Mientras el cómic se mantuvo en el gueto especializado en el que se había metido desde la segunda mitad de de los setenta aproximadamente (especialmente en Estados Unidos, para salvar una industria que estaba perdiendo ya la cualidad de masas), el aficionado medio no protestó ni se resistió a la novela gráfica o a sus implicaciones ("cómic para adultos", etc.) cuando el término se popularizó en los medios a raíz de la primera ola de la novela gráfica, la que entre 1986 y 1987 provocaron MAUS, BATMAN THE DARK KNIGHT RETURNS y WATCHMEN. La prueba de ello es que ninguno de los que estuvimos allí, por lo menos yo, recuerda una reacción semejante contra la "novela gráfica" como la que estamos viendo ahora entre algunos (algunos) aficionados de toda la vida.

Tengo mi propia hipótesis para explicar el fenómeno. La mayoría de esas novelas gráficas de la segunda mitad de los 80 tenían que ver con el mundo de los superhéroes y la fantasía, o sea, les daban a los aficionados al cómic un material que podían apreciar; en todo caso servía para renovar su afición. Y si encima el término servía para "adultizar" a los superhéroes, para qué pedir más. ¡Podemos leer superhéroes sin que nos miren raro!, era un poco la idea (recuerdo ahora que hasta Alan Moore lo comentaba en una entrevista, lo traduje en este blog hace un año). Los placeres culpables de los aficionados adultos, leer tebeos de superhéroes, ya no eran tan culpables tras la publicación de novelas gráficas como BATMAN DKR, WATCHMEN y todo lo que vino detrás, a menudo encajable en el "revisionismo de superhéroes" (BATMAN: LA BROMA ASESINA, ARKHAM ASYLUM, etc.) o al menos en el género de fantasía o de horror relacionado más o menos con el universo superheroico (tomos recopilatorios de SWAMP THING, ORQUÍDEA NEGRA, HELLBLAZER, SANDMAN, etc.). La gran industria seguía dando a los aficionados "lo que querían", como venía haciendo desde los setenta a través del circuito de librerías especializadas, de modo que no había problemas si se querían usar términos nuevos (nadie clamaba por lo "acomplejado" del término novela gráfica, etc.).
"Y no creo que ese tipo de mentalidad del superhéroe haya parado realmente. Creo que tenemos que crecer un poco más.
Quiero decir, una de las cosas que me sorprende de la década de los 80, cuando tuvimos un montón de titulares que decían "Bam! Sock! Pow! Los Comic Books han crecido!"... No estoy de acuerdo con eso. En la década de los 80, tal como lo recuerdo, había algunos tebeos que estaban trabajando muy, muy duro, para intentar madurar, para hacer un trabajo mejor que los demás. Sin embargo, esos fueron solamente unos pocos cómics. La mayoría de los cómics eran lo mismo de siempre.
Después de cosas como Watchmen, sí, algunos de ellos se volvieron algo más oscuros, algo más desagradables, algo más pretenciosos. Pero todavía eran casi lo mismo de antes. No creo que los comics books crecieran a mediados de los 80.
Creo que la población, mucha de la cual sentía una profunda nostalgia por los cómics que habían leído de niños, se avergonzaban de ser vistos leyéndolos en el metro. Creo que lo que ocurrió a mediados de los años 80 con obras como Watchmen es que les dio una excusa para seguir leyendo Linterna Verde, ya que si antes la gente les habría mirado como si fueran subnormales por leer un tebeo de superhéroes, ahora que los cómics de superhéroes habían sido renombrados como "novela gráfica", se consideró sofisticado y de vanguardia ser visto leyendo un cómic, aunque sólo fueran un montón de viejas historias de superhéroes recopiladas en un tomo gordo. Parecía más maduro, no era necesariamente más adulto, pero se pusieron juntos de una forma que parecía más aceptable socialmente".
(
Alan Moore, 2009)

La novela gráfica actual, la de este segundo boom que arranca a comienzos de la última década, sí se ha salido del género y de la fantasía. Ofrece otro material que tiene que ver con la literatura y el cine de autor; con la realidad, la historia, la memoria y la autobiografía. Y ahora algunos (algunos) aficionados de toda la vida claman al cielo. De repente, hay una buena cantidad de cómics que no están producidos para contentarles a ellos, que no les dan material de género y de fantasía, y que, supongo que esto ya debe ser el colmo, tienen gran repercusión en los medios y buenas ventas en librerías generalistas (las cuales por cierto han servido a estas nuevas novelas gráficas para independizarse de las demandas del público de librería especializada). Ya no se trata de novelas gráficas como DKR o WATCHMEN (o LA BROMA ASESINA o ARKHAM ASYLUM). Se trata de JIMMY CORRIGAN, de AGUJERO NEGRO, de EPILÉPTICO o de PERSÉPOLIS. Un material que algunos (algunos) aficionados al cómic de toda la vida, significativamente, sí rechazan. Se quejan en los foros de que se dé "tanto bombo" a estos cómics, o de que tengan tan buenas críticas, o de que el término novela gráfica es de "acomplejados" (pero no lo era, al parecer, cuando fue usado por Corben o Eisner en los setenta, cuando lo usó Marvel a comienzos de los ochenta para sus álbumes lujosos de superhéroes, Marvel Graphic Novels, ni tampoco cuando se usó en 1987 para DKR o WATCHMEN y las novelas gráficas que siguieron su estela). Y, por supuesto, adoptan etiquetas despectivas como "cómics pretenciosos para gafapastas" para referirse a estas novelas gráficas.
A las de ahora. No a las de antes.