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domingo, 18 de noviembre de 2018

futuros presentes

Desde sus futuros imaginados, la ciencia ficción suele hablar de los miedos del presente, y el cómic de Ana Galvañ Pulse Enter para continuar (Apa-Apa, 2018) no es una excepción. Es sintomático que, en particular desde Blade Runner (1982) y el cyberpunk literario de los ochenta, la ciencia ficción tienda a situarse en futuros «sucios» y plausibles alejados de las viejas utopías de tecnología aséptica. O que bastantes ideas de la anticipación cyberpunk se hayan hecho realidad en estas tres décadas: el «ciberespacio», las megaurbes multiculturales, los problemas ambientales de la nueva era geológica que, tras el Holoceno, algunos científicos denominan ya Antropoceno, con la humanidad como principal agente de cambio medioambiental global.1 Resulta significativo que una de las historias «futuristas» de Pulse Enter para continuar sea básicamente una representación extrañada, entre Ballard y el absurdismo surrealista, de las humillantes entrevistas de trabajo que ya tienen lugar en el presente neoliberal. Como señaló Fredric Jameson, nos resulta más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo.2

1 Véase Manuel Arias Maldonado, Antropoceno. La política en la era humana, Barcelona: Taurus, 2018.
2 Fredric Jameson, «Future City», en New Left Review 21 (mayo-junio 2003), disponible online en https://newleftreview.org/II/21/fredric-jameson-future-city (acceso: 23/09/2018).

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En el nº 23 de la revista Fuera de Margen publico el artículo titulado "Futuros presentes", sobre Pulse Enter para continuar (Apa-Apa, 2018), de Ana Galvañ. Mi texto sigue en la revista impresa

miércoles, 18 de enero de 2012

COLIBRÍ PARTY

si estuviera en Barna, yo me pasaría por la fiesta presentación del nº 4 del fanzine Colibrí --> jueves 19 de enero, 21:30 horas, bar Heliogàbal (Ramón y Cajal, 80, 08012 Barcelona)

jueves, 23 de diciembre de 2010

COLIBRÍ nº 2

"El fanzine lo podéis encontrar en cualquiera de las librerías de La Central (Mallorca, Raval, Macba, Reina Sofía), Laie CCCB, Fatbottom Books, Arkham Còmics y Chandal Store. Próximamente lo llevaremos a más tiendas.

Si quieres que te lo enviemos sin tener que pagar los gastos de mensajería standard, escribe un mail a sergi@apaapacomics.com y lo recibirás en casa por sólo 0.50€ más (por 4,50€ en total) vía Correos"
Más información sobre el contenido y autores del número, en la web de Apa-apa

martes, 30 de marzo de 2010

NO HAY HISTORIAS EN MIS CÓMICS

"En mi caso, no hay 'historias' como tales. No hay historias en mis mangas... solo las impresiones en cada viñeta, eso es lo único que quiero considerar".
Yuichi Yokoyama

"Empecé a hacer manga porque quería hacer series de cuadros más que cuadros individuales. Un cuadro es únicamente una imagen, y sólo describe una escena. Yo quería incluir también lo que sucede antes y después de esa imagen. Por eso mis cómics son como series de cuadros. [...] Mi estilo manga no tiene un hilo narrativo. Empieza con una imagen, por ejemplo, un lugar en obras. En vez de dibujar esa imagen como algo único, también dibujo lo que sucede en el tiempo. De este modo puedo dibujar el proceso de construcción y cómo se va completando".

"Definitivamente trabajo para eliminar la huella humana. En las líneas de dibujo, uso plantillas de curvas y de rectas. Soy un apasionado del trabajo de Sol LeWitt, pero no puedo decir con certeza porqué no quiero hacer trabajos humanísticos. Quizás es una respuesta muy común, pero puede ser porque tengo un sentimiento de impotencia frente a los trabajos humanísticos (sean de pintura, literatura o de lo que sea)".


