martes, 26 de enero de 2010

SIGNIFICADOS MUY CONCRETOS

Esa clave de no imponer significados en el espectador (ver post anterior) es la que me explica, de un modo personal e intransferible, por qué la última cinta de Michael Haneke, LA CINTA BLANCA, no funciona en última instancia. Para mí, repito. Como todo lo que viene filmando Haneke últimamente, en particular la espantosa CACHÉ (2005), el director bávaro sigue empeñado en construir minuciosamente ficciones -realizadas con gran perfección técnica- única y exclusivamente como vehículo de tesis y alegoría de otra cosa. Otra cosa que, además, está MUY clara y tiene que ver con el papel que Haneke ha adoptado para sí mismo de una forma ya indubitada: el castigador de conciencias burguesas, el tipo que nos echa la mierda a la cara no tanto para que pensemos sobre ella como para que nos avergoncemos y sintamos mal. Lo cual es, en el fondo, una estupidez que no hace pensar nada de nada.

Si en CACHÉ la alegoría iba sobre la culpa colonial francesa sobre el desastre de Argelia (aunque la trama iba superficialmente de otra cosa, el director se preocupaba de subrayar en varios momentos del filme que no, que aquello iba de un Tema Importante que no era el que parecía en la superficie), en LA CINTA BLANCA la alegoría va sobre el nazismo. La historia transcurre íntegramente en una aldea protestante del norte de Alemania, en el año previo a la I Guerra Mundial, y nos cuenta una serie de episodios violentos cotidianos, desde un accidente laboral a diversas agresiones a niños cuyo autor se desconoce, y de ahí a los malos tratos que el médico del pueblo -que previamente ha sido víctima de un accidente planeado por alguien igualmente misterioso- ocasiona a su ama de llaves/amante, o a la rígida educación que el pastor protestante del villorrio da a sus hijos, etc. La pregunta que uno puede hacerse es de qué modo tiene que ver todo eso que vemos en la película con "el nazismo y la II Guerra Mundial", el titular con el que los medios han resumido la película para "explicarla" con pocas palabras. Pues nada más sencillo de responder: resulta que la voz en off de la película, la del testigo de los hechos, el maestro local, te lo dice a la cara, y uno una sino dos veces, al comienzo y al final de la película. La verdad es que al llegar al desenlace me quedé estupefacto cuando el narrador relaciona directamente todo lo que hemos visto a lo largo de dos horas y media de película con el estallido de la primera Guerra Mundial y de su consecuencia más directa, la segunda. De repente, te han impuesto un significado. Los niños crueles del pueblo educados en esa crueldad por sus padres serán los futuros nazis, luego lo que acabamos de ver es el "caldo de cultivo del nazismo" (ésa es la verdad de Haneke sobre unos acontecimientos que, me parece, eran muchísimo más complejos). De este modo la alegoría, al ser explicitada, ya no es tal, y (me) estropea la película enterita. Todo lo que había visto antes, ejecutado por otra parte con un acabado exquisito, en el guión, la dramatización y puesta en escena, la fotografía, planificación y dirección (como decía Juanote al salir del cine, "no hay un solo plano malo"), queda reducido (de reduccionismo) a una tesis muy clara y concreta. No sólo eso, la tesis que te dan cocinada y servida como papilla vulgariza todo lo anterior hasta el punto de que lo hace parecer "El pueblo de los malditos" pero con coartada seria. No hay nada que pensar ya, te lo ha impuesto Haneke, se acabó la reflexión, punto. ¿Para esto semejantes alforjas? Supongo que sí, al menos para garantizar de antemano los premios que la cinta está ganando.

26 comentarios:

el tio berni dijo...

Estoy de acuerdo en que hay una especie de sobreexplicación (medida, la justa para que todo el mundo lo pille), pero me sigue pareciendo una película magnífica en tanto en cuanto me ha mantedio pegado a la butaca, embelesado, dos horas y media. Tampoco creo de todas formas que "la semilla del nazismo" sea el único tema de la película, que puede leerse también como retrato histórico e incluso quedarse con las pequeñas relaciones de poder que se estrablecen entre los personajes.

