jueves, 15 de octubre de 2009

LA PERSPECTIVA (NO) DIDÁCTICA


Al documentarme sobre la canción de M.I.A. PAPER PLANES (2008) para una ilustración que acabo de entregar, me he topado con una vieja cantinela ya conocida de la que ahora quiero hablar. Resulta que la canción fue objeto de acusaciones de apología del terrorismo, entre ellas, las que hizo un rapero de Sri Lanka (M.I.A. tiene nacionalidad británica pero es de origen tamil, una minoría en Sri Lanka enfrentada en guerra civil a la mayoría; su padre fue precisamente líder político de la oposición tamil). Para tales críticas se aludió a frases de la canción como "a algunos los mato / a algunos los dejo marchar" y a los sonidos explícitos de disparos en el estribillo (acompañados del sonido de una caja registradora cuando se dice a continuación "y cojo mi dinerocoge tu dinero").

En la letra de PAPER PLANES, que colgué por aquí hace unas semanas, resulta evidente que la perspectiva que usa M.I.A. para abordar los temas de la canción no es didáctica, es decir, no es la de alguien que se pone a sermonear directa y obviamente contra lo que la canción critica, sino una perspectiva más agresiva o provocativa, que es la de ponerse irónicamente en la situación del que comercia con armas y hace negocio de ese tráfico o de la profesión de mercenario en una guerra. La canción llegó a sufrir censuras de lo más rocambolesco, particularmente en la MTV y en algún talk show (el de David Letterman): al llegar al estribillo cambiaban los sonidos de disparos por ambiguos sonidos poppies; en la MTV llegaron a doblar la voz de M.I.A. para cambiar algunas palabras de la letra, incluyendo el "weed", que podría entenderse como una alusión al cannabis. Al parecer, podemos almorzar viendo todos los días imágenes de la guerra (real) en el telediario, pero no soportamos oír unos disparos sampleados en una canción. En el colmo del absurdo, M.I.A. tuvo finalmente que responder a las insistentes acusaciones de "apoyo al terrorismo" en una entrevista de comienzos de este año donde mostró expresamente su oposición tanto a la violencia gubernamental de Sri Lanka como a la violencia de los Tigres Tamiles, el grupo terrorista de la minoría Tamil, y aprovechó para explicar que la canción era una sátira sobre varios asuntos: el comercio de armas, el negocio de las guerras recientes o los prejuicios "terroristas" raciales contra las minorías que viven trabajando pacíficamente en nuestras sociedades occidentales. El asunto me trajo a la cabeza inmediatamente dos ejemplos parecidos, ya clásicos en el cómic.

Uno es el caso de Robert Crumb, alma completamente libre capaz de expresar en sus tebeos las fantasías más locas que pasan por su cabeza, incluso aquellas que peor le dejan "como persona" ante el lector. Crumb ha sido frecuentemente acusado por las feministas de hacer pura y simple "pornografía misógina", pero también ha recibido críticas de "racismo" por dos de sus historietas más polémicas. Se trata de ¡CUANDO LOS NEGROS TOMARON AMÉRICA! (1993), en donde Crumb abordaba su sátira sobre el tradicional racismo norteamericano no desde el didactismo sino jugando con la premisa de mostrar a unos negros vengativos que tomaban el poder en Estados Unidos y cometían todo tipo de barbaridades contra sus antiguos explotadores blancos, incluyendo las mismas que sufrieron (la delirante historieta terminaba con los negros azotando "sin mostrar piedad" a blancos que cantaban blues mientras trabajaban en una plantación). En la otra historieta "racista" que completaba el par, ¡CUANDO LOS MALDITOS JUDÍOS TOMARON AMÉRICA! (1993), Crumb mostraba, exagerados hasta el ridículo, todos los tópicos racistas sobre los judíos. Ambas historietas, verdaderas astracanadas desternillantes, fueron malinterpretadas y tergiversadas hasta el hecho de ser tomadas en serio por grupos racistas, que las reimprimieron y divulgaron como "propaganda" (incluso llegaron a ser colgadas en alguna web neonazi norteamericana).

El otro caso que me vino a la mente con el asunto M.I.A. es el de Frank Miller, a quien más de una vez se le ha atribuido personalmente cualquier cosa que hacen o dicen sus personajes más extremos, ya sea su Batman Dark Knight, ya sean los espartanos de 300. Miller ha respondido más de una vez a esas insistentes acusaciones, por ejemplo, las que le tildan de "fascista". En 1997, Jon B. Cooke le preguntaba para una pequeña entrevista en THE JACK KIRBY COLLECTOR #16 al respecto:
"-A lo largo de los años, algunos críticos han percibido un subtexto fascista en tu obra. ¿Cómo respondes a eso?

