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miércoles, 6 de mayo de 2009

EL DR. QUANTUM VISITA EL "PLANETA PLANO"...


¿Somos capaces de imaginar la cuarta dimensión? Antes de responder a eso, vamos a visualizar la analogía bidimensional que utilizaron Al Feldstein y Bernie Krigstein en MONSTER FROM THE FOURTH DIMENSION (viñetas de arriba), Carl Sagan en COSMOS e incluso Grant Morrison en ANIMAL MAN (con los dibujantes Chas Truog y Doug Hazlewood) y Alan Moore en PROMETHEA (con los dibujantes J. H. Williams III y Mick Gray). En estos dos últimos casos, cabe interpretar que la analogía bidimensional era, además, una metáfora de alguna otra cosa que los dos guionistas gnósticos querían darnos a entender con sus tebeos.

En resumen, tanto en ANIMAL MAN como en PROMETHEA: seres de un mundo de dos dimensiones (los personajes del cómic) despertaban su conciencia y comprendían que existía una tercera dimensión donde vivían seres de tres dimensiones... En ANIMAL MAN concretamente, esos seres del mundo tridimensional éramos nosotros, los lectores que leían mes a mes las aventuras de Animal Man y los demás personajes del tebeo, seres de dos dimensiones que vivían en un mundo de ficción (el del cómic ANIMAL MAN) creyendo que sus vidas eran reales.


Aquella etapa de ANIMAL MAN donde se rompió "la cuarta pared" tuvo su punto culminante cuando Animal Man comprendía la "verdadera naturaleza de la realidad", o, en palabras del propio Morrison, "el secreto del universo". Después de conocer a un personaje, físico de profesión, que le habló de la Teoría del Orden Implicado del físico cuántico David Bohm, y tras una ingesta de alucinógenos en Méjico, Buddy Baker alias Animal Man terminaba "viéndonos" a nosotros, los lectores:



Más tarde, Animal Man comenzaría a viajar por el tiempo cual Billy Pilgrim de MATADERO CINCO (Kurt Vonnegut), viaje que culminaría conociendo en persona al "dios" que le había creado. Es decir, al guionista de sus cómics: Grant Morrison. Así sucedió en ANIMAL MAN nº 26 (1990), episodio titulado muy apropiadamente DEUX EX MACHINA, en el que el propio Morrison "visitó" el mundo de dos dimensiones de Animal Man y conversó con él.



Algo parecido sucedía en el "apocalipsis" simbólico de PROMETHEA (2003), cuando la heroína de la serie venía a traer el "día del juicio final", y éste no consistía en el fin literal del mundo sino -como algunas profecías mayas predicen, por cierto, algo que a buen seguro Moore habrá tenido en cuenta- una revelación completa sobre la "auténtica naturaleza de la realidad". En medio de una orgía donde los momentos temporales se confundían y los propios autores del tebeo aparecían en las viñetas, una de las secundarias de la serie era "sacada" del mundo de cómic de dos dimensiones por un ser que habitaba un mundo situado "fuera" del cómic, en un "hiperespacio". Para visualizarlo, pongo de nuevo estas dos viñetas del "apocalipsis" según Moore, J.H. Williams III y Mick Gray (color de Jeromy Cox):



Obsérvese el efecto "casas sin techo" que produce una secuencia de cómic vista desde esa perspectiva, y la ilusión "temporal" y "secuencial" que viven los personajes del cómic: evidentemente, la percepción del tiempo no puede ser la misma para el personaje que vive en el cómic que para el ser tridimensional que habita un "hiperespacio" fuera del cómic.

Para visualizar nuevamente la analogía del paso de dos dimensiones a tres, vamos a ver ahora un video donde el Doctor Quantum visita el "Planeta Plano" y le muestra la tercera dimensión a un ser de dos dimensiones que al principio se caga de miedo.



Después de esto, quizás estemos en mejor situación para imaginar cómo seres de un mundo de tres dimensiones como nosotros podríamos visualizar un mundo cuatridimensional. Y cómo un hipotético ser cuatridimensional (la cuarta dimensión en la física moderna después de Einstein es, recordemos, el tiempo) podría "vernos" a nosotros en cualquier punto del espacio-tiempo.

