miércoles, 25 de diciembre de 2013

UN RESPETO

«La impunidad del viñetista es el fenómeno más inexplicable de nuestro tiempo. De su inmoralidad el viñetista siempre se defiende con el humor. Aún se espera que el que le pegó cuatro tiros de broma al Rey obtenga del Estado algo más que sonrisas comprensivas...». 

No es un diálogo satírico sacado del último cómic de Manel Fontdevila. Es una afirmación literal de Arcadi Espada, publicada en su blog en julio de 2013. Una cita que seguramente inspiró a Manel Fontdevila para el tramo final de su No os indignéis tanto (Astiberri), que acaba de publicar. 

O sea: la libertad de expresión entendida a la peculiar manera española, una que sería inconcebible en países con una verdadera tradición democrática y de libertad de expresión. Una libertad de expresión en la que sólo se puede decir aquello que se puede decir, y sobre todo, con las formas «apropiadas». La clave del tema la da el propio Manel en su ensayo en cómic, un lúcido panfleto a favor de la desobediencia civil en estos tiempos de ignominia y contra esta democracia «dentro de unos cauces» que venimos «disfrutando» desde 1978. Se trata de una novela gráfica, un cómic, que recomiendo a cualquier ciudadano siquiera para disentir; un cómic en el que lo único que echo en falta es precisamente una contundencia, precisamente, más panfletaria, dado el tema y las circunstancias. Thoreau es hoy famoso por un panfleto sobre la desobediencia civil, pero como el propio Manel sugiere en su ensayo en viñetas, ese tipo de cosas en este país las admiramos en la lejanía, siempre que sucedan lejos de aquí, como si con nosotros no fuera. «El desorden social es sano porque puede producir cambios», afirma Manel. «Cuando se apoya un desorden se acaba eliminando la mili, o que las mujeres voten, y por eso he hecho el libro, porque me sorprende la falta de apoyo y lo mucho que nos molesta que pasen estas cosas en España».


Yo, animado por el ensayo de Manel, voy a decirlo lo más claramente posible: estoy hasta los cojones de esta tradición cultural de mierda derivada de nuestra transición, y antes de ella, por supuesto, del franquismo, una tradición según la cual en este país sólo se puede hablar de los temas dentro de un orden del día que siempre ponen otros, y además sólo se puede hablar con las «formas adecuadas» que permiten los mismos que ponen el orden del día. La clave en el cómic de Manel la da su brillante contraposición entre la zafiedad del Gorila de Brassens y el «humor inteligente» de la revista franquista La Codorniz, es decir, un humor tolerado desde la autoridad por inofensivo. Dos universos paralelos: el de la Francia republicana y laica donde se derrotó al fascismo y el ¡Indignaos! de Stéphane Hessel fue un best-seller en las navidades de 2010, frente al de la desgraciada (por nosotros) Expaña, uno de los pocos países donde triunfó el fascismo. Donde nunca fue vencido, tendríamos que recordarlo cada día conforme nos levantamos de la cama.

Sólo en un país como el nuestro, construido por fascistas sobre el genocidio, expolio y represión posteriores a nuestra guerra civil, y más tarde sobre la «cultura del consenso» derivada de la transición que hicieron unos pocos (es «curioso» comprobar cómo muchos de esos pocos protagonistas de la transición están hoy forradísimos y a menudo ocupan cargos de consejero en las que un día no tan lejano fueron empresas públicas), repito, sólo en un país como el nuestro, que viene de donde viene y está donde está, es concebible que un periodista que dice ser «liberal» como Arcadi Espada, un periodista cuya profesión se basa precisamente en la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, pueda afirmar semejante barbaridad de un humorista gráfico como si fuera algo perfectamente sensato y «democrático». Porque lo dice superconvencido, ¿eh? 

Ésa es la libertad de expresión tal como la entendemos aquí, y ése es el tema principal del soberbio ensayo en viñetas de Manel. Claro que ese país es el mismo en el que se sientan a dos humoristas en un banquillo penal por una caricatura de los príncipes y encima les condenan. Así que no, de «impunidad» nada, señor Espada. Guillermo y Manel Fontdevila fueron condenados y ya cuentan con antecedentes penales por una sátira gráfica de la familia real. Ese mismo país en que se admite a trámite la demanda de la Fundación Francisco Franco contra el artista Eugenio Merino por su Always Franco, afortunadamente desestimada, Fundación que vuelve a repetir la jugada ahora por otra obra de Merino. Imaginemos por un momento una «Fundación Adolf Hitler» en la Alemania de 2013 que pretendiera demandar a un artista por una sátira contra Hitler. 



Pero es que, como decía antes, habría que repetirlo cada día conforme nos levantamos de la cama: vivimos en un país donde el fascismo triunfó y los vencedores fascistas hicieron las leyes, relataron la Historia y prohibieron la libertad de expresión, y esos mismos vencedores permitieron luego una «democracia» bajo determinadas reglas. Por supuesto, nuestras autoridades actuales sólo ponen a la Alemania de Merkel de modelo para aquello que les interesa. 

En el marco de pensamiento de la Expaña derivada de esa cultura de la transición, el «humor inteligente» es ahora el de El Roto, que con sus monigotes alegóricos jamás pone nombre y apellidos a los políticos y empresarios que critica en sus viñetas (no vaya a ser que retiren la publicidad del periódico donde publica, por ejemplo), desde las que nos dice con su tono admonitorio de «cura bueno, cura rojo» (en feliz expresión de Kano) justo, exactamente, aquello que queremos oír. El Roto, por cierto, fue uno de los que acusó de «atentado a la inteligencia» a la famosa portada de El Jueves de Manel y Guillermo. No era, efectivamente, humor «inteligente».

