Nuevo Rockdelux en tiendas y kioscos, el de septiembre de este año que avanza lentamente a su fin (oooohhh). Entretanto, espero que hayáis pasado un buen verano. La sección de cómic de este mes de Rockdelux trae:
* entrevista (magnífica y a doble página) a Nazario, por Daniel Ausente, a propósito de la edición de Anarcoma. Obra gráfica completa (La Cúpula), libro que Ausente reseña igualmente en esta doble página.
* Reseñas de:
—El cumpleaños de Kim Jong-il, de Aurélien Ducoudray y Mélanie Allag (Astiberri), una ficción basada en testimonios de norcoreanos huidos de su país, reseñado por Isabel Cortés;
—la alegoría cósmica-superheroica post-Watchmen de Omega Men, de Tom King y Barnaby Bagenda, color de Romulo Fajardo Jr. (ECC), que reseña Miguel Ángel Oeste;
—El problema de las mujeres, una brillante sátira feminista a cargo de Jacky Fleming (Anagrama), reseñado por Laura Fernández;
—Carmen de Mairena. Una biografía, un libro “problemático” de Carlota Juncosa que no dejará indiferente a nadie, por complejidad y atrevimiento (Blackie Books), reseñado por una entusiasmada Mireia Pérez;
—Aventuras de un oficinista japonés, de José Domingo (Astiberri), nueva edición para un libro destacado del cómic español reciente que reseña Raúl Minchinela.
* Por último, la sección incluye el artículo “La Segunda Guerra Mundial (según el manga japonés)”, un texto donde servidor recorre brevemente algunos mangas destacados que han abordado la II Guerra Mundial, bien desde la ficción con trasfondo histórico (Adolf, de Osamu Tezuka), bien desde la historia, el testimonio y la memoria (Pies descalzos. Una historia de Hiroshima, de Keiji Nakazawa), con parada destacada en Shigeru Mizuki (Operación muerte y Hitler, este último reeditado ahora por Astiberri) y Nozoe Nobuhisa, cuyo manga Trágica derrota ha sido traducido en España hace pocos meses por ECC.
Y eso es todo, amigos. El próximo mes en Rockdelux, una entrevista a una autora internacional de reciente actualidad más todas las reseñas que quepan en una doble página. Hasta entonces.
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viernes, 8 de septiembre de 2017
miércoles, 24 de diciembre de 2014
vuelve, a casa vuelve...
En estas fechas tan señaladas, qué mejor que volver a la gran casa del cómic para leer o regalar algún título. Ahí van algunas recomendaciones.
ESOS EXTRAÑOS JAPONESES
El día después de la muerte de Osamu Tezuka (1928-1989), un artículo en la prensa japonesa se preguntaba por qué los nipones amaban tanto los cómics: “La visión de los pasajeros en el tren de cercanías, todos leyendo revistas semanales de cómic, impacta a la mayoría de extranjeros como algo extraño”. El artículo se interrogaba entonces por qué la gente de otros países no leía tantos cómics como los japoneses, y concluía con cierta candidez: “una de las respuestas es que ellos no tuvieron un Osamu Tezuka”. Dejando aparte ahora el papel capital que tuvo este prolífico autor en la emergencia del manga como industria de masas tras la II Guerra Mundial, lo que en realidad pasmaba a esos “extranjeros” en Japón, como bien indica la estudiosa Natsu Onoda Power en su libro sobre Tezuka, ‘God of Comics’, era ver a adultos leyendo cómics en su trayecto cotidiano hacia el trabajo.
Mi artículo para Paseo de Gracia | Passeig de Gràcia sigue en este enlace
miércoles, 24 de marzo de 2010
BLACK JACK
Osamu Tezuka, el dios del manga, estudió medicina aunque nunca la practicó. Al menos eso creía hasta ver esta especie de "folleto médico" que me acaba de enviar Luis Bustos. Bustos, experto en (no seáis mal pensados) Tezuka, dice que sí. Que es él. Yo también lo creo. ¿Y vosotros? MY DREAM, reza la cabecera del "folleto". He tenido un sueño. Nunca termina uno de conocer la inabarcable trayectoria de monstruos del cómic como éste.Fuente imagen
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Luis Bustos,
OSAMU TEZUKA
sábado, 2 de enero de 2010
¡GEKIGA!
