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viernes, 14 de marzo de 2014

salvajes de carretera


Un extraño hilo conductor me ha conducido esta mañana desde el libro que había sacado Hadaly de la biblioteca, Mierda y catástrofe, lo ultimísimo de Fernando Castro, «lo más suyo como tú y yo sabíamos» (parafraseando con cariño al difunto Joaquín Luqui), hasta el careto machacado de Mel Gibson tras ser apaleado, y casi podemos suponer que violado en elipsis, por salvajes muy salvajes de carretera.

Resulta que uno de los ensayos del libro de Fernando (quien por cierto estará en Málaga en una charla junto a Vicente Matallana el próximo martes 18 de marzo, en el centro cultural La Térmica, 18:00 horas) comienza, en alusión a la catástrofe y a las películas de, citando la ya célebre definición que dio J. G. Ballard de Mad Max 2 como «la Capilla Sixtina del punk». La primera de la saga Mad Max la he visto muchas veces, porque suelen reponerla en la tele, pero la segunda, es curioso, no la había vuelto a revisar desde finales de los ochenta, y la vi el otro día. Es una película que, siendo niño, imaginé durante mucho tiempo antes de poder verla realmente. Ese póster de ahí abajo lo tuve colgado durante años en mi dormitorio infantil, el que compartía con mi hermano pequeño. A través de los relatos de compañeros de colegio que la habían visto, dichosos ellos, la película fue pasando a un territorio mítico donde las «escenas más impactantes» eran contadas y recontadas en una suerte de historia oral, hasta el punto de que incluso los que aún no habíamos podido verla nos la sabíamos de memoria. La escena del boomerang (como buena película australiana) y los dedos cortados, el malote con el corte de pelo punk (o «mohawk», algo sobre lo que volveré enseguida), el jefe más malote aún con la máscara de hockey, la recortada de Mad Max, la larga persecución final. Esto era muy habitual entonces entre la chavalería, cuando las películas solo se podían ver en cine, no llegaban al videoclub hasta varios años después (cuando hubo reproductores de video domésticos y videoclubs en España, claro) y si te las perdías en su estreno te jodías durante años. El fenómeno de historia oral «metamítica», donde los mitos modernos del cine eran reconvertidos a su vez en mitos infantiles que unos niños se contaban a otros, exagerando y embelleciendo donde había que hacerlo, es el mismo que sucedió en mi colegio y barrio con La guerra de las galaxias, La Cosa (versión de Carpenter), Alien y otras por el estilo. Seguro que en el vuestro también.
¡UN HOMBRE QUE VALE POR CIEN! Total, que vista ahora Mad Max 2, dirigida por George Miller igual que la primera de la saga, hay que decir que la película es cojonuda. Lo sigue siendo. Un claro western, por mucho postapocalipsis que se meta para modernizar el invento: hay asedio de «indios» (los salvajes blancos de las crestas «mohawk»), hay flechas, hay círculo de carromatos (sustituidos por vehículos a motor, autobuses blindados caseramente, etc.), hay diligencias (camiones) acosadas y hay por supuesto un héroe solitario. Un forastero que, como el clásico héroe de frontera americano, es un héroe reticente, que se resiste a serlo (detalle muy importante en ese arquetipo heroico de la cultura estadounidense) y a ayudar a los demás; un maverick que llega desde la tierra salvaje, el páramo, el desierto, para ayudar a la comunidad y luego seguir su camino en solitario mientras perdemos de vista su silueta en el horizonte (lejano). Sustituimos a Mel Gibson (viéndole aquí queda claro por qué estaba destinado a ser una estrella) por John Wayne, Alan Ladd (Shane, Raíces profundas) o Clint Eastwood (Por un puñado de dólares; El jinete pálido, remake inconfeso de Shane) y tenemos al héroe de frontera típico del western moderno. Como ya sucedió con Kurosawa y Leone, algunas de las relecturas más interesantes de ese arquetipo heroico norteamericano se hicieron en otras culturas, en este caso la australiana.


La fisicidad con que están rodadas las múltiples escenas de acción de Mad Max 2 no es la menor de sus virtudes, con esa concreción (y me apuesto que muchas hostias de verdad entre los especialistas que las rodaron) que exigía su filmación antes de la llegada de los efectos especiales digitales. Pero creo que la mejor de las cualidades de esta película es su abstracción. El argumento es mínimo aunque sigue una estructura clásica, recurrente: llegada del héroe desde su mundo personal —solitario y en permanente lucha— a una comunidad; enfrentamiento con los salvajes que asolan la comunidad; aprendizaje y redención del héroe reticente que empatiza de nuevo con los demás hasta el punto de sacrificarse por ellos; muerte y resurrección simbólica del héroe; triunfo final y separación del héroe de la comunidad para volver a su vida en solitario; recuerdo mitificado de sus hazañas por el miembro de la comunidad que recuerda su legado. La película, como tantos relatos heroicos, está contada como memoria de la comunidad por uno de sus miembros, que recuerda las hazañas del héroe. No estamos asistiendo por tanto a los hechos «reales» que suceden en presente, sino a la leyenda construida en base a hechos sucedidos mucho tiempo atrás (una estructura narrativa típica de los mitos antiguos, griegos o anglosajones); al mito heroico que cimenta la comunidad, si queremos decirlo así. 300, de otro Miller, y luego de Snyder en su versión cinematográfica, está relatada del mismo modo: en pasado, por un superviviente que relata el mito heroico a los suyos.



