martes, 2 de febrero de 2010

"DEBE SER COSA MÍA, QUE NO ME ENTERO"

"Los críticos (literarios o teatrales) se valen a menudo de dos argumentos bastante singulares. El primero consiste en decretar bruscamente que el objeto de la crítica es inefable, y por consiguiente, la crítica inútil. El otro argumento, que también reaparece periódicamente, consiste en confesarse demasiado tonto, demasiado torpe para comprender una obra [...]. ¿Por qué la crítica proclama periódicamente su impotencia o incomprensión? No es por modestia ciertamente [...] Todo esto significa, en realidad, que uno se cree de una inteligencia tan segura como para que al confesar una incomprensión se ponga en duda la claridad del autor, y no la del propio cerebro: se finge bobería y se logra la protesta del público; así se lo arrastra ventajosamente de una complicidad de la impotencia a una complicidad de inteligencia. Operación ampliamente conocida en los salones Verdurin: 'Yo, que tengo como oficio ser inteligente, no comprendo nada de eso; ustedes tampoco lo comprenden; luego es que ustedes son tan inteligentes como yo'".
Roland Barthes, "La crítica muda y ciega", en MITOLOGÍAS, 1957.

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EJEMPLOS PRÁCTICOS DE AYER Y DE HOY:

Evidentemente, el mecanismo de este tipo de "crítica" que Barthes criticaba a su vez hace más de cincuenta años con su habitual perspicacia y no sin ironía, suele ser inconsciente: quien acude a este tipo de "recurso" crítico que desmontaba Barthes, el de confesar la propia incomprensión o la incompetencia para entender una obra concreta, no suele darse cuenta de todo lo que está diciendo implícitamente. Como daba a entender Barthes en su ensayo, se trata por un lado de enviar un guiño de complicidad demagógico al público para intentar ganárselo y, por otro, sugerir que la responsabilidad de esa incomprensión ante una obra no es en realidad problema del crítico, sino de la obra y por tanto del autor (y por extensión, de los que sí dicen entenderla, aquellos que "le rían las gracias al autor"). El crítico se ve de este modo como alguien "valiente" que confiesa "con sinceridad" ante los demás su incomprensión, pero lo hace porque él es el "único" con la "inteligencia" y "arrojo" para señalar "lo obvio", aquello que "nadie más se atreve a decir alto y claro": que "el emperador va desnudo". En otras palabras: como el crítico no pilla lo que otros sí dicen pillar, y él cree que no puede estar equivocado (pero los otros sí), está claro que "en realidad no hay nada que pillar", así que se finge incompetente, "no lo entiendo, no lo comprendo", y de este modo se traslada la culpa de su incomprensión a la calidad de la obra y a una supuesta incompetencia del autor para comunicarse eficazmente con el espectador/lector.

Este tipo de "argumentación", además de ser simple retórica chusca (y no auténtica argumentación, por supuesto), maneja técnicas dignas de la propaganda más demagógica. Además, yo me pregunto: 1), ¿Es que nos tiene que gustar o interesar todo lo que a los demás les gusta? ¿Por qué si algo no te gusta hay que creer automáticamente que es "malo", como tantas veces se ve por ahí? ¿Tan difícil resulta admitir que una obra de calidad no te interesa personalmente, y que puede tener calidad a pesar de que a uno no le gusta? ¿Cuándo vamos a abandonar la edad mental de la adolescencia?; 2), ¿Qué necesidad hay, cuando a uno no le gusta o no interesa lo que a otros les parece buenísimo, de "demostrar" que esos otros "se montan pajas mentales" para "encontrar lo que no hay"?; y 3), ¿No será que, en ciertos casos, ese tipo de "crítico" sí es realmente (y no sólo de forma fingida) un completo incompetente, y que con su fingida incomprensión únicamente está mostrando la ignorancia de su propia ignorancia, y de paso su falta de sensibilidad?

