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martes, 12 de octubre de 2010

EL MOVIMIENTO DE LA NOVELA GRÁFICA

"La última entrevista que concediste al Journal fue sobre el 91, así que me gustaría ir hacia atrás y fijarme en algunas de las cosas que has hecho desde entonces.

Algo en lo que he estado pensando últimamente: sólo comencé a ganarme la vida a partir del 89. Mi última entrevista en el Journal fue en 1991. Justo acababa de llegar. Me costó 20 años llegar. Sentía que finalmente lo había conseguido. Me sentía exuberante, lleno de mí mismo y mi trabajo, en aquel entonces.

Se ve en el trabajo. Muestras una auténtica confianza y una habilidad para saltar y nadar…

Pero últimamente he empezado a cuestionarme mucho más las cosas. Como que El destino del artista es la otra cara de How to be an artist. El destino del artista es cómo dejar de ser un artista. Cuando voy a salones, todavía me encuentro gente que dice, “¿cómo me introduzco en el mundo de los cómics?” Estoy seguro de que no tienen tiempo para que un viejo chocho como yo les diga, “¿cómo SALES de los cómics, cómo DEJAS de ser un artista?” [Risas] Cuando eres un chaval, simplemente quieres saber cómo “meterte en los cómics”. Odio esa expresión, porque…

Es como si estuvieran interesados en entrar en el mundo inmobiliario.

Sí. Yo creo que este es un campo de creatividad e imaginación, no un edificio de oficinas. O un bolo de rock. “Las entradas se han agotado, ¿cómo hago para entrar?” La primera cosa auténticamente creativa que tienes que hacer es crear una manera de entrar. No hay puerta, no puedo dar a la gente la llave y decir, “déjala en el felpudo cuando hayas acabado”. Cada uno ha de crear su propia manera de entrar. Yo solía decir eso, pero ahora he superado esa posición. Creo que debes ser tan imaginativo y tan loco que nunca se te ocurra que no estás ya dentro. Nunca se te debería pasar por la cabeza que no estás ya metido en el mundo del cómic. Creo que eso es lo que me pasó a mí. Vivía tanto dentro de mi propia cabeza que nunca se me ocurrió que no era un artista de cómic. Auto publiqué mi primer libro en el 75. Echando la vista atrás, lo que me gusta de él es que no es Eddie Campbell’s Comics #1, en realidad saqué un cómic unitario llamado Beem! A comic book for the end of the world. Echando la vista atrás, lo que me gusta de él es que es un libro de 40 páginas con una historia conclusiva. No se presenta como una serie. Creo que ese es un aspecto clave de la nueva sensibilidad –el mini cómic (y después la novela gráfica)–, que hemos empezado a pensar sobre el cómic de forma diferente

Oh, sí.

Sin embargo, sólo vendí 40 copias. [Deppey ríe] Imprimí 500, vendí 40, y pensé para mis adentros, “oh, mierda. ¿Qué voy a hacer ahora?” Puse todos en el desván de mis padres y ese fue el final del asunto, “de ahora en adelante sólo voy a estar metido en el mundo del cómic dentro de mi cabeza”. Después empecé a sacarlos del desván de mis padres a puñados. Hasta el día de hoy, cada vez que voy a casa, subo allí y agarro un puñado. Probablemente todavía habrá allí un centenar. [Deppey ríe] Creo que fue en la SPX de 1998 cuando me di cuenta de que esas cosas eran vendibles por 10 dólares.

Lo que pasa es que, y esto es lo que estoy intentando decir, amigos, el trabajo que estás haciendo ahora puede estar “en el mundo del cómic” dentro de 20 años. No importa si no lo vendiste, porque en el mundo de la novela gráfica cada libro tiene una vida indefinida en las estanterías. Puedes sacarlo y recolocarlo en la estantería. Así que no hace falta que salgas en el Batman de este mes para estar en el mundo del cómic. Puedes ir y hacer tus propias 500 copias fotocopiadas de tu libro. Puede que no las vendas ahora, puede que las vendas dentro de 30 años, pero en esta nueva era de los cómics, no hay un “ahora”, es un “ahora” indefinido, continuo.

