"Me gusta esta idea de bombardearme con imágenes de la realidad. Las imágenes son la verdadera realidad hoy día. No podemos decir sin más: descartemos las imágenes y veremos la realidad. Si descartamos las imágenes, no queda nada, sólo la pura abstracción. Para nosotros, las imágenes son hoy la realidad".
Slavoj Zizek, en el video de abajo (2010)
(sigue la serie de videos, subtitulados al español, aquí)
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(esto viene a cuento de una conversación que estamos teniendo en el post de Alan Moore sobre la economía mundial actual)
Esto va a tener repercusiones, y no me refiero solo a la política y las relaciones internacionales, me refiero a la historia reciente, a su reescritura por los historiadores, y tal vez a nuestro modo de percibir el mundo. También parece la enésima grieta en el muro del imperio estadounidense, que parece desmoronarse cada vez más rápido (y Estados Unidos "es" Europa occidental, por si nos hemos olvidado). Los "nuevos bárbaros" que asolan el imperio son en este caso insiders, ciudadanos occidentales totalmente en el ajo, no han venido de fuera.
"También se recogen los movimientos entre Estados Unidos y sus aliados para hacer frente al terrorismo y al radicalismo islámico, así como detalles reveladores sobre episodios de tanta trascendencia como el boicot de China a la empresa Google o los negocios conjuntos de Putin y Berlusconi en el sector del petróleo. De especial interés son las pruebas que se aportan sobre el alcance de la corrupción a escala planetaria y las permanentes presiones que se ejercen sobre los diferentes Gobiernos, desde Brasil a Turquía, para favorecer los intereses comerciales o militares de Estados Unidos".
Tal vez esto también nos hará mirar a nuestros líderes de otra manera. O no, a saber. Igual nos acostumbramos a un doble pensar entre la realidad mediática y el discurso institucional (hiperrealidad, simulacros) y la realidad de los trapos sucios estatales, ahora que estamos en disposición de conocerlos. Igual ya no nos interesa conocerlos, igual no "queremos de saber", recogidos tan a gustito en el confortable hogar de las redes sociales que nos ofrece el "soma" de internet. En los próximos años veremos lo qué.
Me acuerdo ahora, al hilo del post anterior, de un ejemplo de hiperrealidad reciente en espectáculo de masas que consigue totalmente la "transparencia del mal". No creo que fuese el único que, cuando fue al cine a ver THE HURT LOCKER (EN TIERRA HOSTIL) se fijó en que, 1) el estilo de "falso documental" de la realización (desenfoques y reenfoques, movimientos bruscos de cámara, imagen en alta definición que evoca la del video de televisión) no sólo confería a todo aquello visos de verosimilitud, como de algo "basado en hechos reales", "esto es auténtico", esto "es verídico", sino que ocultaba una típica espectacularización hollywoodiense de las imágenes (nada que ver con la realidad). Un espectáculo que mitificaba claramente como héroes a sus protagonistas, artificieros del ejército estadounidense que daban sus vidas por los demás, se pensaban muy mucho en disparar a los iraquíes cuando tenían dudas de si eran civiles o milicianos armados, etcétera. En la secuencia inicial estaban todos los elementos, repetidos luego con variantes a lo largo de la película:
y 2), se trataba de una película sobre Irak contada desde el punto de vista de los soldados estadounidenses que en ningún momento aludía a las razones por las cuales esos soldados estaban allí, y que por tanto tampoco cuestionaba en ningún momento esas razones, ni las circunstancias en las que su país llegó a Irak apenas seis años antes. Las hacía "invisibles" bajo el manto de imágenes impactantes. Imágenes de violencia de ficción que, en este caso, ocultaban las razones de la violencia real que las habían inspirado. Imágenes espectaculares y "entretenidas" de artificieros del ejército estadounidense, héroes anónimos que procuraban salvar vidas civiles a pesar de la hostilidad de los propios iraquíes (la traducción española del título de la película era bien explícita). Iraquíes que eran representados en todo caso como inútiles, incordios, sospechosos, enemigos peligrosos o directamente archivillanos, auténticos Maestros del Mal capaz de matar a muchachos para abrir sus cadáveres y utilizarlos como bombas humanas. El mal en Irak, por supuesto, eran siempre los invadidos, no los invasores. Aunque, claro, la palabra o el hecho de la invasión jamás se mencionaba. La pirotecnia de las imágenes nos distraía suficientemente de ello.
Cuando llegaron los Oscars, entre la mala conciencia burguesa occidental, la mala conciencia estadounidense con el tema específico de Irak y la ya habitual empanada mental derechas-izquierdas que caracteriza en nuestros días el pensamiento de la corrección política, los liberales de Hollywood votaron con entusiasmo a THE HURT LOCKER, una pequeña producción "independiente" y "comprometida". La película arrasó en los Oscars en detrimento de AVATAR, el megaéxito de la temporada que encarnaba la "gran maquinaria de Hollywood" pero cuya fábula ecológica, en cambio (por cierto), se posicionaba contra el complejo industrial-militar y la avaricia de las grandes corporaciones que arrasan tierras y comunidades a su paso.
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Menos mal que algunos sí lo explicaron, aunque no sé si alguien le hizo caso (gracias por el artículo de Zizek, Alvy)
"No sé si es posible comunicar lo que he aprendido. Hay dos cosas que me vienen a la mente. La primera, la muerte a escala mundial de la sociedad civil. Rápidos flujos financieros, por transferencias electrónicas de fondos que se mueven más rápido que la sanción política o moral, destrozando la sociedad civil a lo ancho del mundo. El poder económico permite a oportunistas en cualquier sociedad conectada al sistema financiero global extraer riqueza robada con un comportamiento inmoral para llevarla a destinos lejanos o a oscuros y opacos vehículos financieros difíciles de atrapar. En este sentido, la sociedad civil está muerta, ya no existe, y hay una amplia clase de gente que lo sabe y está aprovechando que saben que está muerta para acumular riqueza y poder".
Julian Assange, fundador de WikiLeaks, entrevistado hoy por Joseba Elola en El País. Leyéndole, no he podido evitar acordarme una vez más de la frase de Fredric Jameson: "ahora es más fácil imaginar la muerte de la especie humana que el fin del capitalismo". Dejo ahora las implicaciones de WikiLeaks acerca de la transparencia de la información, y todo lo que pueden significar como novedad de nuestra era; el tema es demasiado complejo y aún tendremos que ver qué pasará con la organización, aunque no es muy difícil adivinarlo. Es como mínimo inquietante pensar que una organización de este tipo (y no estoy haciendo ahora un juicio sobre ella que no me atrevo a hacer, por falta de información suficiente y de reflexión) se haya convertido en enemigo número uno de bancos, corporaciones y países, con EEUU a la cabeza, naturalmente. Leyendo la entrevista, también me he acordado de la sociedad de la (des)información total que satirizaba Miller en DK2 (2002), y de la "transparencia del mal" de la que habló Baudrillard. Mal transparente porque se hace invisible bajo el bombardeo continuo de imágenes del panóptico universal que son hoy los medios. La multiplicación de imágenes que, se supone, nos proporcionan "información total" es una hiperrealidad que oculta de forma igualmente total otras imágenes, las de las realidades que conviene que no sepamos. Que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda... sobre todo si se trata de la mano que mueve los hilos y determina con sus decisiones privadas, particulares, el destino público de millones de personas.