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domingo, 12 de agosto de 2018

la acción que importa

Hace dos noches empecé a ver Kill Bill vol. 2 en la televisión. La empecé a ver como tantas veces hacemos, solo por el placer infantil de la reiteración, porque la he visto como cuatro o cinco veces. Es por eso que los niños siempre piden ver una y otra vez la misma película: porque ya se saben el cuento, y el placer está en anticipar lo que va a ocurrir precisamente porque ya lo conocen; es un ejercicio de control sobre el relato, es decir, sobre el “mundo”. El caso es que, conforme la volvía a ver, descubría que no me acordaba de la mitad de lo que creía recordar —mis recuerdos la confundían con el primer vol. de Kill Bill— y la terminé viendo entera. No es una película breve precisamente. Pero no pude parar hasta el final porque, en efecto, es muy buena.

Dejando aparte ahora lo más obvio, cómo Tarantino hace estilo personal a base de juntar chatarra que encuentra en los vertederos de la serie B blablabla, lo más mejor que hay en esta película es, para mí, cómo Quentin & Uma hablan de amor a través de los clichés del cine de acción, sinónimo por supuesto de “violencia”. El último capítulo, el showdown final entre Beatrix Kiddo y Bill, es poesía pura, cuando el relato revela al fin sus cartas y explica lo que tan valientemente ha ocultado hasta ese momento, obligando hasta entonces al espectador a “creer” en la narración sin saber realmente las motivaciones personales que existían detrás de una historia de amor / odio / venganza tan desaforada como esta. La hija perdida y reencontrada, la mujer de acción librándose del yugo de su amor hacia un amante-padre severo, etc. El juego de matar y morir con pistolas de juguete, la escena preparando los sandwiches, el speech sobre “el verdadero disfraz de Superman” en boca de David Carradine (robado por el listo de Tarantino de un ensayo de Jules Feiffer de 1965, para eso sirve leer sobre cómics; lo expliqué aquí), el suero de la verdad para que la antigua novia “hable” a su amante sin mentirle sobre su relación, etc.

Nada es evidente del todo y el tono alegórico está ahí, es sutil y admite diversas lecturas, entre ellas acerca de las oscuras complejidades del amor en una relación de maltrato (tiene tela que, siendo esta película de 2004, a Tarantino se le reprochara hace poco su supuesto “antifeminismo” por el papel de la mala en ‘Los odiosos ocho’). Tras el regodeo infantil con la brutalidad de tantas escenas anteriores de los dos volúmenes de Matar a Bill —Tarantino es tan divertido justo por eso: no se priva con hipocresía de adulto moralizante de disfrutar con lo que un niño aún asalvajado disfrutaría— de repente llega el melodrama y te pilla desprevenido; termina la película y entiendes por qué Kill Bill logra ser “una de acción” que importa de verdad. Bajo los clichés de violencia y aventura había sentimientos auténticos, reforzados justamente por estar contados a través de clichés de fantasía.
(Es lo que Zizek llamó “transubstanciación espiritual de los clichés vulgares” en uno de sus mejores ensayos, “David Lynch o el arte del ridículo sublime”, recogido en su libro Lacrimae Rerum, ahora reeditado por Debate)
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lunes, 30 de marzo de 2015

cómic en rockdelux abril 2015

Ya está en kioscos el número de abril de Rockdelux, con la habitual sección de cómic, en esta ocasión con dos páginas que incluyen:
—entrevista de Daniel Ausente a Simon Hanselmann,
—reseña amplia de  Barcelona. Los vagabundos de la chatarra, de Jorge Carrión y Sagar (Norma), por Eloy Fernández Porta,
—y artículo de Raúl Minchinela sobre los cómics digitales de Panel Syndicate.com: 
The Private Eye, de Brian K. Vaughan, Marcos Martín y Muntsa Vicente, y ¡Universo!, de Albert Monteys.

También hay reseñas de
Lo mejor de Unas lesbianas de cuidado, de Alison Bechdel (Reservoir Books), por Gerardo Vilches,
André el gigante. Vida y leyenda, de Box Brown (Astiberri), por Daniel Ausente,
—el debut editorial de Sapristi con Matar a mi madre, de Jules Feiffer (reseña de Gerardo Vilches),
—el nuevo Miguel Brieva, Lo que (me) está pasando (Reservoir Books), por JuanP Holguera,
—y el último Riad Sattouf, El árabe del futuro (Salamandra).

(La revista impresa acaba de llegar a kioscos, por eso subo las páginas en pequeño; diseño de Rockdelux: Nacho Antolín)

domingo, 24 de enero de 2010

THE SPIRIT



“THE SPIRIT”
Dir. Frank Miller. Con Gabriel Macht, Eva Mendes y Scarlett Johansson.

Tras el fulgurante éxito cinematográfico de Frank Miller como co-director junto a Robert Rodriguez (“Sin City”) y como objeto de adaptación por Zack Snyder (“300”, también conocida como “¡Esto es Esparta!”), parecía lógico elegirle para llevar al cine el viejo tebeo de Will Eisner. Al fin y al cabo, “The Spirit” fue una poderosa influencia en los cómics del joven Miller.