Cuando hablo con autores, o cuando hablo con otra gente que está en el ámbito editorial, tengo una sensación real, casi terrorífica, de no saber lo que va a suceder a continuación. Hemos trabajado en ese número uno, número dos, número tres, número cuatro de los cómics desde que Max Gaines publicó por primera vez Famous Funnies [1933], y la gente se ha acostumbrado a eso. Ahora que todo está cambiando, parece que la incertidumbre genera un miedo auténtico. Pero eso era por lo que la gente del otro lado, la gente que realmente se tomaba los cómics en serio como un tipo de literatura, ha estado trabajando durante los últimos 25 años. Así que, por raro que parezca, sois tú, y los Chris Ware y los Craig Thompson y los Will Eisner del mundo las únicas personas que sabían como nadar en esas aguas, y todos los demás ahora están intentando pillaros.

Es una forma de verlo. También pienso en ello como un modelo evolutivo más avanzado del cómic en la línea de… En realidad, ha habido tres modelos evolutivos, tal y como yo lo veo. Está la tira de prensa, los cómics de prensa, que todavía existen. Pero cuando te fijas en las tiras de prensa de hoy en día, parece un objeto muy simple y poco desarrollado, ¿no?

El comic book fue el siguiente paso. Esto no quiere decir que cada comic book sea mejor que cada tira de prensa. Creo que, hasta los años 50, las mejores cosas en el mundo de los cómics todavía se hacían en los periódicos –ya sabes, Walt Kelly e incluso [Milton] Caniff hasta el 52 o 53, o probablemente incluso más tarde, todavía estaban muy por delante de cualquier cosa de las que se hacían en los comic books. Del mismo modo, cuando digo que la novela gráfica es un modelo evolutivo más avanzado, no significa que cada novela gráfica sea mejor que cada comic book. Un buen comic book merece mucho más ser guardado que una novela gráfica fallida. Cuando se haga recuento, a lo mejor ninguna novela gráfica esté a la altura de Master race de [Bernard] Krigstein o de los mejores cómics bélicos de [Harvey] Kurtzman.

No. Pero hay más flexibilidad con las novelas gráficas. Tienes muchas más libertad de acción en términos de lo que puedes hacer con ellas y la forma que pueden tomar, cosas así.

Sí, creo que le hemos dado forma –por “hemos” me refiero a la generación de la novela gráfica –le hemos dado forma como instrumento perfecto para contar la historia de nuestro tiempo. En manos de Chris Ware, por ejemplo, ese instrumento puede contar una historia de una complejidad inimaginable, incluso aunque el tema que trate parezca ser limitado y simple. Pero es que gran parte del mejor arte ha hecho eso, dividiendo y subdividiendo el simple momento humano, convirtiéndolo en un calidoscopio de complejidad.

[...] Pero en la última entrevista que concediste al Journal, con Sam Yang, él mencionaba que tú habías tenido que defender tu trabajo convirtiendo momentos ordinarios en algo especial. Tú tuviste que rectificar y decir, “no, los momentos ordinarios son especiales”. Hoy en día, esa noción parece que se da por supuesta en el movimiento de la novela gráfica.

Así es.

Es como si finalmente todos los demás te hubieran alcanzado".
Eddie Campbell, con más de 30 años a sus espaldas haciendo cómics, entrevistado en 2005 por Dirk Deppey (las frases en negrita son de este último) para THE COMICS JOURNAL, y traducido e ilustrado por Alberto "tio beni" García en Entrecomics. El resto de la entrevista, aquí.

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Personalmente, no sé qué nociones de historia del arte tendrán algunos de los que han opinado (a veces vehementemente) sobre este tema, pero en historia del arte, cuando unos autores concretos han hablado de sí mismos como "movimiento", el movimiento artístico existe como tal. Y así queda constancia en los libros de los historiadores del arte que se dedican a estudiarlo. Sea impresionismo (cuyo apodo surgió por cierto de un comentario irónico que hizo un crítico francés del XIX para burlarse de los primeros cuadros impresionistas), expresionismo, surrealismo o dadaísmo. O, en el cómic reciente, el movimiento de la novela gráfica.

