viernes, 18 de diciembre de 2009

TÉRMINOS CONVENCIONALES Y ALGUNAS PREGUNTAS

No sé si alguien se ha preguntado alguna vez por qué al comic book le llaman comic book, o sea, libro de cómic, un formato tradicional en la industria norteamericana desde los primeros años treinta (habitualmente se suele considerar que los primeros comic books fueron FUNNIES ON PARADE y FAMOUS FUNNIES). Por si alguien no lo sabe, el comic book era un cuadernillo grapado de escasas páginas (36 tenía FAMOUS FUNNIES) e impreso en papel barato en el que cualquier parecido con un libro era pura coincidencia. Y sin embargo, como eran recopilaciones (los primeros comic books contenían recopilaciones de tiras ya publicadas en la prensa; luego empezaron a recoger material nuevo expresamente producido), el término comic book cuajó para diferenciar el nuevo soporte, autónomo respecto a las tiras de prensa, que estaban supeditadas para su publicación al espacio que les dejaran los periódicos.

Como se ve, era un término completamente convencional que no significa literalmente lo que dice: un "comic-book" no era un libro-de-cómic, pero el nombre valía para designar el nuevo soporte y formato, que en años venideros (Superman, 1938, y los héroes disfrazados que le siguieron) serviría de plataforma para el nuevo género de superhéroes y de otros géneros populares que encontraron hueco en el cómic (crimen, terror, romántico, etc.). Con los años, el género de superhéroes se convertiría en hegemónico -desplazando a los demás géneros cultivados en el comic book- y por tanto en el mainstream del comic book. Y con la decadencia de las tiras de prensa, el mainstream del comic book terminaría convirtiéndose en el mainstream absoluto del mercado norteamericano.

Pues bien, yo aún me sigo preguntando por qué tantos aficionados se siguen rasgando las vestiduras -¡aún!- ante otro término convencional que en estos últimos años nos ha servido para denominar a un movimiento de cómic de autor reconocible por cierto formato (este sí es el de un libro, aunque de dimensiones y aspecto variables, dependiendo de la obra y del autor; y teniendo en cuenta que la obra ha podido prepublicarse antes en otro formato distinto) combinado con unas ciertas intenciones creativas, temáticas y narrativas. Me refiero por supuesto a la novela gráfica, el movimiento. El término es igual de convencional que comic book: igual que un comic-book no era un "book", la novela-gráfica no es una novela en sentido literal, pero por determinadas razones el uso del término empezó a cuajar a finales de los sesenta, algo más tarde en la segunda mitad de los setenta (CONTRATO CON DIOS) y ya abiertamente durante los ochenta (MAUS I, etc.) hasta llegar a la generación actual de novela gráfica (JIMMY CORRIGAN y todo lo que le ha seguido). Que sí, que ya, que no es una novela, es un cómic, un tebeo, pero el término se ha implantado convencionalmente, a las editoriales literarias les viene bien para vender la cosa, y a todos nos sirve para reconocer algo relativamente nuevo y distinguirlo del resto de cómics. Igual que el comic book generó su propia tradición diferenciada de las tiras de prensa, la novela gráfica hace lo propio respecto a otros formatos tradicionales del cómic, el comic book entre ellos.

Lo que quiero decir es ¿y por qué al comix underground se le llamó comix underground? Pues porque de alguna manera había que llamar a aquel movimiento alternativo (al mainstream, claro) de finales de los sesenta, para poder referirse a él de manera rápida y reconocible (luego estaban las razones particulares del caso: la palabra "comix" se usaba en alguno de aquellos tebeos -que por cierto se publicaron habitualmente en formato comic book-, la "x" aludía a que eran cómics para adultos y no para el público infantil al que alimentaba el mainstream, etc.). Con el movimiento de la novela gráfica moderna sucede algo parecido. De alguna forma había que bautizar al niño.

Y al hilo de esto, abordo el asunto del cómic "para gafapastas", apelativo "cariñoso" con el cual ciertos aficionados más apegados a, digamos, fórmulas tradicionales del tebeo producido en masa como entretenimiento (lo cual está muy bien dicho sea de paso) han bautizado a muchas de estas novelas gráficas. Bajo ese apelativo claramente despectivo, como de insulto bobo de colegio, estos aficionados están diciendo en realidad mucho más de sí mismos que de los tebeos de los que pretenden burlarse.

Al bautizar como "gafapasta" un tebeo, sea de Spiegelman, de Ware, de Burns, de David B. o de Satrapi, lo que pretenden decir es que son tebeos "aburridos", "no molones", incluso difíciles de leer (no voy a entrar en la cuestión de por qué pueden resultar difíciles de leer). Tebeos, se quiere decir en suma, para "minorías" snobs, no para el aficionado fetén de toda la vida, el "gran público" al que el cómic se debe. Y ahora viene la pregunta que me hacía el otro día, aunque no llegué a formularla claramente. Tres posts más abajo ha vuelto a salir la cuestión, cuando David Mazzucchelli ponía el dedo en la llaga durante su conversación con Dash Shaw para el Comics Journal: el "mainstream" estadounidense tradicional está dejando de ser auténtico mainstream porque -esto no lo dice él, lo digo yo- mientras sus cifras de venta no dejan de bajar mes tras mes, el manga triunfa entre los más jóvenes y las novelas gráficas siguen pujantes entre el público adulto general, que además las compra en librerías generalistas junto a los demás libros (incluyendo por supuesto novelas auténticas, literarias quiero decir).

Llegados a este punto, y teniendo en cuenta que a duras penas un comic book estadounidense está llegando ahora mismo a los 100.000 ejemplares vendidos, o que en España un título "mainstream" puede vender unos 4.000-6.000 ejemplares, o que dos de los tebeos de grapa más vendidos en nuestro país llegan a unos 17.000 ejemplares, ¿a quién estamos llamando "gafapasta"? ¿A las 15.000 personas que se compran los tebeos de Mauro Entrialgo o de Juanjo Sáez? ¿A las más de 400.000 personas que han comprado en todo el mundo el PERSÉPOLIS de Satrapi? ¿Al más de medio millón que ha comprado MAUS sólo en Estados Unidos, a los que hay que sumar los cientos de miles de ejemplares vendidos en otros países de un tebeo que se ha leído hasta mi madre?

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ACTUALIZACIÓN

"Lo de "a duras penas un comic book estadounidense está llegando ahora mismo a los 100.000 ejemplares vendidos" se queda corto. EL "top 300" cae enseguida por debajo de los 50.000 (los veinte primeros, más o menos), y la mayoría de títulos rondan entre los 20.000 y los 5.000 (entre el puesto 20 y el 200 nada menos).
Habría que actualizar a qué tebeos se llama mainstream... lo culto es leer superhéroes hombre, las novelas gráficas están al alcance de cualquiera!
;-)"
Kano, en comentarios.

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Más sobre los formatos en el cómic, en un artículo de Jesús Jiménez Varea en Tebeosfera (gracias, Manuel)

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"Según Len Wein, en los 80 cancelaban series que vendían un cuarto de millón de copias..."
Bruce, en los comentarios

29 comentarios:

el tio berni dijo...

Pues sí, encadenas varios temas y los clavas. Lo de la novela gráfica es sintomático en nuestro país. Yo le he escrito a un autor norteamericano el término "novela gráfica" así, entre comillas, y se me ha ofendido pensando que con las comillas me estaba riéndo de él o algo. Vamos, que lo tienen ausmidísimo, igual que asumieron en momento comic book o, incluso antes, "comic", que tambiñen vale para los tebeos no cómicos y nadie se ofende. No he visto que Alan Moore (por citar a un gruñón) se haya quejado nunca de que Watchmen no es "cómico".

Sobre lo del gafapastismo, pues lo mismo. Me hace gracia, porque resulta que yo le puedo dejar Maus, Persépolis, Arrugas, El gusto del cloro o Palomar a cualquier persona de mi entorno que no lee tebeos (y que por otra parte tiene unos gustos bastante mainstream) y le puede gustar o no, pero se lo lee. Y en ningún momento piensan que se están leyendo algo "elevado", se lo leen igual que se leen un libro, que también debe de ser una cosa de gafapastas, oye. Y en la mayoría de los casos les ha gustado. Ahora, como se me ocurra dejarles algo de señores en pijama, pues como que hay bastante recelo de partida si no han crecido con ello.

Vamos, que el GRAN público lo que está esperando con los brazos abiertos es la novela gráfica, esa supuesta "gafapastada".

elpablo dijo...

ya en serio: quién cojones fue el lumbrera que popularisó el término 'gafapasta'? digo aquí, inter nos, inter né, en los blogs de tebeos y eso. alguien tuvo que ser!

Jeune Albert dijo...

Yo esta discusión en España sobre el término novela gráfica y lo del “gafapasta” lo veo más una cuestión de susceptibilidades. La gente es muy susceptible y si utilizas novela gráfica, siempre hay un montón de gente que cree que eso implica una creencia en la superioridad moral y estética frente a los tebeos de superhéroes o el manga (tebeos más populares o de género), en vez de verlo como un simple etiqueta para denominar algo novedoso. Y para compensar ellos te califican de gafapasta. Quizás una parte de esta polémica viene por el hecho de que inconscientemente se aplican los criterios utilizados en la literatura y el cine. Best Sellers= producto comercial e industrial sin calidad para el gran público, Novela = calidad artística, obra de arte para minorías.
Cosa curiosa porque en España los aficionados no sabemos las cifras de venta de los cómics, y luego en realidad pasa lo que cuentas que el Best Seller es la Satrapi, o Arrugas.
Como ya se ha comentado en otros posts el cambio fundamental que ha ocurrido en el movimiento novela gráfica es el cambio en la concepción del autor de cómics: de profesional a artista. Y, como en todas las ramas del arte siempre hay artistas pretenciosos, pedantes, que enmascaran la mediocridad en el disfraz de la creación y la interpretación artística, y que simbolizan la parte más criticable. Pero con no hacerles caso o no leerlos se acaba el problema.

Ahora, si un crítico cultural expresa su total desconocimiento sobre el cómic tanto los gafapastas, como los de los superhéroes reaccionan todos a una, con virulencia y una gran indignación, cuando lo único que debiera despertar es asombro de comprobar como la ignorancia (hasta en sujetos con mucho prestigio) pueda ser tan atrevida

Pepo Pérez dijo...

Arrugas ha vendido unos 20.000 ejemplares. Sólo en ESpaña, eh?

Pepo Pérez dijo...

"Ahora, si un crítico cultural expresa su total desconocimiento sobre el cómic tanto los gafapastas, como los de los superhéroes reaccionan todos a una, con virulencia y una gran indignación, cuando lo único que debiera despertar es asombro de comprobar como la ignorancia (hasta en sujetos con mucho prestigio) pueda ser tan atrevida"

ja, ja, ese ya entrañable Molina Foix...

Manuel Barrero dijo...

Sobre formatos:
http://www.tebeosfera.com/documentos/textos/el_contexto_de_la_historieta.html
Sobre "gafapastismo": no comment

Javi Chan dijo...

Curiosa paradoja la que se da en el cómic. Si un Gafapasta es una suerte de "geek elevado" o geek con ínfulas, es absolutamente contradictorio que a las novelas gráficas se las tache de "gafapastas". Un geek, al fin y al cabo, participa de un microuniverso, es capaz de interpretar unos códigos (de género, tecnológicos...) minoritarios. Llegados a este punto: la novela gráfica (sin comillas) puede abordarse desde cero. Coges Persépolis y te lo lees. Dentro está todo lo suficiente para que lo "interpretes". Ahora, coges un Green Lantern cualquiera y, ¿qué haces? Contiene toda una serie de códigos que has de asimilar previamente. Como dice Tío Berni, ¿quién es el geek entonces, el de novela gráfica o el de superhéroes?

La idea que mencionas es una posición ultraconservadora: en "el mundo del cómic" formado por friquis, niños disfrazados y gente que huele raro y vive con su madre, el mainstream es superheróico y el "outsider" lee novela gráfica. Lo fundamentalmente conservador es asumir la idea de "el mundo del cómic". Porque el cómic es un lenguaje artístico, no una secta. Y, en el mundo de la apreciación artística, mucha más gente puede decodificar una novela gráfica que un cómic de superhéroes.

Ah, y... enhorabuena por tu blog (creo que es la primera vez que escribo aquí). Surgen unos debates la mar de interesantes.

Nadie nadie dijo...

si no recuerdo mal, las primeras novelas gráficas que leí eran cómics marvel: Vértice los llamaba así: novelas gráficas para adultos, y lo de adultos casi me da un disgusto el día que mis padres se fijaron. "¿Cómo que para adultos?? ¿qué estás leyendo??"