Escribiendo estas líneas me resulta inevitable volver la vista atrás hacia el caso de la portada de El Jueves 2007, que el propio Manel rememora con mucha gracia en uno de los pasajes más inspirados de No os indignéis tanto. Porque me parece que es ahora, tras estos años de «crisis», cuando podemos entender en toda su dimensión lo que significó aquel atropello a la libertad de expresión, y qué tenía que ver aquel atropello con el ejercicio del poder en Expaña, y a su vez qué tiene que ver ese ejercicio del poder con nuestra crisis, las protestas del 15-M de 2011 (del que habla también Manel en su cómic) y las numerosas reacciones que calificaron a los indignados de «antisistema» o, en el mejor de los casos, de gentes sospechosas que promovían el «desorden» y el «caos». Todo esto mientras los parados y nuevos pobres aumentaban, los desahucios proliferaban en paralelo a los suicidios, nuestros políticos endeudaban al país entero para rescatar bancos privados y nuestro rey se marchaba a Botsuana a cazar elefantes. 

Uno de los reproches más repetidos contra la famosa portada fue precisamente el de «grosera» y «zafia», incluso —y éste es el problema— para justificar el secuestro judicial de la revistaEs decir, la caricatura de Manel y Guillermo no había seguido, una vez más, el cauce «adecuado», las formas «apropiadas». Claro que también podríamos decirlo de otra manera: la portada no era lo suficientemente fina como para resultar inofensiva. Una vez más, la crítica en este país sólo se podía hacer sobre determinados temas, y bajo determinadas formas y cauces, porque, vamos a decirlo en plata, seguimos en una democracia tutelada. A Franco y el ejército le sustituyeron como tutores el rey, los grandes partidos y los poderes fácticos que hay detrás de ellos, cada partido los suyos, aunque a veces intercambiables. Y esos límites al debate público son una de las causas, por cierto, del atraso de nuestro país en tantos y tantos aspectos, políticos, económicos y culturales.

Yo mismo, indignado en aquellos días de 2007 por el secuestro judicial de una revista por una puñetera caricatura y la posterior condena penal a sus autores en un país supuestamente democrático, escribí mucho. Al releer hoy uno de aquellos textos sobre el caso El Jueves, me doy cuenta de hasta qué punto nuestra cultura del «humor inteligente» y las «formas adecuadas» para expresarnos en público ha instaurado una (auto)policía del pensamiento según la cual ni siquiera somos conscientes de cuánto «moderamos» lo que nos atrevemos a decir en público, incluso en ocasiones en que las circunstancias exigen gritar alto y claro contra lo que debería ser intolerable en un sistema que pretende ser una democracia. Releído hoy, mi texto me parece pacato y cobarde, un articulillo el que doy vueltas y más vueltas formalistas para no entrar a saco en los temas claves —que eran precisamente los de la libertad de expresión, la crítica a la autoridad y la existencia de la monarquía— y no denunciar de la manera más directa posible los hechos ignominiosos que habían ocurrido, una auténtica vergüenza para cualquier país medianamente civilizado. Como he apuntado arriba, el propio Manel no termina de atreverse a decir con la contundencia que debería lo que quiere decir en No os indignéis tanto. Lo dice, es verdad que lo dice, pero la prudencia que exhibe para exponer su tesis sobre este fenómeno sociológico tan expañol es el mejor ejemplo, la mejor prueba, de que Manel tiene razón.

En efecto, no nos indignamos tanto. Estamos educados para eso. Nuestra tradición cultural derivada del fascismo, nuestras autoridades actuales e incluso nuestros iguales, en nuestro entorno cotidiano, nos lo recuerdan día a día, en la comunidad profesional, en la familia, en las redes sociales. Si hay que criticar, mejor en privado, y si te atreves a criticar en público, ojo, por favor, siempre de manera educada, guardando las formas, un respeto

Gracias, Manel, por hacérmelo ver con la gracia y talento habituales de tus viñetas. 

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Adelanto de 11 paginas de No os indignéis tanto  

Entrevista de Absence a Manel Fontdevila a propósito del libro

45 comentarios:

aburrimientovital dijo...

Tildar una portada de 'zafia' y 'grosera' es un ejercicio de libertad de expresión tan respetable como el del caricaturista a la hora de hacer un chiste (ojo, a mi me encantó). De hecho, creo que es bastante sano cuestionar un chiste (recordemos, que detrás de ellos se refugian opiniones), pues, los humoristas gráficos no son infalibles, y a veces, incluso pueden pecar de simplistas, o incluso pueden sencillamente equivocarse.

No digo que afirmes lo contrario en tu texto, pero la idea me ha venido a la cabeza después de las airadas reacciones de algunos dibujantes, cuando David Bravo criticó un chiste (desafortunado a mi parecer) de Fontdevila, sobre la Ley Sinde.

Gracias por compartir tu reflexión. Un saludo.

Pepo Pérez dijo...

Por supuesto que se puede criticar a su vez el trabajo de los críticos, en este caso de los humoristas gráficos. Yo mismo lo hago en este post con El Roto. Y por supuesto que no me gustan todas las viñetas de Manel, y que su trabajo puede y debe ser criticado.

Pero la cuestión no es ésa. La cuestión es que en 2007 hubo gente que "entendía" el secuestro judicial de aquel número de El Jueves porque el chiste les parecía "demasiado grosero". Es decir, aquí el problema no fue que se CRITICARA el chiste, que se puede criticar evidentemente, sino que el chiste NO TENÍA CABIDA en nuestro sistema supuestamente democrático.

En mi texto de 2007, que enlazo, lo expongo más finamente.

¡Espero haberme explicado!

un saludo y gracias a ti por el comentario.

Pepo Pérez dijo...

(la crítica que hace Arcadi Espada en 2013 va exactamente en el mismo sentido, cuando alude a la "impunidad". Es decir, no va a criticar el chiste, sino a sugerir que determinados chistes no tienen cabida en nuestro sistema. Lo hace con su habitual estilo oblicuo y sibilino, pero ésa es, yo creo, la idea. Y es lo que me parece demencial y, desde luego, una barbaridad inconcebible en países que se parecen más a una democracia)

aburrimientovital dijo...