Anoche acabé los dos tomos, 800 paginazas en total, de UNA VIDA ERRANTE (Astiberri, 2009), la autobiografía profesional de Yoshihiro Tatsumi (Osaka, 1935) que narra sus inicios juveniles en el manga durante la posguerra japonesa hasta el final de la década de los cincuenta. El tebeo me ha parecido apasionante, quizás la obra de su vida, y quería comentar algunos aspectos de todo lo que cuenta, que es mucho, muchísimo, por lo menos aquello que más me ha llamado la atención cuando no conmovido profundamente. Para empezar, la constante lucha interior de Tatsumi (o su sosias, porque su personaje aparece rebautizado en el tebeo como Hiroshi Katsumi) entre sus deseos de servir a la industria que le da de comer haciendo tebeos comerciales y sus necesidades creativas y artísticas. Es una batalla que debe librar contra las fechas de entrega y los formatos impuestos, destacando en este sentido su búsqueda de espacio: de más páginas para contar con más viñetas y así poder "plasmar mejor el aspecto emocional".Por esta razón Tatsumi sentía predilección por el formato de tomo (tomos que hace cincuenta años se publicaban con normalidad en Japón), aunque a menudo se veía obligado a dibujar historietas cortas para las revistas antológicas con autores diversos, como la pionera SOMBRA que más tarde sería imitada por distintas editoriales.

Los debates que mantiene Tatsumi con su perspicaz hermano son reveladores, pues el hermano (enfermo en principio, aunque más tarde consigue superar su enfermedad y dedicarse también a dibujar tebeos) le espolea a "estilizar", siguiendo la tradición del manga de la que Tezuka es el dios absoluto, también para Tatsumi: "ahorrar trazos inútiles para simplificar el dibujo", "ahorrar viñetas", no "desperdiciar" páginas, son las consignas del hermano de Tatsumi. Frente a ellas, Tatsumi apuesta por experimentar usando más viñetas de lo habitual en busca de "una forma de expresión diferente". Lo sorprendente es que este mismo problema puede encontrarse mucho más recientemente, como señalaba el otro día Santiago en su reseña de UNA VIDA ERRANTE, en los autores de novela gráfica moderna: en Chris Ware, Clowes, Seth (ver página de abajo) & cía. Todos ellos, principalmente por influencia de Ware, han recurrido en sus obras recientes a multiplicar el número de viñetas frente a la síntesis habitual del cómic tradicional.
En esa búsqueda, Tatsumi y sus colegas fundarán hace cincuenta años un movimiento al que, como toda cosa nueva, tendrán que bautizar para diferenciarse de la corriente dominante del manga, que por entonces eran tebeos dirigidos al público infantil y mayoritariamente humorísticos. La etiqueta que adoptan, después de darles muchas vueltas, es la del hoy conocido gekiga, que bien podría traducirse libremente como "drama gráfico". Historietas dramáticas dirigidas a un público adulto frente al manga dominante, de humor y pensado para niños. "¡¡Me niego a seguir haciendo un manga basado en el 'humor' o en la 'gracia'!!", grita Tatsumi al final del primer tomo de UNA VIDA ERRANTE. 
CINE, CINE, CINE... MÁS CINE, POR FAVOR. En esa búsqueda, a veces llena de desesperación e inseguridad, de nuevos caminos que Tatsumi no encuentra en los mangas de su época, sus principales influencias provendrán del cine, pues no por casualidad se tragaba todas las películas norteamericanas, francesas y japonesas que podía. Como muestra, ver las dos páginas de arriba: Tatsumi nos cuenta cómo en uno de sus primeros experimentos utiliza un montón de viñetas extras por influencia cinematográfica, y el hermano se lo reprocha porque con ello "desperdicia" páginas. Tatsumi le replica que hay alguna película "cuya acción duraba una hora y pico, igual que la duración del filme", y que "en el manga también debería ser posible sincronizar el tiempo de desarrollo de las viñetas y el tiempo real".
