Recomendable volver a ver en estos meses de revolución televisada:
OUT OF CONTROL (1999)
The Chemical Brothers
con Bernard Sumner y Bobby Gillespie
Videoclip dirigido por W.I.Z.
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viernes, 4 de noviembre de 2011
domingo, 24 de octubre de 2010
TRANSPARENTE
Me acuerdo ahora, al hilo del post anterior, de un ejemplo de hiperrealidad reciente en espectáculo de masas que consigue totalmente la "transparencia del mal". No creo que fuese el único que, cuando fue al cine a ver THE HURT LOCKER (EN TIERRA HOSTIL) se fijó en que, 1) el estilo de "falso documental" de la realización (desenfoques y reenfoques, movimientos bruscos de cámara, imagen en alta definición que evoca la del video de televisión) no sólo confería a todo aquello visos de verosimilitud, como de algo "basado en hechos reales", "esto es auténtico", esto "es verídico", sino que ocultaba una típica espectacularización hollywoodiense de las imágenes (nada que ver con la realidad). Un espectáculo que mitificaba claramente como héroes a sus protagonistas, artificieros del ejército estadounidense que daban sus vidas por los demás, se pensaban muy mucho en disparar a los iraquíes cuando tenían dudas de si eran civiles o milicianos armados, etcétera. En la secuencia inicial estaban todos los elementos, repetidos luego con variantes a lo largo de la película:
y 2), se trataba de una película sobre Irak contada desde el punto de vista de los soldados estadounidenses que en ningún momento aludía a las razones por las cuales esos soldados estaban allí, y que por tanto tampoco cuestionaba en ningún momento esas razones, ni las circunstancias en las que su país llegó a Irak apenas seis años antes. Las hacía "invisibles" bajo el manto de imágenes impactantes. Imágenes de violencia de ficción que, en este caso, ocultaban las razones de la violencia real que las habían inspirado. Imágenes espectaculares y "entretenidas" de artificieros del ejército estadounidense, héroes anónimos que procuraban salvar vidas civiles a pesar de la hostilidad de los propios iraquíes (la traducción española del título de la película era bien explícita). Iraquíes que eran representados en todo caso como inútiles, incordios, sospechosos, enemigos peligrosos o directamente archivillanos, auténticos Maestros del Mal capaz de matar a muchachos para abrir sus cadáveres y utilizarlos como bombas humanas. El mal en Irak, por supuesto, eran siempre los invadidos, no los invasores. Aunque, claro, la palabra o el hecho de la invasión jamás se mencionaba. La pirotecnia de las imágenes nos distraía suficientemente de ello.
Cuando llegaron los Oscars, entre la mala conciencia burguesa occidental, la mala conciencia estadounidense con el tema específico de Irak y la ya habitual empanada mental derechas-izquierdas que caracteriza en nuestros días el pensamiento de la corrección política, los liberales de Hollywood votaron con entusiasmo a THE HURT LOCKER, una pequeña producción "independiente" y "comprometida". La película arrasó en los Oscars en detrimento de AVATAR, el megaéxito de la temporada que encarnaba la "gran maquinaria de Hollywood" pero cuya fábula ecológica, en cambio (por cierto), se posicionaba contra el complejo industrial-militar y la avaricia de las grandes corporaciones que arrasan tierras y comunidades a su paso.
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Menos mal que algunos sí lo explicaron, aunque no sé si alguien le hizo caso (gracias por el artículo de Zizek, Alvy)
y 2), se trataba de una película sobre Irak contada desde el punto de vista de los soldados estadounidenses que en ningún momento aludía a las razones por las cuales esos soldados estaban allí, y que por tanto tampoco cuestionaba en ningún momento esas razones, ni las circunstancias en las que su país llegó a Irak apenas seis años antes. Las hacía "invisibles" bajo el manto de imágenes impactantes. Imágenes de violencia de ficción que, en este caso, ocultaban las razones de la violencia real que las habían inspirado. Imágenes espectaculares y "entretenidas" de artificieros del ejército estadounidense, héroes anónimos que procuraban salvar vidas civiles a pesar de la hostilidad de los propios iraquíes (la traducción española del título de la película era bien explícita). Iraquíes que eran representados en todo caso como inútiles, incordios, sospechosos, enemigos peligrosos o directamente archivillanos, auténticos Maestros del Mal capaz de matar a muchachos para abrir sus cadáveres y utilizarlos como bombas humanas. El mal en Irak, por supuesto, eran siempre los invadidos, no los invasores. Aunque, claro, la palabra o el hecho de la invasión jamás se mencionaba. La pirotecnia de las imágenes nos distraía suficientemente de ello.
Cuando llegaron los Oscars, entre la mala conciencia burguesa occidental, la mala conciencia estadounidense con el tema específico de Irak y la ya habitual empanada mental derechas-izquierdas que caracteriza en nuestros días el pensamiento de la corrección política, los liberales de Hollywood votaron con entusiasmo a THE HURT LOCKER, una pequeña producción "independiente" y "comprometida". La película arrasó en los Oscars en detrimento de AVATAR, el megaéxito de la temporada que encarnaba la "gran maquinaria de Hollywood" pero cuya fábula ecológica, en cambio (por cierto), se posicionaba contra el complejo industrial-militar y la avaricia de las grandes corporaciones que arrasan tierras y comunidades a su paso.