Pensaba en 'El Roto' en mi comentario. Me sorprendería que apoyase el secuestro de 'El Jueves'. Le quitaría mucha legitimidad y credibilidad.

Te explicas perfectamente en el post, en realidad lo mío ha sido una reflexión derivada.

Aprovecho para felicitarte por tu blog y por no andarte con medias tintas. Es algo que escasea en el 'mundillo'.

ferran dijo...

Como humorista gráfico afirmo que todo es criticable. (O debería serlo, en democracia.)
Encontrar la manera de hacerlo y superar las barreras que nos imponen (o que nos autoimponemos) no deja de ser un reto formidable para esta democracia anémica de la que alardeamos.
Y sí, cada vez hay más barreras (ideológicas, económicas...) y menos altavoces desde los que alzar la voz para la protesta.
Les animo a que sean críticos, a que critiquen. A un servidor, por ejemplo.

Saludos cordiales.
Ferran Martín

mariano dijo...

Muy de acuerdo con lo que dices, que ademas me ha ayudado a comprender mejor lo que escribias hace unos dias sobre la viñeta de El Roto y que dio pie a una discusion. Ahora te entiendo bastante mejor, aunque creo que una determinada manera de satirizar o de poner el foco en nuestra triste realidad no tiene porque excluir a otra. Para mi Manel es un autor muy necesario, y creo que El Roto tambien lo es.

Pepo Pérez dijo...

Por supuesto que ambos lo son, evidentemente. El Roto, Manel y los que sean. La libertad de expresión está para ejercerla, y cada uno a su modo, y si se trata de criticar a la autoridad hemos de recordar que (es doctrina de nuestro Tribunal Constitucional) el margen para la crítica es mucho mayor que cuando se trata de sujetos privados, no digamos ya para la sátira. Una doctrina que, por cierto, no se aplicó en el caso de la famosa portada de El Jueves.

(El Roto no justificó el secuestro de El Jueves, mirad si eso el enlace que lo he puesto para eso:

http://elpais.com/diario/2007/07/21/espana/1184968806_850215.html )

Pepo Pérez dijo...

Ferran, Mariano, muchas gracias también por vuestros comentarios.

Mariano, es una alegría que me entiendas mejor ahora. Creo que una de las virtudes del debate público es ésa, la de ofrecer argumentos en público para exponer nuestras ideas, defenderlas y hacernos entender. Así que cuando uno lo consigue, como digo, es una alegría.

Ernesto dijo...

Efectivamente, sin acusado, en singular, no hay proceso, y en los tiempos que corren el “humor inteligente” es como la música ambiental en la clínica de un dentista.

Pepo Pérez dijo...

Se me ocurre al hilo de tu comentario, Ernesto, que durante las tres décadas previas hemos disfrutado de cantidades industriales de ese tipo de "humor inteligente" estilo cultura de la transición. Si en estos años se nos ha caído la venda, y esa "musiquilla ambiental" nos pega el cante de una manera espectacular, es justamente porque es ahora cuando vemos las consecuencias de todo lo que no se había dicho, ni debatido, ni criticado, ni, en una sola palabra, destapado, durante esas décadas de "funcionamiento normal de las instituciones".

Octavio B. (señor punch) dijo...

Aún recuerdo un programa de La Clave en los primeros noventa (se encuentran facilmente en you tube) donde se puso patas arriba el concepto de democracia en España, con un Gª Trevijano blindado y explicando la falta de verdadera división de poderes. Sé que es parte del todo que expresas en el post, pero sirve para ver que 20 años más tarde no solo no se produce el debate sino que se ahonda en adormecernos en esta transición con sordina, a la que contadas veces e denuncia pero como quien habla de fútbol en la barra del bar.

Pepo Pérez dijo...

Lo de la indivisión de poderes en España es un escándalo. No solo no se han hecho las reformas necesarias para buscar la división de poderes en este país sino que las reformas legislativas aprobadas han sido para laminar aún más esa división. Control político de los órganos de gobierno del poder judicial, control político del Tribunal Constitucional, control político de la inspección de Hacienda, dejación de controles por el Banco de España, el CNMV, el Tribunal de Cuentas (lo del Tribunal de Cuentas daría para tres tesis)... en fin, un largo etcétera.

Y luego, qué casualidad que la jurisdicción peor dotada, con mayores retrasos para resolver los recursos, es justamente la que debe controlar la actuación de la Administración, la contencioso-administrativa.

kano dijo...

Pues no estoy muy de acuerdo con esa visión de El Roto. No estoy seguro de qué quieres decir con “aquello que queremos oír”. ¿Crees que El Roto es “políticamente correcto”? (pregunto en serio, no de forma retórica). Recuerdo otras conversaciones con Muñoz, Millan, etc, sobre El Roto o Brieva, donde la tónica era que su discurso era excesivamente moralizante y que para colmo, “ya nos lo sabemos” (o “ya está superado”). Yo dudo que sea así, que en la época en que, por ejemplo, el hiperconsumo está más asimilado que nunca, como algo “natural”, exponer el mensaje desnudo a lo “They live”, sea un “lugar común”, y que detrás de ese tipo de crítica no haya un tanto de postureo hipster, de estético, y de carrera por lo novedoso. Yo no lo veo superado, lo veo asimilado, en el mal sentido. “Nos sabemos” muchas cosas conceptualmente, que es muy distinto a que nos dejemos afectar por ellas y obremos en consecuencia. Muy a vueltas de todo… como espectadores, porque a vueltas de vivir las cosas bien poco.
Precisamente parte del discurso de El Roto o Brieva parece hoy más contemporáneo y acertado que hace 5 o 10 años. Viñetas de Brieva que hace unos años se contemplaban como jipi-conspiranoicas (salvo desde lo que era el movimiento antiglobalización, que defiende ese discurso desde hace mucho tiempo) parecen hoy una realidad evidente.
Rescato esta respuesta de El Roto de una entrevista (http://www.jotdown.es/2011/12/el-roto-la-television-debe-ser-extirpada-de-nuestras-casas-lo-mas-radicalmente-posible/), porque me parece que no anda desencaminado considerando esos nombres y apellidos (que le recriminas no se moje en utilizar) como “hombres de paja” que cumplen su función para que nos desahoguemos contra ellos, cuando su función es quemarse para ser reemplazados por otro monigote, y así hasta la eternidad, manteniendo a salvo a los poderes fácticos que realmente tienen el poder. A mí me parece tan defendible una postura como otra, no creo que en este caso se trate de “mojarse”.
-Seguro que en algún momento le han echado en cara el dibujar estereotipos.
-Nos movemos dentro de un lenguaje de códigos y dentro de ese lenguaje de códigos hay figuras. Lo que a mí no me interesa son los individuos concretos que representan esas figuras. Si dibujo banqueros no dibujo a un banquero concreto, no dibujo a Botín ni a ningún otro. No me interesan esos personajes porque cambian. No me interesa el gobernante de turno, por eso no hago caricatura, hago sátira social, porque los Zapateros se olvidan pero los gobernantes permanecen. Por eso me interesa más la figura como arquetipo que el individuo que en un momento determinado la encarne.