Su debut en solitario como director –también firma el guión- es una película extraña, arriesgada y excesiva. En muchos aspectos “The Spirit” resulta fiel al original, quizás demasiado para su propio bien teniendo en cuenta el gusto actual por el “realismo” oscuro: el tono de farsa y el humor bufo, las peleas de cartoon y las sobreactuaciones, todo eso ya estaba en el Spirit de Eisner. Pero, como autor de fuerte personalidad, Miller introduce sus temas habituales, en particular su relectura del sacrificio heroico desde una estética que hunde orgullosamente sus raíces en los clichés de la cultura popular más bajuna. El mundo milleriano es mítico e irreal, o más bien hiperreal: su Central City no está ambientada del todo en los años cuarenta ni del todo en el presente, sino en algún lugar mental del imaginario colectivo. Y su cine, como sus tebeos recientes, va a contracorriente de casi todo lo que se hace ahora. No quiere ser realista y exhibe su condición de simulacro mientras los personajes sobreactúan –los actores están estupendos- recitando diálogos tan exageradamente pulp que lindan con la autoparodia. La realización es chocante y radical, más que en “Sin City”: Miller planifica sin mover apenas la cámara y monta como si se tratase de “viñetas” en movimiento. Hay hallazgos visuales potentes, pero también un ritmo desmayado, escenas más largas de lo que debieran, chistes que no siempre tienen gracia y pasajes en los que el filme se precipita en el pastiche kitsch (mención especial para el momento Paz Vega). Supongo que, como otras veces, a Miller el salto sin red le habrá valido la pena. Otra cosa es si al espectador también.

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WILL EISNER Y VARIOS AUTORES
“Lo mejor de The Spirit”
NORMA

Si uno no está siguiendo “Los archivos de The Spirit” (Norma, 12 tomos por ahora), esta selección de historias es perfecta para conocer la serie. Bajo la batuta creativa del neoyorquino Will Eisner (entre sus distintos colaboradores brilló el guionista Jules Feiffer), “The Spirit” (1940-1952) fue un laboratorio de experimentación formal que integró en el lenguaje del cómic influencias del cine negro y las comedias románticas, la radio, el diseño o la publicidad, aportando de paso a los tebeos un buen puñado de recursos narrativos. Leída hoy puede antojarse, según se mire, ingenua o políticamente incorrectísima: negritos bufones (Ebony), mujeres en celo detrás de Spirit (todas) y una novia cornuda que le aguantaba todo. Atrevida en sus cambios de registro, del slapstick al drama social o policiaco y de ahí al fantástico, la serie se adelantaba a su tiempo cuando el héroe cedía el protagonismo a la gente corriente. Es el caso de historietas inolvidables como “El asesino” (1946) o “El desfalcador” (1949), ambas en esta antología. Incluye también la muy romántica “Sand Saref” (1950), doble historia que sirvió de base a Frank Miller para idear en 1981 a su Elektra, y ahora para “The Spirit”, la película.

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(dos reseñas que publiqué hace ahora un año en Rockdelux, una en la sección de cine sobre la recién estrenada entonces película THE SPIRIT, y la otra en la sección de cómic, sobre la antología del SPIRIT de Eisner que sacó Norma aquellas navidades)

Más

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DOS HOMBRES Y UN PERSONAJE

Artículo sobre The Spirit, Eisner y Miller en ABCD, enero 2009, por Santiago García

sábado, 19 de diciembre de 2009

PUNTOS DE SUTURA

“David Small evoca hermosamente el mundo científico loco de los 50, una época en que todo el mundo creía que la ciencia podía arreglarlo todo. Small es un cordero inocente, un chico sensible atrapado en una situación de pesadilla. Sus padres y su abuela son realmente espeluznantes. Capturando el lenguaje corporal y con expresiones faciales sutiles, STITCHES se convierte en las manos hábiles de Small en una historia poderosa, una autobiografía cargada de emociones".
--Robert Crumb

Si lo dice el tío Bob, habrá que leer STITCHES: A MEMOIR..., una novela gráfica de David Small que en España será publicada por Mondadori en febrero de 2010. Otra opinión sobre el cómic:

"Como el niño en esta novela autobiográfica mi primera lectura de STITCHES me dejó sin habla. E impresionado. David Small se nos presenta con un profundo y conmovedor regalo de la literatura gráfica que tiene el aspecto de una película y se lee como un poema. Escueto en palabras, imágenes dolorosas, Small, en un estilo de amenaza seca, nos atrae a la vida de un niño que no te gustaría vivir, pero no puedes dejar de leer. Desde su primera línea de cuatro páginas, "Mamá tenía su pequeña tos", sabemos que estamos en manos de un maestro".
-- Jules Feiffer

Y otra más:

"STITCHES de David Small es un título apropiado. Con precisión quirúrgica, el autor penetra en el pasado y, con gran arte,en los sellos de la herida infligida a un niño por padres crueles y faltos de amor. STITCHES es tan intensamente dramática como una novela en grabado de la época del cine mudo y tan fluido como un manga japonés contemporáneo. Abre un nuevo camino para las novelas gráficas".
--Francoise Mouly

