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miércoles, 3 de agosto de 2011

MIS NIETOS

"-Roz: Originalmente, nosotros no presentamos demanda por la propiedad de los originales porque siempre asumimos que eran nuestros, y no pensamos que fuese necesario ir a los tribunales. Cuando vimos que no iba a ser fácil recuperarlos, implicamos a nuestro abogado. Es por eso por lo que estamos pagando un abogado.
-Jack: Además, si les mandas a un abogado, ellos te mandan ocho contra ti.
-Roz: Si podemos solucionar esto sin un juicio, bien. ¡Eso es lo que estamos intentando! Pero siguen dando evasivas. Y si les demandamos... ¿cómo sabemos siquiera que queda algo allí?
(...) -Jack: Todo se resume en este punto: sentimos que los originales son nuestros. Yo no les vendí mis dibujos, les vendí historias. Igual que a un autor le pertenece su manuscrito en las editoriales de libros, a un dibujante le pertenecen sus originales en las editoriales de material visual. (...) Pero esto es idealmente... porque no va a suceder. Son tipos duros. No les importa que esto me suceda a mí. Lo único que les concierne es hacer dinero. Por supuesto, eso es legítimo, pero cuando hay asuntos humanos implicados... los ejecutivos olvidan que hay esposas y familias implicadas. Olvidan que somos personas. Una corporación tiene que darse cuenta de que hay gente implicada. Incluso el jefe de una corporación es una persona. Tiene que ir al baño. Tiene que quitarse los pantalones por la noche. Se pone enfermo. (...) Lo peor es que, en lugar de trabajar en un espíritu de cooperación, en una atmósfera donde la gente quiera aportar sus mejores ideas para probarse a sí mismos, la corporación crea una atmósfera donde el creador se siente como una víctima. ¿Por qué el creador debería dar lo mejor de sí mismo en ese tipo de situación creada? No ve ninguna razón por la que debería cooperar. Por el contrario, hace lo opuesto, porque es un ser humano.

-Me doy cuenta de que todo esto ha sido un asunto de mucha tensión emocional para ambos. ¿De qué forma os ha afectado todo el asunto?

-Roz: Bien, tengo que contarte una cosa: nunca he tenido la tensión alta, y ahora la tengo, desde que todo esto empezó.
-Jack: Ha afectado nuestras vidas, y afectará nuestras vidas hasta el final. Tú estás más o menos feliz. Te ríes, vas al cine o a un restaurante, y te sientes bien. Haces tu rutina diaria, y tienes una familia feliz, como nosotros. De repente, recibes una llamada de un abogado. De repente, tienes un contratiempo. Y una nube oscurece tu vida. Siempre ha estado nublado en el campo del comic book.

(...) -Hay tantas páginas que te deben, ¿qué harías con ellas si realmente te las devuelven?

-Jack: Se las daría a mis nietos. Una vez le dije a Shooter que no me estaba robando a mí. Le estaba robando a mis nietos. Les quiero. Son chavales hermosos y si consigo que me devuelvan mis originales, serán para ellos.
-Roz: Hasta que Jack pueda dibujar y tenga la cabeza bien, se ganará la vida por nosotros, eso no me preocupa. Son los principios lo que importa.
-Jack: Si no podemos basarnos en principios... incluso en los negocios, tienes que tener principios para ganar prestigio.
-Roz: Jack es el hombre que hizo Marvel, así que ¿por qué no pueden mostrarle un poco de respeto al hombre?
-Jack: No hay gratitud. La gratitud no es su negocio".
Jack Kirby (1917-1994) y su mujer, Roz Kirby (1922-1998), entrevistados por Tom Heintjes en The Comics Journal nº 105 (febrero de 1986) a propósito del affaire con las páginas originales de Kirby que Marvel retuvo durante años. Sigue traducido aquí

domingo, 28 de junio de 2009

"¡DE AHORA EN ADELANTE, ESTELA PLATEADA LOS COMBATIRÁ CON SU MISMO SALVAJISMO!"

"Stan Lee estaba en su cúspide creativa, reforzada especialmente por su colaboración no sólo con Kirby sino también con Steve Ditko en Spiderman, y con un nuevo personaje mágico, el Dr. Extraño. El "Método Marvel" de crear primero un argumento, luego el dibujo y por último los diálogos permitía a Stan crear cientos de páginas de guión al mes, llenándolas con un diálogo tan colorido como cargado de personalidad. En ocasiones era incluso un tanto sofisticado, al menos para lo habitual en un comic-book. Iba dirigido a algo que quedaba justo por encima de los lectores, y a ellos les encantaba. (...) Stan lograba sacar lo mejor de cada persona, y ciertamente lo sacó de Kirby y Ditko, animándoles a que soltaran tanto su estilo como su imaginación. No hacía mucho tiempo que a Jack le habían soltado un sermón en DC por no ajustarse al "estilo de la casa". Ahora, el suyo era el "estilo de la casa". Jack era el hombre al que otros dibujantes trataban de imitar.

La producción de Kirby durante ese periodo fue absolutamente impresionante, no sólo por la cantidad sino por la cantidad de calidad. Según los datos de Marvel, entre 1962 y 1964 hubo 3.130 páginas interiores dibujadas por Kirby, acompañadas de 285 portadas... lo que más o menos equivale a un cómic por semana. A menudo, si había un cómic para el que no hacía las páginas interiores, se encargaba de la portada y así se definía el villano o al nuevo personaje que aparecía dentro.

Su valor para la compañía era inmenso; su compenetración no lo fue tanto. Más tarde dijo que había acorralado al jefe, Martin Goodman, en un pasillo y le había recordado cómo había tolerado los bajos sueldos cuando la compañía no podía permitirse otra cosa. Los salarios habían subido pero, para Kirby, no de forma proporcional a los beneficios. También le recordó a Goodman el antiguo acuerdo de pagar a Simon y Kirby el 25% de los beneficios de los cómics en los que apareciera el Capitán América [creado por Simon y Kirby en 1941] o cualquier otro personaje que hubieran creado. Jack no esperaba tanto de los nuevos títulos pero sí que esperaba algo.

Nunca sabremos qué fue lo que le prometió Goodman. Más tarde, Kirby diría que era algo grande, pero nunca lo puso por escrito. En aquella época, casi nada en la relación laboral de Kirby con Marvel constaba por escrito: ni siquiera la descripción de los derechos que tenía o a los que renunciaba respecto al material. A Jack no le gustaba nada aquello, pero no tenía alternativa.