Fotograma de LOS 7 SAMURÁIS de Kurosawa, citada expresamente en el tebeo igual que RASHOMON, VIVIR, SOLO ANTE EL PELIGRO, EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI, A PLENO SOL o EL TERCER HOMBRE (abajo)
"No hay necesidad de introducir técnicas cinematográficas a la fuerza", replica el hermano de Tatsumi. "El manga es el mundo del papel. ¡No tiene nada que ver con el mundo del cine! Debemos desarrollar las técnicas propias del manga". Tatsumi: "Lo que ahora parece una simple imitación del cine será en el futuro una técnica propia del manga...". Este debate también tiene su miga y me recuerda al que sostuvieron Eisner y Miller tres décadas más tarde, en los primeros ochenta. Durante un encuentro al que asistía Eisner, Jim Shooter le presentó a Miller como la nueva promesa de Marvel, y le mostró el último número publicado de Daredevil. Lo primero en lo que se fijó Eisner fue en el número de viñetas, según él más alargado de la cuenta: le dijo a Miller que podía contar lo mismo con menos viñetas y que todas las demás sobraban. Miller por entonces quería reproducir en sus cómics efectos y ritmos "cinematográficos", como es evidente releyendo su Daredevil, y de ahí la profusión de viñetas con planos de transición. Poco tiempo después terminó dándole la razón a Eisner. "Cada viñeta tenía que hacer avanzar la narración y un plano de transición no tenía ningún propósito en el comic book", le dijo Eisner con mucha insistencia en aquella ocasión, tal como rememoraba Miller en una entrevista incluida en el libro de Mark Salisbury ARTISTS ON COMIC ART (Titan Books, 2000, pág. 164). En la misma entrevista Miller también explicaba cómo, a partir de la segunda mitad de su RONIN, empezó a aplicar la teoría de Eisner, abandonando su obsesión por hacer "cómics que funcionaran como películas", y entonces se percató de que la mayoría de lo que había hecho hasta entonces eran "tonterías". De todos modos, el debate menos viñetas/más viñetas está abierto y no acaba ahí, porque el uso de un gran número de viñetas que hace hoy día la escuela de Chris Ware (página de abajo) no tiene nada de cinematográfico y sí mucho de las necesidades de expresión emocional que intuía Tatsumi hace cincuenta años.
En este sentido, resulta evidente en toda la obra de Tatsumi traducida en España (ver tomos publicados por La Cúpula y Ponent Mon), y también en UNA VIDA ERRANTE, que existe una tensión no resuelta entre sus ambiciones narrativas y los recursos formales que maneja, que son los del tebeo comercial de género que aprendió a hacer desde muy joven y que le han marcado hasta el punto de ser esclavo de ellos. Es la rejilla, por usar terminología de Foucault, desde la que Tatsumi ve el mundo del manga, una rejilla aprendida a marchas forzadas a lo largo de una carrera de fondo donde no había tiempo más que para dibujar, dibujar y dibujar. Son recursos formales que a mi juicio se le quedan cortos para llegar a donde quiere llegar, pero son los recursos que conoce, las únicas herramientas que sabe manejar, y por tanto las que sigue aplicando.EN BUSCA DEL LECTOR ADULTO. Volviendo a UNA VIDA ERRANTE, también en Japón los cómics fueron una fuente de preocupación para los educadores. Tatsumi cuenta cómo el tipo de manga que él y sus colegas hacían empezó a ser criticado desde los medios generales, porque hasta entonces se asociaba 'manga' con 'público infantil', considerando este nuevo manga muy fuerte para los niños. "Historietas inmorales nos invaden", rezaba un titular de prensa que se reproduce en el tebeo. ¿Nos suena, verdad?