kano dijo...


Vivimos en un mundo occidental, parafraseándote, post Segunda Guerra Mundial, en el que el vencedor sentó la reglas internacionales con el “puñetazo en la mesa” de aniquilar Hiroshima y Nagasaki con bombas nucleares, algo sobre lo que pasamos de puntillas, y qué diría la historia si los malos hubiesen usado las armas nucleares de esa forma. En la “cultura de consenso democrática” occidental no se puede cuestionar el sistema, el capitalismo, o el absurdo del crecimiento económico exponencial. Ni siquiera pilares que lo sostienen, como el optimismo-positivismo, cientificismo, etc. Le recriminaba Juanjo (a El Roto) que nunca da un mensaje positivo, lo que sí me parece de una “corrección política” aplastante. Ser optimistas-positivistas es una obligación moral en la cultura del espectáculo donde el show must be go on, el BAU no se cuestiona, y el dinero tiene que seguir corriendo, al contacto con la realidad aparejado con el pensamiento crítico y científico que le den.
¿Cuál fue la reacción de los círculos culturetas al 15M, como bien comenta Manel? reirse de la estética tribal de los antisistema (que viene por el rechazo al tecnofetichismo, el cientificismo y el mito del progreso), demostrando no estar entendiendo nada de lo que estaba pasando. El 15M, al menos en Barcelona, lo propulsaron los movimientos sociales que desde el movimiento antiglobalización tienen bastante claro a dónde íbamos con estas políticas, algo que los socialdemócratas que llenaron después las asambleas reventando el discurso antisistema y haciendo cartas a los Reyes Magos empiezan a descubrir ahora.
Decía El Roto en otra entrevista:
-En cierto modo, todo tipo de sátira es moralista, se mueve dentro de la idea que tenemos de la moral.
La sátira es una máquina de rayos X que permite ver los huesos del sistema. Así la entiendo yo. No busco la risa, ni siquiera la media sonrisa. Busco señalar las formas que se esconden bajo la superficie de los acontecimientos. La sátira hace transparente lo opaco.

Donde creo que los modelnos tenemos un cacao mental es con el concepto de moral y de ética; podemos estar al mismo tiempo diciendo que tenemos una crisis de valores y rechazando cualquier discurso ético, o etiquetando de rancio y moralista un discurso como el de El Roto. De fondo hay una sustitución de la ética por el civismo, la legalidad y el normativismo, una privatización de la ética en los espacios e interrelaciones. A El Jueves más que la Casa Real lo ata en corto las corporatocracia vía publicidad (donde decíamos Casa Real léase por ejemplo, El Corte Inglés). Los que acotan los cauces de lo que se puede decir y cómo, son, a día de hoy, multinacionales, corporaciones, y no en base a ninguna moral ni ética, si no en función del negocio. Y esto me parece más perverso que ninguna moral de extrema derecha.

Pepo Pérez dijo...

Muchas gracias, Kano, porque tus comentarios dan para pensar sobre un montón de cosas.

Solo te voy a responder a un solo punto, el de El Roto. Sobre la falta de discursos positivos, yo lo entiendo por ausencia de discursos constructivos, de alternativas, siquiera poéticas (ya sé que no se puede gobernar desde una viñeta). Está muy bien machacar el sistema y sus falacias, sí, pero dame alguna alternativa al sistema de vez en cuando, no? Eso es ser "positivo" tal como yo lo entiendo. Alternativa, aunque sea poética, simbólica. Eso es más difícil que machacar.

Sobre sus monigotes alegóricos, los critico porque creo que participan de la estrategia de ocultación del poder tan propia de este capitalismo tardío. A la gente que manda de verdad en nuestros tiempos no les interesa salir en los medios, mucho menos ser blancos de las críticas. Pero tienen nombres y apellidos. En efecto, es mucho mejor tener para eso a hombres de paja que reciban las críticas: ZP, Rajoy, etc., Y Rajoy tiene a Wert-Montoro-Gallardón a su vez.

Pero, ojo, porque dice El Roto que: "Si dibujo banqueros no dibujo a un banquero concreto, no dibujo a Botín ni a ningún otro. No me interesan esos personajes porque cambian".

Bien, ahí es donde creo que se equivoca. ZP ya habrá pasado, y Rajoy pasará, pero la familia Botín (y otras pocas más, si hablamos de este país) no han cambiado. Son aristócratas que llevan mandando desde hace muchos, muchos años. ¿Que no quiere dibujarlos nunca, a Botín o similares? Bien, es su estilo. A mí no me gusta, por las razone que acabo de decir.

Pepo Pérez dijo...

"No estoy seguro de qué quieres decir con “aquello que queremos oír”. ¿Crees que El Roto es “políticamente correcto”? (pregunto en serio, no de forma retórica)".