La escasez de diálogos y la invisibilidad psicológica del personaje Mad Max (recordemos de nuevo los westerns protagonizados por Clint Eastwood), que apenas se comunica con los demás y cuyas motivaciones siempre quedan en un terreno ambiguo, impenetrable a los demás personajes y al espectador, contribuyen al efecto de desnudez argumental. El argumento, reducido al tuétano, permite a su vez la acción constante de la que se nutre la energía vibrante que emana de la película; las incesantes destrucciones de vehículos y persecuciones por el desierto terminan de darle al filme esa cualidad abstracta que la ha hecho envejecer bien. Escribe Ballard en su Guía del usuario para el nuevo milenio que «Mad Max 2 es, en cierto modo, la película de carretera por excelencia, una visión convincentemente reducionista del colapso postindustrial. Se ve el fin del mundo como una incesante carrera de demoliciones, mientras bandas de salvajes motorizados vagan por los desechos de ese desierto, imposibilitados de hablar, pensar, tener esperanza o soñar, y dedicados tan sólo a la brutal realidad de la velocidad y la violencia». 

La película está recorrida por una estética sadomasoquista-gay que se vuelve evidente en no pocas ocasiones. Si las hostias de la peli eran muy burras para la época, más inquietantes resultaban por las connotaciones fetichistas y homoeróticas con que aparecían envueltas. 300 no inventó el rollo de los cachas de torso perfecto con tableta de chocolate dándose cera entre ellos (por no hablar de la antigüedad de la cuirasse esthétique), y para comprobarlo basta volver a ver esta película de la era predigital. Ahí estaba el villano Wez, el motorista del pelo mohawk con el silencioso «joven dorado» que lleva de paquete en la moto; Wez es a su vez el «perro» (literalmente, cadena incluida) de Humungus, el musculoso jefe de los malotes que oculta su rostro bajo la máscara de hockey. No quiero dejar de mencionar la presencia en el filme de una mujer fuerte, una heroína «tan dura o más que los hombres», signo de la época inaugurado en el cine por la Ripley/Sigourney Weaver de Alien (1979) y que tendría su continuación en otros personajes femeninos de películas de los ochenta y primeros noventa.

COLAPSO POSTINDUSTRIAL. El otro gran elemento inquietante de la película que la hace relevante hoy es su premisa argumental: el mundo está hecho un asco y la civilización se ha ido a la mierda (y catástrofe) porque el suministro de petróleo se ha terminado, y todos intentan conseguir el poco que queda para alimentar las máquinas sin las cuales ya no sabemos vivir. Unos por las buenas (la comunidad de la refinería) y otros muchos por las malas (los «indios» vestidos de cuero y hombreras de fútbol americano). No deja de ser «curioso», por no decir terrorífico, que el problema del peak oil estuviera más presente en el imaginario colectivo de 1981, fecha de Mad Max 2 (el Jeremiah de Hermann había empezado en 1979, el mismo año de la primera Mad Max) que en la actualidad, cuando han pasado tres décadas y en teoría estamos mucho más cerca de ese «fin de los días», los días de la civilización industrial, que traerá el agotamiento del «oro negro». Hay una secuencia magistral que resume la poética abstracta de Mad Max 2, acaso metáfora anticipatoria: la primera vez que el héroe avista la refinería, y se aposta en una colina lejana a observar su asedio por la tribu de «punks», vemos durante un buen rato los hechos, la «comedia humana», en plano generalísimo. Y desde esa perspectiva divina los hechos desnudos son: «persecuciones» (por algo que se agota irremisiblemente) y «polvo del desierto». Una huída desesperada hacia adelante y hacia ningún sitio. 

