jueves, 6 de agosto de 2009

EL AMOR Y LA MUERTE. Y EL DINERO, INCLUSO

"Marcel Duchamp, de profesión "imprimeur en taille douce" (grabador), tenía las cejas rubias, los ojos grises, la nariz mediana, el mentón redondo, el rostro oval y medía 1,68 metros de altura. No solicitaba nada, vivió siempre con un presupuesto limitado, carecía de propiedades (fincas, automóviles, etc.) y ni siquiera poseyó una biblioteca personal. Nunca formó una familia en sentido estricto. Cuando se casó en 1954 [a los 67 años] con Alexina Sattler, ex mujer de Pierre Matisse, era demasiado tarde (eso dijo, al menos) para "producir" descendencia biológica. Viajó mucho, siempre con muy poco equipaje, y a veces sólo con lo puesto. Toda su existencia estuvo presidida por el ahorro, aunque entendido éste en un sentido opuesto al de la acumulación previsora de la ética burguesa. Consumir y producir lo mínimo posible era para él una manera elegante de preservar su libertad. Duchamp no se dejaba atrapar, ni por una mujer en concreto ni por ningún movimiento artístico o literario. No se sabe bien de qué vivió a lo largo de su vida, y ni siquiera él mismo fue capaz de dar al respecto explicaciones satisfactorias. Es obvio que no tenía un gran interés por los asuntos económicos: "Siempre el dinero, pasando sobre mi cabeza", le confesó a Cabanne. Entre 1915 y 1923 vivió la mayor parte del tiempo en Nueva York mientras elaboraba el Gran Vidrio, y de esa época data la caracterización agudísima de Beatrice Wood: "Marcel, a los veinteisiete años, tenía el encanto de un ángel que hablara slang". Su personalidad fue evocada también, muchos años más tarde, por Henri-Pierre Roché, el otro polo de aquel triángulo amistoso, en una novela biográfica que quedó inconclusa: "Víctor [Duchamp] no tiene necesidades ni ambiciones, vive al día. No pertenece a nadie (...) Él dice que respira a fondo y que mira al mundo sin querer influir en los demás. Eso es todo".
Así comienza DUCHAMP. EL AMOR Y LA MUERTE, INCLUSO, libro de Juan Antonio Ramírez que estoy acabando de leer. Aparte del interés por la figura de Duchamp, de fascinación inagotable, lo he leído por el gusto de hacerlo antes de comenzar el curso de verano que dirige precisamente Juan Antonio Ramírez ahora mismo en Marbella. Ramírez, malagueño de nacimiento, es, para quien no lo sepa, catedrático de Historia del Arte (en la Autónoma de Madrid) con reconocimiento internacional. Aparte de eso, la figura de Ramírez era mítica para mí porque fue el primer investigador en España en realizar una tesis sobre cómic en un departamento de Historia del Arte, concretamente sobre la historieta española de posguerra, tesis de la que salieron dos libros, EL CÓMIC FEMENINO EN ESPAÑA y LA HISTORIETA CÓMICA DE POSTGUERRA, ambos de 1975.

Juan Antonio Ramírez ha dado hoy precisamente una conferencia espectacular. Se titulaba ARTE Y ECONOMÍA (EL ARTE DEL DINERO), y ha prescindido expresamente de los datos económicos para "limitarse" a un recorrido fascinante por artistas y obras que han tenido el dinero como tema central, de uno u otro modo. Desde el Cheque Tzanck completamente falso de Duchamp de 1919 ("para pagar los honorarios de su dentista, el doctor Tzanck, Duchamp dibujó cuidadosamente un cheque que aquél aceptó encantado") a la calavera de diamantes completamente auténticos de Damien Hirst (FOR THE LOVE OF GOD, 2007).

Un recorrido por artistas de diferentes épocas y nacionalidades cuyas obras consistían en reproducciones de dinero (Warhol y otros), falsificaciones de billetes de curso legal, monedas acuñadas con diseño "exclusivo", y también obras cuyo valor real -al margen de su valor en el mercado del arte- era el del dinero auténtico con el que estaban fabricadas, o el de los materiales que la componían (calavera de Hirst, de nuevo), reflexiones sobre el papel del dinero y la explotación del capitalismo en obras tipo Santiago Sierra, etc. Todo ello apoyado en una presentación con un montón de imágenes y explicado con la naturalidad, campechanía y aparente "poco esfuerzo" de este gran maestro, siempre rehuyendo la jerga y la palabrería vacua, como los mejores, para hacerse entender todo lo posible. Juan Antonio Ramírez tiene además un aire de antiguo tímido que no ha conseguido quitarse del todo a pesar de las incontables clases que habrá dado a estas alturas, y eso le hace aún más entrañable. En fin, ya se nota que ha sido un gusto conocerle en persona y que, al menos para mí, ha hecho honor a su "leyenda": no se trata sólo de su brillantez como historiador y profesor; es tan llano, humilde y cercano como me habían contado.

La cita del libro de Ramírez venía también a cuento de que me parecía llamativo el contraste entre la postura ante el dinero de artistas como Duchamp -que Ramírez ha concretado durante el coloquio de "pragmática" y "casi aristocrática", en el sentido de que no es que Duchamp hiciera un elogio de la pobreza, sino que no quería "ensuciarse" las manos con el asunto monetario: poseer poco personalmente para tener las menos ataduras posibles- y la bulimia económica de artistas como Damien Hirst, que ha hecho de la especulación un elemento central de su obra, alcanzando su "cumbre" en la reciente subasta que organizó para vender sin galeristas intermediarios su ya famosa calavera de diamantes. Luego se supo que el propio Hirst pujó por su obra a través de sus socios, para garantizar el negociete y que su firma no perdiera valor. La cuestión no es ninguna broma sino muy significativa del momento actual del arte (y de nuestra sociedad, claro), puesto que Hirst es a día de hoy el artista vivo más cotizado del mundo. Mientras que la influencia de Duchamp sigue siendo absoluta en el arte contemporáneo, personalmente espero que la de Hirst se limite al momento que nos ha tocado vivir. Y que pase pronto de moda.

4 comentarios:

Jordi Bravo dijo...

Amén a eso!

tronicdisease dijo...

No sé si conoces "Autoretrato", la autobiografía de Man Ray...
Ray compartió muchos momentos con Duchamp en Nueva york y Paris y habla bastante de él y su actitud en su libro.
Libro, por otra parte, muy interesante y refrescante sobre la vida de los artistas de vanguardia.

Urbs dijo...

Ramírez también le dedica un (interesante) capítulo al cómic en Medios de masas e historia del arte

Pepo Pérez dijo...

Enrique, tomo nota. Gracias.