-Me río un montón. Desde mi punto de vista, un fascista es alguien que les dice a los demás cómo tienen que pensar, y eso es algo que yo nunca hago. No me importa lo que vote la gente; no intento controlar los pensamientos de los demás lo más mínimo. Ésa es una de las razones por las que no tengo un equipo de ayudantes (...). Mis historias son juegos morales, exploraciones sobre temas como el bien y el mal. No soy un propagandista. Hoy día todo se considera propaganda y se reseña como tal. Yo no soporto la propaganda y no tengo interés en hacerla. De verdad creo que cualquiera con dos dedos de frente que haya leído mi material y piense que es obra de un fascista debería aprender lo que es el fascismo. También debo decir que es una palabra que se utiliza con facilidad; es insultante, es ofensiva, es como que te llamen violador, y me ofende mucho".

Miller también fue preguntado en otra entrevista de 1991 por Christopher Sharrett acerca de las críticas aparecidas en el Village Voice en 1986, cuestionando el trasfondo de THE DARK KNIGHT RETURNS y acusando al Batman de Miller de ser un "Rambo con capa". Esto es lo que respondía:

"La reacción del Village Voice, junto con algunas otras, fue una reacción basada en el hecho de que Dark Knight no ofrecía una perspectiva didáctica izquierdista. Me divertí muchísimo practicando la parodia, y nunca he sido capaz de renunciar a la idea de los superhéroes. No podía hacer Batman y ser políticamente correcto al mismo tiempo, porque el componente políticamente correcto no acepta personajes de carácter mítico. Además, por supuesto, la violencia no se lleva, y Batman es un personaje extremadamente violento".

En fin, siempre habrá quienes prefieran un arte que sermonee y deje bien claras y sencillas las cosas al espectador para que no quepa duda alguna de lo que se está diciendo, un arte tranquilizador e inofensivo para mentalidades "correctas". Otros en cambio preferirán a artistas provocadores como los citados, que nos sacuden y desafían desde perspectivas no didácticas hasta el punto de hacer dudar sobre qué pretendían decirnos con sus obras. Bien por ellos, por su talento y su valentía.

14 comentarios:

Ernesto dijo...

"En fin, siempre habrá quienes prefieran un arte que sermonee y deje bien claras las cosas al espectador para que no quepa duda alguna de lo que se está diciendo, un arte tranquilizador e inofensivo para las mentalidades "correctas"".

¿No estarás hablando de Amenabar en "Ágora"? :-)

Pepo Pérez dijo...

No la he visto! (aún) Sí puedo decir que "Más Padentro" me pareció bochornosa. Profundamente moralista y, desde luego, didáctica a más no poder.

Nadie nadie dijo...

Ummh... esto me da un poco de miedo, pero en fin...


yo no llamaría a Frank Miller fascista, por supuesto, pero esas citas suyas que incluyes me parecen un poco hacerse el orejas por su parte.

El primer Dark Knight tiene un fortísimo componente político, en la descripción de personajes y en las consecuencias que sus decisiones provocan. Y por supuesto el narrador toma una posición al hacerlo, sin que eso signifique que uno identifica lo que hacen o dicen los personajes con lo que piensa el autor. Neutral no es.

No es, como se justifica Miller, que no tenga "una perspectiva didáctica de izquierda", sino que en mi opinión tiene una perspectiva de derecha. De esa derecha libertaria y antigobierno tan extraña que se gastan en Estados Unidos, pero de derecha.

Y eso no lo veo como bueno o malo, allá cada cual con sus ideas, pero negar el elemento político me parece deshonesto, e innecesario, porque, en eso estoy de acuerdo con Miller, la historia es lo bastante rica en matices como para alejarla de la propaganda.

Tampoco sé exactamente a qué se refiere Miller con lo de que no se puede hacer un Batman políticamente correcto. ¿Quizá se refiere a que no se puede hacer un Batman de izquierdas o liberal? Si quieres que Batman sea finalmente el héroe absoluto de la historia, sospecho que no.

Eso no quiere decir que no se pueda hacer historias de superhéroes de izquierdas, y sin renunciar a la complejidad de los temas. Watchmen (de nuevo desde mi punto de vista) es una historia con una toma de postura de izquierdas, que sin embargo no es ni mucho menos didáctica ni políticamente correcta.

Sobre 300 tengo más dudas, porque no encuentro esa complejidad que sí veo en Dark Knight.

Pido disculpas por lo largo del comentario.

Jordi Bravo dijo...

