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miércoles, 2 de septiembre de 2009

IMAGINE


"Imagina que en un planeta surge la vida y comienza a evolucionar desde la bacteria. El nivel de complejidad crece y aparecen especies con mayor control e independencia del medio. Finalmente, surge de la evolución el factor de adaptabilidad total: el raciocinio, la inteligencia si se quiere, con sede en una de las especies de dicho planeta.
Para esa especie, como para muchas de sus predecesoras ya existe la sociedad. Es una sociedad de personas físicas en la que los individuos juegan roles.

Con la inteligencia llega la colonización de todos los nichos ecológicos a favor de la especie de marras y el dominio sobre todas las demás especies y el planeta entero en su conjunto. El dominio sobre la evolución.
El siguiente paso en la evolución, ahora mucho más rápida, no es el homo superior, ni el ente espiritual individual, sino un ente virtual jurídico, creado por las sociedades de hombres: la empresa, sociedad de responsabilidad anónima.
El mundo es ahora su caldo de cultivo y sus procesos de nutrición (fagocitación de otras empresas, acumulación de dinero) y supervivencia son ahora los motores de la evolución. La especie que lo comenzó todo, la especie inteligente (nosotros) solo cumplimos en el mundo actual la función de sustento físico de las entidades jurídicas que se reparten la riqueza que solo nosotros podemos generar, la riqueza real. No tenemos parte en las decisiones importantes sobre el mundo o su evolución. Pero cargamos con la culpa de los crímenes que las sociedades cometen en lo que no es más que su funcionamiento como depredadores virtuales, sobre el cual las leyes humanas no ejercen control alguno".
--Enrique Vela, en los comentarios.

ENTE VIRTUAL DEPREDA A PERSONAS REALES


Una gran compañía compra a otra y paga por ella 4.000 millones de dólares, una cifra de dinero que gente como nosotros ni siquiera podemos imaginar. Gracias a su catálogo de personajes y al éxito de las películas recientes basadas en ellos, la compañía comprada "ocupaba el cuarto puesto en la lista de marcas mundiales con un valor estimado de 5.700 millones de dólares" (cita del enlace, informe de Comicopia). En otras palabras, un ente ficticio, virtual (una compañía es una sociedad, una persona jurídica, una ficción que no existe físicamente, algo que a menudo olvidamos) compra a otro ente virtual. Compra en este caso una "casa de ideas". Me pregunto cuántos de esos 4.000.000.000 $ han ido a parar a las personas físicas (que sí existen en el mundo real) de cuyas ideas y dibujos salió ese catálogo de personajes, el principal activo de la compañía ahora comprada. Por ejemplo, a Joe Simon (Capitán América; Simon por cierto aún vive). Por ejemplo, a los herederos de Jack Kirby (Capitán América, 4 Fantásticos, X-Men, Vengadores, Hulk, Thor, Iron Man, Silver Surfer, Dr. Doom, Galactus, etc.). Por ejemplo, a Len Wein (Lobezno; "No he visto ni un centavo por parte de Marvel, ni siquiera tengo un crédito en la película de Lobezno"). Ya sé que no soléis pulsar los enlaces, pero os recomiendo hacerlo esta vez, son muy instructivos.

Y me lo pregunto porque en las notas de prensa sólo veo los nombres de Robert A. Iger, Ike Perlmutter o Joe Quesada (presidente de Disney, jefe de la Oficina Ejecutiva de Marvel y editor jefe de Marvel, respectivamente). La pregunta es retórica, ya sé que esos creadores de los personajes de la compañía (su principal activo como tal compañía) no han recibido nada de esos 4.000 millones $. Los accionistas de la compañía comprada (su valor en bolsa ha subido gracias a la compra un 26%) seguro que sí. De eso se trata con la operación.

"No se trata sólo de una compra de licencias de personajes sino de una compañía, incluído su capital humano".
--Un portavoz de Disney

Esta historia en Marvel no es nueva, por supuesto. A lo largo del tiempo y desde que su dueño original, Martin Goodman, vendió la empresa a finales de los 60, Marvel Comics ha sido comprada por compañías más grandes ajenas al negocio de los tebeos. La compra ahora por parte de Disney no es más que un nuevo peldaño en la escalada ecónomica, en el Monopoly al que juega el Gran Capitalismo si se prefiere. Aunque el acuerdo de compra incluye mantener la independencia de dirección de Marvel (Quesada menciona la relación Disney/Pixar como comparación), me pregunto qué pasará cuándo, dentro de x tiempo, la Gran Compañía Dueña empiece a imponer macrodecisiones completamente ajenas a la realidad a pie de oficina (humana) de Marvel, la compañía ahora comprada. Decisiones relacionadas con los Grandes Números y el valor de bolsa de la Gran Compañía. Decisiones de contabilidad para "reducir costes" y asegurar el máximo margen de beneficio a los accionistas, por ejemplo. Reducciones de costes que suelen pasar en estos casos por subcontratar servicios, despedir personal contratado y reducir la lista de productos deficitarios.