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Más:

-EL TIEMPO ES LA IGNORANCIA
-ASÍ ES COMO FUNCIONA

jueves, 23 de abril de 2009

NO EXPLICAR LA GRACIA DEL CHISTE.


Hago un pequeño break para contestar a lo que decía Kano hace dos posts. En concreto, sobre lo de manejar las metáforas y arquetipos. Creo que, de los 3 autores que citas, Moore, Jodorowsky y Morrison, los que en mi opinión manejan mejor las metáforas son, por este orden:

1) Jodorowsky
2) Morrison
3) Moore

Alan Moore es bueno en el terreno intelectual, formal, técnico, en plantear retos narrativos... pero no tanto en el plano metafórico. Tiene una tendencia muy pronunciada a explicar las metáforas y símbolos, o deconstruirlos, que al fin y al cabo viene a producir el mismo efecto en el fondo, y a menudo lo hace para darles a esas metáforas su explicación personal (caso de WATCHMEN, entre otros) y poner esa explicación delante del careto del lector. Es un poco lo mismo que ha hecho en PROMETHEA. A mí me ha molado al final esta serie por lo fantástica y excesiva que es, pero hasta cierto punto le sigue pasando lo que tú dices, Kano, que de nuevo lo explica todo demasiado...


Creo que Grant Morrison, aunque también cae a veces en lo discursivo, "oculta" más sus cartas, quicir, no explica tanto las metáforas como Moore. En este sentido, recomiendo a los fans del ANIMAL MAN de Morrison (1988-1990, con Chas Truog y Doug Hazlewood) que se lo relean, porque todo lo que cuenta Moore al final de PROMETHEA, incluyendo el uso de la metáfora de "romper la cuarta pared", ya lo contó Morrison en Animal Man y por supuesto también en LOS INVISIBLES. Y mejor contado, pienso. Quiero decir, explicando menos las metáforas y por tanto permitiendo que sean más efectivas... como lenguaje poético que apela mejor a nuestro inconsciente.


En este terreno del que hablamos, el de las metáforas y símbolos, sí creo que Jodorowsky es el puto amo de entre los tres que citaba Kano. Si uno se fija, técnicamente hablando Jodorowsky es un guionista cutrongo, ni punto de comparación con la técnica formal de Morrison o Moore... Y sin embargo, Jodo se hizo famoso en el teatro y los tebeos (mucho antes de su "psicomagia" y LA DANZA DE LA REALIDAD) y ha gozado de grandes éxitos en el cómic, INCAL, METABARONES, etc., incluyendo su reciente western "shakesperiano" junto a François Bouq, BOUNCER, que a mí personalmente me gusta bastante. Y no creo que ese éxito se deba a su técnica formal, diálogos y escenas, relación entre escenas, etc., que ahí suele ser bastante chusco, sino justamente a su capacidad para manejar las metáforas y símbolos a los que recurre continuamente: esos personajes, esas atrocidades que les suceden, esa madre puta más bestia que el más bestia de los hombres en BOUNCER, esos hermanos sanguinarios, ese pistolero manco y bueno, más tarde esas superaciones de traumas, etc. Volvemos a lo mismo. Jodo jamás te explica las metáforas en los tebeos que escribe. Pero, a pesar de su chusquedad formal, triunfa como el que más.



Otro que jamás explica sus metáforas es, por supuesto, Miller. Y así le ha ido, por emplear metáforas bastante bestias sin explicarlas, con algunos "intelectuales" que intentan "analizar" sus tebeos racionalmente (literalmente en realidad) y en clave "ideológica", y acaban con la cantinela de que la obra de Miller significa "yo soy la justicia", significa "machismo" y sandeces similares. Entretanto, mujeres cultas de hoy día se emocionan leyendo SIN CITY o 300 (no me invento nada, y seguro que vosotros habéis visto ejemplos similares, no una ni dos veces: mujeres cultas e inteligentes, de izquierdas, "políticamente correctas", etc.) y salen completamente conmovidas del cine después de ver 300... No es casualidad, evidentemente. Sin necesidad de racionalizarlas ni analizarlas, las metáforas de las historias de Miller han funcionado, han cumplido su misión. Misión que es completamente BENEFACTORA, vamos a decirlo claro de una vez.