"Nuestro público no son los niños", se desahogaba Tatsumi con su hermano. "Un lector adulto sabe entender lo que dibujamos. Una puñalada hace sangrar. Eso no es algo perverso, sino de sentido común". Su hermano le contesta: "Ya, pero ten en cuenta que en las librerías ponen nuestros libros en el estante de 'manga infantil'. Cualquiera pensaría que son libros para niños". Entonces es cuando Tatsumi se convence definitivamente de la necesidad de marcar una "línea de separación" entre el manga infantil y el manga que hacían ellos, y lo hará con la etiqueta 'gekiga'. 
HARD BOILED. Otra de las influencias llamativas en los autores de gekiga fueron las novelas de Mickey Spillane, citado varias veces a lo largo de la obra. En aquella época el estilo hard boiled causaba sensación en Estados Unidos y, como todo lo estadounidense, el impacto terminó llegando a un Japón dominado por los vencedores de la II Guerra Mundial. Tatsumi cuenta en este sentido que su hermano, Shoichi Sakurai, fue quien le descubrió a Spillane, y que Sakurai creó un tebeo (LA CIUDAD DE LA MÁSCARA) inspirado en la forma de escribir de Spillane en el que hasta el protagonista se llamaba de forma parecida al detective Mike Hammer. Tatsumi reconoce asimismo que el tebeo de su hermano le marcó, y que también influiría enormemente en autores como Masaaki Sato y Takao Saito.
Páginas más tarde, vemos como Saito descubre las novelas de Spillane de la mano de Tatsumi, y cómo la influencia del novelista estadounidense marcaría sucesivas obras de Saito hasta conectar, de la mano del guionista Kazuo Koike, con la célebre GOLGO 13.
GEKIGA VERSUS MANGA. Una vez asumida la etiqueta explícitamente (empezó a figurar en las revistas que publicaron a partir de un determinado momento), en el Taller Gekiga de Tatsumi y sus colegas continuaban las discusiones, e incluso había algún autor como Saito que consideraba al gekiga como algo "separado" del manga:
Tatsumi, después de dudas anteriores (más atrás en el tiempo llegó a decir que "el gekiga no era manga", ante lo cual su hermano se reía y le contestaba "¿Se puede saber qué es 'un manga que no es manga'?"), pensaba ahora "que había una diferencia en el tipo de público pero, en tanto que ambas formas de expresión empleaban viñetas y bocadillos, el gekiga tenía que ser considerado como una parte del manga". Como se ve, cualquier parecido con el debate reciente en Occidente "¿la novela gráfica es cómic?" no es ninguna casualidad, más bien tiene todo que ver. Por supuesto, aclarémoslo una vez más, la novela gráfica moderna es cómic, no puede ser otra cosa, pero sí rompe con muchas constantes del cómic tradicional y en este sentido es hasta cierto punto comprensible que sea percibido como "otra cosa" o, desde luego, como un nuevo cómic; algo parecido a lo que venía a decir Tatsumi hace 50 años de la corriente específica, gekiga, respecto al medio general, manga. De hecho, en los comentarios finales a UNA VIDA ERRANTE, Tatsumi identifica muy significativamente a su padrino norteamericano Adrian Tomine -Tomine, página de abajo, es quien se está encargando de coordinar las ediciones de Drawn & Quarterly de la obra de Tatsumi- como "autor estadounidense de gekiga" . También, más significativamente aún, Tatsumi manifiesta en esas líneas finales su sorpresa por el hecho de que el gekiga, corriente minoritaria aún hoy en Japón, pueda tener interés para el lector occidental e incluso duda abiertamente de ello. Por supuesto que lo tiene, pero no para el lector habitual de manga en Occidente (chavales), sino para el lector (adulto) de novela gráfica.
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miércoles, 22 de abril de 2009
"PERO ESTO ES COMPLICADÍSIMO DE HACER, ¿NO, PROFE?"