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El MANIFIESTO DE LA NOVELA GRÁFICA, según Eddie Campbell (2005)

miércoles, 8 de septiembre de 2010

DAS EXPERIMENT


Un fantasma recorre la blogosfera, supongo que ante la alerta desatada por esta ola de cómic experimental que nos "invade" con muchos autores de la novela gráfica reciente. Por lo visto, los experimentos se deben hacer con gaseosa, y punto pelota. ¿Experimentar, para qué? "Chorradas de modernos".

No sé si lo más significativo de una "reflexión" de semejante calado es el pensamiento global que la apoya o la ignorancia supina que demuestra. Todo arte se desarrolla (que no "evoluciona", como si la historia de un arte estuviese hecha de "especies inferiores" que "evolucionan" teleológicamente hacia "especies superiores") gracias precisamente a experimentos, ensayos, pruebas. ¿Qué eran sino experimentos curiosos las "historias en estampas" que hacía en su tiempo libre (allá por 1827-30) el suizo Rodolphe Töppffer, el que está considerado hoy día como padre del cómic? ¿Y qué eran sino experimentos los que hacía cada semana en sus páginas dominicales Winsor McCay? ¿Y los que hicieron Noel Sickles y Milton Caniff para desarrollar un estilo gráfico y narrativo que generó la conocida luego como escuela del claroscuro? ¿Y los experimentos semanales de Will Eisner y su estudio de colaboradores en THE SPIRIT, serie que ha sido calificada hasta la saciedad como "laboratorio de pruebas", experimentos que con el paso de los años se incorporaron al lenguaje convencional del cómic? ¿Y los experimentos que hizo en los cincuenta Harvey Kurtzman? ¿Y los de Bernie Krigstein (abajo), con diseños y puestas en página que eran rarísimos para su época?

MASTER RACE, 1955

Los diseños y planificación de Krigstein en concreto, en los que descomprimía la acción en un número de viñetas insólito para el cómic de los años cincuenta, han sido incorporados posteriormente al repertorio de recursos convencionales del cómic, una vez que fueron asimilados por autores posteriores y aplicados con regularidad a las historietas.

Por ejemplo, Jim Steranko en 1969:

No puedo evitar imaginarme ahora a algún "sabio" que clama en contra de los experimentos sentarse delante de aquel DAREDEVIL de Miller de 1980 en el que copiaba los diseños de Kringstein (experimentales en 1955) de MASTER RACE, y reflexionar con gran sabiduría: "Mmm, este Daredevil, esto sí es un cómic como dios manda, esto si es buena 'narrativa', y no esos experimentos raros de modernos". Esto, ante una página de un joven autor que por entonces se limitaba a incorporar al comic book de superhéroes lo que en su momento fue un auténtico experimento de Krigstein. De hecho, todo lo que hoy nos parece "natural" en el lenguaje del cómic tuvo su origen en algún momento, tiempo atrás, en un EXPERIMENTO de un autor. Por la misma razón, los experimentos del presente darán lugar al lenguaje del futuro.

1955

1980

lunes, 1 de febrero de 2010

HIGH AND LOW

"Pertenezco a la baja cultura. Ése es mi sitio. No sólo pertenezco a la baja cultura, es que no creo que la baja cultura sea baja cultura. Todo es cultura".
Bernie Krigstein, 1978. Citado en el libro de Greg Sadowski B. KRIGSTEIN vol.1 (Fantagraphics, 2002)

