viernes, 20 de junio de 2014

ciudadanos orgullosos aunque insatisfechos

Hay algo que señala Santiago García en su post sobre Orgullo y satisfacción que me ha parecido verdaderamente importantísimo: 
Pero ayer hubo otra cosa que me llamó la atención. El apoyo y la participación del público, sincero y entusiasta, mostraba que hay al menos una parte de la población que está harta de consignas oficiales y prensa institucional y que demanda rupturas en todos los órdenes de la vida social española, y entre ellos en los medios de comunicación y los productos informativos y culturales que consumimos. No cabe la menor duda de que uno de los motivos por los que Orgullo y satisfacción se ha ganado el apoyo de este público ha sido por lo que su acto tiene de ruptura. Ruptura con la gran empresa, ruptura con las consignas oficiales, ruptura con un sistema y un medio de vida que cada vez más se percibe como alienante y dañino para el ciudadano medio. Hay sed de nuevas propuestas, de propuestas auténticas e independientes que den respiro entre tanta tormenta mediática de las corporaciones internacionales.
Esa necesidad del público de voces críticas y alternativas en los medios, hoy más que nunca, voces que "nos representen" como ciudadanos frente al establishment, yo la percibo igualmente. De hecho así se lo dije a varios de los implicados en Orgullo y Satisfacción mientras la preparaban para animarles porque creo que sí, que tienen una demanda potencial de público muy importante. Lo percibo claramente, y sí, creo como Santiago que esa demanda existe, es potente y solo puede crecer. Si la crisis en España ha servido de algo ha sido para una toma de conciencia ciudadana sobre la corrupción del sistema institucional y político que teníamos, pero también del sistema mediático, que por supuesto forma parte de él. Hay una demanda de más y mejor democracia, de cerrar esta etapa de ensayo de democracia o democracia tutelada que ha sido España desde 1978, y no solo respecto al sistema de partidos, la legislación electoral, etcétera, a sino también respecto a los medios. Digamos que el propio establishment se ha cargado el juguete, y el juguete era obviamente nosotros. No puedo estar de acuerdo con esas generalizaciones que atribuyen la culpa de la crisis a la población porque nosotros «votamos a nuestros políticos» durante todos estos años: lo siento pero yo pago mis impuestos y cumplo las leyes, y al mismo tiempo no era consciente de la magnitud de la corrupción y el engaño de nuestras autoridades durante todos estos años. Y como yo, estoy seguro de que hay muchos millones de personas ahora mismo en el país. 

Pero ese juguete roto ha tomado una conciencia que antes no tenía, ha cobrado vida propia y empieza a recomponerse y a exigir todo lo que antes no exigía. No, no a exigir exactamente: como ya sabe que los viejos jerarcas no le van a dar lo que pide, ha empezado a tomar la iniciativa para conseguirlo por sí mismo. Eso es propio de ser verdaderos ciudadanos, y no súbditos como de hecho quieren que sigamos siendo; basta remitirse al llamamiento de cierta política a los «súbditos» de la «noble y coronada Villa de Madrid» para que arroparan a su nuevo rey. 

Creo honestamente que Orgullo y Satisfacción forma parte de esta corriente de nuevos ciudadanos que toman las riendas de su vida y su comunidad, y espero que como tal esta iniciativa sea respaldada por su público natural, que como digo, pienso que lo tiene de sobra. A comprar y a seguir: Orgullo y Satisfacción

(viñeta de Luis Bustos)

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ACTUALIZACIÓN



Así fue la presentación de Orgullo y Satisfacción en Madrid, transcrita por Gerardo Vilches en Entrecomics (foto de Santiago García)