Al 11-S, catástrofe inaugural del siglo XXI, le siguieron un par de guerras libradas básicamente por el control del preciado líquido. El «desierto» era en este caso el de Oriente Medio, y los «punks» que llegaron por la carretera (de Basora) a saquear la refinería llevaban uniforme del ejército de Estados Unidos. El país que más petróleo consume y que más claro lo tiene a la hora de saber que su entera subsistencia depende de él. 

sábado, 29 de septiembre de 2012

DISCIPLINA POPULAR

Soy de los que piensan que la denostada por algunos 300 (1998), de Frank Miller y Lynn Varley, era una obra abierta que se prestaba a diferentes lecturas en función del observador, y por supuesto de su ideología, su visión del mundo y sus prejuicios personales. A mi juicio, hay dos razones que permitieron esa cualidad "abierta" de la obra, a saber,

1) la propia tradición asociada a la leyenda de la Batalla de las Termópilas. Una leyenda contada, recontada y aludida en Occidente a través de los siglos en los más diversos momentos históricos, en la mayoría de casos para apelar a la defensa de la libertad frente a la opresión de una tiranía, ya externa (como el invasor persa en los hechos originales que sirvieron de base a la leyenda de las Termópilas entre los griegos de aquel lejano siglo V a.C.), ya interna (un tirano propio, que gobierna el país en perjuicio de sus súbditos). La leyenda de las Termópilas dio lugar a una rica tradición cultural que, también en contra de lo que algunos dijeron a propósito de 300 (a menudo desconocedores de esa leyenda y de la extensa tradición asociada a ella), fue estudiada a fondo y tenida muy en cuenta por Miller a la hora de elaborar su propia versión. De la leyenda, que no de los "hechos históricos". No en vano la de las Termópilas fue una leyenda cultivada y apelada profusamente, no solo por los antiguos griegos, sino posteriormente, en la edad media, el renacimiento y, significativamente, ya en la era de la ilustración y la modernidad: durante los procesos revolucionarios de finales del siglo XVIII y XIX, muy a menudo la lucha de los antiguos griegos fue asociada a las propias luchas de liberación de la época y a los ideales republicanos de libertad, razón y resistencia heroica contra la tiranía (del Antiguo Régimen, de la metrópoli inglesa en el caso de los estadounidenses, de determinadas potencias invasoras, etc.).

2) El tratamiento que Miller le dio a esa leyenda en su propia versión. Con sus personajes arquetípicos, sin una verdadera psicología, su protagonista colectivo y su exageración mítica de los hechos –son los propios espartanos los que narran en presente los hechos del pasado de la batalla, mitificándolos como relato de «victoria» aglutinador de la identidad colectiva–, incluso con el mismo grafismo elegido, Miller y Varley conseguían la suficiente abstracción como para permitir esas diferentes lecturas. Su rechazo del detalle y sus evidentes licencias de ficción, tanto en el guión como en la representación gráfica, alejaban la obra de lo concreto y lo literal y la llevaban al terreno de la alegoría. Una alegoría abierta a múltiples lecturas, éticas y políticas, y no necesariamente asociadas a la literalidad de "pueblo invadido defendiéndose de una invasión extranjera". Lecturas diferentes e, insisto, a veces contradictorias, dependiendo como he dicho de la cosmovisión e ideología de cada observador. Muchas de ellas cabían, y caben, en la misma obra. Y como dijo Eco, si vas a interpretar personalmente un texto, preguntarle al autor por su intención es irrelevante.

En su adaptación cinematográfica de 2007, Zack Snyder modificó algunos elementos importantes del cómic 300 (en más de un caso para humanizar a los espartanos, por cierto, frente al deseo expreso de Miller de retratarlos en el cómic más bárbaros que el enemigo persa), pero no los suficientes como para impedir el mismo efecto de abstracción y alegoría en el filme. En realidad, la película es sustancialmente fiel al cómic. Cuando el filme se estrenó y obtuvo un descomunal éxito internacional, la polémica fue acorde a las dimensiones de ese éxito y, efectivamente, hubo lecturas diferentes y contradictorias de la misma película. De este modo, por un lado las autoridades iraníes se rasgaron las vestiduras pensando que la película iba por ellos, y contra ellos, porque supuestamente se trataba de un producto de propaganda imperialista que pretendía justificar la invasión estadounidense de Irak –y, presumiblemente, tal vez de Irán– tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 (en esta lectura nadie parecía reparar, sin embargo, en que 300 se publicó tres años antes del 11-S, enésimo ejemplo de que las interpretaciones que hacemos de las obras siempre están condicionadas por nuestras propias circunstancias presentes). Por otro lado, con una visión parecida hasta cierto punto, agitadores como el colectivo Wu Ming hacían lecturas en la misma onda, y de paso, hay que decirlo, cometían gruesos errores fácticos a la hora de interpretar otras obras de Miller (y de Dave Gibbons) con arreglo al sentido que ya les habían adjudicado de antemano. Su lectura, no obstante, estaba bien argumentada en otros aspectos y yo diría que la película podía admitirlas igualmente.