Así que Jack agachó la cabeza y siguió trabajando. (...) Trabajaba siete días a la semana "encadenado a su mesa" (como él mismo diría), en un oscuro y apretado cubículo en el sótano de su casa que él llamaba "la Mazmorra". No había ventanas y, cuando se ensimismaba en una historia, por lo general perdía lo noción del tiempo. A veces Roz se despertaba a las siete de la mañana, veía que Jack no se había metido en la cama y le encontraba en la Mazmorra, acabando la sexta página en 24 horas. Otro dibujante cuyo trabajo alcanzara ese nivel de detalle habría tenido muchas dificultades para llegar, en el mejor de los casos, a las tres páginas al día.

Las largas horas de trabajo se fueron cobrando su precio, y en años posteriores Roz se estremecería visiblemente al recordar su miedo, muy real, a que Jack se matara trabajando... literalmente. Aun cuando tenía la gripe, insistía en arrastrarse hasta la mesa de trabajo para dibujar aunque fueran unas pocas viñetas.

Empezó a tener problemas con un ojo, algo que acabaría convirtiéndose en una preocupación constante. Pasarían años antes de que esos problemas afectaran a su dibujo, pero por entonces no lo sabía y le preocupaba mucho. Si no podía ver, no podái dibujar... y si no podía dibujar, no podía llevar a casa la importantísima nómina.

Nadie en Marvel sabía que su visión iba empeorando poco a poco. Un día se reunió con Stan para discutir una idea que se les había ocurrido: un título de "superespías" centrado en Nick Furia, el sargento del cómic bélico. Esta versión estaría ambientada en la actualidad y, para diferenciarlo del Furia antiguo, Stan sugirió ponerle al personaje un parche en el ojo.

Kirby se quedó atónito. Allí estaba él, tan preocupado por la pérdida de visión en un ojo, y un personaje al que consideraba su álter ego acababa de perder uno. Como diría él, la vida imitaba al arte que imitaba a la vida. Cada vez insistía más en pedir a Marvel algún tipo de seguridad económica a largo plazo, algún seguro de vida o incluso una pensión. "Ya lo discutiremos", le decían, pero nunca parecían demasiado dispuestos a discutirlo seriamente. Aun así, él seguía hablando de "intentar hacer de Marvel algo grande", con la inamovible convicción de que el éxito económico de la compañía acabaría redundando en el suyo propio.

"THE MAN FOR THE JOB". Kirby dibujando al nuevo Nick Furia, en STRANGE TALES #135 (agosto de 1965, por Stan Lee y Jack Kirby; tintas de Dick Ayers)

Los 4 Fantásticos seguía siendo la piedra angular de la línea Marvel, y pasó de tener historietas autoconclusivas a contar con relatos épicos que abarcaban varios números. Fue el cómic en el que irían apareciendo nuevos personjes, incluido el monomaníaco Dr. Muerte, la tribu sobrehumana conocida como Los Inhumanos y el personaje al que muchos consideran el primer superhéroe negro del cómic: Pantera Negra.

Y entonces llegó Estela Plateada.

A principios de 1966, en las páginas de Los 4 Fantásticos se narraba un arco argumental que muchos consideran la cúspide de la colaboración entre Lee y Kirby: la historia de Galactus, un ser todopoderoso llegado de otra galaxia que devoraba planetas, dejándolos sin vida tras su marcha.

Artículos posteriores afirmarían que todo había nacido de un "argumento" de cuatro palabras que Stan le había transmitido verbalmente a Jack: "Que luchen contra Dios". Pero cuesta creer que Galactus, que consumía vida en lugar de crearla, pudiera responder al concepto que tenía cualquiera de los dos sobre el Todopoderoso. Kirby tenía dos nociones en la cabeza. Una era la preocupación que había despertado en su mente la lectura de todas aquellas revistas científicas que postulaban que un día el hombre se encontraría con seres de otro planeta e intercambiarían tecnología. "¿Y si nos encontramos con seres que no quieren intercambiar tecnología?", se preguntaba. "¿Y si sólo quieren devorarnos?"

La otra noción tenía que ver con Marvel y rozaba la adivinación del futuro. En la sección de bolsa del periódico, Kirby había leído relatos de piratas corporativos que se hacían con pequeñas compañías, consumían todos sus activos y luego las abandonaban, dejando un cascarón vacío y sin vida. Goodman había recibido tentativas de absorción de la compañía, y eso ponía nervioso a Jack.

Aunque está considerada una obra maestra de los cómics de superhéroes, la "Trilogía de Galactus" (como se conocería más tarde) provocó una irritación considerable, al menos desde el punto de vista de Jack. A medida que iba dibujando la historia, decidió darle un heraldo a Galactus, alguien que anunciara su inminente llegada. Que sea Stan quien siga contándolo...

"Puede que fuera Jack quien ideara el nombre de Galactus, o puede que fuera yo. Probablemente yo quería llamarle Irving. Así que me enviaron los dibujos y yo estaba ansioso por empezar a escribir los diálogos. De pronto, mientras estaba hojeando las páginas, vi a un chalado montado en una tabla de surf que volaba por el aire y pensé: 'Jack, esta vez has ido demasiado lejos'".

El chalado sobre la tabla de surf era Estela Plateada. En la historia se volvía contra su amo, acudía en defensa de la Tierra... y éramos testigos del nacimiento de una superestrella de los cómics. (...) Estela se convirtió en un motivo de discusión especialmente doloroso entre Lee y Kirby. Aunque Jack consideraba que los anteriores héroes Marvel habían nacido básicamente de sus conceptos, al menos siempre había hablado de ellos con Stan antes de dibujar sus primeras aventuras. Pero la historia en la que aparecía por primera vez Estela Plateada había sido bosquejada e ilustrada antes de que Lee hubiera oído hablar siquiera del tipo metálico que surcaba las olas cósmicas a través de la galaxia.

Los dos hombres se volvieron muy posesivos con el personaje al que Stan en ocasiones se refería como su favorito. Uno o dos años más tarde, Jack estaba preparando el argumento de un número de Los 4 Fantásticos que cubriría buena parte de la historia anterior de Estela, cuando se enteró de algo que le afectó profundamente. Marvel iba a lanzar una serie regular con el personaje, titulada Estela Plateada, y Stan iba a hacerlo con otro dibujante, John Buscema. De hecho, el primer número, que ya iba camino de la imprenta, describía el origen que Stan había ideado para el Centinela de las Vías Espaciales, como él le llamaba.

A Jack nadie le había dicho nada de esto, pero el hallazgo acabó de inmediato con sus propios planes sobre el origen del personaje y la historia que había medio dibujado. Además, el origen de Lee era completamente opuesto a la imagen del héroe que tenía Jack. Jack veía a Estela Plateada como una criatura formada por energía pura, alguien que nunca había sido humano, lo que explicaba por qué había aparecido en el cómic protagonizado por Los 4 Fantásticos, preguntando a los terrícolas lo que significaban el amor, el odio y otros conceptos a los que era totalmente ajeno. En la historia de Stan, Estela Plateada había sido un hombre de otro planeta que sacrificaba su forma humana para salvar a la mujer a la que amaba. (...) Lo que le molestó especialmente a Kirby fue que no le dieran la oportunidad de negarse a trabajar en el nuevo cómic. Le habían robado su idea en todos los sentidos.

