miércoles, 11 de febrero de 2015

(paréntesis: variaciones-repeticiones en la ficción de género)

En la estela de los Premios Goya, sigo leyendo comentarios que insisten en que La isla mínima «está demasiado inspirada» en True Detective o, como acabo de leer, que es «una adaptación de True Detective a la española» (sic). Bien, da gusto comprobar cómo Internet a veces no sirve para nada, o al menos para documentarse perdiendo dos minutos. La isla mínima se rodó a partir de octubre de 2013, y para diciembre de 2013 el rodaje había concluido. True Detective se estrenó un mes después, en enero de 2014 (primer episodio emitido el 13 de enero de 2014).

Más interesante que desmentir el equívoco es comprobar una vez más que esos parecidos lo único que te dicen es que ambas obras participan del mismo género de ficción. Y cuando se hace ficción de género —en este caso thriller policiaco con asesino en serie, ambientado específicamente en «el sur rural y pobre»— se están repitiendo con variantes una serie de estructuras-códigos-clichés, justamente porque la ficción de género se basa en eso, en la repetición-variación, un tema del que ya hablamos en este blog («repeticiones/variaciones»). En pocas palabras, es normal que ambas obras se parezcan porque las dos repiten estructuras previas del mismo género de ficción.


¿Es que acaso True Detective no se parece a El silencio de los corderos-Arde Mississippi-El corazón del ángel-Memories of Murder? Yo diría que sí, y que incluso mucho en algunos aspectos. ¿Es por esa razón True Detective «una adaptación» de esas películas? Pues no, porque aporta sus propias variantes al género de ficción que practica. Lo mismo puede decirse de La isla mínima.