Que el nazismo se explique tal y como lo hace Haneke es discutible, sobre todo porque claro, es más complejo. Pero que Haneke necesite la coartada de tratar Temas Importantes para hacer películas no me parece mal, siempre que haga con esta elegancia y belleza formal. Y tampoco creo que imponga de forma absoluta SU tesis, sino que abre el abanico de las preguntas para el público. Eso es bueno, creo.

Pepo Pérez dijo...

A mí también me tuvo pegado a la butaca las dos horas y pico, de ahí mi "mosqueo" con el final. De verdad, no puedes meter un FINAL COMO ESTE en una película como ésta. Para mí se la carga por completo, fue un "chof" total.

Pepo Pérez dijo...

Aunque, bueno, sí puedes meterlo porque TODA la peli está concebida en función del final de tesis.

Demetrio dijo...

No he podido ver esta pelicula aun.

A mi Caché me pareció muy interesante, a lo mejor es porque era la primera obra de Haneke que veo.

Una de las cosas que más me gustó es el arte de la escenografía del living-comedor del intelectual con esos muros tapizados de libros como reflejo de la fria pedantería intelectual del prota.

saludos.

Jordi Bravo dijo...

De Haneke tan solo he visto Funny Games y me pareció una tomadura de pelo disfrazada de reflexión intelectual. La historia hacía aguas en cuanto a verosimilitud, jugaba a escandalizar con situaciones ridículas y se marcaba el típico momento transgresor con el rebobinado de la cinta para volver al status quo que el iluminado director pretende subrayar e imponer. No me gustan nada los cineastas que van de auteurs y camuflan fiascos con elaboradas explicaciones seudointelectuales. Von Trier es otro tal. Y encima la crítica los pone como "los vanguardistas" de esta generación. Una pena.

Pepo Pérez dijo...

Tio berni, para ser más justos con La cinta blanca, voy a explicarme mejor. A ver, si tú señalas con el dedo, como hace Haneke al final de la peli, cuál es el posible significado de cuanto has visto, y ese significado es "esto son los orígenes del nazismo", sucede a mi entender varias cosas. La primera, que uno se ponga a pensar en los posibles "paralelismos" de la violencia de ese pueblo con la de los nazis. La agresión al niño con síndrome de Down, por ejemplo. Pero hay muchas violencias ahí que no son típicamente nazis. Maltratar psicológicamente a la pareja se sigue haciendo, en el pueblo y en la ciudad, hoy día, pero eso no lleva forzosamente al nazismo a nadie. Lo mismo con el cacique displicente, rudo pero "no excesivamente" cruel. O la educación castrante de padres severos (un tema ya recurrente en Haneke, por cierto, véase La pianista). De esa búsqueda de posibles paralelismos llegamos a una posible conclusión: "Luego si la mayoría de lo que hemos visto en esta aldea alemana no es tampoco demasiado cruel, ni demasiado anormal, sino que está presente en nuestra sociedad de manera ordinaria, incluso hoy día, quiere decir que el nazismo surgió entre personas tan ordinarias como nosotros". Pues sí, pero esto ya deberíamos saberlo, no? Los nazis no fueron alienígenas sino gente corriente. De nuevo, la perogrullada, la obviedad. La detención del pensamiento, también, si es que uno ha llegado hasta ahí.

No sé, si quieres contar lo que fue el nazismo y sus orígenes, abórdalo directamente, creo yo. Pero es que eso es mucho más difícil, mucho más titánico, mucho más complejo. La alegoría permite muchas más "licencias" creativas, al fin y al cabo puede que esté hablando de un tema histórico y real, pero en realidad tampoco es seguro porque hablo de otra cosa, es "mi ficción", "mi mundo".

Y al final me quedo con la sensación de que esta peli es puro virtuosismo técnico (que lo tiene, y mucho) sin un planteamiento artístico riguroso detrás.

Little Nemo's Kat dijo...

Para mí Haneke es uno de los grandes indiscutibles del cine contemporáneo. Su cine, me parece, está por encima del contenido alegórico que señalas. De hecho, me temo que el simbolismo, la alegoría y la referencia indirecta a dramas históricos funciona, en muchos casos, en un segundo plano. Es decir (y, repito, es mi opinión personal), exactamente al revés de lo que planteas.

