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miércoles, 23 de junio de 2010

CRISTO SOL

Es la portada de la edición Absolute de ALL-STAR SUPERMAN (Grant Morrison, Frank Quitely y Jamie Grant), más grande aquí. La edición sale en octubre con prólogo de Chip Kidd, que diseñó por cierto el logo para las series ALL-STAR. Vista en The Beat.

domingo, 11 de octubre de 2009

EL HÉROE HUMANISTA

GRANT MORRISON Y FRANK QUITELY
“All Star Superman”
PLANETA DeAGOSTINI

Cuatro viñetas para contarnos su origen en la primera página; doce capítulos, como las doce pruebas de Hércules, para contarnos su muerte. “Si no hubieses intentado robarle el fuego al sol, nada de esto habría pasado. Lo has arriesgado todo para salvarnos”, dice el Dr. Quintum tras averiguar que Superman se ha envenenado por volar durante un rescate demasiado cerca del Sol, la fuente de sus poderes. Convertido así en un Prometeo contemporáneo, la historia pretende actualizar toda la mitología supermana, y para ello bebe tanto de los mitos griegos y la tradición gnóstica como del romanticismo. Y, a pesar de algunos altibajos, el éxito final de la empresa es rotundo.

Dos escoceses de Glasgow, Morrison (1960) y Quitely (1968), consiguen revivir el mito americano por excelencia, y lo hacen con un acercamiento elíptico, alusivo, ultracool y profundamente humanista: bajo el sense of wonder y las aventuras fantásticas, late un deseo de reconstruir el arquetipo heroico deconstruido por la posmodernidad, como modelo ético y encarnación sublime de ideales ilustrados. Elegiaco y cómico, banal y profundo, kitsch y poético, todo a la vez, “All Star Superman” no sólo es la mejor obra conjunta de sus autores, también es un sensacional tebeo de superhéroes como no se veía desde el “Batman: DK2” (2002) de Frank Miller y Lynn Varley.

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(reciclada de la reseña que escribí para Rockdelux)

jueves, 11 de junio de 2009

LA ALTERNATIVA A LOS SUPERHÉROES OSCUROS

"Grant Morrison nos muestra una alternativa. Más que mostrarla, nos la hace vivir. Nos enseña cómo el hecho de ser Superman es capaz de cambiar tu visión hasta el punto de conseguir que el inefable Lex Luthor deje de ser un villano, aunque sea en unos breves instantes de iluminación. ¿"El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente?" ¿De qué poder estamos hablando? El de Superman es uno que le hace estar vivo, estar consciente de todo lo vivo, de todo lo que nace, respira y muere en nuestro planeta. Le hace compartir la trayectoria de nuestra existencia, todas las pequeñas y grandes historias de nuestro mundo. Y no observando desde un inalcanzable pedestal de perfección y superioridad, sino dentro de ese devenir, como un elemento más del mismo. Un elemento necesario, aunque sea por mero equilibrio cósmico: Morrison nos enseña, de un modo tan brillante como sólo el es capaz de hacerlo, que en un mundo sin Superman, en un mundo en el que él no existe, no tenemos más remedio que inventarlo. Y, por supuesto, contar sus historias.

All Star Superman es una carta de amor al personaje, a sus creadores, a la Golden y a la Silver Age. Al sentido de la maravilla, a la imaginación, a la creatividad. Al espíritu judeocristiano de la figura del superhéroe, que es tanto como decir, al espíritu moral del occidente mismo, ya sea en su versión religiosa o laica (ambas se compenetran de un modo tan profundo que son, en la práctica, indisociables). Es la prueba palpable, una más, de que no hay personajes malos, ni aburridos, ni inútiles: tan sólo esperan la llegada de su propio Grant Morrison. En doce piezas geniales cada una de por sí, y que forman un conjunto mayor que la suma de sus partes, el escocés nos demuestra, por si hacía falta, que el superhéroe todavía está vivo. Que todavía le necesitamos. Y que puede tanto iluminarnos con su ejemplo como entretenernos con la narración de sus historias, como si una Sherezade nos enredase una noche tras otra en el tejido infinito de sus historias.