Se me olvidaba responderte a esto. Mi impresión con El Roto desde hace tiempo es que nos ofrece un discurso de una forma (las formas son MUY importantes, al fin y al cabo hablamos de creación, de viñetas, y la forma es contenido) que tenemos completamente asimilado. Hostia, esa viñeta de hace tres días con el "Compra" navideño proyectado en un cerebro. ¿Se puede tocar el tema de FORMA más tópica? Eso no produce reflexión alguna, y menos en el público que lee al Roto, que ya se sabe esa copla. Si quieres tocar el tema de la sociedad del consumo, por ejemplo, en el sentido que tú apuntas, con todas sus implicaciones, me parece que hay que currárselo más. Y en una viñeta se puede, eh? Él solo lo enuncia ("consumismo en general", "consumismo navideño"), y esto ya lo sabemos desde que lo tratamos en las redacciones y murales del colegio y el instituto.

De todos modos, y perdona porque aquí voy a ser categórico, la prueba de lo inofensivo que es El Roto es el tiempo que lleva publicando en El País, y lo que le queda. Si fuera incómodo de verdad (y pienso en otros humoristas gráficos en activo), creo que habría tenido que emigrar a otro medio hace tiempo. Puedo estar totalmente equivocado, pero te lo digo tal como lo pienso, Kano.

kano dijo...

Creo que forma parte de la cuota adjudicada a la "mala conciencia"; en ese sentido sí te doy la razón en que ocupa un espacio de crítica suficientemente abstracto y filosófico como para no incordiar a nadie en concreto.

kano dijo...

Concédeme que no es por falta de atrevimiento para "mojarse", si no porque él cree (acertada o equivocadamente) en esa postura, y la argumenta en numerosas entrevistas.
Sobre lo de ser positivo. Cuando escribes una crítica en tu blog crees que deberías, además de machacar esa obra, plantearle al autor cómo hacerlo mejor…? ;)
No, ahora en serio, son dos cosas distintas. Una cosa es hacer una crítica y otra plantear una alternativa, y vincularlas es otra manera de intentar cerrarte la boca; “si no tienes una propuesta mejor cállate”. Protestar no es lo fácil, como se dice, lo fácil es formar parte de la mayoría silenciosa. Discrepo de nuevo sobre ese consenso en que hay que ser positivos y constructivos. Y creo que se trata de lo mismo que estabas tratando en tu post, sobre los "cauces" y las formas en que podemos tratar los temas, sobre “criticar guardando las formas” (citándote)... y constructivamente (añado).

Pepo Pérez dijo...

Que quede clara una cosa: yo no pretendo decirle a nadie cómo debe hacer sus viñetas. Yo solo estoy diciendo que —creo, en mi opinión– determinadas viñetas supuestamente críticas son hoy inofensivas en realidad. Es muy diferente.

En el caso concreto de El Roto, échale un vistazo a las últimas semanas (igual ya lo has hecho en estos días) y luego me cuentas:

http://elpais.com/autor/el_roto/a/

En su caso, que lo he usado solo a título de ejemplo, lo critico porque me parece -en mi opinión- que su crítica pretendida demoledora es, hoy día, inofensiva. Que incluso nos reconforta y reafirma en lo que nos gusta que nos digan, en lo que ya sabemos, en lugar de cuestionar nuestras creencias. Y que te conste que hace dos décadas yo era muy fan suyo. Pero sí, tienes razón, no es por falta de atrevimiento ni "miedo a mojarse".

Más cosas. Sí, creo que desde una viñeta de opinión se pueden plantear alternativas poéticas. No que se deba, solo decía que se puede, si es que eso es lo que uno quiere. Salvo que tu planteamiento sea únicamente el de criticar todos los días, si es que eso has elegido, algo que yo no he dicho que no sea válido. Solo intentaba clarificar lo que entendemos por "ser positivo" (y hablaba por Juanjo, pero es que le conozco y es un tema en el que coincidimos). En muchos casos es simplemente un tono, algo muy sutil. Pero, vamos, que es cuestión de gustos, obviamente.

Sobre lo de "si no tienes algo mejor cállate", lo que defiendo en este post es justamente lo contrario, el derecho a no callarse, así que por ahí no. No era la idea en ningún caso.

De todos modos, el tema para mí en este post no era El Roto, ni mucho menos. Quiero decir, que no me gustaría desviar lo importante hacia lo anecdótico.

kano dijo...


Lo que intentaba decir a cuento de tanto positivismo-optimismo, es que se trata de una trampa. Cuando el poder te dice que el cauce para protestar es de esa forma tan ordenada, cívica, constructiva, festiva, proactiva, profiláctica, y su PM, está desactivando la protesta. Creo que a eso también se refería Manel. Es obvio que los cauces formales son tan útiles como las hojas de sugerencias de una franquicia. El pasmo de los medios es convertir una protesta en un espectáculo festivo de burgueses dándose un paseo el domingo; algo que hace tambalear el sistema, eh? la fiesta de la democracia. Vamos, que “el miedo ha cambiado de bando” al ver esta generación nuestra sentada con las manitas en alto, como en el parvulario.
Las emociones tienen una función biológica, entre otras, para poner límites. Isaac Rosa venía a decir (entrevistado por Javier Gallego) que no nos enfadamos suficiente, que aún nos lo pasamos demasiado bien. Y ahí está la cultura de nuestra generación, la más mimada de la historia, pidiendo que no nos pisen tanto por favorcito, regañando a todo cenizo que pierda la actitud esta festivo ochentera, como de que todo es guay chachi piruli, les falta arrancarse con un baile coreográfico grupal. Suerte que está el PP para quitarnos la tontería a hostias, porque la realidad es otra cosa. Claro que hay que enfadarse más, ponerse de mal humor y afectarse más, nada va a cambiar ni nadie va a hacer nada si consigue mantener la sonrisa y seguir viviendo en su burbuja como si no pasara nada. Esa desconexión con la realidad es enfermiza, como de la Invasión de los Ultracuerpos.
Si hay un consenso en mi entorno, Pepo, es “tú a lo tuyo, vive tu vida, mira el lado bueno, disfruta”. Da igual que sean de derechas o de hipsterlandia, todos me trasladan el mismo (bienintencionado) mensaje. Tengo miedo. Creo que nos han aducido a todos.