Para entonces su relación con Stan se había deteriorado en muchos sentidos. Marvel estaba en alza. Marvel era muy famosa. Buena parte de esa fama repercutió en favor de Stan, lo que era hasta cierto punto natural. Stan era el editor. Stan era el tipo que recibía a los reporteros en su oficina mientras Jack estaba en casa dibujando Nick Furia, Agente de S.H.I.E.L.D. Y Stan también concedía unas entrevistas mucho más interesantes que Jack. Stan era ingenioso, encantador... y citar sus frases era francamente fácil.

Lee siempre se declaró inocente ante las protestas de Jack por los artículos que señalaban a Stan como único creador de los personajes, incluido el Capitán América. Él no tenía control sobre lo que escribían los reporteros. Una vez, cuando el dominical del New York Herald Tribune publicó un completo artículo dedicado a Marvel, Stan se aseguró de que Jack fuera incluido en las entrevistas, pero no importó; el artículo que se publicó seguía pintando a Stan Lee como el genio creativo y a Jack Kirby como un bufón que sólo seguía sus dictados. Roz se enfadó tanto la mañana en que se publicó el artículo que despertó a Stan en su casa y le exigió que hiciera algo al respecto.

A medida que Marvel crecía y Stan estaba más ocupado, Jack fue ideando todos los argumentos para los cómics que hacían juntos. Concebía el número, lo dibujaba y escribía notas para Stan en los márgenes explicando qué demonios estaba ocurriendo. En ocasiones, los guiones de Stan eran simples reescrituras de lo que había escrito Jack. En aquellos casos, Jack se quejaba por no recibir ningún dinero ni reconocimiento por su contribución al guión.

Otras veces, Stan se desviaba enormemente de lo que había previsto Jack. Eso tampoco le gustaba demasiado. (...) Jack se enfadaba especialmente cuando Stan hacía avanzar la primera parte de una historia en una dirección completamente diferente a la prevista: no sólo le hacía sentir que su trabajo se veía afectado, sino que también significaba que tenía que redibujar la segunda mitad (sin paga, por supuesto) para hacer que todo fuera coherente.

Quejas similares causaron la marcha de otros dibujantes, incluidos Steve Ditko y Wally Wood. Los dos aceptaron nuevos trabajos en los que Jack jamás se habría sentido cómodo... ni suficientemente remunerado. Los Kirby, con cuatro hijos y un flujo constante de crisis económicas, seguían dependiendo de lo que pagaba Marvel para sobrevivir. (...) Jack empezó a jugar sobre seguro. Creó historias más simples para las cuales, esperaba, Stan podría escribir diálogos sin que eso significara que Kirby tuviera que redibujarlas. También evitó sugerir nuevos personajes con potencial de desarrollo independiente o, en palabras de Roz, "se acabaron los Estelas Plateadas hasta que le trataran mejor". Aquello suponía una agonía para un creador como Jack, pero lo hizo. O, al menos, lo intentó. Cuando se le ocurría una nueva idea la apuntaba en un trozo de papel que, por lo general, luego perdía. Una vez, cuando se descuidó con un puro, causó un pequeño incendio en su zona de trabajo y perdió más de cincuenta conceptos o, como diría Roz, "todo un día de trabajo de Kirby". Sin embargo, algunos nuevos personajes sobrevivieron. Algunos lo hicieron incluso hasta convertirse en dibujos de presentación a todo color. La idea de Jack era acumular un buen montón de nuevos conceptos para poder vendérselos a... Bueno, ésa era la parte que todavía no tenía clara. No parecía haber ningún cliente potencial.

A medida que esa mejora en las condiciones se volvía cada vez más improbable, las relaciones de Jack con Martin Goodman también se fueron deteriorando. Goodman seguía vendiendo cómics que alcanzaban cifras récord y explotaba cada vez más las licencias de sus personajes. Los argumentos y diseños de Jack aparecían en programas de televisión, sus dibujos se convertían en juguetes... y él no veía ni un solo centavo de todo ello; sólo algún ocasional aumento de uno o dos dólares por página. Y seguía sin tener nada a lo que poder agarrarse si por algún motivo se vía incapacitado para dibujar.

El "devorador de mundos" llega al Edificio Baxter. LOS 4 FANTÁSTICOS nº 48, marzo de 1966

(...) Entonces llegó el día en que Martin Goodman vendió su compañía. Perfect Film y Chemical Corporation adquirieron su imperio de publicaciones por un precio que Kirby describió como "menos de lo que valía sólo el Hombre Hormiga". Jack señalaría esa supuesta cantidad como prueba definitiva de que Goodman era un hombre sin visión: "Jamás pude conseguir de él lo que realmente me merecía porque él jamás tuvo una noción clara de lo que valía su compañía".

La venta se ejecutó con una precisión y velocidad casi quirúrgicas: un día, sólo era un rumor. Al día siguiente, ya se había hecho realidad. El único impedimento había sido Stan Lee.

Los nuevos propietarios no sabían nada de Jack Kirby, pero habían leído suficientes artículos en las revistas para saber que Stan Lee era el genio creativo tras el éxito de Marvel. No estaban dispuestos a comprar la compañía si él no estaba en el paquete. Como Jordan Raphael y Tom Spurgeon escribirían en su libro, Stan Lee and the rise and fall of the american comic-book, "Goodman animó a Lee a firmar un contrato de tres años para poder cerrar el trato. Lee lo hizo por lealtad, recibiendo a cambio un aumento sobre su sueldo base y una promesa de Goodman: 'me encargaré de que tú y Joanie [la mujer de Stan] jamás necesitéis nada mientras viváis'" (si uno cree a Raphael y Spurgeon, esa promesa cayó muy rápidamente en el olvido).

El abogado de Kirby contactó con los nuevos propietarios para decilres que Marvel tenía dos genios creativos. La respuesta fue algo parecido a "no sea estúpido. Stan lo creó todo y los dibujantes sólo dibujaban lo que él les ordenaba". Según recordaba Roz, el abogado sostenía haber hablado incluso con un alto ejecutivo de Perfect Film que creía que Stan también dibujaba todos los cómics.