Hace unos años, le leí a Enrique Vela algo que me impactó en su momento y que aún no he olvidado. El género humano acabó con todos sus depredadores naturales sólo para crear nuevos depredadores que se "alimentan" de personas. De "capital humano", uno de los eufemismos habituales. Y esos nuevos depredadores ni siquiera existen en el mundo físico. Son entes virtuales.

Joe Simon (1913), Jack Kirby (1917-1994), Len Wein (1948)

miércoles, 1 de abril de 2009

(PARÉNTESIS CUÁNTICO)


Si leíste el post "LA REALIDAD YA NO ES UNA CERTEZA", tenemos ahora comentario invitado aclarando más sobre los fenómenos misteriosos de la mecánica a nivel subatómico, sin parangón con la mecánica clásica del universo visible, y la reciente interpretación de esa mecánica cuántica como "teoría de la información". Al habla Enrique Vela (muchas gracias):

Añado este comentario aquí porque me he retrasado tanto en escribirlo que a lo mejor ya nadie lee lo relativo al post sobre cuántica e información. En todo caso, Pepo puede recolocarlo donde le parezca mejor si lo ve conveniente.

El problema de la interpretación de la mecánica cuántica, que colea desde sus inicios, se centra en la aparentemente inexplicable pérdida de objetividad de la ciencia que se produciría cuando admitimos que el proceso de medir altera los estados cuánticos. Más allá de que exista una alteración mínima inevitable impuesta por la relación de incertidumbre de Heisenberg, se plantea la cuestión de qué pasa con el concepto de una realidad independiente del hombre si el proceso macroscópico de medir es probabilista y altera de forma imprevisible el estado microscópico. ¿Qué existía antes de medir que da ese resultado de medida? ¿Existía algo? Parece que acabásemos en una variante del dilema del árbol que cae en el bosque pero nadie lo ve. ¿Cómo está el gato de Schrödinger, vivo o muerto? No hay término medio. La lógica usual vacila...

[Nota para profanos: el principio de incertidumbre de Heinsenberg (1927) estableció que es imposible medir simultáneamente la posición de una partícula y la cantidad de movimiento de esa partícula, con lo cual no es posible determinar su trayectoria con precisión. Cuanto mayor sea la exactitud con que se conozca la posición de la partícula, mayor será el error en su velocidad, y viceversa. Solamente se puede determinar la probabilidad de que la partícula esté en una región determinada. La razón es que para detectar la partícula hace falta un fotón de luz que choque con ella, y ese choque modifica instantáneamente su posición y velocidad; la propia medida del observador modifica los datos recogidos con un error que resulta imposible reducir del todo. Esta indeterminación a nivel subatómico rompe con el determinismo y la predictibilidad de la mecánica clásica que explicaba el universo visible.
La paradoja del "gato de Shcrödinger" por su parte fue un experimento imaginario que expuso el fenómeno de la superposición cuántica y cómo el comportamiento de las partículas subatómicas sólo puede determinarse probabilísticamente porque el hecho de observar modifica el estado del sistema que se quiere observar. Video de REDES sobre la "paradoja del gato"]


Desde que me explicaron esto en la carrera a mí siempre me ha parecido que se trataba de un dilema bizantino levantado sobre planteamientos equivocados de algún modo. Sin embargo, las distintas facciones (los que querían volver al status de la física clásica y los que veían la cuántica como inevitable) han depurado los términos lógicos de la cuestión hasta el punto de probar teoremas (Bell) y diseñar experimentos discriminatorios (Aspect).

[Nota: el experimento de Alain Aspect en 1982 demostró que el cambio en una partícula podía causar un cambio correspondiente en otra partícula correlacionada con ella, de modo instantáneo y aunque estuvieran separadas por enormes distancias, a una velocidad "superior a la luz" -algo imposible en la relatividad de Einstein-. Dicho de otra forma, sin trasmisión de una acción causal a distancia, o sea, sin presencia local (causalidad no-local a nivel subatómico) ].


El resultado indica que los experimentos siguen siempre lo que predice la mecánica cuántica y que, por lo tanto, hay que renunciar a alguna de las hipótesis del teorema que llevarían a otro resultado. Esto se traduce en dos posibilidades: o renunciamos a la existencia de una realidad independiente del hombre o renunciamos al carácter local de la física. Esto último supone que dos sistemas separados no pueden actuar el uno sobre el otro a distancia de forma instantánea y está relacionado con otro de los misterios cuánticos supuestamente inexplicables, el entrelazamiento. En el fondo es lo mismo planteado de otra manera.

