sábado, 28 de marzo de 2015

la batalla de

TESTIMONIOS: hoy, la mesa redonda del pasado martes en torno a La Batalla de Argel (1966, Gillo Pontecorvo) en el Cine Albéniz. Unas breves palabras: fue un verdadero gusto ver en una sala de cine esta película extraordinaria, y más aún compartir luego mesa redonda con compañeros tan queridos y brillantes como Ana, Manolo, José Manuel "Pirri" y Antonio. La intensa participación del público en el debate fue indicativa, también, de que se lo estaban pasando igual de bien que nosotros. Se habló mucho de esta inagotable película, y no siempre sin discrepancias: sobre la razón de Estado y el estado de excepción que suspende durante la guerra la legalidad previa, sobre el uso de la tortura como método para evitar atentados terroristas (tema de reciente y triste actualidad por las torturas admitidas de USA en prisiones fuera de la legalidad como Guantánamo y otras), sobre el individuo frente a la Historia y al colectivo, sobre la necesaria implicación de las masas para la insurrección (el terrorismo inicial como mero detonante), sobre colonialismo, integración y racismo y, por supuesto y no menos importante, sobre las cuestiones formales que plantea el filme de Gillo Pontecorvo en torno a la representación de la verdad histórica, la naturaleza del documental y de la ficción, la ficción como documental y la representación realista como mitificación inevitable, por mucho que se intente mantener una imparcialidad ética -como se intenta admirablemente en este filme- mostrando los dos puntos de vista del conflicto y representando de manera "justa" y con complejidad psicológica a personajes de ambos bandos. 
Al hilo de esto último se habló también de la representación del "Otro" colonial como subordinado, que en esta película se logra evitar desde el momento en que el punto de partida narrativo es el del colonizado (a diferencia del proyecto inicial que tenía Pontecorvo, nunca realizado: Parà, narrado desde el punto de vista de un exparacaidista francés que, como periodista, era destinado a Argelia; Pontecorvo quería para el papel protagonista a, atención, Paul Newman), y sobre el posible perfil de psicópata integrado del personaje de Mathieu encarnado por Jean Martin (yo era de los que no estaban de acuerdo en eso, por diversas razones largas de explicar aquí). También se habló, con notables aportaciones del público, de la relación histórica entre la Guerra de Argelia y el OAS con el Lepenismo, sobre Sartre "versus" Camus en torno a este conflicto, sobre el trauma que supuso para Francia la pérdida de Argelia, que ellos consideraban un departamento más del país y un largo etcétera. Total, que muchas gracias a todos los que vinieron, a los "agentes provocadores" del MaF (Málaga de Festival) y en particular a los responsables del Cine Albéniz por facilitar la realización del acto: magnífica proyección y logística superprofesional para la mesa redonda. Todo estuvo en su sitio. Como cantaban en la sintonía de Las chicas de oro, THANK YOU FOR BEING A FRIEND.

(foto de la mesa redonda: arriba del todo, MaF; abajo, Rafael García Maldonado)