Efectivamente, "Caché" habla tangencialmente (en ese segundo nivel que señalo) de Argelia y del colonialismo, pero lo hace con mucha mayor claridad del cine y de sus propios mecanismos. Lo que pasma de Caché no es su carga alegórica, ni siquiera el estupendo trabajo de sus protagonistas, sino el método narrativo y la reflexión metacinematográfica acerca de mecanismos discursivos como el punto de vista y la voz autorial. De hecho, si lo analizamos friamente, incluso el desarrollo argumental se desarrolla en esa misma dirección: en la de la autorreferencia y el miedo de los personajes a ser entes de ficción incapaces de controlar sus propias acciones (sic. Pirandelo).

Haneke juega con el espectador de un modo similar al que lo hace Lars Von Triers en, pongamos, "Los idiotas" o "Dogville". Al trasgredir las reglas básicas de la narración cinematográfica (camuflándolas detrás de juicios morales aparentemente obvios), el espectador se siente descolocado: por un lado se le provoca, por otro se le otorga el papel de "juez" omnisciente sobre la ficción que está presenciando y, por último, se le pone en evidencia al revelar todo el entramado de ficción y demostrar que él mismo, como espectador, ha sucumbido ante los mismos vicios y defectos que esos protagonistas a los que previamente había sojuzgado negativamente.

Todo el mundo insiste en que "La cinta blanca" es una película sobre el nazismo. Probablemente lo sea, pero en segunda o tercera instancia. En primer lugar es una cinta (valga la redundancia) sobre la condición humana, el control del individuo y nuestra incapacidad como seres sociales; pero también es una película que habla sobre el hecho de narrar y sobre la imperfección del recuerdo, sobre los mecanismos fragmentarios de la memoria y sobre la imposibilidad de entender todo lo que sucede a nuestro alrededor (los seres humanos sólo disponemos de una visión fragmentaria de la realidad, la nuestra). Como tal, es una de las películas más "perfectas" que un servidor ha visto en mucho tiempo. Un prodigio técnico, sí, pero con una lucidez tal que pone ese virtuosismo narrativo al servicio de temas y reflexiones universales.

Disentimos, claramente.

Pepo Pérez dijo...

"Todo el mundo insiste en que "La cinta blanca" es una película sobre el nazismo. Probablemente lo sea, pero en segunda o tercera instancia".

Pero es que decimos eso porque es lo que el narrador nos dice al final. De un modo tan expreso además que yo personalmente no daba crédito. Al salir del cine me dijo un amigo que le narrador ya había apuntado el tema TAMBIÉN al comienzo de la peli, lo que pasa es que yo estaba despistado y no lo oí. Si te digo la verdad, es como si Tarkovski hiciera sus películas para explicarlas al final,con lo que él odiaba que las cosas en sus pelis fueran interpretadas como símbolos o alegorías. No me interesan -en general- las obras de tesis, y ésta sin duda lo es, desde el comienzo. Lo es tanto, tanto que lleva escrito (como una "cinta blanca") el titular mediático que ayude a resumir y vender la película. En eso no es nada sutil, y mira que el acabado técnico sí lo es. Pero es que "eso" es lo esencial de la peli. No sé, me decepcionó, y de repente todo tenía un sentido mucho más plano, obvio, romo incluso.

(Un placer intercambiar opiniones aquí sobre la peli)

Lepetomane! dijo...

Yo creo que no hay nada de malo en sentir culpa. Pregúntaselo a Peter Parker, y por extensión, a Stan Lee.

Ni mucho menos hay nada de malo en que haya uno o dos directores ( este y Costa Gavras ) que en lo que se esfuerzan es en que occidente, en especial Europa en el caso de Haneke, se avergüence un poco más de si misma...mucho más habiendo tanto director esteta y autocomplaciente obsesionado con mitificar las distintas idiosincrasias populares de cada país. O con mitificar nuestra vida burguesa, y los pequeños encuentros y desencuentros vividos a diario.

Porque vivimos una Europa satisfecha de sí misma, que se ha creído su propio cuento de ser "la garante de los derechos humanos del mundo", a la que le viene bien mirarse en otro espejo menos amable que Amelie. Como siemopre,nos viene bien mirar al abismo, y Haneke nos obliga a mirar a un abismo incómodo, en el que vemos en qué parte de nuestro cerebro anida nuestra afición a, por ejemplo, el relato heroico.

