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sábado, 8 de octubre de 2011

SUPERGODS

"Los occidentales convierten la ciencia en un ídolo, para mejor adorarse a sí mismos. Creen en un espíritu científico autónomo, del cual serían simultáneamente los inventores y el producto. Sustituyen los antiguos mitos por el del progreso, en otras palabras, por el mito de una superioridad moderna propiamente infinita, el mito de una humanidad liberándose y divinizándose poco a poco por sus propios medios"
René Girard

martes, 16 de junio de 2009

LO (SOBRE)NATURAL.

"Si alguien ofreciera pruebas de que existen fuerzas sobrenaturales, sería uno de los hallazgos más importantes de la Historia. Por eso, me parece absurdo que la mayoría de los científicos se opongan a investigar este tema"
--Edward Osborne Wilson, 2009

domingo, 3 de mayo de 2009

FÍSICA DE LO IMPOSIBLE.


"Pregunta.- Viajes en el tiempo, teletransporte, invisibilidad, universos paralelos.... ¿Cuánto hay de ciencia y cuanto de ficción en el futuro que usted dibuja?

Respuesta.- Cuando escribí Física de lo imposible, vi muchas películas de ciencia ficción con una premisa de fondo: ¿cuántas de estas cosas serán finalmente posibles? Mi conclusión es que el 80% de todo lo que vemos en el cine será realidad en un siglo.

(...) P.- Usted vaticina que la invisibilidad y el teletransporte están también a la vuelta de la esquina...

R.- La capa de invisibilidad ya existe y ha sido probada por científicos británicos y norteamericanos, que han hecho desaparecer un objeto desviando las microondas a su alrededor. El teletransporte también es una realidad: podemos tomar un átomo y hacerlo mover de extremo a extremo de una habitación. El siguiente paso será teletransportar moléculas, o incluso un gen. Una célula es mucho más difícil, y no digamos un ser humano, teniendo en cuenta que estamos compuestos por 50 billones de células. Tendríamos que morir antes y ser reformados, como el capitán Kirk en Star Trek.


P.- ¿Dónde está el límite entre la ciencia y la ficción?

R.- La frontera es a veces muy difusa, y siempre hemos tenido visionarios como Julio Verne, que con la ayuda de los científicos vislumbró París en el siglo XX. El fax, los rascacielos de cristal, los coches de gasolina... Verne escribió sobre todos esto cuando se veía como algo «imposible», y sin embargo aquí estamos.

P.- ¿Usted se siente más cerca de Einstein o de Flash Gordon?

R.- En mis tebeos de Flash Gordon vi las primeras pantallas de televisión mucho antes de que fueran realidad... Einstein fue mi otro héroe de la niñez: me fascinó el hecho de que al morir dejara inacabada su Teoría del Todo. Ese ha sido mi empeño como científico.

(...) P.- ¿Qué le parece que un premio Nobel de Física, Steven Chu, lleve las riendas de la Energía en EEUU?

R.- La apuesta de Obama por la ciencia es totalmente lógica. Al fin y al cabo, la ciencia siempre ha sido el motor del progreso y de la riqueza. El problema es que la riqueza nos vuelve avariciosos, y periódicamente caemos en crisis como ésta. Obama ha puesto también el dedo en la llaga del cambio climático: no podemos seguir echando CO2 a la atmósfera; hay que virar urgentemente hacia energías limpias.

P.- ¿Cuál será la energía del futuro?

R.- Nos esperan años de caos total, pero en una década se consumará la transición hacia las energías renovables. La fisión nuclear ha resultado ser una alternativa muy peligrosa: no podemos permitirnos el lujo de pasar a las próximas generaciones desechos altamente radiactivos durante millones de años. El futuro será de la energía solar combinada con el hidrógeno, aunque en 30 años o así se hará realidad la fusión, que al fin y al cabo es la energía de las estrellas".

--Michio Kaku, catedrático de Física Teórica en la Universidad de Nueva York y divulgador científico. La entrevista sigue aquí. Ayer precisamente compré su nuevo libro, FÍSICA DE LO IMPOSIBLE (Editorial Debate), subtitulado ¿PODREMOS SER INVISIBLES, VIAJAR EN EL TIEMPO Y TELETRANSPORTARNOS?, y hoy Fernando me manda por mail este enlace (gracias).

SE PUEDEN HACER INVISIBLES.

Sobre las posibilidades científicas para el futuro ya hablamos aquí, y sobre el hiperespacio y Michio Kaku, aquí.

Sobre la "capa de invisibilidad", ya desarrollada hasta un cierto punto, salió hace tres años en Con C de Arte, y en los comentarios estuvimos hablando sobre el tema con científicos... y con F. Gordon ; )

No dejéis de leer estos enlaces si no lo hicísteis en su día, seguro que os sorprenden.

(Arriba del todo, el FLASH GORDON de Don Moore y Alex Raymond, finales de los años 30 del siglo XX; aquí arriba a la izquierda, viñeta de LOS 4 FANTÁSTICOS de Stan Lee y Jack Kirby, primeros 60; debajo, clic para ampliar, viñetas "invisibles" de MARTHA WASHINGTON GOES TO WAR, 1995, por Frank Miller, Dave Gibbons y Angus McKie)



ACTUALIZACIÓN

Baten el récord del teletransporte al enviar fotones entre La Palma y Tenerife:
"Un equipo de científicos austríacos, liderado por el conocido físico Anton Zeilinger, ha batido un nuevo récord al conseguir transferir fotones entrelazados entre las islas españolas de La Palma y Tenerife, a 144 kilómetros de distancia, sin ningún tipo de conexión".

miércoles, 1 de abril de 2009

(PARÉNTESIS CUÁNTICO)


Si leíste el post "LA REALIDAD YA NO ES UNA CERTEZA", tenemos ahora comentario invitado aclarando más sobre los fenómenos misteriosos de la mecánica a nivel subatómico, sin parangón con la mecánica clásica del universo visible, y la reciente interpretación de esa mecánica cuántica como "teoría de la información". Al habla Enrique Vela (muchas gracias):

Añado este comentario aquí porque me he retrasado tanto en escribirlo que a lo mejor ya nadie lee lo relativo al post sobre cuántica e información. En todo caso, Pepo puede recolocarlo donde le parezca mejor si lo ve conveniente.