Veamos algunos ejemplos concretos de nuestra época. He hecho unas cuantas búsquedas en el Google combinando frases clave como "Debe ser cosa mía, que no me entero" o "Me he perdido algo" y similares junto al nombre de críticos (o "críticos", quizás deberíamos decir) a los que recuerdo haber visto usar el mecanismo en cuestión que denunciaba Barthes. Empecemos con un "clásico" de nuestra época, los subrayados son míos:

"Han homenajeado a David Lynch en el Festival de Sitges y me parece bien que hagan tributo al jefe de los modernos en el cine, lo que pasa es que a mí es un director que me pone muy nervioso y me carga bastante con esos mundos en los que no entiendo nada y con esas pesadillas llenas de símbolos que a mí me resbalan. (...) Además, como espectador, a medida que envejezco cada vez soy más convencional, y si hay algo que no es Lynch es convencional. Y hay que esforzarse. Reconozco que tiene pesadillas que son muy suyas, pero no son las mías. Y que sea referencia de tanto moderno que detesto también me pone muy en contra".
Carlos Boyero, 2006

"(...) Lynch, homenajeado en esta edición de la Mostra con el León de Oro a toda su carrera, no da muestras de haber enloquecido absolutamente con esta Inland empire que cualquier espectador sin referencias e inocente juzgaría como el delirio de un morador fijo del frenopático. (...) Pero le han reído y coreado siempre las gracias y los disparates al niño bonito. Por lo tanto, resulta hipócrita que sus infinitos fans vayan a sentirse decepcionados ahora ante el transparente compendio de tonterías que acumula su última película. Lynch, que siente ancestral alergia hacia los argumentos entendibles y los guiones lineales, que prefiere fascinar a convencer, nunca ha tenido el menor interés en que sus historias pudieran ser descritas por los receptores"
Carlos Boyero, 2006

(es decir: "el problema real no es mi incomprensión ante Lynch, es Lynch", y por extensión todos aquellos que "le ríen las gracias". Es, claramente, una postura de reacción contra un supuesto "bando", el de aquellos a quienes sí les gusta Lynch. Boyero presupone además que a todos esos a los que les encantan las películas de Lynch simplemente son unos esnobs que se autoconvencen "por pose" de que les gusta cuando en realidad, ya se sabe, Lynch es un "tostón que nadie puede aguantar")

"Es más que probable que a Daniel Day-Lewis le caiga el Oscar por una interpretación en la que su histrionismo se pasa siete pueblos, en la que tengo la fastidiosa sensación de que está repitiendo su desaforado personaje de El Carnicero en Gangs of New York. Allí me convencía y me aterraba, aquí me suena a innecesario, a ya visto y oído, a sobreactuación. Cosas mías, que debo de ser muy raro, ya que la mayoría del personal que ha asistido en la Berlinale a Pozos de ambición se muestra deslumbrado por el trabajo de Daniel Day-Lewis y también fascinado por la estética y los mensajes de su pretencioso autor. Cuanto más pienso en esta película pretendidamente turbadora, más antipática me cae".
Carlos Boyero, 2008

(en otras palabras: yo soy "especial" e inteligente porque reconozco la "impostura y pretenciosidad" de POZOS DE AMBICIÓN, frente a la mayoría del personal que se ha dejado deslumbrar por la película en la Berlinale)

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Y en un ámbito muchísimo más modesto, veamos un ejemplo en nuestro pequeño mundillo de la blogosfera comiquera:

"confieso que he leído, sí, pero que no he podido terminar de leer: Superputa, del gran Manel Fontdevila. Ni he podido con él, ni he entendido nada de lo que sí he leído... Mea culpa, con seguridad, y bien que lo siento, que la edición es excelente (el olor de la tinta, ay...) y el autor está, en mi lista de imprescindibles, bien arriba.

Y, sin abandonar la confesión, y al hilo de la última entrega de El Manglar, en la que brilla Rutu Modan con luz propia y el amigo Vañó dice cosas intrigantes sobre Valenzuela, confieso también (y no por vez primera) que tampoco al creador del Capitán Torrezno he sabido entenderlo nunca, si bien no descarto un próximo intento, porque tanta gente con buen criterio no puede ser que se equivoquen a la vez y en la misma cosa, y algo debe tener Valenzuela para generar tanto aplauso. (O quizá me vuelvo blando con la edad y procuro siempre dar una oportunidad más.)"
F. Naranjo, 2007.

