miércoles, 10 de junio de 2009

LA LEY DEL PÉNDULO

"Los temas barajados por estos autores fueron variados, desde la repulsa directa hacia quienes atentaron contra la redacción de Amaika, a los que les adjudicaron atuendos con embozos y gafas o con adminículos militares, o los tachonaron con esvásticas. También hubo repudios hacia la larga sombra del franquismo y alusiones no tan directas, alegóricas, en las que se hacían culpables a los herederos ideológicos de Franco, a los políticos en el poder, a Adolfo Suárez, Martín Villa, a las fuerzas policiales, y también a los representantes de la iglesia católica o del capitalismo. En este sentido resulta llamativo hoy ver cómo Bosch dibujaba al Tio Gilito o a los Golfos Apandadores en representación de los que traían el terror; o como Un equipo andaluz de tebeos convertía a Superman, Batman, Spider-Man, El Guerrero del Antifaz y otros personajes, en los integrantes de la Triple A".
Fuente: Tebeosfera

Las viñetas de arriba, donde efectivamente los superhéroes americanos, entre ellos Superman, aparecían convertidos en terroristas fascistas (de la Triple A en concreto), aparecieron en el libro colectivo LOS PROFESIONALES DE LA HISTORIETA, EL HUMOR Y LA ILUSTRACIÓN EN SOLIDARIDAD CON EL PAPUS (1977). Y resulta realmente significativo ver el proceso que se ha dado desde entonces hasta ahora. De la sátira del héroe, versión superhéroe, típica de la contracultura de entonces (que tendría su culminación con la enmienda a la totalidad de WATCHMEN, 1987, un tebeo editado por una editorial americana, DC, pero hecho por ingleses) a la sátira de ALL STAR SUPERMAN (2008, otro tebeo de la misma editorial americana hecho por escoceses). Los excesos de la posmodernidad y el relativismo "multicultural" han conducido a cierto discurso reciente, típico de algunos sectores antisistema y de la izquierda más desnortada, de que toda limitación a la libertad individual es "fascismo" o "autoritarismo", y de que toda violencia tiene su origen en la "injusticia social". Y por tanto, puede ser "justificable", lo que incluiría terrorismos varios, suicidas o no. Es este discurso lo que están satirizando los escoceses Morrison y Quitely en esas viñetas del capítulo 1 de ALL STAR SUPERMAN que citaba antes mientras, a la vez, reinvidican en toda la obra los valores encarnados por el héroe clásico, versión superhéroe de nuevo (Superman, modelo primigenio del género). Lo que son las cosas.

El terrorista suicida que le grita "fascista" al superhéroe en ALL STAR SUPERMAN, por cierto, había sido enviado por el villano de la historia: Lex Luthor, científico y empresario.

9 comentarios:

Manuel Barrero dijo...

En efecto, Pepo
Y hemos de tener en cuenta otra cosa, muy importante a mi parecer. Ciertas manifestaciones de la "izquierda desnortada", como tú la llamas, o afines a ella, fueron las que cimentaron gran parte de la crítica de la historieta de entonces, que fue la que nosotros heredamos. Es sorprendente como ciertas 'tesis' simplistas se han mantenido. Pero aún ha sorprendido más (a mí, y envueltos en esa posmodernidad informe) que ciertos nuevos cerebros hayan interpretado a aquellos críticos desde la posición ideológica contraria (!).
Los americanos saben resurgir. Nosotros no. Hoy, en España, no se trata de hacer una reivindicación desde la antítesis (como podría ser el caso de ese especial Spider-Man with Obama -o como se llame- que lanzó recientemente Panini, todo un canto a la honestidad ideológica de los cómics de superhéroes que exige una matización, cuanto menos, brutal), se trata de volver a reflexionar despacio qué significaron, y por qué lo significaron, aquellos símbolos entonces, y cómo se han transformado hasta ahora. Y por qué.
La Crítica española es lo que le pasa: que siempre se ha quedado en la superficie.

Pepo Pérez dijo...

Conviene no descontextualizar históricamente las cosas. La izquierda desnortada a la que yo me refiero -que por supuesto me da coraje ver lo perdida que está porque a mí me toca precisamente por eso, por izquierda- no es la de 1977, ni siquiera la de 1987. Yo hablo de más recientemente, hablo de 15 años para acá como mucho, 20 como mucho-mucho. Es de esa izquierda desnortadísima, que incluye también a los liberales políticamente correctos, la que yo -creo- se está riendo Morrison con esos diálogos. A ver, para concretar y poner ejemplos: me estoy refiriendo a los que buscaban justificaciones a los atentados islámicos, pero también a quienes han justificado aquí en España los atentados de ETA, ya fuese por activa o por pasiva.