El problema de la interpretación de la mecánica cuántica, que colea desde sus inicios, se centra en la aparentemente inexplicable pérdida de objetividad de la ciencia que se produciría cuando admitimos que el proceso de medir altera los estados cuánticos. Más allá de que exista una alteración mínima inevitable impuesta por la relación de incertidumbre de Heisenberg, se plantea la cuestión de qué pasa con el concepto de una realidad independiente del hombre si el proceso macroscópico de medir es probabilista y altera de forma imprevisible el estado microscópico. ¿Qué existía antes de medir que da ese resultado de medida? ¿Existía algo? Parece que acabásemos en una variante del dilema del árbol que cae en el bosque pero nadie lo ve. ¿Cómo está el gato de Schrödinger, vivo o muerto? No hay término medio. La lógica usual vacila...

[Nota para profanos: el principio de incertidumbre de Heinsenberg (1927) estableció que es imposible medir simultáneamente la posición de una partícula y la cantidad de movimiento de esa partícula, con lo cual no es posible determinar su trayectoria con precisión. Cuanto mayor sea la exactitud con que se conozca la posición de la partícula, mayor será el error en su velocidad, y viceversa. Solamente se puede determinar la probabilidad de que la partícula esté en una región determinada. La razón es que para detectar la partícula hace falta un fotón de luz que choque con ella, y ese choque modifica instantáneamente su posición y velocidad; la propia medida del observador modifica los datos recogidos con un error que resulta imposible reducir del todo. Esta indeterminación a nivel subatómico rompe con el determinismo y la predictibilidad de la mecánica clásica que explicaba el universo visible.
La paradoja del "gato de Shcrödinger" por su parte fue un experimento imaginario que expuso el fenómeno de la superposición cuántica y cómo el comportamiento de las partículas subatómicas sólo puede determinarse probabilísticamente porque el hecho de observar modifica el estado del sistema que se quiere observar. Video de REDES sobre la "paradoja del gato"]


Desde que me explicaron esto en la carrera a mí siempre me ha parecido que se trataba de un dilema bizantino levantado sobre planteamientos equivocados de algún modo. Sin embargo, las distintas facciones (los que querían volver al status de la física clásica y los que veían la cuántica como inevitable) han depurado los términos lógicos de la cuestión hasta el punto de probar teoremas (Bell) y diseñar experimentos discriminatorios (Aspect).

[Nota: el experimento de Alain Aspect en 1982 demostró que el cambio en una partícula podía causar un cambio correspondiente en otra partícula correlacionada con ella, de modo instantáneo y aunque estuvieran separadas por enormes distancias, a una velocidad "superior a la luz" -algo imposible en la relatividad de Einstein-. Dicho de otra forma, sin trasmisión de una acción causal a distancia, o sea, sin presencia local (causalidad no-local a nivel subatómico) ].


El resultado indica que los experimentos siguen siempre lo que predice la mecánica cuántica y que, por lo tanto, hay que renunciar a alguna de las hipótesis del teorema que llevarían a otro resultado. Esto se traduce en dos posibilidades: o renunciamos a la existencia de una realidad independiente del hombre o renunciamos al carácter local de la física. Esto último supone que dos sistemas separados no pueden actuar el uno sobre el otro a distancia de forma instantánea y está relacionado con otro de los misterios cuánticos supuestamente inexplicables, el entrelazamiento. En el fondo es lo mismo planteado de otra manera.

Un sistema con dos partes entrelazadas que se separan (dos electrones viajando en direcciones opuestas). A uno se le mide el spin y se obtiene un resultado. Automáticamente, el otro (si el sistema inicial partía de spin cero) está en el estado opuesto. Antes, cada uno estaba en un estado mezcla de las 2 posibilidades. Al medir, aparentemente, obligamos al electrón no medido a colocarse en posición, sin mediar intercambio de información entre ellos. No sé si a vosotros os pasa lo mismo: ¿no es este enunciado engañoso? Los electrones no son exactamente desconocidos: estaban juntos en el pasado, dentro del mismo cono de luz.

He estado leyendo un artículo de Christopher Fuchs, uno de los representantes de las ideas del post que colgó Pepo, que resume su planteamiento. Fuchs parte de que toda medida es un proceso en el que se adquiere información y se reduce ignorancia. Acepta que no se podrá volver al planteamiento determinista clásico pero no acepta que la subjetividad del observador altere la realidad subyacente e intenta ver cómo puede ser válida la interpretación probabilística cuántica. Llama la atención sobre el hecho de que las probabilidades se refieren a resultados de medidas y, por lo tanto, a información, no directamente a la realidad. Cuando hablamos de la probabilidad de un estado hacemos una afirmación sobre lo que esperamos obtener si lo medimos. Después de medir, tenemos más información y se alteran las probabilidades que quedan para posteriores medidas. En esencia, su explicación se basa en esto: lo que se altera con la medida en un estado cuántico no es el sistema físico sino nuestras espectativas sobre futuras medidas. Seguimos sin poder saber más de cómo estaba el sistema antes de medirlo, pero sí sabemos más de cómo estará si lo volvemos a medir. De esta forma, lo que pasa con el entrelazamiento es que obtenemos información a distancia, pero no alteramos nada.