Pero en esto va y entra en escena Slavoj Žižek, siempre dispuesto a comentar los productos de la cultura de masas más relevantes del momento, para hacer su propia lectura de 300, la película. Žižek, defensor del filme de Snyder en lo formal y en lo ideológico, hizo una lectura puramente izquierdista del mismo, refiriéndose a él como «la auténtica izquierda de Hollywood» en un artículo de 2007. Traduzco el comienzo:
300, de Zack Snyder, la saga de 300 soldados espartanos que se sacrificaron en las Termópilas para detener la invasión del ejército persa de Jerjes, ha sido atacada como la peor clase de militarismo patriótico por sus claras alusiones a las recientes tensiones con Irán y los acontecimientos en Irak... Sin embargo, ¿las cosas son tan claras realmente? La película debería más bien defenderse contra esas acusaciones. 
Se pueden alegar dos argumentos; el primero se refiere a la historia en sí misma. Es la historia de un país pequeño y pobre (Grecia), invadido por el ejército de un Estado mucho mayor (Persia), en aquel momento mucho más desarrollado, y con una tecnología militar igualmente mucho más desarrollada. ¿Acaso no son los elefantes persas, los gigantes y las grandes flechas de fuego [de los persas] la versión antigua de las armas de alta tecnología? Cuando el último grupo de supervivientes espartanos y su rey Leónidas mueren bajo miles de flechas, ¿no están en cierto sentido siendo bombardeados hasta la muerte por tecno-­soldados que operan armas sofisticadas desde una distancia segura, como hacen hoy los soldados de Estados Unidos que aprietan los botones de los misiles desde los buques de guerra que navegan a distancia segura en el Golfo Pérsico?
Más interesante aún resulta su lectura sobre las alusiones a la disciplina espartana, fundamentales no ya en 300, el cómic y la película, sino en la misma leyenda original. Disciplina para cumplir sus propias leyes, las de su comunidad, y disciplina para sacrificarse voluntariamente por ella. Pero antes de seguir, un alto en el camino para señalar un detalle esclarecedor sobre el background milleriano. Miller, al que podemos situar en la órbita libertarian americana (con un discurso que se ha radicalizado en los últimos años hacia la derecha dura, en efecto, precisamente a raíz de los atentados del 11-S) no es precisamente un pijo de familia bien, como algunos creen y alguien ha afirmado alguna vez, sino un tipo de pueblo, emigrado a la gran ciudad en su juventud, que procede de familia trabajadora. Al habla Miller en una entrevista que le hizo Christopher Brayshaw, publicada en The Comics Journal en 1998:
Mi madre trabajaba de once de la noche a siete de la mañana como enfermera... un trabajo muy exigente, y después volvía a casa y criaba a siete hijos. Dormía una media de dos a tres horas por noche. Eso, para mí, es disciplina. Mi padre [carpintero y electricista] tenía una energía y una determinación inagotables. Creo que es imposible conseguir gran cosa sin una enorme cantidad de disciplina. Si no ser chapucero es no ser humano, prefiero no ser humano.
Y ahora, vuelta a Žižek sobre 300, la película, en su artículo de 2007:
El arma principal de los griegos contra esta abrumadora superioridad militar es la disciplina y el espíritu de sacrificio; y, por citar a Alain Badiou: «Necesitamos una disciplina popular. Diría incluso [...] que ‘aquellos que no tienen nada sólo tienen su disciplina’. Los pobres, los que no cuentan con medios financieros ni militares, los que carecen de poder, todo lo que tienen es su disciplina, su capacidad para actuar juntos. Esa disciplina ya es una forma de organización». En la era actual de permisividad hedonista como ideología imperante, ha llegado el momento de que la izquierda se (re)apropie de la disciplina y del espíritu de sacrificio: no hay nada inherentemente «fascista» en esos valores.
Pero esa identidad fundamentalista de los espartanos es aún más ambigua. Una declaración programática hacia el final de la película define la agenda griega como «contraria al dominio de la mística y de la tiranía, hacia el brillante futuro», especificada más adelante como el imperio de la libertad y la razón... Parece un programa elemental de la Ilustración, ¡incluso con un sesgo comunista!

[...] ¿Y cómo entender el aparente absurdo de la idea de dignidad, libertad y razón, sostenida por una disciplina militar extrema [...] ? Ese «absurdo» no es otra cosa que el precio de la libertad: la libertad no es gratuita, como se muestra en la película. La libertad no es algo que se otorga, se reconquista a través de una dura lucha en la que es necesario estar dispuesto a arriesgarlo todo. La despiadada disciplina militar espartana no es simplemente el opuesto externo de la «democracia liberal» ateniense, es su condición inherente, es donde reside sus cimientos: el sujeto libre de la Razón sólo puede emerger a través de una cruel autodisciplina. La auténtica libertad no es la libertad de elegir que se ejerce desde una prudente distancia, como elegir entre un pastel de fresa o de chocolate; la verdadera libertad se superpone a la necesidad. Uno hace una auténtica elección libre cuando la elección pone en juego la propia existencia… y se lleva a cabo porque simplemente «no se puede hacer otra cosa». Cuando tu país se halla bajo ocupación extranjera y te convoca el líder de la resistencia para unirse a la lucha contra los ocupantes, la razón que se nos da no es «eres libre de elegir», sino: «¿No ves que esto es lo único que puedes hacer si quieres conservar tu dignidad?». No sorprende, pues, que todos los radicales igualitarios precursores de la modernidad, desde Rousseau a los jacobinos, admiraran a Esparta e imaginaran la República Francesa como una nueva Esparta: hay un núcleo emancipatorio en el espíritu espartano de disciplina militar que sobrevive incluso cuando restamos toda la parafernalia histórica del régimen de clases espartanas, la explotación brutal de los esclavos sometidos al terror, etc.
Sus palabras de hace cinco años parecen cobrar más resonancias en estos días, a este lado del (antiguo) mundo libre. En efecto, disciplina popular es lo que necesitamos ahora, porque es lo único que tenemos, lo único que nos queda ante el tirano. La libertad nunca fue gratuita, siempre hubo que luchar por ella. También estamos claramente ante ese umbral ético, el de la imposibilidad de elegir otra cosa que no sea oponerse al tirano, que en este caso no es ningún invasor extranjero. «¿No ves que esto es lo único que puedes hacer si quieres conservar tu dignidad?». Exactamente.

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Más: 300: del cómic al cine, por Santiago García

viernes, 16 de abril de 2010

HOLY TERROR, ¿SÍ O NO?

Hace dos días circulaba por internet la noticia de que Frank Miller había abandonado su HOLY TERROR, BATMAN!, para alegría de algunos (y decepción de otros). Pues bien, eso no es exactamente así. Más bien es lo contrario.

"Sigo haciendo HOLY TERROR!--es sólo que ya no es una historia de Batman. El contenido se ha vuelto demasiado extremo, y un nuevo superhéroe ha saltado dentro de mi cabeza. Llevo 94 dobles páginas, con más por hacer. Va a ser grande y ruidoso, lo prometo.

Neal Adams se ha enamorado tando de ODYSSEY que lo está escribiendo por sí mismo. El trabajo gráfico es IMPRESIONANTE.

Acabo de cumplir con XERXES#1 y continúo concentrado.

Sigo ocupado, amigos. ¡Pasadlo bien!"
El desmentido era escrito por el propio Miller en un foro donde participa de vez en cuando, el de la web dedicada a catalogar su obra completa, MoebiusGraphics (gracias, Juan Carlos). La referencia a ODYSSEY alude al Batman que había empezado a realizar junto a Neal Adams, en principio con guiones de Miller. Y lo de JERJES es, como sabréis también, la secuela (precuela) de 300, que tendrá adaptación al cine en 2011 de la mano nuevamente de Zack Snyder (AMANECER DE LOS MUERTOS, 300, WATCHMEN).

Eso es todo de momento, permanezcan sintonizados. En breve volveremos con más cosas a ES MUY DE CÓMIC.

lunes, 27 de julio de 2009

NO VEAS 'WATCHMEN'

"Todo el mundo debería haber leído el cómic". Incluye aparición estelar de WATCHMEN 2, Rorschach, Alan Moore... y su serpiente-dios Glycon.

"Alex Tse era mi seudónimo... Yo soy el guionista de la película WATCHMEN. Y la escribí para que fuese una mierda. (...) La versión extendida será incluso peor. El montaje final tendrá cuatro horas cuarenta y siete minutos"
--"Alan Moore"

lunes, 23 de marzo de 2009

MI FAVORITO SE LLAMA RORSCHACH.

"Pero me equivocaba al imaginar que Watchmen estaba protagonizada por superhéroes. Bueno, hay uno, el Doctor Manhattan, pero el resto son seres demasiado humanos, gente que adoptó una mascara para ejercer de sheriffs en las turbulentas calles. Y entre ellos hay de todo. Místicos y fanáticos, matones y vividores, asesinos y filósofos, presuntos salvadores de la Humanidad e incendiarios apocalípticos. Les conocimos jóvenes y actualmente andan hechos polvo, conjurados después de muchos años porque acaban de cargase a El Comediante, que siempre fue cínico, depredador y amoral. Mi favorito se llama Roscharch. Es el más desgraciado de todos, un búho enmascarado, loco, hiperviolento, más solo que la una, convencido de que hay que purificar con sangre la corrupta ciudad."

