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lunes, 12 de marzo de 2018

cómics en Rockdelux marzo 2018

Portada de Rockdelux 370 (marzo 2018), fotografía de Jayne Houghton; diseño de Gemma Alberich
 ¡Nuevo Rockdelux en kioscos, nueva sección de cómic! En este número de marzo, encabezado por una portada y especial de 10 páginas dedicado a The Fall tras el reciente fallecimiento de su líder Mark E. Smith (1957-2018), el cómic sigue ocupando dos páginas, con los siguientes contenidos (resumo telegráficamente, sorry):
Sección de cómic en Rockdelux 370, diseño de Gemma Alberich (lo sientoMEEECCCpero no se amplía; la revista es impresa y se vende en kioscos)
1) Reseñas de:
Josep Palau i Fabre: La joia de viure (Males Herbes), una interesante biografía realizada por Julià Guillamon y Toni Benages i Gallard que reseña Eloy Fernández Porta, siempre dispuesto con su curiosidad infinita a investigar y difundir tebeos en los márgenes del mainstream;
Nick Cave: Mercy on Me (ECC), la biografía en cómic de Reinhard Kleist que reseña el todoterreno Alex Serrano;
Fellini en Roma (Astiberri), de Tyto Alba, reseñado por una entregada a la causa Elizabeth Casillas;
American Splendor. Los cómics de Bob y Harv (La Cúpula), nueva edición de este ya clásico que reseña el reportero más dicharachero Xavi Serra;
Estela Plateada. Poder más que cósmico (Panini), o el romanticismo pop de Dan Slott y Mike & Laura Allred, reseñado por el periodista que amaba el comic book Miguel Ángel Oeste;
Hâsib y la reina de las serpientes (Impedimenta), la versión personal de Las mil y una noches del francés David B. que reseña el infatigable Gerardo Vilches, recién regresado del GRAF Barcelona (bueno, hace una semana).

2) Entrevista exclusiva de Vicenç Batalla a Emmanuel Guibert, a propósito de la inminente edición en España de su Martha y Alan (Salamandra Graphic); Vicenç se citó grabadora en mano con Guibert en el pasado Festival de Angulema y le acompañó hasta su hotel bajo la lluvia mientras el dibujante, para mí uno de los grandes historietistas vivos del mundo, le contaba un montón de cosas acerca de su saga de Alan, sus colaboraciones con otros historietistas y sus futuros proyectos.

3) Artículo del arqueólogo pop Daniel Ausente titulado "Pantera negra en la encrucijada de los estereotipos", donde repasa velozmente pero con chicha (mandanga black de la que a él le pone) los tebeos de Pantera Negra desde su creación, 1966, by Stan Lee & Jack Kirby, y las intensas etapas sucesivas de los setenta (sudor y fantasía africana) hasta el Black Panther contemporáneo previo a la llegada reciente como guionista del periodista estrella Ta-Nehisi Coates, tebeos que Panini Cómics reeditaba hace poco con ocación del estreno del film Black Panther. Aviso que el tema no acaba aquí pero, de momento y hasta el Rockdelux de abril, os dejo con una canción de Kendrik Lamar & SZA que os sonará a todos los que os quedasteis en el cine a ver los créditos, como dios manda, de la última película de Marvel Studios. La primera hecha por afroamericanos.

viernes, 28 de junio de 2013

CÓMICS ADULTOS


Vamos a terminar, entonces, con esta pregunta: ¿por qué no funcionan los cómics adultos? ¿Es realmente un problema de marketing? ¿Es el hecho de que la comunidad de los comic books no tiene el conocimiento adecuado para comercializarlos, más allá de la audiencia que ya tienen?

Hay un montón de respuestas. Quiero decir, creo que Maus es un cómic adulto. Está lleno de defectos, pero es un buen trabajo. Pienso lo mismo del American Splendor de Harvey Pekar. Y creo que ambos comentarios son muy generosos, teniendo en cuenta lo que esos dos hombres han dicho de mí.

Por otro lado, creo que el cómic como ficción popular –en términos de llegar a un público de masas– se está ahogando en su propia bilis. Vamos a ver surgir material como American Splendor y Maus. Pero la gente del comic book todavía piensa que se puede vender tipos en ropa interior luchando contra el crimen a un público masivo, y no creo que se pueda, excepto durante el verano como una novedad, y luego se acabó.

He estado tratando de explicar a la gente durante todo el asunto del Dark Knight, cuando estaba rompiendo la barrera fuera de nuestro mercado, que la verdadera razón por la que estaba captando la atención de la prensa era que se percibía como una secuela de la serie de televisión, la última vez que alguien del mundo real fue consciente de la existencia de Batman. El mundo no sabía que Batman existía una vez que la serie fue cancelada, porque en los Estados Unidos nadie sabe ya de la existencia de los cómics más de lo que sabe sobre la existencia del coleccionismo de monedas.

Por eso no vamos a alcanzar un público de cómics adultos con un Batman del futuro. La película de Batman es el gran éxito del verano, pero una vez que haya pasado no va a afectar a un mercado de cómics para adultos. Si quieres hacer cómics para adultos, coge el tipo de novelas que los adultos leen y haz cómics de ellas. No las reduzcas, no las trivialices, como tanta gente suele hacer en los cómics. 

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Lo anterior lo he leído esta misma mañana en la biblioteca de la SVA. Procede de una entrevista de 1989 realizada por Hugh Surratt y Jeff Gelb a Howard Chaykin, recogida en el libro de entrevistas Howard Chaykin: Conversations (University Press of Mississippi, 2011, pp. 161-162; las cursivas de la cita son originales). 1989, repito. Ya entonces Howard Chaykin, un autor que ha desarrollado su carrera dentro de la industria americana del comic book (además de sus trabajos como guionista para televisión y otros) supo ver el futuro. Yo añadiría algo más: ese futuro que vislumbró Chaykin en 1989 es el único que le queda al cómic ahora mismo como hipotético medio de masas. Aclaro que no estoy opinando ahora sobre mis gustos ni negando otros nichos de mercado –me encanta el comic book de superhéroes, tengo miles de ellos y aún hoy leo de vez en cuando novedades de ese género y mercado–, sino diciendo lo que creo que es una verdad, un fenómeno del mundo actual, del mercado contemporáneo. Como medio de entretenimiento infantil de masas, que es lo que fue en su día, el cómic tiene demasiada competencia desde hace décadas: videojuegos, internet, cine digital de acción, y suma. Como lectura para adultos el cómic puede conseguir su hueco en el mercado literario general de masas. Tal como lleva logrando, poco a poco y con enormes esfuerzos, desde hace unos años. Con lo que antes llamábamos cómic indie o alternativo (Maus, American Splendor) y ahora se suele conocer como novela gráfica.

martes, 11 de septiembre de 2012

¿QUIÉN TEME A HARVEY PEKAR?


Harvey Pekar no se lo habría creído si en 1976, cuando empezó American Splendor, le hubiesen dicho que sería objeto de estudio en congresos académicos. Tres décadas después, en la Comics Rock' 2012... (en la foto, Ian Dawe –del Selkirk College, Canadá–, durante la presentación de su comunicación. Foto de Michael Freund).

Por su parte, la editorial Gallo Nero le dedica un libro a Pekar, uno de los pioneros y maestros absolutos del cómic autobiográfico/sobre la realidad. Tólstoi era un charlatán (un adelanto en el enlace), que sale ahora a la venta, recoge una extensa entrevista que le hizo Gary Groth en 1984 y se publicó originalmente en la revista The Comics Journal.

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¿QUIÉN ES HARVEY PEKAR? Más

American Splendor lo publica La Cúpula en España

miércoles, 13 de julio de 2011

martes, 12 de julio de 2011

ESPLENDOR AMERICANO

HARVEY PEKAR
(1939-2010)

Se fue a la cama como un domingo cualquiera y ya no se levantó. Harvey Pekar, un tipo ingenioso, depresivo crónico y paranoico confeso lleno de manías e insatisfacciones, pasa a la historia como uno de los pioneros de la autobiografía en los cómics, antes de que se constituyera en una de las corrientes más renovadoras del cómic contemporáneo. También como uno de sus autores más singulares. Cuando Pekar empezó a autopublicar su serie “American Splendor” en 1976, podían contarse con los dedos de una sola mano los tebeos autobiográficos existentes, y todos procedían del ya finiquitado comix underground de San Francisco. Pekar, que nunca salió de su Cleveland natal –allí trabajó más de 35 años como modesto archivista en un hospital de veteranos–, nunca tuvo contacto directo con el underground, pero sí con su principal estrella, Robert Crumb. Ambos eran amigos desde 1962, cuando Crumb vivió en Cleveland y aún no era nadie. Los dos compartían la afición a los discos de jazz antiguo; Pekar de hecho fue un prolífico crítico de jazz.