Para apoyar esto Fuchs desarrolla conceptos que entran más en la matemática pero que esencialmente se basan en comparar el proceso de medida (antiguo colapso de la función de onda famoso, o variación brusca del estado de un sistema después de haber obtenido una medida) con un proceso de probabilidad condicionada que sigue el Teorema de Bayes y consigue una cierta equivalencia matemática entre ambos procesos, con lo que sustenta su hipótesis de que el dilema interpretativo se salda como un proceso de teoría de la información. La Regla de Bayes te da la probabilidad para un proceso que se ignora condicionada a que haya sucedido seguro otro suceso con el que tiene relación y se compara con la probabilidad antes de medir y después de medir un valor determinado x.

Para mí resulta convincente en el sentido de que, en cierta forma, yo siempre he intuído que la discusión estaba sacada de contexto y que es absurdo pensar que nuestra intervención determina la realidad microscópica. Alterarla sí, Heisenberg nos marca ese límite tan claro como el de la velocidad de la luz, pero antes de existir el hombre, existían muchas cosas que no nos esperaron para ponerse a funcionar. Pero, por supuesto, toda la ciencia no es más que el estudio de la forma en que la mente comprende la realidad más que el estudio de la realidad misma, como demuestra el hecho de que los avances más espectaculares han venido derivados del reconocimiento de que la posición del hombre determina cómo ha interpretado lo que medía (relatividad, teorías gauge...).

Enrique Vela



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Plus: TRES VIDEOS.

1) RELATIVIDAD Vs. CUÁNTICA. Video divulgativo sobre el problema de la unificación de la relatividad general con la mecánica cuántica



2) ENIGMAS DEL UNIVERSO EN "REDES" (LA 2). MATERIA OSCURA Y ENERGÍA OSCURA



3) HIPERESPACIO, MULTIVERSO. SUPERCUERDAS COMO POSIBLE TEORÍA UNIFICADORA DE LA RELATIVIDAD Y LA CUÁNTICA ("REDES", LA 2)



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ACTUALIZACIÓN

Carl Sagan explica en su serie COSMOS las dimensiones extra del "hiperespacio" con un símil a base de cuadrados de papel, manzanas e "hipercubos" (gracias, Demetrio). En realidad es parecido a las explicaciones de aquella historieta de 1953 de Al Feldstein y Bernie Krigstein sobre un "monstruo de la quinta dimensión" (abajo).





ACTUALIZACIÓN 2

·La realidad cuántica existe aunque no sea observada· (gracias, harrynaybors). Personalmente nunca había dudado de eso.

sábado, 28 de marzo de 2009

EL HIPERESPACIO


"Cuando me pidieron que hiciese un cómic mensual de Zoids pensé en cómo podía extender la historia. Básicamente son juguetes grandes luchando entre sí. Entonces pensé, ¿y qué si son juguetes? Y, ¿quién podría controlar los juguetes a esa escala, para que la gente implicada no sepa que están luchando con juguetes? Había estado leyendo un libro sobre la quinta dimensión, y se me ocurrió que si vivías en la quinta dimensión podrías mirar al universo desde el exterior del espacio y del tiempo. Podrías moverte por esa dimensión hasta cualquier punto del espaciotiempo y tu cuerpo se vería como un corte transversal de partes tridimensionales. Y pensé en poner a estas criaturas en Zoids. En realidad eran los amos de los juguetes y nuestro universo era el juego al que jugaban. Sólo era una idea en mi cabeza, y cuando cancelaron Zoids me olvidé de ella. Entonces Animal Man, sin que yo pensara en ello, también trató de algo que había fuera, que en este caso era yo. Yo estaba fuera de su universo, y aún sí me dedicaba a hurgar en él."

-- Grant Morrison, guionista de tebeos de superhéroes y ciencia-ficción



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"Cuando era niño solía visitar en Jardín de Té Japonés en San Francisco. Pasaba horas fascinado por la carpa que vivía en un estanque poco profundo solo unas pulgadas bajo las azucenas, justo bajo mis dedos, completamente ajena al Universo que había sobre ella.

Me hacía a mí mismo una pregunta que solo un niño podría hacer: ¿Cómo sería ser una carpa?. ¡Qué mundo tan extraño sería! Me imaginaba que el estanque sería como el Universo, un espacio de dos dimensiones. La carpa sólo podría nadar hacia adelante y hacia atrás, y a izquierda y derecha. Pero imaginaba que el concepto de “arriba”, más allá de las azucenas, sería totalmente extraño a ella. Cualquier científico carpa que se atreviese a hablar de “hiperespacio”, es decir, la tercera dimensión sobre el estanque, sería inmediatamente etiquetado como un chiflado. Me pregunto qué pasaría si pudiésemos bajar y capturar un científico carpa y subirlo al hiperespacio. ¡Pensaba en la maravillosa historia que contaría a los demás!. La carpa balbucearía sobre unas nuevas e increíbles leyes de la Física: seres que podían moverse sin aletas. Seres que podían respirar sin agallas. Seres que podían emitir sonidos sin burbujas. Entonces me pregunté: ¿Cómo podría un científico carpa conocer nuestra existencia? Un día que llovía, pude ver las gotas de lluvia formar suaves ondas en la superficie del estanque.