Debate aquí.

domingo, 12 de abril de 2009

LA TAREA DE RECONSTRUCCIÓN.




Todo esto que llevamos semanas comentando, sobre el mito heroico, su significado y su reinterpretación en nuestros días se inscribe en una tendencia subterránea que, aunque nunca se ha ido del todo, creo que ha ido aumentando en los últimos años. Y si alguien se está preguntando por qué el tema del héroe nos interesa tanto justo ahora, tengo algunas respuestas. O más bien preguntas.

En realidad el héroe nos ha interesado siempre. Pero actualmente parece haber una necesidad imperiosa de reconstruir valores previamente deconstruidos por nosotros mismos, de recuperar asideros simbólicos que podamos compartir para refundar el orden simbólico común. Mitos, en otras palabras. Asideros que nos hemos cargado a base de ironía, crítica, deconstrucción posmoderna y más crítica posmoderna. Yo al menos veo en todas partes una necesidad de reconstruir el mito heroico, especialmente desde el mazazo, literal y simbólico, que supuso para Occidente el 11-S. Y sus "secuelas" y consecuencias, por supuesto, esto no podemos olvidarlo, tanto bélicas/terroristas como económicas. Consecuencias que han supuesto un nuevo "final de la fiesta".

I WANT TO BELIEVE. El problema inicial de reinventar mitos es que nuestro mundo es nuestro mundo y no ninguno del pasado, perogrullada al canto. No podemos volver la vista atrás y asumir mitos premodernos, ni siquiera mitos de la modernidad tal cual, porque estamos muy lejos de ellos y no pertenecen a nuestro mundo simbólico. No nos los creemos, vaya. En nuestra sociedad occidental, basada en un modo de vida ya prácticamente ateo gobernado por la ciencia moderna, nos resultaría imposible asumir esos viejos mitos, y no me refiero exclusivamente a los religiosos. Ni siquiera estamos ya en el mundo de la posmodernidad sino más allá de él, o eso me parece a mí. Por eso tenemos necesidad de contar mitos que podamos creernos nosotros, personas de 2009, mitos que nos inspiren cambios positivos y sirvan para reconstruir un nuevo espacio simbólico común, adecuado a nuestra sensibilidad actual. La del mundo de la globalización y la sociedad del espectáculo en la era de internet, terrorismo fundamentalista/guerras preventivas, crisis ambiental, especulación financiera y secuestro económico de la democracia, terrorismo capitalista y recesión mundial.


USTED CREERÁ QUE UN HOMBRE PUEDE VOLAR. Frank Miller fue uno de los autores que se adelantaron a esta tendencia actual ya desde los deconstructivos y posmodernos ochenta, pues su preocupación temática fue siempre no deconstruir al héroe sino reconstruirlo. Lo hizo acudiendo a viejos mitos y arrojando sobre ellos la mirada irónica típicamente posmoderna PERO sin caer en la deconstrucción, pues lo que él buscaba era justamente reconstruir el mito. En particular BATMAN THE DARK KNIGHT RETURNS (1986, Miller, Klaus Janson y Lynn Varley), era exactamente eso, una reconstrucción en clave épica del (super)héroe, es decir, lo contrario a WATCHMEN.

"Hay una cosa genial de los superhéroes, la sustancia que los hace míticos. No es el hecho de que puedan volar o tragarse planetas, sino que pueden, o deberían poder, manifestar las cualidades que nos permiten afrontar la vida cotidiana, nuestro día a día. El éxito de la primera película de Superman lo demostró. Ahora que el mundo está a punto y jodido, el superhéroe podría ser revitalizado, podría animarnos desde un plano de fantasía a encontrar las fuerzas que necesitamos"

(Miller, en 1985, entrevistado por Kim Thompson para The Comics Journal mientras realizaba BATMAN THE DARK KNIGHT RETURNS. Tenía 28 años entonces)