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un adelanto de 23 páginas

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(gracias, tio berni)

martes, 1 de diciembre de 2009

LA VIDA INTERIOR


PEANUTS fue uno de los primeros cómics de la historia que no intentaba mostrar la peripecia exterior, las aventuras visibles de los personajes, su ir y venir, sino más bien su vida interior. PEANUTS, una tira de prensa nacida en 1950, aspiraba a través de lo que su autor Charles Schulz denominó "pequeños incidentes" -en muchas tiras no había algo que pudiera llamarse gag, o al menos un gag convencional- a evocar sensaciones y sentimientos: lo invisible, lo intangible, lo psicológico. Schulz hablaba con un humor abstracto de la perpetua insatisfacción adulta, del sentimiento de soledad, de la necesidad de recibir un cariño que nunca resulta suficiente, del afecto no correspondido, del malestar vital de no sentirse a gusto donde uno está, con lo que uno tiene y con lo que hace en la vida. La gracia estaba en que no expresaba todo eso de forma directa sino oblicua, indirecta, alusiva. Para empezar esos sentimientos tan adultos lo expresaban niños, y se expresaban a través de pequeños gestos y situaciones (los "pequeños incidentes"), a veces prácticamente mudos. Schulz manejaba recursos narrativos muy de tebeo basados en la repetición de viñetas, gestos, tipologías de personajes y escenarios, a menudo variaciones sobre la misma base cuya mecánica, alterada en cada tira, producía por acumulación un efecto global donde el todo era más (mucho más) que la suma de la partes. Los recursos podían ser tradicionales, pero el resultado no lo era. Era novedoso, innovador, único. Entre esos recursos de tebeo estaba desde luego el propio dibujo, un dibujo prodigioso por todo lo que era capaz de expresar desde una síntesis tan extrema, insólita en su momento (otros autores de prensa de los cincuenta se quejaron porque Schulz empezaba a ganar más que ellos dibujando mucho menos). Un dibujo mínimo, "caligráfico", tan equilibrado y bien resuelto que resulta imposible de imitar. Lo más llamativo es que Schulz llegó a esa extrema síntesis en gran parte por necesidades comerciales, debido a imposiciones industriales derivadas del soporte y el formato: para vender mejor PEANUTS a los periódicos, la agencia que contrató a Schulz redujo las dimensiones de la tira a un tamaño inferior al habitual, y Schulz tuvo que buscar la forma de que sus pequeñas viñetas (que también eran de tamaño regular, todas iguales y casi cuadradas para que pudieran remontarse, en horizontal o en vertical según las necesidades de cada periódico) destacaran en las páginas de los diarios que las publicaban. Descubrió que cuanto menos dibujaba, cuanto más simplificaba personajes y fondos, mejor se veían las tiras en las atiborradas páginas de los periódicos. Pero en esa síntesis gráfica había otro hallazgo. El dibujo es forma, pero la forma también es contenido, y por eso el dibujo de Schulz es inseparable de la esencia de PEANUTS. En ese decir lo más con lo menos estaba el tono de la tira.

Realizada durante cincuenta años seguidos por Schulz, solo y sin ayudantes (es difícil imaginar la visión artística que se necesita para eso, la vocación, la confianza en lo que se hace, o la necesidad de hacerlo), PEANUTS es por encima de cualquier otra cosa un tono, un paisaje mental, un sentimiento abstracto. Creo que entre los contemporáneos de Schulz, al menos a finales de los cincuenta, los hallazgos en ese terreno en el cómic sólo pueden compararse a los de Jules Feiffer. Probablemente fue en ese tono donde Schulz consiguió conectar con su público, porque ese humor sutil y abstracto es lo que dotaba a la tira de múltiples lecturas, tantas como quisiera cada lector. Un público que, he aquí lo más significativo, llegó a sumar muchos millones de personas de todo el mundo porque PEANUTS constituyó un fenómeno masivo y comercial sin parangón en la historia del cómic. Me pregunto cómo hay gente que puede decir hoy día, despectivamente por supuesto, que PEANUTS es una tira "para gafapastas", como he visto por ahí más de una vez. Está claro que quien afirma eso no se da cuenta de que está llamando "gafapasta" a medio mundo literalmente, a muchos millones de personas que en su día leyeron y disfrutaron las tiras de Carlitos y Snoopy en los periódicos. A lo mejor resulta que el rarito, el marginal, el friki, el "gafapasta" en suma (pues todo eso es lo que implícitamente se le quiere decir a alguien cuando se le llama gafapasta "cariñosamente"), es él y no los demás. Aunque no use gafas de pasta. Pero sobre este último tema, de rabiosa actualidad ahora mismo, volveré en otro post.

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Cuelgo aquí un video donde David Michaelis, biógrafo de Schulz, explica por qué le interesó contar la vida del autor de PEANUTS. Subtitulado al español por Óscar Palmer, editor en España del libro de Michaelis:


jueves, 12 de noviembre de 2009

USTED CREERÁ QUE UN HOMBRE PUEDE VOLAR

HACE 70 AÑOS, EN UN TEBEO QUE LLEVABA FECHA DE PORTADA DE JUNIO DE 1938, NACÍA SUPERMAN, EL HOMBRE DE ACERO. EL PRIMER SUPERHÉROE DE LA HISTORIA ESTABA DESTINADO A CAMBIAR LA INDUSTRIA DEL CÓMIC AMERICANO, PERO TAMBIÉN LA MITOLOGÍA DEL HOMBRE CONTEMPORÁNEO.


“SUPERMAN NO SE CONVIRTIÓ EN SUPERMAN. Superman nació Superman”
-decía Bill, el personaje interpretado por David Carradine, en la película de Quentin Tarantino Kill Bill Vol. 2 (2004)-. “Cuando Superman se levanta por la mañana, es Superman. Su traje con la gran S roja es la manta que le envolvía siendo un bebé cuando los Kent le encontraron. Ésa es su ropa. Lo que lleva Clark -las gafas, el traje de negocios- es el disfraz de Superman para integrarse entre nosotros. Clark Kent es como Superman nos ve a nosotros. ¿Y cuáles son las características de Clark Kent? Es débil… Es inseguro… Es un cobarde”. En realidad Tarantino había sacado la idea de un ensayo de 1965, del escritor e historietista Jules Feiffer, donde afirmaba que lo que hacía único a Superman respecto a la legión de imitadores que le siguieron luego era el concepto de su alter ego. A diferencia de otros superhéroes –Batman es Bruce Wayne en la vida real, Spiderman es Peter Parker, etc.-, el apocado Clark Kent no era la identidad real de Superman, sino justo al contrario, y por eso mismo amamos al personaje. Porque su identidad falsa era la nuestra verdadera. Y bajo aquel tipo pusilánime se ocultaba un héroe de perfecta omnipotencia capaz de salvar el mundo.

