miércoles, 5 de mayo de 2010

CHICO CONOCE A CHICA

Lo último de Bastien Vivès editado en España se titula
EN MIS OJOS (Diábolo), y es también lo último que he leído de él. Vivès, que apenas tiene 26 años, es un talentazo, y este cómic es probablemente lo mejor que le he leído hasta el momento. Muy, muy superior a su POR EL IMPERIO 1. EL HONOR, un péplum -realizado junto a Merwan- confuso, desnortado y sin brío (está feo comparar pero en esta ocasión, lo siento, no lo voy a evitar: al lado de POR EL IMPERIO, el 300 de Miller y Varley es una obra maestra absoluta) que también ha editado Diábolo recientemente, EN MIS OJOS pertenece al terreno donde Vivès se mueve realmente a gusto. Que no parece ser, al menos de momento, el terreno del género sino el de la expresión personal, libre y sin ataduras convencionales. Porque EN MIS OJOS es cualquier cosa menos convencional.

Vivès elige un planteamiento narrativo radical: todo lo vemos a través de "los ojos" del protagonista, es decir y tratándose de cómic, a través de las viñetas, los "ojos" del cómic. En las viñetas de EN MIS OJOS se ha eliminado deliberadamente el marco para que el contorno lo delimite el propio dibujo, unos dibujos de lápices de colores y delicada línea negra (espontánea, llena de vida y de arrepentimientos, frente al acabado del cómic tradicional donde toda línea aparece atada y bien atada) que nos consiguen poner en la "mente" del protagonista, pero hacen algo más importante que eso. Consiguen capturar algunas de las esencias más inaprehensibles de la vida, de las que enseguida hablo, y también recrear el proceso por el que percibimos la realidad. En contra de lo que solemos pensar, nuestra percepción del mundo no es completa y continua sino discontinua y fragmentaria; es la mente la que selecciona lo que queremos percibir y la que crea en décimas de segundo la ilusión de continuidad, rellenando "los huecos" de lo que realmente no percibimos (porque no lo necesitamos para nuestra percepción) en base a nuestra experiencia previa; es la mente la que crea pues la sensación de "continuidad" perceptiva que nos permite navegar por el mundo y hacer nuestra vida cotidiana. En el cómic de Vivès, son por supuesto las viñetas las que recrean ese proceso perceptivo, y de este modo el recurso tradicional de la historieta de la elipsis entre viñeta y viñeta aparece explícitamente como metáfora de la propia percepción humana. Elipsis aquí a veces muy bruscas, recreando igualmente la relatividad en nuestra percepción del tiempo -transcurre "lento" o "rápido" según nuestro estado de ánimo o interés-, o tal vez la reconstrucción de los hechos en el recuerdo, siempre poco fidedigna.

En otra elección genial, Vivès ha decidido eliminar los diálogos del protagonista. Todo lo vemos y "oímos" desde su punto de vista pero nunca podemos "escuchar" (leer) lo que él mismo dice; rellenar ese hueco también corre a cargo de lector. Lo llamativo es que este radical punto de vista subjetivo, mantenido a lo largo de todo el cómic, se revela mucho más natural y orgánico que experimentos similares ya realizados en el cine. Y los dibujos de Vivès aparecen como la herramienta perfecta para recrear la percepción (inevitablemente subjetiva y distorsionada por nuestros deseos y estados de ánimo, una pantalla fantasmática en el fondo) que constituye la base de lo que denominamos realidad.

Vivès demuestra igualmente ser un talento superdotado cuando tiene la intuición de eliminar o desdibujar algunos elementos en sus viñetas, de nuevo evocando lo que hacemos en la vida real: centramos nuestra atención en aquello que nos interesa, dejando de lado distraídamente el resto, en la visión periférica o en un lugar recóndito de nuestra mente (cuántas veces hemos dejado de ver, o de escuchar, a alguien que nos está hablando). De este modo, en muchas viñetas aparecen personajes sin rostro y diálogos ininteligibles, formas difusas o simples borrones de colores (por ejemplo, en la fiesta a la que acude el protagonista). Y lo que no parece interesarle al protagonista del tebeo es todo aquello que no sea la chica que desea. La chica que ha conocido en la biblioteca en la que ella prepara sus exámenes, la chica sin nombre que ocupa el centro de la "historia" de EN MIS OJOS, que constituye de hecho todo su centro.