Una reconstrucción épica del héroe que, sin embargo, no renunciaba a la media sonrisa y la ceja alzada, porque hoy nos cuesta mirar de otra forma. Y por esa senda, más o menos en serio, con más o menos sátira dependiendo del caso, siguió luego caminando, en tebeos igualmente épicos como BORN AGAIN (con David Mazzucchelli y Max Scheele), BATMAN AÑO UNO (con Mazzucchelli y Richmond Lewis), la saga MARTHA WASHINGTON (con Dave Gibbons, Robin Smith y Angus McKie), SIN CITY, 300 o DK2 (con Lynn Varley), aunque en este último caso la sátira pesara más que nunca sobre la épica. Capta el mensaje / el medio es el mensaje: DK2, 2001:




Dejando aparte diferencias formales y de tono en esos tebeos, y más allá de que le saliera mejor o peor la jugada según la obra, en todos los casos se buscaba reconstruir al héroe de un modo más acorde a nuestra mirada contemporánea. Se trataba de reconciliar dos fenómenos en principio antagónicos: uno, la autoconciencia, inevitable ya en el hombre desde hace mucho, de que se estaban contando mitos, es decir, ficciones, fantasías. Dicho en plata, mentiras. Mentiras que, a pesar de serlo, revelaban en sus metáforas y símbolos una verdad humana profunda. Y que por eso mismo nos servían, individual y colectivamente, para refundar un orden simbólico común que pudiéramos compartir. El otro fenómeno a conciliar con esa autoconciencia inevitable de hoy era justamente la vieja necesidad humana de contar mitos propios, adecuados a la época. "Nuevos" mitos para el mundo después de Auschwitz, Hiroshima, el Gulag y la guerra fría. Y ahora el tiempo parece estar dando la razón a esa estrategia de reconstrucción heroica.


Una de las consecuencias de esta necesidad actual de reconstruir nuestro mundo simbólico es que la ficción heroica, aunque nunca haya desaparecido del todo, está experimentando en esta década un resurgimiento significativo, o al menos es lo que veo yo. Por poner sólo unos pocos ejemplos que hemos comentado aquí en las últimas semanas: De ALL STAR SUPERMAN (reconstruir al héroe, no deconstruirlo, en palabras de su guionista Grant Morrison) a GRAN TORINO (actualización del sacrificio heroico narrado con la risa floja-pero a la vez en serio para la sociedad multicultural de extrarradio) pasando por PROMETHEA (notición: Alan Moore reivindicando la figura heroica, aunque sea bajo su personal deconstrucción fantástico-esotérica, después de tirarse veinte años criticándola en buena parte de sus tebeos).

"Hemos deconstruído todos nuestros iconos. Sabemos que los políticos son gilipollas mentirosos, sabemos que las estrellas de los culebrones son freaks de la coca, actores guapos son travestis raros y preciosas supermodelos son bulímicas, neuróticas desgraciadas. Sabemos que nuestros cómicos favoritos acabarán siendo pervertidos alcohólicos o suicidas depresivos. Nuestros reality shows nos han mostrado un espejo hirviente para nuestras caras de babuíno aullador y obsesiones obvias, cursis; nuestro amor por la basura, el cotilleo, las trivialidades y la suciedad.

Sabemos que hemos jodido la atmósfera y condenado a los adorables osos polares, y ya ni siquiera somos capaces de reunir la energía para sentirnos culpables. Dejad que los pedófilos tengan a los niños. No queda donde volverse ni nadie a quien culpar excepto, paradójicamente, aquellos tipos ligeramente medievales sin base industrial. ¿En qué creer? El único hombre auténticamente moral, auténticamente bondadoso que queda, ¡es un personaje de comic book inventado! Los únicos modelos laicos para una cultura progresista, responsable, cientificamente racional de iluminación son… ¡Kal-El de Krypton, alias Superman, y sus descendientes multicolores!"
(Grant Morrison, en declaraciones a Wired de hace apenas un mes)