Visto con la perspectiva del tiempo, Jack reconocería más tarde que aquello significó el fin de su trabajo para Marvel. Sin embargo, en su momento no lo aceptó. Siguió presionando, buscando una mejora en sus condiciones, o al menos la renovación de su último contrato con Goodman, que ya había expirado. Quería un poco más de dinero, una mínima seguridad económica a largo plazo para él y su familia y el reconocimiento oficial de su categoría como co-creador. Ya había oído bastante lo de "Stan lo hace todo".

En la industria del comic-book de los ochenta en adelante, esas condiciones laborales serían lo habitual, incluso entre los recién llegados. Dibujantes que citaban a Kirby como su principal influencia se harían millonarios dibujando cómics que él había contribuido a dar a luz. Pero en 1968, era algo totalmente fuera de lugar. Jack no sólo recibió negativa tras negativa, sino que tuvo que soportar algún sermón, como si fuera un niño que no conociera su lugar en el mundo. La compañía, le dijeron, tenía que llevar el negocio así, cualquier otro escenario económico habría significado la bancarrota en menos de una semana.

Kirby no se creyó esa historia ni por un instante. De hecho, creía firmemente lo contrario: el negocio, le decía a todo el mundo, tendría que cambiar o esa actitud acabaría destruyéndolo. Sólo temía que no cambiara a tiempo para que él recibiera lo que merecía.

Entonces los colegas ejecutivos de Perfect Film dejaron de hablar con él y con su abogado. Goodman, que se había quedado para dirigir la compañía para sus nuevos propietarios, tampoco le hablaba. La única persona con la que podía hablar era Stan, que no hacía más que decirle: "Yo no tengo nada que ver con eso". Y Stan estaba muy ocupado intentando encontrar su lugar ante el nuevo panorama.

Chocar con todas aquellas paredes de ladrillos llevó a Jack a distraerse...y de allí al sur de California. A principios de 1969, los Kirby se mudaron al oeste. El principal motivo fue el asma de su hija Lisa, que necesitaba vivir en un clima más seco. Pero Jack tenía otro motivo para arrastrar su maltrecha mesa de dibujo a través de medio país (...). Kirby esperaba que al estar más cerca de Hollywood podría acceder al mundo del cine. No tenía pensado nada en concreto, pero tenía la sensación de que los chicos que habían crecido viendo sus dibujos pronto serían lo bastante mayores como para dirigir los estudios. Tal vez uno pensaría: "Eh, contratemos a aquel tipo que dibujó aquel cómic que me gustó tanto". Como mínimo, valía la pena intentarlo. Las películas parecían el siguiente paso lógico para su creatividad y, además, a algún sitio tenía que ir.

Pronto encontró una posible vía de escape. O tal vez fue la vía la que le siguió desde Nueva York.

Carmine Infantino era un dibujante muy respetado y también un viejo amigo de Jack. Él y su hermano habían llegado incluso a trabajar en el estudio Simon-Kirby. Desde entonces, se había convertido en uno de los dibujantes más importantes de DC, en particular por su trabajo con el veloz Flash.

DC también había sido vendida, en este caso a una compañía llamada Kinney National Services. Al final acabaría convirtiéndose en Time Warner, pero en el 69 DC Comics contaba con unos nuevos propietarios corporativos que no estaban muy satisfechos con su nueva adquisición. Habían comprado lo que creían era la compañía puntera en el sector de los comic-books y ahora Marvel parecía haber usurpado ese título en algunos aspectos.

Era necesario realizar una profunda reestructuración de la compañía, lo que significaba una nueva directiva. Infantino formaba esa nueva directiva. Naturalmente, cuando eres quien está al mando y la competencia te está aplastando, quieres quitarle alguna pieza vital. Así que, en un viaje a Los Ángeles, Infantino se reunió con Kirby e intentó llevarle a su bando.

Kirby preguntó por los dos editores en jefe de DC, Jack Schiff y Mort Weisinger. Schiff aún seguía enfadado por todo el jaleo de Sky Masters. La antipatía de Weisinger se remontaba a los días en que Simon y Kirby ese habían negado a seguir las consignas editoriales que él les había dado. De hecho, una de las primeras adquisiciones de Infantino había sido un extraño y nuevo cómic titulado Brother Power the Geek, una creación de Joe Simon. Weisinger había montado en cólera en la oficina, consiguiendo que lo cancelaran en el segundo número [varios testigos, entre ellos Infantino, contaron que Weisinger odiaba la subcultura hippie, y el tebeo precisamente la retrataba de manera muy amable].

Infantino le explicó que pronto se iba a llevar a cabo una reestructuración completa de la compañía. De hecho, Schiff se había retirado dos años atrás y Weisinger pronto seguiría sus pasos.

Kirby le explicó que había oído hablar de una especie de "acuerdo" entre Marvel y DC para no robarse talentos, en especial al propio Jack. Un acuerdo, según tenía entendido, causado por el hecho de que Independent News (es decir, DC) distribuía los productos Marvel.

Aquello no suponía ningún problema para Infantino. Las dos compañías ya no seguían los mismos parámetros. Entre las posesiones de Perfect Films se incluía una distribuidora de revistas, y ahora que poseían Marvel, habían dejado que el contrato con Independent caducara.

Aquel giro de los acontecimientos entusiasmó a Kirby, aunque seguía con ciertas dudas... aún no estaba preparado para renunciar por completo a Marvel. "Tómate tu tiempo", le dijo Infantino. La puerta estaba abierta.

Jack trabajó algo más con Marvel y peleó algo más con Stan. Hubo más artículos que rememoraban cómo Stan había creado en solitario todos los superhéroes Marvel. Hubo más páginas que había que redibujar porque Stan había decidido que quería algo diferente a lo que había dibujado Jack. Stan creía que Jack cada vez era más torpe con sus argumentos. Jack pensaba que Stan era cada vez más torpe con sus diálogos.

Hubo otros motivos de tensión, como una bronca relacionada con el cómic de Estela Plateada que Stan había hecho sin Jack. El cómic no se vendía muy bien y Stan encargó a Kirby que creara un número que lo hiciera avanzar en una nueva dirección. Aquello volvió a encender su enfado por la forma en que le habían arrebatado al personaje de su seno creativo.

Según la teoría de Stan, Estela Plateada no funcionaba como protagonista de una serie porque era demasiado pacífico. Tenía que ser más poderoso y agresivo, le dijo supuestamente Lee a Jack. Y tenían pensado rebautizarle como "el Salvaje Estela Plateada".

Para Kirby, aquello era la antítesis absoluta de su perspectiva del personaje, pero no vio motivo para no darle a Stan lo que pedía. En la historia que dibujó, Estela, hasta entonces un ser imperturbablemente pacífico imbuido de un gran amor por la humanidad, juraba dar a conocer el mundo su poder y luchar contra ellos en sus propios términos. Algunos meses más tarde, cuando se anunció que Kirby se iba a unir a la competencia, algunos lectores que no eran conscientes de las batallas tras las viñetas que habían librado Stan y Jack, se preguntaron si Estela no habría hablado en realidad con la voz de Jack Kirby, aunque fuera a través de un diálogo de Stan Lee.