domingo, 3 de enero de 2010

QUERÍA MÁS VIÑETAS


“Quería viñetas; estaba desesperado por viñetas. Y eso es lo que no me daban, así que, desesperado, comencé a subdividir las viñetas. Llegó un momento en que era simplemente absurdo tener seis viñetas para una determinada cantidad de texto. Empecé a ver a la gente haciendo todo tipo de cosas, y se me hacía ridículo tenerlos haciendo todas esas cosas en seis viñetas… porque es lo que sucede entre esas viñetas lo que es tan fascinante. Fíjate en toda esa acción dramática que uno nunca tiene la oportunidad de ver. A menos que al artista se le permita profundizar en ello, la forma continuará siendo infantil".
Bernie Krigstein, sobre tus tebeos de los años 50. La cita la ha traducido y copiado el tio berni en los comentarios a UNA VIDA ERRANTE, a propósito de parecidas preocupaciones que por la misma época tenían, en el otro lado del mundo, autores japoneses como Tatsumi.

sábado, 28 de marzo de 2009

EL HIPERESPACIO


"Cuando me pidieron que hiciese un cómic mensual de Zoids pensé en cómo podía extender la historia. Básicamente son juguetes grandes luchando entre sí. Entonces pensé, ¿y qué si son juguetes? Y, ¿quién podría controlar los juguetes a esa escala, para que la gente implicada no sepa que están luchando con juguetes? Había estado leyendo un libro sobre la quinta dimensión, y se me ocurrió que si vivías en la quinta dimensión podrías mirar al universo desde el exterior del espacio y del tiempo. Podrías moverte por esa dimensión hasta cualquier punto del espaciotiempo y tu cuerpo se vería como un corte transversal de partes tridimensionales. Y pensé en poner a estas criaturas en Zoids. En realidad eran los amos de los juguetes y nuestro universo era el juego al que jugaban. Sólo era una idea en mi cabeza, y cuando cancelaron Zoids me olvidé de ella. Entonces Animal Man, sin que yo pensara en ello, también trató de algo que había fuera, que en este caso era yo. Yo estaba fuera de su universo, y aún sí me dedicaba a hurgar en él."

-- Grant Morrison, guionista de tebeos de superhéroes y ciencia-ficción



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"Cuando era niño solía visitar en Jardín de Té Japonés en San Francisco. Pasaba horas fascinado por la carpa que vivía en un estanque poco profundo solo unas pulgadas bajo las azucenas, justo bajo mis dedos, completamente ajena al Universo que había sobre ella.

Me hacía a mí mismo una pregunta que solo un niño podría hacer: ¿Cómo sería ser una carpa?. ¡Qué mundo tan extraño sería! Me imaginaba que el estanque sería como el Universo, un espacio de dos dimensiones. La carpa sólo podría nadar hacia adelante y hacia atrás, y a izquierda y derecha. Pero imaginaba que el concepto de “arriba”, más allá de las azucenas, sería totalmente extraño a ella. Cualquier científico carpa que se atreviese a hablar de “hiperespacio”, es decir, la tercera dimensión sobre el estanque, sería inmediatamente etiquetado como un chiflado. Me pregunto qué pasaría si pudiésemos bajar y capturar un científico carpa y subirlo al hiperespacio. ¡Pensaba en la maravillosa historia que contaría a los demás!. La carpa balbucearía sobre unas nuevas e increíbles leyes de la Física: seres que podían moverse sin aletas. Seres que podían respirar sin agallas. Seres que podían emitir sonidos sin burbujas. Entonces me pregunté: ¿Cómo podría un científico carpa conocer nuestra existencia? Un día que llovía, pude ver las gotas de lluvia formar suaves ondas en la superficie del estanque.


La carpa podría ver las sombras de las ondas en la superficie del estanque. La tercera dimensión podría ser invisible para ellos, pero las vibraciones de la tercera dimensión podrían ser claramente visibles. Incluso la carpa podría sentir estas ondas e inventar un simple concepto, para describirlas, llamado “fuerza”. Podría incluso darle a estas “fuerzas” bonitos nombres como luz y gravedad. Nos reiríamos de ellos, porque, por supuesto, sabemos que no hay “fuerzas” después de todo, solo las ondas en el agua.

