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miércoles, 6 de mayo de 2020

marcianos entre nosotros


Imagínate que justo el sábado antes de que empezara todo esto te has enrollado, borrachera mediante, con alguien a quien acabas de conocer. Y que despiertas en su cama después de dormir la mona, por la tarde. La tajada fue tan gorda que no recordáis nada. Poco a poco, desde el balcón descubres que ocurre algo raro.
—¿No hay más gente en la calle a esta hora, aunque sea domingo?… ¿Ha pasado algo o han dicho algo?
Sigo escribiendo cosas sobre arte y confinamiento, en esta ocasión desde mi colaboración para el PANZINE de Borja Crespo y Ricardo Mena, sigue aquí

miércoles, 1 de enero de 2020

el vecino, del cómic a la pantalla


El periodista y gestor cultural Héctor Márquez me ha pedido que cuente cómo ha llegado a realizarse la adaptación audiovisual para la plataforma Netflix de El vecino, la serie de cómic que realizo desde hace quince años junto con el guionista madrileño Santiago García (Premio Nacional del Cómic 2015 junto con el dibujante Javier Olivares por Las meninas). De modo que siguen unos párrafos en los que intento poner en orden mis recuerdos sobre esta historia.
Desde que Santiago García y yo publicamos el primer álbum de la serie El vecino (Astiberri Ediciones, 2004) se habían intentado cinco o seis proyectos de adaptación audiovisual, algo que nunca buscamos de manera intencionada. Como Santiago y yo solemos decir, nosotros hacemos libros, cómics, no cine o televisión. Si estos últimos llegan, bienvenidos sean, pero nunca fue un objetivo expreso. El primero de esos proyectos audiovisuales data de finales de 2004, es decir, el año del primer tomo de El vecino, cuando dos productores madrileños nos contactaron; más tarde les seguirían otros. Supongo que los interesados veían un material adecuado, en ideas y personajes, para adaptarlo a lenguaje audiovisual —siempre se pensaron para imagen real, no para animación— porque El vecino era, al menos en el primer libro, una comedia de situación que, sin embargo, atravesaba sus momentos melancólicos en una historia que aplicaba una mirada costumbrista y cotidiana al mundo habitualmente extraordinario del superhéroe. Sí, El vecino tenía un superhéroe dentro, un  desastroso “héroe por accidente” que habitaba un barrio de una gran ciudad sin nombre pero inequívocamente española. Sus “hazañas” como superhéroe, no obstante, quedaban siempre fuera de la vista del espectador puesto que el foco de la historia recaía en el mundo ordinario, su entorno de vecinos y compañeros de trabajo, jóvenes adultos de vidas aún precarias que intentan abrirse paso, así que incluso por ese lado era una adaptación para la pantalla que no requería un gran presupuesto de efectos especiales. Sin embargo, por una u otra razón Santiago y yo no llegamos a firmar nada, una veces porque el proyecto no nos convencía; otras, porque no llegaba a cristalizar. Casi todas aquellas propuestas estaban pensadas para largometraje de cine; por entonces la producción de series no estaba tan desarrollada como hoy ni las grandes plataformas televisivas se habían expandido internacionalmente gracias a internet y los smartphones ytablets de esta década que ahora termina. Total, que ninguno de aquellos proyectos se llegó a desarrollar y, con los años, terminamos olvidando el asunto.
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El texto que me pidieron para el blog del centro cultural La Térmica Málaga, sobre la adaptación audiovisual de El vecino que se acaba de estrenar internacionalmente en la plataforma Netflix, sigue aquí

(un abrazo vecinal para todo el equipo de producción)


viernes, 27 de diciembre de 2019

(el) origen

Hoy a las 19:00 presentaremos en Málaga (Librería Luces) El vecino. Origen (2019, Astiberri), un tomo que recopila los tres primeros volúmenes de la serie de cómic que venimos haciendo Santiago García y servidor desde hace quince años, y que incluye un prólogo de Nacho Vigalondo, otro texto de nuestro primer editor y el primero que creyó en este proyecto, Fernando Tarancón, más abundantes extras comentados por Santiago & me. Me acompañarán y presentarán esta tarde mis queridos Ricardo León y Gaspar Rabadán, jóvenes artistas con los que he compartido años de carrera durante esta década en la Facultad de Bellas Artes de Málaga. No os lo(s) perdáis: con ellos las risas (con fundamento) están garantizadas.