La carpa podría ver las sombras de las ondas en la superficie del estanque. La tercera dimensión podría ser invisible para ellos, pero las vibraciones de la tercera dimensión podrían ser claramente visibles. Incluso la carpa podría sentir estas ondas e inventar un simple concepto, para describirlas, llamado “fuerza”. Podría incluso darle a estas “fuerzas” bonitos nombres como luz y gravedad. Nos reiríamos de ellos, porque, por supuesto, sabemos que no hay “fuerzas” después de todo, solo las ondas en el agua.

Hoy día, muchos científicos creen que nosotros somos la carpa que nada en nuestro diminuto estanque, completamente feliz, inconsciente de los invisibles y desconocidos Universos que planean justo sobre nosotros en el hiperespacio. Pasamos nuestra vida en tres dimensiones espaciales, confiados en que lo que vemos con nuestros telescopios es todo lo que existe, ignorantes de la posibilidad de un hiperespacio de 10 dimensiones. Aunque estas dimensiones superiores son invisibles, sus “ondas” se pueden ver y sentir con toda claridad. Llamamos a estas ondas luz y gravedad. La teoría del hiperespacio, sin embargo, languideció durante décadas por la escasez de pruebas físicas o aplicaciones. Pero la teoría, una vez considerada el área de los excéntricos y místicos, está siendo revitalizada por una simple razón: puede ser la llave para la mayor teoría de todos los tiempos, la “Teoría del Todo”.


Einstein pasó sus últimos 30 años en una inútil persecución de esta teoría, el Santo Grial de la Física. Quería una teoría que pudiese explicar las cuatro fuerzas fundamentales que gobiernan el Universo: gravedad, electromagnetismo, y las dos fuerzas nucleares (débil y fuerte). Supuso que sería el mayor descubrimiento de la ciencia en los últimos 2 000 años, desde que los griegos se preguntaron cómo se hizo el mundo. Estaba buscando una ecuación, tal vez de no más de una pulgada de largo que pudiese colocar en una camiseta, pero era demasiado grandioso poder explicar todo, desde el Big Bang y las explosiones estelares a átomos y moléculas, o las flores del campo.

Quería leer la mente de Dios. Finalmente, Einstein falló en su misión. De hecho, fue rechazado por muchos de sus compatriotas más jóvenes, que se mofarían de él con la frase, “Lo que Dios ha separado, ningún hombre puede unirlo”. Pero tal vez Einstein se esté tomando ahora su venganza. Durante la última década, ha habido una furiosa búsqueda para la unión de estas cuatro fuerzas fundamentales en una única teoría, especialmente una que mezcle la Relatividad General (que explica la gravedad) con la Teoría Cuántica (que explica las dos fuerzas nucleares y el electromagnetismo).

El problema es que la relatividad y la teoría cuántica son totalmente opuestas. La Relatividad General es una teoría de lo muy grande: galaxias, quásars, agujeros negros, e incluso el Big Bang. Se basa en curvar el maravilloso tejido de cuatro dimensiones del espacio y del tiempo. La Teoría Cuántica, por el contrario, es una teoría de lo muy pequeño, es decir, el mundo de las partículas subatómicas. Se basa en diminutos paquetes de energía discretos llamados cuantos. En los últimos 50 años, se han realizado muchos intentos de unir estos polos opuestos, y han fallado. El camino hacia una Teoría de Campo Unificado, la Teoría del Todo, está cubierto con los cadáveres de los intentos fallidos. La clave de este puzzle puede ser el hiperespacio. En 1915, cuando Einstein dijo que el espacio-tiempo tenía cuatro dimensiones y se curvaba y ondulaba, mostró que estas curvaturas producían una “fuerza” llamada gravedad. En 1921, Theodr Kaluza escribió que las ondas de la quinta dimensión podrían ser vistas en forma de luz. Al igual que el pez que mira las ondas del hiperespacio moviéndose en su mundo, muchos físicos creen que la luz se crea por ondas en un espacio-tiempo de cinco dimensiones.

--Michio Kaku, físico teórico, especialista en el campo de la teoría de cuerdas y divulgador científico. El artículo extractado sigue aquí.

Imágenes: Henri Matisse (CARPA, 1912); Grant Morrison y Brian Bolland (ANIMAL MAN, 1990); Grant Morrison, Frank Quitely y Jamie Grant (SUPERMAN ALL STAR nº 6, 2007); Al Fedstein y Bernie Krigstein (MONSTER FROM THE FOURTH DIMENSION, 1953); M.C. Escher (THRE WORLDS, 1955).

jueves, 26 de marzo de 2009

EL PODER DE TU MENTE.


Óscar Palmer remata la faena en comentarios:

Hola, sólo quería rematar mi comentario anterior, al hilo de lo dicho hasta ahora, incidiendo un poco en dos aspectos.

Uno. Decía Álvaro que "La ciencia no cree, prueba". A lo que yo respondo: la ciencia es una construcción humana, un conjunto de mecanismos, no existe por sí sola. Existen los fenómenos naturales, físicos, pero la ciencia es el modo que tiene el hombre de explicarlos. Es, por lo tanto, una interpretación. Una interpretación que se va haciendo cada vez más compleja, más profunda, más fascinante y más certera, por supuesto que sí, pero interpretación al fin y al cabo. En cualquier caso, yo de lo que estaba hablando no era de eso sino de algo mucho más aterrador o maravilloso, dependiendo del punto de vista de cada cual: que nuestra realidad, el día a día tal y como lo vivimos los seres humanos, depende de algo más que de los hechos. Y esa realidad es manipulable, por ti, por mí y por todos.