Volviendo a la izquierda de entonces, pues sí, bajo nuestros ojos de HOY eran muy simplistas, pero es lo que había entonces. El mundo estaba polarizado, y no me extraña: a la gente se la torturaba y la mataba. Franco, Pinochet (cuyo golpe contra Allende tuvo apoyo de EEUU, como ahora sabemos), Videla... Ahí no cabían demasiados matices. O estabas contra ellos o con ellos. Y si EEUU estaba apoyando semejantes barbaridades, es comprensible hasta cierto punto que desde la izquieda a Superman y el Capitán América se les identificara con los fascistas (otro ejemplo que me viene ahora a la cabeza era la parodia de Superman en el Drácula de Breccia). VAmos a dejar ahora aparte el tema de cómo aquella izquierda idealista de entonces, mientras criticaba todo lo que les oliera a derecha imperialista/capitalista, justificaba en su gran mayoría, o al menos prefirió mirar para otra parte, los (enormes) crímenes comunistas de, entre otros, Stalin.

Volviendo al presente: esta interpretación del héroe actual no la veo como la antítesis de aquella interpretación de la contracultura. En absoluto. Ni la de Morrison ni la mía propia. Es una interpretación del héroe hecha en presente, aquí y ahora. Y eso significa muchas cosas. Para empezar, la percepción actual de los (super)héroes está muy alejada ya de causas patrióticas e incluso ideológicas. A mi juicio. Son iconos populares que trascienden ideologías concretas, convertidos ya mitos contemporáneos que se mueven en un plano muy muy simbólico, intemporal y abstracto. HAblo de hoy, eh? No de los 40, de cuando Superman o el Capitán América salían en las portadas zurrando a los nazis. Ni siquiera hablo de los 80, cuando la contracultura llegó, tarde pero llegó, a los superhéroes (Watchmen). HAblo de 2008, que es cuando se termina All Star Superman,y de 2009.

No sólo es la condición de "mito intemporal" que tienen los superhéroes hoy día. Es que hoy ya hemos leído interpretaciones múltiples del héroe que se han hecho muy populares, particularmente las psicoanalíticas, hemos leído también a los teóricos culturales interpretar las "máscaras del héroe", etc. Y nada de esto se conocía, quitando excepciones, entre aquella izquierda simplista de entonces. A la que, para empezar, lo que escribía Umberto Eco o Terenci Moix en los 60 les sonaba a rollo intelectualoide vacuo en el mejor de los casos, y a cháchara incomprensible en el peor, como se puede ver en entrevistas de la época en las que sale el tema. Bueno, e incluso ahora mismo algunos teóricos "expertos" siguen pensando lo mismo, que esto es lo más asombroso, ja ja.

No sé si me explico.

Resumiendo: la interpretación del (super)héroe de Morrison y Quitely, y la mía también, es ya más que posmoderna. Es extremadamente simbólica y abstracta, y por eso no es antítesis de la vieja interpretación (simplista, maniquea) de la izquierda criada con la contracultura.

Esta interpretación actual es casi casi como la lectura de una obra de Warhol, si no fuera porque Warhol nos pilla ya muy lejos. Vamos a dejarlo en como una obra de Frank Miller (DK2).

Pepo Pérez dijo...

Con lo de la antítesis, matizo porque ya sé que yo mismo he simplificado mucho las cosas al titular este post "la ley del péndulo".

Pepo Pérez dijo...

Y hablando de interpretaciones simplistas recientes:

"La tentación del regreso al mainstream aguarda a estos autores de primera línea y Miller, pese a su aureola de autor rebelde, no va a ser una excepción. Sin encomendarse a Dios o Diablo, y contraviniendo todo su ideario expuesto en la última década del siglo XX, acepta la jugosa oferta de DC para realizar una secuela de su obra más emblemática: The Dark Knight Strikes Again. Un trabajo desganado, mercenario, exitoso, pleno de fascismo y sobre todo ruin. Poderoso caballero es Don Dinero..."

Eduardo Martínez-Pinna, 2005

http://www.tebeosfera.com/1/Obra/Tebeo/Norma/Sin/City2.htm

La pequeña Delirio dijo...

La teórica de la performance, que ha estado por aquí estos días - Judith Butler - puntualizó el otro día en su charla una cosilla interesante que se puede aplicar al hilo de este post.

Hubo un momento en la ronda de preguntas que una persona le preguntó a Butler sobre minorías en estados presuntamente democráticas a las que se le impide "su derecho", por ejemplo, de ejercer violencia contra sus mujeres.

Butler señaló que en ese razonamiento hay un error de base y es el creer que tanto el Estado como los ciudadanos de una minoría tienen "derecho" a la desigualdad. Ella argumentó que, al menos desde la teoría performativa, si no se parte de la igualdad no hay argumentos... o lo que es lo mismo, no puede llamarse "derecho" cuando limita la libertad del otro... y si un asesino llama fascista a aquel que le impide inmiscuirse en la libertad de otros, no deja de resultar paradójico...

