viernes, 12 de octubre de 2012

BUILDING STORIES: NOTAS (I)

MULTIFORME. Chris Ware ya llevaba tiempo trabajando en desarrollar recursos formales que le permitan captar la experiencia de la vida contemporánea. Formas narrativas no tradicionales, no lineales, para representar lo fragmentario, azaroso y multiforme de nuestra percepción actual del mundo. Arrumbados hace mucho los grandes metarrelatos de la modernidad, no tenemos gran cosa a la que agarrarnos, y este proceso se ha visto acrecentado con la desmaterialización que ha traído la era digital y de internet, como el propio Ware alude en la caja que contiene su nueva novela gráfica. Con Building Stories (Pantheon Books, 2012) Ware ha dado un paso más en ese camino. Si ya había planteado saltos de siglos de una viñeta a otra –como antes lo hizo Richard McGuire en HERE, o diseñado páginas diagramáticas donde la narración no es realmente secuencial sino abierta, dispuesta en circuitos en red que el lector puede leer e interpretar de diversas formas, con el multiformato elegido ahora para Building Stories ha llevado más lejos ese planteamiento, estableciendo la narración en fragmentos con soportes literalmente diferentes. Así, una porción de la experiencia vital de la protagonista de Building Stories se nos cuenta en pequeñas tiras grapadas, otra en un libro con tapa dura y lomo de tela, otra en un cartón desplegable y otra en un folleto gigante de formato tabloide. Más allá de la importancia que tiene esto para el interés habitual de Ware en jugar con la poco explorada materialidad del cómic, más allá también del homenaje a las cajas de su adorado Joseph Cornell, esta decisión formal del continente multisoporte y multiformato es crucial para la recreación de lo fragmentario de la vida, la memoria y los recuerdos de una persona del siglo XXI. No en vano en uno de los libros que contiene esta caja se representa un día entero de septiembre de 2000. Hace dos años, Chris Ware respondía de este modo a una de las preguntas que le hice para Rockdelux:

Te preocupa mucho la representación del tiempo y de la vida diaria. Un “tiempo” a menudo no lineal debido a tus diseños, especialmente en tus historietas-diagrama. Veo el tiempo y la vida humana como una forma, no como una dirección, y en mis historias trato de llegar a ella de diferentes maneras. Mi objetivo es captar lo más estrechamente posible el sentido y la experiencia de la vida real. También estoy escribiendo, espero, para personas que no han nacido todavía, así que quiero recrear mi sentido del mundo tanto como pueda. No me fío de las historias o el arte que tratan de divertir, entretener o distraer, porque todo arte verdadero convierte lo que consideramos entretenimiento en algo innecesario y obsoleto. Aunque suena pretencioso, creo que es el único camino para hacer algo duradero, excepto para el arte popular que pasa a la posteridad por accidente, una circunstancia bastante rara.
Lo que quiero decir ahora es: ¿qué otra forma artística, cine, literatura, etc., puede representar la vida de este modo? Solo por eso, Building Stories supone un paso de gigante, y lo supone en territorios intransferibles del cómic, territorios que todos los novelistas que han intentado previamente captar ese tipo de narración fragmentaria no pudieron ni siquiera concebir, "limitados" por la palabra escrita y la linealidad de la frase impresa, una detrás de otra, página tras página, del libro que las contenía.


Y solo por la experiencia de "día de Reyes magos" que me hizo revivir la apertura de la "caja madre" de Building Stories,  le estaré eternamente agradecido a Ware. De repente, una caja con plástico retractilado con aspecto de "Juegos Reunidos Geyper" se había convertido en un cofre de tesoros que ocupaba todo el sofá de la casa. Como en la mañana de Reyes.