¿En qué sentido es manipulable? Veamos el ejemplo más claro. Todos nos hemos quedado con la viñeta de From Hell y con la cita de que "el único sitio en el que es indiscutible que los dioses existen es en nuestras mentes". Lo que yo vengo a decir es: ¿qué más da que sean reales o no? ¡Eso es lo de menos! Basta que haya suficiente gente que crea en ellos para que el efecto sobre nuestras vidas y nuestra sociedad sea el mismo que si realmente existieran. ¿No os parece eso una manipulación acojonante de la realidad? El motor de combustión es una realidad física inapelable. De acuerdo. ¿Pero y si hubieras nacido en una comunidad Amish? En tu mundo, en tu realidad, el coche seguiría sin existir y te pasarías la vida montando a caballo; nuestros avances tecnológicos no tienen la más mínima aplicación (y por lo tanto no existen) en el mundo de los Amish porque su mitología, sus creencias, son más fuertes que la simple constatación de un hecho (es un ejemplo extremo, lo sé, pero es para que quede bien clara la idea que estoy intentando expresar). Por eso, a pesar de ser un ateo irredento, siempre me ha parecido absurdo intentar utilizar como caballo de batalla en las discusiones sobre religión la existencia o la inexistencia de dios, porque aunque pudieras demostrar sin lugar a dudas lo segundo, no ibas a eliminar la creencia en él, que es lo que de verdad afecta a nuestras vidas (¿Cuántas cosas que se han demostrado científicamente seguimos sin creer? Seguro que se os ocurren varias). Lo que en mi modesta opinión habría que hacer es crear nuevos modelos: no intentar convencer a la gente de que dios no existe sino demostrarles que no lo necesitan. Y en el momento en el que no lo necesiten, será cuando desaparezca. Eso es lo que yo llamo alterar la realidad. Y eso, creo, es lo que otros llaman magia.

Dos. Decía Cienloco: "Por supuesto, que admito que los dos tipos de "creencias" (por seguir usando tu terminología) tienen su importancia en nuestras vidas. La cuestión es cual nos gustaría que tuviese más importancia, o sea si tienes algún poder educativo qué tipo de idea reforzarás positivamente".

Ahí das en el quid de la cuestión. "Cuál quieres que tenga más importancia". En mi opinión, todos tenemos poder educativo. Algunos, evidentemente, mucho más que otros. No es lo mismo que nosotros estemos aquí intercambiando opiniones que el que hablemos frente a una clase llena de alumnos. Y ya no digamos si estuviera en nuestra mano autorizar o desautorizar la experimentación con células madre. Pero lo realmente importante es que lo ejerzamos. Yo, por si no ha quedado claro todavía, soy un chiflado de la ciencia, me apasiona, me pirra y me frustra a partes iguales por lo poco que la entiendo y por lo mucho que me gustaría saber más (soy completamente incapaz de pasar de la literatura divulgativa).

El problema que veo aquí es que, aunque todos los que hemos opinado hasta ahora en este debate compartamos una misma actitud hacia la ciencia, me da la impresión de que cuando se dicen cosas como la de "todo hombre o mujer tiene en su interior la habilidad de reorganizar el universo percibido a su imagen" hay ciertos cerebros en los que saltan las sirenas de alarma, como si el que lo dice estuviera afirmando que todos tenemos el poder mutante de Proteus, el mutante aquel de la Patrulla-X que modificaba la realidad a su antojo.

Pero es que Ellison no está hablando de eso; lo que dice no tiene que ver sólo con la imaginación, la poesía, el arte y todas esas cosas tan lindas. Tiene que ver con el día a día. Tiene que ver con que Cienloco SÍ QUE TIENE en su interior la habilidad para conseguir que esos molestos adictos al horóscopo dejen de serlo algún día (igual que ellos tienen la habilidad para prescindir de cualquier explicación razonable y seguir creyendo supercherías y dejando que afecten el modo en el que conducen sus vidas). Lo que pasa es que tiene que ejercerla. De hecho, todos tenemos que ejercerla, si queremos que se produzca el cambio. Pero ahí es donde a veces a los científicos os falta algo de picardía. Entiendo que no queráis que parezca que os "ponéis místicos", que eso es algo muy mal visto en vuestro campo, pero el problema es que con demostrar que las cosas son de tal o cual manera no se cambia nada. Porque por muy demostrable que sea algo, si sale un demagogo con labia, dispuesto a que ese algo no prospere y consigue convencer a suficientes individuos, ese algo dejará de existir a efectos prácticos. La verdad nunca es suficiente porque la verdad, a efectos prácticos, es aquello que queremos aceptar como tal. Por eso hay que luchar contra los demagogos, los creacionistas y los fabricantes de cerveza sin alcohol con algo más que datos. ¿Con qué? Eso sí que ya no lo sé. ¿Con mitos alternativos, quizá?

Y aquí lo dejo ya definitivamente, que esto no hay quien se lo lea entero. ¡Saludos a todos! ¡Ha sido un placer!

EL MÉTODO


Santibilbo, en comentarios:

Joder, que tarde llego al debate, ya lo habéis dicho todo. Por matizar un poquito. La ciencia es el mejor método de conocimiento para acercarnos a una cierta realidad. Aquella en la que controlamos las condiciones de un experimento. A partir de regularidades hacemos predicciones provisionales hasta que nuevas hipótesis y comprobaciones nos permitan afinar mejor la correlación entre diversos experimentos. En esto estamos todos de acuerdo, creo.