La pequeña Delirio dijo...

Y Zizek bautiza a esa izquierda desorientada de una manera maravillosa: comunistas liberales... oh, yeah :)

Pepo Pérez dijo...

"comunistas liberales"

Sí, bueno, con ese término se refiere sobre todo a empresarios "buen rollo" tipo Google o, caso paradigmático, Bill Gates y sus "inversiones desinteresadas" en países del tercer mundo.

Pones un buen ejemplo de falso derecho sacado de la realidad, Elisa, que viene muy a cuento del diálogo del terrorista suicida de All Star Superman. Volviendo por cierto a la ficción, a la fantasía (que no a la realidad), para mí es trmendamente simplista y erróneo por completo, en el mundo de hoy, interpretar fantasías heroicas en la clave en la que hacen, entre otros teóricos, Martínez-Pinna en ese artículo. De hecho maneja términos un tanto obsoletos ya, como criptofascismo. Si de verdad pensamos que Ese Cobarde Bastardo (1996, un tebeo que no me gusta demasiado personalmente, aclaro) es "criptofascista", siento decir que no nos enteramos de nada. Siguiendo esa lógica, deberíamos llamar "criptofascista" también a GRAN TORINO, puesto que la esencia de la historia es parecida: viejo bueno que intenta arreglar las cosas a las bravas, proteger de la violencia de los malos a una chico-a joven, y descubre al final que el mejor modo de protegerlo-a es detener la espiral de venganzas, y para eso él debe suicidarse.

Y, por supuesto, habría que calificar también de "criptofascista" a Tarantino porque al final de Death Proof las chicas (las heroínas) linchan al malo "tomándose la justicia por su mano". Por favor. Ese Cobarde Bastardo, Death Proof, son fantasías recientes, manejan claves muy distintas a las del mundo de la guerra fría, donde mucha ficción era propaganda, era didáctica (particularmente la de izquierdas), y a menudo todo se leía en clave literal.

Ese Cobarde Bastardo, Death Proof, son fantasías (maniqueas además, como los cuentos de hadas, como EL LABERINTO DEL FAUNO, por citar otro ejemplo reciente) que operan en un plano abstracto, metafórico. Otra cosa que me llama la atención es esa sempiterna referencia a Spillane para denostar Sin City, también lo hace Eduardo en su artículo. Me da la sensación de no hay mucha gente enterada del impacto popular de Spillane entre los chavales de su momento (hace poco leía en internet que a los japoneses de la generación de Tatsumi les influyó mucho el estilo de Spillane para hacer sus mangas, y ojo que hablaba de "estilo", porque ellos lo emplearon para contar otras historias, hablar de otros temas distintos a Spillane.

Si de verdad te has leído algo de Spillane, y no das por supuesto que Sin City "es igual" porque Miller "es como Spillane", descubres que las historias de Spillane no tienen nada que ver con las de Miller. Miller, que leyó de chaval a Spillane, toma prestados algunos giros de estilo que, es obvio, le hacen gracia por lo pulp, por lo "anticulto", por lo directo y lo bruto que era su estilo de escritura. Pero lo que cuenta FM es su rollo de siempre, sus temas personales, que como digo nada tienen que ver con los de Spillane.

All Star Superman, ya que era el ejemplo. Es una fantasía con ambición mitológica clara, de hecho bebe tanto de la mitología clásica como de la tradición gnóstica. Y sin embargo es plenamente contemporánea porque tiene esa vocación de ser contemporánea, que para eso utiliza un mito moderno-contemporáneo como es Superman. Y desde luego hace una relectura del héroe para reinvindicarlo como figura ejemplar, como modelo ético de inspiración. Para nuestro mundo de hoy, por supuesto.

En fin, que no se pueden interpretar las obras del presente con claves del pasado. El mundo cambia, la visión del mundo cambia, y con ella las pesonas y los artistas, su visión creadora. Y por tanto es absurdo juzgar obras presentes de artistas actuales con miradas y visiones del pasado, porque ellos manejan claves de hoy, no del pasado. Y si se hace eso, se caen en interpretaciones simplistas, obsoletas y tremendamente discutibles.

Jorge dijo...

Totalmente de acuerdo. En este último comentario has dado plenamente en el clavo.

Pepo Pérez dijo...

Lo paradójico del caso Morrison es que es un autor que siempre ha tenido una intención, un espíritu contracultural. Y ahora, a fecha de hoy, en un mundo relativista, ultramaterialista y amoral (el de la "Zona Cero de la ética", en palabras del Scorsese que rodó INFILTRADOS), resulta que lo contracultural es el héroe, es All Star Superman. Y lo es.