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jueves, 15 de abril de 2021

Demasiado individualista, demasiado indisciplinado

Atado a una balsa y abandonado a la deriva en el Pacífico Sur. Así apareció por primera vez el marino Corto Maltés en julio de 1967, en La balada del mar salado, una historieta de Hugo Pratt sobre piratas modernos situada en los prolegómenos de la I Guerra Mundial en la que Corto no era el protagonista aunque sí el más carismático de los personajes; de hecho, era el más simpático y ambiguo de los malos. En esa larga historia que se prolongaría durante 165 páginas comenzó la leyenda de uno de los personajes más célebres del cómic, aunque en el momento de su publicación pasase sin pena ni gloria. A partir de 1970, Pratt lo rescató como protagonista en sucesivas aventuras donde el marinero viajó por Sudamérica, Europa, África o Siberia, reencontrándose con su antagonista en La balada del mar salado, el desertor ruso Rasputín, y conociendo a personalidades reales como Jack London, el Barón Rojo o Stalin. A lo largo de estas nuevas historias –fueron veintinueve en total- Pratt dotó al personaje de un pasado.

Por ellas sabemos que Corto había nacido en 1887 en La Valletta, Malta, y de ahí su apodo; que era hijo de una gitana sevillana y de un marinero inglés, creció junto a un maestro rabino en la judería de Córdoba y pronto se convirtió en un buscavidas que presumía de su suerte: siendo niño, y como le faltaba en la mano la línea de la fortuna, cogió una navaja de afeitar y se hizo una “bien pronunciada”. El carácter altivo y socarrón del aventurero, su actitud descreída y contemplativa y, cuando las circunstancias le obligaban, su toma de postura por el bando de los rebeldes y oprimidos le granjearon pronto la simpatía de unas generaciones de lectores que se habían educado política y sentimentalmente en las revueltas de 1968 y rechazaban todas las manifestaciones de autoridad. El arquetipo de Corto encajaba a la perfección en ese ideal colectivo: “Demasiado individualista e indisciplinado… ¡Demasiado subversivo!”, así le describía El Monje, el misterioso jefe de piratas de La balada del mar salado.

“¡Pero Corto Martés es él!”, dijo en la vida real la hija de Umberto Eco, tan aficionada a los cómics de Corto como su padre, cuando éste la llevó a conocer a Hugo Pratt. Es cierto. A poco que se rastree en la biografía del historietista italiano, es difícil no concluir que Corto era un trasunto idealizado de su creador. Hugo Pratt (1927-1995) había nacido en Rímini aunque se crió en Venecia; de ascendencia judía y cristiana, pasó la adolescencia -y conoció la guerra- en Etiopía porque su padre, un funcionario de Mussolini, fue destinado allí. Pratt tenía 40 años cuando creó al personaje que le haría famoso, pero llevaba más de dos décadas dibujando historietas, buena parte de ellas en Argentina con obras como Sargento Kirk o Ernie Pike, ambas junto al no menos célebre guionista H. G. Oesterheld. Aventurero, viajero por varios continentes y mujeriego en la vida real, Pratt era alguien que desde joven se comportaba –en palabras de un amigo- como si fuese una estrella famosa, que se casaba en Venecia y al poco se volvía a Buenos
Aires a continuar su vida de soltero. Una vida “disipada” proclive a las juergas, a dejar embarazadas a sus amantes y a la seducción de jovencitas como las que luego, en sus viñetas, se enamoraban platónicamente de Corto: la Pandora de La balada del mar salado o la joven comunista china de Corto Maltés en Siberia. Pratt fue un lector voraz, y en su obra es visible la influencia literaria de Robert Louis Stevenson, Zane Gray y Jack London, o de historietistas como Milton Caniff. La última historia de Corto, MÛ, un relato donde vertió sus intereses esotéricos y ocultistas, se publicó en 1988, cuando Pratt había alcanzado un amplio reconocimiento mediático y su personaje se había convertido en un
icono popular que protagonizaba afiches, anuncios y películas animadas. Su visión desmitificada del género de aventuras y, en especial, su concepción del dibujo de cómic como caligrafía despojada con la que escribir, han sido una inspiración para autores como José Muñoz (Alack Sinner), Frank Miller (Sin City, 300) o Joann Sfar (El gato del rabino).