LA LLEGADA DE SUPERMAN. El guionista Jerry Siegel (1914-1996) y el dibujante Joe Shuster (1914-1992) admitieron en vida que cuando crearon a su superhombre volcaron en él fuertes deseos de realización. Ambos eran norteamericanos, hijos de emigrantes judíos e intentaban trabajar en la emergente industria del comic book. Su personaje llamó la atención a un editor de Nacional, la actual DC, que incluyó su primera historieta en el número 1 de Action Comics (1938). Cuando el jefazo de la editorial vio en el tebeo ya impreso a aquel extravagante gimnasta con calzón por encima de las mallas, le pareció tan ridículo que ordenó que no lo sacaran más en portada. Pronto cambiaría de parecer al comprobar que Action Comics duplicaba sus ventas y que, a pesar de contener historias de distintos personajes como era usual entonces, los lectores lo pedían en el quiosco como “el cómic de Superman”.

CAMPEÓN DE LOS OPRIMIDOS. Aquel primer Superman era un hijo de la Gran Depresión, un justiciero rudo y populista que luchaba contra especuladores, maltratadores de mujeres, empresarios corruptos y políticos ídem. Ya en su primera historieta estaban presentes la identidad secreta de Clark Kent, su compañera periodista Lois Lane y el origen extraterrestre de Superman. Éste era descrito como el hijo de un científico de “un planeta distante destruido por su vieja edad” –luego bautizado como Krypton- que fue salvado por su padre al enviarle en una nave a la Tierra. Aunque el Hombre de Acero era casi invulnerable y estaba dotado de una tremenda fuerza, al principio no volaba. Daba enormes saltos por encima de los edificios.

EL PRIMER SUPERHÉROE. Siegel y Shuster eran dos muchachos fascinados por los pulps de aventureros y de ciencia-ficción, por mitos clásicos como Hércules o Sansón y por cómics de prensa como Popeye, de E. C. Segar, o Flash Gordon, de Alex Raymond. Probablemente sin ser conscientes del momento histórico que protagonizaban, Siegel y Shuster habían materializado una idea que andaba flotando en el aire: habían inventado el primer superhéroe, una actualización del mito del superhombre al gusto de la cultura de masas alumbrada por la civilización industrial del siglo XX. Un mito con denominación de origen estadounidense, como el imperio que dominó el mundo durante ese siglo.

TIPOS DISFRAZADOS. El fulgurante éxito de Superman inauguró la hoy conocida como Edad de Oro del comic book americano, cuando los tebeos de superhéroes vendían millones de ejemplares al mes y constituían el principal entretenimiento popular antes de la llegada de la televisión. Convertido en icono nacional, durante los cuarenta el Hombre de Acero protagonizaba portadas propagandísticas contra el Eje de la II Guerra Mundial mientras, en la Alemania nazi, Goebbels denunciaba los “orígenes judíos” del personaje. En los tebeos, las derivaciones de Superman se multiplicaban en nuevos "tipos disfrazados", que es como se les llamaba entonces porque la palabra superhéroe aún no se usaba. El nuevo género, probablemente el único que ha inventado el cómic, surgió tras la estela de Superman: entre 1939 y 1941aparecieron Batman, Flash, Wonder Woman, Capitán América, Capitán Marvel y muchos otros. Este último llegó a superar a Superman en ventas y fue motivo de una demanda de DC por plagio, resuelta finalmente con un acuerdo extrajudicial.

SUPERFRANQUICIA. Al poco de su aparición, Superman ya generaba un potente merchandising además de protagonizar series de radio y cine y, ya en los cincuenta, uno de los mayores éxitos televisivos del momento. Aquellos seriales le convirtieron en un fenómeno de masas e introdujeron nuevos elementos en la mitología supermana, rápidamente incorporados al cómic. Fue en la radio y en los fabulosos dibujos animados del Estudio Fleischer donde empezó a volar y donde se acuñó la frase “¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¡No, es…!” Décadas después, varios largometrajes relanzaron al personaje en un momento en que andaba de capa caída: el Superman (1978) de Richard Donner no es sólo una película de gran encanto, también sigue siendo el principal modelo de referencia para el cine de superhéroes moderno. Le siguieron tres secuelas progresivamente decadentes hasta la reciente Superman returns (2006) de Bryan Singer, una apagada superproducción que no cosechó el éxito esperado. Tampoco han faltado nuevas series televisivas como la exitosa Smalville (2001), dedicada a los años mozos y pueblerinos de Clark Kent… y de su enemigo el archicalvo Lex Luthor.

CREADO POR JERRY SIEGEL & JOE SHUSTER. Los creadores de Superman habían renunciado a todos los derechos sobre el personaje a cambio de los 130 dólares que cobraron por su primera historieta. En 1947 intentaron en vano recuperar el copyright en los tribunales; como represalia DC les despidió y Superman fue continuado por otros autores. La humillación fue completa porque sus nombres fueron retirados de los créditos y durante tres décadas no vieron un solo centavo de los ingentes beneficios que daba su creación. Tras posteriores demandas igualmente desestimadas, un amargado Jerry Siegel envió en 1975 un comunicado a la prensa donde “maldecía” la película de Superman que se estaba preparando y aireaba el trato dispensado por la compañía a los dos autores. Ambos ya eran sexagenarios, Siegel era un modesto empleado y Shuster estaba prácticamente ciego. Las protestas de profesionales del cómic y el temor a la mala publicidad lograron que DC les otorgara a ambos una pensión vitalicia y les volviese a acreditar en cualquier producto relacionado con Superman. En marzo de 2008 se resolvió una nueva demanda de la viuda e hija de Siegel donde al fin se les reconoce, dentro de ciertos límites, la mitad del copyright sobre el material de Action Comics 1.

EL HÉROE DE LAS MIL CARAS. Además de ser uno de los iconos estadounidenses más reconocibles, Superman ha sobrevolado el imaginario colectivo de varias generaciones -son ya 70 años de narración ininterrumpida en los tebeos, un fenómeno insólito en cualquier otro medio- hasta elevarse a la categoría de mito moderno. No pocos ensayistas han visto en ese mito resonancias bíblicas, especialmente de Moisés y Jesucristo. Como este último, Superman tenía un padre celestial que le envió a nuestro mundo y unos padres terrestres que le adoptaron, unos modestos campesinos sin hijos. Como Jesucristo también, Superman es un dios hecho hombre, un mesías capaz de hacer milagros que ha venido a salvar a la humanidad. Bajando al papel impreso del cómic, el mito ha pasado por diversas reencarnaciones: de la rudeza populista e ingenua que le imbuyeron Siegel y Shuster a la comicidad que obtuvo por influencia del Capitán Marvel, su rival en los quioscos, y de ahí a la fantasía desatada de finales de los cincuenta y primeros sesenta. En esos años de la llamada Edad de Plata, guionistas como Otto Binder o Bill Finger y dibujantes como Wayne Boring -definidor del look clásico de Superman- o Curt Swan proporcionaron, bajo la dirección del editor Mort Weisinger, un festival de situaciones imposibles para maravillar al lector.

De esa época datan elementos básicos de su mitología como la Fortaleza de la Soledad, Supergirl, el Superman Bizarro, la ciudad embotellada de Kandor o las “historias imaginarias”, un truco de los guionistas que Umberto Eco señaló en sus ensayos de Apocalípticos e integrados (1965) como un mecanismo que conseguía mantener incombustible el mito. Según Eco, las historias alternativas, la sucesión de historias del presente de Superman con las de Superboy -el pasado del personaje-, los viajes al futuro donde ambos se encontraban, etc., conseguían que en el imaginario del lector no existiese una cronología clara y lineal de la vida de Superman que progresara en el tiempo aproximándolo a su muerte. Así, al terminar cada historia todo quedaba como al principio.


EL SUPERMAN CONTEMPORÁNEO. En los setenta sus superpoderes eran tan inmensos que resultaba demasiado difícil idear nuevas amenazas. El guionista y dibujante John Byrne los recortó en su refundación de 1986, una saga donde remozó a Superman y transmutó a Lex Luthor, antiguo científico loco, en empresario sin escrúpulos.

Poco antes el guionista Alan Moore, a punto de embarcarse en la célebre Watchmen junto a Dave Gibbons, contó el final del viejo Superman en una soberbia “historia imaginaria” que dibujó el clásico Curt Swan. En ella se enfrentaba a los sospechosos habituales, de Lex Luthor a Bizarro pasando por Brainiac, y durante la encarnizada batalla final asistía al sacrificio de buena parte de la “Superfamilia”: Jimmy Olsen, Lana Lang y Krypto el superperro. Para vencer, Superman rompía su promesa de no matar y terminaba renunciando a sus poderes para llevar una vida normal de casado junto a Lois Lane. La historia llevaba el bonito título de ¿Qué le sucedió al Hombre del Mañana? (1986) y pudo ser perfectamente el final del personaje. Por supuesto, no lo fue. Por las mismas fechas, Frank Miller convertía a Superman en un agente gubernamental que se ocupaba del trabajo sucio de la guerra fría, al menos hasta que Batman terminaba enfrentándose a él en la gloriosa El regreso del Señor de la noche(1986). En su no menos gloriosa secuela de 2002, El Señor de la noche contraataca, Superman era ya un títere al servicio de los planes del anarcoterrorista Batman para derrumbar el orden establecido. En estos últimos años, Grant Morrison y Frank Quitely han reconstruido el mito en All Star Superman , una visión moderna y a la vez respetuosa con el pasado del personaje que homenajea sus aventuras de la Edad de Plata.


EL HOMBRE DEL MAÑANA. Probablemente por influencia del modelo que instauró Marvel desde mitad de los sesenta, en la historia oficial de Superman hace tiempo que sucedieron hechos irreversibles. Este moderno mesías de capa roja incluso ha sufrido un ciclo de muerte y resurrección en la saga La muerte de Superman (1992), mientras luchaba contra un monstruo bautizado muy apropiadamente Doomsday, Día del Juicio Final. Tras resucitar, Superman se casó -esta vez no en un "relato imaginario"- con Lois Lane, eternamente enamorada del superhombre aunque despreciara al hombre, Clark Kent, creyendo que eran dos personas distintas. Extinguido ya el ménage à trois desde que Lois confirmó la identidad real de su amado, consumado su amor e incluso institucionalizado por el matrimonio, no parece quedar nada por realizar en Superman. Todo en él se ha cumplido. Pero, como nos recordaba Eco, un mito debe mantenerse inconsumible si quiere continuar siendo un mito. Claro que con una gran compañía de por medio dispuesta a seguir sacando rendimiento al producto, nunca se sabe qué sorpresas nos deparará el Hombre del Mañana.

