"El transhumanismo es una herencia de la Ilustración, el posthumanismo lo es del Romanticismo. El uno es el aumento hasta la totalidad, el otro la disolución de lo humano en la totalidad. El ejemplo más socorrido es 2001, Una odisea del espacio: del hueso lanzado al espacio por el homínido, a la nave espacial en que se transforma, pero también a la disolución del astronauta en el esperma cósmico del infinito. Las visiones del futuro tecnológico se construyen en las deliberaciones científicas y en los imaginarios sociales. Y ambos están entremezclados".
Anoche en el concierto, Wilco abría con ASHES OF AMERICAN FLAGS, y nada más terminar la canción Jeff Tweedy, líder de la banda, pidió en inglés un momento de recuerdo en memoria de alguien, pero no oí bien el nombre... Sí entendí que era alguien conocido para los fans del grupo, puesto que hubo comentarios en la platea en respuesta a Tweedy. Cuando llegué a casa anoche me enteré, indagando en internet, que se trataba de Jay Bennett, ex componente de Wilco. Había muerto este domingo, mientras dormía, de causas aún desconocidas. Con 45 años.
Bennett era un talentoso multiinstrumetista y arreglista que, formando equipo creativo con Tweedy, contribuyó a forjar el sonido de Wilco en los primeros pasos de la escalada al éxito de la banda: BEING THERE (1996), SUMMERTEETH (1999) y YANKEE HOTEL FOXTROT (2002), disco este último que contenía una de las mejores canciones del grupo, precisamente la que anoche abría el concierto, la elegíaca ASHES OF AMERICAN FLAGS. El carácter demasiado perfeccionista y controlador de Bennett, sumado a las famosas migrañas de Tweedy, condujo al choque creativo. Durante la grabación de la que muchos consideran la cumbre del grupo, YANKEE HOTEL FOXTROT, las relaciones entre los dos músicos se deterioraron amargamente, como se mostró en el documental I AM TRYING TO BREAK YOUR HEART: A FILM ABOUT WILCO (Sam Jones, 2002), y Bennett terminó abandonando la banda. Posteriormente trabajaría con artistas como Sheryl Crow y publicaría cinco discos en solitario. Bennett, con pelo largo, aparece aquí abajo en el mencionado documental, junto a Tweedy:
Se da la "circunstancia añadida" de que hace poquísimo, el pasado 4 de mayo, Bennett había demandado a Tweedy por impago de royalties que había calculado provisionalmente en 50.000 dólares. Bennett había revelado en su blog poco antes de interponer la demanda que necesitaba una operación para un implante de cadera, debido a una caída mal curada de hacía años, un resbalón que le hizo caer del escenario durante un concierto en los noventa de Titanic Love Affair, su primera banda.
"Con suerte, para la mitad del verano seré un hombre nuevo (aunque biónico --"podemos reconstruirle"). Toda esta experiencia realmente me ha enseñado a mirar tanto hacia adentro como hacia fuera en busca de ayuda, y he aprendido cosas sobre mí mismo que yo pensaba que había resuelto completamente años atrás. La familia y los amigos me han ayudado a mantener la fe en un futuro que será, efectivamente, mucho más libre de preocupaciones que mi estado actual. Animo a todos a contarme historias de recuperación, ya que realmente ayudan... En conjunto, me encuentro 'en un buen lugar' en este momento; solamente estoy esperando hasta que pueda hacer que todo esto ocurra".
Como contaba también en su blog, desde hace un tiempo Bennett sufría dolores de cadera tan intensos que no podía ni sentarse al ordenador para componer. Había vendido un montón de objetos para conseguir dinero porque no podía costearse la operación de implante que necesitaba. Su seguro médico no la cubría por tratarse de una lesión preexistente a la firma del contrato.
ROMANTICISMO NEGRO. Si la odisea de Estela Plateada en la Trilogía de Galactus puede verse como una versión gnóstica del ángel caído por oponerse a Dios, igualmente y de forma más clara el "non serviam" que grita Estela Plateada contra el Dios destructor que es Galactus remite al mito de Prometeo, que también se rebeló contra los Dioses para ayudar a la humanidad. Un mito muy querido y explorado por el "romanticismo negro" del XIX, en particular por la idea de rebelión contra el poder y de resistencia moral contra el sufrimiento (más sobre el tema en el libro de José Luis Molinuevo MAGNÍFICA MISERIA. DIALÉCTICA DEL ROMANTICISMO).
"Sufrir males que cree la Esperanza sin fin; perdonar los agravios peores que la noche o la muerte: retar al Poder que se cree omnipotente"
IDA Y VUELTA HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ. Es ahí, en el romanticismo desaforado de Kirby, donde puede encontrarse el tronco común que le emparenta al otro gran romántico del cómic americano, Frank Miller, en parte un discípulo suyo. Volviendo al drama de ese moderno Prometeo que era Estela Plateada en su rebelión contra Dios, quería destacar ahora otra escena de aquella mítica Trilogía de Galactus de 1966 (diálogos de Stan Lee, argumento y dibujos de Jack Kirby, tintas de Joe Sinnott). Me refiero en concreto al viaje espaciotemporal hasta los confines del cosmos que protagonizaba la Antorcha Humana de la mano de El Vigilante, quien le guiaba hasta el hogar de Galactus para conseguir el arma definitiva que detendría el apocalipsis. Escaneo de una antigua edición española el viaje de la Antorcha mediante "distorsión espaciotemporal" a través de "telones dimensionales", "supercuerdas" de "no-vida" y "pórticos hacia el sub-espacio":
FIN DE TRAYECTO.
"He visto mundos... tan grandes... tan grandes... que no hay palabras...", dice la Antorcha Humana al regreso de su viaje alucinante (en la viñeta traducida hay errata; en el original americano decía "There aren´t words", no hay palabras, y no "there aren´t worlds", "no hay mundos"). "Somos como hormigas... sólo hormigas... ¡¡Hormigas!!"
"DIOS MÍO, ESTÁ LLENO DE ESTRELLAS". La frase, en contra de lo que solemos creer, no la pronunciaba el astronauta Dave Bowman (el actor Keir Dullea, arriba) en la película 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO (1968, Stanley Kubrick) sino en su secuela, 2010: ODISEA DOS (1984, Peter Hyams). Pero da igual porque nos sirve para ilustrar una escena parecida a la del viaje espaciotemporal de la Antorcha Humana hasta los confines del cosmos, la que protagonizaba Bowman/Dullea en el tercer acto del 2001 de Kubrick. Lo que son las cosas, y cómo las mismas ideas a veces parecen flotar en una época concreta de tal modo que varios creadores, cada uno por su cuenta, las plasman con arreglo a su propia visión: es muy difícil, por no decir imposible, que Kubrick se inspirara en Los 4 Fantásticos de 1966 por la sencilla razón de que 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO (guión de Arthur C. Clarke y Kubrick; basado en EL CENTINELA de Clarke, aunque en ese relato de 1951 no estaba el viaje espaciotemporal del astronauta) comenzó a rodarse en diciembre de 1965, prosiguió en 1966 y la mayoría de efectos especiales se terminaron en 1967. Pero aquí está el viaje alucinante del astronauta Bowman "hasta el infinito y más allá", con puerta de entrada en el famoso monolito, música de György Ligeti y efectos visuales "psicodélicos". Eran los sesenta:
TRAYECTO DE VUELTA E IDA. El círculo se cerraría en 1976, cuando Kirby dibujó para Marvel la adaptación oficial al cómic de 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO, y también una serie inspirada en la película:
Más páginas del 2001 de Kirby en el blog de Bruce, aquí y aquí