Que la ciencia es una creación humana no sólo es obvio, es que es historiable. Que como tal se basa en conceptualizaciones , métodos e instrumentos variables, creo que tampoco admite discusión. Que su potencia explicativa sobre una parte de la realidad resulta abrumadora, que se somete a la crítica de pares y que su método la blinda en teoría, contra el dogmatismo, son argumentos muy poderosos para postularla como el gran vehículo para compartir verdades provisionales.

Ahora bien, nosotros sólo podemos conocer a través de unos sentidos humanos, o de instrumentos asimilados y de una inteligencia que reconstruye esa realidad virtual. Decir que descubrimos leyes es aventurado, lo que hacemos es percibir generalidades y engarzarlas en una cadena lógica y coherente, aunque sea en las aparentemente imposibles matemáticas cuánticas, que si son ecuaciones, deben guardarla.

Sin caer en blandeces postmodernas creo que nadie puede negar que no era igual la ciencia griega que la escolástica. Que el cristianismo influyó mucho en el concepto de verdad y su amor por ella se trasladó en gran medida a la ciencia moderna. O que Popper HA INFLUIDO ENORMEMENTE en como se evalúa la ciencia, su método y su papel en el mundo. ¿O acaso esto de la falsabilidad no se dice muchas veces con la boca pequeña?

También, como ha dicho Pepo, creo que el científico juega un papel en nuestra sociedad como la Voz del Oráculo, el prestigio definitivo y juega un papel político claro en este asunto. La mayor parte de los mortales no entendemos nada, ni falsamos, ni comprobamos, confiando que los de Science sean honrados. Las críticas al Método que hizo Feyerabend eran terribles.

Para acabar, yo también me temo que la física cuántica haya servido para que cualquier charlatán la acomode a su discurso. TAMBIÉN, EN MI ignorancia, compruebo como con frecuencia la ciencia afirma saber más de lo que realmente sabe, porque en ello se juega fondos o atención social (desde genética hasta la vida en Marte).

Ah, Pepo, creo que Víctor tiene razón en lo de Freud, NO ES QUE SU TEORÍA SE viera superada, es que su práctica científica fue fraudulenta constantemente. Curiosamente ha sido uno de los pensadores más influyentes del siglo, uno de los que más contribuyó a aferrar al hombre a la tierra, liberándolo de la tutela celestial. Y un escritor cojonudo y un relector genial.


(viñetas: SUPERMAN ALL STAR, Morrison, Quitely y Grant)

martes, 24 de marzo de 2009

"LA REALIDAD YA NO ES UNA CERTEZA"


Nota: los extractos que pego a continuación son algo extensos, pero creo que merece la pena porque el artículo es muy interesante.

El concepto clásico de la física empieza a deshilacharse.
La erosión comenzó, de hecho, a principios del siglo XX, cuando los físicos empezaron a sondear la intimidad de nuestro mundo material. Estaban acostumbrados a representar los objetos como ondas o párticulas desplazándose en el espacio y en el tiempo, como olas en la superficie del mar o bolas en un tapete de billar. Pero una vez observados de muy de cerca, la luz, los átomos o los electrones, ninguno de ellos parece comportarse de forma tan simple. Por poner un ejemplo, la luz, considerada hasta entonces como una onda, muestra descaradamente un comportamiento digno de una partícula; y, a la inversa, el electrón que no parecía poder ser otra cosa que una partícula se comporta a menudo como una onda.

En unos pocos años, gracias a un esfuerzo conceptual único en la historia, los teóricos consiguieron levantar de manera totalmente EMPÍRICA un arsenal matemático capaz de describir todos estos comportamientos "abracadabrantes": en 1925 la mecánica cuántica nace oficialmente, para mantenerse inmutable desde entonces. (...) Tenemos que aceptar que las leyes que rigen la evolución de estos objetos les permiten estar relacionados más allá del espacio y del tiempo, estar en varios estados a la vez y reducirse aleatoriamente a uno cuando se les trata de observar, siguiendo leyes de probabilidad muy precisas... Todas ellas "aberraciones" con las cuales los físicos deben ahora bregar, pues estre extraño mundo cuántico es, en efecto el nuestro.


La mecánica cuántica, nunca pillada en falta, ha permitido con total éxito predecir las propiedades de los elementos químicos, el comportamiento de los lásers y los chips electrónicos, la estabilidad del ADN o la "explosividad" de las reacciones nucleares... sin duda, la mecánica cuántica está destinada a describirnos el comportamiento íntimo de toda la materia que nos rodea y nos constituye.

Todo esto plantea evidentemente un molesto problema. ¿Cómo aceptar que la teoría más perfeccionada de la física está hasta ese punto alejada de nuestros conceptos clásicos? ¿Es apropiado que su mensaje más fundamental sea tan poco aprehensible? ¿Cómo la realidad puede superar hasta este punto nuestra imaginación?

Desde hace treinta años, no ha pasado un año sin que una gran conferencia internacional intente desbrozar la decena de pistas que actualmente se consideran con el fin de recontruir una "imagen intuitiva" del mundo real que esté de acuerdo con los datos de la física moderna. El problema es que cada una de estas interpretaciones "realistas" es más surrealista que la anterior. Por ejemplo, una de las más conocidas, es la propuesta en 1957 por el físico americano Hugh Everett: para explicar que un objeto cuántico puede estar en varios estados a la vez y realizar sólo uno cuando se le observa, postula que todos los demás estados se relizan... en universos paralelos.

Para el físico americano Christopher Fuchs, estos trabajos no van en la buena dirección: "Nuestra labor no consiste en dar sentido a los axiomas cuánticos añadiendo por encima más estructuras, más definiciones y más imágenes de ciencia-ficción, sino en descartar todo esto y volver a empezar desde cero. Y para ello no veo otra alternativa que sumergirse en los trabajos, técnicas e implicaciones de la teoría cuántica de la INFORMACIÓN.