Y es que te digo, macho, cuando ese abismo se refiere a Baltimore, y ese abismo se basa en tesis que para muchos son tan panfletarias como las de Haneke, y se aferra a esas tesis venidas de la teoría crítica...pero con el lenguaje de la HBO, se nos hace el culo gaseosa.

Pero si ese abismo se nos presenta con un lenguaje sobrio, cuando se recurre a algo tan europeo como la alegoría ( tan pegado a nuestro arte, por cierto ) resulta que es que la gente va de "auteur", de "molestar a las bienpensantes masas burguesas".

A mi me parece que los que así definen a Haneke yerran el tiro completamente.Como los que cuando hablan de él también hablan de Lars Von Trier, porque son las referencias del moderno ( Haneke desde hace cuatro días cuando lleva 20 años haciendo peliculones ).

Haneke ganará premios, pero lejos de ser un autor, lo que hace es cine de terror. Cine violento de terror. Por supuesto que incomoda, como Todd Browning incomodó por otras razones.
Y en su terror no hay más monstruos que nosotros.¡Qué pedantería,¿no?! Allan Poe era otro pedante.

Lepetomane! dijo...

Perdon,lapso, Haneke es un autor, definitivamente, pero no como Von Trier.
Es el autor más potente y desasosegante que ha parido Europa desde Louis Malle. Y EL director de suspense, thriller y terror de nuestro tiempo. Nuestro Hitchcock.

No, no creo que ruede historias en las que lo que se intenta es sugerir que "estos en el futuro van a ser nazis" y que por tanto al revelarlo joda la película. Me parece que recalcarlo es importante para lo que está diciendo. Hasta dónde llega o puede llegar la violencia cotidiana de las imposiciones morales.

Lepetomane! dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pepo Pérez dijo...

No entiendo la comparación con The Wire, entre otras cosas porque, aunque yo aquí no lo destripara, lo peor de la serie me pareció, en efecto, cuando iba de "tesis", cosa que hacía en más de un momento. Lo de "lenguaje HBO" tampoco lo entiendo, será en todo caso lenguaje de los autores de The Wire, porque yo no he visto hasta ahora una serie parecida, con todos sus peros (sí, los tiene, lo que pasa que los tiene a partir de un gran nivel). ¿Cuál es el problema, que son americanos?

Lamento que te haya molestado tanto mi opinión sobre esta película de Haneke (mis peros también están a partir de un nivel, evidentemente no es una basura). Lo de pedante no lo he dicho yo, que conste, pero sí dudo sinceramente que la historia del cine le recuerde dentro de 20 o 30 años. Siento señalar que tanto Haneke como Von Trier son referencias "para modernos" aquí en Europa, y lo de "referencias del moderno" lo has dicho tú,no yo.

Sigo todo lo que hace Haneke desde Funny Games (la primera, no el remake americano), luego por algo será que sigo viendo sus pelis. Tampoco entiendo tu comparación con Hitchcock (creo que no tienen nada que ver), ni comparto tu idea de "la mitificación del relato heroico", pero no entro a discutirlo porque no creo que entienda el funcionamiento del héroe igual que tú, eso está claro.

En fin, perdona que te lo diga pero no creo que se pueda argumentar la defensa de la obra de un autor metiéndose con otros autores. O con los gustos de alguien, en este caso los míos.

Pepo Pérez dijo...

Una última puntualización: Haneke gana premios desde el comienzo de su carrera. Los ganó con El video de Benny, los ganó con Funny Games, y desde entonces con casi todas. Fíjate que una película suya que pasó más desapercibida, quizás porque no llevaba mensaje impactante o resumible, es de las que más me gustan, El tiempo del lobo.