Sol LeWitt
"Me gustan los solares en construcción y los viajes. No me gusta la lucha, pero disfruto dibujando el movimiento de los cuerpos en combate, que es similar al de los cuerpos en el deporte. Una representación psicológica o interior haría mi trabajo humanístico, y no quiero eso. Para evitar ese elemento, incluyo sólo lo que es visualmente perceptible. Es como si las imágenes que yo dibujo no fueran escenas vistas a través de ojos humanos. Representan la perspectiva de un animal, insecto, máquina u otra materia inanimada. Creo que dibujar desde esa perspectiva me permite crear una representación más universal".

"Mis civilizaciones alienígenas ya no son algo sistemático. Las uso únicamente por motivos argumentales. Sin embargo, cuando haga más cómics quizás todos ellos serán como historias relacionadas con el mismo mundo. O así lo espero. Le doy mucha importancia a la moda y la arquitectura cuando dibujo, y siempre intento que sean reconocibles como algo sin un origen oriental u occidental. Quiero que parezcan de otra cultura. Mi intención es crear imágenes que no estén limitadas en términos de paisaje, clima, nacionalidad, periodo histórico o estacional".
--Yuichi Yokoyama

VIAJE:

viernes, 26 de marzo de 2010

DE VIAJE

Uno de los temas recurrentes de Chris Ware, quizás el que más le preocupa ahora mismo y desde hace tiempo, es el de "ver" y, como artista del cómic, el de procurar hacer "ver" al lector. Se refiere a recuperar el proceso de percepción del mundo que experimentamos cuando somos niños pequeños, a cómo prestamos atención a cada detalle nuevo que descubrimos, desde una gota de lluvia, una nube, un rayo de sol o la textura de una planta, al comportamiento de los adultos y los animales domésticos, insectos o pájaros, y por supuesto el transcurrir del tiempo (muy "lentamente" cuando somos pequeños) y las estaciones. La última historieta que he leído de Ware, JORDAN WELLINGTON LINT, incluida en la antología literaria THE BOOK OF OTHER PEOPLE, va precisamente de eso, del descubrimiento del mundo por un niño pequeño conforme crece y se hace adolescente. "Ver" todo eso que, como adultos, dejamos de ver porque nuestra percepción a esas alturas funciona ya por simplificaciones, sustituciones y asociaciones de la memoria (diseñada para anticipar el futuro, y no tanto, como solíamos creer, para "recordar" -recrear- el pasado). O, como dice Ware, desde que somos adultos "funcionales" apenas "vemos" ya nada del mundo, circulamos por él medio a ciegas sin prestarle atención realmente. Sustituyendo gran parte del proceso perceptivo por la experiencia acumulada en nuestra memoria y, sobre todo, por la codificación cultural del lenguaje y las convenciones sociales.

Pero cuento todo esto no tanto a propósito de Ware, sino de Yuichi Yokoyama, cuyo excepcional VIAJE acaba de publicar en España Apa-Apa y que desde aquí recomiendo con entusiasmo. Hay mucho en Yokoyama de ese intento de recuperar el proceso perdido de "ver", de redescubrir el mundo, extrañados y maravillados, bajo una luz distinta que nos lo presenta como si fuera completamente nuevo.



(Mucho más en la reseña de VIAJE del tio berni en Entrecomics)

(Declaraciones de Yokoyama traducidas al castellano)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

PREGUNTA

¿Qué tienen en común el dibujo de arriba y la página de aquí abajo?

Pues sencillamente que ambos los firma la misma persona, Felipe Almendros. El dibujo de arriba del todo cerraba como dedicatoria su PONY BOY, un tebeo que publicó Glénat en 2006 y que pasó ampliamente desapercibido, y la página con viñetas procede de su reciente SAVE OUR SOULS (Apa-Apa, 2009), que espero no corra la misma suerte porque tampoco se lo merece. Autoeditado en 2008 con una tirada limitada de ¡cien! copias numeradas (el autor no consiguió entonces editorial, así que pasó a publicarlo en una edición tan minúscula que convertía al tebeo más bien en un fanzine/objeto artístico), Apa-Apa ha tenido el ojo, y el buen gusto, de rescatar el tebeo y publicarlo de nuevo hace un par de meses.