5 CURIOSIDADES SOBRE EL HOMBRE DE ACERO

1. Homenajes cinéfilos. Jerry Siegel y Joe Shuster eran muy aficionados al cine, y se inspiraron en los actores Douglas Fairbanks y Harold Lloyd para el físico de Superman y Clark Kent, respectivamente. El nombre de Metrópolis, la ciudad que acogió a Superman, fue un homenaje a la película de Fritz Lang.


2. Las muchas muertes de Superman. Antes de su publicitada muerte (y resurrección) de 1992, Superman ya había muerto en otras ocasiones. Por ejemplo, en una sádica historia de 1961 donde Lex Luthor fingía reformarse y engañaba a Superman para asesinarle con un baño de rayos de kriptonita, mientras sus horrorizados amigos eran obligados a asistir al letal bronceado verde detrás de un cristal. “¡Bien, no hay que tomarlo todo tan a pecho! ¡Después de todo, ésta es sólo una historia imaginaria! ¡Y sólo hay una probabilidad entre un millón de que suceda de verdad algún día!”, menos mal que nos aclaraba el texto final.

3. La “maldición” de Superman. Varios sucesos macabros han generado la leyenda de que Superman trae la desgracia a quienes lo interpretan en la pantalla. George Reeves, protagonista de la exitosa serie televisiva de los cincuenta, terminó sus días en 1959 pegándose un tiro (aunque en el arma no se encontraron sus huellas), una turbia historia que inspiró la película Hollywoodland (2006). Christopher Reeve, sin s, interpretó prodigiosamente a Superman en cuatro películas y luego quedó paralítico tras caerse de un caballo; sucesivas infecciones le condujeron a una muerte prematura. Brandon Routh, el último Superman del cine, ha declarado que no cree en la supuesta maldición. El actor fue elegido por su parecido físico con Christopher Reeve.

4. El origen de los superpoderes. Al principio procedían de la “estructura física” de los kriptonianos, pero más tarde se explicó que nuestro Sol amarillo era la fuente de los poderes de Superman, y que por eso los perdía bajo un sol rojo como el que bañaba su extinto planeta natal.

5. El disfraz más tonto del mundo. A lo largo de los años se han ofrecido varias justificaciones de cómo era posible que nadie se diese cuenta de que Clark Kent era Superman. Unas de las más alambicadas y fascinantes se dio en una historieta de 1978 de Martin Pasko y Curt Swan: cuando iba disfrazado de Clark usaba “inconscientemente” su superhipnosis -un vestigio de la Edad de Plata- para proyectar una imagen “más débil y frágil”, efecto hipnótico que era “intensificado” por sus gafas porque estaban hechas con el plexiglás kriptoniano de la nave que le trajo a la Tierra. Pura lógica DC.

(Un artículo que publiqué en la revista Esquire España, nº 9, junio de 2008, con motivo del 70 aniversario de Superman)

jueves, 6 de agosto de 2009

LA ERA KIRBY

"Los superhéroes tienen la capacidad de llegar justo cuando más se les necesita. Y eso es lo que hizo Kirby. Siempre que la industria del cómic necesitaba que alguien le pateara el culo o le hiciera avanzar en una nueva dirección, allí aparecía Jack. Era como la caballería, pero con un lápiz".
Will Eisner

"El equipo que formaban Simon y Kirby devolvió la anatomía a los comic-books. No es que los demás artistas no dibujaran bien, pero nadie podía dotar de tal anatomía a un héroe como Simon y Kirby. Los músculos se extendían mágicamente, se reducían de forma asombrosa. Las piernas nunca estaban separadas menos de metro y medio cuando alguien soltaba un puñetazo. Cada viñeta era un explosión de miembros en repartos de miles de personajes; todos luchaban, saltaban, caían, se arratraban... La velocidad era clave. Una velocidad asombrosa, de vértigo".
Jules Feiffer, en THE GREAT COMIC BOOK HEROES

"No hubo una 'Era de los cómics Marvel'. Fue la era de Lee y Kirby. Por mucho que los críos como nosotros admiráramos a otros dibujantes, a otros guionistas, la cúspide de la creatividad de Marvel estaba en posesión única y exclusiva de aquel monstruo bicéfalo. Sólo los deconstruccionistas o los advenedizos más incompetentes discutirían el hecho de que Jack Kirby y Stan Lee no sólo fueron más allá de la tradición imperante por aquel entonces en los cómics, sino que la hicieron trizas. Recrearon un universo entero, marcaron un tono, un camino, una visión que otros talentos tan hambrientos como los suyos captaban a la perfección... y luego imitaban. Pero Kirby, por encima de todos los demás, fue el Nostradamus. Él pintó esa Capilla Sixtina de la historieta con un trazo que todos los demás han intentado imitar hasta el día de hoy. Nunca será lo suficientemente alabado por ello".
Harlan Ellison

"No creo que sea un accidente el que, en este punto de su historia, todo el Universo Marvel y todo el Universo DC estén basados o tengan sus raíces en los conceptos de Kirby".
Michael Chabon, en The New York Times