"Yo creo que no hay nada de malo en sentir culpa. Pregúntaselo a Peter Parker, y por extensión, a Stan Lee"

Tampoco entiendo la comparación entre un material y otro -salvo porque a mí me guste el Spiderman clásico- pero voy a intentar explicar la diferencia,que la hay. Una cosa es expresar la culpa propia, que es lo que hacía Lee y otros muchos autores (lo cual me parece algo honesto, aunque lo expreses en un producto para niños y a menudo banal, como eran aquellos tebeos) , y otra muy distinta es denunciar o señalar la culpa de los demás ("siéntete culpable, no eres inocente, avergüénzate") que es lo que hace Haneke en esta y otras películas. Expresa esa culpa de los demás desde fuera, porque es muy evidente que es ésa la posición que adopta. ¿Qué culpa puede tener Haneke, un tío que ha nacido en Munich, sobre el colonialismo francés en Argelia? (véase CACHÉ). ¿Y qué culpa puede tener sobre el caldo de cultivo del nazismo, cuando Haneke ha nacido en 1942? A él le gusta usar el látigo severo con los demás, no consigo mismo, lo veo muy clarísimo, en esta y otras películas. Y está claro por los premios que recibe (me alegro por él) que Europa no está satisfecha de sí misma; al contrario, se siente muy culpable y recibe con mucho gusto los latigazos que le propina Haneke en forma de film. ¿Y luego, qué?

Pepo Pérez dijo...

Por último, la alegoría está bien, está MUY BIEN, es un recurso universal que está en muchísimas obras. El problema es cuando EXPLICAS de forma evidente el significado de la alegoría, el término oculto al que se refería en realidad la narración.

toni bascoy dijo...

Disiento, Pepo.
Para mí la cinta trata, entre otras muchas cosas, sobre los mecanismos de la memoria, sobre la narración como reducción. No hay que confundir al narrador con el autor, a la voz en off con Haneke. Y tampoco a Haneke con los publicistas que tienen que vender la película. Porque si no metes el nazismo en la publicidad, a ver cómo vendes una pelicula de dos horas y medias en blanco y negro dreyeriano hoy en día.
A mi sí me parece valiente y complicado intentar explicar el comienzo del nazismo. Hacerlo explícitamente, con la subida de Hitler al poder y todos los tejemanejes políticos ya se ha hecho, y es recreación histórica. Esto es algo diferente.
Pero bueno, para gustos. Lo que ya me cuesta pasar es lo de "sin un planteamiento artístico riguroso detrás".
Bueno, Pepo, que Haneke se tiró más de una década dándole vueltas a este proyecto. No creo que le falte reflexión y rigor precisamente.
Y ni Haneke ni Trier son valuartes ni faros de ningún modernillo, chicos, esto es ya puro mainstream. Los modernillos miran hacia otras latitudes.
Un saludo.

javi dijo...

Bueno, me habeis picado el gusanillo, la cogeré cuando la estrenen en el videoclub. El tema en si me interesa, así que quiera o no, tenderé a verle los agujeros con más claridad que si me resultase algo neutro. Las opiniones de Pepo me parecen muy razonables como criterio general.

Medio relacionado con ello, ayer estuve viendo Qué verde era mi valle, y siendo como es una (maravillosa y conmovedora) película de idealización mítica del pasado, de valores muy conservadores, tiene un giro no sé si llamarlo irónico, al menos distanciador, y no menos maravilloso, con algo tan sencillo como poner la narración vista no desde un falso presente objetivo sino desde como un adulto, ya anciano, recuerda que era su niñez, y para eso basta con 1 minuto al principio y otro al final, sin subrayados, sin énfasis del tipo '¡Eh, que todos idealizamos nuestra infancia!¡El narrador no es de fiar!'. Uno ve la película en esa verdad de la mirada del niño, no pretende ser objetiva por encima de ese punto de vista que se ha escogido, y se la cree, y a la vez 've', si quiere, como los hechos podían estar siendo vividos por los adultos.

Pepo Pérez dijo...

"sobre los mecanismos de la memoria, sobre la narración como reducción".

Entiendo por dónde vas, y desde ahí se puede defender la referencia final a la guerra mundial (que yo no me invento, de verdad, está al final de la película, que por eso todas las reseñas aluden a "los pequeños nazis" y cosas así) pero no percibí la película en ese sentido que dices de memoria, y creo que sé por qué es. Porque el personaje narrador no es un verdadero personaje, es un recurso narrativo, a veces incluso en plan Brecht, para distanciarnos de la narración (Trier también ha hecho cosas parecidas en varias películas). De ahí que no viera el tema "memoria" en la peli, no sé si me explico.

Intramuros dijo...

Cuando el narrador hace sus reflexiones al principio del film, me quedé "chof", y lo mismo le pasó a mi hermano, según me comentó después.