Pratt murió de cáncer en 1995, aunque, como suele decirse, su alter ego en la ficción le ha sobrevivido, y no sólo en el imaginario colectivo, sino literalmente: lo último que supimos de Corto Maltés fue a través de un diálogo de Los escorpiones del desierto, otra de las series importantes de Pratt, según el cual el marino habría desaparecido durante la guerra civil española luchando en las Brigadas Internacionales. Sin embargo, ya se ha anunciado la publicación en 2009 de una nueva historia, ambientada en la juventud del personaje y realizada por autores aún no públicos oficialmente.

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Corto Maltés

DEMASIADO INVIDUALISTA, DEMASIADO INDISCIPLINADO

Un artículo que me encargaron en El Periódico de Catalunya, lo publicaron en abril de 2008.

viernes, 11 de julio de 2014

lunes, 8 de octubre de 2012

EL DESEO DE SER INÚTIL

Editorial Confluencias, de reciente creación, lanza este otoño Hugo Pratt. El deseo de ser inútil, un libro a partir de las conversaciones de Hugo Pratt con Dominique Petitfaux. No suelo anunciar novedades en este blog porque ya hay otras webs que lo hacen de manera insuperable, pero he pensado que esta en concreto podía pasar desapercibida por resultar un poco ajena al circuito habitual de editores de cómic en España. Copio de la nota de prensa:

Traducción de Gabriel García Santos. llustraciones de Hugo Pratt. Prólogo de Dominique Petitfaux 
Hugo Pratt, nacido en 1927 en Rímini, pasó su niñez en Venecia. A los trece años, en Etiopía, se integra en el ejército de Mussolini, y en 1943 regresa a una Italia destrozada por la guerra civil. Comienza a dibujar historietas en 1945. En la Francia de los años setenta se impone como uno de los grandes creadores de nuestros días con Corto Maltés, a pesar del vacío y los prejuicios de la cultura oficial hacia la historieta. En El deseo de ser inútil —el lector comprenderá al final del libro el sentido de esta frase provocadora—, Hugo Pratt aceptó por primera y única vez contar la historia de su vida, de 1927 a 1991, y desvelar parte de su universo interior. Esta edición definitiva contiene, además, un capítulo añadido en el que su interlocutor, Dominique Pe­titfaux, desgrana los cuatro últimos años de la vida de Hugo Pratt, fallecido en 1995 en Pully, cerca de Lausana.

Más información

martes, 12 de octubre de 2010

ESTO SÍ ES GLORIOSO BLANCO Y NEGRO

Y esta vez de verdad, sin coñas marineras. A esta viñeta de Sampayo y Muñoz de BILLIE HOLIDAY no le falta nada. Se dibujó en blanco y negro para ser publicada así, en blanco y negro. Lo mismo que esta famosa viñeta de abajo de Hugo Pratt, sacada de LA BALADA DEL MAR SALADO. Añadirle color a ambos tebeos sería añadir algo que no tenían originalmente. No hay más razones si uno quiere tener en casa una edición fiel al tebeo original. Ambos se publicaron en blanco y negro originalmente, así que eso es lo que prefiero para tener en casa una edición de estos tebeos. En blanco y negro. Tal como fueron concebidos por el dibujante.

domingo, 12 de abril de 2009

LA TAREA DE RECONSTRUCCIÓN.




Todo esto que llevamos semanas comentando, sobre el mito heroico, su significado y su reinterpretación en nuestros días se inscribe en una tendencia subterránea que, aunque nunca se ha ido del todo, creo que ha ido aumentando en los últimos años. Y si alguien se está preguntando por qué el tema del héroe nos interesa tanto justo ahora, tengo algunas respuestas. O más bien preguntas.

En realidad el héroe nos ha interesado siempre. Pero actualmente parece haber una necesidad imperiosa de reconstruir valores previamente deconstruidos por nosotros mismos, de recuperar asideros simbólicos que podamos compartir para refundar el orden simbólico común. Mitos, en otras palabras. Asideros que nos hemos cargado a base de ironía, crítica, deconstrucción posmoderna y más crítica posmoderna. Yo al menos veo en todas partes una necesidad de reconstruir el mito heroico, especialmente desde el mazazo, literal y simbólico, que supuso para Occidente el 11-S. Y sus "secuelas" y consecuencias, por supuesto, esto no podemos olvidarlo, tanto bélicas/terroristas como económicas. Consecuencias que han supuesto un nuevo "final de la fiesta".