(lo de las cosas "intrigantes" que se afirman sobre Valenzuela, lo dice todo implícitamente)

"Leí también el Pomez #1 (va sin tilde en el logo), de Leandro Alzate. Porque a mí estas cositas de autoedición en papel y con grapita me ponen, todavía. Y porque la portada me pareció (me parece) muy bonita. Y, hombre... un poco mejor que su colaboración en Humo sí es, pero yo había leído por ahí que era algo muy arriesgado y novedoso y, la verdad... me ha gustado la primera historia, sí, pero estas cosas se hacían ya en los años ochenta (Madriz, Cairo, La Granada de Papel...), y se hacían mejor. (No sé, igual me he perdido algo yo...)".
F. Naranjo, 2010

"Lean y tomen nota. (Por cierto, que a mí lo de Pascal Brutal no me gusta nada, me parece una simpleza sin gracia... No sé, ellos sabrán...Igual se me escapa algo, como ya va siendo costumbre...)"
F. Naranjo, 2010, sobre los premios del Festival de Angulema de este año.

Por otra parte, me imagino que los miembros del jurado de Angulema han sido muy inteligentes, rectos y justos al premiar el PARACUELLOS de Carlos Giménez, pero "bobos", "chovinistas" e "interesados" al premiar el PASCAL BRUTAL de Riad Sattouf. El criterio del jurado resulta así válido para un autor (el autor que me gusta a mí) pero no para el otro (el que no me gusta). Sin más comentarios.

28 comentarios:

Ernesto dijo...

A veces es cuestión de ego, pero a veces también es cuestión de espacio: estamos llamando críticos a quienes se desenvuelven casi exclusivamente en el terreno de la reseña.

En cuanto a Boyero y Naranjo no creo que digan lo mismo aún cuando lo parece…

Pepo Pérez dijo...

Bueno, cada uno opera a su propio nivel.

Pepo Pérez dijo...

Yo veo otra diferencia, pero sólo de formas. Uno lo dice a lo bruto, sin pedir perdón; el otro da muchos rodeos para decirlo con mayor educación, de forma digamos más cobardica. Pero el mecanismo yo lo veo igual: "Debe ser culpa mía, que no me entero".
No, vamos a ver, tú crees que sí te enteras y es eso justamente lo que quieres decirnos (aunque del revés), ya sea de forma más consciente o más inconsciente: que te enteras y que por eso el problema es de la obra.

Marcosuiz dijo...

Siempre he visto dos vertientes de la critica representada en dos criticos de cine,uno es Carlos Boyero
que recurre a recursos como el que ejemplificas y otros de "barra de bar",y otro Angel Fernandez Santos que argumenta su dircurso desde parametros esteticos y artisticos y no el "me gusta" o "no me gusta","me emociona" o "no me emociona" como unicos argumentos;creo que son estilos antagonicos y todos los que pertenecen a la primera vertiente han utilizado alguna vez el recurso de no comprender alguna obra.

Pepo Pérez dijo...

Por supuesto, el crítico, el buen crítico, da argumentos, no nos habla solamente de sus gustos. El buen crítico da razones, argumenta, construye conceptos, no apela a la "visceralidad de sus emociones" o a su "gusto"para justificar su crítica. Y lo de "me emociona" es la caña, de verdad, parece que tengan 15 años eternos. ¿Y las obras que se hacen sin una intención de "emocionar" porque tienen OTRAS muy distintas que no pasan por la de "conmover"? (véase POZOS DE AMBICIÓN, ya que está en el ejemplo del post). ¿Aún no te has dado cuenta, tan listo (que te crees) que eres, sr. crítico, de que demasiadas veces eso que consideras "emocionante" en una obra tiene mucho que ver, desgraciadamente, con las técnicas demagógicas de la política de partido o directamente de la publicidad?