Aprovecho para agradecer las numerosas muestras de cariño de estos últimos meses, y recordad que en unos pocos días, el 31 de diciembre, se estrena la adaptación audiovisual de El vecino que ha producido Zeta Audiovisual para Netflix, con los primeros episodios dirigidos por Nacho Vigalondo; protagonizan Clara Lago, Quim Gutiérrez, Adrián Pino y Catalina Sopelana.

Tráiler oficial

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El vecino. Historias (2019, Astiberri), el tomo que recopila las historias breves del universo vecinal que hicimos para revistas como El Manglar o NSLM, acompañado de nuevas historietas inéditas, más un prólogo de Manuel Bartual y abundantes extras, sigue a la venta en todas las librerías de España. También hablaremos de ello esta tarde en Luces.

(un abrazo vecinal y navideño desde aquí para Santiago, que vuelve a vivir en Estados Unidos)

martes, 19 de julio de 2011

MÉTETE LA PORRA POR DONDE TE...


Santiago García ha dedicado en las últimas semanas una serie de posts a los supervillanos que me han disparado la imaginación y la curiosidad, y me han hecho darle vueltas a algunas ideas. El último post de la serie, dedicado a NÉMESIS, también me ha hecho interesarme lo suficiente en el tebeo en cuestión como para leerlo. NÉMESIS es una miniserie de 4 comic books publicada en 2010 por el sello Icon de Marvel, que permite conservar a los creadores los derechos de autor (en España la publicará Panini este otoño). Está escrita por Mark Millar, dibujada por Steve McNiven y coloreada por Dave McCaig.

Digo que me ha interesado lo suficiente como para leerlo porque yo hace tiempo que había perdido el interés por el trabajo de Millar, a pesar de los habituales elogios de alguien cuya opinión tengo en alta estima, el visionario Nacho Vigalondo. Quien por cierto y como muchos de vosotros ya sabéis, está preparando una adaptación al cine de SUPERCROOKS, otro cómic de Millar dibujado en este caso por Leinil Francis Yu, inédito todavía pero en fase de realización. Otro cómic que va sobre, sí, supervillanos, concretamente sobre un grupo de supervillanos que, huyendo del excesivo número de superhéroes por habitante de Estados Unidos, deciden venir a España para dar un gran golpe. A lo que iba. Millar (Mark) dejó de interesarme exactamente desde su trabajo para Marvel en THE ULTIMATES, que en mi opinión no sólo era aburridísimo, el mayor pecado para un tebeo de superhéroes, sino que revelaba un cinismo en las ideas y argumentos de Millar para explotar con sensacionalismo el título, y afianzar su estrellato en el comic book, que me resultaba exasperante.

NÉMESIS ES UNA CIFRA,
dice Santiago en su post, con
razón. Una de las mejores ideas de NÉMESIS, un supervillano a la altura de los tiempos que corren, es decir, alguien sanguinariamente amoral cuya misión es causar el mayor mal posible sin motivos personales, es justamente ésa. Su carácter abstracto como personaje o, si se prefiere, metafísico. Esto le eleva por encima de su materialidad concreta y le convierte en una idea, una entidad, un "agente del caos", un poco como lo era el Joker de THE DARK KNIGHT (la película de Chris Nolan); no por casualidad la primera publicidad de NÉMESIS llevaba el lema "¿Qué hubiera pasado si Batman fuese el Joker?". O como el Anton Chigurh de NO ES PAÍS PARA VIEJOS, la novela y la película (Bardem en esta última, en efecto). Sólo que aquí, a diferencia de la película de Nolan, el juego de valores morales está ingeniosamente subvertido, y hay un inequívoco placer –con esa absoluta amoralidad que sólo la ficción permite– en el mal que despliega Némesis, en su facilidad para atacar a los intocables y poderosos, en su inhumana capacidad para masacrar a ciudadanos corrientes pero, especialmente, a policías y otros representantes de la autoridad establecida. Es la crisis, estúpido, la crisis.