I WANT TO BELIEVE. El problema inicial de reinventar mitos es que nuestro mundo es nuestro mundo y no ninguno del pasado, perogrullada al canto. No podemos volver la vista atrás y asumir mitos premodernos, ni siquiera mitos de la modernidad tal cual, porque estamos muy lejos de ellos y no pertenecen a nuestro mundo simbólico. No nos los creemos, vaya. En nuestra sociedad occidental, basada en un modo de vida ya prácticamente ateo gobernado por la ciencia moderna, nos resultaría imposible asumir esos viejos mitos, y no me refiero exclusivamente a los religiosos. Ni siquiera estamos ya en el mundo de la posmodernidad sino más allá de él, o eso me parece a mí. Por eso tenemos necesidad de contar mitos que podamos creernos nosotros, personas de 2009, mitos que nos inspiren cambios positivos y sirvan para reconstruir un nuevo espacio simbólico común, adecuado a nuestra sensibilidad actual. La del mundo de la globalización y la sociedad del espectáculo en la era de internet, terrorismo fundamentalista/guerras preventivas, crisis ambiental, especulación financiera y secuestro económico de la democracia, terrorismo capitalista y recesión mundial.


USTED CREERÁ QUE UN HOMBRE PUEDE VOLAR. Frank Miller fue uno de los autores que se adelantaron a esta tendencia actual ya desde los deconstructivos y posmodernos ochenta, pues su preocupación temática fue siempre no deconstruir al héroe sino reconstruirlo. Lo hizo acudiendo a viejos mitos y arrojando sobre ellos la mirada irónica típicamente posmoderna PERO sin caer en la deconstrucción, pues lo que él buscaba era justamente reconstruir el mito. En particular BATMAN THE DARK KNIGHT RETURNS (1986, Miller, Klaus Janson y Lynn Varley), era exactamente eso, una reconstrucción en clave épica del (super)héroe, es decir, lo contrario a WATCHMEN.

"Hay una cosa genial de los superhéroes, la sustancia que los hace míticos. No es el hecho de que puedan volar o tragarse planetas, sino que pueden, o deberían poder, manifestar las cualidades que nos permiten afrontar la vida cotidiana, nuestro día a día. El éxito de la primera película de Superman lo demostró. Ahora que el mundo está a punto y jodido, el superhéroe podría ser revitalizado, podría animarnos desde un plano de fantasía a encontrar las fuerzas que necesitamos"

(Miller, en 1985, entrevistado por Kim Thompson para The Comics Journal mientras realizaba BATMAN THE DARK KNIGHT RETURNS. Tenía 28 años entonces)


Una reconstrucción épica del héroe que, sin embargo, no renunciaba a la media sonrisa y la ceja alzada, porque hoy nos cuesta mirar de otra forma. Y por esa senda, más o menos en serio, con más o menos sátira dependiendo del caso, siguió luego caminando, en tebeos igualmente épicos como BORN AGAIN (con David Mazzucchelli y Max Scheele), BATMAN AÑO UNO (con Mazzucchelli y Richmond Lewis), la saga MARTHA WASHINGTON (con Dave Gibbons, Robin Smith y Angus McKie), SIN CITY, 300 o DK2 (con Lynn Varley), aunque en este último caso la sátira pesara más que nunca sobre la épica. Capta el mensaje / el medio es el mensaje: DK2, 2001:




Dejando aparte diferencias formales y de tono en esos tebeos, y más allá de que le saliera mejor o peor la jugada según la obra, en todos los casos se buscaba reconstruir al héroe de un modo más acorde a nuestra mirada contemporánea. Se trataba de reconciliar dos fenómenos en principio antagónicos: uno, la autoconciencia, inevitable ya en el hombre desde hace mucho, de que se estaban contando mitos, es decir, ficciones, fantasías. Dicho en plata, mentiras. Mentiras que, a pesar de serlo, revelaban en sus metáforas y símbolos una verdad humana profunda. Y que por eso mismo nos servían, individual y colectivamente, para refundar un orden simbólico común que pudiéramos compartir. El otro fenómeno a conciliar con esa autoconciencia inevitable de hoy era justamente la vieja necesidad humana de contar mitos propios, adecuados a la época. "Nuevos" mitos para el mundo después de Auschwitz, Hiroshima, el Gulag y la guerra fría. Y ahora el tiempo parece estar dando la razón a esa estrategia de reconstrucción heroica.