Pepo Pérez dijo...

Sí, la desmovilización política, la desideologización y la erradicación de la violencia siquiera como concepto cultural, como mera idea. La violencia popular, claro, porque la estatal bien que se ejerce si no se obedecen sin rechistar los decretos-leyes aprobados con un rodillo de mayoría absoluta.

En nuestra generación es muy evidente, la más apolítica en un siglo entero por lo menos. La política para nuestra generación es algo "rancio", algo que "no mola nada". Y claro, si uno pasa de la política, que es el gobierno de la cosa común, la res publica, el bien de todos, la política la van a hacer otros por ti. Ya estamos viendo los resultados de esa dejación de la política en manos de quienes tienen todo el interés (intereses privados) por dirigirla.

kano dijo...

Perseguir la felicidad es una trampa en la que estamos abducidos. Hay que escoger: o ver la realidad, tener dignidad, y actuar en consecuencia, haciendo lo que consideremos correcto, o ver lo que queramos ver con el filtro positivista, actuando a conveniencia, buscando vuestro beneficio personal. La segunda opción tiene trampa, porque es todo impostado, y nos deja vendidos.

Ése es el consenso que me da miedo; cuando todo el mundo está de acuerdo con algo sospecho que nos han comido el tarro. Desconfío de todo el que persiga la felicidad, se ha convertido en un agente Smith que salvaguarda los cauces de lo correcto, que mira para otro lado si vamos a la deriva, patrás, o a la autodestrucción, y que va a llamar radical extremista (señalándole con el dedo mientras grita) a todo aquél que intente hacer de éste un mundo mejor.

No sé si me explico… pero va en línea con esto: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/05/15/si-has-fracasado--en-la-vida-es-porque-tu-te-lo-has-buscado-98009/

Muriel dijo...

Pepo, lo de extrapolar la cultura derivada del fascimo sufrido a cualquier tipo de ejercicio de libertad de expresión me parece exagerado. Es decir, como hemos visto en tu muro de facebook, porque haya gente que no vea bien despellejar la obra a otros autores no tiene que ser solo por esa herencia recibida, me parece una explicación demasiado burda y quiza un poco provocadora (que esto de "provocador" tampoco es que lo vea mal).

Pero si, nuestra sociedad sufre de un exceso de mojigateria y desde arriba han manejado muy bien eso, han sabido usar su monopolio legitimo de la violencia en muchos aspectos, desligitimando cualquier otra.

Álvaro Pons dijo...

Chspeau. Resumen perfecto de dónde estamos y el porqué. Hay que recordarlo continuamente en un país donde se intenta anestesiar la memoria.

Pepo Pérez dijo...

Gracias, Álvaro, Alberto.

Pepo Pérez dijo...

Para aquel que no puede leerlo en Facebook, me gustaría únicamente reproducir aquí mi comentario sobre la viñeta de El Roto de 22-12-2013,

http://elpais.com/elpais/2013/12/21/vinetas/1387640276_168107.html

un comentario mío que es al que te refieres, Alberto, cuando dices "despellejar la obra de otros autores". Esto es lo que escribí exactamente:

«El Roto: llueve sobre mojado. Tópico sobre tópico. Ofú».

Pepo Pérez dijo...

(Aparte: me encantaría que alguien opinara sobre el cómic de Manel)

Álvaro Pons dijo...

Yo comenté en twitter:"en un futuro ideal, el tebeo de Manel sería el libro de texto usado para entender esta época de crisis". Pocas reflexiones tan lúcidas y acertadas, con esa capacidad innata de provocar el debate inteligente.

Ernesto dijo...

Creo que una de las causas de la pervivencia de El Roto en El País es que trabaja con estereotipos que beben de un imaginario asociado tradicionalmente con la derecha más cavernaria, de ahí que un lector “progresista” pueda no sentirse removido o atacado por una representación que asocia con el contrario político, y ahí es donde está el problema de no poner nombre y apellidos a las cosas, que ante la norma general (todos los políticos son así) siempre es fácil encontrar excepciones, el sí, sí, pero yo o los míos no.

Y yo no llamaría hombre de paja a Botín.

También sospecho que el resquemor de Arcadi Espada se explica por un tema de intrusismo profesional en tanto que los humoristas gráficos han desplazado por la vía de los hechos al intelectual de manual.

En cuanto al tebeo de Manel le debo una segunda lectura, pero me pareció todo un hallazgo lo del humor inteligente y La Codorniz, y eso que yo amo a Edgar Neville, y me gustó mucho como usa los recursos del medio para armar un discurso que denota libertad incluso contra sí mismo, y es que me encantan las páginas en las que recrea su estupor y superioridad ante el inicio de las protestas del 15-M, y eso es muy raro de ver cuando uno acude a los medios que crean opinión “de verdad”.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Una de las muchas cosas que me gustan del tebeo de Manel es su capacidad de autocrítica y de ponderación, eso sí que es raro en los mass media hoy, donde desde Paco Marhuenda hasta Belén Esteban, todo el mundo se pinta a sí mismo como el norte y la osa mayor de Opiniolandia. Nadie se equivoca ni duda (bueno, de boquilla todos, que queda muy bien hacerlo), todos tienen La Certeza. Manel sin embargo expone sus "debilidades", y es por eso, también, que la clarividencia de su discurso gana contundencia.

David Intramuros dijo...

Ahí has dado con una gran clave Octavio.
Una de las cosas más terribles de esta crisis es ver como nos están comiendo vivos y no movemos un dedo para evitarlo. Mucha conversación de “verdades como puños” infla-egos, pero cuando llega la hora de movilizarse nos quedamos quietecitos en casita, justificando nuestra inacción con alguna excusa proveniente del pensamiento único y tachando de absurdo lo que hacen otros que sí se mueven. Todo bajo un nivel de atocrítica cero.