La información conquista la física
¡La información! Famosa palabra. Pero ¿qué tiene que ver con todo esto? Esta noción no es fácil de definir con precisión, pero todo el mundo sabe intuitivamente de qué va: la información es un elemento de conocimiento sobre un suceso y puede ser codificada por una serie de unos y ceros, como en informática. Nada que ver "a priori" con la mecánica cuántica.
Pero, a finales de los 80, empezó a surgir en la mente de los físicos la idea de que la información se podía utilizar como una herramienta para comprender la misma mecánica cuántica. ¿Y si la información cuántica no fuera una aplicación de la teoría, sino su fundamento?

Esta es la idea que está actualmente en el meollo de los debates: afirmar que la mecánica cuántica no habla del objeto en sí mismo, sino de lo que se sabe sobre él. (...) A primera vista, esto puede parecer una idea muy banal, hasta una perogullada: es evidente que no tenemos acceso al mundo más que a través de las informaciones que extraemos de él a través de nuestras sensaciones, mas bien pobres y simplificantes: de Demócrito a Kant, los filósofos nos han avisado de este velo inevitable que nos separa de la realidad. Pero al prolongar el pensamiento de los grandes fundadores de la física moderna como Niels Bohr, Ervin Schrödinger o Wolfrang Pauli, esta idea se revela de hecho como extraordinariamente adecuada para interpretar la mecánica cuántica. Y esto debido a que la información no se comporta en absoluto como la materia: a diferencia de una piedra, no tiene posición espacial ni temporal y se la puede duplicar, partir, resumir, suprimir a gusto... basta entonces retomar uno a uno todos los fenómenos cuánticos que, atribuidos a la materia, parecían tan extraños para darse cuenta que son clarísimos cuando se les atribuye a la información.

(...) Es ahora a golpe de teoremas que la nueva interpretación de la mecánica cuántica espera "cambiar el curso de la física". El objetivo ya no es interpretar el corpus cuántico, sino reinventarlo. (...) Suponiendo que, en nuestro mundo, la información sufre ciertas restricciones e intentando deducir qué aspecto tendría una teoría que no describa la realidad, sino nuestro acceso a esta información, Jeffrey Bub, Alexei Grinbaum, Lucien Hardy y Christopher Fuchs han, cada uno de ellos por separado, conseguido generar toda o parte de la teoría cuántica.

Cuatro trabajos tan turbadores como racionales que merecen una atención particular. Sus principios de partida difieren: para algunos, la información es subjetiva y depende del que plantea la cuestión; para otros, es objetiva, como una especie de nueva substancia que existe independientemente del observador.

Pero todos están de acuerdo en una cosa: la facilidad con la cual la teoría cuántica se genera partir de esta noción de la información milita fuertemente para no verla ya como una mecánica realista que describe el comportamiento de las ondas, de las partículas o de los campos, sino únicamente como una teoría que describe EL COMPORTAMIENTO DE LA INFORMACIÓN.
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Si has llegado hasta aquí, sigue leyendo que ahora viene lo mejor.

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El mundo a través de la pantalla

Lo que es más que suficiente para zarandear nuestro concepto de la realidad. Ya que lo que creíamos hasta ahora asociado a esta realidad estaría de hecho principalmente asociado a nuestra mirada. Un poco como alguien que no viera el mundo más que a través de la pantalla del ordenador, ¡y dedujera que el mundo está pixelizado! Para Christopher Fuchs, hay que diferenciar entre lo que es información... y el resto. Hay que expurgar de los datos todas las características de la pantalla hasta que no quede más que lo que pertenece propiamente al mundo. "El destilado puro que quedará -por minúsculo que sea respecto al conjunto de la teoría- será entonces el primer indicio que tendremos de lo que la mecánica cuántica intenta decirnos sobre la naturaleza en sí misma"... aunque es muy pronto aún para saber a qué puede parecerse ese "destilado".

Para Jeffrey Bubb, por el contrario, "No es pertinente preguntarse sobre aquello de lo que habla la información. Imagina que quieres enviar un mensaje de tu ordenador al mío. Poco importa que ese mensaje contenga una imagen, un artículo en español o en japonés: lo que hay que hacer es comprimir, transferir y decodificar ese mensaje sin preocuparse de aquello a lo que hace referencia. Describir los intercambios de información, esto es lo que, a mi entender, es el nuevo y único objetivo de la física fundamental".


Alexei Grinbaum muestra una posición igual de radical: según él la física ya no debe ocuparse de la realidad, de lo que se esconde detrás de la pantalla. ¿Tiene algún sentido de hablar de un "detrás de la pantalla" si nunca lo podremos ver sin la pantalla? "La cuestión de lo que existe realmente es una creencia de los físicos; y la ciencia no debe depender de creencias -manifiesta cortante-. La tarea de la física es justamente el estudiar las descripciones, sin pronunciarse sobre la realidad del objeto descrito, dicha realidad puede o no existir". (...) El centenar de físicos que proclaman este vuelco de perspectiva empiezan a encontrar eco en el seno de la comunidad científica. (...) Estos trabajos confirman y actualizan la fuerza del razonamiento trascendental propuesto por Emmanuel Kant: para dar forma al conocimiento hay que partir de la formalización de los límites de ese conocimiento".

La idea, de todas formas, no está terminada. En efecto, aunque todo o parte de todo lo que creíamos era realidad no sea más que alucinación, queda explicar porqué tiene esta apariencia y no otra. Reconstruir a partir de la noción primaria de información el tiempo, el espacio y la materia se convierte así en la tarea, gigantesca y vertiginosa de la nueva física.