Yo no veo el fascismo en Miller, y si la provocación y el terrorismo cultural que tan bien le sienta al cómic como medio. En Watchmen Moore comete el error (según él en la entrevista que recuerdo en U el hijo de Urich)de crear el "fascista carismático" con Rorschach. Tampoco me parece mal que la ficción explore todo tipo de ideas. Una cosa es la exploración y otra muy distinta la apologia. Y como decía Tarantino: Cuando la gente se queja de una escena violenta probablemente es que la has hecho bien.

Pepo Pérez dijo...

Watchmen parte de una postura "clásica" de la izquierda heredera de la contracultura de los sesenta-setenta, pero, paradójicamente, termina dando demasiadas justificaciones al dictador Ozymandias. La intención es "de izquierdas", pero el mensaje final que queda, y lo peor es que no era el que se pretendía, es muy de derechas. Al final nada cambia, triunfa -aunque sea momentáneamente- el dictador visionario, los héroes fracasan. A mí lo que me da miedo no es Rorschach, son los lectores que justifican lo que hace Ozymandias y que le tienen incluso simpatía al personaje, un tirano loco de toda la vida.

El Miller de DK1 para mí entronca directamente con la "tradición" que representa John Ford por un lado/ Clint Eastwood-Harry el sucio por otro. En este último sentido es un rollo libertario (en el sentido americano, derecha típicamente norteamericana, derecha liberal, no conservadora), pero irónico también, muy del gusto del Clint Eastwood-personaje, uno de los referentes reconocidos y admirados por Miller. Por esto último discrepo un poco en la interpretación políticamente directa de DK que a veces se hace. Creo que la intención era más simbólica que literal (lo mismo vale para DK2), y ahí de nuevo Miller entronca con la tradición a la que me refería. No hay que olvidar ni el componente mítico (larger than life, si lo prefieres), que es fundamental en la serie DK, ni el componente simbólico. Es otra de las grandes diferencias respecto a Watchmen, a mi parecer. DK es simbólica, no literal, y habla de los temas políticos de manera alegórica; Watchmen es muchísimo menos mítica y sí bastante más "realista", y nos habla de política de una forma mucho más directa.

Volviendo a lo que planteabas, la cuestión es que Miller responde a la acusación de "fascista", Nadie Nadie, no a que no sea responsable de sus tebeos. Y cuando se le tilda de fascista se está identificando al personaje (Batman) con el autor, es evidente. Lo digo porque Miller es plenamente consciente cuando hace DK1 de que ese Batman usaba métodos fascistas, lo dijo en más de una ocasión en las entrevistas. Una de las gracias del tebeo era justamente esa. El héroe, y el que representa el bien en la historia, no es inocente, no tiene las manos limpias sino manchadas de sangre. Da miedo y a menudo resulta repugnante por sus métodos. Algo también muy deliberado. Y en este punto podemos recordar de nuevo a los héroes de algunos de los westerns de Ford más míticos (The Searchers, El Hombre que mató a Liberty Valance), encarnados por John Wayne.

Víctor M. dijo...

¡Ah!, "Centauros del Desierto", esa "película mal contada y profundamente fascista", como decía el nuevo Kubrick, mencionado más arriba.

Hay tópicos inmortales.

Pepo Pérez dijo...

¿Eso lo ha dicho Amenábar, Víctor? En serio? No sé si te he entendido bien.

Bruce dijo...

http://www.elpais.com/articulo/cultura/AMENaBAR/_ALEJANDRO_/CINE/HITCHCOCK/_ALFRED_/CINE/imagen/despotica/elpepicul/19980302elpepicul_5/Tes/

Pepo Pérez dijo...

"que Hitchcock "cometió un gran error al dejar que el espectador descubra el misterio a mitad de metraje"; y, más feo de oír, que Centauros del desierto es "una película mal contada y profundamente fascista", dos temerarias lápidas de Amenábar que merecen mirarse con lente de aumento"

ja, ja, impresionante.
Gracias, Bruce.

Bruce dijo...

XDD ¡Viva el vino!

Víctor M. dijo...

Se me han adelantado, pero sí, fue de Alejandro -"sí, se me están acabando los géneros"- Amenábar.

Jordi Bravo dijo...

Exacto Pepo. Yo en Miller veo la visceralidad, el sentimiento, el mito. Sus historias son primarias y apelan a la pasión. En Moore veo el análisis, el razonamiento lógico y la fuerza de las ideas. De todos modos no le veo un otro final mejor a Watchmen que ese toque de alerta a los nuevos vencedores (los de siempre). Un toque de alerta (muy a lo K. Dick) sobre qué es el bien administrado democráticamente (mueren unos pocos para salvar al resto).

Nadie nadie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sad dijo...

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