"Jack Kirby creó o co-creó algunos de los personajes más populares de los comic-books, incluidos el Capitán América, los X-Men, Hulk, los 4 Fantásticos, Thor el Poderoso, Darkseid o los Nuevos Dioses. Lo que es más importante, creó un nuevo lenguaje visual para los cómics de fantasía y aventuras. Hubo cómics de superhéroes antes de Kirby, pero la mayoría imitaba la puesta en página, grafismo y dinámica visual de las tiras de prensa. Casi todo lo que tendrían de diferente los comic-books nació en los años cuarenta en la mesa de dibujo de Jack Kirby".
Mark Evanier

"Lo que queda claro es que toda la fuerza del dibujo de Kirby, sus personajes y su narrativa, no eran apreciados por los expertos de los años ochenta. O al menos por los expertos que colaboraron en Fan Comics. ¡Menuda paradoja! La obra de Kirby había quedado grabada a fuego en decenas de miles de lectores que, por mediación de las peculiares ediciones de Vértice, disfrutaron de lo mejor de la Marvel de los años sesenta y setenta. Y aún así, parecía que Kirby no merecía consideración por parte de las “vacas sagradas” del cómic.

Pero la obra de Kirby podía con eso y con más. Poco a poco las cosas fueron cayendo en su sitio; la obra de Kirby se reeditaba continuamente en España con gran éxito, y aficionados y expertos empezaron a comentarla, analizarla y, sobre todo, apreciarla. Y creo que se puede afirmar sin temor a exagerar, que este libro es la culminación de ese proceso. Hacía falta que un testigo de primera mano nos explicara quién era Kirby, qué hizo, cómo lo hizo y por qué lo hizo. Que nos mostrara su evolución, sus dudas, su dedicación. Que expusiera claramente que Kirby es el Rey de los Cómics".
Alejandro M. Viturtia, en la edición española de KIRBY, EL REY DE LOS CÓMICS

Todas las citas las he sacado de citado KIRBY, EL REY DE LOS CÓMICS. Más extractos del libro de Mark Evanier, aquí.

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"Con la muerte de Jack Kirby termina una era. A los que nos dedicamos a esto, nos gusta utilizar la palabra “era”. Y se nos ha ocurrido media docena de nombres en la última docena de años. Pero una era muy importante ha llegado a su fin y, tengo que decirlo, no la llamaré la Era Marvel de los Cómics, porque lo mío no es recompensar el robo. La llamaré la Era Jack Kirby de los Cómics".
Frank Miller

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Jack Kirby (1917-1994)

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KIRBY IS HERE!

1930s

THE ROMANCE OF MONEY (1937)


JUMBO COMICS #1 (septiembre de 1938). JUMBO COMICS se producía en el taller de Will Eisner y Jerry Iger

JUMBO COMICS #3 (noviembre de 1938)

1940s

YOUNG ALLIES #1 (verano de 1941)

CAPTAIN AMERICA COMICS #7 (Octubre 1941)

DETECTIVE COMICS #65 (julio de 1942), portada de Jack Kirby y Jerry Robinson

STAR SPANGLED #9 (junio de 1942)

ADVENTURE COMICS #88 (Octubre de 1943)

HEADLINE #37 (septiembre 1949)

1950s

BOYS' RANCH #3 (febrero 1951)

YOUNG LOVE 22 (junio 1951)

YOUNG ROMANCE #41 (enero 1952)

BLACK MAGIC #11 (abril de 1952)

Portada no usada (circa 1952)

THE STRANGE WORLD OF YOUR DREAMS #1 (agosto 1952)

FIGHTING AMERICAN #1 (abril de 1954)

IN LOVE #1 (septiembre de 1954), Kirby y John Prentice

IN LOVE #3 (diciembre 1954)

FOXHOLE #4 (abril de 1955), portada no usada

FOXHOLE #6 (septiembre 1955)

BATTLEGROUND #14 (Noviembre de 1956)

STRANGE TALES OF THE UNUSUAL #7 (diciembre de 1956)

SHOWCASE PRESENTS #6 (Febrero 1957) ...CHALLENGERS OF THE UNKNOWN

ALL-STAR WESTERN #99 (Febrero 1958)

HOUSE OF SECRETS 11 (agosto 1958)

RACE FOR THE MOON #3 (noviembre 1958)

SKY MASTERS OF THE SPACE FORCE (tira de prensa diaria, 15 septiembre 1958)

SKY MASTERS OF THE SPACE FORCE (página de prensa dominical de 26 de abril de 1959)

CHALLENGERS OF THE UNKNOWN #8 (julio 1959)



ADVENTURES OF THE FLY #1 (Agosto de 1959)

KID COLT OUTLAW #86 (septiembre de 1959)

1960s

JOURNEY INTO MYSTERY #62 (noviembre 1960)


CLASSIC ILLUSTRATED #35 – LAST DAYS OF POMPEII (marzo de 1961)

AMAZING ADVENTURES #4 (septiembre 1961)

AMAZING ADVENTURES #5 (octubre 1961)

FANTASTIC FOUR #1 (noviembre 1961)

FANTASTIC FOUR #3 (marzo 1962)

THE INCREDIBLE HULK #1 (mayo 1962)

FANTASTIC FOUR #5 (julio 1962)

TALES TO ASTONISH #34 (agosto 1962)

STRANGE TALES #99 (agosto 1962)

FANTASTIC FOUR #6 (septiembre 1962)

TALES TO ASTONISH #35 (septiembre 1962)

JOURNEY INTO MYSTERY #81 (junio 1962)

JOURNEY INTO MYSTERY #83 (agosto 1962)

TALES OF SUSPENSE #35, noviembre 1962

TALES OF SUSPENSE #38, febrero 1963

TALES OF SUSPENSE #39, marzo 1963

THE AVENGERS #1 (septiembre 1963)