Manel sí admite haber caído un poco en eso. Un primer paso que todos deberíamos dar, pero no, sigamos con nuestra cómoda cháchara estéril de verdades como puños, a todas luces, el nuevo cuñadismo.

kano dijo...

Estoy de acuerdo con Ernesto, y no creéis que parte de su reconocimiento viene también por el aspecto gráfico? prejuicios a favor del estilo pictórico, que eso sí es serio y respetable? no es lo mismo un señor pintor que uno que hace caricaturas...!

Miguel dijo...

Estoy de acuerdo en las críticas a el Roto y sin haber leído el libro de Manel, encuentro que se le puede hacer la misma crítica que al ROTO respecto a sus viñetas diarias en PublICO Y EL DIARIO.ES; ESTO ES, QUE SON ABSOLUTAMENTE PREDECIBLES EN LA MAYORIA DE LAS OCASIONES. Su anticlericalismo y anticapitalismo son de manual y no por eso dejan de ser puntos de vista interesantes.

Pepo Pérez dijo...

Vaya por delante que me parece muy bien tu opinión, Miguel, pero por aclarar mi punto de vista: no se trata tanto de que El Roto sea predecible, no es ésa mi crítica, o no es tanto ésa, sino más bien que es el equivalente en el marco del sistema actual al "humor inteligente" de La Codorniz.

Las viñetas de Manel, a juzgar por las reacciones (y una condena penal), yo diría que son un poco diferentes en ese sentido.

Y si lees el libro de Manel, ya verás mejor por qué lo digo, y por qué contrapongo la eficacia social del humor "zafio" para cambiar cosas, siquiera el pensamiento colectivo sobre los temas de los que se puede debatir, y criticar, frente a la inoperancia del humor "inteligente" que practica El Roto.

Alberto MdH dijo...

Creo que es un poco injusto particularizar el tema en El Roto, estoy de acuerdo con que pude calificarsele de "blando" y "asimilado" (y es cierto que escurrió el bulto claramente cuando se censuró El jueves) pero no es menos cierto que se puede decir lo mismo de todos los viñetistas de los periódicos: No se les contrata para que "hagan pensar" o "incomoden" al lector, sino para que lo reafirmen. Tal y como está la prensa hoy en día, los medios se dedican a buscar un perfil de lector y soltarle lo que quiere oir y en eso, las viñetas de Manel para El Diario no son la excepción (los socios serán muy anticapitalistas, pero tienen muy claro eso de "yo pago, yo mando" y cada vez que se les dice algo distinto de lo que quieren oír arman la mundial) y lo mismo se puede decir de cualquier otro humorista, realmente particularizar con El Roto me parece injusto.

Además, eso de "zafio" es muy relativo, a mi me parecían zafias las viñetas de Martinmorales en el ABC (Especialmente con el contraste con el humor "inteligente" de Mingote) pero estoy seguro que al lector tipo de ese periódico no le incomodan en absoluto.

Probablemente se alcanzaría mayor grado de "zafiedad" intercambiando los humoristas del ABC y de El diario (los gráficos, los columnistas pueden ser muy absurdos, pero no son conscientes de ello) pero en ese caso, los "clientes" se podrían cabrear y se podrían perder ingresos.

El caso de la portada censurada en el Jueves es un poco distinto y que ahí si que se salta un límite, pero no el de los lectores (dudo que ninguno la viese como algo especial) sino el de las "alturas" (que dudo que leyesen El Jueves habitualmente, sencillamente fueron conscientes de esa portada y no de otras)

En fin, que estoy divagando, coincido en la tesis de que el humor "zafio" favorece la ampliación de los límites de libertad de expresión, pero me parecen injustas las críticas a El Roto, por algo que hacen todos los demás humoristas de prensa (el propio Fontdevila incluido)

Pepo Pérez dijo...

Tienes razón en que es injusto particularizar con El Roto. No creo, eso sí, que todos hagan lo mismo. Cada humorista podrá tener su parroquia, pero cada uno tiene su estilo, diferente, y creo que unos son más inofensivos y otros mucho menos. Por supuesto, es una valoración subjetiva.

De todos modos, la crítica a El roto es cosa mía, así que achacádmela a mí. Pero sí, como decía más arriba, creo que el tema importante es otro, el ejemplo (El Roto o el que sea) es lo de menos.

Alberto MdH dijo...

Pues centrándonos en el tema, yo veo que la "zafiedad" es algo demasiado subjetivo.

Lo que es zafio para una parroquia, no lo es en la de enfrente, así que para alcanzar "impacto" necesitas, o bien ir contra tu propia parroquia o llegar a los de la contraria. Lo primero suele ser perjudicial (Los "nuestros" no son mucho más tolerantes que los "suyos") y lo segundo es muy difícil con unos medios tan compartimentados ideológicamente como los actuales. La excepción es cuando algún "principal" se entera y se arma, pero eso, afortunadamente, no pasa todos los días.

Además, las parroquias generan nuevos tabúes. La revista "zafia" por excelencia de la transición fue El Papus, claramente perseguida por la derecha, pero ese tipo de humor hoy en día encontraría serias protestas en un medio de izquierda, donde sería sexista, homófobo y mil cosas más.

Yo creo que el problema principal es que la mayoría de la gente asume que la libertad de expresión es nuestro derecho a decir lo que queremos, cuando en realidad es el derecho del otro a decir lo que nos repugna.

kano dijo...