El trabajo de Crumb le inspiró. Pekar pensaba que el cómic podía ir más allá del tradicional material infantil, incluso de los temas recurrentes (y limitados) del underground. Su respuesta fue “American Splendor”, que contaba de forma desdramatizada sucesos vulgares de una vida vulgar, la suya. No había nada parecido en el cómic de entonces. Cualquier cosa podía servirle de material narrativo: sus cuitas en la cola del supermercado, una anécdota del trabajo, su coleccionismo compulsivo de discos… o el linfoma que sufrió en 1990, relatado en la novela gráfica “Our Cancer Year” (1994), coescrita con su tercera esposa, Joyce Brabner. ¿Quiénes somos, qué hacemos, por qué?, se preguntaba Pekar en el fondo de muchas de sus “historias”.



Como no dibujaba, siempre tuvo que buscar colaboradores, y de ahí el largo baile de dibujantes que pasaron por “American Splendor”, entre ellos Crumb o Joe Sacco. La serie nunca vendió demasiado, pero a finales de los ochenta Pekar tuvo su primer momento de fama como “freak invitado” en el show televisivo de David Letterman hasta que habló más de la cuenta y no volvieron a llamarle; el segundo llegó con la aclamada adaptación al cine de “American Splendor” (2003, Shari Springer Berman y Robert Pulcini). Además de otros trabajos al margen de "American Splendor", con varios proyectos en marcha y arrastrando un cáncer de próstata, Pekar seguía publicando su serie sin un final a la vista. “Es una autobiografía escrita conforme está sucediendo”, dijo sobre la obra de su vida, ese irónico “Esplendor americano”.“El tema es acerca de mantenerse vivo. Conseguir un trabajo, encontrar pareja, tener un lugar donde vivir, encontrar una salida creativa. La vida es una guerra de desgaste. Hay que mantenerse activo en todos los frentes. Es una cosa tras otra. He tratado de controlar un universo caótico. Y es una batalla perdida”.

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Ha sido una de esas coincidencias extrañas. De repente, por ninguna razón en particular, me he acordado de este obituario de Harvey Pekar que escribí para Rockdelux el año pasado –aunque tuve que recortarlo para la publicación en la revista. Luego he mirado la fecha de su muerte y, en efecto, hoy hace un año exactamente que falleció. A consecuencia de una sobredosis de, sí, antidepresivos.

Un recuerdo desde aquí a un maestro de los cómics.



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Más pinchando en la etiqueta "Harvey Pekar" de aquí abajo, o bien en las entradas que le dediqué en Con C de arte

sábado, 24 de julio de 2010

ESE 99% DE LA VIDA SOBRE EL QUE NO ESCRIBE NADIE

"Robert Crumb le hizo comprender de golpe que los tebeos que había amado tanto de niño podrían ser un modo adulto de expresión. En sus carencias estaría su fuerza: sin habilidad para dibujar, escribiría historias para que otros las dibujaran; sin dinero, sin porvenir, sin una vida excitante, convertiría esa mediocridad en la materia de sus narraciones; sin imaginación para inventar o embellecer, contaría exactamente lo que le sucedía a diario, los pequeños percances y los chismes de la oficina, las peculiaridades infinitamente repetidas de esos compañeros de trabajo a los que debería seguir viendo hasta que se jubilara, la usura de los contratiempos menores, las llaves que no se encuentran cuando se va a salir, el coche demasiado viejo que no arranca, la espera en la cola del supermercado: ese noventa y nueve por ciento de la vida sobre el que no escribe nadie, decía. El culo del mundo era el centro del mundo. Su educación y su experiencia de niño lo habían incapacitado para aceptar ni la más leve dosis de los azúcares consoladores de la ficción y la palabrería, el romanticismo de los finales positivos y la recompensa del esfuerzo. Era uno de esos judíos americanos acuciados y acuciantes que lo discuten todo, que combinan agotadoramente la cordialidad y la aspereza, el activismo político y si lo consideran oportuno la impertinencia personal. En las historias breves de American Splendor las peripecias de la vida diaria de cualquiera alcanzaban en unas pocas viñetas esa cualidad de las epifanías de lo cotidiano que buscaron Chéjov o Joyce. Uno no sabe qué es más adictivo en ellas, si la repetición o las pequeñas novedades, o el hecho de que los personajes idénticos cambiaran y a la vez fueran los mismos según los artistas que los dibujaban. A la novela gráfica de Harvey Pekar sólo podía ponerle fin su muerte".
Antonio Muñoz Molina escribe hoy sobre Harvey Pekar en El País