Ayer temprano di una charla en un instituto de secundaria de un pueblo de la provincia de Cádiz, San Martín del Tesorillo. La charla iba sobre mi trabajo en el cómic (la foto de arriba la he sacado de internet, no corresponde a lo de ayer) y aproveché también para contarles a los chavales algunas nociones generales sobre el cómic (diseño, planificación, estilos de dibujos, etc.). Al grano. La experiencia fue maravillosa. No ya solamene por cómo me atendió Adriana, la profesora de Lengua y Literatura que organizó la charla, y sus demás compañeros, también por la recepción de los chavales. Raramente he dado clase a chavales tan jóvenes (15 años de media), pero prestaron mucha atención, no dieron demasiada guerra y, a juzgar por las risas (sobre todo cuando salía alguna página o viñeta "picante" en el Power Point), creo que se lo pasaron bien. Luego estuvimos hablando todos los profes a solas, en la sala de profesorado, del estado actual de la enseñanza. Me contaron sus problemas, que a rasgos generales coinciden con lo que ya me han contado otros compañeros que dan clase en primaria y secundaria. Mientras ellos las pasan putas intentando que los chicos aprendan mínimamente algo, la Administración solo se preocupa de que el índice de suspensos baje como sea. Aunque sea regalando el aprobado. Absurdo, así vamos. Tampoco me extraña el gran éxito que ha tenido en estas semanas GRAN TORINO, ahora mismo la película más taquillera a este lado del mundo: un viejo educando a base de disciplina y valores a un joven al que no "regala el aprobado" precisamente. Entretanto, en la vida real, los padres de alumnos problemáticos suelen ponerse de parte de sus hijos pasando por encima del profesor si hace falta. Sin embargo, uno de los profes del Instituto me comentaba con un conmovedor sentido de la responsabilidad que "la culpa de esto es de todos", incluyéndose a ellos mismos. El resultado ya lo estamos viendo en la universidad, por cierto: alumnos que no quieren estudiar, problemas de disciplina y mala educación con alumnos aniñados a los que hay que mandar a callar constantemente como si tuviesen 16 años cuando tienen ya 20 (o más), alumnos a los que les cuesta entender cualquier concepto mínimamente abstracto, que no saben tomar notas ni resumir, que no saben redactar, que no quieren estudiar con libros sino solamente "a base de apuntes" (apuntes que tampoco saben tomar en clase)...
imagen de LA CLASE (ENTRE LES MURS, 2008), película de Lauren CantetPero no era de esto de lo que quería hablar realmente. Porque yo ayer durante la charla no tuve ningún problema, los chicos eran majos y poco revoltosos. Sí quería contar lo del tema cómic. Adriana, la profe de Literatura y mi anfitriona, me contó que los chicos apenas usaban la biblioteca... hasta que han pedido la primera remesa de tebeos. Desde que han entrado cómics en la biblioteca, los chicos se han interesado por leer. "Ha sido un éxito total", me decía Adriana. No solamente por el manga, por cierto; en esta primera remesa tenían un poco de todo: BLACKSAD (les encantó), MORTADELO, BLUEBERRY, algo de Miguelanxo Prado, superhéroes americanos, algo de Tezuka y otros japoneses... Y de ese interés de los chavales vino un poco la iniciativa de Adriana por conseguir a alguien que diera una charla sobre tebeos.
En verdad los chavales me prestaron atención e hicieron preguntas al hilo de la presentación, que cómo se hace esto, cómo se hace lo otro... "Pero esto de hacer cómics es complicadísimo, ¿no, profesor?", me preguntó uno de ellos con mucho tino. Le mentí un poco para no quitarle las ganas de dibujarlos, si las tenía. No, no es tan complicado, le dije, sólo hacen falta las ganas, que te guste, luego ya vas aprendiendo poco a poco... En realidad el chaval tenía toda la razón del mundo. Hacer tebeos no es una disciplina fácil, exige conocimientos en distintas áreas. Escritura, diseño, dibujo, color si es el caso... Luego, al leer el tebeo, aquello parece que lo hace cualquiera, y ahí está realmente el arte del cómic. Pero, como decía McCloud, se trata de un arte invisible. Porque hacer tebeos es bastante más sofisticado de lo que parece.
Tras la charla, paseo por el pueblo de la mano de la maravillosa Adriana, que me lleva a comprar naranjas a una cooperativa local. Están buenísimas, he desayunado esta mañana con ellas. Me he zampado tres.
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