Y, por si esto fuera poco, el cómic cuenta con el concurso imprescindible de Frank Quitely, uno de los mejores narradores de tebeos de la actualidad. Sencillamente enorme, la capacidad de este artista para visualizar y contarnos la gran epopeya de Morrison se sale de la escala, rozando la perfección. Tan excelente es la caracterización de Superman y de su alter ego Clark Kent, tan bien diferenciados por su pose, por sus gestos, por su simpe estar ahí, que Clark puede permitirse mostrarse ante Lex Luthor sin sus lentes característicos, los que en teoría disimulan su rostro e impiden la identificación con Superman, sin que el villano siquiera sospeche. El Superman de Quitely exhuma grandeza por los cuatro costados, sin que esto nos impida verle no ya como alguien cercano, sino como el más cercano; su Clark Kent, en cambio, es un festival del humor andante, torpe, patoso y manazas; el equilibrio, la credibilidad que consigue con esta contraposición es de verlo para creerlo. Menos experimental que en otros trabajos -como WE3, también con Morrison-, más contenido, pero también más elegante y poniendo todo su talento al servicio de la historia, el trabajo de Frank Quitely es la parte imprescindible para conseguir lo que ambos, en su perfecta síntesis, han llevado a cabo: para mí, una auténtica obra maestra del medio."
--Werewolfie

miércoles, 10 de junio de 2009

LA LEY DEL PÉNDULO

"Los temas barajados por estos autores fueron variados, desde la repulsa directa hacia quienes atentaron contra la redacción de Amaika, a los que les adjudicaron atuendos con embozos y gafas o con adminículos militares, o los tachonaron con esvásticas. También hubo repudios hacia la larga sombra del franquismo y alusiones no tan directas, alegóricas, en las que se hacían culpables a los herederos ideológicos de Franco, a los políticos en el poder, a Adolfo Suárez, Martín Villa, a las fuerzas policiales, y también a los representantes de la iglesia católica o del capitalismo. En este sentido resulta llamativo hoy ver cómo Bosch dibujaba al Tio Gilito o a los Golfos Apandadores en representación de los que traían el terror; o como Un equipo andaluz de tebeos convertía a Superman, Batman, Spider-Man, El Guerrero del Antifaz y otros personajes, en los integrantes de la Triple A".
Fuente: Tebeosfera

Las viñetas de arriba, donde efectivamente los superhéroes americanos, entre ellos Superman, aparecían convertidos en terroristas fascistas (de la Triple A en concreto), aparecieron en el libro colectivo LOS PROFESIONALES DE LA HISTORIETA, EL HUMOR Y LA ILUSTRACIÓN EN SOLIDARIDAD CON EL PAPUS (1977). Y resulta realmente significativo ver el proceso que se ha dado desde entonces hasta ahora. De la sátira del héroe, versión superhéroe, típica de la contracultura de entonces (que tendría su culminación con la enmienda a la totalidad de WATCHMEN, 1987, un tebeo editado por una editorial americana, DC, pero hecho por ingleses) a la sátira de ALL STAR SUPERMAN (2008, otro tebeo de la misma editorial americana hecho por escoceses). Los excesos de la posmodernidad y el relativismo "multicultural" han conducido a cierto discurso reciente, típico de algunos sectores antisistema y de la izquierda más desnortada, de que toda limitación a la libertad individual es "fascismo" o "autoritarismo", y de que toda violencia tiene su origen en la "injusticia social". Y por tanto, puede ser "justificable", lo que incluiría terrorismos varios, suicidas o no. Es este discurso lo que están satirizando los escoceses Morrison y Quitely en esas viñetas del capítulo 1 de ALL STAR SUPERMAN que citaba antes mientras, a la vez, reinvidican en toda la obra los valores encarnados por el héroe clásico, versión superhéroe de nuevo (Superman, modelo primigenio del género). Lo que son las cosas.