--Carlos Boyero. Otro que tal.

jueves, 12 de marzo de 2009

ALL ALONG THE WATCHTOWER

Asunto: Watchmen
Fecha: 7 de marzo de 2009 13:58:16 GMT+01:00


Hola Pepo:

Anoche fuimos a ver Watchmen. Se me hizo un poco larga, la verdad. ¿Tú la has visto ya? ¿Qué te ha parecido? Como yo no he leído el cómic, la verdad es que el planteamiento me pareció muy bueno, pero claro, eso no es mérito de la película...

Te dejo, que me voy a comer a casa de mis padres.

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Asunto: Re: Watchmen
Fecha: 10 de marzo de 2009 02:09:18 GMT+01:00


Sí, la he visto y no me ha disgustado, me lo he pasado bien, vaya. Lo que no sé es si tú, que no has leído el tebep, te has enterado de todo, me da que algunas cosas quedaban confusas para el que no conozca la historia, pero no estoy seguro. Ya me dirás que tengo curiosidad.

pepo


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Asunto: Re: Watchmen
Fecha: 10 de marzo de 2009 21:33:35 GMT+01:00


Hola Pepo. Por fin en casa!

Respecto a lo que me preguntas, aunque no he leído el cómic, sí que había leído algún artículo, así que iba ya preparada para "entender" lo que iba a ver. Luis, sin embargo, no había leído nada y le pilló totalmente de nuevas. En cualquier caso, a los dos nos quedó todo bastante claro, no sé, no me pareció confuso. Hay algo que le reprocho a la peli y es que no subtitula los titulares de los periódicos y esas cosas, que aunque si sabes algo de inglés se entiende, puede hacer que te pierdas si no los llegas a leer, porque son la guía de los acontecimientos históricos y de algunas pautas de la historia de los vigilantes en concreto. Ésa es quizá la parte más difícil de pillar bien, porque es un poco rápida (no sé si la historia en el cómic empieza en los años 40 ó ya en los 80, o si hace como la película y nos cuenta todo lo anterior a través de flashbacks). Como en toda historia con muchos personajes al principio cuesta situar a cada uno en su contexto, pero vaya, no me pareció complicado. La historia en sí es inocentona, pero los matices de cada personaje son interesantísimos.
Ninguno de ellos te deja indiferente.

El personaje que más me ha gustado es el narrador, el de la gabardina (no recuerdo su nombre). El de la chica me parece demasiado brusco y plano (cuando, estando superenamorada del Dr Manhattan, coge la puerta y se va a liarse con el pardillo... con lo larga que es la película, la historia de estos dos me parece que se desarrolla demasiado rápido).

No sé, no se me ocurre nada más.

Te dejo, que voy a cenar algo...

Ciao!

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Asunto: Re: Watchmen
Fecha:10 de marzo de 2009 21:43:56 GMT+01:00


Se me acaba de ocurrir una idea sobre la marcha. Ahora viene una pregunta extraña: podría publicar estos comentarios tuyos sobre la peli en mi blog? Firmado por ti, etc. Si la idea no te hace gracia, no tienes nada más que decírmelo y meolvido de todo. Sin compromiso,por supuesto. Bueno, ya me dices algo cuando puedas

Gracias y perdona mi desfachatez.
pepo


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Asunto: Re: Watchmen
Fecha: 11 de marzo de 2009 09:11:44 GMT+01:00


Hola, Pepo. Pues no sé, no me importa... pero no me parece que lo que te he dicho sea un comentario "digno" sobre la película (no es más que un email escrito en dos minutos), lo que pasa es que me imagino que lo que quieres es precisamente eso, que sea algo espontáneo, ¿no? Quiero decir, que tampoco es que haya hecho un análisis completo de la peli... Si lo pones como lo que es (fragmentos de emails) entonces sí. Si lo pones simplemente firmado por mí, como si me hubiese puesto a escribir una reseña de la película, entonces no, porque no cumple los mínimos para ser decente ;-)

Besos
Deborah

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(Conversación por mail reproducida con permiso de Deborah. Deborah es amiga mía. La conversación tuvo lugar entre el jueves y el martes pasado. El permiso me lo dio el miércoles por la mañana. Deborah es profesora universitaria y tiene 35 años. Deborah no es aficionada a los tebeos, no ha leído WATCHMEN ni sigue ningún blog friki como este. Hola, Debo. Esto sí lo vas a leer así que muchas gracias por tu generosidad al dejarme publicar nuestra conversación y perdona de nuevo mi desfachatez. Besos)

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TOO MUCH CONFUSION. Y ahora sí, fin del capítulo WATCHMEN en este blog. Aunque, ya se sabe, nada termina nunca...



"Debe haber alguna forma de salir de aquí", le dijo el bromista al ladrón.
"Hay demasiada confusión, no encuentro consuelo. Los hombres de negocio se beben mi vino,
los labradores cavan mi tierra.
Ninguno de ellos a su estilo es consciente de lo que eso vale".