Y luego lo del gusto como criterio: vamos a ver, a mí que me importa tu gusto, hombre, los gustos son, parafraseando a Clint Eastwood, como el culo, todo el mundo tiene uno. Lo que me interesa, porque eso sí nos sirve de verdad y nos hace reflexionar, e incluso ver la obra desde otro punto de vista, es POR QUÉ te gusta o no te gusta una obra, o incluso qué valor según tú tiene una obra concreta (con independencia de que te guste o no), y ahí es donde se deben emplear los argumentos y las construcciones teóricas. Pero ah, amigo, es que argumentar, y argumentar bien, ya no es tan fácil, ni se hace en media horita para escribir y mandar tu crítica rapidito, vamos que nos vamos.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Cuando empecé a escribir en el periódico sólo se me indicó, como libro de estilo, que evitase la primera persona del singular. Es curioso, pero como poco aleja al crítico de la tentación del mi-me-conmigo, del "seré yo", vamos. Actitud que valoro, pues te enfrenta ante el cómic que vas a criticar, de un modo más puro. Te hace ser crítico, no "decidor de tus cosas". Si no me entero, si es cosa mía, si no es mi rollo, no interesa a nadie; la cuestión es compartir los argumentos más o menos objetivos que te llevan a hablar (bien o mal) de una obra.

Pero también pienso que en un blog uno dice y hace como plazca, porque no necesariamente se trata de hacer/ejercer la crítica. O no siempre.
o... igual es cosa mía, que no me entero XD

Pepo Pérez dijo...

por supuesto, pero es que los blogs son una herramienta de crítica. O de "crítica", claro, porque esto ni es crítica ni es nada. Te entiendo, Octavio, vale.
A lo que iba: el mecanismo ("debe ser cosa mía,que no me entero") es el mismo, y esto es lo interesante para mí por todas sus connotaciones.

. dijo...

Pero que ganas de buscar bronca, de verdad. Mira que es pequeño este mundillo y...

¿Qué decías tú mismo de la última de Allen? Decías que habría incluso que revisar si de verdad era tan bueno como creiamos que había sido.

Ese argumento no lo hubieses comprado si a Miller se refiriese. Y con razón.

Pero se entiende como derecho a la subjetividad, yo lo entiendo al menos así, porque el tono es de eso. Y no hay que buscarle más vueltas.

. dijo...

Esté, que conste, soy Javi, no sé porqué me sale un puntito en lugar del nombre.

Un saludo

mr.ed dijo...

sabes que un día los del País tuvieron que 'excusarse' de Boyero diciendo que lo que él hacía no era crítica sino opinión, por eso su columna la titulaban en italic... en fin, cosas de 'libro de estilo' que se entera uno cuando la cosa supera el desastre.

supongo que la crítica es algo que alguna vez se practicó pero que no cuajó, lo que cuajó es la opinión (en el mejor de los casos), y la reseña (lo más usual).

de todas formas, siempre me pregunto: necesitamos de una crítica para acercarnos a una obra (o para rechazarla sin olerla)? o nos basta una reseña clara y descritptiva, 'blanca' e inócua?

mr.ed dijo...

"El criterio del jurado resulta así válido para un autor (el autor que me gusta a mí) pero no para el otro (el que no me gusta)."

esta frase sintetiza estupendamente lo que leo cuando leo 'crítica' de lo que sea.

Pepo Pérez dijo...

Sobre Allen, Javi, y perdona la siempre asquerosa autocita pero es que el matiz siempre es importante, dije exactamente esto:

"Quien tuvo, no siempre retuvo. O a lo mejor es que Woody Allen nunca tuvo tanto como creíamos, no lo sé. En cualquier caso, qué triste es ver un declive de esta magnitud".

No lo sé, a lo mejor. Tendría que volver a ver sus películas antiguas para saberlo. A lo mejor soy yo, que he cambiado.

javi dijo...

Creiamos es plural, pero obviamente quien en ese momento no está creyendo, o está dudando de las bondades -o las estaría afirmando si fuese otro el caso- del pasado Allen es un sujeto singular. Pero ese recurso al plural disfraza la carga de subjetivismo en un supuesto nos del cual uno se hace portavoz.

Pero insisto que esto es querer hilar demasiado fino en lo que son puras opiniones subjetivas, y como tal se entienden.