El terrorista suicida que le grita "fascista" al superhéroe en ALL STAR SUPERMAN, por cierto, había sido enviado por el villano de la historia: Lex Luthor, científico y empresario.

¡NO TIENES DERECHO A IMPEDIR QUE ME SIENTA REALIZADO, FASCISTA!

"-¡No tienes derecho a limitar mis ambiciones, fascista!

¡No tienes ningún derecho a impedir que me sienta realizado!

¡El propósito de mi existencia es explotar!".
Lo dice un terrorista bomba suicida "modificado genéticamente" mientras pelea con el héroe de la historia. Es el humor ético de ALL STAR SUPERMAN, capítulo 1: Grant Morrison usando la retranca para poner valores en su sitio en nuestro confuso y "multicultural" mundo contemporáneo. Guión de Morrison, dibujos de Frank Quitely, entintado digital y colores de Jamie Grant.


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Actualización

Una reseña de 2008 sobre ALL STAR SUPERMAN

martes, 31 de marzo de 2009

EL GUIÓN ES DIBUJO Y EL DIBUJO GUIÓN

No es un trabalenguas. Atribuir a un solo autor un cómic hecho por varios autores es, además de feo para el que olvidamos mencionar, faltar a la realidad del proceso creativo. El guión es dibujo y el dibujo guión; la distinción sobra. Cuando un guionista de cómic piensa en su guión, tiene que pensar forzosamente en imágenes si es un guión completo, en el desglose de la acción en viñetas, y también suele imaginar el diseño de la página. En otras palabras, el guionista ya está dibujando, al menos mentalmente. Puede que incluso el guionista dibuje físicamente (eso ya queda a gusto del consumidor) croquis, bocetos de página con el diseño, el desglose de la acción en viñetas, etc. Incluso puede que escriba los diálogos en borrador en esos mismos bocetos de página. Lo hacen muchos guionistas. Puede serles necesario para estructurar el guión y concretarlo finalmente, para ordenar las viñetas y los diálogos en ellas. Todo eso es "dibujo" a un nivel conceptual, aunque no sea el dibujo final del tebeo publicado. En este sentido, hay guionistas que únicamente le pasan al dibujante el guión técnico, sin enseñarle sus bocetos, para no condicionar demasiado al dibujante.

Pero cuando el dibujante recibe ese guión y se pone a dibujarlo, también escribe, no sólo dibuja. No ya porque puede cambiar aspectos de ese desglose en viñetas para que funcione mejor la narración, o del diseño de página, también está escribiendo con el mismo dibujo. ¿Por qué? Porque los gestos de los personajes ya dibujados, las luces y sombras, la composición de cada viñeta, la composición en conjunto de la página entera, las soluciones de dibujo que evocan tal o cual sensación o emoción, la propia caligrafía gráfica del dibujante (estilo gráfico concreto) y el color si es un cómic a color, todo eso es fundamental para rematar el "tono" final de la historia que percibirá al lector. Todo eso son elementos gráficos que no estaban en el guión, intangibles hasta que se han materializado en la página ya realizada. Pero también son "escritura" porque afectan al tono que percibirá el lector en la lectura.

Por eso y mucho más, cuando un guionista y un dibujante trabajan juntos no tiene demasiado sentido diferenciar un plano del otro, "guión" y "dibujo". El tebeo es de ambos, lo han hecho los dos, punto.

EJEMPLO 1.