"De repente, todos éramos exactamente quienes éramos, para bien o para mal, y entonces el Presidente anunció que se necesitaban más tropas en Irak y seguimos mirándonos en aquel espejo, reconociendo algo, algo deslumbrante bajo los pliegues y contornos familiares de nuestras caras, esa luz única que desprenden nuestras personalidades míticas y sagradas, cada uno de nosotros es único, irrepetiple en la inmensidad del Espaciotiempo y ahí mismo todos recordamos que éramos reales, que en nuestras propias y apasionadas sagas éramos amantes, dioses o enemigos y rompimos a llorar, "¿Qué son estos patios lúgubres que hemos levantado? ¿Qué vidas son éstas que nos tiñen de gris cual mortajas?", y entendimos que en lo más hondo de nuestras almas todos somos héroes"
(Alan Moore, 2004, PROMETHEA nº 28, episodio titulado ¿AÚN NO SE HAN ENTERADO DE QUE ES EL FIN DEL MUNDO?; aquí abajo, doble página de otro episodio de la serie)





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"MIENTRAS LOS AUTÉNTICOS MONSTRUOS SE HACÍAN CON EL PODER SIN OPOSICIÓN ALGUNA". Entretanto, otro loco británico genial como Morrison o Moore, el músico Jarvis Cocker, cantaba en 2006 cunts are still running the world, los cabrones siguen dirigiendo el mundo. La canción, RUNNING THE WORLD, fue puesta gratis en internet por el cantante, y solamente después apareció publicada, como un corte "camuflado" al final de su siguiente CD. En el minimalista clip, Cocker nos presentaba brevemente la canción invitándonos a corearla si nos apetecía, y añadía al final de su introito el ya clásico "SMASH THE SYSTEM". No te pierdas el karaoke:


Bien, ¿has oído que hay un orden natural?
¿Que los que más lo merecen terminarán teniendo lo mejor?
¿Que la flor y nata no puede ayudar pero siempre sube a lo más alto?

Bien, yo digo... la mierda flota.

Si pensaste que las cosas habían cambiado
Amigo, mejor piénsalo otra vez.
Digámoslo sin rodeos, con las menos palabras posibles:

Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.

Ahora que las clases obreras son obsoletas,
hay excedentes para las necesidades de la sociedad,
Así que vamos a matarnos el uno al otro
y a conseguir criadas en el extranjero.
Esa es la palabra, ¿no la sabes?
La de los tipos que están dirigiendo el espectáculo,
Vamos a dejarlo perfectamente claro, chicos y chicas:

Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.

Oh, alimenta a tus hijos con cigalas y langostas,
Encuentra una escuela cerca de lo mejor de lo mejor
En teoría, yo respeto tu derecho a existir
Te mataré si te aproximas a mí.

Ah, esto apesta, sí, es una mierda, es antropológicamente injusto,
Oh, pero las recaudaciones las cobra un tercero,
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.

El libre mercado es perfectamente natural,
¿Te crees que soy una especie de muñeco?
Es el modo ideal de ordenar el mundo;
a la mierda la moral, ¿acaso da dinero?

Y si no te gusta, entonces abandona.
O usa tu derecho a protestar en la calle.
Sí, usa tu derecho, PERO NO PIENSES QUE SERÁS OÍDO,

NO MIENTRAS LOS CABRONES SIGAN DIRIGIENDO EL MUNDO.

Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo
Los cabrones siguen dirigiendo el mundo.

NOS VOULONS DES HÉROS. Mientras tanto, más abajo en el mapa, un grupo musical tan de izquierdas como Expérience, gente francesa, nada que ver por tanto con la tradición americana, y mucho menos la tradición que representan Eastwood-Miller, músicos que conocen los problemas de la banlieue francesa y han sido testigos de los disturbios de noviembre de 2005, cantaban el año pasado una proclama sobre la falta de referentes actuales para jóvenes y no tan jóvenes en la que repetían como un mantra: NOS VENDEN ÍDOLOS, QUEREMOS HÉROES. Aquí hay algo.


VIVIR EN TU PROPIA FICCIÓN. No está de más recordar ahora las declaraciones de Alan Moore que comentamos el otro día sobre la posibilidad (o necesidad) de dejar de vivir en ficciones impuestas por otros, especialmente cuando son ficciones imaginadas por cabrones (no creo que haga falta dar nombres).

"La realidad es una experiencia tremendamente ficcional. No creo que tengamos opción de elegir si vivimos o no en una ficción, la opción es en la ficción de quién queremos vivir. Hay gobiernos por todo el mundo que tratan de convencernos de vivir en sus ficciones. El gran acto mágico es decidir si vas a vivir en tu propia ficción, si vas a encargarte de escribirte una mejor historia".