Pepo Pérez dijo...

Sí, usé sin darme cuenta el mayestático, y tienes razón en lo que dices. NO ES HILAR DEMASIADO FINO. Las opiniones tienen un por qué, y cómo las expresamos, también lo tienen. No creo que sea darle muchas vueltas. El lenguaje nunca es neutro, ni la forma en que expresamos las cosas.

Intramuros dijo...

Estoy con mr. Ed en cuanto al valor de "lo escueto" como referencia para aproximarse a una obra.

Será que según pasan los años me vuelvo más escéptico, pero últimamente, cuando leo una crítica "tocha" me da la sensación de que me están vendiendo humo dialectico, y que semejante desarrollo se podría resumir en unas pocas lineas sin pérdida de significado.

En cambio, me congratula encontrar buenos textos de contraportada, aún a sabiendas que tienen un cometido puramente mercadotécnico. En fin, lo bueno si breve...

javi dijo...

Que yo no lo reprocho, de verdad. Si fuese una crítica "oficial", igual sí, pero es un comentario más o menos informal (que no flojo)... pues se entiende. Tú, incluso ahí, y en el texto se nota que 'te muerdes la lengua' tienes la prudencia de no ser ni tajante ni artero.

mr.ed dijo...

no quise darle valor a lo escueto Intramuros... me expresé mal se ve. Me pregunto qué valor tiene una crítica respecto de una reseña.

muchas veces me gusta que me den datos acerca de una obra que no ví/no conozco, no sólo una reseña... pero dpende mucho de quién la formule, de quién la escriba, de cómo la escriba... es importante el uso de las palabras, pero también qué datos aportar para 'clarificar' eso que para el otro (el que no vió/no conoce la obra) es oscuridad muchas veces.

Celestino dijo...

Pecado de tod@s....

“¿Es que nos tiene que gustar o interesar todo lo que a los demás les gusta? ¿Por qué si algo no te gusta hay que creer automáticamente que es "malo" como tantas veces se ve por ahí? ¿Tan difícil resulta admitir que una obra de calidad no te interesa personalmente, y que puede tener calidad a pesar de que a uno no le gusta? "....

Tengo el mismo problema cada vez que hablo de música....y es en este país. Los que vienen de fuera me entienden,te diría que es sólo en América que les mola lo mismo, pero no. Les parece guay todo el “tema“ en toda europa y sean del país que sean.

Y con esa mentalidad que describes “TODO“....pareciera que sólo les gusta lo que le mola al poder....y eso es al final el crítico en España....UN CHUPAPO%%)/ DEL PODER....

Si la obra tiene calidad, llega con el tiempo....sea lo que sea.

En cuanto a mi amado Lynch, coincido con el “desinteresado“ Boyero(no hay que olvidar que Lynch es un director de los 70 que trata de sobrevivir a los 80...y que un crítico de oficio nunca puede estar “desinteresado“ cuando pone a parir una obra).pero considerarlo “moderno“ como lo hace este “señor“ es un insulto...

Haces bien en tenerle tirria...;)

Celestino dijo...

mr.Ed: la reseña le hace ilusión al autor....la crítica lo destroza. Tanto si la crítica es positiva como si es negativa lo echan a perder....

Pepo Pérez dijo...

Siempre consigues que me ría, Celestino, ya lo sabes, pero aclaro una cosa. En efecto, Boyero me parece un incompetente y un demagogo, pero no lo pienso porque a mí sí me guste David Lynch y a él no. Lo pienso por su "argumentación" sobre su disgusto con Lynch, eso es lo que encuentro deleznable. Es una postura facilona, demagógica y destructiva. Si no te gusta Lynch, explícame de verdad por qué no, arguméntame. Puede que no me convenzas, pero a lo mejor tu punto de vista me ilumina, me matiza o me cuestiona lo que yo pensaba, sobre Lynch o sobre otros directores. Con Pozos de Ambición, lo mismo. A mí no me terminó de convencer el final, pero es una película seria a la que no se puede despachar con un "debe ser cosa mía, que soy muy raro" o, como máximo, "me cae antipática". Lo mismo pienso para el nivel de bloggero opinante.

