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miércoles, 10 de mayo de 2017

cómics en Rockdelux mayo 2017

Esa portada dedicada a The XX encierra un número de Rockdelux con un contenido extra sobre cómic. En concreto:

—dos páginas sobre Daniel Clowes, con un reportaje de Vicenç Batalla que incluye declaraciones que consiguió en el pasado Festival de Angulema y un despiece de un servidor sobre cuatro obras selectas del autor estadounidense, un clásico ya del cómic;


—una página que incluye un artículo de Daniel Ausente titulado "Beà: pesadillas de la memoria", a propósito de las nuevas ediciones de algunos cómics de los ochenta del barcelonés Josep Maria Beà, y reseñas de:

Febrero para galgos, de Peter Jojaio (Entrecomics), por Miguel Ángel Pérez-Gómez;
Cosmonauta, de Pep Brocal (Astiberri), por Laura Fernández;
La mujer de al lado, de Yoshiharu Tsuge (Gallo Nero), por Regina López Muñoz;
Un millón de años, de David Sánchez (Astiberri), por Daniel Ausente;
Nuevas estructuras, de Begoña García-Alén (Apa Apa), por Isabel Cortés;
Roco Vargas. Júpiter, de Daniel Torres (Norma), por Daniel Ausente.

Y eso es todo de momento. El próximo mes, más cómics en Rockdelux.

lunes, 9 de noviembre de 2009

ES MALO CUANDO ESCRIBO DEMASIADO CON IDEAS

"En tus historias resulta imposible distinguir el guión del dibujo. Da la impresión de que están escritas con el dibujo.

Es verdad.

¿Partes de un guión escrito?

No. Parto de un storyboard, y tengo alguna situación, entonces empiezo a escribir a partir de ahí e introduzco algunas modificaciones. Aunque el dibujo sea un croquis muy básico, se podría entender toda la historia sólo con el storyboard.

¿Necesitas que la historia te sorprenda?


Sí. Siempre tengo la sensación de que la historia se escribe sola, de que tiene su propio misterio. Si tengo la sensación de que sé exactamente lo que quiero decir, de que quiero controlarlo, es posible que escriba situaciones que sólo sean tópicos y que el lector no se quede sorprendido, y el lector verá desde mucho antes a dónde quiero ir.

Jacques es quizás el mejor álbum de la serie porque es el más orgánico, y nunca tienes la sensación de saber exactamente lo que está pasando.

Estoy muy contento de que me digas eso. Intento guardar lo más posible eso y no tener una idea definitiva de lo que quiero contar antes de escribir la historia, o incluso mientras la estoy escribiendo. Aunque a veces me pasa. Tengo un sentimiento de globalidad y sé a dónde tengo que ir y me he dado cuenta de que eso me bloquea. Es malo cuando escribo demasiado con ideas. Tengo que escribir con la vida de los personajes y que sean ellos los que guíen la historia, y que no transmitan un mensaje, una moraleja o las ganas de llegar a un punto concreto".
--De una entrevista a Christophe Blain realizada por Santiago García para el cultural ABCD, puede leerse completa en su blog, Mandorla.

Bonus track: para el que no leyó en su momento la entrevista que hice a Blain (con la participación de Pep Brocal) para la revista Rockdelux en 2007, la tiene completa en mi antiguo blog, Con C de Arte.

Aprovecho para comentar algo al hilo de lo que decían en la entrevista Blain y Santiago sobre el quinto ISAAC EL PIRATA. Personalmente no entiendo (aunque, ya se sabe, sobre gustos hay mucho, muchísimo escrito) quienes piensan que de ISAAC EL PIRATA solo están bien los dos primeros álbumes y a lo sumo el tercero, pero que luego la serie "decae", cuando a mí el cuarto y quinto me parecen también extraordinarios, probablemente aún más que los primeros al conseguir eludir un mayor número de convenciones narrativas y de género. El quinto en concreto, JACQUES, recuerdo que me dejó estupefacto porque de repente la serie se había convertido en algo sin rumbo, extraño y desconcertante, con unos personajes cada vez más "perdidos" y "desconocidos" respecto a lo que eran al principio. En otras palabras, aquello cada vez se parecía más a la vida misma, y los personajes, particularmente el protagonista, el pintor metido a pirata y ladrón Isaac, se iban tornando en "extranjeros de sí mismos" en una odisea personal en la que ya no había una Ítaca a la que regresar. De nuevo, como en la vida misma. Lo mejor quizás de un autor como Blain es que consigue reflejar situaciones y sentimientos reales sin recurrir a la mímesis del mundo real, más bien al revés, recreándolos en un universo completamente propio que sólo existe en sus viñetas; en los dibujos, los colores y el papel impreso de sus tebeos. Creo que esto último se hizo más evidente en GUS, especialmente en el segundo álbum.



Actualización

Acabo de ver que Álvaro Pons también reseña GUS 3 en La cárcel de papel, junto a otras series que se publican ahora mismo en España.