"Hemos creado fantasías y luego hemos luchado por hacerlas realidad. Todo lo que se halla a vuestro alrededor ahora mismo tuvo su origen en la mente de alguien. Al crear dioses, diosas, héroes y heroínas, intentábamos ser como ellos, extender nuestras personalidades a través de la imaginación pura".

«Cambiar un mundo es tan fácil como cambiar tu mente. Solo que la materia es más viscosa que la imaginación, así que lleva más tiempo»

"Las ideas sirven para cambiar el mundo. Es para lo único para lo que sirven".
(Moore)


Vuelve ahora a este post y mira las imágenes heroicas que lo ilustran, procedentes de tebeos y películas recientes. Puedes mirar también todas las que ilustran este mismo post, si te apetece. Es casi seguro que algunas imágenes te resultarán más simpáticas y otras más antipáticas, dependiendo de tu ideología y creencias, o de la distancia a la que tú creas estar de la estética concreta, del personaje heroico o del autor responsable de cada una de esas imágenes. Sin embargo, a pesar de las diferencias estéticas, todas esas imágenes heroicas en el fondo te están hablando de lo mismo a un nivel poético. Manejan las mismas metáforas y símbolos, los mismos arquetipos universales. En otras palabras, responden a las mismas necesidades humanas, deseos y esperanzas. Ahí está el espacio simbólico común que todos nosotros, vengas de donde vengas, de la izquierda, la derecha o el centro del campo, del norte, del sur, del este o del oeste, podemos compartir. Para mirar al futuro, barrer los pedazos rotos y empezar la tarea de reconstrucción. La tarea de imaginar el mundo por venir.







sábado, 11 de abril de 2009

CHICAS MILLER Vs. CHICAS MOORE


Hoy tenemos post invitado. Al habla Elisa G. McCausland* (muchas gracias):

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Para entender la representación femenina es necesario ser conscientes de los mecanismos de la mirada y la doble función especular que condiciona a las mujeres como objetos. John Berger lo resume así en Modos de ver:

«La parte examinante del yo de una mujer trata a la parte examinada de tal manera que demuestre a los otros cómo le gustaría a todo su yo que le tratasen. Y este tratamiento ejemplar de sí misma por sí misma constituye su presencia. (…) los hombres actúan y las mujeres aparecen. Los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se contemplan a sí mismas mientras son miradas. Esto determina no sólo la mayoría de las relaciones entre hombres y mujeres sino también la relación de las mujeres consigo mismas. El supervisor que lleva la mujer dentro de sí es masculino: la supervisada es femenina. De este modo se convierte a sí misma en un objeto, y particularmente en un objeto visual, en una visión».


Esta es la teoría y los dos ejemplos propuestos – Martha Washington y Promethea – están condicionados por esta premisa. Son significantes que arrastran un significado. Un cuerpo dibujado y mucha información detrás.

De Martha Washington en Give me Liberty (1990-1991, Frank Miller, Dave Gibbons y Robin Smith) podría caerse en el error de no ver más allá de sus características raciales o de su aparente sexualidad reprimida. Considero decisiva para entender las intenciones de Miller la página en la que vemos a Martha reprogramada: habitación rosa, muñecas sobre la cama… y ella, envuelta en una toalla, hablando – acaramelada- con su supuesto novio por teléfono.



Una escena cliché que contrasta violentamente con momentos de su vida anterior – la viñeta en la que, ensangrentada y en las duchas, dice «Nada de confraternizaciones entre oficiales ¿Me explico con claridad, caballeros?» aludiendo al intento de violación de sus compañeros – porque Martha Washington, ante todo, es una superviviente; no sé si considerarla víctima o producto del sistema.


Creo que lo más certero sería decir que es una excepción legitimada por las circunstancias. De este tipo de “excepciones” se alimenta la teoría queer, por ejemplo. Martha es una mujer con un potencial, expuesta a una programación de género pero que, por pragmatismo – por supervivencia – decide otro camino. Llámalo adaptación. Como bien decía Angélica Liddell, en el momento en que la violencia contra la mujer se convierte en norma (1) «es inevitable que la mujer se reconvierta en hecho-político».
(1) Los tres mitos de los que se nutren los personajes femeninos los resume Enrique Gil Calvo en Medias miradas en Afrodita, Hera y Atenea – Puta, madre y virgen -, tres arquetipos al que sumo el de la Eva futura, un modelo donde cabría la homosexualidad femenina, amablemente retratada por Alan Moore en Promethea y Neil Gaiman en The Sandman.

