asunto de alternar profesiones y ocupaciones laborales. Todo ese rollo de los "requisitos" profesionales para ser aceptado en el "club de los dibujantes" me ha parecido bochornoso. De gremios medievales, prácticamente. Primero se sugirió en comentarios que el "requisito" era pagar autónomos. Más tarde, que si dibujas por ejemplo en una productora de animación aunque estés contratado, y no como autónomo, de acuerdo, admitimos pulpo como animal de compañía. Pero, ojo, que si eres funcionario y además dibujas, colega, no entras en nuestro club selecto del dibujante. Para rematar la faena, un histérico vino a decirme aquí que a ver si es que no facturamos ni declaramos a Hacienda los ingresos por dibujar. Pero vamos a ver, ¿por quién me has tomado, por quiénes nos has tomado? ¿Y cómo te atreves a sugerir algo así en mi cara?
Sobre el tema "funcionariado", un par de puntualizaciones, y aquí hablo por mí. Yo no soy funcionario. Soy personal contratado, con todo lo que eso implica. No cobrar distintos complementos del funcionariado. Ahora mismo una gran parte de la plantilla docente de universidades es profesorado contratado. La ley del PP sobre universidades nos lo puso más difícil para llegar a funcionario. Pero, aunque fuese funcionario, voy a aclarar un par de cosas más. Primero, en contra de lo que suele pensarse hoy día no es fácil llegar a funcionario sino todo lo contrario, no te toca precisamente en la lotería. Y cuando llegas, si llegas, ser funcionario implica también cobrar poco dinero. Cobras seguro, vale, pero poco. Rico no te haces precisamente. Lo que pasa es que mucha gente en este país raja de la función pública y piensa que ningún funcionario trabaja (cosa que es MENTIRA), pero luego toda la clase media va a la enseñanza pública, a la sanidad pública (teniendo en cuenta en qué condiciones trabaja a veces el personal sanitario, y LO QUE COBRA por ese trabajo; así hay tantos médicos y enfermeros huyendo a trabajar a otros países comunitarios), va a la Administración para cualquier trámite, usa las carreteras públicas, llama a la policía porque el vecino hace mucho ruido. Para todo eso hacen falta funcionarios, o personal contratado por la Administración. Y sin ellos, nos quedaría "El Corte Inglés" (para entendernos) para gestionarlo todo. No sé si me explico. Yo sí creo en el Estado, y en el servicio público. Todo lo demás me parece, además de buscar chivos expiatorios para los problemas propios, ignorar qué significa el mercado privado, qué significa dejar todo el espacio colectivo al libre mercado, ignorar en definitiva qué significa el Estado para los intereses generales, los de todos, especialmente los más desfavorecidos. Ignorar qué significa LO PÚBLICO. Ahora mismo, con la recesión mundial que tenemos encima, podemos comprobar de primera mano qué consecuencias implica la retirada del Estado (y sus funcionarios) dejando el campo libre al sector privado. Ya hemos visto la que ese sector ha liado.
P.D. Un cordial abrazo, Sergio Bleda y amigos.