(cuidado, que vienen curvas, también conocidas como **SPOILERS**)

A pesar de que en el tebeo te cuenten otra cosa al principio, más adelante se revelará el auténtico "origen" de Némesis, que le devuelve al enigma absoluto que era al comienzo. Se trata de un enorme acierto de Millar. En realidad, casi podríamos ver el calvario del policía protagonista y su familia como el que atravesaba la familia del abogado de EL CABO DEL MIEDO, versión Scorsese, sólo que dentro de un tebeo de superhéroes (supervillanos, ejem). Y a Némesis, como aquel mal "metafísico" (un Dios negro, o más bien su enviado en la Tierra, un anticristo) que encarnaba Robert De Niro en la película de Scorsese, un auténtico ángel vengador. Purificación familiar, previa expiación de culpas ("secretos y mentiras") a lo bestia. Bueno, a lo bestia-bestia. Estamos hablando de un guión de Millar.


Y luego, por supuesto, está el superior del villano. Si Némesis es un anticristo, su superior sería un Dios negro de los negocios. Los dioses caminan entre nosotros, parece decirnos este tebeo, porque su poder absoluto les permite ser dioses. Pero son de carne y hueso, y desde luego materialistas. Y desde ese materialismo absoluto hacen el mal, por supuesto. Viva el mal, viva el capital. Y porque, como decía Santiago, todo es un juego para ellos. O, como dicen en un artículo que no tiene nada que ver con esto (o sí),

We are nothing to them

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Entre las viñetas de NÉMESIS hay muchas elipsis marca Millar. La planificación no es el típico y cansino estilo storyboard, aunque pueda parecerlo en un primer vistazo. No lo es por las elipsis abisales, que imprimen ese ritmo personal que Millar lleva practicando desde hace al menos una década, y que a mí particularmente me gusta mucho. Las viñetas panorámicas son otro recurso habitual que evoca al "cine" (aunque en realidad no lo es), y que ya estaban en THE AUTHORITY hacia 1999, antes incluso de que llegara Millar y Quitely a la serie. Para todo aquel que sigue su trabajo, no hay mucho que explicar porque lo sabe perfectamente: Millar lleva años concibiendo sus cómics pensando en posibles adaptaciones a la pantalla. En realidad, son como una maqueta de bajo presupuesto para posibles películas. Ningún reproche, si son como ésta. Cuando terminé de leer NÉMESIS, pensé que sí, que bien, que me había entretenido y a ratos fascinado, pero que era sólo comida rápida.

Esa misma noche me encontré pensando en algunos cabos sueltos de la trama, volviendo a algunas escenas. Y, de repente, me di cuenta de que el tebeo tenía más sustancia de lo que había pensado en un primer momento. Hay algo en él, por otra parte, que me recuerda a cierto tipo de historias que fascinan a los orientales, en las que un villano inaprensible, casi una incógnita no humana, extorsiona a gente de buena vida, gente poderosa, y les obliga a base de sufrimiento a pensar en lo afortunados que son, y en lo fácilmente que pueden dejar de serlo, volverse masa, desgraciados como la mayoría. Y de repente, me encontré pensando en un peliculón de Kurosawa como EL INFIERNO DEL ODIO, que por cierto estaba basado libremente en una novela policiaca (de Ed McBain). Los sueños americanos de los japoneses producen monstruos.


