Acabo de ver el Noé de Darren Aronofsky. La única pega que le veo es que históricamente no es muy fiel, se toma demasiadas licencias respecto a los hechos.
Bueno, y que como pasa con las adaptaciones, ya se sabe, el libro es mejor que la película.
A mí la película, ya hablando en serio, me ha gustado bastante, en particular por determinadas cuestiones antropológicas expresadas de un modo bastante sutil: gestos, palabras breves, miradas. También está la envidia como semilla de la violencia mimética ("tomo cuanto quiero", "quiero ese arca y todo lo que hay dentro", "quiero una mujer, igual que mi hermano") y el tema, nada maniqueo, de que el mal anida dentro de cada uno, no está "fuera de la muralla". Eso por no hablar de la expresión de nuestra culpa actual por haber arruinado (y seguir arruinando) el Edén, abordada de manera oblicua a través de la culpa de superviviente de Noé. Ha tenido vista Aronofsky, me refiero en términos de relevancia contemporánea, al elegir esta historia para contar su versión justo ahora. El miedo al fin de los días es un tema ciertamente antiguo y universal, y no solo en el diluvio universal bíblico sino en todos los mitos de la Escatología religiosa. Y ese miedo al Fin, asociado especialmente a la crisis ecológica, no ha dejado de manifestarse en la ficción reciente desde los años setenta, seguramente la década en que se certificó el fin del sueño de progreso de la posguerra. En este sentido no me ha parecido casual que la ambientación del filme sea indeterminada: podría estar situado tanto en un pasado mítico, biblíco, como en un futuro fantástico más o lejano.
Me siguen gustando los ritmos visuales de Darren Aronofsky, su repetición de imágenes como mantras visuales acelerados (el pecado original-la manzana del conocimiento-la mano de Caín agarrando la piedra) y su estética al límite de lo hortera; me ha gustado incluso la secuencia del origen del mundo.
Pero lo mejor de todo es que A MI MADRE LE HA ENCANTADO.
(la película cuenta, como las grandes superproducciones de antaño, con una versión en cómic, si bien hay que destacar que en este caso el cómic fue anterior a la película: antes de encontrar financiación para realizarla, Aronofsky y su coguionista Ari Handel adaptaron el guión al cómic, contando con dibujos del canadiense Niko Henrichon. Se publicó originalmente en el mercado francés en 2011-2012; en España acaba de traducirla DeBolsillo. Solo después de hacer el cómic, infinitamente más barato de producir, Aronofsky consiguió los 130 millones de dólares para levantar la película)
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domingo, 20 de abril de 2014
quiero lo mismo que mi hermano
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Ari Handel,
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