Ollo de Vidro dijo...

Es que el gusto no hay que argumentarlo, es absurdo. De ahí el error tan extendido de confundir crítica con opinión, expresión de un gusto, etc. Demasiado a menudo se ve al crítico como un opinante cualificado, alguien con "buen gusto", suponiendo que exista semejante cosa, y yo creo que esa no es la función de la crítica.

La función de la crítica es hacer una lectura, una interpretación de la obra, contextualizarla debidamente y presentarla al lector de la crítica para sepa a qué atenerse. Eso se debe argumentar y ahí es necesario un aparato crítico, un conocimiento técnico y un bagaje personal. Para expresar una opinión nada de eso es necesario, aunque pueda ser conveniente.

A mí no me gusta el blues. ya está, no hay más. ¿Debería explicarme, justificarlo, argumentarlo? Simplemente no me gusta.

Tú mencionabas el caso de Harold Bloom, que evidentemente carecía del "instrumental" necesario para abordar una crítica en condiciones del "Génesis" de Crumb, por más que esté cualificadísimo para acometer otro tipo de crítica. Cuando escribiste aquello yo me acordé de Vargas Llosa que, para defender la trilogía Millenium, apelaba al Quijote y al Amadís de Gaula por motivos de lo más peregrino, es decir, no demostraba conocer en absoluto la familia literaria de las obras en cuestión.

No creo que la función del crítico sea decir si algo "está bien" o "está mal", mucho menos ponerle nota. Eso no creo que sea crítica propiamente dicha. ¿Reseña? ¿opinión?, ¿gusto? Quizá, pero no crítica. Creo que cuando la crítica se pronuncia sobre una obra está reconociendo implícitamente que es interesante, que merece una aproximación. Que luego a cada cual le guste o no, eso ya es otra cuestión. El posicionamiento del lector frente a la crítica no debe ser, a mi modo de ver, "a él le gusta y amí no", sino "los argumentos de su lectura (interpretación, contextualización) no me convencen". En este caso, hay debate posible. En el anterior no.

santibilbo dijo...

Hombre, yo creo que sí es diferente un blog que una reseña del periódico, no por lo currado o porque sea profesional;un blog, aunque haga crítica, es sobre todo un cuaderno subjetivo, con frecuencia a vuela pluma, varias veces es llamada de atención o confrontación para el debate.Pero a demás seamos serios, las "argumentaciones" que da un crítico, son con frecuencia peregrinas, subjetivas o discutibles.Otras tiene que ver con una concepción determinada de un medio o de la obra de arte.
Tú el otro día has dicho que Asterios te parecía pretencioso y fallido, cosa que sólo se puede decir desde la subjetividad, nunca desde el analisis.( el analisis sirve para demostrar forma y estructura o para justificar discursos nunca para valorar.También decías que si a los críticos les gustaba era por el respeto al autor, por deseo de que les gustara o por temor a resultar imbéciles y enmascaraban sus defectos y se empeñaban en descubrir lo obvio.Eso era meterse en la cabeza de un crítico porque no defendían lo mismo que tu.
También puede ser, al menos yo lo hago con frecuencia, que el decir que uno no ve la genialidad de algo sea un aviso a navegantes curiosos o un reconocimiento de humildad.No conozco a Naranjo, pero le he visto opinar sobre muchas obras a cuchillo, no creo que sea cobarde.
Para acabar, a Boyero se le lee por la subjetividad, por el estilo y porque tuvo la valentía o la demagogia de denunciar un cine plumbeo y reinvindivar otro más facíl pero de gran categoría, satisfaciendo la vanidad del espectador perezoso, pero también de una genuina corriente en toda la historia del Arte, que tiene que ver con la emoción y el sentido de Verdad.Más aún, en el acervo humanista el arte que apela a la emoción ha sido más influyente y ha tenido más resonancia que el que apela al intelecto, lo cual nos dice mucho del arte y de lo humano

Pepo Pérez dijo...

¿Quiere decir eso que un arte que no apele a la emoción es...?