Ha habido mucha confusión con lo de novela gráfica, incluso entre los aficionados al cómic. Eisner llamó novela gráfica a Contrato... y a continuación se puso a defender la naturaleza artística del cómic, y muchos concluyeron que entonces era arte cosas como Contrato... y lo de antes no lo era. Eso creo que es una malinterpretación. En Shop Talk se nota el afán inclusivo de Eisner, que trata de que todos esos autores de generaciones anteriores se reconozcan al definir cómic como arte, al margen del formato utilizado. Algunos lo aceptan y otros reaccionan con un "¿mande?"

si novela gráfica se quedara como una definición de formato, supongo que no estaría mal.

Mauro dijo...

Pepo: Te agradezco que pienses que mis tebeos suelen vender esas cantidades, pero preciso que a esas cifras sólo he llegado con dos o tres títulos.

javi dijo...

A mi el término gafapasta me parece gracioso, vamos, que tiene esa gracia de la lengua que hace que se termine por fijar frente a otros que pudieran denotar lo mismo. E imagino que nació en aquella época en que los modernos iban todos con gafas de pasta, que de conductas imitativas no se libra nadie, y que era cosa que llamaba bastante la atención, así que como motejo vendría teniendo su sentido, su fondo de verdad. También creo que nació fuera del mundillo de los tebeos y se filtrado a éste, yo el gafapastismo a lo que lo asocio en primer lugar es a cine y música alternativa.

Mucho peor es friki, es que pura condescendencia. Y pijamero, éste sí término exclusivo del mundillo de los tebeos, no digamos, un claro eufemismo de pajillero, y, más subterráneo, de homosexual...

Lepetomane! dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con todo lo apuntado, varios puntos bien argumentados que realmente hablan de los pequeños grandes complejos que abordan nuestra afición/oficio/obsesión.

El término "cómic gafapasta" creo que se usa mayormente de forma cariñosa, y francamente, compadezco al desgraciado idiota que se lo tome lo suficientemente en serio como para no disfrutar como se debe un "Ombligo sin Fondo".

Ahora bien, en absoluto creo que "gafapasta" se refiera a un ámbito minoritario. Al contrario, creo que pretende señalar una suerte de "intrusismo". A una concepción conservadora de cómo debe ser un lector de cómics, y qué cómics debe leer. El argumento principal de la gente que critica el reclamo desde el cómic a ése mercado, es lo vivido en España en los 80. Otra época en la que el cómic fue vanguardia cultural, pero que lejos de crear una base firme de lectores, se aprovechó de un interés eventual que, al decaer, arrastró a toda una industria ( la de las revistas ) consigo. Es decir, es moda, y al ser moda, es menos firme que el "fandom" de Spiderman. A mi esto me parece una chorrada.

El término en sí se aplicaba a un entorno concreto fuera de los cómics. Yo por lo menos lo había oido hace mucho tiempo para designar lo que antes se llamaba "cultureta".
No hay nada más gafapasta que escuchar a Bjork, o a Los Planetas,o ir al Sonar o al FIB, y no se puede decir que sean mecardos minoritarios.
Al contrario, es una buena noticia para el cómic que ése mercado, ya sea por la "pose" de ser contracultural y sofisticado que defienden sus detractores, ya sea por un interés real, como si es por calzar la butaca del salón, se interese y se gaste su pasta en cómics.
Bienvenidos, gafapastas.

Kalitro dijo...

Conste que para mí el término gafapasta siempre había resultado cariñoso-despectivo por referirse a un grupo de gente que pretenden tener un aire intelectualoide (y para ello las gafas de pasta son esenciales, aunque sea sin cristales) y empaparse de ciertos ámbitos de la cultura sólo porque quede patente lo a la última que están.

Y como ahora el cómic se considera algo más serio y adulto (cójase con pinzas ambos términos), alguna gente (y algunas revistas-blogs dedicados a esa gente) habían empezado a recomendar ciertos cómics.

Cosa que por un lado está bien, pero por otra (y esto es manía totalmente personal), fastidia que alguien te venga hablando en términos de descubrimiento y poniéndolo por las nubes y condescendencia, algo que tú ya sabías desde hace años.

Christian Osuna dijo...