Fragmento del guión de Alan Moore para el número 1 de WATCHMEN. Debajo, trabajo de Gibbons para la página 5 de ese número. Hay bastantes diferencias entre el primer boceto pequeñito y en bruto de Gibbons y la página a lápiz, e incluso en el paso a tinta hubo algún cambio a última hora. Eso significa no sólo la perogrullada de que el dibujante es el que ha materializado el guión -y para ello ha tenido que tomar múltiples decisiones de dibujo: plano exacto en cada viñeta, composiciones de formas, de figuras, tamaño de las mismas, masas de negro y SOMBRAS, etc.-, sino que también ha tomado varias decisiones que luego ha cambiado. En el paso a tinta, por ejemplo, la figura de Rorschach en la última viñeta es más grande de lo que era originalmente en el lápiz. Parece evidente que a última hora Gibbons quiso darle más "peso" a Rorschach en la composición de esa viñeta, y también dibujarla menos "monigote" de lo que estaba en el lápiz, hacerla más detallada y realista.

Pero aún quedaba algo muy importante para terminar la página. Que tampoco estaba en el guión.


La misma página con los colores de John Higgins, lista para publicarse. Nótese toda la atmósfera que ha añadido el color a la página en blanco y negro de Gibbons. Me gusta especialmente la decisión de Higgins en la última viñeta de colorear monocromo, de un solo color, toda la figura de Rorschach, en rojo. Con esa decisión, además de destacarla en el conjunto de la página, añade expresividad a ese momento final de la página mientras trepa por la pared.

En las páginas de guión de Moore para Watchmen que se han publicado no he visto indicaciones de color. Me imagino que las habrá en momentos puntuales, evidentemente, como la escena del neón parpadeante del episodio V en el edificio donde vive Moloch. Pero en general Moore no dice en su guión qué colores emplear en cada viñeta, en cada objeto, en cada figura, como por otra parte es lógico porque todo eso es trabajo del colorista. Respecto al proceso de coloreado de Watchmen, John Higgins preparaba sus pruebas de color y luego se pasaba por casa de Gibbons para que las revisara y aprobara antes de enviarlas a imprenta para que prepararan las separaciones de color con las indicaciones de Higgins y sus bocetos de color pintados a mano. Los autores lo han contado en varios entrevistas, y también en el libro WATCHING THE WATCHMEN. Todo eso es un trabajo en equipo como dios manda. Moore-Gibbons-Higgins.

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EJEMPLO 2.


Bocetos para el guión de JLA # 26. No son del dibujante del número, Howard Porter. Los dibujó el guionista, Grant Morrison, antes de escribir el guión técnico final.

Claro que a veces Morrison puede trabajar de otra forma, como en el caso de la nueva serie de Batman y Robin que está realizando ahora mismo junto a Frank Quitely (no sé si la entintará y coloreará también Jamie Grant, como en ALL STAR SUPERMAN):

“Le pedí a Frank que él coreografiara el flujo de la acción a su modo, en lugar de dictarle detalladas composiciones de viñetas como usualmente hago, y le pedí que reintrodujera los muy difamados efectos sonoros a los cómics de superhéroes pero de una manera que los integre más con el arte. Batman y Robin es una colaboración más corta y pausada, por lo que intentamos mantenerla más suelta y abierta que All Star Superman”
--Grant Morrison (he sacado el párrafo traducido de Zona Negativa)


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EJEMPLO 3. Para acabar, un ejemplo de lo que sucede cuando se ningunea a los dibujantes. Que también son personas, como el guionista.

"Cuando el primer recopilatorio salió a finales de los ochenta (1987), nos invitaron a DC y a las oficinas de Warner Books. Inmediatamente quedó claro que a) las dos oficinas editoriales no estaban trabajando juntas, y en realidad estaban compitiendo abiertamente (las portadas pintadas de John para el primer recopilatorio eran diferentes en las ediciones de DC y de Warner); b) nuestras aportaciones no fueron bienvenidas, y c) todo aquello iba de promocionar a Alan Moore. Nosotros solamente éramos los dibujantes.

Lamento decirlo, b) y c) ya han quedado para la posteridad, y hace tiempo que conseguimos aceptar lo ocurrido, incluso pensando que era nuestro trabajo (incluyendo argumentos de las historias no acreditados) lo que se estaba reeditando.