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Menos mal que algunos sí lo explicaron, aunque no sé si alguien le hizo caso (gracias por el artículo de Zizek, Alvy)
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lunes, 13 de julio de 2009
EL CIRCO DEL SOL.
Quizá en otras predicciones se equivocara, pero en esta en concreto no. En LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO (1967), Guy Debord supo ver con clarividencia uno de los nuevos rasgos del capitalismo en la sociedad del consumo y su megaindustria del ocio: la alienación de los trabajadores ya no se centraría como antaño en la explotación durante el tiempo de trabajo (porque este tiempo tiende a disminuir), sino que iría colonizando poco a poco el ocio del trabajador, aparentemente de forma no relacionada con la producción industrial, y terminaría por "expropiarle" el tiempo total de vida. Una vez terminado su horario laboral, el trabajador en su "seudo ocio" se convierte en masa de consumidores pasivos y satisfechos. En otras palabras, en su "ocio" sigue "produciendo" aunque sea de forma pasiva, con su consumo. El trabajador se ha liberado así de una cantidad creciente del horario laboral sólo para que la gigantesca industria del ocio y entretenimiento (y eso incluye también a los inmensos centros comerciales de hoy) haya venido a llenarlo. Lo que gana el trabajador con su esfuerzo se lo gasta luego durante su tiempo libre en consumir, consumir y consumir. Frank Zappa aludió a este triunfo final (y total) del capitalismo a su manera, más bruta y cachonda: "El comunismo no funciona porque a la gente le encanta poseer porquerías".
Cuento todo esto porque el sábado acompañé a mi amigo Cake a IKEA, y, además de lo ya sabido sobre esa gran cadena (todo allí es "auto" servicio, incluso pretenden que lo sea pagar con las famosas "autocajas" que por cierto la Fnac también ha intentado implantar), estuvimos observando el "espectáculo" que había al final del todo, tras las cajas de pago. Productos alimenticios suecos de gama baja a precios de Tienda del Gourmet del Corte Inglés, y ojo que si compras tienes que pagar la bolsa para llevarte las cosas (20 céntimos de euro) porque no es gratis. Igual que la tienes que pagar aunque hayas comprado muebles y "complementos" del hogar, vaya. Pero ahora venía lo mejor. Junto a la seudo tienda del gourmet sueco, hay instalado un siniestro fast food con unos perritos lamentables y una bebida que tú mismo te tienes que servir para comer luego de pie (como los soldados, que diría mi madre) porque no hay sillas, sólo mesas a la altura del pecho, en plan cocina americana. Lo asombroso es que, a pesar de todo el maltrato implícito que hay ahí, y del montaje descarado maquinado por los cerebros calculadores del marketing para que las familias "disfruten toda su tarde de sábado" en el centro comercial (por supuesto en el IKEA, como en tantos otros sitios de ahora, también hay parque infantil para que los padres dejen a sus hijos y puedan "disfrutar"... del consumo), la barra del fast food estaba a tope, con gente comprando y consumiendo su seudo merienda antes de marcharse a casa.
En fin, que buen verano y espero que lo paséis en la playa o en algún otro sitio bonito, y no en un puto centro comercial ni nada que se le parezca. Cierro el blog pero volveré en septiembre. Feliz verano a todos.
Cuento todo esto porque el sábado acompañé a mi amigo Cake a IKEA, y, además de lo ya sabido sobre esa gran cadena (todo allí es "auto" servicio, incluso pretenden que lo sea pagar con las famosas "autocajas" que por cierto la Fnac también ha intentado implantar), estuvimos observando el "espectáculo" que había al final del todo, tras las cajas de pago. Productos alimenticios suecos de gama baja a precios de Tienda del Gourmet del Corte Inglés, y ojo que si compras tienes que pagar la bolsa para llevarte las cosas (20 céntimos de euro) porque no es gratis. Igual que la tienes que pagar aunque hayas comprado muebles y "complementos" del hogar, vaya. Pero ahora venía lo mejor. Junto a la seudo tienda del gourmet sueco, hay instalado un siniestro fast food con unos perritos lamentables y una bebida que tú mismo te tienes que servir para comer luego de pie (como los soldados, que diría mi madre) porque no hay sillas, sólo mesas a la altura del pecho, en plan cocina americana. Lo asombroso es que, a pesar de todo el maltrato implícito que hay ahí, y del montaje descarado maquinado por los cerebros calculadores del marketing para que las familias "disfruten toda su tarde de sábado" en el centro comercial (por supuesto en el IKEA, como en tantos otros sitios de ahora, también hay parque infantil para que los padres dejen a sus hijos y puedan "disfrutar"... del consumo), la barra del fast food estaba a tope, con gente comprando y consumiendo su seudo merienda antes de marcharse a casa.
En fin, que buen verano y espero que lo paséis en la playa o en algún otro sitio bonito, y no en un puto centro comercial ni nada que se le parezca. Cierro el blog pero volveré en septiembre. Feliz verano a todos.
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