Una de las consecuencias de esta necesidad actual de reconstruir nuestro mundo simbólico es que la ficción heroica, aunque nunca haya desaparecido del todo, está experimentando en esta década un resurgimiento significativo, o al menos es lo que veo yo. Por poner sólo unos pocos ejemplos que hemos comentado aquí en las últimas semanas: De ALL STAR SUPERMAN (reconstruir al héroe, no deconstruirlo, en palabras de su guionista Grant Morrison) a GRAN TORINO (actualización del sacrificio heroico narrado con la risa floja-pero a la vez en serio para la sociedad multicultural de extrarradio) pasando por PROMETHEA (notición: Alan Moore reivindicando la figura heroica, aunque sea bajo su personal deconstrucción fantástico-esotérica, después de tirarse veinte años criticándola en buena parte de sus tebeos).

"Hemos deconstruído todos nuestros iconos. Sabemos que los políticos son gilipollas mentirosos, sabemos que las estrellas de los culebrones son freaks de la coca, actores guapos son travestis raros y preciosas supermodelos son bulímicas, neuróticas desgraciadas. Sabemos que nuestros cómicos favoritos acabarán siendo pervertidos alcohólicos o suicidas depresivos. Nuestros reality shows nos han mostrado un espejo hirviente para nuestras caras de babuíno aullador y obsesiones obvias, cursis; nuestro amor por la basura, el cotilleo, las trivialidades y la suciedad.

Sabemos que hemos jodido la atmósfera y condenado a los adorables osos polares, y ya ni siquiera somos capaces de reunir la energía para sentirnos culpables. Dejad que los pedófilos tengan a los niños. No queda donde volverse ni nadie a quien culpar excepto, paradójicamente, aquellos tipos ligeramente medievales sin base industrial. ¿En qué creer? El único hombre auténticamente moral, auténticamente bondadoso que queda, ¡es un personaje de comic book inventado! Los únicos modelos laicos para una cultura progresista, responsable, cientificamente racional de iluminación son… ¡Kal-El de Krypton, alias Superman, y sus descendientes multicolores!"
(Grant Morrison, en declaraciones a Wired de hace apenas un mes)


"De repente, todos éramos exactamente quienes éramos, para bien o para mal, y entonces el Presidente anunció que se necesitaban más tropas en Irak y seguimos mirándonos en aquel espejo, reconociendo algo, algo deslumbrante bajo los pliegues y contornos familiares de nuestras caras, esa luz única que desprenden nuestras personalidades míticas y sagradas, cada uno de nosotros es único, irrepetiple en la inmensidad del Espaciotiempo y ahí mismo todos recordamos que éramos reales, que en nuestras propias y apasionadas sagas éramos amantes, dioses o enemigos y rompimos a llorar, "¿Qué son estos patios lúgubres que hemos levantado? ¿Qué vidas son éstas que nos tiñen de gris cual mortajas?", y entendimos que en lo más hondo de nuestras almas todos somos héroes"
(Alan Moore, 2004, PROMETHEA nº 28, episodio titulado ¿AÚN NO SE HAN ENTERADO DE QUE ES EL FIN DEL MUNDO?; aquí abajo, doble página de otro episodio de la serie)





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"MIENTRAS LOS AUTÉNTICOS MONSTRUOS SE HACÍAN CON EL PODER SIN OPOSICIÓN ALGUNA". Entretanto, otro loco británico genial como Morrison o Moore, el músico Jarvis Cocker, cantaba en 2006 cunts are still running the world, los cabrones siguen dirigiendo el mundo. La canción, RUNNING THE WORLD, fue puesta gratis en internet por el cantante, y solamente después apareció publicada, como un corte "camuflado" al final de su siguiente CD. En el minimalista clip, Cocker nos presentaba brevemente la canción invitándonos a corearla si nos apetecía, y añadía al final de su introito el ya clásico "SMASH THE SYSTEM". No te pierdas el karaoke:


Bien, ¿has oído que hay un orden natural?
¿Que los que más lo merecen terminarán teniendo lo mejor?
¿Que la flor y nata no puede ayudar pero siempre sube a lo más alto?

