
"Pero no deja de ser un Kafka para principantes, un libro divulgativo de calado muy menor, que difícilmente merece como tal el reconocimiento cultural que sí merece el trabajo de Crumb en este mismo volumen.
Y creo que este «complejo», esta sensación de inferioridad nace de un pecado original del cómic que todavía estamos lejos de superar. Por el mero hecho de aparecer publicado como libro, lo juzgamos como libro, y como libro, nos parece insuficiente, o al menos banal.
[...] Claro que, ¿y si consideramos que Kafka no es un libro? ¿Y si consideramos que Kafka es un cómic, y que por tanto hay que juzgarlo de acuerdo a un criterio distinto del que usaríamos para un ensayo literario? Porque no es mejor ni peor, sino, simplemente, otra cosa".

--Santiago García, a propósito del KAFKA de Robert Crumb y David Zane Mairowitz (La Cúpula),
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