X-MEN #1 (septiembre 1963)

SARGENT FURY AND HIS HOWLING COMMANDOS #5 (enero 1964)

JOURNEY INTO MYSTERY #102 (marzo 1964)

THE AVENGERS # 4 (marzo 1964)

X-MEN #6 (julio 1964)

THE AVENGERS #8 (septiembre 1964)

X-MEN #9 (enero 1965)

FANTASTIC FOUR #40 (julio 1965)


STRANGE TALES #135 (agosto 1965)

FANTASTIC FOUR #42 (septiembre 1965)

FANTASTIC FOUR #43 (Octubre 1965)

FANTASTIC FOUR #44 (noviembre 1965)

X-MEN 14 (noviembre 1965)

FANTASTIC FOUR #45 (diciembre 1965)

Portada para THE AVENGERS #23 (diciembre 1965, Kirby y John Romita)

FANTASTIC FOUR #46 (enero 1966)

FANTASTIC FOUR #48 (marzo 1966)

FANTASTIC FOUR #49 (abril 1966)

FANTASTIC FOUR #50 (mayo 1966)


FANTASTIC FOUR #51 (junio de 1966)

FANTASTIC FOUR #52 (Julio 1966)

FANTASTIC FOUR #53 (agosto 1966)

FANTASTIC FOUR #57 (diciembre 1966)

THOR #137 (febrero 1967)

FANTASTIC FOUR #60 (marzo 1967)

TALES OF SUSPENSE #94 (octubre 1967)

FANTASTIC FOUR #67 (octubre 1967)

FANTASTIC FOUR #70 (enero 1968)

FANTASTIC FOUR #72 (marzo 1968)

CAPTAIN AMERICA #100 (abril 1968)

CAPTAIN AMERICA #102 (junio 1968)

FANTASTIC FOUR #75 (junio 1968)

FANTASTIC FOUR #76 (julio 1968)

CAPTAIN AMERICA #107 (noviembre 1968)

FANTASTIC FOUR Annual #6 (1968)

FANTASTIC FOUR #82 (enero 1969)

CAPTAIN AMERICA #109 (enero 1969)

CAPTAIN AMERICA #112 (abril 1969)

1970s


FANTASTIC FOUR #95 (febrero 1970)


ASTONISHING TALES #1 (agosto 1970)

SUPERMAN'S PAL JIMMY OLSEN #133 (octubre 1970)

NEW GODS #1, febrero 1971

SUPERMAN'S PAL JIMMY OLSEN #137 (abril 1971)

FOREVER PEOPLE #2 (mayo 1971)

FOREVER PEOPLE #3 (julio 1971)

IN THE DAYS OF THE MOB (1971)

MISTER MIRACLE (1971)

NEW GODS 6, diciembre 1971
NEW GODS #7 (febrero 1972)

SUPERMAN'S PAL JIMMY OLSEN #146 (febrero 1972)

MISTER MIRACLE #6 (febrero 1972)

MISTER MIRACLE #7 (abril 1972)

THE DEMON #1 (agosto 1972)

THE DEMON #2 (octubre 1972)

MISTER MIRACLE #10 (octubre 1972)

KAMANDI #1 (noviembre 1972)

WEIRD MISTERY TALES #3 (noviembre-diciembre 1972)

FORBIDDEN TALES OF DARK MANSION #6 (1972)

SANDMAN #1 (invierno de 1974)

OMAC #1 (octubre 1974)

OMAC #2 (diciembre 1974)

OUR FIGHTING FORCES #152 featuring THE LOSERS (enero 1975)

La primera portada que dibujó para FANTASTIC FOUR después de volver a Marvel (noviembre 1975)

CAPTAIN AMERICA #195 (marzo 1976)

CAPTAIN AMERICA #197 (mayo de 1976)

THE ETERNALS #3 (septiembre 1976)

Portada para MARVEL TWO-IN-ONE (octubre 1976)

CAPTAIN AMERICA #204 (diciembre 1976)

2001: A SPACE ODYSSEY #1 y #6 (1976, 1977)

CAPTAIN AMERICA #213 (septiembre de 1977)

THE ETERNALS #15 (septiembre 1977)

THE ETERNALS #19 (enero 1978)


DEVIL DINOSAUR (1978)


BLACK PANTHER #12 (1978)

MACHINE MAN #1 (1978)

1980s

CAPTAIN VICTORY AND THE GALACTIC RANGERS #1 (noviembre 1981)

SILVER STAR #1 (1983)

STREET CODE (1983)

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Webs y blogs con imágenes de Kirby (entre otros):

Entrecomics
Jack Kirby Museum
Jack Kirby Comics blog
Bully Comics
Ferran Delgado blog
999
Grantbrigde Street

Nota: no he acreditado cuando era el caso a los colaboradores de Kirby, ya en el dibujo ya en el guión, para aligerar de texto el post y reducirlo a las imágenes con su fecha correspondiente. Me refiero por ejemplo a su equipo creativo con Joe Simon durante los años cuarenta y cincuenta (Capitán América, Fighting American, los comic books románticos y un largo etcétera), o a su colaboración con Stan Lee en Marvel. Tampoco he acreditado el entintado, que a menudo no era del propio Kirby por razones de fechas de entrega sino de otros dibujantes: Joe Simon, Wally Wood, Dick Ayers, Syd Shores, Joe Sinnott, John Romita, Vince Colleta, Mike Royer, etc. Para más información sobre la vida y obra de Kirby, aquí