En 2006 escribía Pepe Gálvez en el prólogo de PONY BOY lo siguiente: "Viene esto a cuento de destacar la obstinación con la que nuestro autor se ha enfrentado a la travesía en el desierto, con sus espejimos incluidos en este caso, que significa para un autor novel intentar publicar hoy en nuestro mercado. (...) He de decir que no recuerdo en nuestra historieta un tratamiento tan próximo y a la vez tan veraz de la adolescencia. Hay cariño y valentía en el acercamiento a esos chavales y chavalas, un posicionamiento que no se pierde en los ensimismamientos usuales, en las nebulosas superficialidades más acostumbradas. No, las secuencias describen momentos íntimos y relaciones de los personajes con cierta austeridad, pero transmitiendo grandes dosis de información sobre ellos". El propio Felipe Almendros, por su parte, describe sucintamente a su PONY BOY como "una mierda" en una de las viñetas de SAVE OUR SOULS. Creo que exageraba de largo, pero lo que sí puedo decir sobre SAVE OUR SOULS es que definitivamente no es una mierda, y que, parafraseando a Pepe Gálvez, no recuerdo en el cómic español un tratamiento similar de lo autobiográfico. El tebeo me ha gustado, me ha gustado mucho, y demuestra que afortunadamente hay una nueva generación ahí fuera en el cómic español. Lo de fuera es literal, al menos de momento, porque está claro que Almendros es un marginal respecto al mundillo comiquero español, alguien que no "pertenece" a él y que se mueve en sus márgenes. Da igual. El viaje que cuenta en esta memoria autobiográfica en viñetas transcurre en Colima, México, un viaje realizado junto a su madre para visitar a su hermana, a punto de tener un bebé. Almendros no corre ninguna aventura especial en su viaje ni es testigo de ningún suceso extraordinario, por otra parte lo habitual en la mayoría de viajes que hacemos, y sin embargo todo lo que nos cuenta es tan interesante (su forma de matar el tiempo, sus contactos con los paisanos locales, sus escarceos sexuales mientras su novia le esperaba en Barcelona) que no puedes dejar de leer hasta acabar las muchas páginas del libro (calculo que unas doscientas, porque no vienen numeradas).

Felipe, rebautizado en su viaje (o en su tebeo) como Felipollas, se retrata como un tipo algo enfermizo, pasivo y apático, pero lo que más me ha llamado la atención en SAVE OUR SOULS es: 1), que el viaje está contado a un personaje interpuesto, un amigo con el que está chateando pero al que dibuja constantemente en las viñetas del viaje como una especie de enano que lleva a cuestas. El amigo no está en México físicamente, está en la reconstrucción que Felipe le hace acudiendo a su memoria, lo cual nos recuerda en sentido inverso la fabulación que implica toda memoria. A saber qué sucedió realmente y qué ha sido distorsionado por los recuerdos de Felipe, o por sus necesidades narrativas. Lo que está claro es que Felipe, Felipollas en el tebeo, no pretende ponerse bien puesto ni retratarse de forma heroica, una inclinación frecuente en los cómics autobiográficos que por cierto a Crumb le irritaba mucho (Crumb citaba como ejemplos los tebeos autobiográficos de Will Eisner o de Trina Robbins, en concreto la forma de retratarse ambos como si fueran una especie de personaje tipo Cándido). Felipollas en cambio cuenta cosas que en la mayoría de tebeos autobiográficos no se cuentan, sobre sí mismo y sobre los demás, y con una "honestidad brutal" rara de ver.
2), que en algunas viñetas, todas del mismo tamaño y en el mismo número en todas las páginas, ocho por cada, no hay una sola imagen, como se dibuja en los cómics de toda la vida, sino varias imágenes (ver ejemplo abajo). Y el recurso, tan fuera de la tradición del cómic, funciona sorprendentemente bien. 3), que el dibujo, intencionadamente "primitivo", está lleno de recursos no aparentes pero muy efectivos (cuerpos incompletos, rostros flotantes, borrones ocasionales, fondos que vienen y van, vacíos en la página), un dibujo que opera como una técnica de extrañamiento respecto a la historia. Leyendo SAVE OUR SOULS, uno tiene la sensación de estar asistiendo más a un documental sobre rituales animales que a una historia humana y personal.



Más sobre SAVE OUR SOULS en las reseñas de Santiago García en Mandorla y Álvaro Pons en La cárcel de papel