MILLAR (MARK),
es sin duda uno de los autores que lleva tiempo marcando el nuevo camino en la industria americana del comic book. Un camino que, en la era de la novela gráfica, es decir, de la mentalidad de autor dueño de todo lo que crea con la máxima libertad, se dirige hacia el mismo horizonte. El del cómic de autor. Sí, incluso en la tradición del comic book de superhéroes. Mientras las grandes editoriales tradicionales se hunden poco a poco, atrapadas en los barrotes de oro de sus propias franquicias intocables, los autores más vivos y espabilados tienen un plan. Ahí está MillarWorld, dueño de todo lo que crea junto a sus dibujantes, para explotar los derechos de sus creaciones en otros medios si se tercia, con un control total de sus productos. Por ejemplo, para hacer una película con Nacho Vigalondo sin tener que pedirle cuentas a nadie, ni rendirlas. Tampoco me parece casualidad que lo más interesante creativamente hablando que ha hecho Millar, al menos a mi juicio, no ha sido con personajes propiedad de Marvel o DC, sino con personajes libres de las ataduras de grandes corporaciones (THE AUTHORITY) o bien de entera creación propia, caso de WANTED o de este NÉMESIS. A su propia escala, Warren Ellis lleva años haciendo lo mismo.

No hace mucho, Miller (Frank) daba un salto parecido cuando decidía sobre la marcha que su HOLY TERROR, que hacía en principio para DC y protagonizaba Batman, ya no iba a ser Batman ni lo iba a sacar con DC. El mensaje puede leerse como sigue: esto es mi creación, y voy a hacer con esto lo que le me dé la gana, en todos los aspectos y ámbitos posibles. El gesto, viniendo de quien viene, es importante porque Miller siempre fue un modelo a seguir para otros autores del comic book. Me pregunto qué pensaron los jefazos de DC cuando se enteraron de que iban a perder las ventas que Miller les aseguraba con ese proyecto. Ahora, me pregunto también cuánto tiempo tardarán figurones como Grant Morrison (y otros) en saltar de un barco que se hunde. Y qué planes tiene, como Millar, como Miller, para montárselo por su cuenta.

A menudo, aquellos a los que nos gustan los superhéroes, los que hemos leído superhéroes toda la vida y tenemos la casa repleta de ellos, hemos reclamado superhéroes nuevos, por amor de Dios, superhéroes que revitalicen el género y lo hagan volar por encima de las cenizas que quedan de viejos personajes que tienen 50, 60 o 70 años de historia a sus espaldas. Nada más, y nada menos. Tal vez estemos ya ante el umbral de una nueva era en este sentido, favorecida por la novela gráfica, y los nuevos superhéroes -de autor, por supuesto- están por llegar. Superhéroes... o supervillanos.

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Postdata.

En efecto, NÉMESIS me ha hecho recuperar la fe en Millar (Mark). Tanto que he empezado a recuperar no sólo tebeos suyos antiguos, también viejos archivos al respecto. Permanezcan atentos a sus pantallas.

lunes, 15 de marzo de 2010

CHARLAS EN LA COMPLUTENSE

Santiago García ha subido al canal YouTube de su blog varias conferencias de las jornadas de cómic de la Complutense. En concreto, las charlas de Absence (VIÑETAS CONTRA BURÓCRATAS: LA CENSURA EN EL CÓMIC), Max (CÓMICS EN LA ENCRUCIJADA), Antoni Guiral (LA ESCUELA BRUGUERA) y servidor (RECURSOS NARRATIVOS DEL CÓMIC). Por su lado, Pepino News ha subido la de Nacho Vigalondo (CUANDO DESPERTÉ, MARK MILLAR SEGUÍA ALLÍ) y el ULTRASHOW de Miguel Noguera.