Durante todo aquel tiempo, Kirby había trabajado sin contrato. Su antiguo contrato con Goodman, que se limitaba a citar una cierta cantidad de trabajo a cambio de una cierta cantidad de dinero, había expirado, y todos en la nueva Marvel estaban demasiado ocupados para hacerle uno nuevo.

Por fin, en la primera semana de 1970, Kirby encontró un nuevo contrato en su buzón: los nuevos propietarios tenían nuevos abogados, y los nuevos abogados tenían nuevas exigencias. Aunque las condiciones bajo el mandato de Goodman no habían sido buenas, éstas eran peores: no había aumento, no había reconocimiento, no había ningún tipo de seguridad. Marvel podía hacer casi cualquier cosa que quisiera con él, incluso despedirle cuando les apeteciera. Si firmaba, jamás podría demandarles por nada de lo que hubieran hecho en el pasado... o por lo que le hicieran en el futuro.

Había otras claúsulas problemáticas, cada una más onerosa que la anterior, hasta el punto de que firmar aquel contrato resultaba meramente inconcebible. Jack no podía hacerse eso a sí mismo ni a su familia. Recurrió a su abogado, pero Perfect Film/Marvel seguía negándose a hablar con él.

Entonces, un abogado o un ejecutivo de Perfect Film llamó directamente a Jack. Así es como explicó Kirby la escena en 1970: el interlocutor le preguntó cuándo recibirían el contrato firmado. Kirby le dijo que había que hacer ciertos cambios. El interlocutor le dijo que no habría cambios, o lo tomaba o lo dejaba. O firmaba o se largaba.

Jack protestó: era demasiado importante para la compañía como para que le trataran así. El interlocutor le dijo que estaba loco: Stan Lee lo había creado todo en Marvel y podían recurrir a cualquier idiota para dibujar las brillantes ideas de Stan. Al menos, así es como Jack recuerda la conversación.

Kirby le colgó el teléfono, llamó a Infantino y cambió de compañía".

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Mark Evanier, extractos de su libro KIRBY, EL REY DE LOS CÓMICS, edición española (traducción de Óscar Estefanía). La edición de Rossell por cierto es impresionante, a la altura de un libro repleto de tremendas ilustraciones (artes finales para portadas y páginas interiores de tebeos, bocetos, viñetas, dibujos coloreados a mano, collages, páginas dominicales como la restaurada por Ferran Delgado para SKY MASTERS, página 102 del libro, etc.), todas ellas reproducidas a "tamaño Kirby", o sea, colosales. Muchas de ellas inéditas o difícilmente localizables ahora.

Las viñetas que ilustran este post proceden en su mayoría de SILVER SURFER #18, septiembre de 1970, por Stan Lee y Jack Kirby; tintas de Herb Trimpe (los diálogos, recordemos, los escribía Lee, no Kirby). También hay tres viñetas con la primera aparición de Estela Plateada y de Galactus en FANTASTIC FOUR #48 (marzo de 1966), por Stan Lee y Jack Kirby; tintas de Joe Sinnott. Finalmente, está la portada para STRANGE TALES #135, un cómic de Stan Lee y Jack Kirby con tintas de portada de Frank Giacoia; también la portada de John Buscema con tintas de Joe Sinnott para la primera serie de SILVER SURFER (#1, agosto de 1968, con guiones de Stan Lee) y la portada para la efímera serie DC BROTHER POWER THE GEEK (nº 1, octubre de 1968), por Joe Simon y Al Bare.

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Más en este blog:

-Sobre Kirby y su conflicto con Marvel en 1986: artículo y extractos de una entrevista de Tom Heintjes a Jack Kirby y Roz Kirby, traducida aquí

-Sobre la Trilogía de Galatus: VIDAS BREVES

-Junot Díaz habla sobre Kirby

Más sobre Kirby:

-Muestras del material gráfico que contiene el libro de Evanier, en Entrecomics

-Artículo sobre Kirby en el ABCD, por Santiago García: KIRBY NUESTRO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

-Repaso a la carrera de Kirby en Con C de Arte: 90 AÑOS DE KIRBY

domingo, 7 de junio de 2009

"TENEMOS UNA SOLA PÁGINA ORIGINAL DE AQUELLA ÉPOCA. UN FAN LA COMPRÓ Y NOS LA REGALÓ EN UNA CONVENCIÓN"

Jack: Bien, me pidieron que expresara públicamente lo que pensaba. Nunca le pedí a nadie que me ayudase... es un viejo hábito que tengo. Simplemente hago lo que tengo que hacer. También pensé que podría ser relevante para los demás tipos que vinieron con la idea, para que pudieran protegerse a sí mismos, y así no se tomarían el asunto tan a la ligera. Pero por lo que a mí respecta, puede que tenga que luchar el resto de mi vida, hasta donde sé. Cualquiera con un poco de honestidad, sinceridad, gratitud y conocimiento de causa puede ver la iniquidad de lo que se está haciendo.

-De modo que piensas que hay alguna ventaja en que gente de peso de la industria -gente como Garry Trudeau y Frank Miller, por ejemplo- se hayan involucrado en la petición, porque ellos pueden agitar la opinión pública, ayudar a que la gente vea esa iniquidad.

Jack: Sí, ellos captan la mirada de más gente.

Roz: Y recientemente Marvel se ha ofrecido voluntariamente a corresponder a nuestro abogado sin necesidad de dar codazos.

-¿Es eso cierto?

Jack: Sí, realmente hemos conseguido algún movimiento desde Marvel.

-¿Eso fue antes de la mesa redonda de San Diego, donde Jim Shooter [editor en jefe de Marvel desde 1978 a 1987, foto de la derecha] habló en defensa de Marvel?

Jack: Después. Era injusto que estuviera presente Shooter, porque estaba intentando asustar a los participantes en la mesa redonda. Los conferenciantes eran Gary Groth, Frank Miller, Alan Moore y Marv Wolfman. Shooter tenía el derecho de estar allí, por supuesto, porque él también tiene su punto de vista. Pero, aún así, sentí que hubo algunos momentos en que las respuestas de Shooter implicaban amenazas. La mesa redonda fue muy sincera en las respuestas y los puntos de vista.

