lunes, 18 de julio de 2011

EL TALENTO.

Voy por la página 87 y no ha pasado "nada". Dime que luego pasa algo, joder. Porque no se me quita la sensación de falta de vida, de que no sabe bien de qué está hablando, de que conoce poco del mundo de la danza, de que casi todo son tópicos. Me pregunto por qué ha dedicado semejante tocho de novela gráfica (206 páginas) a la danza, si ahí no se le ha perdido nada. Es la sensación. Es más, ¿por qué cuando la profesora del teatro le dice a Polina que tiene el talento pero no sabe qué hacer con él, me ha parecido que estaba hablando de sí mismo?

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(páginas más adelante)

Vaya, por fin ha pasado algo. Polina, la bailarina con talento, visita el teatro ruso después de varios años en Europa occidental. La escena con su ex, muy bien. Veremos ahora.

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El final. Bueno. Bien, pero lo esperable. No surprises.

Hay otra cosa significativa. Cuando de repente los chicos se presentan como "rusos" a los bailarines experimentales, en la primera mitad de esta novela (gráfica) de formación, POLINA (Diábolo), he pensado que era una trola, que se estaban quedando con ellos. Y de repente, caigo en la cuenta de que Polina, su maestro y todos sus amigos SON RUSOS. Pero no, no lo son. Conozco algo Rusia, y no he visto aquí nada del carácter de los rusos. Es algo sutil, del "aire" que tienen los personajes. Pero para mí estos chicos con franceses, de ninguna manera rusos. Los rusos no se comportan así. Volvemos al mismo problema. El de hablar, en clave realista además –esto no es fábula, no es alegoría–, de cosas que uno no conoce realmente, que no pertenecen a tu mundo.


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Bastien Vivès lo tiene sin duda, de sobra. El talento, claro. También es muy joven, como Polina. Vivés sabe contar las cosas, y sabe hacerlo con formas convincentes, modernas. Explica poco y deja espacio al lector, grandes elipsis, estupendas; procura que los personajes hablen con sus acciones, no soltando discursos. Intenta que los personajes vivan en la página, poco a poco, y a través de esa vida, vayan cambiando y creciendo. Su capacidad para dibujar, de nuevo fabulosa –qué figuras, qué movimiento, qué valentía para dibujar como dibuja aquí–, pero también unas inmensas ganas de contar el mundo entero en cómics. Espero seguir leyendo a Vivès durante muchos años, demostrando el talento que sin duda tiene. Y que haga muchas obras maestras. Esta vez, creo, no ha podido ser. Seguro que lo consigue pronto. En cuanto descubra qué hacer con él.

8 comentarios:

lokodatar dijo...

Vaya por delante que me ha gustado, me ha hecho bailar en algunas escenas, y eso que la danza no me gusta lo más mínimo.
Este tio es una maquina, pero eso si, el principio y el final son psssss.
Me quedo con la expresividad de sus miradas y gestos sutiles.
Pero bueno, que el comentario era para darte la re-bienvenida, y para decir que coincido en lo de los rusos, que salvo tal vez un poco el profe, ni son rusos ni ná.
Aún así una maquina el tio.

Pepo Pérez dijo...

Gracias, Loko, lo mismo digo, un saludo. Sí, el tío es un máquina, estoy contigo. Ahora sólo tiene que vivir un poco más para concretar EL tema (el suyo propio, su tema personal), es que muy joven.

Pero yo, como tú, creo que merece la pena leerse este cómic, este novelón (gráfico).

TEBEOBIEN dijo...

amigos, creo que vosotros mismos dais la respuesta que sobrevuela el post. es un máquina, punto. como tiene esa facilidad para dibujar, se pone con lo que le salga del cipote. encima es joven, tiene tiempo, y apoyo editorial. es tan sencillo como 'oh, me ha molado esto'. y es que la danza es muy estética. quiero decir, para él es un ejercicio de vacile plástico.
y por supuesto, ya llegará su momento. por amor de dios, es un crío!

Octavio B. (señor punch) dijo...

yo lo leí ayer también, y pasé por las mismas fases. Reconozco que durante mucho ni me cuenta nada ni me da más que tópicos, y reconozco también que al final consigue emocionarme. ¿Cómo leches lo puede hacer si me tiro docenas de páginas torciendo el ceño -lo de los rusos, joé, lo has clavado, qué...qué mal, qué innecesario, qué largo y qué falso-
Pues con ese talentón narrador, con esa historia a base de elipsis, silencios, esa expresividad con un dibujo tan marca de la casa ya, y lo recoñozco, el toque al final, cuando el viejo profe se quita las gafas, es brutal, y de puro cómic, ¿no? símbolo y realidad, grafismo para expresar ideas...
Vivés sabe ser sensible, dibuja como cristorey, narra de vicio, pero... aquí algo le ha superado también.
Para mí no es su mejor obra, en fin, pero sí algo inesperadamente emocionante (inesperado porque eso, no me lo imaginaba, que me hiciese temblar 200 páginas más tarde) y talentoso a su pesar, o pese a sus fallos

Pepo Pérez dijo...

Sin duda, Octavio, el momento "de dibujo" en que se quita las gafas es lo mejor del libro.

iggyagentesbelicos dijo...

Perdonad que me meta, pero me parece que narrativamente es una obra maestra. Y durante toda la obra están presentes los temas, que van siendo enfocados desde todos los puntos de vista, desde toda la madurez de los personajes, desde todas las circunstancias de sus extrañas vidas. La vida de Polina es una búsqueda, y un autor como Bastien se cuida mucho de darle a Polina y al lector ninguna pista. No compensations. Private investigations.

Es cierto, son más franceses que rusos. La obra es tremendamente introspectiva. Habla de esos mundos en los que el éxito, relativo, no lleva a ningún sitio más que al principio. Como el cómic.

Tiene mucha chicha. Saludos.

David Sánchez-Tembleque dijo...

En mi opinión, escribir un guión no es una cosa nada fácil, y Vives es un excelentísimo dibujante, pero no sigue ninguna de las reglas clásicas del guión cinematográfico ni literario, o más bien se las pasa por el forro.

Esto puede ser una cosa positiva a veces, como en el caso de 'El gusto del cloro' o 'en sus ojos', pero abusar de ello, y con esto me refiero a los finales totalmente anticlimáticos, no exagerar nunca la acción lo que hace la historia más realista pero menos interesante, la falta absoluta de cliff hangings al final de cada capítulo y un largo etcétera, hacen que las historias acaben por resentirse, y lo que al principio llama la atención, acabe por terminar oliendo.

Polina es una historia bonita, pero creo que algún guionista de calidad debería de haberle hecho un lavado a la historia, centrándose en los puntos claves y quitando mucha paja, que hay bastante.

Saludos!!

Tembleque

Pepo Pérez dijo...

Gracias por los últimos comentarios, iggyagentesbelicos y David.