Y lo del sentido de Verdad tampoco lo entiendo, Santi, por favor, explícame porque no me estoy haciendo el tonto. ¿A qué te refieres?

"También decías que si a los críticos les gustaba era por el respeto al autor, por deseo de que les gustara o por temor a resultar imbéciles y enmascaraban sus defectos y se empeñaban en descubrir lo obvio.Eso era meterse en la cabeza de un crítico"

No hablaba en plural, los críticos así a lo bruto, no me gustan ese tipo de generalizaciones. Hablaba de la crítica de Matthias Wivel y de alguna otra (Douglas Wolk), críticas CONCRETAS, en las que a mí me parecía ver un montón de argumentos (cosa que, por cierto, reivindico; por algo traduje enterita la crítica de Wivel) y, a la vez, un trasfondo que se evitaba nombrar bajo todos los argumentos positivos: que Asterios no les había molado (espera a leerlo y a lo mejor entiendes a que me refería, Santi... o a lo mejor te encanta el tebeo, claro). Y repito, es lo que veía en el trasfondo de la reseña DE WIVEL. En la reseña de Spurgeon que enlacé se veía más a las claras; vamos, que aludía sin ambages a lo que veía fallido.

Y, vuelvo a aclararlo, yo no pretendía hablar aquí de la SUBJETIVIDAD ni del derecho a la misma, cosa que no vamos a discutir a estas alturas. Pretendía hablar de un SUBTERFUGIO retórico que algunos usan porque me parecía curioso y, por qué no decirlo, divertido "destaparlo" (ya lo hizo Barthes con su agudeza semiótica, que no yo). ¿Que tienen todo el derecho del mundo a usar el truco del "me hago el tonto cuando en realidad pienso que soy muy inteligente y que por tanto el problema es de la obra"? SÍ, POR SUPUESTO, evidentemente que tienen el derecho a usar ese truco retórico. Igual que yo a criticarlo, o como mínimo, a señalar el truco.

Urbs dijo...

Pues si, y el propio Barthes remata ese texto de forma contundente: Si te vas a hacer el tonto, vas a reclamar tu derecho a hacerte el tonto y vas a pasar del tema, entonces ¿por qué hacerse crítico? Comprender, esclarecer, es, justamente, el oficio de ustedes.

santibilbo dijo...

A ver Pepo, un arte no emocional es obviamente un arte intelectual preeminentemente, no significa carente de emoción, porque eso es un imposible..Me parece muy interesante.Y también me emocionan las ecuaciones que acierto a entender.Sólo digo la conexión emocional que proporciona el arte no es infantil, ni facilona, o al menos no solamente, pues lo infantil y lo fácil pueden ser tan hondos como lo adulto y complejo.Lo inefable no es ningún cuento chino y la hermeneutica tiene demasiadas llaves y cerraduras.
Lo de la Verdad en el arte es una concepción basada en concebir esta actividad humana como un multiplicador vital, un espejo de la vida, un consolador de penurias y una redención del absurdo.La adecuación entre fondo y forma transcribe una experiencia punzante que se aparece como conocimiento transcendente, que religa y vence temporalmente a la muerte, cual Verdad Revelada( en esto los novelistas rusos se llevan la palma).El artificio manierista rompe la ilusión de verdad y las costuras de nuestro empeño redentor quedan al descubierto.En nuestro mundo ya no queda verdad posible, pero tal vez en nuestras entrañas sí.
A mi la critica de Wivel, como te dije, me estimuló a leer la obra( te agradezco las traducciones, siempre que lo has hecho me ha parecido un tío muy interesante, aunque discrepe, a veces).Creo que daba argumentos contundentes, aunque se respirara un regusto a lo que podría haber sido.Pero en parte juzgabas la intencion inconsciente.Nada hay más subjetivo que la pretenciosidad, la adecuación de forma y contenido.Estoy convencido que Homero les parece a muchos campanudo y grandilocuente y a mi me parece música pura, el tono y el marco.Entiendo, que alguien sin decodificador le parezca un coñazo.Un crítico da un marco de referencias y un analisis formal. Y va que chuta . Pero al interpretar construye un discurso que no tiene más peso que el que pueda dar su capacidad de convicción, basada más seguramente en la emoción y la forma que en los argumentos.Los filosofos proponían cambios sociales, pero fue la emoción literaria de Rousseau y Dickens los que convencieron a las masas, no los argumentos

Pepo Pérez dijo...