El otro día una arquitecto, con la que tengo contacto por trabajo, me pidió que le recomendara alguna novela gráfica para leer. Yo ya le dije que yo no recomiendo Novelas Gráficas, que recomiendo tebeos o cómics.
En el programa de radio, bromeamos a veces en antena o fuera de ella sobre el término y decimos que nos nos gusta, que nos gusta mas historieta, tebeo o cómic. Incluso Felipe Hernandez Cava (en entrevista grabada hace poco que ya emitiremos esta navidad) también contaba la anecdota de alguien "gafapastil" que se había acercado a el para comentarle que estaba preparando un proyecto de novela gráfica y al comentarle Felipe que también estaba escribiendo o preparando algún proyecto de cómic, este jovén (creo que así lo definió) le dijo: Ah no! yo un cómic no, yo lo que estoy escribiendo es un proyecto de Novela Gráfica.
Anoche una mujer bastante atractiva, un poco achispada, en la barra de un bar me pidió que le recomendará (otra!) "algún cómic, porque yo de toda la vida soy de leer mucho cómic".
Yo lo que le dije es que se viniera conmigo a casa, que allí le enseñaría mi colección de cómic, tebeos, novelas gráficas o historietas. (utilicé todos los terminos y dije o, en vez de y, para que no se me ofendiera) Y que algo encontraríamos que le gustara.
No coló.

Ernesto dijo...

Como cuenta Osuna, yo también conozco un caso parecido: un ex-compañero del colegio me comentó que le gustaban las novelas gráficas, entonces le dije "vaya no sabía que te molaran los comics", y él me contestó "no, no, yo no leo cómics, yo sólo leo novelas gráficas"...en fin

Pepo Pérez dijo...

La confusión "la novela gráfica no es cómic" (son "cosas distintas") para mí es muy significativa por lo que denota. Que las nuevas generaciones de lectores ven muy diferentes a las novelas gráficas del cómic tradicional. Y ahí tienen razón. Aunque sean cómics, que no pueden ser otra cosa, son distintos. Esto es lo nuevo que representa la novela gráfica.

Por cierto, no entiendo qué problema hay con lo de "estoy preparando un proyecto de novela gráfica". En un contexto profesional, se entiende. No es lo mismo preparar un, qué se yo, proyecto para una serie abierta (mensual,por ejemplo) que para una novela gráfica.

Pepo Pérez dijo...

Sobre lo artístico en el cómic, ya se comentó aquí otras veces. La gente tiene mucho arte -sobre todo los que lo tienen, claro- e incluso en un contexto de producción industrial masiva demostraron ese arte haciendo sus tebeos. Nombres hay muchos, y los sigue habiendo. No todo lo artístico, creo yo, pasa obligatoriamente por la novela gráfica.

kano dijo...

Christian, me alegra ver que sigues coleando!

Pepo, lo de "a duras penas un comic book estadounidense está llegando ahora mismo a los 100.000 ejemplares vendidos" se queda corto. EL "top 300" cae enseguida por debajo de los 50 mil (los veinte primeros, más o menos), y la mayoría de títulos rondan entre los 20 mil y los 5 mil (entre el puesto 20 y el 200 nada menos).
Habría que actualizar a qué tebeos se llama mainstream... lo culto es leer superhéroes hombre, las novelas gráficas están al alcance de cualquiera!
;-)

Respecto a Mazzuchelli, ¿quién es el valiente que define "infantil"...?

Bruce dijo...

Según Len Wein, en los 80 cancelaban series que vendían un cuarto de millón de copias..

Intramuros dijo...

Sobre el "gafapastismo" recomiendo encarecidamente leer este post que Nacho Vigalondo escribió hace un tiempo. Da totalmente en el clavo.

Y sobre la "novela gráfica", pienso por un lado ha hecho muchísimo bien por que el cómic saliera del gueto, pero por otra parte me fastidia bastante que el precio a pagar sea ver casi cualquier cosa, independientemente de la idea del autor, publicada en formato reducido.

Bruce dijo...

Dejo el enlace porque está feo citar sin dar pruebas, en él está tambien la fuente original:

http://ch999.blogspot.com/2009/11/len-wein-soliamos-cancelar-series-que.html

Pepo Pérez dijo...