Pero claro, como tu dices, los nazis venden, sobre todo en lo que a concesión de premios se refiere. Y recordemos que Haneke venía de un estrepitoso fracaso crítico y comercial por parte de su auto-remake de "Funny Games".

Al margen del debate acerca de su utilización de la culpa ajena, Haneke mira cada vez más al pasado en lugar de al presente, y particularmente no me gusta esa progresión. "La Cinta Blanca" parece el reverso de "El Video de Benny", dónde también jugó con esa mezcla de infancia y violencia, pero desde un punto de vista contemporaneo y bastante opuesto a lo visto en el film que nos ocupa.

Pepo Pérez dijo...

"Cuando el narrador hace sus reflexiones al principio del film"

Yo eso no lo oí porque me distraje (con los ruidos que hacían los que estaban en la fila de arriba), pero me lo dijeron luego. De ahí mi decepción al final, me pilló por sorpresa la "moraleja" explicada. Fue como "Hostia puta, todo esto para eso". Si al menos hubiese estado "preparado" desde el principio para lo que se venía encima...

(el blanco y negro de esta peli es maravilloso, si ya digo que el acabado es irreprochable)

Lepetomane! dijo...

Lo siento Pepo, pero no te respondía a tí tanto como a Jordi Bravo. Es decir, tu argumentas bastante más.
Por lo demás no hablaba de tus gustos tanto como de los míos. O quizás de los de ambos para encontrar un lugar común, una forma de ayudar a que alguien con gustos muy similares a los míos entienda "qué" es eso que le veo a Haneke.

Si hablo de Spiderman es porque a mí particularmente me gusta la fábula moral. ¡Me encanta!Y eso es lo que en buena medida hace Haneke.

Si hablo de The Wire es para enarbolar la bandera de los autores de abismos, que si bien me parecen interesantes de por sí, mucho más si consiguen lo que se proponen. Y si lo que se proponen es tan complejo como describir que el origen de los males no está en los lugares en los que la ficción suele describirlos: a saber, pobreza, familias desestructuradas, o corazones podridos sin más. Esta metido en nuestro programa, y todos somos muy capaces de ello. Creo que esto lo prueba la historia. Y, de nuevo, creo que es algo muy complicado de contar, y mucho más hacerlo ameno.

Y hay que decir que para describir abismos, hay que tener las cosas claras...y oscuras. Esto referido a la interpretación que tu dices "pétrea" de sus historias. Pues claro que mantiene sus tesis con firmeza...es decir, lo que yo no entiendo es que tener las ideas claras, expresarlas con solidez y transparencia aun siendo algo tan abstracto, sea algo malo desde que "no me dejan interpretar lo que yo quiera".¿Hasta ahí llega nuestro prurito democratizante? ¿Hasta la cabeza del autor?

De hecho creo que lo que a mucha gente le molesta de Haneke no son sus estructuras, la solidez de sus ideas, sino el hecho de que hace que el 90% de nuestra estantería se convierta automáticamente en el pasado. Durante un par de días, claro. Me cuente lo que me cuente, siempre volveré a la fábula moral, en la que me siento cómodo, tranquilo, y que refuerza mi idea de justicia. Para Haneke, ésta no existe, y eso es desasosegante.

Es decir, claro que entiendo las diferencias que expones entre el Spiderman de Lee y Haneke...la referencia venía hacia que la culpa puede constituir un recurso muy interesante para crear una complicidad con el público. La complicidad que crea Haneke va más allá del trasfondo histórico de sus ficciones. Es decir, yo veo CACHÉ, y muy al contrario que tú, no pienso "qué cabrones los Franceses con Argelia". Pienso, qué cabrones nosotros con los magrebíes, con los subsaharianos, qué cabrones en El Ejido, qué cabrones con el Sahara...porque pienso que ese terror primordial del que habla es el miedo que provoca la ignorancia del que vive con nosotros siendo diferente a nosotros. La europeidad en un lugar recóndito, "odia y teme" a los inmigrantes que recibe.
Me parece que de eso va Caché, que ésas son sus tésis, sus alegorías tratan de nuestros valores a un nivel muy íntimo ( el nivel en el que fallan ), más que de hechos históricos concretos.