También, por la época en que salió el primer recopilatorio, preguntamos al respecto y nos ofrecimos a dibujar 1), nuevas páginas para maquillar los huecos de las páginas de publicidad, de modo que la narrativa fluyera mejor en formato libro, y 2) páginas modelos de los personajes de la serie para futuros usos por DC. Ambas propuestas fueron rechazadas y de hecho ridiculizadas ("Tíos, sólo vais a pescar el cheque por otra página")... aunque no por Karen Berger, debo añadir".

--El dibujante Stephen Bissette, refiriéndose en su blog a las recopilaciones de LA COSA DEL PANTANO con guiones de Alan Moore de finales de los 80. "John" es, por supuesto, el dibujante John Totleben, que también participó intensamente en la serie a lo largo de un montón de números. Abajo, página de la serie -con estupendos colores de Tatjana Wood- y las dos portadas distintas para DC y Warner Books


sábado, 28 de marzo de 2009

EL HIPERESPACIO


"Cuando me pidieron que hiciese un cómic mensual de Zoids pensé en cómo podía extender la historia. Básicamente son juguetes grandes luchando entre sí. Entonces pensé, ¿y qué si son juguetes? Y, ¿quién podría controlar los juguetes a esa escala, para que la gente implicada no sepa que están luchando con juguetes? Había estado leyendo un libro sobre la quinta dimensión, y se me ocurrió que si vivías en la quinta dimensión podrías mirar al universo desde el exterior del espacio y del tiempo. Podrías moverte por esa dimensión hasta cualquier punto del espaciotiempo y tu cuerpo se vería como un corte transversal de partes tridimensionales. Y pensé en poner a estas criaturas en Zoids. En realidad eran los amos de los juguetes y nuestro universo era el juego al que jugaban. Sólo era una idea en mi cabeza, y cuando cancelaron Zoids me olvidé de ella. Entonces Animal Man, sin que yo pensara en ello, también trató de algo que había fuera, que en este caso era yo. Yo estaba fuera de su universo, y aún sí me dedicaba a hurgar en él."

-- Grant Morrison, guionista de tebeos de superhéroes y ciencia-ficción



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"Cuando era niño solía visitar en Jardín de Té Japonés en San Francisco. Pasaba horas fascinado por la carpa que vivía en un estanque poco profundo solo unas pulgadas bajo las azucenas, justo bajo mis dedos, completamente ajena al Universo que había sobre ella.

Me hacía a mí mismo una pregunta que solo un niño podría hacer: ¿Cómo sería ser una carpa?. ¡Qué mundo tan extraño sería! Me imaginaba que el estanque sería como el Universo, un espacio de dos dimensiones. La carpa sólo podría nadar hacia adelante y hacia atrás, y a izquierda y derecha. Pero imaginaba que el concepto de “arriba”, más allá de las azucenas, sería totalmente extraño a ella. Cualquier científico carpa que se atreviese a hablar de “hiperespacio”, es decir, la tercera dimensión sobre el estanque, sería inmediatamente etiquetado como un chiflado. Me pregunto qué pasaría si pudiésemos bajar y capturar un científico carpa y subirlo al hiperespacio. ¡Pensaba en la maravillosa historia que contaría a los demás!. La carpa balbucearía sobre unas nuevas e increíbles leyes de la Física: seres que podían moverse sin aletas. Seres que podían respirar sin agallas. Seres que podían emitir sonidos sin burbujas. Entonces me pregunté: ¿Cómo podría un científico carpa conocer nuestra existencia? Un día que llovía, pude ver las gotas de lluvia formar suaves ondas en la superficie del estanque.