Agosto de 1985, mesa redonda en la Convención de San Diego sobre el caso de los originales de Kirby en poder de Marvel, pincha para ampliar las fotos. De izquierda a derecha: Frank Miller, Will Eisner, Gary Groth, Jack Kirby y Burne Hogarth. Abajo, Alan Moore junto a Kirby en la misma convención

-¿Te refieres a cierto tipo de amenaza económica contra gente como Miller, que ha hecho mucho dinero en Marvel?

Jack: Esa es la única razón de que la gente esté siendo suave en este asunto. Quieren trabajar, y no les culpo. Tienen esposas, familias, y la compañía es la que tiene el dinero. La compañía exige lealtad absoluta, y exigen el derecho de hacer todo lo que quieran hacer. No me pueden negar el derecho a demandarles si firmo su acuerdo. O si ayudo a alguien más.

-Tengo noticias de que ha habido más cartas desde Marvel.

Roz: Nuestro abogado recibió una carta de ellos hace unas semanas, y les contestó, y ahora está esperando más cartas de ellos. Al menos no es un asunto muerto ahora mismo. Hay pequeños movimientos.

-¿Lo atribuyes a algo?

Roz: Creo que tiene mucho que ver con vosotros, chicos, con vuestros artículos en el Journal. De otro modo, ellos nos hubieran ignorado completamente.


(...) Roz: Vimos a Shooter en Chicago en el 84, y estuvo muy amigable, y dijo, "Jack, ¿cuándo vas a volver a trabajar para Marvel?" Entonces dijo que estaban preparando una política para poder devolver los originales a Jack. Dijo "No te preocupes, todo va a salir bien". Después de volver a casa, no supimos nada de él durante meses y empezamos a llamarle constantemente, y nos decía "Bien, tienen que conseguir a alguien aquí abajo, y eso lleva tiempo". (...) Entonces, finalmente, empezaron a devolver páginas a otros autores. Dije, "genial, está sucediendo". Me imaginé que habíamos conseguido la carta de libertad, cuando recibimos esta... Bien, tú has visto la carta de libertad. Le dije a Shooter: "Jack no puede firmar esto. Todos los demás han recibido un formulario más simple. Ya basta de todo esto". Él dijo que no. Que o firmaba o que no tendría nada, en pocas palabras. "Fírmalo u olvídate de todo".

(...) Roz: Cuando Jack recibió la carta, estaba sentado como para firmarla, y empecé a leerla. Le dije a Jack, "¿Tú te has leído todas estas cláusulas?" Dije, "Dios, si firmas esto, pueden venir luego a nuestra casa y llevarse los originales que nos están devolviendo". O si alguien quería demandarles, Jack no podría ayudarle. "No puedes hacer esto, no puedes firmar... Es ridículo." De modo que le dije a Jack, "Vamos a pensarlo". Mientras tanto, le envié una copia de la carta a nuestro abogado, Steve, para que la estudiara. Lo hizo y nos dijo "Mira, Jack, tú eres el que tienes que tomar la decisión". Durante tres días Jack no pudo dormir. Finalmente dijo, "Roz, no puedo firmar". Llamé a Steve y dije "Jack no va a firmar", y Steve dijo "Bien. Ahora ya os respeto más".


-Me imagino que no hablasteis con Marvel de cosas como gratitud, moralidad o ética.

Jack: No, eso es inútil.

Roz: Eso le entraba por un oído a Shooter y le salía por el otro.

Jack: Shooter es arrogante, como todos los ejecutivos. Todos son arrogantes.

"SI PODEMOS SOLUCIONAR ESTO SIN IR A JUICIO, BIEN".

(...) Roz: Nuestro abogado ha estado intentando que devuelvan los originales a Jack desde hace años. Él dijo que nunca había visto una organización como Marvel, que no le correspondía con otro abogado, una organización que ni siquiera tenía la cortesía de responder a sus cartas. (...) Ha estado mandando más cartas desde entonces, pero muchas de ellas no obtenían respuesta.

-¿Habéis pedido los originales sólo durante estos dos o tres años?

Roz: Qué va, se los hemos pedido durante mucho tiempo, mucho antes de que Steve se implicara. Empezamos a ver a gente vendiendo originales de Jack en las convenciones, así que decidimos luchar por los originales.


- Parece razonable. Todo el mundo parece tener algún original de Jack. ¿Por qué no tiene Jack ninguno? ¿Pero pediste que te lo devolvieran tiempo atrás, durante los 60?

Jack: Sí. Constantemente. Los originales siempre eran material vendible. Los ejecutivos de la compañía lo sabían. Tenían decenas de miles en su almacén. No iban a dejar que nadie de fuera pudiera llevárselos o robarlos sin ningún tipo de seguridad o de remuneración. Por entonces supuse que probablemente volvería a ver muy pocos originales míos. "Sustraidos" o "robados" eran palabras con un amplio significado, especialmente si los culpables no podían ser identificados.

Roz: Jack siempre pidió sus páginas, pero los editores decían que su política no lo permitía.

-¿Lo pidió una sola vez?

Roz: No, pero cada vez que lo hacía, recibía una negativa. Más tarde las razones para negarse a devolverlos se hicieron más claras. Los originales empezaron a aparecer a la venta entre los comerciantes, en todas las convenciones del país. Fue entonces cuando empezamos a presionar con más fuerza, pero sin ningún éxito. (...) La cosa es que ellos no saben si los originales les pertenecen, y nosotros sí sabemos que nos pertenecen. Pero ellos reclaman tener alguna parte en ellos. La reclaman arbitrariamente. (...) Originalmente, nosotros no presentamos demanda por la propiedad de los originales porque siempre asumimos que eran nuestros, y no pensamos que fuese necesario ir a los tribunales. Cuando vimos que no iba a ser fácil recuperarlos, implicamos a nuestro abogado. Es por eso por lo que estamos pagando un abogado.

Jack: Además, si les mandas a un abogado, ellos te mandan ocho contra ti.

Roz: si podemos solucionar esto sin un juicio, bien. ¡Eso es lo que estamos intentando! Pero siguen dando evasivas. Y si les demandamos... ¿cómo sabemos siquiera que queda algo allí?

(...) Jack: Todo se resume en este punto: sentimos que los originales son nuestros. Yo no les vendí mis dibujos, les vendí historias. Igual que a un autor le pertenece su manuscrito en las editoriales de libros, a un dibujante le pertenecen sus originales en las editoriales de material visual. (...) Pero esto es idealmente... porque no va a suceder. Son tipos duros. No les importa que esto me suceda a mí. Lo único que les concierne es hacer dinero. Por supuesto, eso es legítimo, pero cuando hay asuntos humanos implicados... los ejecutivos olvidan que hay esposas y familias implicadas. Olvidan que somos personas. Una corporación tiene que darse cuenta de que hay gente implicada. Incluso el jefe de una corporación es una persona. Tiene que ir al baño. Tiene que quitarse los pantalones por la noche. Se pone enfermo. (...) Lo peor es que, en lugar de trabajar en un espíritu de cooperación, en una atmóstfera donde la gente quiera aportar sus mejores ideas para probarse a sí mismos, la corporación crea una atmósfera donde el creador se siente como una víctima. ¿Por qué el creador debería dar lo mejor de sí mismo en ese tipo de situación creada? No ve ninguna razón por la que debería cooperar. Por el contrario, hace lo opuesto, porque es un ser humano.