Los libros (literarios) suelen ser más caros, y son mucho más baratos de imprimir porque no llevan dibujos, sólo texto. Habitualmente se imprimen en mal papel, además.

Octavio B. (señor punch) dijo...

De verdad que no puedo entender a esa gente que no sólo no les gusta, sino que parece les da verdadera rabia todo esto de la Novela Gráfica: surge un formato más o menos nuevo, con lo que surge una nueva forma de hacer cómic, lo que supone nuevas vías creativas, igual que en su día lo fueron el comic-book o la revista. Y además, ese formato permite una nueva posibilidad de encuentro con nuevos lectores, un nuevo espectro de potenciales compradores.
¿Tan malo es esto?
Quizá lo que hay que analizar es al lector tipo que tenía este país en los noventa para buscar la causa de tanta animadversión. Quiero decir, yo leo en prensa (incluso personalmente lo uso como articulista de prensa) reseñas de "novelas gráficas", lo que es usado con total tranquilidad. No es un acento diferenciador, simplemente una forma de designar determinado producto dentro de la cultura del cómic. Pero los lectores parecen, muchas veces, aberrar de este tipo de soluciones por elitistas. Creo que no lo son, y sinceramente temo que, tras la diáspora de la quinta de las revistas ochenteras 8una generación perdida que, quizá esté recuperando la NG, otra cosa a agradecer), los lectores de los noventa crecieron en un islote industrial con muy, muy poco fondo, donde todo salvo el comic-book de grapa ha naufragado (las revistas, el Prestige, el álbum europeo... todo en los noventa se derrumbó).
Se generó entonces un lector endogámico, autista, que se alimentaba dentro de su cubil/librería especializada, donde resplandecía su rostro de felicidad. Sintiéndose (inexplicablemente) especial y elegido. El mundo real no podía conocer ese microcosmos porque era minoritario y en recesión, y carente de estructura industrial para llegar a otro potencial lector.
Entonces aparece el manga, generando un nuevo grupo de lectores, masivo, joven. Y algo más tarde, el formato NG (ojo, que debe bastante al manga), que por diversos hitos y grano a grano, parece haber cuajado y trascendido. Salpica otros espacios (librerías no especializadas, prensa y tele...), trae nuevos lectores, dinamiza una industria en un marco que parece amenazar ese pequeño islote de feliz endogamia (y es que aunque su barco se hundía, los fans supervivientes de aquellos noventa famélicos seguían tocando con el agua al cuello, aparentemente felices en su puesto)

Octavio B. (señor punch) dijo...

LADRILLAZOOO!!!!
:p

Pepo Pérez dijo...

Hay algo -o bastante- de lo que dices, sí, estoy de acuerdo. Por un lado, las novelas gráficas son disfrutadas por gran público (el de los no aficionados especializados en cómic), y por otro, y ésta quizás sea la clave del asunto, muchos de esos aficionados tradicionales parece que no son capaces de disfrutar esas NG. El síndrome "mi tesorooooo" aparece, sí. El "tesoro" (cómics) ya no pertenece solamente al mundillo especializado, está compartido con el público generalista. Compartido en el sentido de que leen cómics, no de que compartan el gusto por esas novelas gráficas. Lo de apropiarse del término gafapasta (que ya existía) para intentar tildar a esas novelas gráficas como de producto "para minorías elitistas o snobs" me parece que ha sido un mecanismo de defensa inconsciente, un intento de explicar el hecho de que a muchos de los aficionados tradicionales no les gustan ("me aburren", "están 'mal' dibujados", "vaya coñazo", "otro tebeo para gafapastas", etc.). Es una mentira, claro, contada a uno mismo hasta creérsela. Mucha gente que está leyendo en gran medida novela gráfica (sea el Persépolis o el Epiléptico o el que sea) no tiene nada de elitista, es gente normal que lee normalmente libros. En realidad es al revés. El cómic digamos tradicional, en su día un producto de masas, hace ya mucho tiempo que viene reduciendo su mercado (que antiguamente era, principalmente, infantil y juvenil) hasta convertirse en algo marginal, con un público de aficionados fieles pero muy reducidos.

Pepo Pérez dijo...