Por cierto, a cuento de la insumisión que ilustraba Manel como desobediencia civil. Contra el tópico del español sumiso, el movimiento de insumisión en España fue de lejos el más importante del mundo. En ningún país hubo una acción coordinada de desobediencia civil antimilitarista, que se prolongó durante más de 20 años, en los que cientos de insumisos pasaron años de cárcel (además de realizar todo tipo de acciones reivindicativas) para concienciar a la sociedad llenando las prisiones con "presos políticos". Obviamente, miles de insumisos estaban dispuestos a pasar unos años en prisión para conseguir cambiar la ley, luchar no sale gratis, ni basta con darse un paseo de domingo por una mani. La insumisión ha sido convenientemente "olvidada", como le comentaba a Manel; recuerdo indignado el aniversario del fin de la mili en el que la Cadena Ser en el programa sobre el tema ni mencionó la existencia de la insumisión. Esos tópicos que alimentamos a menudo están injustificados, y forman parte de las "profecías autocumplidas" en la medida en que nos los creemos y actuamos de acuerdo a ellos. Si fuera USA habría montones de peliculones sobre la desobediencia de la sociedad civil española, como también comentaba Manel en su libro. Nos sabemos la que hubo en USA contra Vietnam y olvidamos la que hubo aquí hace cuatro días. Como dice Ada Colau, tenemos más poder del que nos dicen, falta que nos lo creamos.

Pepo Pérez dijo...

Acabo de leer esta entrevista a Gregorio Morán. Aparte de que es extraordinaria, creo que tiene mucho que ver con los temas de este hilo. Incluso se menciona el programa de la Clave de 1991 que comentaba Octavio:

http://www.jotdown.es/2013/12/gregorio-moran-los-padres-de-la-transicion-eran-absolutamente-impresentables/

Pepo Pérez dijo...

De dicha entrevista:

"—P. Concluye García Trevijano manifestando que «la Transición fue un pacto y de algo así solo puede derivar corrupción».

—R. Les ha salido bien a los que les ha salido bien. Les ha salido bien a los bancos y a aquellos que capitanearon la Transición. Incluso a aquellos que tenían serias dudas de que la Transición fuera a funcionar y temían por sus intereses. A esos les salió que ni bordado. Fue la operación perfecta. El PSOE de la primera etapa, por ejemplo. ¿Cómo Solchaga no va a decir que la Transición fue modélica? Si cuando yo lo conocí era asesor de la UGT en Bilbao donde ganaba una mierda de dinero y ahora es multimillonario. Les ha salido como Dios. Lo que ocurre ahora con la infanta y con Urdangarin es una herencia de la Transición. En el comienzo de la Transición hubo cosas como estas, pero no se sabían. Vamos, las sabían solo los que las sabían, punto.

—P. Se publica en 2013 'La Transición contada a nuestros padres' de Juan Carlos Monedero (Editorial Catarata). Según Monedero, la corrupción que sufrimos en España viene de la Transición porque seguimos teniendo una sociedad franquista. No hemos tenido el «antifascismo» que según Monedero «es una reclamación radical del republicanismo democrático caracterizado por virtudes públicas que hacen, por ejemplo, que los políticos dimitan cuando se ven inmersos en casos de corrupción». Según Monedero ese antifascismo opera en Alemania, pero no en Italia y en España ¿Está de acuerdo con esa visión de la Transición?

—R. Si, si, por supuesto. En Alemania hay una expresión acerca del nazismo que generó mucha polémica: «El pasado que no quiere pasar». Aquí, el pasado, no es que no quiera pasar, es que ni ha pasado. Se ha borrado incluso de la historia. Se ha quemado".

Pepo Pérez dijo...

Me apuntan en privado (mantengo el anonimato de mi fuente ; ) otro ejemplo "máximo" de la "música ambiental" propia del "humor inteligente" de la CT, o alegoría suprema sin objeto específico.

En palabras de quien me lo dice, un ejemplo perfecto durante muchos años de la "alegoresis sin objeto específico" (a veces alegoresis hermética) presentada en un medio de comunicación de máxima difusión como si se tratase de una crítica política, suplantando a la crítica política.

Con ustedes...

http://humorprensa.com/Vinetistas/Maximo.html

Pepo Pérez dijo...

De hecho pasa de El País a ABC ofreciendo el mismo material a parroquias muy diferentes. Y sin problemas.

Miguel dijo...

Yo creo que la corrupción endémica española es muy anterior a la transición y el franquismo y la calidad de los políticos siempre ha dejado mucho que desear, salvo excepciones; solo que no era tan fácil enterarse o había menos controles. Este es un país donde el marrullero, el pillo y el rufián siempre han estado bien vistos. Aquí roba el que puede y cuanto puede; solo que los políticos lo tienen mas a mano y sino que se lo pregunten a los que justifican sin rubor alguno la descarga ilegal generalizada. Recuerdo en octavo de egb en la excursión de fin de curso donde casi todos los chicos excepto dos o tres mangaron chorradillas por mangar y era un colegio "bien" de papás y mamás "bien". Los no mangantes eramos cuatro "pringados".
No creo que eso sea una herencia de la transición o del franquismo; me parece un mensaje muy socorrido pero francamente simple.
El sistema de poderes en España nunca ha sido especialmente transparente ni justo porque las identidades territoriales y los intereses de casta han prevalecido siempre sobre los derechos y libertades individuales.

Pepo Pérez dijo...

Estoy completamente de acuerdo, Miguel. Solamente quería puntualizarte que en el post yo proponía un tema mucho más concreto: el debate público, la libertad de expresión y la crítica (o sátira) a la autoridad.

El tema de la corrupción y la picaresca que la permite es algo mucho más amplio que tú has introducido, o leído en algún comentario posterior (supongo ahora que te refieres a la cita de Gregorio Morán), pero que no estaba en el post original ni formaba parte de él. Por supuesto que es un problema cultural, y que deriva de una larga tradición que va mucho más atrás del franquismo, estoy completamente de acuerdo. Nuestros políticos corruptos son solo nuestro síntoma como sociedad. De hecho mucha gente sigue votando a semejantes políticos a pesar de saber lo que hacen. Es decir, se identifican con ellos.

Alejo Ecube dijo...

Pepo, al final del post noto un cierto reproche a Manel, sobre si le falta contundencia al transmitir el mensaje. Yo creo que su libro no pretende directamente movilizar sino mostrar su asombro de cómo es esta sociedad. En su trabajo en periódicos o en El Jueves su humor es de los más contundentes pero creo que en este libro no tenía cabida para no desviar la atención sobre el mensaje.