-Me doy cuenta de que todo esto ha sido un asunto de mucha tensión emocional para ambos. ¿De qué forma os ha afectado todo el asunto?

Roz: Bien, tengo que contarte una cosa: nunca he tenido la tensión alta, y ahora la tengo, desde que todo esto empezó.

Jack: Ha afectado nuestras vidas, y afectará nuestras vidas hasta el final. Tú estás más o menos feliz. Te ríes, vas al cine o a un restaurante, y te sientes bien. Haces tu rutina diaria, y tienes una familia feliz, como nosotros. De repente, recibes una llamada de un abogado. De repente, tienes un contratiempo. Y una nube oscurece tu vida. Siempre ha estado nublado en el campo del comic book.


-Yo diría que este asunto en particular es más que un nubarrón.

Jack: Es un disgusto. Un continuo disgusto. Y puede ser tan malo como una nube tormentosa. Es tan irritante que probablemente me perseguirá hasta que me muera. Ahí están, haciendo millones en Marvel, explotando constantemente el material que hice, a pesar de que ellos reivindican que lo hizo Stan Lee. Pero lo hice yo. Y la actitud que prevalece es tan... mugrienta. Hay un verdadero... lo voy a llamar desprecio, porque solo puedo hablar en términos humanos. Dibujé lo mejor que pude, y escribí lo mejor que supe, e hice dinero con la firma. No sé nada de abogados, ni de copyrights ni de negocios. Pero sé que lo hice lo mejor que pude.


"TENEMOS UNA SOLA PÁGINA DE JACK DE AQUELLA ÉPOCA. UN FAN LA COMPRÓ Y NOS LA REGALÓ EN UNA CONVENCIÓN".

(...)-Durante tu segunda estancia en Marvel en la segunda mitad de los 70, ¿te devolvieron tus originales?

Jack: Sí. John Verpoorten estaba de manager de producción por entonces. Era un tipo razonable, y se preocupó de que los originales fueran devueltos.

-En contraposición a eso, ¿tienes algo de tus originales en Marvel desde los primeros 60 hasta que te marchaste a DC en 1971?

Jack: No tengo ninguno.

-¿Ni una sola página?

Roz: Tenemos una sola página que alguien nos había comprado en una convención y nos la dio.

Jack: Correcto, fue un regalo de un fan. Le gustaba mi trabajo, y, como un cumplido ambiguo, aprecié el regalo.

-¿Cuál era tu reacción cuando veías tus originales a la venta en las convenciones, o cuando la gente te pedía que firmaras las páginas originales que habían comprado?


Roz: Él no hacía eso. Salvo una vez, cuando dos niños pequeños vinieron a pedirle a Jack que se los firmara. Le miré, él me miró, y entonces les firmó.

Jack: Si es un niño pequeño o una niña pequeña, ¿qué vas a hacer? Me doy cuenta de que alguien les había enviado o algo, pero no voy a rechazar a un niño. Ellos no tienen la culpa de nada.

Roz: Sabemos que los chavales no tienen nada que ver con los originales robados.


-Cuando los veías a la venta en las mesas de los comerciantes, ¿te limitabas a apretar los dientes y marcharte?

Jack: Es que los escondían de nosotros. Pero si algún otro iba y preguntaba por una página de Kirby, podía conseguirla fácilmente.

-Hay tantas páginas que te deben, ¿qué harías con ellas si realmente te las devuelven?

Jack: Se las daría a mis nietos. Una vez le dije a Shooter que no me estaba robando a mí. Le estaba robando a mis nietos. Les quiero. Son hermosos chavales y si consigo que me devuelvan mis originales, serán para ellos.

Roz: Hasta que Jack pueda dibujar y tenga la cabeza bien, se ganará la vida por nosotros, eso no me preocupa. Son los principios lo que importa.

Jack: Si no podemos basarnos en principios... incluso en los negocios, tienes que tener principios para ganar prestigio.

Roz: Jack es el hombre que hizo Marvel, así que ¿por qué no pueden mostrarle un poco de respeto al hombre?

Jack: No hay gratitud. La gratitud no es su negocio.

-Si Marvel tiene un cambio de postura y deciden devolverte los originales mañana, sin ataduras legales, ¿qué harías con todos los originales que se han perdido?

Roz: Bien, si eso sucede, uno de los encargos de nuestro abogado es sacar eso a la luz.

Jack: Fueron 15 años de trabajo muy duro y no es correcto, por el bien de la compañía, tratar deliberadamente a un tipo de esta forma... Frank Miller ha defendido al pequeño. Frank Miller, creo, será respetado por la compañía. Él vale más para la compañía que Jim Shooter, que no tiene nada que ofrecer a la compañía salvo lealtad. Frank es respetado por la compañía, pero también tiene respeto por sí mismo y por su trabajo. Y por lo que pude notar en el público [en la Convención de San Diego] también le respetan.
No estoy en contra de Marvel. Marvel es sólo una compañía para mí, y creo que podría ser una buena compañía, como DC. DC es una buena compañía. Pero por hacer un movimiento mezquino, ha perdido el respeto de la gente. Te lo diré francamente... me pueden machacar. Me pueden reducir a picadillo, si quieren. Pero ¿qué estarían mostrando a los demás tipos, si me hacen eso a mí? ¿Qué van a sacar de los demás?


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"SOY UN TIPO QUE NUNCA LE HA DADO PROBLEMAS A NADIE". Los extractos anteriores pertenecen a una entrevista a Jack Kirby y su mujer, Roz Kirby, que apareció originalmente publicada en The Comics Journal nº 105 (febrero de 1986). El entrevistador, Tom Heintjes, aparece en negrita. He traducido parte de la entrevista tal como aparece recogida en el libro THE COMICS JOURNAL LIBRARY VOL. 1: JACK KIRBY (2002), donde fue titulada con otra de las frases que pronunció Kirby en la misma entrevista: "Soy un tipo que nunca le ha dado problemas a nadie".

Todas las páginas que ilustran esta entrada están en manos de particulares. Algunas de ellas están a la venta y pueden comprarse, por supuesto a precios astronómicos. No tengo ni idea de si todas o algunas de estas páginas fueron devueltas a Kirby y vendidas luego legalmente por el matrimonio o por sus herederos, o si por el contrario algunas forman parte de las páginas que fueron "extraviadas" en los almacenes de Marvel y nunca devueltas a Kirby.