La carpa podría ver las sombras de las ondas en la superficie del estanque. La tercera dimensión podría ser invisible para ellos, pero las vibraciones de la tercera dimensión podrían ser claramente visibles. Incluso la carpa podría sentir estas ondas e inventar un simple concepto, para describirlas, llamado “fuerza”. Podría incluso darle a estas “fuerzas” bonitos nombres como luz y gravedad. Nos reiríamos de ellos, porque, por supuesto, sabemos que no hay “fuerzas” después de todo, solo las ondas en el agua.

Hoy día, muchos científicos creen que nosotros somos la carpa que nada en nuestro diminuto estanque, completamente feliz, inconsciente de los invisibles y desconocidos Universos que planean justo sobre nosotros en el hiperespacio. Pasamos nuestra vida en tres dimensiones espaciales, confiados en que lo que vemos con nuestros telescopios es todo lo que existe, ignorantes de la posibilidad de un hiperespacio de 10 dimensiones. Aunque estas dimensiones superiores son invisibles, sus “ondas” se pueden ver y sentir con toda claridad. Llamamos a estas ondas luz y gravedad. La teoría del hiperespacio, sin embargo, languideció durante décadas por la escasez de pruebas físicas o aplicaciones. Pero la teoría, una vez considerada el área de los excéntricos y místicos, está siendo revitalizada por una simple razón: puede ser la llave para la mayor teoría de todos los tiempos, la “Teoría del Todo”.


Einstein pasó sus últimos 30 años en una inútil persecución de esta teoría, el Santo Grial de la Física. Quería una teoría que pudiese explicar las cuatro fuerzas fundamentales que gobiernan el Universo: gravedad, electromagnetismo, y las dos fuerzas nucleares (débil y fuerte). Supuso que sería el mayor descubrimiento de la ciencia en los últimos 2 000 años, desde que los griegos se preguntaron cómo se hizo el mundo. Estaba buscando una ecuación, tal vez de no más de una pulgada de largo que pudiese colocar en una camiseta, pero era demasiado grandioso poder explicar todo, desde el Big Bang y las explosiones estelares a átomos y moléculas, o las flores del campo.

Quería leer la mente de Dios. Finalmente, Einstein falló en su misión. De hecho, fue rechazado por muchos de sus compatriotas más jóvenes, que se mofarían de él con la frase, “Lo que Dios ha separado, ningún hombre puede unirlo”. Pero tal vez Einstein se esté tomando ahora su venganza. Durante la última década, ha habido una furiosa búsqueda para la unión de estas cuatro fuerzas fundamentales en una única teoría, especialmente una que mezcle la Relatividad General (que explica la gravedad) con la Teoría Cuántica (que explica las dos fuerzas nucleares y el electromagnetismo).

El problema es que la relatividad y la teoría cuántica son totalmente opuestas. La Relatividad General es una teoría de lo muy grande: galaxias, quásars, agujeros negros, e incluso el Big Bang. Se basa en curvar el maravilloso tejido de cuatro dimensiones del espacio y del tiempo. La Teoría Cuántica, por el contrario, es una teoría de lo muy pequeño, es decir, el mundo de las partículas subatómicas. Se basa en diminutos paquetes de energía discretos llamados cuantos. En los últimos 50 años, se han realizado muchos intentos de unir estos polos opuestos, y han fallado. El camino hacia una Teoría de Campo Unificado, la Teoría del Todo, está cubierto con los cadáveres de los intentos fallidos. La clave de este puzzle puede ser el hiperespacio. En 1915, cuando Einstein dijo que el espacio-tiempo tenía cuatro dimensiones y se curvaba y ondulaba, mostró que estas curvaturas producían una “fuerza” llamada gravedad. En 1921, Theodr Kaluza escribió que las ondas de la quinta dimensión podrían ser vistas en forma de luz. Al igual que el pez que mira las ondas del hiperespacio moviéndose en su mundo, muchos físicos creen que la luz se crea por ondas en un espacio-tiempo de cinco dimensiones.

--Michio Kaku, físico teórico, especialista en el campo de la teoría de cuerdas y divulgador científico. El artículo extractado sigue aquí.