Bien, yo digo... la mierda flota.

Si pensaste que las cosas habían cambiado
Amigo, mejor piénsalo otra vez.
Digámoslo sin rodeos, con las menos palabras posibles:

Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.

Ahora que las clases obreras son obsoletas,
hay excedentes para las necesidades de la sociedad,
Así que vamos a matarnos el uno al otro
y a conseguir criadas en el extranjero.
Esa es la palabra, ¿no la sabes?
La de los tipos que están dirigiendo el espectáculo,
Vamos a dejarlo perfectamente claro, chicos y chicas:

Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.

Oh, alimenta a tus hijos con cigalas y langostas,
Encuentra una escuela cerca de lo mejor de lo mejor
En teoría, yo respeto tu derecho a existir
Te mataré si te aproximas a mí.

Ah, esto apesta, sí, es una mierda, es antropológicamente injusto,
Oh, pero las recaudaciones las cobra un tercero,
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.

El libre mercado es perfectamente natural,
¿Te crees que soy una especie de muñeco?
Es el modo ideal de ordenar el mundo;
a la mierda la moral, ¿acaso da dinero?

Y si no te gusta, entonces abandona.
O usa tu derecho a protestar en la calle.
Sí, usa tu derecho, PERO NO PIENSES QUE SERÁS OÍDO,

NO MIENTRAS LOS CABRONES SIGAN DIRIGIENDO EL MUNDO.

Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.

NOS VOULONS DES HÉROS. Mientras tanto, más abajo en el mapa, un grupo musical tan de izquierdas como Expérience, gente francesa, nada que ver por tanto con la tradición americana, y mucho menos la tradición que representan Eastwood-Miller, músicos que conocen los problemas de la banlieue francesa y han sido testigos de los disturbios de noviembre de 2005, cantaban el año pasado una proclama sobre la falta de referentes actuales para jóvenes y no tan jóvenes en la que repetían como un mantra: NOS VENDEN ÍDOLOS, QUEREMOS HÉROES. Aquí hay algo.


VIVIR EN TU PROPIA FICCIÓN. No está de más recordar ahora las declaraciones de Alan Moore que comentamos el otro día sobre la posibilidad (o necesidad) de dejar de vivir en ficciones impuestas por otros, especialmente cuando son ficciones imaginadas por cabrones (no creo que haga falta dar nombres).

"La realidad es una experiencia tremendamente ficcional. No creo que tengamos opción de elegir si vivimos o no en una ficción, la opción es en la ficción de quién queremos vivir. Hay gobiernos por todo el mundo que tratan de convencernos de vivir en sus ficciones. El gran acto mágico es decidir si vas a vivir en tu propia ficción, si vas a encargarte de escribirte una mejor historia".

"Hemos creado fantasías y luego hemos luchado por hacerlas realidad. Todo lo que se halla a vuestro alrededor ahora mismo tuvo su origen en la mente de alguien. Al crear dioses, diosas, héroes y heroínas, intentábamos ser como ellos, extender nuestras personalidades a través de la imaginación pura".

«Cambiar un mundo es tan fácil como cambiar tu mente. Solo que la materia es más viscosa que la imaginación, así que lleva más tiempo»

"Las ideas sirven para cambiar el mundo. Es para lo único para lo que sirven".
(Moore)


Vuelve ahora a este post y mira las imágenes heroicas que lo ilustran, procedentes de tebeos y películas recientes. Puedes mirar también todas las que ilustran este mismo post, si te apetece. Es casi seguro que algunas imágenes te resultarán más simpáticas y otras más antipáticas, dependiendo de tu ideología y creencias, o de la distancia a la que tú creas estar de la estética concreta, del personaje heroico o del autor responsable de cada una de esas imágenes. Sin embargo, a pesar de las diferencias estéticas, todas esas imágenes heroicas en el fondo te están hablando de lo mismo a un nivel poético. Manejan las mismas metáforas y símbolos, los mismos arquetipos universales. En otras palabras, responden a las mismas necesidades humanas, deseos y esperanzas. Ahí está el espacio simbólico común que todos nosotros, vengas de donde vengas, de la izquierda, la derecha o el centro del campo, del norte, del sur, del este o del oeste, podemos compartir. Para mirar al futuro, barrer los pedazos rotos y empezar la tarea de reconstrucción. La tarea de imaginar el mundo por venir.