lunes, 20 de septiembre de 2010

NOVELAS GRÁFICAS DE AYER Y DE HOY

Tebeosfera lleva tiempo mostrando ejemplos de "novelas gráficas" añejas, la mayoría de los sesenta. Por ejemplo, aquí, aquí y aquí. Santiago García ofrece en su libro sobre LA NOVELA GRÁFICA otros ejemplos más antiguos, igual que ayer mismo en su blog esta muestra de "novela gráfica" mexicana de 1983. Es evidente pues que lo de "novela gráfica" salió desde el cómic, lleva décadas rondando en el cómic, no ha venido desde un supuesto "ente externo". También lo usaron los autores cuando les interesó para ofrecer obras novedosas (Corben con BLOODSTAR, Eisner en CONTRATO CON DIOS, etc.), no sólo fueron iniciativas editoriales. La cuestión ahora es dilucidar qué diferencias hay entre, por ejemplo, una "novela gráfica" española con historietas femeninas de los sesenta, una "Marvel Graphic Novel" de 1982 como LA MUERTE DEL CAPITÁN MARVEL o X-MEN: DIOS AMA, EL HOMBRE MATA, y una novela gráfica tal como se les llama ahora, por ejemplo, la última de Daniel Clowes, WILSON (2010), que en su contraportada utiliza expresamente el término "Graphic novel". Exactamente, en un recuadro que a modo de broma parece indicar dónde clasificar el cómic en las librerías y que reza lo siguiente: "Graphic Novel - Humor - Comics".

Porque las diferencias parecen evidentes: ni una "novela gráfica" de Bruguera o de Toray en los 60 se parece en absoluto a una Marvel Graphic Novel, ni ésta se parece a MAUS o a WILSON. No hablo ahora del formato, que también es distinto en todos los casos (desde el cuadernillo de grapa al álbum tipo francobelga -las Marvel Graphics Novels imitaban deliberadamente el formato del álbum francobelga tradicional– pasando por el libro, el formato que más asociamos ahora a la novela gráfica), hablo de lo que podemos encontrarnos dentro, que también es muy distinto. Y lo es no sólo por la época, sino por las diferencias en la concepción y producción de esos cómics.

Sí, en efecto: el uso de los términos cambia con el tiempo, no es estable ni permanente sino convencional y mutable. Lo que ahora llamamos novela gráfica no es lo mismo que lo que se llamaba novela gráfica en, por ejemplo, la España de los 60, ni siquiera lo que Marvel llamaba "novela gráfica" en 1982. De hecho, no tiene nada que ver. Salvo en una cosa, claro: que todas ellas son cómics.

1960, España

1982, EEUU

2008, EEUU (portada de la edición española de Apa-Apa, 2009)

11 comentarios:

HAL dijo...

Creo que, a parte de ser cómics, hay una cosa que también se manifiesta en todos ellos, tal vez en mayor o menos medida según la época, y es que todos los cómics aquí mencionados tienen la voluntad de ser para "adultos", o de querer ser, de alejarse un poco del Sanbenito de cómics=infantil o simple...no?

Fran G. dijo...

De hecho recuerdo perfectamente cómo en estos tebeos de mi infancia lucían en su portada el famoso letrero "Novelas (o relatos, dependía del caso) Gráficas para Adultos". Pero del mismo modo aparecía esa leyenda también en las portadas de unos librillos pornográficos con formato de fotonovela. No es más que el empeño, que aún perdura, de alejar el comic de su aura de producto para niños. Complejos y nada más.

Pepo Pérez dijo...

Depende, HAL. En el caso de las "novelas gráficas" españolas de los 60, tengo entendido que la finalidad principal de usar la etiqueta era la de escapar a la censura específica sobre publicaciones infantiles.

En el caso de las Marvel Graphic Novels, nombrar una colección especial fuera de las series abiertas. Eran álbumes a la europea, mejor impresos y con mejor papel que los comic books normales, pero en la mayoría de ellas te encontrabas lo mismo que en la series convencionales, en muchos casos con personajes habituales Marvel. Una especie de números extra más lujosos, pensados para el mercado directo (solo se distribuían a librerías especializadas, no a quioscos y tiendas de comestibles). ¿Quién las leía? El público habitual de las librerías especializadas, claro. Hacia 1982 el público del comic book había crecido, ya no eran los niños de los 60 sino más bien jóvenes adultos, pero también los había de treinta y pocos (al menos a juzgar por algunas cartas que se publicaban en comic books de los primeros 80).

Ombligo sin fondo entraría dentro de lo que ahora se llama novela gráfica. Que, al menos en mi experiencia, leen adultos pero también jóvenes adultos. En Ombligo sin fondo no pone nada expresamente de "novela gráfica", pero yo creo que todos lo encajamos actualmente en ese "departamento", sobre todo viendo el aspecto del libro y el tocho de páginas...

Octavio B. (señor punch) dijo...

yo creo que hay dos debates como mínimo:
¿es un invento de la mercadotecnia? donde algunos se empecinan en que sí otros parece que demuestran que no, que la idea de "probar algo nuevo", que decían Los Planetas, rondó muchas cabezas de diferentes autores. Y tras ellos, claro que sí, la Industria. Pasa siempre.