Un sistema con dos partes entrelazadas que se separan (dos electrones viajando en direcciones opuestas). A uno se le mide el spin y se obtiene un resultado. Automáticamente, el otro (si el sistema inicial partía de spin cero) está en el estado opuesto. Antes, cada uno estaba en un estado mezcla de las 2 posibilidades. Al medir, aparentemente, obligamos al electrón no medido a colocarse en posición, sin mediar intercambio de información entre ellos. No sé si a vosotros os pasa lo mismo: ¿no es este enunciado engañoso? Los electrones no son exactamente desconocidos: estaban juntos en el pasado, dentro del mismo cono de luz.

He estado leyendo un artículo de Christopher Fuchs, uno de los representantes de las ideas del post que colgó Pepo, que resume su planteamiento. Fuchs parte de que toda medida es un proceso en el que se adquiere información y se reduce ignorancia. Acepta que no se podrá volver al planteamiento determinista clásico pero no acepta que la subjetividad del observador altere la realidad subyacente e intenta ver cómo puede ser válida la interpretación probabilística cuántica. Llama la atención sobre el hecho de que las probabilidades se refieren a resultados de medidas y, por lo tanto, a información, no directamente a la realidad. Cuando hablamos de la probabilidad de un estado hacemos una afirmación sobre lo que esperamos obtener si lo medimos. Después de medir, tenemos más información y se alteran las probabilidades que quedan para posteriores medidas. En esencia, su explicación se basa en esto: lo que se altera con la medida en un estado cuántico no es el sistema físico sino nuestras espectativas sobre futuras medidas. Seguimos sin poder saber más de cómo estaba el sistema antes de medirlo, pero sí sabemos más de cómo estará si lo volvemos a medir. De esta forma, lo que pasa con el entrelazamiento es que obtenemos información a distancia, pero no alteramos nada.

Para apoyar esto Fuchs desarrolla conceptos que entran más en la matemática pero que esencialmente se basan en comparar el proceso de medida (antiguo colapso de la función de onda famoso, o variación brusca del estado de un sistema después de haber obtenido una medida) con un proceso de probabilidad condicionada que sigue el Teorema de Bayes y consigue una cierta equivalencia matemática entre ambos procesos, con lo que sustenta su hipótesis de que el dilema interpretativo se salda como un proceso de teoría de la información. La Regla de Bayes te da la probabilidad para un proceso que se ignora condicionada a que haya sucedido seguro otro suceso con el que tiene relación y se compara con la probabilidad antes de medir y después de medir un valor determinado x.

Para mí resulta convincente en el sentido de que, en cierta forma, yo siempre he intuído que la discusión estaba sacada de contexto y que es absurdo pensar que nuestra intervención determina la realidad microscópica. Alterarla sí, Heisenberg nos marca ese límite tan claro como el de la velocidad de la luz, pero antes de existir el hombre, existían muchas cosas que no nos esperaron para ponerse a funcionar. Pero, por supuesto, toda la ciencia no es más que el estudio de la forma en que la mente comprende la realidad más que el estudio de la realidad misma, como demuestra el hecho de que los avances más espectaculares han venido derivados del reconocimiento de que la posición del hombre determina cómo ha interpretado lo que medía (relatividad, teorías gauge...).

Enrique Vela



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Plus: TRES VIDEOS.

1) RELATIVIDAD Vs. CUÁNTICA. Video divulgativo sobre el problema de la unificación de la relatividad general con la mecánica cuántica



2) ENIGMAS DEL UNIVERSO EN "REDES" (LA 2). MATERIA OSCURA Y ENERGÍA OSCURA



3) HIPERESPACIO, MULTIVERSO. SUPERCUERDAS COMO POSIBLE TEORÍA UNIFICADORA DE LA RELATIVIDAD Y LA CUÁNTICA ("REDES", LA 2)



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ACTUALIZACIÓN

Carl Sagan explica en su serie COSMOS las dimensiones extra del "hiperespacio" con un símil a base de cuadrados de papel, manzanas e "hipercubos" (gracias, Demetrio). En realidad es parecido a las explicaciones de aquella historieta de 1953 de Al Feldstein y Bernie Krigstein sobre un "monstruo de la quinta dimensión" (abajo).





ACTUALIZACIÓN 2

·La realidad cuántica existe aunque no sea observada· (gracias, harrynaybors). Personalmente nunca había dudado de eso.