"No hay razón para ponerse nervioso", dijo amablemente el ladrón.
"Hay mucha gente entre nosotros que piensa que la vida no es sino una broma.
Pero tú y yo ya hemos pasado por eso, y este no es nuestro destino.
Así que no hablemos por hablar, se está haciendo tarde".

Durante todo el tiempo en la torre del vigía
los príncipes vigilaban el panorama
mientras todas las mujeres iban y venían.
Los sirvientes descalzos, también.

Fuera a lo lejos, un gato montés gruñía.

Dos jinetes se acercaban



y el viento empezó a aullar.



--Bob Dylan, ALL ALONG THE WATCHTOWER, 1967. Video: versión de Jimi Hendrix en directo en 1970, en la Isla de Wight

miércoles, 11 de marzo de 2009

ARGUMENTOS

Alvy está sacando las incoherencias a la película de Watchmen en comentarios (MAKE LOVE NOT WAR). Diálogos que le daban risa, inconsistencias tales como que el Comediante lleve antifaz en los setenta pero no antes, durante la guerra del Vietnam, etc. Ahora viene la parte "dura" de digerir. En efecto, el argumento de la película es sumamente ridículo a ratos. Y lo es porque el argumento del tebeo TAMBIÉN LO ERA. ¿Que no? Que sí. El argumento está calcado en la película, y también en su estructura. Por eso la peli se hace a veces farragosa, porque se mantiene la estructura "episódica" o por capítulos del tebeo, y eso en una peli de cine, no en una serie de TV, canta mucho. ¿Que el monólogo de Manhattan donde cita a Einstein da risa? (a mí no). Pues está calcado del tebeo. ¿Que es ridículo que Rorschach y Búho Nocturno adivinen a la primera quién es el Gran Conspirador simplemente entrando en un bar genérico "del hampa" y rompiendo dedos al primer matón genérico que encuentran? Pues era así en el tebeo, exactamente igual. ¿Que luego es ridículo también que Búho adivine la contraseña del ordenador a la tercera? En el tebeo lo hacía a la segunda.

Por supuesto, hay momentos donde Snyder aporta sus "cosillas" (básicamente, el gore y la ultraviolencia), pero el ARGUMENTO y las ESCENAS son asombrosamente fieles al tebeo, a veces demasiado fieles para su propio bien. Diálogos calcados. Voz en off de Rorschach, calcada del diario del tebeo. ¿Que se simplifican muchos detalles? Claro, es una película de dos horas y media, no hay más remedio. Hayter y Tse han tenido que hacer maravillas para simplificarlos sin que la cosa pierda sentido. Si la gente se toma en serio el argumento y los diálogos, es porque en el cómic iba a en serio.

¿Que por qué es todo tan kitsch en la peli? Porque el argumento del tebeo lo era. Lo que daba densidad y profundidad al tebeo no era el argumento, reciclado de mil y unas historias populares. Era el aparato formal, el diseño, las imágenes recurrentes, los patrones simétricos, la metaficción, la intertextualidad y las citas, etc. Eso es lo que aporta la densidad y las múltiples lecturas al tebeo. No el argumento. Como ese aparato formal es lo que no puede estar en una peli de dos horas y media, ni por duración ni por lenguaje (cuando adaptas una novela al cine también se "pierde" muchísimo por el camino), te queda el argumento desnudo. Y el argumento desnudo de Watchmen es SUPERKITSCH.

El nuevo final por cierto a mí me gusta más. Es más ágil y sencillo, simplifica mucho la resolución del argumento (algo muy importante para el final de una peli) y por tanto resulta más fácil de tragar por el espectador. E integra en la trama a Manhattan, sin añadir "por sorpresa" el pegote del calamar gigante, que dicho sea de paso creo que para un espectador "real" hubiera sido un menú demasiado difícil de digerir.

El 300 de Zack Snyder fue vista por bastantes más espectadores el primer fin de semana del estreno. ¿Casualidad? No lo creo. Sin ánimo de entrar ahora en comparaciones entre los tebeos, ni pretender afirmar que uno es "mejor" que el otro, comparación absurda, sí voy a ir al grano de la cuestión. Las historias de Miller, como argumento, siempre han sido más redondas y "universales" que las de Moore. He aquí otra verdad incómoda. Y la densidad de las historias de Miller no se logra en un plano exclusivamente formal-intelectual como hace Moore (nada que objetar, es un creador con su estilo propio, cada maestrillo su librillo), sino en un plano emocional y psicológico que además está estrechamente ligado al argumento y la estructura de sus historias. Los argumentos de Miller funcionan como metáforas psicológicas (crisis personales que llevan al cambio, "resurrección" posterior, redención, sacrificio por los demás, etc.), y tienen mucho más que ver con historias clásicas. Sí, las de la mitología griega y tal. Entre otras miles. Por eso historias como la de 300, despojadas del lenguaje formal del tebeo y llevadas al cine, funcionan mejor en el espectador no friki. Porque las historias de Miller, argumentalmente hablando, son más clásicas y universales.