Hoy día, muchos científicos creen que nosotros somos la carpa que nada en nuestro diminuto estanque, completamente feliz, inconsciente de los invisibles y desconocidos Universos que planean justo sobre nosotros en el hiperespacio. Pasamos nuestra vida en tres dimensiones espaciales, confiados en que lo que vemos con nuestros telescopios es todo lo que existe, ignorantes de la posibilidad de un hiperespacio de 10 dimensiones. Aunque estas dimensiones superiores son invisibles, sus “ondas” se pueden ver y sentir con toda claridad. Llamamos a estas ondas luz y gravedad. La teoría del hiperespacio, sin embargo, languideció durante décadas por la escasez de pruebas físicas o aplicaciones. Pero la teoría, una vez considerada el área de los excéntricos y místicos, está siendo revitalizada por una simple razón: puede ser la llave para la mayor teoría de todos los tiempos, la “Teoría del Todo”.


Einstein pasó sus últimos 30 años en una inútil persecución de esta teoría, el Santo Grial de la Física. Quería una teoría que pudiese explicar las cuatro fuerzas fundamentales que gobiernan el Universo: gravedad, electromagnetismo, y las dos fuerzas nucleares (débil y fuerte). Supuso que sería el mayor descubrimiento de la ciencia en los últimos 2 000 años, desde que los griegos se preguntaron cómo se hizo el mundo. Estaba buscando una ecuación, tal vez de no más de una pulgada de largo que pudiese colocar en una camiseta, pero era demasiado grandioso poder explicar todo, desde el Big Bang y las explosiones estelares a átomos y moléculas, o las flores del campo.

Quería leer la mente de Dios. Finalmente, Einstein falló en su misión. De hecho, fue rechazado por muchos de sus compatriotas más jóvenes, que se mofarían de él con la frase, “Lo que Dios ha separado, ningún hombre puede unirlo”. Pero tal vez Einstein se esté tomando ahora su venganza. Durante la última década, ha habido una furiosa búsqueda para la unión de estas cuatro fuerzas fundamentales en una única teoría, especialmente una que mezcle la Relatividad General (que explica la gravedad) con la Teoría Cuántica (que explica las dos fuerzas nucleares y el electromagnetismo).

El problema es que la relatividad y la teoría cuántica son totalmente opuestas. La Relatividad General es una teoría de lo muy grande: galaxias, quásars, agujeros negros, e incluso el Big Bang. Se basa en curvar el maravilloso tejido de cuatro dimensiones del espacio y del tiempo. La Teoría Cuántica, por el contrario, es una teoría de lo muy pequeño, es decir, el mundo de las partículas subatómicas. Se basa en diminutos paquetes de energía discretos llamados cuantos. En los últimos 50 años, se han realizado muchos intentos de unir estos polos opuestos, y han fallado. El camino hacia una Teoría de Campo Unificado, la Teoría del Todo, está cubierto con los cadáveres de los intentos fallidos. La clave de este puzzle puede ser el hiperespacio. En 1915, cuando Einstein dijo que el espacio-tiempo tenía cuatro dimensiones y se curvaba y ondulaba, mostró que estas curvaturas producían una “fuerza” llamada gravedad. En 1921, Theodr Kaluza escribió que las ondas de la quinta dimensión podrían ser vistas en forma de luz. Al igual que el pez que mira las ondas del hiperespacio moviéndose en su mundo, muchos físicos creen que la luz se crea por ondas en un espacio-tiempo de cinco dimensiones.

--Michio Kaku, físico teórico, especialista en el campo de la teoría de cuerdas y divulgador científico. El artículo extractado sigue aquí.

Imágenes: Henri Matisse (CARPA, 1912); Grant Morrison y Brian Bolland (ANIMAL MAN, 1990); Grant Morrison, Frank Quitely y Jamie Grant (SUPERMAN ALL STAR nº 6, 2007); Al Fedstein y Bernie Krigstein (MONSTER FROM THE FOURTH DIMENSION, 1953); M.C. Escher (THRE WORLDS, 1955).