"Sólo digo la conexión emocional que proporciona el arte no es infantil, ni facilona, o al menos no solamente, pues lo infantil y lo fácil pueden ser tan hondos como lo adulto y complejo"

Pues estamos de acuerdo. Yo no desprecio lo "emocional", solo digo que lo emotivo no puede ser el único criterio para juzgar las obras, SOBRE TODO cuando la obra no persigue "emocionarte", "conmoverte" porque funciona con otros mecanismos (desde Pozos de Ambición al gran Chris Ware), y que juzgarlo todo bajo el criterio de "lo emotivo" es bastante limitado (y más cuando a veces lo emotivo se logra con técnicas de persuasión de lo más cutre y demagógicas, y ejemplos de eso los hay a patadas).

"cual Verdad Revelada( en esto los novelistas rusos se llevan la palma)"

O Ware ahora mismo en el cómic. ¡Y sin ser "emotivo"! : ) ¿Y tú crees que Seth no se acerca a alguna verdad que otra en George Sprott? Y más artificioso no puede ser ese cómic (prepárate en este sentido para Asterios Polyp).

"A mi la critica de Wivel, como te dije, me estimuló a leer la obra"

Me alegro, de eso se trata, que se hable de una obra (Asterios Polyp en este caso) sólo puede ayudar a que la lea más gente.

" Pero al interpretar construye un discurso que no tiene más peso que el que pueda dar su capacidad de convicción, basada más seguramente en la emoción y la forma que en los argumentos"

En esto no estoy muy de acuerdo. Lo que dices es retórica, y no me gustan los críticos como Boyero precisamente porque todo en sus críticas es pura retórica sin apenas argumentos.

"pero fue la emoción literaria de Rousseau y Dickens los que convencieron a las masas, no los argumentos"

Sí, y la emoción nacionalista ya ni te cuento. Seguro que ya me entiendes mejor por dónde voy.

Leandro dijo...

El debate sobre la objetividad o subjetividad de la crítica se enreda siempre y suele terminar asfixiando un debate más detallado sobre la calidad de ésta, y sobre su capacidad creativa.

Hay críticas buenas y críticas malas, independientemente de lo objetivo o subjetivo de su percepción. Me explico: existen críticas que no ven más allá de sus narices y otras realmente profundas en cuanto a alcance, críticas bien articuladas o farragosas, honestas o deshonestas (creo que sobre este punto trataba el post original de Pepo, sobre las críticas que no van de frente)...

Si algo echo en falta en muchas críticas o reseñas es la falta de "vuelo", el ponerse al límite de quien la escribe. La reseña correcta (pseudodescriptiva), muy al orden del día, suele ser una cosa insípida, un compendio de lugares comunes que muchas veces oscurece la potencia real de cualquier obra. Muy adecuadas, eso sí, para obras que pueden resumirse en un titular de periódico: "Miseria de los emigrantes", "La incomunicación entre los jóvenes", "Hitler perdió su gorra en Albacete".

Existe una cierta tendencia de crítica que es casi creación, y que me parece muy reveladora: el crítico realiza una especie de lectura de la obra muy libre, sin intentar "retratarla". Quizá por alguna paradoja de nuestro cerebro (o simple incapacidad narrativa) los comentarios más certeros que decimos sobre las cosas no es cuando estamos intentando abordarlas de frente y de una sóla vez, sino cuando éstas entran a formar parte de nuestro discurrir.

En definitiva, más creatividad es lo que necesitamos para leer buenas críticas. El crítico, lo quiera o no, se ha convertido en autor.

Pepo Pérez dijo...

"críticas bien articuladas o farragosas, honestas o deshonestas (creo que sobre este punto trataba el post original de Pepo, sobre las críticas que no van de frente)..."

Crees bien, sí.