Y sé que tu también lo entiendes así, y que simplemente ya peinas pelos en los güevos para que venga un Belga a señalarte. Y me parece normal. Pero creo que hay poco cine de terror tan refrescante como el de Haneke... de hecho, ninguno. Como amante del género, como marxista, como hijo de cooperante, a mí, en mi caso mío, este señor da en el puto clavo.

Siento la tensión que parece ser que he creado. ¡La pasión, chico!

Lepetomane! dijo...

"La europeidad en un lugar recóndito, "odia y teme" a los inmigrantes que recibe."

De recóndito nada. Hay quien quiere hacerles exámenes para ser europeos, quien quiere negarles derechos fundamentales por ser sospechosos habituales. Muy útil Haneke, y CACHÉ, en ese sentido.

Y respecto a "y luego qué", te digo lo mismo que lo que te dije respecto The Wire. ¿No es suficiente hacer lo que sabes hacer para plantear tus dudas sobre lo que pasa en este mundo de Dios? Es decir, no creo que ahí se pueda culpar a Haneke por su supuesta inacción...de hecho, eso pertenece al área íntima de los valores de cada uno. Y Haneke los sacude. ¿No es eso suficiente?

el tio berni dijo...

Pepo, entiendo tu planteamiento y tu disgusto por la sobreexplicación que supone ese corolario final, pero mientras para ti invalida (o rebaja, o vulgariza) todo lo visto anteriormente, a mí no me resulta tan importante. Coincido en que ese final que nos cuenta "estos son los futuros nazis" nos obliga a revisitar en la cabeza la figura del chico con síndrome de Down, el simbolismo de la misma cinta blanca y otras historias. Esa es la parte chunga, vale, la de "mira que simbolismos más chulos (y obvios) me he sacado de la manga).

Pero también estoy de acuerdo con Little Nemo´s Kat en que yo he visto muchas más cosas en la peli que me han interesado más que era revisión de la semilla del nazismo (que a pesar de todo, de no parecerme totalmente cerrada, me parece que no yerra demasiado el tiro). Todo el aspecto formal de la película me parece fabuloso, y la forma afecta al fondo de manera importante. O sea, yo la peli, a pesar de que es tan alegoría en tantas cosas (los personajes que representan a la ciencia, el gobierno, la sabiduría, la religión, el pueblo), me la creo y la veo muy apropiada en el contexto de la historia que se narra.

Otra cosa, creo que no se ha mencionado por aquí y me interesaría conocer la impresión de otra gente que la ha visto. ¿No os ha parecido más una novela que una película? Esto es algo que no se ve a menudo, tampoco, y me gusta que me sorprendan provocándome este tipo de sensaciones inesperadas.

O sea, repito, que sí, que la peli puede resultar obvia en algún aspecto, pero no me parece aleccionadora, no creo que Haneke exponga las conclusiones de su tesis, sino más bien sus hipótesis.

Pepo Pérez dijo...

" Y si lo que se proponen es tan complejo como describir que el origen de los males no está en los lugares en los que la ficción suele describirlos: a saber, pobreza, familias desestructuradas, o corazones podridos sin más. Esta metido en nuestro programa, y todos somos muy capaces de ello"

Ostras, pues es que en esta peli yo sí veía justificaciones de las típicas. Se sugiere que los culpables de al menos parte de las agresiones son los niños, y concretamente como líderes, los niños del pastor severo, que han sido educados de forma severísima, etc.

Bueno, no te preocupes, no pasa nada, tensión rebajada, las aguas vuelven a su cauce.

Tio berni, me parece bastante "cine cine", no novela, en mi opinión. La voz del narrador que suena de vez en cuando sirve para resumir a veces la acción, y también como recurso de distanciamiento. Creo.

Pepo Pérez dijo...

Y otra cosa, con esta peli estamos discutiendo a partir de "un nivel", es una película seria, etc.

elpablo dijo...

jaja, sí 'a partir de un nivel'... qué menos! yo estoy con pepo, a un nivel epidérmico, en serio: me tocan los cohones los subrayaos, aunque sean con un rotu clarito fluoressente. y aquí haneke cogió un edding de los gordos.
lo que me lleva a pensar: lepetomane!, tienes parte de rasón, claro, pero mal estamos si para llamarnos la atensión el maestro nos tiene que tirar el borrador, en ves de echarnos una miradina!

sad dijo...

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