Otro tema es discernir si con ese formato (que algunos niegan y señalan como inexistente apoyándose en las excepciones, aunque estas abunden pues los márgenes del concepto son muy libres), ver, digo, si bajo el epígrafe NG está creciendo un estilo. Si lo hay, desde luego no deriva de Kane o Corben, sino de Eisner y el alternativo ochentero y, sobre todo, de MAus (especialmente al selir en edición Integral, sus dos partes en un solo libro... o NG)

Va, y una tercera cuestión sería decidir si la NG es para adultos o si cabe lo infantil en su regazo. Estadísticamente, es, desde luego, un enfoque de cómic adulto.
Ninguno de estos temas debería provocar escozores entre lectores de cómic, pero sí, produce urticarias que parecen conducir a la soflama y el insulto.
Sin embargo yo creo que el debate está en el aire, y es interesante

Octavio B. (señor punch) dijo...

(por cierto, leer Diario de un álbum, o releerlo, sería un buen ejercicio para entender el fenómeno, y además es un tebeo excelente...)

Fran G. dijo...

Está claro que el publicitar algo dentro de un movimiento, en este caso la Novela Gráfica, favorece el colocarlo en el mercado. Se emplea así el término con motivos meramente económicos decididos por un Jefe de Ventas.

Como ya hemos dicho, utilizar el término "novela" prestigia el medio y ayuda a superar cierto sentimiento de inferioridad. En muchos casos me recuerda a los profesores universitarios que pasan clases y clases justificando su doctrina y dándole una pátina de respetabilidad científica.

Mucho más respetables me parecen los esfuerzos por parte de diferentes autores de encontrar un nuevo lenguaje, de abrir caminos dentro de un medio poco valorado. Ganas de experimentar por un lado y de narrar por otro.

De todos modos yo en este debate no dejo de acordarme de la clásica conversación con mi madre a la hora de cenar:

- Mmmmm... ¿Qué es, mamá?
- ¿Te gusta?
- Sí.
- Pues come y calla, ¿qué más da lo que sea?

Vale, es simplista y niega prestigio al medio reduciéndolo a meros "tebeos", con toda la carga despectiva que tiene el término. Pero evita un debate bizantino, casi estéril, sobre si son galgos o podencos, que lleva a mirarse en exceso el ombligo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Fran G., ¿y "libro"?¿utilizar el término "libro" "prestigia el medio y ayuda a superar cierto sentimiento de inferioridad?
Pues en USA they sy comic book, you know? (vamoh, que en UZA disen libro cómico)

Quiero decir qeu, de acuerdo, la intención pudo ser, en algún momento, la de la respetabilidad, pero al final los usos desgastan los significados y reconducen los "palabros" a nuevos terrenos: novela gráfica ya va teniendo poco que vver con lo "respetable" y más con la libertad creativa, sin preconcepto de respetabilidad (puedes ser muy libre, contar tus memorias porque así lo quieres, y hacer algo como , uf, Stitches, que no vale nada y es ng).

Fran G. dijo...

Oh, libro me parece perfecto. Es la palabra que yo siempre uso: "Voy a la librería", "Me he comprado un libro", "Estuve hablando con mi librero". Es una palabra definitoria y sin ambigüedades. Alguna gente se queda un tanto desconcertada, sin embargo, pero vamos, yo miro lo que tengo en la mano, lo que hay en mis entanterías... y yo juraría que es un libro.

Little Nemo's Kat dijo...

Me temo que el debate tiene que ver mucho más con el asunto del formato que con la cuestión terminológica. Como bien dices, Pepo, las palabras evolucionan, sus acepciones cambian y algunos de sus sentidos iniciales quedan obsoletos, al mismo tiempo que nacen otros nuevos. Me parece poco relevante (más allá de la cuestión puramente historiográfica) cuándo se uso la "etiqueta" de novela gráfica por primera vez; seguramente pretendía funcionar más como "slogan atractivo" que como fórmula de experimentación.

En la línea de lo que comentáis tú y Octavio, me interesa mucho más lo que está pasando hoy con la noción de novela gráfica y con ese cómic adulto, experimental y autoconclusivo que tenemos la suerte de estar leyendo en los últimos tiempos. Negar la evidencia de la "novela gráfica" como nuevo soporte o formato es cerril. Achacarle a ese formato oscuros intereses comerciales y demás culpas del sector, me parece simplista y un tanto decadente. De igual manera, intentar obviar el uso de un término que parece definitivamente arraigado y que (sobre todo) resulta útil en tanto en cuanto define y "concreta" una "nueva realidad", me parece poco práctico. La palabra "libro" es tan abarcadora como rentable (un hiperónimo estupendo y lleno de matices positivos), pero, por las mismas, nadie entra en un bar y pide que le sirvan un vaso de "líquido".

Fran G. dijo...

Pero sí pide en ese bar una cerveza, sea esta una Mahou de barril o una Grimbergen de abadía.

sad dijo...

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