
Under the Skin, de Jonathan Glazer, igual es lo mejor que he visto en el cine en lo que va de año. ¿Explicaciones argumentales? ¿Quién las necesita, cuando lo que se te ofrecen son preguntas, no respuestas, y formuladas a través de una forma tan contundente y exquisita como la de este film? Cine-imagen, cine sensorial, vista, tacto, oído, sabor... Es difícil no hablar del film sin explicarlo, mucho menos sin destriparlo, y creo que hay que verlo como yo lo he visto: sin saber casi nada del mismo, y habiendo visto muy pocas imágenes antes. Tan solo apuntaré un par de cosas.
1) El paralelismo visual con las imágenes de Black Hole y el universo cárnico de Charles Burns solo lo establezco en la medida en que tanto al Jonathan Glazer de esta película como a Burns les preocupan temas parecidos: el cuerpo como habitáculo que nos hace precisamente humanos, para lo bueno y lo malo (la alienación, el deseo, la codicia, la empatía, lo sublime, lo abyecto). Aunque también se podría establecer otro paralelismo: el Glazer de Under the Skin como una suerte de «Bill Viola siniestro». Johansson, por cierto, está suprema en su papel.
2) Me he acordado una vez más de las palabras del viejo Crumb, dichas a Gary Groth en 1988: los hombres (y se refería a los tíos, al género masculino, no a la especie humana) como básicamente «unos violadores y saqueadores y asesinos». Ahí lo dejo.
(Las entrevistas a R. Crumb publicadas recientemente en castellano por Gallo Nero son una estupenda oportunidad para recuperar sus palabras, siempre nutritivas. El maestro nunca habla en balde)