Entrecomillo "historia" porque, igual que ya sucedía en su soberbio EL GUSTO DEL CLORO(Diábolo), a Vivès le interesa mucho menos contar una verdadera historia que recrear emociones y sensaciones. Si lo dijera Chris Ware, a Vivès le interesa sobre todo recrear, y redescubrir con ello, el proceso de ver (ver realmente) el mundo. Y, desde otro punto de vista, podríamos decir que a Vivès le interesa mucho menos la ficción, y sus argumentos, que la vida real. Porque la vida no tiene realmente argumento, salvo el que nosotros inventamos para dotarla de un sentido. Y, a la postre, es la vida lo que consiguen capturar estas viñetas prodigiosas, mágicas. El tercio final de la "historia", un "final" sin auténtica resolución pero tremendamente emotivo, es el momento cumbre del tebeo, cuando Vivès aprehende la esencia del deseo, la fantasía que constituye la base principal de nuestra identidad, de nuestro sentido de la realidad por tanto. Che vuoi?, diría Lacan. ¿Qué es lo que quiere el Otro de mí? En este caso y por lo que al protagonista de EN MIS OJOS respecta: ¿qué quiere ella -el objeto deseado, el objeto amado- de mí, qué significo yo para ella? El protagonista (el lector puesto "en sus ojos") no lo sabe realmente a lo largo de toda la "historia". Y conforme más intima con la chica que desea, conforme más la "conoce", menos lo sabe. El enigma, especialmente desde que ella empieza a llorar sin motivo aparente durante una visita al zoo, se vuelve cada vez más insondable y, finalmente, permanece sin solución. En nuestra vida, las personas que más deseamos son aquellas que menos logramos conocer. Aquellas cuyo misterio permanece más indescifrable para nosotros. Lo sabe todo el mundo que ha amado.

10 comentarios:

elpablo dijo...

1. 'por el imperio' caca, sí. la cosa es que claro, la historia es un pestiñet. vaya rollo de primer álbum. ahora, bien dibujao, un montón, aunque si es cierto que se tarda en pillar quién es quién (ah, este es el capitán, ah, este es el zapador)
2. 'en mis ojos' es UNA BARBARIDAT.
3. añado a lo que dises, también me parese muy masculino. apuntas lo del amor, pero es que claro, amor a una piba. y grrr, pelirroja, jojo.
4. ay, el misterio, claro. ahí está clavao, el misterio detrás de los ojos no del que mira, sí de a quién mira.
5. tal vez el mejor subjetivo de la historia? es muy gordo desirlo, pero si no está entre los mejores. el plano de arranque de 'halloween' de john carpenter y en mis ojos de vives, jojo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

no he leido aún este libro, pero Por el Imperio no me parece tan pestiño (¡eh, en gallego, en catalán... ¿cómo se dirá en vasco?).
Sabe a demasiado poco (el "mal del álbum-a-la-europea"), y tienen un aire a "encargo", pero también a cierto reto personal, y desde luego el dibujo me parece irreprochable.el guión, en fin, moroso, no demasiado original (no creo que lo pretenda, esto es Lope de Aguirre en un peplum), y a mí me deja con ganas de leer cómo sigue, por lo menos.
Pero prefiero, sin duda, el gusto del cloro.

Octavio B. (señor punch) dijo...

mmm, también diría que arranca mu mal y página a página va mejorando.

Demetrio dijo...

que increíble el trabajo de este tipo, la expresividad, la sintesis... realmente notable.

Lamentablemente solo he visto cosas en la red, aun no he podido ver leer nada, a ver como lo hará con la narrativa.

saludos.

otto dijo...

Joer, por fin alguien lo dice, Pepo. Vivès es grande. Pasado mañana lo tendremos por aquí, you know...

otto dijo...

¿Recuerdas la enorme "La senda tenebrosa" con esa cámara subjetiva durante buena parte del metraje? Hay cierta relación. Fan absoluto.

Ernesto dijo...

Una de deliciosa historia de "piratas" firmada por Vives en las 24 páginas/24 horas de Angulema.

http://www.24hdelabandedessinee.com/public/auteurs2010.php?id=9836

JULIAN dijo...

Pepo: lo de 300 es exagerado lo pongas como lo pongas. Muy muy exagerado. Yo diría justo lo contrario.

Joan Marín dijo...

Qué bien esta reseña! Yo hace un buen tiempo que le seguía en su blog (un par de añitos?) y me alegra que se esté publicando por aquí. A ver cuándo empiezan con los italianos que esos también son todos unos monstruos!! (marco corona, marino neri, etc...). Saludos y hasta pronto!

La pequeña Delirio dijo...

Lo cuentas muy bien, con Lacan de por medio: ella no deja de ser el objeto de deseo en los ojos de él. Es curioso, pero desde sus ojos vemos imágenes reconocibles, construidas... un lugar común, a fin de cuentas, por mucho que se trate del punto de vista personal de un sujeto... cosas que ocurren cuando escogemos el marco, de lo que Goffman sabe mucho ;)