Y en ese mundo marginal, los aficionados podíamos entender que, por ejemplo, el enésimo relanzamiento de los 4 Fantásticos fuera un "acontecimiento". Para el gran público, esto es sencillamente una curiosidad "para frikis", una anomalía por la que no sienten más interés que el despierta una atracción de feria. Con la novela gráfica se han abierto enormemente los horizontes creativos del cómic, los temas tratados, que ya sí son de auténtico interés para la gente normal que lee libros, que va a la librería general y se gasta su dinero en comprar libros mensualmente. Y estos nuevos cómics ya no les parecen atracciones de feria, sino material con interés real para ellos: lo que cuenta de la revolución iraní y las costumbres de su país la Satrapi es material de auténtico interés para un público general, igual que lo que tiene que contarnos David B. sobre la enfermedad de su hermano, Paco Roca sobre una residencia de ancianos, Gallardo sobre su hija con autismo, Seth fabulando sobre la vida entera de una persona ficiticia ("George Sprott") o el mismo Crumb adaptando el relato más famoso de Occidente. Y como esos hay muchos más ejemplos. Afortunadamente. Y sí, por supuesto, todo eso es material del interés del gran público, y no de una "minoría elitista". Como decía, es al revés. Los más reaccionarios a la novela gráfica, los "antigafapastas", son la minoría elitista, aunque no se vean a sí mismos de ese modo. Son la minoría que está despreciando un material (la NG) que es de interés general, de un público amplio y general que nada tiene de elitista, marginal o snob. Se trata de gente normal, que lee libros. Y que ahora también, afortunadamente, empieza a leer cómics.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Muy interesante tu perspectiva, y cierta: el elitismo real (ergo, el "gafapasta") es el que tilda de elitista a la novela gráfica, totalemtne de acuerdo. Lo llamamos friki porque se emociona con la enésima revisión del Castigador, pero como en el mundo real el Castigador es una rareza... ¡el Castigador es lo cultureta!
Sin embargo el amor de un padre por su hija autista es universal, ahí, y en cierto complejo de Peter Pan que afortunadamente ya ha superado el medio (está por ver si el fandom también), reside el recelo

Christian Osuna dijo...

Bueno! No se si contesto algo que ya está dicho, pero no es que Hernandez Cava estuviera dirimiendo sobre si su conocido estaba preparando un proyecto de Serie, de colección, de historieta de pocas páginas o un "magno y de gran interés cultural y artístico proyecto narrativo utilizando el medio expresivo conocido como cómic o historieta" Si no que el mismo a cualquiera de sus proyectos sea cual sea le llama cómic o historieta y la persona, advenediza en el medio según parece, no le parece que un cómic sea lo que el está preparando... Ahí está la clave de mi visión. A mi cada cosa me parece cada cosa, pero que haya gente que necesita el término NG para acercarse al mundo del tebeo, es lo triste y lo que yo combato, con humor, claro.
Por cierto, la mujer aquella que no vino a casa (yo lo sigo intentando Kano), esa si que dijo aquello de "soy mucho de cómic" Ella no utilizó NG. Por eso me gustó, claro... Y por eso no quise entrar en nomenclaturas.
En el programa yo siempre digo: un programa sobre tebeos, historieta, cómic. No digo y u o y cambio el orden según me da.
Alguien me indicó una vez "si son lo mismo" Bueno, ese alguien no se dió cuenta de que lo mio es una reiteración y de que debería pasarse por aquí para darse cuenta de que en realidad, son lo mismo si, pero también puede no serlo...

Pepo Pérez dijo...

A ver, todo eso es cómic, estamos de acuerdo. Ahora, que dentro del cómic yo creo que hay géneros narrativos, y tradiciones bien diferenciadas. Tiras de prensa, comic books, ahora novela gráfica, etc. Por supuesto, pretender que la novela gráfica "no es cómic" es un error, una confusión... Vivimos tiempos confusos, ja ja...

toni bascoy dijo...

Muy interesante todo este debate...
Curioso, por otro lado, que mientras en el cómic lo que más vende es lo que se está diciendo (Persepolis, Arrugas...) en detrimento de los superheroes y géneros fantásticos en general, en otros ámbitos culturales está ocurriendo lo contrario: vampiros, superhéroes, magos, robots gigantes, confabulaciones masónicas... esto es lo mainstreem por ahí adelante, y no la historia de mi hermano el epiléptico...
[coño, como palabra de verificación aquí abajo me ha salido "enema". Por que no soy paranoico, que si no...]