Recapitulemos para entender todo el asunto. En 1985, un año antes de esta entrevista, había estallado el affaire con los originales de Kirby en posesión de Marvel desde los años sesenta, tras descubrirse que muchos de ellos habían sido "perdidos" y se estaban vendiendo (ilegalmente, por supuesto) en las convenciones. Como contaba el propio Kirby, los había reclamado repetidas veces sin éxito y finalmente tuvo que acudir a un abogado. Por entonces Marvel empezó a devolver páginas dibujadas a sus autores previa firma de un breve formulario como Recibí, pero en el caso de Kirby el "formulario" a firmar era un contrato auténticamente leonino de 4 páginas (el contrato fue publicado también por The Comics Journal y puede leerse íntegro aquí) que le obligaba a renunciar a toda reclamación posterior contra Marvel, tanto sobre cualquier otro material original como sobre derechos de autor por los personajes que Kirby había creado o co-creado trabajando para Marvel. No sólo eso, el contrato exigía a Kirby reconocer a Marvel como propietario exclusivo de los derechos de autor "en todo el mundo" sobre sus propios originales, no le permitía hacer copias o reproducciones de sus páginas y, en definitiva, si firmaba tenía que renunciar a cualquier demanda posterior contra Marvel. Ni siquiera podría ayudar o asistir a terceros en posibles reclamaciones contra la compañía. Todo esto a cambio de que la compañía le devolviera 88 originales.


La revista norteamericana The Comics Journal, publicada por la pequeña editorial dirigida por Gary Groth, Fantagraphics, presionó publicando artículos para airear el caso, incluyendo un largo texto de Frank Miller titulado GOD SAVE THE KING que fue publicado en 1986 en el mismo número de la revista en que apareció la entrevista que he traducido parcialmente aquí. En su extenso artículo, Miller, que había iniciado su carrera profesional a finales de los 70 y se había dado a conocer precisamente trabajando para Marvel (posteriormente volvería a trabajar con la compañía en ocasiones puntuales), elogiaba la larga carrera de Kirby y le reivindicaba por su "contribución única" a la historia del cómic americano, para concluir diciendo expresamente que, como autor que debía tanto en su profesión y carrera al trabajo de Kirby, se sentía "profundamente avergonzado" por el trato dispensado por Marvel, un trato que le "enfermaba y enfurecía". En la última frase de su artículo, Miller pedía directamente a Marvel que cesara aquella "persecución indecente".

[Actualización: un párrafo que copia Bruce en comentarios de aquel artículo de Miller, a propósito del "acuerdo" que Marvel le ofrecía firmar a Kirby a cambio de devolverle algunas de sus páginas:

"En un acuerdo que no se ha presentado a ningún otro artista de Marvel, de Kirby se espera que, con su firma, se declare a sí mismo menos que un artista, quizás, incluso menos que un ser humano. Kirby debe renunciar a cualquier contribución que haya hecho a Marvel Comics, más allá de dibujar las imágenes de las páginas en cuestión. Kirby debe garantizar que nunca se describirá a sí mismo como algo más que un par de manos cualificadas, contratadas por Marvel. Kirby está obligado a no declarar, de ninguna manera, que fuese algo parecido a una fuerza creativa, más allá de las peculiaridades de su estilo de dibujo. No voy a seguir. Estoy demasiado enfadado después de leerlo. Tendríamos que llamar a aquel archivista de nuevo, esta vez para listar el número de insultos que Marvel Comics espera que Jack Kirby se trague.

A cambio de firmar esta cosa, Marvel ofrece devolver a Kirby unas tremendas 88 páginas de las aproximadamente 10.000 que produjo mientras trabajó con ellos".
(Frank Miller, en THE COMICS JOURNAL #105, febrero de 1986) ]

Paralelamente a esto, The Comics Journal había estado preparando una petición colectiva de profesionales para exigir a Marvel que le devolviera sus originales lo antes posible sin ponerle condiciones; la carta ya firmada se publicó algunos meses después en la revista, en el nº 110, agosto de 1986. La petición colectiva decía expresamente que privar a Kirby "de su propiedad y de una porción de su carrera" suponía una violación de la ética personal y profesional, y que se oponía a las prácticas correctas y aceptadas en la profesión editorial. 186 profesionales de la industria norteamericana (autores, editores y periodistas relacionados con el cómic, también algunos dibujantes de animación), entre ellos Neal Adams, Peter Bagge, Robert Crumb, Daniel Clowes, Harlan Ellison, Steve Englehart, Burne Hogarth, Gil Kane, Alan Moore, los hermanos Hernandez, Gil Kane, Marv Wolfman, Steve Rude, David Mazzucchelli, Heidi MacDonald, Frank Miller y muchos otros firmaron la carta colectiva (hubo además cartas individuales con redacción propia como la de Will Eisner, arriba a la izquierda, clic para ampliar) para que Marvel devolviera las páginas a Kirby.

LA CASA SIN VERGÜENZA, atículo de Gary Groth publicado en el mismo nº de The Comics Journal, #105, febrero 1986
KIRBY Y GOLIATH: LA LUCHA POR LOS ORIGINALES DE JACK KIRBY PARA MARVEL, artículo de Michael Dean recapitulando el caso de principio a fin, y reimpreso en THE COMICS JOURNAL LIBRARY VOL. 1: JACK KIRBY (2002)
Resumen detallado del caso en la Wikipedia
Actualización
Bruce recoge en su blog declaraciones de Kirby, Miller, Gil Kane, Don Heck, Stan Lee y Mark Evanier

Kirby, aquí abajo en las fotos, no obtuvo finalmente las páginas hasta 1987, el mismo año en que se jubiló. Después de largas negociaciones, los abogados de ambas partes llegaron a un acuerdo cuyos detalles no se hicieron públicos. A Kirby le fueron devueltas finalmente unas 1.900 páginas, tan sólo una parte del total aproximado, entre 8.000 y 10.000 páginas que fueron almacenadas por Marvel durante toda la década de los 60 hasta 1971. Una compañía que entonces seguía -y aún sigue en la actualidad- explotando comercialmente los personajes que Kirby había creado en solitario o junto a Stan Lee. Jim Shooter, editor en jefe de Marvel desde 1978, fue despedido por la compañía en 1987. Ese mismo año Marvel, cansada de la mala publicidad que le trajo el caso, devolvió sus originales a otro autor que había trabajado para la compañía, Neal Adams, ya sin pedirle siquiera que firmara el formulario breve. Siete años más tarde, Kirby falleció de un fallo cardíaco. Tenía 76 años.