Dicho todo esto, yo me lo pasé bastante bien con la peli de Watchmen, etc.

martes, 10 de marzo de 2009

MAKE LOVE NOT WAR.


Manuel Bartual ha tenido toda la gracia resumiendo sus impresiones sobre la película. A mí me ha gustado quitando determinadas cosas, entre ellas algunas de las que apunta Manolo. De todos modos, tuve la sensación de que la gente que no haya leído el tebeo -veinte veces como nosotros además- no va a entender ciertos detalles de la trama al estar contados de forma apresurada (dos horas y media dan para lo que dan). También me ha parecido que, una vez que todos los fanboys del tebeo la hayamos visto, se va a estrellar en taquilla. Es demasiado frikada para el "mundo real". Absence lo clavó: "WATCHMEN ES KITSCH" -tanto como el argumento del tebeo- "y WATCHMEN 2 SERÁ LA REHOSTIA".

FIRST WE TAKE MANHATTAN. Enlazo un youtube con el temazo que cierra el filme, muy apropiado teniendo en cuenta la guasa de Zack Snyder al pinchar antes el HALLELUJAH de Leonard Cohen durante la escena del "súper" polvo. First we take MANHATTAN, también de Cohen, suena en créditos finales y tanto por el título como por la letra, incluso por su año de grabación, 1987, tiene resonancias respecto a la historia de WATCHMEN. Música, maestro:

http://www.youtube.com/watch?v=tFBKV0zVXSE

Me sentenciaron a veinte años de aburrimiento.
Por intentar cambiar el sistema desde dentro.
Ahora vengo, vengo a recompensarlos.
Primero tomaremos Manhattan. Luego tomaremos Berlín.

Camino guiado por una señal del cielo.
Camino guiado por esta marca de nacimiento en mi piel.
Camino guiado por la belleza de nuestras armas.
Primero tomaremos Manhattan. Luego tomaremos Berlín.

Realmente me gusta vivir a tu lado, cariño.
Amo tu cuerpo, y tu espíritu, y tu ropa.
Pero, ¿puedes ver esa fila moviéndose en la estación?
Te dije, te dije, te dije que yo era uno de esos.

Me amaste como a un perdedor.
Pero ahora estás preocupada porque he ganado.
Sabes cómo detenerme.
Pero no tienes la disciplina para hacerlo.
Cuantas noches recé por ésto: dejar que mi trabajo comenzara.
Primero tomaremos Manhattan. Luego tomaremos Berlín.

No me gustan sus negocios de moda, señor.
Y no me gustan esas drogas que os mantienen delgados.
No me gusta lo que le ha sucedido a mi hermana.
Primero tomaremos Manhattan. Luego tomaremos Berlín.

lunes, 9 de marzo de 2009

GORDIAN KNOT.


En la charla en la Fnac el sábado, el público está entregado de antemano. Es impresionante comprobar cómo, después de 22 años de su publicación, WATCHMEN sigue fascinando y movilizando a la gente. Hay llenazo del fórum Fnac y eso basta para quitarme el mal humor que me habían metido en el aeropuerto a base de controles y autochecking. Es evidente que la mayoría de los presentes en la charla han leído el tebeo de Alan Moore y Dave Gibbons y muchos incluso ya han visto la película, solamente un día después del estreno. Yo no la he visto, así que me limito a hablar del cómic. De la película sí hablan los otros dos invitados, Manu González y Albert Fernández. Una cosa en la que parece que coincidimos todos los de la mesa -incluso yo que no la he visto, ja, ja- es que en la película, como no puede estar el aparato formal del tebeo, la cosa queda reducida al argumento, que es bastante kitsch. Eso es exactamente lo que espero del filme de Zack Snyder: una cosa muy kitsch que fascine y divierta. No tengo ni idea de si lo ha conseguido, aunque por supuesto terminaré viéndola. Al final de la charla hay un momento divertido con un concurso improvisado por los responsables de la Fnac (regalan varios ejemplares del cómic y del libro de Dave Gibbons, WATCHING THE WATCHMEN). Nosotros desde la mesa hacemos tres preguntas "frikis" (la mía sobre todo) sobre el cómic, y el público debe contestarlas. Las aciertan todas muy rápido, se saben el tebeo de memoria. ¿Cómo se llama la compañía de cerrajeros que sale en el tebeo?, pregunto yo. Un chico que está haciendo una tesis sobre WATCHMEN (lo juro) la contesta inmediatamente entre risas propias y del público.