domingo, 13 de octubre de 2013

NO PODRÁS EVITARLO



Unas pocas palabras también, ahora sobre Papel estrujado, de Nadar (Astiberri). Otra cosa, una novela gráfica, que hay que ver, leer y experimentar por uno mismo. El debut largo más impresionante que recuerde haber visto en el cómic, en España o fuera de ella. Impresionante sobre todo por la ambición de un debutante para construir un cómic de 400 páginas con un buen número de personajes en vidas cruzadas, y hacerlo con sentido y sensibilidad. Mentiras y secretos, de familia o individuales, con los temas de la identidad, la culpa y las consecuencias de nuestras decisiones en los demás en la cabecera de la historia. Sí, por supuesto que se necesitan 400 páginas para contar esta historia
, al menos si quieres hacerlo con el ritmo y la sutileza con que está contada. Si los personajes te parecen bien construidos, es precisamente gracias a la paciencia y el talento del autor para presentarlos a lo largo de páginas y páginas, con multitud de detalles y gestos, escenas mudas o escenas de diálogos; diálogos naturalistas creíbles donde el ritmo y los silencios tienen tanta importancia como las palabras. Y si quieres construir a los personajes a través de la acción, sólo por lo que dicen y hacen, sin explicarlos ante el lector ni recurrir al monólogo interior para mostrar sus pensamientos, no te queda más remedio que hacerlo a través de un gran espacio. A través de escenas y más escenas. Por supuesto, leer todas esas páginas forma parte igualmente de la experiencia de lectura. No puede ser lo mismo una historieta de 7 páginas en la que el texto de apoyo te explica rápidamente todo lo que necesitas saber de los personajes, que ocultar sus pensamientos y desafiar al lector a entender los personajes —y las relaciones entre ellos— por sus acciones, por lo que hacen, dicen o no dicen, por lo que muestran y ocultan, a lo largo de páginas y más páginas. En otras palabras: el tipo de textura narrativa que podemos encontrar en Papel estrujado sólo es posible del modo en que está construida, escrita y dibujada esta obra. Con todas las páginas que hagan falta, y hacen falta muchas para lograr ese efecto. Que, en este caso, tiene que ver con la textura de la novela literaria. Aunque en este caso se trate de una novela gráfica, es decir, de un cómic.

Tengo algunas reservas, pocas —por ejemplo, la premisa argumental del personaje de Jorge no tiene la misma credibilidad que el desarrollo, tanto de su personaje como de otros—, pero son nimias comparadas con los logros del conjunto. También me gustaría decir otra cosa: acomplejados como solemos estar aquí, en las provincias del imperio, tendemos a pensar que no somos capaces de trabajar al mismo nivel que en Estados Unidos. Pero si comparamos por ejemplo los diálogos y la construcción de personajes de Papel estrujado con los del Asterios Polyp de David Mazzucchelli, uno de los referentes gráficos obvios de Nadar (me refiero al Mazzucchelli dibujante de los primeros noventa, el de Rubber Blanket y Ciudad de cristal; por cierto que la cita a Paul Auster creo que también viene a cuento aquí, tanto por el tema de la identidad como por las «historias dentro de la historia» que van revelando los diversos personajes de Papel estrujado), me parece que Nadar gana por goleada.

Ahora solamente espero que Pep Domingo, Nadar, pueda seguir produciendo sus cómics, si eso es lo que él quiere. Cómics de 1, 40 o 600 páginas, las que necesite con arreglo a —de nuevo— lo que él quiera hacer. Enhorabuena, Nadar, por el talento, la ambición y la vocación. Porque hay una cosa que, creo, hay que dejar bien clara: se necesita mucha vocación para hacer algo como esto. Cuando digo vocación, quiero decir obsesión. O la vocación como misión ética en tu vida. Si la tienes, la vocación digo, no podrás evitarla.

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Más: entrevista a Nadar en La hora del bocadillo (Radio 3)

Actualización 15/10/2013: reseña de Gerardo Vilches en Entrecomics