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lunes, 1 de febrero de 2016

cómics en Rockdelux febrero 2016


En el nuevo número de Rockdelux (febrero 2016), la sección de cómic viene con los siguientes textos:

—el artículo «Joe Matt, desnudarse por la mirilla», por Raúl Minchinela, a propósito de los nuevos libros del autor publicados por Fulgencio Pimentel

—reseña destacada del mes: La casa. Crónica de una conquista, de Daniel Torres (Norma), por Daniel Ausente

—reseñas breves de:

Lose, de Michael DeForge (DeHavilland), por Gerardo Vilches

Jupiter's Legacy, de Mark Millar y Frank Quitely (Panini), por Miguel Ángel Oeste

Ladronzuela, de Michael Cho (La Cúpula), por Miguel Ángel Pérez-Gómez

No me pegues que llevo gafas, de Jorge Monlongo (¡Caramba!), por Isabel Cortés

Yuna, de Santiago García y Juaco Vizuete (Astiberri), por Jorge Carrión

—Y para rematar la sección, «Richard McGuire. El universo desde un salón», una entrevista que hice a McGuire aprovechando su paso por Madrid el pasado noviembre. Su Aquí (Salamandra Graphic) ha sido elegido mejor cómic publicado en España en 2015 por los colaboradores de Rockdelux.

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Aunque en realidad lo más destacable de la revista es un especial de 30 páginas sobre David Bowie con ocasión de su muerte, que por cierto incluye historietas; una de Joaquín Reyes, otra de Juanjo Sáez y otra mía (viñeta de abajo). Rockdelux, ya en kioscos.



sábado, 8 de noviembre de 2014

nuevos esclavos / vanguardia y mainstream


KANYE WEST
 “Yeezus”
2013
Roc-A-Fella / Def Jam
hip hop de vanguardia

El año pasado, el hombre apodado Yeezy se reinventaba con un álbum publicado sin campaña promocional y sin portada propiamente dicha, aunque sí con una nueva fanfarronada narcisista desde su título.

Como el director de una superproducción cinematográfica, Kanye West (Atlanta, 1977) había liderado un dream team de colaboradores como Daft Punk, Frank Ocean o Justin Vernon. Frente a la ópera barroca (o “egipcia”) que fue “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” (2010), “Yeezus” suponía una estrategia opuesta: un radical despojamiento con el que West aprendía que menos es (mucho) más de la mano del productor Rick Rubin, contratado a última hora para desnudar el sonido del disco. El resultado es una obra maestra experimental que sitúa a West en la tradición de grandes músicos como David Bowie y Prince (“soy la estrella del rock viva número 1”, afirma West, y ahora mismo tiene razón), que consiguieron ser mainstream y vanguardia al mismo tiempo. “Nadie está haciendo lo que él hace, ni siquiera está en el mismo planeta”, afirmaba entusiasmado Lou Reed poco antes de fallecer, y comparaba las intenciones de “Yeezus” con su “Metal Machine Music”. 

Las influencias citadas por West parecen irrelevantes: una exposición de muebles en el Louvre, una lámpara “minimalista” de Le Corbusier. Más interesantes son las influencias que no cita, como los aullidos vocales y las agresivas interpolaciones de electrónica industrial del avant-rap de Death Grips. Pero el todo es, en efecto, la suma de las partes, y “Yeezus” es sobre todo y ante todo Kanye West, quien, como el “vampiro” Bowie, hace suyo aquello de lo que se apropia. Así sucede también con el house clásico de Chicago, la ciudad donde se crió, otra fuente de inspiración confesada. En una operación recurrente en la historia del arte, el artista acude a estilos pasados, ya en desuso, que reinterpreta desde su mirada presente como la vanguardia más rabiosa: por mucho que diga West, “I Am a God” o “Black Skinhead” no suenan a “house” sino a algo que solo pudo concebirse en 2013. Por la misma lógica, el sample de Gary Glitter de esta última no la convierte en “glam” sino en algo completamente diferente y futurista. En otro volantazo inesperado en su carrera, West ha renunciado en gran parte a las melodías, pero no a los samples eclécticos, escuela De La Soul. Así, “New Slaves” es pura estructura con elementos mínimos, voz y bases sintéticas, pero también es política de contrastes extremos. De repente, Frank Ocean canta encima de un sample de rock progresivo húngaro de 1969 (Omega), y la canción deja paso sin solución de continuidad a la siguiente, como en el torrente informativo de los medios digitales. El omnipresente Auto-Tune deforma la voz hasta confundirla con el sintetizador; la forma es contenido y el medio, mensaje: bienvenidos a la nueva humanidad digital. La letra de “New Slaves” da además con otra clave de nuestro tiempo, el consumismo como “dominación suave”: los “nuevos esclavos” son —somos— voluntarios. Y el atrevimiento de contraponer en “Blood on the Leaves” la violencia implícita en el sample de “Strange Fruit”, versión Nina Simone, con el relato narcisista en primera persona de una relación fracasada por la banalidad materialista es propio de un gran artista que pretende desplazar el significado del original con su comentario (metamúsica, sí) en una obra abierta a las múltiples interpretaciones del oyente.

Por supuesto, la gente estaba atenta, escuchando. Porque “Yeezus” nos habla del mundo en que vivimos, y lo hace además con la lengua de ese mundo. La música tiende a parecerse a la lengua de su tiempo. La nuestra es una que se expresa desde nuevos medios digitales —Twitter, Instagram, Whatsapp— que condicionan, en caracteres y actitud, lo que decimos en ellos. Sí, el narcisismo “exagerado” de Kanye West solo nos devuelve nuestro reflejo. Por eso nos fascina contemplarnos en él. 

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La revista Rockdelux cumple 30 años y lo celebra con un número especial que llega ahora a los kioscos. El texto de arriba es mi contribución (sin los recortes necesarios para encajarla en la maqueta) a este número, que propone una lista comentada de los 500 discos imprescindibles del periodo 1984-2014. Lo de abajo es un dibujo de Kanye West que hice con motivo de la elección en la revista de Yeezus, precisamente, como mejor disco de 2013.


Making of:



miércoles, 10 de noviembre de 2010

LA LECCIÓN DE LOS CORAZONES PUERCOS

Mira, otra muestra de abyección en el arte. SEVEN, de David Fincher (1995). Ah, que éste no era un film serbio, que era estadounidense. Supongo que sus imágenes también "rozan lo delictivo", igual que algún que otro grabado de Goya... Pinchad en el video para recordarla y espero que disfrutéis con la canción de David Bowie que iba en su banda sonora, THE HEARTS FILTHY LESSON, que es buenísima.

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MUCHO HAY QUE CHUPAR, Goya, publicado en 1799

viernes, 16 de octubre de 2009

HACE 40 AÑOS

This is Ground Control to Major Tom
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?



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Actualización 14:01

Manolo Bartual deja esta versión en los comentarios: