lunes, 12 de enero de 2015

lost in "translation"

Robur, un español que vive desde hace muchos años en Estados Unidos, ha dejado un comentario preclaro en el post anterior que, me parece, merece la pena destacar aquí con su permiso (gracias). Pistas para entender cómo y por qué los estadounidenses no entienden el humor de Charlie Hebdo y otros similares europeos. Le cedo la palabra.

Es todo un poco un problema relacionado con lo difícil que es entender a culturas que parecen cercanas pero que no lo son tanto, sobre todo como apuntas sin contexto (aunque el contexto de muchas de las imágenes de Charlie Hebdo requeriría bastante explicación). Creo que el caso anglosajón, particularmente en los USA, el humor de Charlie Hebdo y similares les resulta difícil de interpretar. No hay ninguna tradición de anticlericalismo, que es algo de países católicos, ni de un humor salvaje, salvo en el underground, que en países como Francia, España o Italia es común incluso en medios generales y contra toda institución. El mierda o merde esto o lo otro no existe. Si traduces literalmente expresiones del espanol-francés-italiano al inglés suena mil veces peor que cualquier cosa que hayan oído en su vida.

Igualmente hay una incomprensión iconográfica en Europa del nivel de sensitividad que tiene el americano medio a cualquier representación minimamente caricaturizada de un grupo étnico-religioso-cultural. Hay muy buenas razones para ello, la representación particularmente de la minoría negra en las artes en los USA ha sido hasta muy recientemente repugnante y vil. Lo contrario de 
Charlie Hebdo, una burla de los oprimidos por los opresores, una burla que ha dejado muchas cicatrices. En Europa no hay esas cicatrices, al menos no tantas ni tan profundas. En Europa la idea de hacer chistes raciales y usar ciertos estereotipos culturales en la representación de personas, no ya de diferentes minorías étnicas sino de diferentes países o incluso regiones, es aun bastante común.

Luego está ese pacatismo que denuncias, que ha estado ahí siempre y siempre estará. El puritanismo no es una enfermedad exclusiva de los religiosos ni las derechas. Creo que eso no derrota al humor transgresor, al fin y al cabo solo puede ser humor transgresor si hay alguien (muchos) que se ofende. Los límites los pone la ley (la función del humor transgresor en democracia es empujar contra las paredes de la ley), y por desgracia, para los fanáticos las balas. Las balas porque saben que las palabras solo, las amenazas, los pleitos, los insultos y las llamadas a ser más formales no pueden, no deben.


PD: Muy bueno el apunte de Foster Wallace.