Sin embargo, Miller le reserva a Martha Washington un final, no tanto “romántico”, como “maternal”. La doble función especular tiene mucho que ver en esto y la muñeca que lleva desde el principio de la historia es una metáfora visual constante. Martha Washington ofrece su imagen de soldado, pero también sabemos que es una niña asustada.




Y en “niña” encontrarán la respuesta de por qué Marta no sucumbe a la mirada masculina, desde un punto de vista romántico o sexual. Ella es una buena hija, hace el trabajo que papá Estado le dice que haga. Ella no se venga, hace justicia – y es de esta manera como se convierte en la madre Libertad -. Una virgen María posmoderna, si lo prefieren; un símbolo violentamente maternal, “una aparición” a la manera de John Berger.




La Promethea de Alan Moore y J.H. Williams III, aunque también sangre y sude, se alimenta directamente de mitos. Ella representa a la versión femenina del dador de fuego a la humanidad, Prometheo. Pero ella es eso y mucho más, precisamente porque bebe de la cábala, de la esencia femenina del árbol de la vida, de la tercera esfera que representa el concepto femenino más elevado - en el tarot, la tercera esfera es la Emperatriz, la carta de la naturaleza -. Promethea es un viaje simbólico, pero los símbolos perduran. De ahí que no sea casualidad que Martha Washington defienda la selva con su vida, por ejemplo. La fuerza de la naturaleza –madre naturaleza- es femenina.





Promethea es una excusa para hablar del poder de la mitología, pero también es un diccionario de símbolos. Alan Moore cogió el significante – el cuerpo- de una superheroína – aquellos que no vean a Wonder Woman en ella es que están ciegos - y la construyó a golpe de una auténtica colección de significados.

Las viñetas en las que las diferentes Prometheas se dan cita son una selección de representaciones femeninas a lo largo de este siglo. A pesar del componente mitológico de sus vestimentas, las variaciones en sus trajes recuerdan también los permisos culturales, pero sobre todo, la personalidad de la portadora. La doble lectura persiste. Precisamente, la Promethea que, se supone, traerá el Apocalipsis cambia de vestido para reflejar su sabiduría. Prepara “su aparición”, como madre y como puta, en las carnes de Babalon:

«Dios mío, Joel (en referencia a Promethea), esto es una puta locura. Eres la mujer más excitante que he visto en toda mi vida y, al mismo tiempo, me siento como si hablara con mi madre».


Promethea es una visión, pero enseña por la vía dura que es mucho más –el Apocalipsis entendido como un cambio de mentalidad-. La revelación, precisamente, tiene que ver con la imagen desnuda, con la verdad sin aditivos, ni significantes. Un cuerpo que es puro significado, símbolo, vehículo para que llegue el mensaje.



Para Moore el cambio es simbólico, inmaterial y femenino. En V de Vendetta, después de la violencia, venía la educación –la esperanza- de manos de una mujer. También Mina (de La Liga de los Caballeros Extraordinarios) o sus recientes Lost Girls… Las féminas de Moore son el detonante, la muerte –el cambio-, pero también la resurrección. Frank Miller le reserva ese papel a la nueva generación superheroica - Lara, hija de Superman y Wonder Woman en DK2-.

Elisa G. McCausland*







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*Elisa G. McCausland ha estudiado Periodismo en la Complutense de Madrid y está realizando una tesis en el Departamento de Teoría de la Comunicación de dicha universidad. "Se trata de un estudio sobre la representación femenina en el cómic de superhéroes -principalmente sobre Wonder Woman, por su carga explícitamente mitológica-". Elisa tuvo una pequeña sección de cómic el año pasado en el prograna de cine de Radio 3, El Séptimo Vicio, es integrante del colectivo/fanzine Rantifuso y escribe también en Fanzine Digital y en Los Noveles.