Imágenes: Henri Matisse (CARPA, 1912); Grant Morrison y Brian Bolland (ANIMAL MAN, 1990); Grant Morrison, Frank Quitely y Jamie Grant (SUPERMAN ALL STAR nº 6, 2007); Al Fedstein y Bernie Krigstein (MONSTER FROM THE FOURTH DIMENSION, 1953); M.C. Escher (THRE WORLDS, 1955).

jueves, 26 de marzo de 2009

EL MÉTODO


Santibilbo, en comentarios:

Joder, que tarde llego al debate, ya lo habéis dicho todo. Por matizar un poquito. La ciencia es el mejor método de conocimiento para acercarnos a una cierta realidad. Aquella en la que controlamos las condiciones de un experimento. A partir de regularidades hacemos predicciones provisionales hasta que nuevas hipótesis y comprobaciones nos permitan afinar mejor la correlación entre diversos experimentos. En esto estamos todos de acuerdo, creo.

Que la ciencia es una creación humana no sólo es obvio, es que es historiable. Que como tal se basa en conceptualizaciones , métodos e instrumentos variables, creo que tampoco admite discusión. Que su potencia explicativa sobre una parte de la realidad resulta abrumadora, que se somete a la crítica de pares y que su método la blinda en teoría, contra el dogmatismo, son argumentos muy poderosos para postularla como el gran vehículo para compartir verdades provisionales.

Ahora bien, nosotros sólo podemos conocer a través de unos sentidos humanos, o de instrumentos asimilados y de una inteligencia que reconstruye esa realidad virtual. Decir que descubrimos leyes es aventurado, lo que hacemos es percibir generalidades y engarzarlas en una cadena lógica y coherente, aunque sea en las aparentemente imposibles matemáticas cuánticas, que si son ecuaciones, deben guardarla.

Sin caer en blandeces postmodernas creo que nadie puede negar que no era igual la ciencia griega que la escolástica. Que el cristianismo influyó mucho en el concepto de verdad y su amor por ella se trasladó en gran medida a la ciencia moderna. O que Popper HA INFLUIDO ENORMEMENTE en como se evalúa la ciencia, su método y su papel en el mundo. ¿O acaso esto de la falsabilidad no se dice muchas veces con la boca pequeña?

También, como ha dicho Pepo, creo que el científico juega un papel en nuestra sociedad como la Voz del Oráculo, el prestigio definitivo y juega un papel político claro en este asunto. La mayor parte de los mortales no entendemos nada, ni falsamos, ni comprobamos, confiando que los de Science sean honrados. Las críticas al Método que hizo Feyerabend eran terribles.

Para acabar, yo también me temo que la física cuántica haya servido para que cualquier charlatán la acomode a su discurso. TAMBIÉN, EN MI ignorancia, compruebo como con frecuencia la ciencia afirma saber más de lo que realmente sabe, porque en ello se juega fondos o atención social (desde genética hasta la vida en Marte).

Ah, Pepo, creo que Víctor tiene razón en lo de Freud, NO ES QUE SU TEORÍA SE viera superada, es que su práctica científica fue fraudulenta constantemente. Curiosamente ha sido uno de los pensadores más influyentes del siglo, uno de los que más contribuyó a aferrar al hombre a la tierra, liberándolo de la tutela celestial. Y un escritor cojonudo y un relector genial.


(viñetas: SUPERMAN ALL STAR, Morrison, Quitely y Grant)

viernes, 20 de marzo de 2009

UNA FICCIÓN SOBRE NOSOTROS.

"Así que decidimos no deconstruir al superhéroe sino aceptarlo tal cual, como una ficción que intentaba decirnos algo maravilloso sobre nosotros. En algún lugar, en nuestra noche más oscura, inventamos la historia de un hombre que nunca nos defraudaría y que parecía merecer ser investigado."

--Grant Morrison