lunes, 19 de abril de 2010

PARA COMUNICARSE

He vuelto hace un rato del estreno en el Festival de Cine de Málaga de MARÍA Y YO, un documental de Félix Fernández de Castro basado en el cómic homónimo de Miguel Gallardo, una novela gráfica autobiográfica (2007, Astiberri) que hablaba de su hija y de su relación con ella. "María tiene 14 años, una sonrisa contagiosa, un sentido del humor especial y tiene autismo", escribía Gallardo. Félix Fernández se enamoró del cómic y ha realizado un documental que no traiciona su espíritu y mantiene algunos de sus momentos cumbre, con un rodaje que alterna localizaciones en Barcelona y en Canarias. También desarrolla el tebeo con muchos aspectos que éste no incluía, en particular sobre la vida cotidiana de María más allá de las vacaciones en el resort que servía de hilo conductor al tebeo, y también a la película.

Félix Fernández de Castro esta noche en el cine Echegaray de Málaga, presentando brevemente su debut como realizador de largometrajes

Lamentablemente, Gallardo, que tenía previsto volar este mañana desde Barcelona para asistir al estreno, no ha podido venir a causa del cierre de aeropuertos motivado por la nieve de ceniza del volcán éste que la ha liado en media Europa. Aún así, a la salida de la película preguntaba por teléfono -le ha llamado Juan Ignacio Rando- que qué tal, cómo había recibido el público el documental, etc. ¿La verdad? Muy bien. La sala estaba llena y el público ha reaccionado muy cálidamente. Y es normal.

MARÍA Y YO es un documental realizado no sólo con cariño y mucho trabajo, también con talento. Tiene muchísimo ritmo, utiliza recursos de lenguaje muy variados -incluyendo animaciones basadas en los dibujos de Gallardo que se intercalan con el material rodado- y contiene varios momentos de los que no se olvidan. Uno de ellos es sin duda, al menos para mí, cuando ambos padres se preguntaban, cada uno con sus palabras y uno en Barcelona y la otra en Canarias, quién cuidará de María el día que no estén ellos para cuidarla. Y, claro, no se referían a que alguien en un centro la alimente y cuide de sus necesidades básicas, sino a alguien que la cuide de verdad. Pero también hay bastantes momentos de risa porque el documental se contagia del tono del cómic, y por tanto no es "triste" sino vital, arrolladoramente vital, con cantidad de momentos divertidos (y el viaje inicial de padre e hija en el avión desde Barcelona a Canarias es desde luego uno de ellos). Por supuesto que también los hay tristes, o así pueden verse, pero en ese sentido la película es fiel a la vida, incluso a una vida tan difícil como ésta, con sus penas pero también alegrías. Gallardo está tan natural como su hija delante de la cámara, y eso significa hacer alguna gansada, queriendo o sin querer, con la que el público se ha partido (nos hemos partido) de risa. Recuerdo que a Gallardo le preocupó mucho cuando hizo su cómic que "no diera pena", que fuese divertido, y la película de Félix Fernández de Castro lo es igualmente. Ojalá que tenga a partir de ahora una vida tan larga y fructífera como el cómic.

Hay otro pequeño detalle en el documental que me ha provocado un clic en el cerebro. Ha sido cuando Gallardo ha contado a la cámara que, como padres, estaban absolutamente perdidos hasta que, primero, identificaron lo que le sucedía a su hija (a María no le diagnosticaron definitivamente al autismo hasta los 8 años, después de muchas especulaciones) y, segundo, cuando más tarde encontraron a padres en su misma situación: una comunidad, la palabra que ha usado Gallardo, que es la palabra exacta además para lo que quería decir. Una comunidad con la que poder compartir sus angustias, preocupaciones y, sí, también los felices progresos en la educación de María. Porque, en el fondo, de eso va sobre todo MARÍA Y YO. De la necesidad de comunicarse. Entre María y su padre (con dibujos en muchas ocasiones), entre María y su madre, pero también entre ambos padres y otros padres en situación parecida. Y más tarde -primero desde el cómic y ahora desde el cine-, de la necesidad de comunicarse con el resto del mundo.

En la película también salen muchos dibujos de ésos que Gallardo le hace a su hija María para comunicarse, y una fiesta de cumpleaños estupenda en Barcelona donde he creído ver fugazmente a Monteys, y también suena la música que ha firmado Pascal Comelade para el documental (con alguna canción intercalada, por ejemplo, de Antònia Font), y aparece la escena de las miradas ajenas sobre María que ya estaba en el cómic, muy bien trasladada por cierto al lenguaje del cine. Y María comiendo, gritando, nombrando a todos sus conocidos y parientes, y por supuesto jugando con la arena en la playa. Porque el documental no sólo pretende mostrar cómo es la vida de los padres de María sino, precisamente, cómo es María. "Soy única como todo el mundo", decía la camiseta que le dibujaba su padre en la portada del cómic.



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-Félix Fernández de Castro explica la génesis del documental

-Breve entrevista a Gallardo sobre el documental en el blog Mandorla

-Cómic inédito de Gallardo sobre el rodaje de MARÍA Y YO

5 comentarios:

Andrew Zimmerman dijo...

A mi el comic me ha decepcionado bastante. Tanto a nivel didáctico como a nivel artístico. Veremos el documental, a ver que tal.

karinkova dijo...

Que buena pinta y que buen recibimiento. Gracias por esplicarlo a todos los que no pudimos ir. Esperamos poderlo ver pronto.

Gallardo dijo...

Hola Pepo,gracias por tu raport del Festival,es fantástico.Me ha subido el ego un montón y gracias por entender todas las intenciones y los mensajes del documental.Espero que nos veamos en Barcelona,dime si vienes para montar una comida o así!!
Un saludo
Miguel

Pedro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pedro dijo...

A mi me parece que el comic está muy bien, transmite mucho cariño. La película, por lo que veo en el trailer y por que dices en el blog, creo que me va a gustar también.