(más en los enlaces)

viernes, 18 de diciembre de 2009

"GAFAPASTA"

"(...) Hoy está empezando a suceder algo similar, aunque no con tanto alcance por el momento, con el término “Gafapasta”. No sé quién se inventó está genialidad de palabra, pero sé que tuvo un dia inspirado. “Gafapasta” alude a a los que practican una opción cultural muy concreta: Afrancesada, erudita, urbana, tecnófila, moderniqui. Algo elitista. Algo moñas. Pero de un tiempo a esta parte "Gafapasta" se está empezando a usar para definir a todo aquel que consuma algo no común, hable de algo en términos de que salgan de lo habitual, o, dicho de otra manera, demuestre tener una cultura o un dominio del lenguaje superior a la media. A este paso, los gafapastas serán todos aquellos que hayan leído algo más que El Código Da Vinci.Y ver cine en versión original., aunque sea la última de James Bond, será de gafapastas. Y todos aquellos que sean capaces de hablar de tebeos, videojuegos, libros y música sin utilizar la palabra “Freak” esos, esos serán los gafapastas.

No lucho contra esta inercia. Tan sólo quiero mencionar que… ¿Es necesario que estos grandes hits semánticos siempre se refieran a lo diferente, a lo alejado de la norma en mayor o menor grado? ¿Es justo que, precisamente sea lo disidente, lo raro, lo que metemos sin reparos en un mismo cajón? ¿Por qué no nos inventamos una palabra que reúna todo lo vulgar, lo común, lo aburrido, lo de siempre en un único punto?

PD: Solo un friki gafapasta que sufre de paranoia escribiria algo así (Liriko en los comments)".
Nacho Vigalondo, en su blog, sigue

(gracias, Intramuros)

miércoles, 19 de agosto de 2009

INFLUENCIA Vs. IMITACIÓN


"Todo lo anterior se viste habitualmente con el nombre de “Influencia”. En realidad, este término se usa casi siempre de un modo bastante inapropiado. Pensemos en Spielberg. Un director que, sumando recursos provenientes del cine clásico norteamericano visualmente más atrevido (Lean, Ford, Aldritch) destila un estilo de planificación que, sin plantear una ruptura formal decisiva, sí renueva el ritmo dentro del plano, y ciertas políticas de montaje, dando por resultando una reinvención del espectáculo. El director “influído” por Spielberg debería sentirse arrastrado por una ambición similar: Llevar a cabo un replanteamiento formal y temático del cine comercial igual de decisivo y memorable. En otras palabras, el director de cine influído por Spielberg está condenado a dirigir de un modo diferente a Spielberg.

Sin embargo, estamos acostumbrados a que lo que llamamos influencia se manifieste en forma de, precisamente, imitación. Y llamamos heredero de Spielberg a aquel que utiliza los mismos movimientos de cámara que Spielberg, las mismas ópticas, mismo estilo de banda sonora o misma política de dirección de actores. Al que cita a Spielberg.

Influencia y cita no son lo mismo. Lo primero es ámplio, marca una vida entera, transforma una personalidad, puede ser insondable, puede ser inconsciente. Lo segundo es una decisión tomada.

Llamamos influencia a la cita. Y es un vicio que padece el joven cineasta y cierto tipo de crítico: Ambos caen en la trampa de pensar que repetir de forma explícita y reconocible los recursos de Hitchcock, Ford, Scorsese Gordard, Tarantino o Reygadas, te hace participar de ellos.

La gramática [del cine] se aprende en 120 minutos. Pero encontrar un estilo, una retórica y una temática relevante, intransferible y que resista al paso del tiempo es labor de toda una vida. Citar es fácil, no es más que darle la documentación necesaria a la persona que hace el trabajo duro y pedirle que lo repita. Pero ser influído de un modo fructífero conlleva una mezcla complejísima de voracidad, intrepidez, curiosidad y suerte".
--Nacho Vigalondo, sigue aquí. Visto en Así (No) se hizo