lunes, 19 de julio de 2010

FIGURA CLAVE PARA VARIAS GENERACIONES

"Pekar fue una figura influyente en varias generaciones de creadores del cómic. Sus primeros tebeos, publicados en su propia American Splendor, fueron un puente en el período de barbecho artístico entre la caída de los underground y el auge de los cómics alternativos. Fue una temprana figura clave y un éxito relativo de la autoedición que forjó el camino para una serie de creadores cuyas fortunas eran una sola publicación ligada a su nombre y su habilidad creativa. Su fuerza de carácter, ingenio y naturaleza combativa le convirtieron en una formidable presencia tanto en la industria del cómic como, a partir de una plataforma proporcionada por el programa nocturno de la NBC Late Night, en la industria del entretenimiento en general. Una película de 2003 acerca de su vida y obra con el mismo título de su revista obtuvo una aclamación generalizada y se convirtió en una de las películas más laureadas por la crítica relacionadas con cómics, en una década repleta de ellas. Bien conocido por sus historias cortas, Pekar se convirtió en una sorpresa, una figura clave en el movimiento de la novela gráfica literaria con la publicación en 1994 del extenso Our Cancer Year, en colaboración con [su esposa Joyce] Brabner y el dibujante Frank Stack. Siguió colaborando y creando hasta el final de su vida, con varios proyectos en curso y múltiples conversaciones con editores [...]".
La verdad es que no se puede explicar mejor, en tan pocas palabras, quién fue Harvey Pekar. El obituario es de Tom Spurgeon, y sigue en The Comics Reporter

jueves, 15 de julio de 2010

martes, 13 de julio de 2010

"CON DIBUJOS Y TEXTOS PUEDES HACER LO QUE QUIERAS"

Así aparecía Harvey Pekar en LA HISTORIA DEL JOVEN CRUMB, guión de Pekar y dibujos de Robert Crumb, incluida en el tomo AMERICAN SPLENDOR. LOS CÓMICS DE BOB Y HARV (La Cúpula). La historieta se publicó originalmente en AMERICAN SPLENDOR #4 (1979), y está completa (en inglés, eso sí), en Entrecomics, donde han dedicado más entradas a Pekar tras su fallecimiento.

lunes, 12 de julio de 2010

AMERICAN SPLENDOR

Harvey Pekar (1939-2010) había creado la serie AMERICAN SPLENDOR en 1976 en un comic book autoeditado, uno de los primeros tebeos autobiográficos de la historia. Pekar, un modesto empleado que nunca salió de su ciudad natal (durante más de 35 años trabajó llevando el archivo de un hospital de Cleveland), nunca tuvo en realidad un contacto directo con el movimiento del comix underground, pero sí colaboró en varias ocasiones con su amigo Robert Crumb, cuyo trabajo le inspiró. Pekar había conocido tiempo atrás a Crumb, cuando éste vivió temporalmente en Cleveland a mediados de los sesenta. Esas colaboraciones con Crumb son de hecho el material más conocido de AMERICAN SPLENDOR, y entre ellas están también algunas de sus historietas favoritas. Como no se atrevía a dibujar sus historias, Pekar siempre se buscó la vida para que otros lo hicieran por él, y de ahí el baile continuo de dibujantes que hubo en su serie. Abajo, un texto que publiqué sobre Pekar en El Periódico de Cataluña en 2005, con ocasión del estreno en España de la película homónima de Shari Springer Berman y Robert Pulcini (2003).

Anoche, Pekar se fue a la cama con normalidad, según ha declarado su mujer, pero esta mañana temprano ha amanecido muerto. Sufría de cáncer de próstata, asma, hipertensión y depresión.

"No hay un final a la vista. Quiero continuar haciéndolo", dijo Pekar sobre AMERICAN SPLENDOR en una entrevista de 1997. "Es una autobiografía continua, la obra de una vida".

MUERE PEKAR

Me temo que hoy tenemos otra muerte "en la familia". Harvey Pekar, uno de los pioneros del cómic autobiográfico, ha muerto a los 70 años (gracias por el soplo, Santiago). Enseguida actualizo con alguna cosa más.