La información lo es todo

Un gran videojuego
Matrix. La idea de que no seríamos más que las criaturas virtuales de un inmenso videojuego no tiene nada de absurdo. Aunque es más ficción que ciencia porque no podemos realizar ningún experimento que la refute. Contrariamente a los héroes de Matrix, no disponemos de una píldora roja que nos haga pasar al otro lado de la pantalla. Entonces ¿Porqué preocuparse en construir meta-universos que quedarán para siempre hipotéticos?

Sin embargo... La ola informática que está rompiendo desde hace unos años sobre la física lleva a algunos a jugar con dicho escenario. Es que la idea resulta fecunda si se la toma acertadamente: no para llevarnos a una realidad más allá de las apariencias donde desenmascarar un eventual "Gran Programador", sino, al contrario, para reconcentrarse en nuestro mundo y redefinir la relación física que mantenemos con él.

Basta partir de una observación, casi de una tautología: no tenemos acceso a la realidad más que a través de las informaciones que tenemos sobre ella. "La información es el mediador entre lo material y lo abstracto, entre lo real y lo ideal" subraya el físico americano Hans Christian von Baeyer. Es esa extraña substancia compresible que surge de los objetos tangibles, ya sea de un átomo, de una molécula de ADN, de un libro o de un piano, y que, después de una serie de transformaciones complejas en las que intervienen los sentidos, termina alojándose en nuestro cerebro consciente".

(...) Para Hans Christian Von Baeyer, "si podemos comprender la naturaleza de la información e incorporarla en nuestro modelo del mundo físico, entonces habremos dado el primer paso en el camino que nos lleva hacia la comprehensión de la realidad objetiva". "It from bit?", el slogan propuesto por el físico americano John Wheeler en 1989, resume bellamente la ambición de la que se trata. ¿Es posible que todo lo que nos rodea no sea más que las manifestaciones de un vasto maelström de 0s y 1s? ¿Es posible reconstruir las leyes de la física, el espacio, el tiempo, la materia en términos puramente informáticos?

(...) Arrinconados por los extraños descubrimientos ocurridos en los rincones últimos de la materia, muchos físicos presintieron pronto la necesidad de pasar al otro lado del espejo. Pero hubo que esperar al desarrolo de la teoría matemática de la información por Claude Shannon a principios de los años 50 y su encuentro con la teoría cuántica a mediados de los 80 para que esta "postura informática" empiece a convertirse en un programa científico.

El espacio es una red de datos
Salvo que, ahora, son todos los conceptos utilizados por la física para describir el mundo -el espacio, el tiempo, la materia, las leyes- los que se trata de reintepretar en términos de información.

Un programa que no podrá, sin duda, realizarse sin reintepretar la teoría de la relatividad general de Einstein, que es la que actualmente describe la relación entre materia, tiempo y espacio. Una reinterpretación aún incierta. Y no es la noción del espacio la que plantea más dificultades. (...)


El tiempo, es la ignorancia.
(...) Como la entropía, el tiempo, visto con gafas informáticas, dependería entonces de las capacidades de tratamiento informático del observador y no existiría más que para "seres de nivel intermedio" como nosotros. Más que un flujo independiente que marca la sucesión de los acontecimientos, sería en definitiva la marca de nuestra incapacidad de apreciar los detalles!. Es lo que resume la frase de choque del joven filósofo ruso Alexei Grinbaum, que ha consagrado parte de su tesis a esta cuestión: "El tiempo, es la ignorancia".

(...) La edad de la información
¿Quid, entonces de una reinterpretación de las nociones de materia y energía? Por el instante, ninguna pista precisa aparece. Pero como subraya Alexei Grinbaum 'electrón' o 'átomo' son ante todo palabras, términos del lenguaje común que permiten hacer abstracción de lo que constituye estos objetos" y, en el marco del vasto programa epistemológico, será necesario redefinirlos en términos de información. Puede que la respuesta venga de una nueva teoría capaz de celebrar alrededor de la noción de información la reconciliación tan esperada de la mecánica cuántica y la relatividad general...

Entrada en la "edad de la información", la física trata desde ahora de describir, más que el mundo en sí mismo, el empeño de nuestro cerebro, encerrado en su caja craneana, de comprender este munto. En vez de poner en ecuaciones la materia que se agita en un espacio y un tiempo, la física intenta hacer surgir estas nociones a partir de nuestra tentativa -limitada pero valiente- de dominar el flujo de datos.

En cierto sentido estamos en Matrix. En la Matrix de nuestros propios cálculos realizados sobre las informaciones que recogemos cuando nos enfrentamos al mundo.



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Extractos de "Aux limites de la matière, la realité n'est plus une certitude" ("En los límites de la materia, la realidad ya no es una certeza"). El artículo se publicó en la revista francesa Science & Vie, nº 1057, octubre de 2005, y está traducido íntegramente en esta página web de la Universidad de Valencia. Me he permitido las "licencias" ilustrativas con las viñetas que aligeran un poco el tocho de texto, que proceden de SUPERMAN ALL STAR (Morrison, Quitely y Grant), DK2 (Miller y Varley) y de WATCHMEN (Moore, Gibbons y Higgins). La imagen del código informático procede, por supuesto, de la imaginería de MATRIX.

En la portada de aquel número de la revista SCIENCE & VIE, los titulares rezaban así:


¿Existe el mundo realmente?
Cada vez más físicos lo dudan
¿Y si todo no fuera más que una ALUCINACIÓN?
TIEMPO, ESPACIO... nociones a reinventar